Virgen: Simples ayunos, Marga, simples ayunos. Con unos ayunos paliáis el Castigo que Dios quiere enviar sobre la humanidad, ¿por qué no hacerlo?

Espacio de angelica

28-04-2008
Virgen:
Simples ayunos, Marga, simples ayunos. Con unos ayunos paliáis el Castigo que Dios quiere enviar sobre la humanidad, ¿por qué no hacerlo? Es mucho lo que os merecéis, pero Yo os lo trueco por ayunos. ¿Por qué no?
¡Oh! Díselo a cuantos más puedas: AYUNAD, ayunad y ORAD. Pero hago hincapié en esto, en el ayuno: AYUNAD
Mamá, tengo miedo. ¿Es el demonio quien va a enviar estos Castigos?
No. Es Dios.
¿Por qué Dios castiga así?
1103 Te da como vértigo sumergirte en la contemplación de Dios. Es que ves su Presencia y te entra un acoquinamiento grande por ser tan pecadora y ver que le has ofendido.
1104 De repente veo una imagen de un cataclismo y muchos heridos.
Mensajes a la Humanidad | http://www.vdcj.org TOMO ROJO.
436
Es su Justicia. Por eso Yo, hija, por eso Yo he venido bajando todos estos años. Para advertiros…

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“Te digo «lucha», porque a partir de ahora se volverá muy cruenta la lucha para tener locuciones en ti.”

Tomado del Libro: El Reinado Eucarístico
Dictados de Jesús a Marga

Marga_El Reinado Eucarístico-grande

07-12-2012

Jesús:

Estate muy segura en Mí, en que Yo te hablo, en que Yo te amo, porque a partir de ahora se sucederán tiempos, Margarita mía, en los que serás muy perseguida y muy puesta a prueba.
¡Oh… mantén siempre, siempre, siempre la confianza Mí! La confianza en el Poder de mi elección, que si Yo te he elegido, sé bien qué me he hecho. No elijo sin ton ni son. Sé bien a quiénes he escogido.
Amada: por estos ratos de Cielo: lucha. Te digo «lucha», porque a partir de ahora se volverá muy cruenta la lucha para tener locuciones en ti. ¿Por qué? Pues porque ya estás puesta en el punto de mira del Demonio. El Demonio no soporta esto. Lo sabe, sabe que a partir de esto se sucederá gran bien para todo el pueblo, y no parará hasta verlo destrozado. Intentará atacarte, por un lado, por otro.
Esta etapa es la más difícil porque es la etapa de la asimilación (igualación) con Mí-Eucaristía.
Es una etapa con la que se sucederán más bienes para el pueblo. Más aún que con los anteriores[1].
Con este segundo Libro verás más y mayores gracias que con el primero. Y más todavía con el tercero. Con el tercero obtendremos una Margarita eucarística, y eso requiere mucha negación a ti misma[2], mucho morir a ti misma, a tus gustos, tus caprichos, tus planes y tus cosas, y una oblación continua a mi Divina Voluntad.
Por eso quiero que hagáis esta oblación promesa:
«Jesús mío Amadísimo, por medio del Corazón Inmaculado de María, tu Esposa Amadísima, yo me consagro a tu Corazón, a tus gustos y tus caprichos sobre mí, mi alma y mis cosas.
A modo de Santa Teresita, quiero ser ese juguete en tus manos que coges y dejas cuando se te antoja. No quiero protestar en ese abandono que puedo sentir por tu parte, sino que quiero esforzarme por vivir los momentos de abandono y soledad con amor y alegría, con apasionamiento por tu divina Voluntad.
Quiero ser un mero instrumento en tus manos, que Tú utilices a tu antojo.
Y aun en los mayores momentos de negrura, no perderé la confianza en ti, sino que me sabré seguro en tus manos de Padre.
Quiero entregarme a Ti como sacrificio, dejando que me consuma sin cesar tu Amor, sin oponer resistencia al holocausto de Amor que Tú quieres realizar en mí. Lo quiero con tanta vehemencia que no pararé hasta verlo consumido todo.
Todo te doy. No dejes nada en mí. Consúmelo todo. Apúralo todo.
Esta oblación completa que hago de mi vida a Ti, la hago también en favor de mis hermanos, a los que me entrego como hostia pura[3] y me hago para ellos también comida y bebida. Sin acordarme jamás de mis gustos y de mis proyectos, sino al servicio de ellos y de su felicidad. Servirles para amarles.
Así, como ofrenda eucarística, seré elevada al Padre por manos de su Hijo, en la patena de María-Eucaristía.
Haré las delicias de mi Padre y las delicias de mis hermanos los hombres.
Por ellos me consagro[4] y me entrego en oblación, en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.»

Oh, Dios Amadísimo, ¡qué bello!

Bello como todo lo que el Padre hará en ti y, por ti, a tus hermanos los hombres.
Medita en lo que es ser Eucaristía para Mí.
La Eucaristía, tiene un Cuerpo, un Cuerpo consumado en sacrificio oblativo. No es sólo espiritual, no es un sacrificio sólo espiritual. El (mi) Cuerpo está entregado. Mi Cuerpo está desprovisto de todos los afectos, aun los más puros y legítimos.

Jesús mío: veo cómo quieres que mi cuerpo sea pisado por mi misma.

Sí, que sea pisado, reducido, ahí, a ese rincón. Que no quiera levantar ni cernir sobre ti misma. Que no esté ni siquiera una primacía sobre el espíritu (sobre tu espíritu) Medita en aquello que es ser cuerpo entregado en oblación por tus hermanos.
Medita en el regalo (bien) tan grande que te quiero hacer al invitarte a ser eucaristía en favor de tus hermanos.
Margarita: sé como esa miel al paladar, no sólo de tu Dios sino de ellos, tus hermanos, los hombres.
Que tu cuerpo esté perennemente al servicio de tus hermanos los hombres. No te des tregua. Descansa, pero cuando mueras.


[1] Los Libros anteriores.
[2] Cfr. Lc 9,23.
[3] Cfr. Rm 12,1.
[4] Cfr Jn 17,19.

Fuente:

libros_margaSitio Oficial de La Verdadera Devoción al Corazón de Jesús. Libros Rojo, Azul y Blanco: http://vdcj.org/
Descarga gratuita en formato PDF de los Libros de La Verdadera Devoción Al Corazón de Jesús:  http://vdcj.org/la-vdcj-formato-electronico

Dictados de Jesús a Marga aquí publicados:
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“Los dueños de la enseñanza no Me conocen.”

JULIÁN SOTO AYALA, “EL DISCÍPULO” / MÉXICO

MENSAJE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO
Recibido por Discípulo
15 de Octubre de 2017. 

Amada Humanidad, benditos hijos de Mi Corazón, os amo y os bendigo.

Y otorgo, a través de Mi pequeño Discípulo, una bendición y fuerza especial a todos Mis consagrados que defiendan la Verdad de Mi Evangelio, a los que no ocultan la verdad de los signos de los tiempos, a los que leen, creen y ponen en práctica Mis advertencias. A los que sacan del error y la ignorancia a Mis pequeños hijos que les he confiado en su ministerio pastoral.

La ignorancia o el desconocimiento de las cosas que van pronto va suceder es un arma de poder de Mi adversario.

Y los Sacerdotes no deben callar la verdad a Mi Pueblo. Mis Sacerdotes deben sacar del error a aquellos que desprecian Mis mensajes y advertencias. Mis Sacerdotes deben observar pureza de vida y santidad. Mis consagrados deben de hablar el fin de los tiempos y de la santidad en Mi Casa. Mis Sacerdotes deben implorar Mi ayuda y confiar en Mí. Deben doblar rodilla ante Mí que Soy el Rey de reyes y Señor de señores. Mi Señorío debe predicarse a los más débiles, pero también a los más doctos y entendidos.

Deben despojarse de la soberbia intelectual y de la herejía, que es el modernismo y la masonería, que se han introducido en Mi Iglesia despojándolo de su pureza.

Mis consagrados tienen que llegar a ser como Yo, humildes pastores, prestos ayudar a las almas en la lucha diaria contra el mal y el maligno. Deben procurar ser muy sencillos y obedientes a Mí. Así se construirá Mi Iglesia del Remanente fiel sin mancha ni arruga alguna.

¡Oh, Mis amados Sacerdotes!, no prohíban a nadie la devoción y honra a Mi Sangre Preciosa. Promuevan este regalo para los tiempos finales con gran amor y entrega, ustedes mismos cubran sus vidas, sus almas con Mi Sangre Redentora que es el último regalo de protección para estos tiempos apocalípticos.

¡Oh, queridos hijos Míos!, os aviso para que estéis preparados de la grave crisis financiera mundial, inicia en este mes. La comunidad financiera internacional está preparada para lanzar el yugo y el lazo opresor sobre los pueblos, los dueños de las riquezas de este mundo inspirados por Mi adversario tienen y ya preparados sus siniestros planes para el colapso mundial. Han acumulado tanto oro y plata mientras muchos hijos Míos en la Tierra viven la opresión y en extrema pobreza.

El hambre llegará sobre la Tierra estéril, mientras los que controlan las riquezas del mundo establecerán leyes para tener todo bajo su dominio. La fuerza de la masonería que controla la economía mundial ha crecido tanto, se han multiplicado e imponen condiciones dentro de un nuevo orden mundial.

Para Mi Remanente fiel ésta es la batalla final contra las fuerzas que controlan el mundo. El nuevo orden mundial y los economistas se unirán porque el mismo espíritu que los une es la ambición. Todo lo solucionan con dinero, quien es considerado dios en este mundo. Pero vosotros, hijos amados Míos, no podéis servir a Mí y al dinero, no tendréis dos amos, sólo uno, Yo, Jesús Nazareno, quien dio Su Sangre y vida por vuestra salvación. El que quiera ser Mi servidor que tome su propia cruz de cada día y también Mi Cruz y venga en pos de Mí. Yo lo haré reinar Conmigo en Cielo nuevo y Tierra nueva que ya estoy preparando.

Mi Discípulo os habla de 1.095 días de prueba, herejía, cisma y apostasía. Y así vosotros iréis conociendo poco a poco, por los acontecimientos dentro de la cúpula jerárquica de Mi Iglesia. Pronto oiréis hablar de una nueva iglesia y ecuménica y humanista universal que por medio de un falso ecumenismo impondrá nuevas leyes.

Encumbrarán al falso papa, al lobo disfrazado de oveja que someterá a muchos al engaño y el error. Las jerarquías de poder y control les presentarán leyes contrarias a las Leyes Divinas de Mi Padre Amoroso.

Un papa falso, aparentemente católico, convocará a las religiones mundiales a que se unan en un solo cuerpo; vosotros, Mis amados hijos, no creáis en este engaño porque no será Mi cuerpo místico sino una falsa iglesia acomodada al libertinaje y el sentir del mundo.

Estéis por eso, Mis hijos, atentos, orando en todo momento, poseyendo Mi ayuda, confíen en Mí, Mis sacerdotes. Yo Soy Jesús, el Buen Pastor, os seguiré hablando de este tema.

Shalom.
Ixtus.


MENSAJE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO A LA HUMANIDAD.
Recibido por Discípulo. Noviembre 4, 2017
Continuación del mensaje anterior.

Comentario inicial del Discípulo.

Nuestro Señor Jesucristo me mostró una enorme y majestuosa catedral. En su interior, que era muy amplio, vi multitud de personas representantes de todos los países del mundo. De pronto escuché un trueno muy fuerte y vi un rayo de luz enorme de los colores rojo y blanco. Obed, mi ángel guardián, vino a mí para explicarme el sentido de la visión, de la cual me dijo, que ahora no era prudente darlo a conocer.

Aquí el rayo de luz que cayó sobre la cúpula partió aquella enorme catedral por la mitad sin hacer daño a ninguna persona. Luego vi que por la puerta lateral derecha salía mucha gente. Debidamente formada y en orden, y que empezaron a caminar sin pronunciar palabra. También vi salir, por la puerta izquierda, igual cantidad de personas que las que salieron por la puerta derecha. Y aparte, luego, un reducido grupo de personas que salió por un lado de la puerta principal. Llevaban éstas, vestiduras blancas como la nieve y cantaban himnos al Cordero Divino.

Vi una mano que apareció y trazó un camino cuyo destino final era la eterna salvación.

Yo, el Discípulo, quedé asombrado. Preguntándome a mí mismo, el sentido de la visión, pero Obed me dijo: no divague tu mente y ora por los que salieron por las puertas laterales pues un espíritu de confusión ha llegado, para debilitar la fe de muchos hijos del Altísimo Dios.

Después de esta visión Nuestro Señor Jesús prosiguió:


Mensaje de Nuestro Señor Jesucristo.

Amado rebaño Mío.

La hora de la Verdad ha llegado sobre ustedes.

De cierto os digo, que no habrá un tiempo semejante a éste en que vuestra fe será duramente probada. Muchos de Mis hijos caminan a ciegas, guiados solamente por sus caprichos e instintos.

Los guías son los guías ciegos que tenían que estar aquí.

Ellos no pueden guiar a otros que también han sido cegados para no reconocerme a Mí, Yo, que Soy el Manantial del Agua Viva. Los dueños de la enseñanza no Me conocen. Muchos de Mis pastores se han rebelado contra Mí, enseñando doctrinas ajenas a Mi Cruz.

Muchos pastores Míos han olvidado el amor que Yo, Jesús, puse en sus corazones.

Con corazón soberbio insensato ya no claman a Mí y se han olvidado de Mis pactos, promesas y alianzas.

¡Oh, Discípulo!, escribe ahora el sentir de Mi Corazón, porque cuando Mis enemigos empiecen a prohibir estos avisos y comunicados, Mis auténticos profetas y videntes tendrán que huir al desierto del silencio y de la soledad.

Con el fuego que el asteroide Eros traerá sobre vosotros, los reyes de la Tierra, reconocerán al falso profeta y a la bestia que serán encumbrados sobre el mundo, y la humanidad de este tiempo empezarán a vivir el dominio único mundial.

Cualquiera de Mis hijos fieles que se resistan a ese dominio, serán expulsados, perseguidos y asesinados cruelmente. Una falsa iglesia  ecuménica se levantará de pronto y una nueva religión mundial será reconocida y aceptada. . No os unáis a ella, porque su guía  es el dragón maldito y contamina no solamente a los reyes de la Tierra, sino que también a todas las naciones del mundo.

El castigo os purificará de toda mancha.

Entonces, después, ningún pecado será perdonado, ya que tuvisteis suficiente tiempo para arrepentiros y no lo habéis hecho.

Mi Juicio contra las naciones será terrible, el fuego acrisolador de Mi Padre inundará la Tierra por sus cuatro puntos cardinales.

Nadie ni nada se salvará del terrible Juicio que traerá la Justicia Divina, entonces el alma que pecare y durante ese tiempo morirá.

La Justicia Divina vendrá por medio de Mi Corazón Sagrado. Mi Padre, en Su Justicia, restablecerá el orden de todas las cosas, y renovará la vida espiritual para que en esta Tierra todos vivan bajo la Ley de la Gracia y del Amor.

Antes de esto, muchos de Mis buenos Sacerdotes serán asesinados, llevados, secuestrados y presos con grilletes. Serán conducidos a campos de exterminio  por haber enseñado la Verdad, tan sólo por vivir bajo Mi Santa Ley, tan sólo por ser hijos predilectísimos de Mi Santa Madre.

El dragón vomitará fuego contaminador.

El falso profeta cometerá la más grande herejía de todos los tiempos, grandes granizos, grandes trozos de hielo caerán de improviso sobre los pueblos culpables y un gran clamor se elevará de la Tierra al Cielo. Pero será como un eco que se pierde en el silencio.

El terrible veneno de la herejía será derramado por la astuta serpiente… Mientras, la Tierra se estremecerá desde sus entrañas.

La estrella de cinco puntas ocupará el trono de la abominación y de la desolación.

Pronto ocurrirá la Luz que ilumina las conciencias.

Mis verdaderos profetas y Mis pastores verdaderos hablarán cada vez más fuerte e intensamente, denunciando las falsedades de la iglesia falsa y herética, que se levantará contra los más Sagrados Sacramentos.

Las sombras del misterio de la iniquidad están sobre este mundo corrupto.

Un fiel siervo Mío se levantará de los países del Sur, con capa y espada defenderá el Misterio de vuestra Fe y proclamará el Trono de la Gracia donde se promulgará el Quinto Dogma, en donde Mi Madre Santísima con toda la Corte Celestial introducirá en esta Tierra el valor en defensa de Lo Sagrado Santo y Puro.

¡Ah!… hijos Míos, estáis viendo ya el final.

Grandes pruebas y sufrimientos esperan al Remanente Fiel.

Estad alertas y vigilantes, invocando constantemente Mi Protección Divina a través de la Preciosa Sangre.

Permaneced fuertemente unidos, para defender la Fe.

La enorme fuerza del meteoro causará graves daños y la luz solar cada día será más dañina.

Las comunicaciones serán intervenidas, es la hora de la victoria de los Santos, no os dejéis intimidar, no temáis las amenazas de aquellos que os quieren callar. Pídanme discernimiento de espíritus, pídanme la firmeza y la fidelidad, que Yo os sostendré y cuidaré pues sois Mi único Remanente Fiel.

Shalom.
Tened Paz.
Ixtus.

________________________

Fuente:
APOSTOLADO DE REPARACIÓN Y DESAGRAVIO A LOS SAGRADOS CORAZONES:
https://sagradoscorazones.wixsite.com/apostolado/2017-oct
https://www.facebook.com/pg/Apostolado-de-Desagravio-y-Reparaci%C3%B3n-a-Los-Sagrados-Corazones-444220985610372/posts/?ref=page_internal

Para descargar los Mensajes en PDF:
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“Exponed a Mi Hijo Sacramentado en todos los templos y en las calles de toda ciudad y poblado español”

MENSAJE URGENTE DE NUESTRA SEÑORA DEL PILAR PARA ESPAÑA
Domingo, 29 de octubre de 2017
Buenos Aires, Argentina
Instrumento Gustavo

(Solicitud de oración a todas las Naciones por el pueblo español)

Amado hijo Mío, deseo que toméis nota de Mi pedido urgente para Mi amada España, la paz corre grave riesgo ante las acechanzas del demonio y sus agentes de la noche, la Bestia Negra (la masonería).

Mi amada España, ¿qué habéis hecho con las Promesas elevadas a Dios? ¿Las habéis desechado para tomar las falsas promesas del adversario, un bienestar pasajero que puede llevaros al infierno? Mis amados niños, Mi Corazón se encuentra traspasado por una espada de dolor ante vuestra incredulidad de Mis llamados, diciendo que todo es un cuento de fantasía, que nada sucede y lo que hoy pasáis, que también pasará y todo se encaminará.

¡Ah!, Mis niños insensatos y de corazones duros como la roca, que no distinguen ya lo que es el bien del mal. Habéis permitido que el enemigo de las almas ingrese a Mi nación amada y sea conquistada por un invasor que no tiene piedad por las almas. Habéis permitido que sus artilugios y engaños os enceguecieran con una aparente libertad cuando en verdad, estáis siendo esclavizados por los tentáculos de pecado.

Así, como os he hablado de las urgencia de orar por México, Chile, Bolivia, Perú y Argentina, hoy pido a todos Mis hijos del mundo entero que oréis por España, la última esperanza del Catolicismo para Europa, oremos para detener las insidias de satanás.

Mi deber maternal es alertar al país mediterráneo cuán grave es su situación. El demonio desea utilizar a Cataluña como punta de lanza para dividir a España y destruirla como nación en todos sus niveles, contagiar a otras regiones para que imiten su accionar y la rebelión comience hasta desatar una guerra civil más sangrienta, en comparación a la primera vivida en el pasado (Tiempos del General Franco). La masonería, juega a dos puntas alimentando la división y el odio a ambos sectores gubernamentales, desde el gobierno nacional y desde el gobierno catalán, desea lograr su cometido mediante la rebelión, represión, violencia. Las tinieblas buscan la destrucción de la familia cristiana, la cual es la base de una nación en Cristo, para dar paso a una nueva concepción de nación conformada por una falsa libertad de materialismo y ateísmo, donde cada miembro haga de sí mismo su propio dios y surgimiento de una falsa iglesia; para ello necesita la confrontación de los jóvenes como ofrenda de sacrificio al ángel caído, destruyendo toda  presencia de Dios en los corazones españoles.

El comunismo y el ateísmo se propagan por España como una niebla oscura de manera rápida y nadie hace el esfuerzo por detenerla. Comunismo propagado por medio de los errores de Rusia, tal como anunciara en Fátima. Han sido tan astutos los movimientos del demonio, que sagazmente y sin ser percibidos por aquellos que debían vigilar como verdaderos pastores del rebaño de Cristo, penetraron las fronteras y se instalaron en los puestos más elevados de España. Una tarea que no fue de un día solo, sino de varios años, socavando las bases cristianas de la nación. Actualmente, los enemigos de Dios y de la  Mujer Vestida del Sol, con gran violencia arremeten contra el Pilar principal donde Me poso, y por ende erradicar Mi presencia maternal y con ella la de Mi Hijo Eucarístico. Pero, mientras Mi presencia habite en los corazones españoles Mi Corazón Inmaculado triunfará en estas tierras.

Los planes del malvado son aún más ambiciosos, desea destruir la verdadera Iglesia Católica saqueando y destruyendo sus templos, pero hay un peligro aún mayor detrás de todo esto que aún a Mi mensajero no se le permite revelar, secreto que deberá ser guardado hasta que os diga por mandato de la Voluntad Divina.

Ruego a Mis Sacerdotes, Mis hijos predilectos, que reaccionen y despierten antes de que sea tarde y vean en la trampa mortal que ha caído España, algo de tiempo tenéis para escapar de ella y así, poner en alerta en viva voz a todo el pueblo. Exponed a Mi Hijo Sacramentado en todos los templos y en las calles de toda ciudad y poblado español para que todo veneno de odio suministrado por la serpiente mentirosa sea expulsado de todos los habitantes de vuestro amado país. De este modo, poder restaurar la paz y la unidad como  verdaderos hermanos en Cristo Nuestro Señor.

Os ruego y  suplico con urgencia que Mi solicitud sea escuchada, de lo contrario el flagelo de la violencia y de la guerra interna llevará al llanto de las madres y padres por la muerte de sus hijos, la carestía de alimento y el desorden en todos los niveles sociales. Unid a Mi Jesús Sacramentado vuestros ayunos, penitencias y cadenas de oración del Santo Rosario. La grieta de la división causada por la Bestia Oscura ha comenzado, si Mi pedido  maternal es atendido podréis evitar el avance de la fisura divisoria y cerrarla definitivamente por medio un pueblo arrodillado, con un corazón contrito, ante el Milagro más grande en la Tierra, bajo la forma frágil y sencilla, la del Pan.

El demonio sabe que cuando llegue la hora en que tome su lugar en el mundo, España se convertirá en la última resistencia Católica de Europa, entonces desea desatar todos sus odios y destruirla lo más pronto posible antes de que demuela o por lo menos retrase sus planes.

Pero hay una Juana de Arco española, quién será llamada a la intervención en el momento más decisivo para España, esta mujer luchará con la Preciosa Sangre y la Sagrada Eucaristía, ambas serán su espada y escudo contra el Dragón Rojo y la Bestia Oscura. Pequeña niña, último signo de esperanza para España. Haced conocer Mi mensaje lo más rápido que podáis y haceros llegar a los gobernantes y a la jerarquía eclesiástica española. Vuestra Madre y Señora del Pilar llama a cada uno de sus niños a que aferréis fuerte al pilar indestructible en el cual Me poso, volved pronto a consagraros a Mi Corazón Inmaculado, renovad vuestras promesas y dejadme que instaure en sus corazones el Triunfo de Reinado Eucarístico para haceros partícipes como verdaderos hijos de Dios y de esta Madre, que aplastará la cabeza a la serpiente. Venid a Mí donde encontrarán refugio, venid a Mí donde os daré el Agua de Vida del Dios Viviente y ya no tendréis sed ni calor.

Os amo, vuestra Mamá María.


Mensajes recibidos por Gustavo Velásquez publicados en este blog:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/gustavo-velasquez/

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Del 4 de noviembre al 8 de Diciembre de 1669, el Icono de Máriapócs lloraba casi sin interrupciones.

4 de Noviembre – 321º Aniversario
Año: 1696 / Lugar: MÁRIAPÓCS, Hungría
El Icono de Nuestra Señora de Máriapócs derrama Lágrimas 

Ubicación


Lagrimaciones del Icono de Nuestra Señora de Máriapócs

El pueblo de Máriapócs en Hungría se vuelve famoso hacia finales del siglo XVI, en 1696, gracias al milagro de la Lagrimación del icono de la Virgen.

En aquel tiempo, la comunidad católica de rito bizantino de Pócs tenía a su disposición para las funciones religiosas una pequeña iglesia construida en madera, construcción típica para la época y la región.

En 1675, el Sacerdote de ese entonces, Daniel Papp, quiere restaurar la vieja iconografía de la iglesia. Al mismo tiempo, un miembro de la comunidad, László Casigri, pide pintar una representación de la Virgen para donarla a la iglesia, como acto de agradecimiento hacia la Virgen por su regreso de la prisión turca. El pintor István Papp, hermano del párroco, pidió 6 florines de oro por la pintura. Los padres del donador no fueron capaces de pagar la suma pretendida. Por este motivo, el icono es vendido al síndico del pueblo, quien la donó a la Iglesia. El icono como obra de arte no tenía gran valor; éste fue pintado sobre una tabla de madera de maple que medía 70×50 cm.

El icono es una “Hodigitria”, “La que indica el Camino”. María tiene al Niño en su brazo izquierdo y con la mano derecha, lo indica. A un lado de las cabezas, que están rodeadas por aureolas, se leen las letras griegas “MP-OY” y “IC-XC”, es decir, “Madre de Dios” y “Jesucristo”. María está vestida de púrpura, el Niño con la mano derecha da la bendición y en la izquierda tiene una flor, parecida al lirio. La Cruz, en el cuello del Niño, es una excepción en la iconografía. En la parte superior del icono se ven ángeles.

Después de la II Guerra Mundial, el icono fue restaurado. En la parte superior del icono aparece la siguiente inscripción: “Yo, siervo de Dios, mandé pintar este icono como remisión de mis pecados”.

El 4 de Noviembre de 1696 durante la Santa Misa, un campesino se da cuenta de que los ojos de la Virgen escurrían Lágrimas y Su rostro se entristece. A partir de aquel día la gente comenzó a acercarse a la Iglesia: campesinos, nobles, soldados y oficiales del ejército imperial, funcionarios del comisionado. El Sacerdote católico de Kálló, llevó a un niño moribundo de un oficial, cerca del Icono, quien después de tocar la imagen, recuperó por completo su salud.

Del 4 de noviembre al 8 de Diciembre, el Icono lloraba casi sin interrupciones. En la Iglesia se presentó también el general Corbelli, comandante del ejército imperial de Hungría oriental. Él, en compañía de otras personas, entre las cuales estaban también algunos fieles protestantes examinó el icono profundamente. Una señal eclesial fue ordenada inmediatamente. Los protocolos de las investigaciones demostraron el hecho del milagro. Los protocolos originales fueron custodiados en el Domo de San Stefano, en Viena, hoy se encuentran en la Biblioteca de la ciudad de Budapest.

Después del primer milagro Pocs se convierte en meta de peregrinaje. La iglesia de madera se volvió demasiado pequeña para acoger al gran número de peregrinos, por eso se impone la necesidad de construir una nueva Iglesia, que es el actual Santuario.

El 1 de marzo de 1967, después de la orden del emperador Leopoldo I y de la consorte Eleonora, el icono milagroso se transfiere a Viena y se expone en el Domo de San Stefano. A partir del icono fueron realizadas numerosas copias. En Hungría, en Austria, en Alemania y en Suiza se encuentran reproducciones del Icono de Máriapócs.

En el lugar del icono milagroso transferido a Viena fue expuesta una copia donada por el Obispo de Eger. El nuevo icono no fue reconocido por los fieles sino hasta 1715, cuando aparecieron las Lágrimas también en éste, el 1, 2 y 5 de agosto. Después de este evento la autoridades eclesiales reconocieron la veneración del segundo icono.

En Diciembre de 1905, llora por tercera vez, casi durante un mes completo. El hecho inconfundible del milagro es constatado por las comisiones eclesiales y estatales.


Fuente:
http://www.aparicoesdenossasenhora.org/es/avm/home

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“Si vivieran, hijos Míos, el amor de Mi Hijo, Su Reino estaría ya en la Tierra.”

Medjugorje, Bosnia-Herzegovina
Mensajes de la Reina de la Paz

Mensaje, 25 de Octubre de 2017
Vidente Marija

“Queridos hijos, en este tiempo de gracia los invito a que sean oración.  Todos ustedes tienen problemas, aflicciones, sufrimientos e inquietudes, que los Santos sean para ustedes modelo y exhortación a la santidad. Dios estará cerca de ustedes y serán renovados en la búsqueda por medio de su conversión personal. La fe será esperanza para ustedes y la alegría comenzará a reinar en sus corazones. ¡Gracias por haber respondido a Mi llamado!”


Mensaje,
2 de Noviembre de 2017
Vidente Mirjana

“Queridos hijos, al mirarlos reunidos en torno a Mí, su Madre, veo muchas almas puras, a muchos hijos Míos que buscan el amor y la consolación, pero que nadie se la ofrece. Veo también a aquellos que hacen el mal, porque no tienen buenos ejemplos, no han conocido a Mi Hijo: ese bien que es silencioso y se difunde a través de las almas puras, es la fuerza que sostiene este mundo. Los pecados son muchos, pero también existe el amor. Mi Hijo Me envía a ustedes, la Madre, la misma para todos, para que les enseñe a amar y comprendan que son hermanos. Él desea ayudarlos.

Apóstoles de Mi amor, es suficiente un vivo deseo de fe y amor, y Mi Hijo lo aceptará; pero deben ser dignos, tener buena voluntad y corazones abiertos. ¡Mi Hijo entra en los corazones abiertos! Yo, como Madre, deseo que lleguen a conocer mejor a Mi Hijo, Dios nacido de Dios, para que conozcan la grandeza de Su Amor, del que ustedes tienen tanta necesidad. Él ha tomado sobre sí sus pecados, ha obtenido la redención para ustedes, y a cambio, les ha pedido que se amen los unos a los otros. Mi Hijo es Amor, Él ama a todos los hombres sin distinción, a los hombres de todas las naciones y de todos los pueblos. Si vivieran, hijos Míos, el amor de Mi Hijo, Su Reino estaría ya en la Tierra. Por eso, apóstoles de Mi amor, oren, oren para que Mi Hijo y Su amor estén más cerca de ustedes, para poder ser ejemplo del amor y poder ayudar a todos aquellos que no han conocido a Mi Hijo. Nunca olviden que Mi Hijo, Uno y Trino, los ama. Oren y amen a sus pastores.

¡Les doy las gracias!”.

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Fuente:
https://rosasparalagospa.com/
https://www.youtube.com/user/TTReinadelaPaz/videos

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Profecías de San Malaquías sobre los Papas

3 de Noviembre – 869º Aniversario de su muerte
Años: 1139-1140 / Lugar: ARMAGH, Irlanda
Profecías y Milagros
San Malaquías (1094-1148)

Profecías de San Malaquías sobre los Papas

Según la hipótesis del Abad Cucherat (1871), San Malaquías escribió la profecía en Roma, entre los años 1139 y 1140 cuando visitaba al Papa Inocencio II para reportarle los asuntos de su diócesis. Entonces entregó su manuscrito al Papa para consolarlo en sus tribulaciones. El Papa guardó el manuscrito en los archivos romanos donde quedó olvidado hasta su descubrimiento en el 1590 (Cucherat, “Proph. de la succession des papes”, ch. xv).

La «Profecía de los papas» de san Malaquías apareció por primera vez  en 1559, en el libro Lignum vitæ, ornamentum, & decus Ecclesiae (‘El árbol de la vida, el ornamento y la gloria de la Iglesia’), publicado por el monje benedictino belga Arnoldo Wion (quien era historiador de su orden). El libro resultó un éxito en toda la Europa cristiana. Wion dedicó este libro al rey de España Felipe II.

El Lignum vitae es una biografía colectiva de los benedictinos elevados a la dignidad episcopal. Tras unos párrafos sobre la figura de san Malaquías, termina diciendo: «[Malaquías] Escribió varios opúsculos. Y sigue una serie de pequeños lemas o frases en latín sin numerar haciendo alusión alegórica a los siguientes papas que gobernarían la Iglesia Católica, desde Celestino II (1143-1144), hasta Petrus Romanus, el último de la lista.

Los últimos lemas son:

101: “Crux de Cruce” (Cruz de Cruz). Pío IX (1846-1878)
102: “Lumen in caelo” (Luz en el cielo). León XIII (1878-1903).
103: “Ignis ardens” (Fuego Ardiente). Pío X (1903-1914).
104: “Religio Depopulata” (Religión devastada). Benedicto XV (1914-1922).
105: “Fides intrepida” (La Fe Intrépida). Pío XI (1922 –1939).
106: “Pastor angelicus” (Pastor angélico). Pío XII (1939-1958). Reconocido como un gran intelectual y defensor de la paz.
107: “Pastor y nauta” (Pastor y navegante). Juan XXIII (1958-1963), fue el Patriarca de Venecia, ciudad de navegantes. Condujo la Iglesia al Concilio Vaticano II.
108: “Flos florum” (Flor de las flores). Pablo VI (1963-1978). Su escudo contiene la flor de lis (la flor de las flores).
109: “De medietate Lunae” (De la Media Luna). Juan Pablo I (1978). Albino Luciani (del italiano, luz blanca). Nació en la diócesis de Belluno (del latín bella luna). Fue elegido el 26 de agosto del 1978. La noche del 25 al 26 la luna estaba en “media luna”. Murió tras un eclipse de la luna. También su nacimiento, su ordenación sacerdotal y episcopal ocurrieron en noches de media luna.
110: “De labore solis” (De la fatiga o trabajo del sol). Juan Pablo II (1978-2005). Ha sido capaz de un trabajo extraordinario y extenso. Los días de su nacimiento y muerte hubo eclipses solares.
111: “Gloria Olivae” (La gloria del olivo). Benedicto XVI (2005-2013), nació en y fue bautizado en sábado de gloria. Toma su nombre por San Benito y Benedicto XV. Los Benedictinos tuvieron una rama llamada los “olivetans”. Benedicto XV se destacó por sus esfuerzos por la paz durante la Primera Guerra Mundial.

La siguiente explicación sobre el tema es cita textual del Libro: Tú eres Pedro. Profecías sobre el Papa, la Iglesia y el Mundo, Capítulo VII. Escrito por: Luis Eduardo López Padilla.

“(…) Según la interpretación propuesta por Víctor Dehin, la disposición tipográfica original distingue de manera muy clara los lemas o frases siempre separadas por un punto. Es decir, para mayor claridad visualmente tenemos lo siguiente, observando los últimos 6 lemas:

Flos florum. (correspondió a Paulo VI)
De medietate lunae. (correspondió a Juan Pablo I)
De Laboris solis. (correspondió a Juan Pablo II)
Gloria olivae. (correspondió a Benedicto XVI)
In persecutione. (corresponde a Francisco)
Petrus Romanus… (pendiente)

En una edición posterior de 1598, hecha por R. Rusca todavía se presentan los dos últimos lemas como claramente distintos, aunque dispuesto con otra redacción:

112. In persecutione. extrema S.R.E. sedebit.
113. Petrus Romanus, qui psacet oues in multis tribulationibus…

En la tercera edición hecha por Messingham en 1624 ya une las 2 frases formando una sola para quedar como sigue:

In persecutione extrema S.R.E. sedebit Petrus Romanus, qui pascet oues in multis tribulationibus

Y así ha sido hasta los días de hoy.

De todo lo anterior y de acuerdo con la explicación que da el Padre Juan Manuel Igartúa, los últimos dos lemas de la famosa lista de Malaquías serían In persecutione y luego Petrus Romanus. Al lema de In persecutione, el Padre Igartúa menciona que de acuerdo con la lista que imprimió Arnold de Wion en 1595 en su famosa obra titulada Lignum Vitae, él presenta los lemas papales con adiciones, es decir, con el nombre de los papas que habían ocupado la Sede de San Pedro hasta el año en que se publica la profecía, es decir, 1595, y cuyo papa reinante era Clemente VIII, y que correspondía al número 77 de la lista de los papas de Malaquías. A partir del lema #78 hasta el #113 ya serán los Papas subsecuentes hasta nuestros días y que aparecen en 3 columnas verticales. Asimismo, además del nombre de los papas y de la interpretación de los lemas que aparecen hasta el año en que se publicó la profecía, también se agregó una glosa que se atribuye al Padre Alfonso Chacón, O.P., notable y conocido perito en historia eclesiástica y antigüedades cristianas del siglo XVI, y que es precisamente la frase que se añadió al penúltimo lema, In Persecutione, o sea: extrema Sanctae Romanae Ecclesiae sedebit.

Dicho de otro modo, el lema 112 quedaría así reconocido y construido por nosotros de la siguiente manera:

112. In persecutione. (Glosa del padre Chacón: extrema Sanctae Romanae Ecclesiae sedebit)

Traducción: En la persecución. Última de la Santa Iglesia Romana, reinará.

Es decir, que en este lema habrá una persecución de la Santa Iglesia Romana y de cristianos, y por extensión desde luego contra el Papa. Este hecho se ha corroborado en la persecución que han sufrido cristianos a manos de fundamentalistas islámicos y del llamado Estado Islámico (DAESH).

El último lema, el 113, corresponde a “Pedro Romano”. Este lema será aplicable al último Papa salido o elegido de la Iglesia que está en Roma.[77]

Entonces, Petrus Romanus sería el lema correspondiente a un nuevo y último Pontífice de la lista y la frase final quiere describir los sucesos de su pontificado, entre ellos la destrucción de Roma (civitas septicollis diruetur), y con ello llegaría el final de los tiempos, en medio de muchas tribulaciones que pertenecerían a su último pontificado y que fueron anunciadas por el Señor en el Evangelio y en el Apocalipsis.”

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[77] Recordemos que las notas esenciales de la Iglesia son Una, Santa, Católica y Apostólica. La nota de Romana no es esencial, es accidental. La Iglesia está ahora en Roma, pero ya no lo estará más en el futuro, y eso no le quita nada a su esencia.



Tomado del Año Cristiano o Ejercicios Devotos para Todos los Días del Año. Barcelona, 1863 – Noviembre, Día 3, Página 43.

SAN MALAQUÍAS, OBISPO Y CONFESOR.

San Malaquías, cuya vida escribió san Bernardo, fue irlandés de origen, y sus padres muy distinguidos por la nobleza de su sangre, aunque la madre lo era más por el resplandor de su virtud. Sabiendo muy bien la religiosísima señora lo mucho que prenden en el alma las primeras impresiones, aplicó el mayor cuidado a inspirar en la de su hijo las de una sólida piedad desde la misma cuna; y dejando a cargo de los maestros el cultivar su entendimiento con las letras humanas, ella tomó al suyo el amoldarle el corazón a los principios de la Religión, logrando el consuelo de que dócil el tierno niño a uno y otro cultivo, correspondieran sus progresos en la virtud y en las letras a los desvelos de sus maestros y a la vigilancia de su madre.

Le hizo dueño de los corazones de todos la suavidad de su genio, y sin dejar de ser niño, se notaba en él la prudencia y el juicio de un anciano, la pureza de un Ángel, y la humildad de los Santos; de manera que en aquella tierna edad amaba la oración, tomaba gusto al silencio, y el recogimiento era todo su atractivo. Meditaba con gusto en la Ley santa del Señor, comía poco, se mortificaba mucho, le ocupaba enteramente la presencia de Dios, y concurriendo algunas veces con su maestro a una casa de campo, la vista de la naturaleza le elevaba hasta poner los ojos del alma en su soberano Autor. Levantaba sus puras manos al cielo para que subiese hasta él el holocausto de su purísimo amor, y el cielo recibía con gusto un sacrificio tan puro. Aquellos grandes principios prometían grandes fines, y los fines correspondieron a aquellos grandes principios. Al paso que iba creciendo en edad, iba también recibiendo de Dios luces más vivas, las que hicieron tanta impresión en su corazón, que al fin se resolvió a dejar el mundo.

Había en la ciudad de Ardinaka un hombre cuya penitente vida se hacía admirar de cuantos tenían noticia de su austeridad y de su virtud. Le buscó Malaquías con el fin de que le enseñase alguna regla para su dirección y gobierno personal. Asombró a todos la resolución del generoso mancebo. Sentado humildemente a los pies de Imacio (así se llamaba su maestro), le enseñaba a obedecer, y obedecía. Su obediencia hizo conquistas: se contentaban antes todos con admirar la penitente vida de Imacio; pero cuando vieron que el tierno Malaquías profesaba también la misma, se esforzaron otros a imitarle; y él, que hasta entonces era el único hijo de su padre espiritual, en breve pasó a ser el primogénito de muchos hermanos; pero sosteniendo siempre el honor y el carácter de la primacía, menos por la anterioridad en la disciplina, que por la superioridad en las virtudes. Movido de esto el obispo, le ordenó de diácono a pesar de su modestia, que le obligaba a reputarse muy indigno del sagrado ministerio. Entró en él por la vocación de Dios, y le desempeñó con su gracia. Se propuso por modelo a san Esteban para las funciones del mismo ministerio, y copió perfectamente su inocencia, su celo y su caridad.

Teniendo a su cargo el cuidado de las viudas y de los huérfanos, veló en la conservación de su vida: se hizo agente de los pobres abandonados, y con sus propias manos enterraba a los muertos. Ni al nuevo Tobías le faltó materia en qué ejercitar la paciencia. Tenía Malaquías una hermana, que no conociendo el valor de una obra de misericordia tan heroica, consuelo de los hombres y admiración de los Ángeles, la pareció que con ella afrentaba su familia; y un día le trató de simple, diciéndole colérica que debía dejar a los muertos enterrar a los muertos, abusando de las palabras del Evangelio para fomentar su vanidad; pero el siervo de Dios no hizo caso de ella: la dejó hablar, y prosiguió en sus buenas obras. La dignidad con que Malaquías desempeñaba las obligaciones del diaconato era el mayor panegírico de su mérito, y como una voz que estaba pidiendo a gritos el sacerdocio. Todas hallaban en él aquella eminente virtud y aquellos grandes talentos que deben caracterizar a los sagrados ministros del aliar; sólo Malaquías se consideraba indigno del sagrado ministerio, y fue menester toda la autoridad de su obispo, y toda la veneración que profesaba a los dictámenes de su director el bienaventurado Imar o Imacio, para rendirse a recibir el orden sacerdotal. Fue presbítero a los veinte y cinco años de su edad, dispensándose con él, en atención al concepto de su eminente virtud y extraordinarios talentos, en la costumbre de aquel tiempo de no conferir el sacerdocio hasta haber entrado en los treinta.

Luego que Malaquías recibió la imposición de las manos, el obispo le encargó el cuidado de repartir al pueblo la palabra de Dios; y el nuevo predicador, poderoso en obras y en palabras, hizo en poco tiempo tanto fruto, que mudó de semblante toda la diócesis. Desarraigó del pueblo muchos vicios que parecía aspiraban a la prescripción; corrigió innumerables abusos que presumían ya de legítima costumbre; restituyó la disciplina a su antiguo vigor, y con la pureza de costumbres restauró la fe en todo el obispado. Era elocuente, y predicaba con celo y con visible moción; pero lo que más contribuía a las conversiones eran sus ejemplos. Veían todos en el altar a un Serafín, en la conversación a un Santo, y en el pulpito a un Apóstol.

Sólo por motivo de caridad se dejaba ver en público: por lo demás toda su ocupación particular era el estudio en la ciencia de los Santos. Acompañaban todas sus acciones y palabras la dulzura, la mansedumbre, la mortificación y la humildad; y cedían todos los estorbos a la opinión de su virtud. Consiguió que en todas las iglesias de la ciudad y del obispado se cantase el Oficio Divino en las horas canónicas señaladas para eso; ejemplo que imitaron presto todas las ciudades de Irlanda. No solo restituyó en ella el canto del coro, sino también el uso de los Sacramentos, con otras devociones muy conformes al espíritu de la Religión; porque todas estas cosas (dice san Bernardo) estaban lastimosa y extraordinariamente olvidadas en aquellos pueblos.

Viendo Malaquías las bendiciones que derramaba Dios sobre sus apostólicos trabajos, pero desconfiando siempre de sus propias luces en las saludables reglas que había dispuesto para la reforma de las costumbres y para la restauración de la disciplina eclesiástica, determinó hacer un viaje a Lesmor, para vivir algún tiempo a vista de Malech, obispo de la misma ciudad, reputado por uno de los más sabios, más prudentes y más virtuosos prelados de su siglo. Con ocasión de su estancia en Lesmor conoció a Cormach, rey de Mamonia, que habiendo sido despojado de la corona por una tropa de sediciosos, sólo pensaba en pasar el resto de su vida en el retiro de una soledad, a no haberse visto precisado a volver a ocupar el trono muy contra su inclinación. Formó desde entonces el piadoso Monarca tan elevado concepto de la eminente virtud de nuestro Santo, que no solo le miró toda la vida con particular veneración, sino que le profesó tierna y estrecha amistad.

Estando en Lesmor tuvo noticia de la muerte de su hermana, aquella que tanto había censurado su devoción y su retiro; pero supo también que la muerte no se había anticipado a su conversión. Le mostró Dios en sueños a su hermana, que poco a poco y como por grados iba saliendo de las penas del purgatorio, y avanzándose hacia el eterno descanso a proporción de las oraciones y sufragios que el santo hermano ofrecía por ella. Pero lo que más le colmó de gozo fue la conversión de su tío materno, abad comendatario de Benchot, en cuyo monasterio no habían quedado otras señales de su antiguo esplendor que la multitud de sus ricas posesiones. Movido el tío de la santidad del sobrino, renunció en él la abadía, desamparada totalmente de monjes mucho antes de este tiempo; pero dotada de pingües rentas que había empleado muy mal. Aceptó el Santo la abadía por consejo de su director el beato Imar: puso en ella monjes, cuyo gobierno tomó a su cuidado, y aquel antiguo monasterio que de tiempo inmemorial había decaído de su primitivo lustre, le recobró bajo la dirección de nuestro Santo, volviendo a ser el monasterio más ejemplar y más floreciente de toda Irlanda.

El ejemplo del superior era como el alma de aquella fervorosa comunidad. En todos los ejercicios de la vida monástica se veía primero el abad. No era menester más que verle para aprender: sus obras eran la regla viva; sin más que ver los monjes al Santo, se hacían santos. Nunca se dispensó en el menor de los ejercicios: la única singularidad que se le notó, fue que era mucho más austero consigo mismo de lo que prescribía el instituto. Pero lo que daba mayor eficacia a sus palabras y a sus ejemplos fue el don de milagros con que Dios le favoreció. Un albañil de los que trabajaban en la iglesia nueva del monasterio recibió inocentemente un golpe de hacha en el espinazo, a cuya violencia naturalmente había de espirar: acudió el Santo a socorrerle, le abrazó, y en el mismo punto quedó sin lesión alguna; pero todo el vestido hasta la carne quedó cortado para testimonio del milagro.

Se apoderó de un monje un frenesí tan violento, que le hacía prorrumpir en los excesos más furiosos: hizo el Santo sobre él la Señal de la Cruz, y en el mismo instante quedó enteramente sano.

Habiendo muerto por este tiempo el obispo de Connerth, se unieron todos los votos del pueblo y del Clero para colocar en su lugar a san Malaquías. Su resistencia sólo sirvió para encenderles más los deseos. Se acudió a la autoridad del beato Imar, su perpetuo director, y a la de su metropolitano el arzobispo de Armagh, para vencer su repugnancia y su humildad. No le hicieron fuerza las razones, y fue menester echar mano del precepto. Se le mandó obedecer, y el Santo, que era humilde porque era santo, obedeció. Fue consagrado a los treinta años de su edad, y aunque sintió todo el peso de la carga episcopal, cuyas obligaciones conocía, no se desalentó; antes se esforzó a desempeñar dignamente todas las funciones de tan tremendo ministerio.

Luego que tomó posesión de su silla, reconoció en sus ovejas más señales de gentiles que de cristianos, advirtiendo, como dice san Bernardo, que más venía a ser pastor de fieras que de hombres. Con efecto, los moradores de Connerth y de todo el obispado eran una gente feroz, que de tiempo inmemorial vivía casi sin religión. Su indocilidad, añadida a una brutalidad genial, había desterrado del país todo socorro y asistencia espiritual. El obispo no lo era más que de nombre: ni las ovejas conocían al pastor, ni el pastor a las ovejas; y viendo el pastor que no hacían caso de él, vivía siempre distante del rebaño. La mayor parte de las iglesias, o demolidas o profanadas; los Sacramentos como abolidos por el no uso; de confesores y de penitencias no había que hablar; si se hallaban algunos sacerdotes, estaban tan confundidos con los legos por las costumbres y por el traje, que se podía concebir como desterrado el sacerdocio. Reinaban en todas partes las supersticiones, y al lado de ellas todos los vicios. Era universal la ignorancia, pudiéndose decir que en Connerth sólo había quedado una sombra del Cristianismo, o un como esqueleto de religión. Éste fue el campo que tuvo que desmontar el nuevo Obispo. Animado de un celo verdaderamente apostólico, no le acobardó el trabajo, aunque se le representó tan pesado, tan duro y tan ingrato. Hicieron cuanto pudieron para intimidar, para disgustar, y aun para cansar su celo; pero todo inútilmente. El primer cuidado del santo Pastor fue ganar el rebaño, o a lo menos domesticarle con su mansedumbre y con su paciencia. Muchas veces fue despreciado, maltratado, y aun corrió riesgo su vida; pero nada entibiaba su ardiente caridad. Se mantenía intrépido en medio de los lobos, trabajando cuanto podía por convertirlos en ovejas. Sin dársele nada de su fiereza, ni de su rusticidad, les enseñaba en público, y los corregía en secreto. Cuando veía frustradas todas sus industrias y trabajos, acudía a las lágrimas que derramaba por ellos en la presencia de Dios, pasando muchas noches enteras en oración para ablandar su piedad en favor de su pueblo. Iba por las calles y por las plazas públicas en busca de los que huían de oír su voz en la iglesia, expuesto a la gritería y a los escarnios de un pueblo brutal. Andaba de aldea en aldea y de choza en choza con intolerables trabajos para distribuir a ingratos, y no pocas veces a sordos, el pan de la Divina Palabra, y hacía todos estos viajes a pie a imitación de los antiguos Apóstoles.

Salieron en fin victoriosas, a pesar de todo el infierno, su paciencia y su constancia. Se domesticó la ferocidad de aquellos pueblos: se ablandó la dureza de aquellos insensibles corazones: se movieron a vista de la perseverancia de su celo en medio de tantos trabajos: admiraron aquella invariable mansedumbre entre los más enfadosos contratiempos, y su cristiana paciencia entre las injurias más amargas. Fueron poco a poco acostumbrándose a oír la voz de su Pastor: le amaron, le siguieron, y aquel pueblo, hasta entonces intratable, se hizo capaz de instrucción y de disciplina. Restableció el orden en todas las cosas: se edificaron iglesias, se celebró en ellas el Divino Sacrificio, se cantaron regularmente las Horas canónicas, se frecuentaron los Sacramentos, volvió la Religión a su primer esplendor, y ocuparon los ejercicios devotos el lugar que ocupaban hasta entonces las impías y gentílicas supersticiones. El amancebamiento cedió a la santidad del matrimonio, recobraron su primer vigor las sagradas leyes, y de todas partes se desterraron los abusos. Restituido el Clero secular y regular a su primitivo esplendor, revivió la piedad, y en menos de dos años mudó de semblante todo el país; de manera, añade san Bernardo, que se podía decir de aquel pueblo lo que dijo Dios por el profeta Oseas: El que antes no me conocía, se hizo ya pueblo mío.

Tardó poco el Señor en acrisolar aquella nueva iglesia con una dura prueba, queriendo que purgase al mismo tiempo los desordenes pasados. La Irlanda a la sazón obedecía a cuatro o cinco reyes. El que reinaba en la parte septentrional de la isla entró en el obispado de san Malaquías, se apoderó de la ciudad episcopal, arruinó y asoló toda la campiña. Se vio precisado nuestro Santo a refugiarse con ciento y veinte de sus monjes en los Estados de Cormach, rey de Mamonia, a quien había tratado en Lesmor. Le conservaba el piadoso Monarca una particular estimación, con una tierna amistad; y recibiéndole debajo de su protección con el mayor gozo, le consignó cierta posesión, con una considerable suma de dinero, para que fundase el monasterio, que se llamó de Brachi, recogiendo en él todos sus monjes, y el mismo Rey se retiraba a él de cuando en cuando por muchos días para vacar únicamente al negocio de su salvación, bajo la dirección de nuestro Santo, preciándose de ser discípulo suyo.

Enfermó gravemente por este tiempo Celso, arzobispo de Armagh y primado de Inglaterra, y hallándose cercano a la muerte, declaró al pueblo y al Clero que no conocía otro sujeto más digno de sucederle que el obispo Malaquías. Clérigos y seculares, grandes y plebeyos, todos a una voz aplaudieron los deseos del Primado, y a pesar de la resistencia del Santo, fue colocado a la frente de todo el Clero de Irlanda. Por cierta especie de abuso y de relajación inaudita se hallaba invadida la silla primacial por algunos intrusos que no eran siquiera sacerdotes; y cierta familia de las primeras de la isla había hecho como hereditaria en su casa aquella dignidad, tanto que sucesivamente la habían ocupado catorce o quince generaciones de la misma casa: desorden que por espacio casi de dos siglos había causado la ruina de la disciplina eclesiástica, y punto menos que el exterminio de la Religión en toda Irlanda. Lo conoció así el arzobispo Celso, y por eso, como hombre bueno y timorato, puso los ojos en san Malaquías, pareciéndole que sólo él era capaz de resucitar la piedad que san Patricio, apóstol de toda la isla, había introducido en ella.

Aunque era tan trabajosa aquella primera dignidad, el nombre solo de primado sobresaltó la profunda humildad de Malaquías; y fueron menester todas las instancias del beato Malch, obispo de Lesrnor, íntimo amigo suyo, y toda la autoridad de Gilberto, legado de la Santa Sede, para reducirle a que la aceptase, y aun así no cedió hasta que se le amenazó con excomunión. Pero habiendo entendido que cierto Mauricio, de la familia de aquellos que se soñaban arzobispos hereditarios, se portaba como tal, añadió a su aceptación dos condiciones: la primera, que no había de entrar en la ciudad metropolitana hasta que muriese o se retirase el usurpador, temiendo ocasionar algún alboroto o acaso la muerte de alguna oveja suya, cuando solicitaba dar a todas la salvación y la vida; la segunda, que si con el tiempo se lograba restituir la paz y la tranquilidad en el arzobispado, se había de colocar en él a otro más digno, permitiéndole a él retirarse a cuidar y a vivir con su primera esposa.

Hecho ya san Malaquías primado de toda Irlanda, muy en breve mudó de semblante todo el país. Se abolieron los abusos, se restableció el Culto Divino, se reformó el Clero, y volvió a florecer la Religión y la piedad en toda la isla. Pero no consiguió esto sin padecer mucho, aunque es verdad que Dios se declaró visiblemente por él con no pocas maravillas.

Cierto señor, de la familia de los usurpadores, le convidó a su casa con intento de matarle; pero luego que el Santo se dejó ver en su presencia, lleno de confusión y de respeto el usurpador se arrojó a sus pies, le declaró su mal intento, le pidió perdón, e imploró sus oraciones. Otro que no perdía ocasión, corrillo, ni concurrencia en que no despedazase el crédito del Santo con todo género de calumnias, fue horriblemente castigado, porque inflamándosele de repente la lengua, y llenándose de asquerosos gusanos, dentro de siete días murió miserablemente. En fin, otra señora de la misma familia que estando el Santo predicando tuvo aliento para interrumpirle, tratándole de hipócrita y de usurpador de bienes ajenos, en el mismo punto fue asaltada de un frenesí tan furioso, que espiró exclamando que perdía la vida en castigo de su desenfrenada temeridad. A vista de los horribles castigos con que Dios escarmentaba a los enemigos del Santo, y de los milagros que obraba, cesó el cisma, y sucedió a él la paz y la tranquilidad, que en poco tiempo restituyeron su posesión a la antigua piedad, y a su primitivo esplendor la Religión.

Viendo san Malaquías que todo estaba tranquilo y todas las cosas en su lugar, sólo pensó en poner en ejecución la segunda condición con que había aceptado el arzobispado de Armagh; y convocando al Clero y al pueblo, hizo formal dimisión de él disponiendo que fuese elegido un sujeto muy digno, llamado Gelasio. No es fácil explicar la general consternación de todo el rebaño cuando oyó la renuncia del Pastor. Consagrado Gelasio, se restituyó san Malaquías a su primera iglesia, dando nueva prueba de su humildad y de su desinterés; porque informado de que la ambición de sus predecesores había unido dos obispados en uno, quiso absolutamente que se dividiesen; y dejando al futuro obispo la ciudad y territorio de Connerth, él fue a residir a Downe, diócesis mucho más pobre y mucho menos considerable, donde fundó una catedral de canónigos reglares, cuyo superior y modelo quiso ser él mismo.

Para proceder en todo con mayor seguridad, le pareció al santo Obispo que debía solicitar la aprobación de la Silla apostólica, y resolvió pasar a Roma personalmente para negociar con el Papa que confirmase todo lo que había hecho, así en la metrópoli de Armagh, como en la división de los dos obispados de Connerlh y de Downe. Partió, pues, a pie y en secreto, acompañado de algunos discípulos, y haciendo todo lo posible para no ser conocido; pero habiendo llegado a York, le descubrió con mucho estrépito un gran siervo de Dios llamado Sicar, que tenía don de profecía. Al pasar por Francia quiso tener el consuelo de conocer de vista a san Bernardo, cuya fama había penetrado hasta Irlanda; y dirigiéndose a Claraval, fue recíproca la admiración y la alegría. Malaquías encontró en el santo Abad muchos más talentos, muchas más virtudes que las que publicaba la fama; y san Bernardo descubrió en el santo Obispo una santidad más eminente, y muy superior a lo mucho que había oído decir de ella. Ligaron desde entonces los dos Santos una estrechísima amistad, quedando san Malaquías tan edificado y tan hechizado de lo que estaba viendo en Claraval, que desde luego hizo ánimo a renunciar su obispado, y retirarse a pasar allí el resto de sus días. Se arrancó con gran dolor de aquel santo monasterio, y habiendo pasado los Alpes, entró en Roma, donde fue recibido con ternura y con veneración del Papa Inocencio II. Le confirmó todo cuanto le propuso; pero cuando le tocó la renuncia del obispado, lejos de consentir en ella, le nombró por legado de la Santa Sede en toda la isla de Irlanda. Le puso el Papa su misma mitra en la cabeza; le regaló con la estola y manípulo, de que usaba Su Santidad cuando oficiaba en los días solemnes, y colmándole de honores le volvió a enviar a su iglesia. Pasó segunda vez san Malaquías por Claraval, y ya que no le fue posible excusar el dolor de no quedarse allí, se consoló con dejar cuatro discípulos suyos, los que más amaba, para que se formasen en la escuela del santo Abad, partiendo con un oculto presentimiento de que había de venir a morir en aquel monasterio.

El santo Obispo aportó a Escocia, y pasando luego a besar la mano al rey, le halló muy afligido con el temor de perder al príncipe su hijo, que estaba peligrosamente enfermo. Le pidió el rey que hiciese oración por él: la hizo, y el príncipe quedó sano. Se embarcó de Escocia para Irlanda, y fue a tomar tierra en el monasterio de Bencor para que sus hijos espirituales fuesen preferidos en el gusto y en las gracias de su regreso. Desde el monasterio se comunicó la alegría, a todas las regiones; pero el legado apostólico estaba tan muerto a sí mismo, que ni siquiera advertía en los honores que le tributaban: sólo tomaba el gusto a una cosa, que era el que en todo se cumpliese la Divina Voluntad. En todas partes sembraba, para recoger en todas partes: no hubo rincón a donde no se extendiese su vigilancia pastoral; todo aquello en que ponía la mano se veneraba como obra de Dios, porque todas sus empresas eran dirigidas por el Espíritu Santo. Era tan abundante en él la gracia del ministerio, que resaltaba a lo exterior. La modestia parecía como retratada en su venerable rostro: no le cogerían en una palabra ociosa sus mayores enemigos: no notarían en él paso alguno que oliese a ligereza: nunca perdía la paz en medio de los más graves y más pesados negocios: a todo atendía; pero a solo Dios se entregaba. Por este medio se conservaba siempre tranquilo. Era tan de su gusto la pobreza, que ni siquiera tenía palacio episcopal: predicaba las más veces sin interés; y a ejemplo del Apóstol, con el trabajo de sus manos ganaba el pan para sí y para sus coadjutores en el sagrado ministerio. Hacía ordinariamente las visitas a pie, sin miedo de que se desluciese por eso la dignidad de legado apostólico. Así lo había aprendido de los discípulos de Jesucristo; ejemplo tanto más admirable en él, cuanto más raro y menos imitado de otros. Siendo él mismo un prodigio de la gracia, ¿qué maravilla es le hubiese concedido Dios la gracia de obrar prodigios? Los obraba de todas especies: libraba a los energúmenos, sanaba a los frenéticos, hacia hablar a los mudos. Salía de él en abundancia la gracia de curaciones, y curaba las almas, igualmente que los cuerpos. Había una mujer tan sujeta a los ímpetus de cólera, que era el más vivo retrato de una furia; y no pudiendo sus hijos vivir más en aquel infierno casero, la llevaron arrastrando a la presencia del santo Obispo, el cual, como depositario de la mansedumbre de Jesucristo, no menos que de la vigilancia sobre su rebaño, tuvo lástima del infeliz estado en que se hallaba aquella pobre criatura. La retiró aparte; la preguntó si había hecho alguna buena confesión en su vida: le respondió que jamás había tenido tal gana. Pues ahora la has de hacer, replicó el Santo; la hizo: y el caritativo Pastor, insinuando el espíritu de dulzura en aquella arrepentida pecadora, la mandó en penitencia que nunca se encolerizase, lo que ejecutó puntualmente. A la gracia de los milagros se le añadió el espíritu de profecía. Celebrando un día el santo Sacrificio de la Misa, conoció con luz sobrenatural que el diácono que le asistía se hallaba en mal estado. Concluido el sacrificio, le llamó a un lado, y le preguntó lo que había pasado por su alma: el diácono confesó humildemente su falta, y cumplió la penitencia que le impuso. A vida tan ejemplar sólo faltaba una gloriosa muerte; la logró presto: había vivido como los Santos, y murió como los Santos en la paz de Dios y en el ósculo del Señor. Dos cosas había deseado: morir en Claraval, y morir el día de Difuntos; ambas las consiguió. Le obligaron los negocios de la legacía a emprender segundo viaje a Roma, y después de haber celebrado un concilio de los obispos de Irlanda, se puso en camino. Llegando a Claraval, aunque san Bernardo se hallaba a la sazón sumamente débil por una grave enfermedad que había padecido, le salió a recibir con todo el gozo que correspondía al recíproco amor que se profesaban. Se abrazaron tiernamente los dos Santos, porque no hay vínculo más estrecho ni más vivo que el de la caridad de Jesucristo, y todos los monjes tuvieron parte en el gusto de su santo Abad. Se dobló la alegría en aquel dichoso desierto con la presencia de san Malaquías, y se pasaron cuatro o cinco días en regocijo universal. Cantó Misa pontifical el día de san Lucas; pero acabada la Misa, cayó malo, y todos los monjes con él, dice san Bernardo, sucediéndose el dolor al regocijo. Todos a porfía acudieron a asistirle y a aliviarle; tomaba cuanto le daban; pero estaba muy seguro de que no había de sanar de aquella enfermedad. Pidió la Extremaunción, y recibidos los Sacramentos, se subió a la celda, y se volvió a la cama, porque había bajado a la iglesia en busca de la comunidad. Se agravó el mal hacia la noche, y mandó llamar a san Bernardo, y vuelto a los circunstantes: Con deseo, les dijo, he deseado celebrar esta Pascua con vosotros. Rindo mil gracias a la bondad de mi Dios porque se dignó cumplirme estos deseos.

Se veía retratada en el semblante del Santo moribundo toda aquella alegría que causa la esperanza de una vida eterna y bienaventurada. Consolaba a su querido amigo y a todos los demás: Cuidad vosotros de mí, les decía, que si Dios me hace misericordia, yo cuidaré de vosotros. Me la hará sin duda, porque he creído en Él, en Aquel a quien todas las cosas son posibles. Amé a mi Señor, y os amé a vosotros: la caridad no se acaba.

Levantando después los ojos al cielo, dijo: Mi Dios, guardadlos en vuestro nombre, no solo a los presentes, sino todos los que trajisteis a vuestro servicio por mi ministerio.    Se entretuvo después un poco con su Dios, y envió a descansar a sus hermanos. Hacia la media noche la comunidad volvió a su celda con muchos abades que habían concurrido a Claraval noticiosos de su peligro, y todos rezaban alrededor del santo Prelado, que saltaba de gozo porque iba a salir de este destierro. Así murió el santo obispo Malaquías, legado de la Silla apostólica, a los cincuenta y cuatro años de su edad, en el lugar y en el día que había deseado, llevada al cielo su alma por los santos Ángeles, habiendo expirado en manos de san Bernardo y de sus hijos. Todos tenían clavados los ojos en él, y ninguno pudo advertir cuándo expiró: tan parecida fue su muerte a un dulce sueño.

El rostro quedó con bellísimo color, dejando el alma en el cuerpo aquel vestigio de la alegría de los Santos, a cuyo espectáculo cesaron las lágrimas, y se apoderó el gozo y el consuelo de todos los corazones. Se dispusieron los funerales, y se cantó la Misa con fervorosa devoción. Entre los que concurrieron a su entierro había un mozo paralítico de un brazo: san Bernardo le mandó acercar, le tomó la mano, y se la tocó a la del santo Obispo. ¡Cosa admirable! Al punto se le restituyó a su estado natural, y era que, como dice el Apóstol, todavía vivía en el muerto la gracia de la salud.


Fuente:
https://books.google.co.ve/books?id=7p1eDIzOxegC&pg=PA3&lpg=PA3&dq=A%C3%B1o+Cristiano+o+Ejercicios+Devotos+Noviembre&source=bl&ots=UrL6P8EQq-&sig=Fz6V6401FnPEOLe3Gtik8YUtf8c&hl=es&sa=X&ved=0ahUKEwjuusKqtcbOAhXDpx4KHZ4DAgQQ6AEIJjAC#v=onepage&q=A%C3%B1o%20Cristiano%20o%20Ejercicios%20Devotos%20Noviembre&f=false

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80 Años de las Aprobadas y Poco Conocidas Apariciones de la Virgen en Heede, Alemania

1º de Noviembre – 80º Aniversario
Años: 1937-1940 / Lugar: HEEDE, Alemania
Reina del Universo
Videntes: Anna Schulte, Margaret Gansferth, Susanna Bruns y Greta Gansferth

Ubicación



Apariciones de la Santísima Virgen en Heede

Desde la tarde del 1° de Noviembre de 1937 al 3 de Noviembre de 1940, la Santísima Virgen María se le apareció a cuatro niñas en la pequeña localidad alemana de Heede, a orillas del río Ems, Estado de Niedersachsen (Baja Sajonia), cerca de la frontera con Holanda. Las videntes eran Anna Schulte, Greta Gansferth, estigmatizada en la primavera de 1937, y murió el 27 de Enero de 1996; Margaret Gansferth, y Susanna Bruns (…1994) entre los 12 y 14 años. Fueron más de cien Apariciones en total.

La Virgen se manifestó poco antes del inicio de la II Guerra Mundial, en la vigilia de la Solemnidad de los Difuntos, en pleno régimen nazista. Las Apariciones se llevaron a cabo en la iglesia del pueblo al interno del cementerio.

Como ha sucedido en las otras Apariciones, comenzó a fluir a Heede un grupo siempre creciente de numerosos devotos y curiosos. Aquel continuo peregrinaje de gente desató muy pronto las sospechas de la Gestapo. Los agentes de la policía hitleriana obligaron a las cuatro jóvenes a ir a la casa de salud de Götingen para hacerlas examinar por peritos psiquiátricos. Pero el examen médico que duró cuatro semanas terminó con una sentencia de absolución para las cuatro jóvenes que fueron encontradas perfectamente sanas y normales. La Gestapo entonces prohibió a las jóvenes acercarse al lugar de las Apariciones, pero estas prohibiciones fueron en vano; la Virgen María de hecho continuó manifestándose a las niñas en otros lugares.


Primera Aparición

Por noche del 1º de noviembre de 1937, cerca el cementerio parroquial, Margaret Ganseforth y su hermana Grete salen de la Iglesia donde se celebraba el día de Todos los Santos. Repentinamente perciben a unos 30 metros una ‘luminosidad que flota’ a un metro del suelo, luego ven una ‘forma luminosa’ asemejándose a una silueta de Mujer. Asustadas, vuelven a entrar en la Iglesia.

Otra niña, Anni Schulte, sorprendida deja la Iglesia, explora el lugar indicado por Margaret y Grete, y ‘ve a la Virgen y al Niño’. La ceremonia finaliza. María y Grete, acompañadas de Anni y Adele Bruns, y su hermana Susanne deciden ir de vuelta hacia el cementerio.

¡Está allí, entre los dos cipreses!, —exclama Margaret.

La Aparición sigue siendo silenciosa. Las niñas ven, excepto Adele, que impaciente dice: “Volvamos a entrar a la casa, no creo en estas historias”, —dijo.

Margaret y Grete cuentan el hecho a su madre que alerta inmediatamente al Padre Staelberg, cura de la parroquia.

Segunda Aparición

Al día siguiente, a la misma hora, la ‘Dama’ aparece pero sin el Niño Jesús, las manos juntas en rezo. Un rumor corre en el pueblo.


Tercera Aparición
5 de Noviembre de 1933

Se interroga a las cuatro niñas. La Virgen tenía el aspecto de una joven Mujer bellísima de unos 18 años, estaba de pie, levantada cerca de un metro de la tierra y apoyaba Sus pies sobre una nube blanca azulada, dentro de una ‘aureola luminosa oval que la rodeaba sobre una anchura de 30 ó 40 cm’. Sus Ojos son azules, como los del Niño Jesús. Lleva una ‘corona dorada ricamente trabajada, un largo vestido blanco ajustado al talle por un cordel’. Un ‘velo blanco no transparente’ cae de cada lado ‘haciendo algunos pliegues’ y oculta Su cabello. ‘Sobre Su Mano izquierda, cubierta por el velo, se sienta el Niño Jesús’ con globo de oro en la mano derecha sostenido por una Cruz. Ella levanta el Brazo, —precisan las niñas.”

El 7 de noviembre siguiente, sobre las 18:30 horas, entre 4 mil y 5 mil personas rodean a las videntes. Varios Sacerdotes presencian la Aparición. El día después, más de 7 mil personas vuelven al lugar. Las autoridades civiles prohíben al Padre Staelberg acompañar a las niñas.

Ese día, el padre Herkenhoff está allí: “Repentinamente, las niñas caen de rodillas, todas juntas, sin que una u otro haya hecho una señal a sus compañeras.” Plantean a la Aparición varias preguntas […] al cabo de un cuarto de hora, durante el cual siguieron estando constantemente rígidas, los ojos fijos sobre un punto preciso y sin contestar siquiera cuando les hablaban, Grete observa repentinamente al costado. Les pregunto, cómo está la Madre de Dios, ambas me responden con una expresión especialmente triste: “La Madre de Dios estaba muy triste y muy luminosa.”

El 5 de abril de 1939, Margaret está sola en la Aparición: Vi a la Madre de Dios directamente ante mí, a dos metros de mí y le pedí: —¿Madre, cómo querrías que se Te honre?

Como Reina del Universo y Reina de las Almas del Purgatorio.

—¿Por qué rezo deseas ser honrada?

Por las Letanías de Lauretanas.

En mayo, la Virgen aparece 13 veces, incluidas dos veces en la ubicación inicial, en pleno día (el 6 y 12). El 12 de mayo, Grete preguntó:

—¿Vamos a tener enfermedades?

No todavía.

—¿Debemos venir aquí cada día?

Sí.

A continuación, el número de las Apariciones disminuye.

El 21 enero y 12 de septiembre de 1940, las niñas la ven de nuevo. El 19 de octubre siguiente preguntan si curará a qué enfermos.

Sólo curaré al que venga con una intención recta.

Les da un ‘Secreto’ destinado al Papa:

¡No lo dirán, más que al Santo Papa de Roma!

El Mensaje se pone en un sobre sellado que se transmite a Pío XII por intermedio de Mons. Berning.

El 3 de noviembre de 1940, hacia las 20:30 horas, la Virgen Aparece por última vez. Da un ‘Secreto’ a cada niña y luego Su anuncio:

Ahora, Mis queridas niñas, Yo las bendigo en este adiós. ¡Sigan siendo buenas y fieles a Dios! Recen a menudo y de buen grado el Rosario […] Me voy al Cielo.


Investigación y Consagración:

El obispo de Osnabrück, nombró una comisión formada por dos Sacerdotes diocesanos opuestos a los hechos, para que hicieran una investigación veraz y exhaustiva. Luego de un tiempo declararon: “Poseemos pruebas inequívocas e irrefutables acerca de la verdad de estas Apariciones de Jesucristo.” El informe diocesano aprobó el carácter sobrenatural de los hechos. Luego fue enviado a Roma para su estudio por parte de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe.

El 23 de julio de 1942, Monseñor Berning expresa su posición durante la homilía pronunciada in situ: “De Heede brotó una rica bendición. Pude constatar que la Devoción Mariana aumentó de manera extraordinaria […] yo comprobé […] que la vida Sacramental, en particular, ha florecido de manera extraordinaria en su parroquia.”

El 3 de febrero de 1943 el prelado envía un informe positivo al Santo Oficio, luego nombra una nueva comisión teológica el 7 de marzo de 1946. Autoriza a los fieles a colocar en el cementerio parroquial una estatua de “María Reina del Universo”, hecha según las indicaciones de las videntes. Después de su muerte, en 1955, Monseñor Wittler, su sucesor, autoriza la construcción de un Oratorio en el cementerio.

El 3 de junio de 1959 se aprobaron estas Apariciones.

En 1973 se permite la Adoración Eucarística nocturna el Primer Sábado de cada mes en la Iglesia parroquial. Los enfermos son bendecidos el lunes de Pentecostés.

El 22 de agosto de 1977, la nueva Iglesia “María Reina del Universo” es consagrada.

En el 2000, el obispo Franz-Joseph Hermann Bode, Obispo diocesano, eleva a las dos Iglesias de Heede a la categoría de Santuarios diocesanos.

Al año siguiente, los alemanes eligen en Heede como fecha de la Fiesta de su Santuario el segundo domingo en junio.


Los Mensajes de Jesús y María en Heede

Son un nuevo llamado a la conversión y una grave advertencia al mundo.

“Yo soy la Señal de Dios Vivo. Pongo la Señal en la frente de Mis hijos. La estrella del infierno perseguirá Mi Señal, mas Mi Señal prevalecerá sobre el infierno. El mundo tendrá que agotar hasta las heces el cáliz de la Cólera Divina por sus pecados innumerables, que han herido al Sagrado Corazón de Jesús (…)”

“El furor de la estrella del infierno sobrepasará en violencia y causará devastación terrible, porque ya sabe que su tiempo es corto (…) ¡Rueguen y sacrifíquense por los pecadores! (…) ¡Recen el Rosario! No pidan tanto por las cosas exteriores (…) De ustedes depende acortar el período de las tinieblas (…) Oren siempre. Recen el Rosario. Hagan sus peticiones al Padre por medio de Mi Corazón Inmaculado (…) El Padre Eterno amenaza con una desgracia terrible a todos los que rechazan Su Voluntad.”

“Es Mi voluntad que Mi Mensaje sea dado a conocer literalmente. Un grupo pequeño entenderá el Mensaje correctamente y se llevará a cabo. La mayor parte de la gente no hará caso de él, sino que lo rechazará y se resentirá de él. ¡Pero no teman! Estoy con ustedes. Estos tiempos requieren de expiación. Si ustedes rezan, Yo cuidaré el resto”.


Síntesis de los Mensajes de Jesús a Margaret Gansferth (a partir de 1945)

“La humanidad no ha escuchado a Mi Santa Madre aparecida en Fátima para exhortar a hacer penitencia. Ahora vengo Yo Mismo en esta última hora para amonestar al mundo.”

“Los tiempos son graves. Hagan, por fin, penitencia los hombres por sus pecados. Aléjense de todo corazón del mal y oren, oren mucho para que se aplaque la Ira de Dios. Recen con frecuencia el Rosario, esa plegaria que tanto puede ante Dios. Menos diversiones y pasatiempos.”

“Estoy muy próximo. La Tierra temblará… Será terrible. Un Juicio en pequeño. Pero ustedes no teman. Yo estoy con ustedes. Se alegrarán y Me lo agradecerán. Los que esperan tienen Mi Ayuda, Mi Gracia y Mi Amor. Mas, para los que no están en estado de Gracia será espantoso. Los Ángeles de la Justicia están ya diseminados por los cuatro puntos cardinales. Yo Me daré a conocer al género humano. Todas las almas Me reconocerán como su Dios. Faltan cinco minutos para las doce. ¡Yo vengo, estoy a las puertas! La humanidad se lamentará.”

“Lo que ocurrirá será terrible, como jamás se vio desde el principio del mundo. Vengo Yo Mismo y manifestaré Mi Voluntad (…) Hijas Mías, vengo pronto, muy pronto. La Santísima Virgen María y los Coros de Ángeles intervendrán en todos estos acontecimientos. El infierno se cree seguro de su victoria, pero Yo se la arrebataré de las manos. Permitiré que lluevan sobre el mundo desventuras, pues de este modo se salvarán muchos. Bienaventurados aquellos que lo sufren todo por aquellos que Me ofenden. Yo vengo y Conmigo vendrá la Paz. Con un pequeño número de elegidos edificaré Mi Reino. Éste vendrá como relámpago, repentinamente, más pronto de lo que se piensa…”

“Los hombres rehúsan Mi Misericordia, Mi Amor y Mis Méritos. La humanidad es peor que antes del diluvio, agoniza en la ciénaga del pecado. El odio y la codicia guían sus corazones. Todo es obra de satanás. Esta generación merecería ser aniquilada, pero solamente mirando a los justos dejaré que triunfe Mi Misericordia.”

“La humanidad reconocerá Mi Poder y Yo les mostraré Mi Justicia y Mi Misericordia. Mis queridos hijitos; la hora se aproxima más y más. Rueguen incansablemente y no serán confundidos. Yo reúno a Mis elegidos. Convergerán al mismo tiempo desde todas las partes del mundo y Me glorificarán. Yo vengo. Felices los que están preparados; felices los que Me escuchan.”


 

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Milagro Eucarístico de SCETE, Egipto / s. III – V

Año: ~401 (s. III – V) / 667º Aniversario
Lugar: Monasterio de San Pablo, SCETE, Egipto
Milagro Eucarístico y Aparición del Niño Jesús

Ubicación


Milagro Eucarístico y Aparición del Niño Jesús en Egipto

La narración de este Milagro Eucarístico se remonta a los primeros siglos del cristianismo y forma parte de la colección de apotegmas de los Padres del desierto. Estos monjes vivían en Egipto como eremitas para seguir el ejemplo de San Antonio Abad. Un monje fue asaltado por ciertas dudas acerca de la presencia real de Jesús en el pan y el vino consagrados. Durante la Misa, luego de la consagración, en vez del pan, apareció el Niño Jesús. En esa misma Misa estuvieron presentes otros tres monjes que tuvieron la misma visión.

En los Dichos y hechos de los Padres del Desierto, encontramos la descripción de un antiquísimo Milagro Eucarístico. Cuenta el padre Daniel el Faranita que “nuestro Padre Arsenio nos decía que un monje de Scete, que era muy laborioso pero poco cultivado en lo concerniente a la fe, decía por ignorancia: “El pan que comemos no es realmente el Cuerpo de Cristo, sino sólo un símbolo”. Dos ancianos oyeron esta afirmación y sabiendo que era un hombre piadoso y bueno, pensaron que hablaba sin culpa y por ignorancia. Decidieron ir a su encuentro y le dijeron: “Padre, hemos escuchado que hay uno que dice una tesis contraria a la fe: “El pan que recibimos no sería realmente el Cuerpo de Cristo, sino sólo un símbolo”. Dijo el anciano: “¡Soy yo que lo digo!”. Entonces, comenzaron a exhortarlo: “Tú no debes creer en eso, sino en aquello que nos ha enseñado la Iglesia Católica. Nosotros creemos que este pan es el Cuerpo de Cristo y este cáliz es la Sangre de Cristo, es una realidad y no un símbolo”. […] Pero el anciano respondió: “Si no sucede algo que me convenza, no creeré”. Los dos padres le dijeron: “Rezaremos esta semana a Dios sobre este Misterio, y creemos que Dios nos lo revelará”. […]

Cumplida la semana, el día domingo, fueron todos a la iglesia y se ubicaron lejos del resto; el viejo estaba en medio de los otros dos monjes, sobre una grada. Entonces, sus ojos se abrieron: en el momento en el que fue depositado el Pan del sacrificio, sólo ellos tres pudieron ver que en vez del pan aparecía un Niño. Cuando el Sacerdote estaba por partir el pan, bajó del cielo un Ángel del Señor que con una espada inmoló al Niño y vertió Su Sangre en el Cáliz. Cuando finalmente el Sacerdote fraccionó el Pan en pequeños pedazos, también el Ángel partió al Niño en pequeños pedazos. Luego, los tres se acercaron para recibir los santos dones y al viejo se le ofreció Carne empapada de Sangre. Ante esta visión, sobrecogido de terror, gritó: “¡Creo, oh Señor, que el Pan es Tu Cuerpo y el Cáliz es Tu Sangre!”. Inmediatamente la Carne tomó apariencia de Pan, según el Misterio, y así pudo comulgar dando gracias a Dios”.


Fuente:
Scete-spanish

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Reflexión sobre Halloween, por Marino Restrepo


Fuente:
https://www.youtube.com/user/PeregrinosdelAmor/videos

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