Especial de la Virgen de La Salette en su Día

Apariciones de Jesús y María

19 de Septiembre – 170º Aniversario
Año: 1846 / Lugar: La Salette, Francia
Aparición de la Virgen Lacrimosa de La Salette
Videntes: Melanie Calvat (1831-1904), de 15 años y Maximino Giraud (1835-1875), de 11 años.

virgen-de-la-salette_originalEl Secreto Completo de La Salette Narrado por Melanie Calvat

El Secreto Completo de La Salette
Narrado por Melanie Calvat 

La Aparición de la Virgen en la Salette narrada por Sor María de La Cruz, Víctima de Jesús, nacida Melanie Calvat, Pastora de la Salette. Castellamare, 21 de Noviembre de 1878.[1]

I

El 18 de Setiembre, víspera de la santa Aparición de la Santa Virgen, me encontraba sola, como de costumbre, cuidando las cuatro vacas de mis amos. Hacia las once de la mañana vi venir hacia mí un muchachito. Al verlo, me asusté, pues me parecía que todo el mundo debía ya saber que yo huía toda clase de compañía. El niño se…

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“Estoy aquí para ti, pero no Me oyes, no Me escuchas; tus oídos están atentos a otros dioses, dioses de barro”

Los días 7 de cada mes, desde Julio del año 2014, la vidente Isabel recibe Locuciones de Nuestro Señor Jesucristo, publicadas en el sitio: http://elpastorsupremo.es/

MENSAJE 30
7 DE DICIEMBRE DE 2016 

Mírame en la Cruz, pueblo Mío. Mírame. Mira Mi Dolor y Mi Sangre[1] vertida por ti, por tu salvación, por tu amor. No reniegues de Quien te dio la vida, de Quien murió[2] por ti, por tu amor.

Escucha, pueblo Mío, escucha Mis Palabras de amor y no te arrepentirás; porque estoy a la puerta[3] y llamo y necesitas escuchar lo que se avecina a este mundo que ha renegado de su Dios, de su Salvador. Estoy a tu puerta, hijo, y no Me abres; Me dejas aquí solo, a la intemperie, no te apenas por Mí, por Mi grito de amor y de ternura a tu corazón. ¡Corazones duros y obstinados[4], duros como las piedras, secos como el yermo! Sí, hijo, que tu Salvador está gimiendo y llorando por ti, por tus pecados y tú te obstinas en mirar a otro lado, en no hacer caso de Mis advertencias, advertencias de Amor, y de avisarte de los peligros que hay en tu camino para la salvación de tu alma.

Estoy aquí para ti, pero no Me oyes, no Me escuchas; tus oídos están atentos a otros dioses[5], dioses de barro[6] que no oyen tus gemidos, tus gritos de salvación, de libertad, de amor; no los oyen y nunca los oirán, porque están sordos, tienen oídos y no oyen, tienen labios y no hablan, y tú esperas sus palabras; no, hijo, no te hablarán, el único que te hablará por ellos es el príncipe de la mentira, él si te hablará por los dioses que no hablan, y sólo llegarán a tus oídos mentiras y traiciones para perder tu alma.

Hoy, hijo, hoy Me acerco a ti con Mi grito de amor, Mi súplica de conversión[7] de tu alma. Óyeme. Óyeme en unos minutos de silencio de tu vida, porque cada vida, cada alma, tiene un camino distinto y necesita escuchar lo que es propio de él. Vuestros pecados están ante Mi vista y no guardo rencor por ellos, pero necesito vuestra conversión, vuestro arrepentimiento para hacerlos desaparecer de la faz de la Tierra. Sin vuestras lágrimas y vuestro arrepentimiento, vuestros pecados permanecen aunque os hayáis confesado de ellos. Sólo el corazón arrepentido es depositario de Mi Misericordia. La Misericordia de vuestro Dios necesita vuestro arrepentimiento sincero de todas vuestras faltas y pecados. Un día los veréis ante Mí, y vuestras lágrimas lavarán las manchas de vuestras almas en el arrepentimiento más sincero y más grande que jamás habéis conocido. El Amor de vuestro Dios llenará de arrepentimiento vuestro corazón por haberle ofendido y haber sido tan ingratos con Él, que vino a traeros la Salvación[8].

¡Oh, hijos!, que el tiempo se acaba, el tiempo de vivir como si nada pasara, como si nada fuera a pasar. ¡Oh, hijos!, que no estáis haciendo la Voluntad de vuestro Dios, que sólo quiere vuestro bien y la Salvación de vuestras almas.

Un arrepentimiento[9] sincero mueve las montañas y, el que merecía el infierno por sus pecados, es acreedor de Mi Misericordia, y tendrá la corona de Gloria[10] que no se marchita.

Arrepentíos[11], arrepentíos, y heredaréis el Reino de los Cielos. No puedo hacer Mi Obra de Misericordia en vosotros sin vuestro arrepentimiento. Es inútil la Redención sin vuestro “sí” a ella.

Yo, Jesús, estoy aquí clavado en la Cruz para ti, para tu Salvación. ¡Oh, pueblo Mío!, mírame en la Cruz y medita Mis dolores[12] y Mis sufrimientos por ti. No temas ver a tu Dios como un pobre, bajo la ignominia del griterío y el escándalo de un pueblo que no reconoció a su Dios y la grandeza de su Salvación. No, mírame como Me miraba el Padre: con el infinito Amor y Ternura de Quien está entregando Su Vida siendo Dios[13], por ti, por tu amor, y no te avergüences de Mí cuando Me ves tan dolorido y ensangrentado, clamando a ti por tu arrepentimiento y tu conversión. Abre tu corazón a Mi grito de Amor, y comprende hasta dónde llega el Amor más grande que existe, el Único Amor que existe: Que el mismo Dios entregó a Su Único Hijo[14] por la Salvación del mundo, de todos los hombres, de todos los que, queriendo ser salvados, se acogen a Mi Cruz.

¡Oh, pueblo Mío!, una Cruz brilla en el horizonte: la Cruz de los elegidos, para dar Gloria a Mi Nombre.

Una trompeta está a punto de ser tocada, para avisar al mundo del paso del Hijo del hombre por cada alma.

Una lágrima está a punto de ser vertida por todos los que no querrán la Salvación y renegarán de ella, presas del enemigo infernal, el dragón[15] que acabará en el lago de fuego[16], la serpiente mentirosa y nauseabunda que ha pervertido a tantas almas con sus engaños y seducciones y está entre vosotros y no la tenéis miedo, la escucháis, y vais tras ella, y dejáis que vuestros hijos alegremente vayan tras ella, y no les avisáis ni les advertís. Si supierais el castigo que tendrán vuestras almas sabiendo el mal que os circunda y que está dentro de vuestras casas y no hacéis nada para evitar caer en él, y que caigan vuestros hijos y hermanos que están a vuestro alrededor. Si lo supierais, hijos, seríais valientes y osados y arriesgaríais la misma vida para clamar en el desierto de las almas perdidas que vuelvan al redil, al redil del Buen Pastor[17]; pero no, preferís la comodidad de mirar a otro lado, de no incomodar a los que amáis por el temor de perderlos, no son vuestros, son de vuestro Dios y estáis permitiendo que sus almas acaben en el infierno cuando vosotros deseáis ir al Cielo. ¿Queréis, entonces, estar separados de ellos para toda la eternidad y ver sus almas retorciéndose eternamente en el fuego del infierno? Poneos a trabajar en orden a la salvación de sus almas porque, hijos, la Verdad sólo es una y estáis enajenados de ella; el mundo[18], el demonio[19] y la carne[20] ha hecho presa en vosotros, tenéis miedo a aquellos que deberíais amonestar seriamente para impedir su condenación eterna.

Ánimo, hijos, que Yo estoy con vosotros y os asisto con Mi Santo Espíritu[21] en cada instante.

Veréis bajar al Dios del Universo Glorioso[22] entre nubes y con Sus Ángeles. Y ese día todos los que hayan odiado el mundo por Mi causa serán llenos de gozo y alegría rebosante en sus corazones. No améis el mundo. Amad a vuestro Dios que venció al mundo en Su Cruz.

Es tarde y la noche de los tiempos se acerca, se acerca en vuestra vida. ¿Estáis preparados? ¿Estáis firmes en la fe?[23] ¿Os quedan cosas por hacer? Pues adelante, poneos a trabajar en vuestras almas y suplicad a todos la conversión. Gritad en el desierto de sus corazones, atenazados por el miedo y la vergüenza de sus vidas, sus rencores y egoísmos, avaricias y codicias, sensualidad y desenfreno, por su apostasía; y reclamad que sus almas vuelvan a Quien es depositario y Autor de las mismas: su Creador.

No hay tiempo para entreteneros en planes de conversión, no, es tiempo de gritar[24] en el desierto y llevar una vida de penitencia. Este tiempo es un tiempo de rigor, de salvación y urge la conversión porque el príncipe de este mundo vendrá con sus secuaces y llenará de terror y desolación este mundo, ya no podréis hacer la misión que hoy os encomiendo.

Sólo avergonzaos de vuestro pecado pero no de hablar de Mi Salvación, porque el tiempo apremia y no hay tiempo, y las almas de tantos pecadores abocadas al infierno os necesitan, necesitan vuestra fidelidad a las palabras del envío de vuestro Dios que os hago llegar por Mi querida niña del alma. Escuchadla, pues sus palabras son Mías. Amén. Amén.

Un día os alegraréis de escucharme y de hacer lo que os digo cuando llegue el día de vuestra liberación y esas almas de vuestros seres queridos estén con vosotros en el Cielo. No consintáis que ellos se pierdan mientras que vosotros trabajáis en vuestra salvación.

Escucha, hijo, a tu Dios, que te clama desde la Cruz: Arrepiéntete, llora[25] tus pecados, abraza Mi Salvación, abraza Mi Cruz y un día estarás Conmigo en el Paraíso[26]. Grita a los corazones: Arrepentíos de vuestros pecados y volved[27] al Único Dios de todo Amor y de todo consuelo que vertió hasta la última gota de Su Sangre por ti, por tu Salvación, por tu amor. Arrepiéntete, hijo de Dios, arrepiéntete de todos tus pecados y abraza al Señor de señores en la Cruz, donde murió por ti, por tu amor, y un día estarás con Él en el Paraíso.

¡Oh, hijos!, escuchad Mi Voz de ayuda, escuchadme pues hay almas que con vuestra ayuda podrán salvarse y no hay tiempo. No esperéis a que ocurran milagros, el mayor milagro es la obediencia y la fidelidad a Mis Palabras.

El día está declinando, se oyen armoniosas voces de los Ángeles que cantan, el Cielo se está preparando pues el Gran Día está al llegar.

Estad preparados, hijos, y ayudad a vuestros hermanos. Éste es el apostolado que ahora necesita el mundo, la urgencia de decir a todos la verdad: Arrepiéntete o morirás[28] en el fuego que no se extingue.

Aleluya, hijos de los hombres, alabad a vuestro Dios. Poneos las sandalias y recorred el camino desierto de la conversión de vuestros corazones y del corazón de los que un día puse a vuestro lado por Mi Misericordia, en un designio eterno de Salvación.

No hagáis oídos sordos a Mis Palabras, es urgente la llamada a la conversión. Ahora, aún es tiempo, están Mis Sacerdotes santos entre vosotros esperando que acudáis a la Fuente[29], a la mayor Fuente del Amor y la Misericordia: el perdón de vuestros pecados. Acercaos al Sacramento de la Penitencia y arrodillaos pidiendo perdón a vuestro Dios y Señor, de todos vuestros pecados. Recibid la absolución entre gozos y alegrías porque vuestra alma haya sido limpiada de todos los pecados, todas las ofensas que clavaron[30] a vuestro Dios y Señor en la Cruz más cruel que aún, hijos, no habéis llegado a saber.

Perdonaos[31] unos a otros porque el tiempo de la recolección se acerca. Disponeos en paz para esperar[32] Mi llegada.

Os pediré cuentas de la salvación de vuestros hermanos porque habéis sido elegidos para trabajar en Mi mies[33], y el tesoro de vuestra elección es para Gloria de Dios y la Salvación de todas las almas[34]. Aleluya. Amén. Amén.

Os espero, hijos, esperadme vosotros también que el tiempo se acerca.

No temáis, cogeos de la mano de Mi Madre y escuchad[35] Su susurro de amor en vuestras almas para que hagáis lo que Yo, Jesús, os digo por vuestra Salvación.

________________________
[1] Ef 1, 7
[2] 1 Cor 15, 3
[3] Ap 3, 20
[4] Is 46, 12
[5] Lev 26, 1
[6] Éx 20, 3-5 ; Sal 135, 16-17
[7] Hch 17, 30
[8] Lc 19, 10
[9] Hch 26, 20
[10] 1 Pe 5, 4
[11] Mt 3, 2 y 4, 17
[12] Mt 26 y 27
[13] Flp 2, 6-11
[14] Jn 3, 16
[15] Ap 20, 2
[16] Ap 20, 10
[17] Sal 23 ; Jn 10, 11
[18] 1 Jn 5, 19
[19] Jn 8, 42-44
[20] Rom 7, 25
[21] Jn 14, 26
[22] Mt 24, 30 ; Ap 1, 7
[23] 1 Cor 16, 13
[24] Is 40, 3 ; Jn 1, 23
[25] Mt 5, 4 ; Lc 7, 37-38
[26] Lc 23, 43
[27] Jl 2, 12-13 ; Zac 1, 3
[28] Lc 13, 3
[29] Sal 36, 6-11
[30] 1 Pe 2, 24
[31] Mt 6, 12
[32] Heb 9, 28
[33] Mt 9, 37-38 28 Lc 13, 3
[34] Sal 36, 6-11
[35] 1 Pe 2, 24

Fuente:
http://www.elpastorsupremo.es/wp-content/uploads/2016/12/MENSAJE-30.pdf

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“Preparaos, hijos, porque llega el calvario y la Cruz redentora a este mundo, que no quiere hablar del dolor”

Los días 7 de cada mes, desde Julio del año 2014, la vidente Isabel recibe Locuciones de Nuestro Señor Jesucristo, publicadas en el sitio: http://elpastorsupremo.es/

MENSAJE 29
7 DE NOVIEMBRE DE 2016 

No temas, Israel, estoy contigo. No Me aparto de ti, ni de día ni de noche. Te conozco y sé de tus ansias de salvación.

Escucha[1], Israel, escucha a tu Señor; escucha, pueblo Mío, a Quien debe darte la Salvación de tu alma, de tu vida. Cógete de Mi Mano y no te sueltes más, no te sueltes de la mano de tu Salvación; porque no hay Salvación fuera de Mí[2].

Vendrán días, ¡oh Israel!, oráculo del Señor, en que desearás encontrarme como ahora Me tienes, pero no estaré. El príncipe de este mundo echará el cierre a todas las Iglesias y a todo lo santo porque busca su gloria.

Nada te turbe, pueblo Mío, Yo estaré contigo en tu corazón y en todas las almas que viven en Mi Gracia. Los Santos Ángeles bajarán del Cielo y os confortarán en el sufrimiento más grande que ha vivido la Tierra. ¡Oh, pueblo Mío!, no descansa Mi Santo Corazón hasta que no estés Conmigo en el Reino de Mi Padre. Los peligros te acechan día y noche pero tú vives tranquilo y confiado, y no estás en guardia. No, pueblo Mío, tus ojos deben estar vigilantes pues el león rugiente[3] busca a quien devorar y tu alma debe estar protegida por Mis Sacramentos. No echéis en saco roto lo que una y otra vez os digo para vuestra Salvación.

Mi Venida es inminente, está cercana en los días y las horas; pero tú, pueblo Mío, sólo buscas el conocimiento de las cosas que sólo corresponden a Dios. Prepara tu alma, prepara tu corazón, prepara tu vida porque llego, llego a ti, pueblo Mío. El hombre busca sabiduría de este mundo y conocer los secretos que nunca le han sido revelados, pero no persigue en igual manera la Salvación.

No es tarde para empezar pero, pueblo de Mis entrañas, el momento culminante se acerca y no estáis preparados. Una tormenta solar, un terremoto, signos en el cielo y toda clase de prodigios en el cielo y la Tierra veréis. Todo es de vuestro Dios: El Cielo y la Tierra, y todo os anunciará que llego. Llego a ti, pueblo Mío, para lavar tus manchas del pecado que has cometido en este mundo perdido y sin rumbo. Vengo a ti para darte la Salvación. El Castigo es inminente, porque llega la Salvación, y no hay Salvación sin Justicia y sin la última oportunidad de la Salvación: el dolor y el sufrimiento. Ésta será la última oportunidad: Un Castigo permitido por vuestro Dios para la Salvación de vuestras almas.

Sin el dolor y el sufrimiento os lo prometéis felices y os olvidáis de vuestro Creador, de vuestro Redentor, de vuestro Santificador. Os olvidáis de la Cruz y os perdéis en el pecado y en todos los males de este mundo, os creéis dioses y no necesitáis la ternura y la mano Misericordiosa de vuestro Dios. Por eso vengo como Juez de Justicia y como Amor de Misericordia[4]; no puede ser sólo amor de misericordia, pues no hay justicia sin misericordia y no hay misericordia sin justicia.

Un Juez Justo viene a por Su pueblo redimido con Su Sangre[5], redimido con Su Amor, redimido con el Dolor y el Sufrimiento de Mi Cruz[6].

¿Dónde está tu cruz? ¿Dónde están tus lágrimas[7] que te llevan a implorar el Amor de Mi Santo Corazón? En los días venideros se oirán campanas de Gloria y gritos y lágrimas de dolor y de justicia porque este mundo se ha apartado de la Cruz[8] y a la cruz la llaman castigo, pero no redentor, sino castigo cruel y sin sentido, y por ello, poco a poco, se van apartando del sentido del dolor y el sufrimiento. En los campos de concentración, en las guerras y terremotos se han salvado almas que de otra manera no lo hubieran hecho. El Señor lo permite para el bien de las almas, como el Padre Eterno permitió Mi Cruz[9] para vuestra Salvación.

Desde que el orgulloso y soberbio[10] ángel desafió al Dios del Universo y se apartó de Él con sus ángeles malvados y engreídos, el mundo tiene una condena por seguirle y adorarle, y esa condena tendrá un justo Juicio y Castigo.

¡Oh, pueblo Mío!, tu Señor te revela los acontecimientos venideros[11]; tú, hijo, medítalo en el silencio de tu vida, busca momentos de silencio y escucha a tu Señor que te habla, que te grita: Ponte a trabajar en el camino de tu salvación.

La Cruz es el puente entre el Cielo y la Tierra. Deberás pasar por este puente para ir al Cielo.

Déjate clavar en la Cruz de tu Redentor, en ella está Mi Sangre que lavará todos tus delitos.

Sé constante en la oración y verás Mis Palabras a la Luz del Espíritu Santo y entenderás, entenderás Mis Palabras y Mi grito de Salvación a tu corazón. Sé fiel en acercarte a la Confesión, un alma en estado de Gracia entiende con más sabiduría Mis Palabras y el sentido de Mi Cruz, del dolor y del sufrimiento.

¡Oh, pueblo Mío!, cuántas almas en su cruz se han salvado y fuera de ella se hubieran perdido y hubieran sido presa fácil de las garras de Satanás y hubieran acabado en el mismo infierno. Ama tu cruz porque vendrán días de dolor y de purificación. Mira al cielo y piensa que el dolor termina, pero la Vida Eterna[12] será para siempre. Vale la pena sufrir para alcanzar tan gran Don. Ánimo y adelante en vuestra lucha contra los poderes de este mundo[13] que sólo buscan vuestra perdición.

Habladme, hijos, habladme en vuestra oración, en vuestro silencio y escuchad Mi Voz en vuestro corazón que os dice: Os amo, os quiero; venid Conmigo al Paraíso, dejad que Mi Salvación entre en vuestra vida como el Tesoro más grande. No despreciéis este momento de Salvación en vuestra vida.

Coged vuestra cruz cada día y preparaos para sufrir, sufrir para gozar del Cielo, de la Vida Eterna. Mis caminos[14] son vuestros[15] caminos, os dije; sí, hijos, mirad Mi camino, meditad en él, porque es el vuestro. ¿Qué discípulo no quiere ser como su maestro? Pues si rechazáis Mi camino, rechazáis vuestra salvación. Mi camino fue obedecer la Voluntad de Mi Padre[16] que está en el Cielo y rige los destinos de todo lo creado para el bien y la salvación de todo lo que ni conocéis. Todo entra en el plan de Salvación, nada quedará fuera.

Preparaos, hijos, porque llega el calvario y la Cruz redentora a este mundo, que no quiere hablar del dolor, sólo de la alegría vana y perversa, porque os ata a este mundo y os hace olvidar vuestra condición de peregrinos, que camináis hacia la casa definitiva, eterna. Yo os espero para que lavéis vuestras manchas de pecado y os encaminéis en esta recta final. Cogeos fuerte de Mi Mano, y no os soltéis pase lo que pase; fiaros de vuestro Salvador, confiad en Mi Amor por vosotros, hijos de Mi alma.

La desconfianza hiere Mi Santo Corazón, como la lanza que abrió Mi Costado[17]. No seáis desconfiados y pensad que el dolor y el sufrimiento vividos en la obediencia a la Voluntad de Mi Padre es vuestra Salvación. Cuántas almas, hijos, han encontrado la verdadera alegría en el dolor aceptado con humildad y con paz, sabiendo que si Dios Padre lo permite es para el bien[18], para un bien inconmensurable en sus almas y en las almas de todos los hombres.

¡Oh, hijos!, el valor del dolor y el sufrimiento se está perdiendo, diluyendo en este mundo de placer y de sólo querer dar las noticias que desean escuchar vuestros oídos de pecado. No, hijos, que el dolor purifica y alegra el alma cuando se ofrece al Padre unido a Mí; en la Santa Cruz que trajo el Bien y la Gracia, la Redención[19] a un mundo que estaba abocado a la condenación eterna de todos los hombres.

Sin la Cruz ningún alma se hubiera salvado. Mi Madre Santísima fue redimida en Mi Santa Cruz y elegida desde toda la eternidad sin mancha ni pecado para colaborar en la Redención del mundo. Fue elegida desde la Redención de Su Alma como todas las criaturas de Dios Padre.

Mi Cruz salva[20], redime. Unid vuestra cruz a la Mía en un acto de amor y de confianza. No desconfiéis del Amor de Dios, cuando veáis morir a vuestros hermanos, niños, ancianos; no, no desconfiéis, ellos están en Mis Manos como vosotros, y, si su hora ha llegado, alegraos de que dejen este mundo de pecado; sólo preocupaos de que las almas estén en Gracia en el momento de morir, que se acojan a Mi Salvación en el último instante si han vivido alejados de Mí, pero no desconfiéis del Amor de Dios. Un día comprenderéis, entenderéis, porque la muerte, lejos de ser un mal, es una puerta que os lleva a Mí y a una Eternidad de Amor, si el alma quiere y acepta Mi Salvación. Desead la paz y la gloria en la que viven Mis almas salvadas y redimidas, que han aceptado y querido la Salvación de Mi Cruz. Hijos, preparaos para vivir la cruz; la Cruz que Redime y Salva en la purificación del dolor y del sufrimiento.

Almas de Mi Padre, coged vuestro cayado y uníos a Mí en el último rescate de este mundo; id a por las ovejas perdidas porque ya no habrá más tiempo para vivir este apostolado. Después el mundo quedará abocado a la perdición y sólo las almas que quieren Mi Salvación encontrarán esos resquicios de Luz y de Gloria que serán su oportunidad de Salvación. El Espíritu Santo gime[21] en cada alma por vosotros hasta el final.

Rezad por el Santo Padre. Rezad por Mi Iglesia, tantas veces perdida y sin rumbo y presa de Satanás. Pero no temáis, Yo estoy con vosotros y las puertas del infierno no prevalecerán sobre ella, pero será limpiada con rigor de todas sus manchas. Ay del que extravíe[22] a Mis ovejas, a Mi pueblo, más le hubiera valido no haber nacido[23] porque la Justicia de Dios Omnipotente caerá sobre él con un rigor que no podéis conocer pues excede todo conocimiento mortal. Más le hubiera valido no nacer al que lleve al infierno una sola alma de Mi Padre, porque el castigo será tan cruel como el de esa pobre alma que fiándose de sus perversas palabras se aparta del camino de Dios; las dos caerán en la fosa pero os aseguro que el que extravía a un alma sufrirá los tormentos más crueles del infierno y para toda la eternidad. ¡Oh, el dolor que causan al Corazón de Mi Padre Santo! ¡Oh, el dolor que causan a Mi pobre Corazón tan lastimado por sus ofensas e ingratitudes! No hay demonio más cruel que los hijos de los hombres por los que he vertido Mi Sangre y en su camino extravían a las ovejas de Mi pueblo, Israel. Qué ingratos y crueles, más les hubiera valido no nacer que causar este dolor a Mi Santo Corazón. Os aseguro que no habrá piedad para los que lleven a la perdición a una sola alma. Rezad por Mi Iglesia, tan perseguida; rezad sin desfallecer. Un día se os pagarán todos vuestros desvelos en el Cielo que os he prometido[24].

Es tiempo de lavar las manchas, de purificar este mundo con el rigor y la justicia. Nada es para siempre, sólo la eternidad; poneos en camino para alcanzar tan gran Don: el Cielo.

Yo os espero. Venid a Mí, ovejitas de Mi rebaño[25]; venid a Mí, no os soltéis de Mi Mano.

Coged Mi Cayado[26], en él está Mi Mano; ayudadme a recoger a las últimas ovejas descarriadas. Amén. Amén.

Preparaos para el dolor y el sufrimiento, vividlo siempre desde Mi Cruz; nunca solos, no tendréis fuerzas.

El Espíritu Santo os consolará[27] y en Él encontraréis la fuerza y la paz para vivir el calvario, la purificación de este mundo y de vuestras almas.

Mirad la Gloria de Dios, hacia Ella camináis. No os apartéis del camino de vuestro Salvador.

Yo, Jesús, estoy con vosotros y os aliento y os animo en vuestro caminar. Miradme en la Cruz y encontraréis vuestra fuerza.

Ánimo, hijos, que estoy con vosotros[28] y no Me aparto de vosotros.

________________________
[1] Dt 6, 4
[2] Is 43, 11 ; Hch 4, 12 ; 1Tim 2, 5
[3] 1Pe 5, 8
[4] Sal 89, 15
[5] Ef 1, 7
[6] Mt 26 y 27
[7] Mt 5,5
[8] Mt 5,10-12
[9] Mt 26, 39
[10] Mt 25, 41 ; Ap 12, 7-9.
[11] Jn 16, 12-15
[12] Dan 12, 2
[13] Ef 6, 12
[14] Jn 14, 6
[15] Jn 15, 18-20; CICat 677.
[16] Flp 2, 8-11
[17] Jn 19, 34
[18] Rom 8, 28
[19] 1Jn 2, 2
[20] 1Pe 2, 24
[21] Rom 8, 26-27
[22] Lc 17, 1-2
[23] Mt 26,24
[24] Jn 14, 2-3
[25] Jn 10, 11
[26] Sal 23
[27] Jn 14, 16-17
[28] Mt 28, 21

Fuente:
http://www.elpastorsupremo.es/wp-content/uploads/2016/11/MENSAJE-29.pdf

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Programa de Reparación Nacional en Nigeria para la Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz y Nuestra Señora de los Dolores.

Apariciones de Jesús y María

VIDENTE BERNABÉ NWOYE / OLO, ESTADO DE ENUGU, NIGERIA
(Con Aprobación Eclesiástica)

Invitación a los devotos de la Preciosa Sangre a seguir de la mejor manera que podamos, desde nuestros hogares o parroquias, el Programa de Reparación Nacional en Nigeria para la Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz y Nuestra Señora de los Dolores, comenzando especialmente a la medianoche del 13 al 14 de Septiembre con la Oración de la Corona de Renovación como lo pidió la Virgen, el 7 de Junio de 2003.

PROGRAMA DE REPARACIÓN NACIONAL
del 13 al 16 de Septiembre

Para la Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz
y Nuestra Señora de los Dolores

Quinto Llamado Reparación de Septiembre

13 DE SEPTIEMBRE:

Notas:         

  1. “Ya te he dicho que el resto del mundo se te unirá el 13 de Septiembre.
  2. Debes agrupar a todo el que venga el 13, en doce. Debes hacer…

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Corona de Renovación para las Vísperas de la Exaltación de la Santa Cruz.

Apariciones de Jesús y María

Corona de Renovación

Las Rosas del Reino Glorioso[1]
(Bernabé Nwoye – Nigeria) 

CORONILLA DE RENOVACIÓN PARA RECIBIR EL ESPÍRITU DE PENTECOSTÉS 14 SEPTIEMBCoronilla de Renovación

La Coronilla se recita sobre las cuentas de un Rosario de Cinco Misterios.

7 de Junio de 2003
Mensaje de Nuestra Señora:

“Yo vengo a ofreceros, a vosotros y al mundo entero, otro gran don de Manos del Padre Eterno. Es un don de alegría para todos los corazones que han recibido el Reino de Dios, y también un don de verdadero arrepentimiento para todos aquellos que lo reciban con esperanza. Es el don de las Rosas del Reino Glorioso… Esta Oración será usada para dar la bienvenida a la Fiesta del Glorioso Reino, a la Medianoche del 13 al 14 de Septiembre[2]; y para cerrar el día, hacia las 11:00 pm, del 14 de Septiembre, antes del beso de la Cruz, a la medianoche. La Oración será cantada y ofrecida en…

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“Sólo los que pongan su esperanza y confianza en Dios superarán esta prueba.”

VIDENTE ENOCH / COLOMBIA

¡PUEBLO MÍO, EL SIGNO DEL ICTUS EN EL UMBRAL DE LA PUERTA DE ENTRADA DE VUESTROS HOGARES, SERA LA SEÑAL QUE OS PROTEGERÁ, CUANDO PASE CON MI JUSTICIA!
SEPTIEMBRE 10, 2017 / 1:15 pm 

Llamado urgente de Jesús el Justo Juez a la humanidad.

Mi Paz sea con vosotros, hijos Míos.

Grandes acontecimientos que cambiarán el destino de la humanidad están por desatarse. La furia de la naturaleza enlutará muchas naciones; el agua del mar se levantará y olas gigantescas destrozarán ciudades y poblaciones. La creación está en los dolores de parto y su gemido se hará sentir en los cinco continentes.

Del cielo fuego caerá a la Tierra y un gran cuerpo celeste que ya se aproxima, chocará con ella; este suceso todo lo cambiará en este mundo. El pánico se apoderará de la humanidad, sólo los que pongan su esperanza y confianza en Dios, superarán esta prueba. Gritos y ayes de dolor se escucharán por doquier, la inmensa mayoría de esta humanidad ingrata y pecadora, Me culpará por sus desgracias. ¡Oh, humanidad pecadora, no soy Yo, el causante de vuestras desgracias; sois vosotros los que con vuestro pecado, estáis desatando Mi Justicia! La creación no soporta más vuestros ultrajes, vuestro pecado la lacera, y su gemir y dolor la estremecen. Su estremecimiento es lo que estáis recibiendo por todas vuestras injusticias.

¡Oh, humanidad ingrata y pecadora, se acerca el tiempo de Mi Justicia! ¿Quién podrá resistirla? Falta muy poco, vuestro pecado y maldad están llegando ya al límite; cuando esto suceda conoceréis Mi Justa Ira. Yo, el Justo Juez, vengo a pediros cuentas y a pesar vuestras obras. Ayes, será lo que escucharé, porque las obras de la inmensa mayoría de esta humanidad, no le servirán para justificarse. ¡Corred, insensatos, a poner vuestras cuentas en orden, porque los días de Mi Justicia se acercan; la noche de Mi Justicia está cerca y con ella, el Ángel del Exterminio! Pasaré como lo hice en Egipto, y Mi paso, sólo llanto y desolación dejarán.

 

 

 

 

 

PUEBLO MÍO, EL SIGNO DE ICTUS EN EL UMBRAL DE LA PUERTA DE ENTRADA DE VUESTROS HOGARES, SERÁ LA SEÑAL QUE OS PROTEGERÁ, CUANDO PASE CON MI JUSTICIA. Mi Ángel justiciero pasará de largo al ver la señal; pero en los refugios de los impíos, llanto y lamento se escucharán. Haced oración, ayuno y penitencia, y orad con Mi Salmo 91, en los tres días de oscuridad. No soltéis el Rosario de Mi Madre, ni el Rosario de Mi Preciosísima Sangre. No abráis la puerta de vuestro hogar a nadie y cubrid con tela roja las ventanas, para que no entre la luz; cerrad los cerrojos de puertas y ventanas, porque durante esos tres días de oscuridad, exterminaré a los malvados y acabaré para siempre con la maldad y el pecado en la creación.

Preparaos, pueblo Mío, no perdáis la calma, ni entréis en pánico cuando la creación esté en las últimas horas de parto. Todo se moverá, pero nada os pasará, si tenéis puesta vuestra confianza y esperanza en el Señor. Permaneced unidos a Mí y a Mi Madre, y todo lo que está por venir pasará para vosotros como un sueño. Está cerca el Día grande del Señor. El sol y la luna se oscurecen, las estrellas pierden su brillo, el cielo y la tierra se estremecen. Pero el Señor será un refugio para su pueblo.

Vuestro Señor, el Justo Juez.

Dad a conocer Mis mensajes a toda la humanidad, pueblo Mío.

________________________

Fuente:

MENSAJES DE SALVACIÓN DE JESÚS EL BUEN PASTOR A ENOCH
http://www.mensajesdelbuenpastorenoc.org/mensajesrecientes.html

Para descargar los Mensajes en PDF:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/mensajes-actuales/

Mensajes de Jesús El Buen Pastor a Enoch publicados en este blog:
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“No comulguéis en la mano pues ponéis en peligro las partículas que se desprenden de Mi Santo Cuerpo.”

Los días 7 de cada mes, desde Julio del año 2014, la vidente Isabel recibe Locuciones de Nuestro Señor Jesucristo, publicadas en el sitio: http://elpastorsupremo.es/

MENSAJE 28
7 DE OCTUBRE DE 2016 

Vendrán de Oriente y Occidente[1].

No habrá lugar en la Tierra donde no se oiga Mi Pregón[2]. Todos vendrán porque serán convocados en el Nombre de Jesús. Arrastraréis vuestras cadenas pero seréis puntuales a la cita que tenéis ante el Señor. Todo será silencio ese día. No se oirá ni el llanto del niño, ni el cantar de la doncella, los jóvenes no bailarán, ni será tiempo de reír y soñar en un mundo que será convocado en el Nombre de Jesús a reunirse en torno al Pastor[3]. Mi rebaño[4] será convocado, reuniré a todas Mis ovejas porque es el Día del Señor[5], el Día de la Justicia.

La Justicia caerá a raudales sobre esta Tierra de pecado, llena de inmundicia y de ingratitud al Único Dios y Señor de todos los hombres.

¡Oh, Israel!, el tiempo se va a cumplir, el tiempo se cumple. Vendrá tu Dios, El que esperaste y no llegó a tu corazón porque estaba pervertido con otros dioses y con la soberbia de la idolatría. Te quedaste a ciegas teniendo la Luz delante de tus ojos. Pueblo que esperas al Salvador que vino a ti y no le descubriste[6] en tu corazón obstinado y perdido, ahora es el tiempo de abrir tus ojos, de abrir tu corazón y ver a tu Señor. Verás al Hijo de María[7], al Hijo del carpintero[8] ante ti y reconocerás tu pecado, tu obstinación y tu ceguera; tu pecado será perdonado con el rocío de la Gracia cuando en tu corazón vuelvas a la humildad de los santos profetas, de los santos que vivieron a tu lado y reconocieron al Salvador de todos los hombres que vino a ti, pueblo Mío, te eligió[9] de entre todas las naciones para ser Su pueblo, para nacer de ti[10] y derramar Su Sangre[11] en tu Tierra bendita por el designio del Padre Eterno.

¡Oh, hijos!, que llega vuestra Salvación, el Pan de Vida[12] a vuestras plazas y calles. Tesoro escondido en el Sagrario y en vuestros corazones. Ahora le veréis en un Día de Justicia como no lo ha habido ni lo habrá. Preparad vuestros corazones porque llego, llego a vosotros en un Día de rigor y Misericordia.

El mundo es altanero, soberbio y engreído, tiene todo a su alcance pero desecha lo más sagrado y santo: A su Dios. Y ese pecado será causa de una purificación intensa en vuestros corazones, hijos, porque nadie puede salvarse sin la purificación que exige Mi Justicia[13]. La purificación os sana y libera, limpia y restituye el traje de fiesta de vuestro bautismo que perdisteis por vuestra ligereza y pecado, obstinación y concupiscencia.

No olvidéis Mi Santo Amor cuando os hablo. No olvidéis todos los beneficios que os he dado en vuestra vida porque un alma agradecida reconoce con más facilidad, por su humildad, al Dador de todos los bienes.

Encended vuestras lámparas[14], aproximaos a la puerta y esperad. Mirad al cielo y esperad. Esperad al Esposo de vuestras almas que llega. No malgastéis este tiempo que os queda, pueblo Mío, y poneos en camino porque estoy cerca, a la puerta. El Día de Justicia llega, el Día del Amor y la Misericordia se acercan. Vestíos con vuestro traje de gala, de fiesta, y esperad el tiempo oportuno, el Día fijado, la hora señalada para estar ante el Esposo de vuestra alma.

Llorad en el silencio de vuestra habitación por vuestros pecados, por vuestras ofensas al Amor de los amores, al Amor de vuestras almas, de vuestras vidas, por haber ofendido gravemente al Corazón lastimado por la lanza[15] del centurión que abrió la Llaga que salva al mundo.

No es tarde para empezar, pero sí es tarde para esperar. Entended, hijos, en estas palabras que os digo.

No os retraséis en hacer todos los deberes que vuestros Sacerdotes santos, iluminados por el Espíritu Santo, os ponen en vuestro camino para llevaros a Mí. No seáis desconfiados de quienes están a Mis órdenes, a Mi servicio, y Mi Santo Espíritu les guía para que ellos puedan guiaros y llevaros hasta Mí en ese bendito Día de rigor con vuestras almas limpias por el Sacramento de la Penitencia. No es tiempo de desconfiar de quien he puesto al frente de vuestras vidas con el báculo y el cayado que ostentan por su ministerio. Sed dóciles y humildes y no os dejéis arrastrar por los pensamientos fríos y desconsiderados que Satanás pone en vuestras mentes para alejaros del camino de salvación que tenéis ante vosotros.

Distinguid a Mi Sacerdote santo por su fidelidad a Mis Mandamientos[16] y al Santo Evangelio. Nadie que corrija ni enmiende Mi Palabra puede ostentar el Ministerio del Buen Pastor[17] con vosotros, no les hagáis caso y no prestéis oídos a quien ostentando el sacerdocio os indique un camino que va contra Mis Mandamientos y contra la Palabra Revelada.

El Sacerdote santo es indigno de vivir los Santos Misterios, pero su docilidad a Mi Gracia le hace pastor entre vosotros. El que desobedece Mis Mandatos y no celebre con la dignidad y el respeto debido Mis Santos Misterios no es pastor, es lobo entre vosotros; huid de él y de sus enseñanzas.

Reconoceréis a Mi Sacerdote santo por su fidelidad y temor al Dios del Universo. Mi Santo Cuerpo en sus manos es protegido y custodiado hasta en su más mínima partícula. El sacerdote irreverente maldice Mi Nombre cuando no cuida y pone en peligro[18] el Santo Cuerpo de Cristo, y un día su pecado le hará retorcerse de dolor ante la Justicia de Mi Padre.

No comulguéis en la mano pues ponéis en peligro las partículas que se desprenden de Mi Santo Cuerpo. Comulgad en la boca con reverencia y dignidad, vuestras almas lavadas y purificadas en el Sacramento de la Penitencia. No os distraigáis en la fila de la Comunión, no habléis unos con otros, disponeos a recibir al Señor como hijos agradecidos y abismados en el inmenso misterio de Mi Gracia.

Nadie sabe más que su maestro[19] pero todos os erigís en maestros de la ley. ¡No! Sólo hay un Maestro y ya os dije que Mi Palabra es una y no tiene enmienda con el paso del tiempo y las modas.

No hay más libertad en acomodaros a los tiempos, sino más pecado.

Sed fieles, hijos, y soportad el peso del martirio que os supone ser fieles a estas palabras que están aquí escritas para vuestra salvación. No os preocupéis por el qué dirán, aceptad el camino del Salvador[20] de vuestras almas, aceptad el camino del dolor y el martirio.

Las modas y la exigencia a Mi fidelidad no pueden ir juntas, debéis elegir una u otra.

Seréis criticados y malditos por este mundo[21] porque no os conformáis a su forma de pensar y vivir, pero no os preocupéis, hijos, que vuestra recompensa será grande un día en el Cielo.

Arrodillaos ante el Sagrario. Arrodillaos ante Mi Cuerpo Santo, y el que no pueda que en ese momento haga un signo de reverencia; hijos, que no vale todo, que el mal está atacando los Sagrados Misterios como nunca ha podido hacerlo.

¿Cómo estaréis ante Mí si ahora Me despreciáis, y ni Me miráis cuando entráis a la Iglesia? ¿Cómo estaréis ante Mí, si no laváis vuestros pecados en el Sacramento instituido para liberaros de la carga pesada de los pecados de vuestra vida?

Veo filas inmensas en el mundo que se acercan a recibir Mi Cuerpo pero no veo filas inmensas esperando a lavar sus pecados en el Sacramento de la Confesión.

Estoy aquí para ti, pueblo Mío, para avisarte del mal y del pecado. No desoigáis Mis Palabras. Escucha Mi Voz[22]. Y no te dejes contaminar por los que siguen modas y opiniones de pecado. Vengo a salvarte, a llevarte por el camino que conduce al Cielo, hijo, escúchame y no te escandalices de Mis Palabras. Escucha Mis Palabras con tu corazón abierto a la Gracia que hay en ellas. Un día te alegrarás de leer Mis Palabras y llevarlas a la práctica en tu vida.

No te desanimes por la resistencia que encontrarás en el mundo para vivir todo lo que aquí te digo. No te desanimes, es el camino de la cruz, abrázala[23] por amor a tu Dios y Señor.

El tiempo es corto y el camino angosto[24], revístete con las armas de Mi Espíritu Santo[25] y no desfallezcas, aliméntate con el Único Pan[26] que sacia y conduce a la Vida Eterna.

No tengas miedo de Mis Palabras. Otros, antes que tú, las escucharon y las vivieron, aceptaron el camino de la cruz y hoy están en el Cielo para toda la eternidad.

No es tarde pero no hay tiempo para esperar. El tiempo apremia y debéis poneros en marcha.

Sed fieles a Mis Mandamientos, os lo repito, ellos os conducen al Cielo por el camino del amor.

Rezad por los que os persiguen[27], por los que no entienden Mis Palabras pues sus opiniones están enquistadas en sus corazones y siguen las modas y quieren ser aceptados por este mundo de perdición.

No hagáis nunca caso a quien no sigue Mi Palabra, nunca, porque os indica el camino de la perdición, no vayáis por él. Vosotros, sed pequeños, fieles y sencillos[28], no hay mayor sencillez ni mayor humildad que la del que sigue Mis Mandatos con alegría aceptando y sometiéndose en paz a Mi Palabra. Sed como el niño que mira al padre y le escucha pensando que su padre sabe todo lo que le está diciendo, no seáis como el niño que desconfía de su padre y cuestiona cada palabra que escucha de él; un niño aún no tiene capacidad de razonar, vosotros sois niños, ¿cómo podéis corregir a Dios? Pues lo hacéis cada vez que desobedecéis Mi Palabra.

¡Oh, hijos! ¡Oh, pueblo Mío!, cuánto os amo[29]. Hoy os llegan Mis Palabras de Amor, escuchadlas.

Nadie que maltrate por indignidad, irreverencia, Mi Santo Cuerpo es digno de entrar en el Cielo para una eternidad. Todo el que ame, cuide, proteja y adore Mi Santo Cuerpo entrará triunfante por las puertas del Cielo para vivir eternamente al lado del Hijo del hombre.

¿Cómo podríais estar una eternidad de amor a Mi lado si en este mundo Me hacéis daño y hacéis sufrir a Mi Padre Santo y al Espíritu Santo que habita en vosotros?[30] Pues eso hacéis cuando no tratáis con adoración y amor Mi Santo Cuerpo, exponiéndolo a ultrajes y profanaciones por vuestras malas conductas y acciones.

No es un derecho, es un Don recibirme en la Santa Comunión. Educad a vuestros hijos en el amor y la reverencia a la hora de comulgar.

Sólo el que Me ama en la Tierra Me amará en el Cielo.

Disponeos como fuertes soldados[31] a obedecer Mis Palabras, siendo vuestro corazón como el de un niño que ama y obedece a su padre.

Es tiempo de vivir la fe[32] con el rigor y la mansedumbre, la fidelidad y el amor que debéis a vuestro Salvador.

El Padre Eterno os dio el Pan de Vida[33]. Me entrego a vosotros, Me pongo en vuestras manos, estoy indefenso ante vosotros tantas y tantas veces, no Me hagáis daño, pues ese pecado hiere el Corazón Santo de Mi Padre y lastima hondamente el Corazón de la Madre que os mira desde el Cielo y os dice: Es Mi Hijo, el Hijo de Mis entrañas, no lastiméis Su Cuerpo Santo. Amadle como cuando Yo Le tuve en Mis brazos.

Amad el Santísimo Cuerpo del Redentor. No Le expongáis al escarnio y la profanación. Amad a vuestro Salvador, aliviad Su dolor por tantas almas como Le ofenden. Sed vosotros el refugio de Mi Santo Corazón en un mundo que Me lastima y Me hiere sin parar.

No sigáis las modas, modas que llevan al infierno, seguid la Palabra de Dios, que conduce a la Vida Eterna[34]. Amén. Amén.

Os espero en la Santa Comunión, hijos, para consolarme en vuestros corazones y vuestras almas. Sed Mi consuelo, hijos, que sufro en muchas almas cuando Me reciben en pecado y con ingratitud, irreverencia.

Sed Mi consuelo, almas de Mi Padre.

________________________
[1] Lc 13,29
[2] Sal 19, 5
[3] Jn 10, 16; Sal 23 ; 1Pe 5, 4
[4] Ez 34, 11-17
[5] Ap 1,10. Cf. Biblia trad. J. Straubinger, nota.
[6] Jn 1, 10-11
[7] Lc 1, 26-38
[8] Mt 1, 18-25 ; Lc 2, 2-7
[9] Dt 7, 6-8
[10] Miq 5, 1-4
[11] Mt 27, 32-56 ; Ap 12,11
[12] Jn 6, 35
[13] 2 Pe 2,7
[14] Lc 12, 35
[15] Jn 19, 34
[16] Éx 20, 1-21
[17] Sal 23 ; Jn 10, 1-16
[18] 1 Cor 11,27
[19] Lc 6, 40 ; Jn 13, 16
[20] Jn 14, 6
[21] Jn 15,18-25
[22] Jn 10, 27 ; Ap 3, 20
[23] Mt 16, 24
[24] Mt 7, 14
[25] Ef 6, 10
[26] 1 Cor 10,17
[27] Mt 5, 44
[28] Mt 18,1-4 ; Lc 10,21
[29] Is 43, 4
[30] 1Cor 3, 16
[31] 2Crón 32, 7-8
[32] 1Cor 16, 13
[33] Jn 6, 25-27. 32-35
[34] Jn 5, 24

Fuente:
http://www.elpastorsupremo.es/wp-content/uploads/2016/10/MENSAJE-28.pdf

Mensajes de la vidente Isabel publicados en este blog:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/vidente-isabel/

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Legión de María – El Santo Rosario Meditado

Legión de María

ORACIONES AL EMPEZAR

La Señal de la Cruz

† Por la Señal de la Santa Cruz,
† de nuestros enemigos,
† líbranos, Señor, Dios nuestro.

† En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

V.  ¡Ven, Espíritu Santo!, llena los corazones de Tus fieles y enciende en ellos el Fuego de Tu Amor.
V.  Envía Tu Espíritu y todo será creado.
R.  Y renovarás la faz de la Tierra.

Oración:
¡Oh, Dios, que has instruido los corazones de los fieles con la Ciencia del Espíritu Santo!  Concédenos, por este mismo Espíritu, saborear la dulzura del Bien y gozar para siempre de Sus Divinos Consuelos. Te Lo pedimos por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén. 

V.   Señor, abre mis labios.
R.  Y mi boca proclamará Tu alabanza.

V.  Dios mío, ven en mi auxilio.
R.  Señor, date prisa en socorrerme.

V.  Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R.  Como en el principio ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

Se reza el Santo Rosario y La Salve…

V.  Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
R.  Para que seamos dignos de alcanzar las Promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Oración:
¡Oh, Dios!, cuyo Hijo Unigénito por medio de Su Vida, Muerte y Resurrección, alcanzó para nosotros la Salvación eterna: Concédenos, a los que con veneración meditamos sobre estos MISTERIOS DEL SANTÍSIMO ROSARIO de la Bienaventurada Virgen María, que imitemos las Virtudes que contienen y alcancemos las Gracias que prometen. Te Lo pedimos, por el mismo Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.

V.  Sacratísimo Corazón de Jesús.
R.  Ten piedad de nosotros.

V.  Inmaculado Corazón de María.
R.  Ruega por nosotros.

V.  San José.
R.  Ruega por nosotros.

V.  San Juan Evangelista.
R.  Ruega por nosotros.

V.  San Luis María Grignión de Montfort.
R.  Ruega por nosotros.

Catena Legionis

Antífona: “¿Quién es Ésta que va subiendo cual Aurora naciente, bella como la luna, brillante como el sol, terrible como un ejército formado en batalla?” (Cantar. 6, 10).

MAGNÍFICAT
(Lc. 1, 46-55)

† Proclama Mi Alma la grandeza del Señor,
 se alegra Mi Espíritu en Dios, Mi Salvador;
porque ha mirado la humillación de Su Esclava.

Desde ahora Me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por Mí:
Su Nombre es Santo
y Su Misericordia llega a Sus fieles
de generación en generación.

Él hace proezas con Su Brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, Su siervo,
acordándose de la Misericordia,
como lo había prometido a nuestros padres,
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

  • Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…

Antífona: “¿Quién es Ésta que va subiendo cual Aurora naciente, bella como la luna, brillante como el sol, terrible como un ejército formado en batalla?” (Cantar. 6, 10).

V.  ¡Oh, María, Sin Pecado Concebida!
R.  Ruega por nosotros, que recurrimos a Ti.

Oración:
¡Oh, Señor Jesucristo!, Medianero nuestro de parte del Padre, que constituiste a la Santísima Virgen, Tu Madre, para que fuese también Madre nuestra y Medianera delante de Ti, haz que cuantos a Ti acudieren para pedirte beneficios, se gocen de haberlo conseguido todo por Ella. Amén. 

ORACIONES FINALES 

¡Oh, Santa Madre de Dios!, a Tu Patrocinio nos acogemos; en nuestras necesidades no desoigas nuestras súplicas; antes bien, de todo peligro, líbranos siempre. ¡Oh, Virgen gloriosa y bendita!

V.  María Inmaculada, Medianera de Todas las Gracias.
R.  Ruega por nosotros.

V.  San Miguel y San Gabriel.
R.  Rueguen por nosotros.

V.  Todas las Potestades del Cielo, Legión Angélica de María.
R.  Rueguen por nosotros.

V.  San Juan Bautista.
R.  Ruega por nosotros.

V.  Santos Pedro y Pablo.
R.  Rueguen por nosotros.

Oración:
Señor, concédenos a cuantos servimos bajo el Estandarte de María, la plenitud de la FE en Ti y CONFIANZA en Ella, a la que se le ha concedido la conquista del mundo. Concédenos una FE VIVA que, animada por la caridad, nos habilite para hacer todas nuestras acciones por puro amor a Ti, y a verte y servirte en nuestro prójimo; una FE FIRME E INCONMOVIBLE como  una roca, por la cual estemos tranquilos y seguros en las cruces, afanes y desengaños de la vida; una FE VALEROSA que nos inspire a comenzar y llevar a cabo sin vacilación grandes empresas por Dios y por la salvación de las almas; una FE que sea la COLUMNA DE FUEGO de nuestra LEGIÓN —que hasta el fin nos lleve unidos —que encienda en todas partes el Fuego del Amor de Dios —que ilumine a aquellos que están en oscuridad y sombra de muerte —que inflame a los tibios —que resucite a los muertos por el pecado —y que guíe nuestros pasos por el Camino de la Paz para que, terminada la lucha de la vida, nuestra Legión se reúna sin pérdida alguna en el Reino de Tu Amor y Gloria. Amén.

†  En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

EL  SANTO ROSARIO

Santo Domingo de Guzmán, España (1170-1221)

V:  Ave María, Purísima.
R:  Sin pecado original Concebida. 

†  Por la Señal de la Santa Cruz…

Acto de Contrición

1ª Fórmula

Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre Verdadero, Creador Padre y Redentor mío, por ser Tú, Quien Eres, y porque Te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberte ofendido. Propongo firmemente la enmienda de nunca más pecar, apartarme de todas la ocasiones de ofenderte, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Te ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos en satisfacción de todos mis pecados. Así como Te suplico, así confío en Tu Bondad y Misericordia infinita, que me los perdonarás y me darás la Gracia, para enmendarme y perseverar en Tu santo servicio hasta el fin de mi vida. Amén.

2ª Fórmula

Jesús, mi Señor y Redentor: Yo me arrepiento de todos los pecados que he cometido hasta hoy, y me pesa de todo corazón, porque con ellos ofendí a un Dios tan Bueno. Propongo firmemente no volver a pecar y confío en que por Tu infinita Misericordia, me haz de conceder el perdón de mis culpas y me haz de llevar a la Vida Eterna. Amén.


OFRECIMIENTO DEL ROSARIO

Dios, Padre Misericordioso, dirige y acepta mis pensamientos, palabras y obras. Y Tú, Virgen Santísima, dame la Gracia de rezar con devoción y amor este Santo Rosario, el cual ofrezco especialmente en reparación por todas las ofensas cometidas contra los Corazones de Jesús y María, y para que se acelere el Triunfo de Sus Corazones. Le pido a mi Ángel de la Guarda, a los Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael, y a todos los Ángeles; a San José, a los Patriarcas, Profetas, Apóstoles y Mártires y a todos los Santos del Cielo y a las almas del Purgatorio, que me ayuden a rezar este Santo Rosario. Deseo unirme a las intenciones de la Santísima Virgen, a las del Papa, y a todos los Rosarios que se están rezando en este momento en el mundo entero, y pedir:

  • Por la conversión de todos nosotros pecadores, por la paz del mundo y la unidad de las familias; por la salvación de todas las almas, y para que Dios Padre detenga el curso de la guerra y nos conceda la Gracia del verdadero amor y perfecta obediencia a Su Voluntad.
  • Por la exaltación de la Fe Católica, extirpación de las herejías; por la unidad de la Iglesia y de todos los Cristianos; por el Papa, los Obispos, Sacerdotes y religiosos y por todos los fieles; por la salvación de las almas Consagradas, la santificación del Clero y para que el Señor suscite verdaderas vocaciones sacerdotales y apóstoles de los últimos tiempos.
  • Por los gobernantes de nuestro país y de todas las naciones, para que administren en favor de la paz, la verdad y la justicia; por la conversión de las naciones para que no aprueben leyes contrarias a los Mandamientos de la Ley de Dios, y para que Jesús calme la naturaleza y las naciones sean preservadas de sequías, inundaciones, volcanes, terremotos, devastaciones y guerras.
  • Por todos los atribulados que sufren: tristes y oprimidos; explotados y desempleados; hambrientos y abandonados; refugiados y damnificados; presos y secuestrados; perseguidos y desterrados; torturados y violados; heridos y enfermos; alcohólicos y drogadictos; dementes y posesos; agonizantes y caminantes, para que sean protegidos y salvados.
  • Por el eterno descanso de las benditas Almas del Purgatorio, especialmente por las más necesitadas y por las de nuestros familiares difuntos. Por la liberación de las maldiciones ancestrales y para que satanás sea arrojado nuevamente al infierno.

Hoy vamos a contemplar los Misterios: 


MISTERIOS GOZOSOS
(Lunes y Sábado)

  1. La Anunciación del Ángel a María y Encarnación del Hijo de Dios.

“El Ángel Gabriel… le dijo: ‘Alégrate, Llena de Gracia, el Señor está Contigo… No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a Concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a Quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo…’ Dijo María: ‘He aquí la Esclava del Señor; hágase en Mí según tu palabra’.” (Lc. 1, 26. 28.30-32.38).

  • Padre Nuestro, diez Ave María y Gloria.
  1. La Visitación de la Virgen María a Su Prima Santa Isabel.

“En cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena del Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: ‘Bendita Tú entre las mujeres y bendito el Fruto de Tu seno…’ ¡Feliz La que ha creído que se cumplirían las cosas que Le fueron dichas de parte del Señor!’” (Lc. 1, 41-42.45).

  • Padre Nuestro, diez Ave María y Gloria.
  1. El Nacimiento del Hijo de Dios, en el Portal de Belén.

“El Ángel les dijo: ‘No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: Os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es el Cristo Señor, y esto os servirá de señal: Encontraréis un Niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre…’ Y de pronto se juntó con el Ángel una multitud del Ejército Celestial, que alababa a Dios diciendo: ‘Gloria a Dios en las Alturas y en la Tierra paz a los hombres en quienes Él se complace.’ ” (Lc. 2, 10-14).

  • Padre Nuestro, diez Ave María y Gloria.
  1. La Presentación del Niño Jesús en el Templo, y Purificación de Su Santísima Madre.

“Cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos… llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está escrito en la Ley del Señor: ‘Todo varón primogénito será consagrado al Señor’, y para ofrecer en sacrificio ‘un par de tórtolas o dos pichones’, conforme a lo que se dice en la Ley del Señor.” (Lc. 2, 22-24).

  • Padre Nuestro, diez Ave María y Gloria.
  1. El Niño Jesús, Perdido y Hallado en el Templo, entre los Doctores de la Ley.

“Sus padres iban todos los años a Jerusalén a la fiesta de la Pascua. Cuando tuvo doce años, subieron ellos como de costumbre a la fiesta y, al volverse… el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin saberlo sus padres… Y sucedió que al cabo de tres días, Le encontraron en el Templo sentado en medio de los maestros, escuchándoles y preguntándoles; todos los que Le oían estaban estupefactos por Su  inteligencia y Sus respuestas.” (Lc. 2, 41-43.46-47).

  • Padre Nuestro, diez Ave María y Gloria.


MISTERIOS LUMINOSOS
(Jueves) 

  1. El Bautismo de Jesús en el Río Jordán.

“Y sucedió que por aquellos días  vino Jesús desde Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán. En cuanto salió del agua vio que los cielos se rasgaban y que el Espíritu, en forma de paloma, bajaba a Él. Y se oyó una Voz que venía de los Cielos: ‘Tú eres Mi Hijo amado, en Ti Me complazco’.” (Mc. 1, 9-11).

  • Padre Nuestro, diez Ave María y Gloria.
  1. La Auto-revelación de Jesús en las Bodas de Caná.

“Se celebraba una boda en Caná de Galilea y estaba allí la Madre de Jesús. Fue invitado también a la boda Jesús con sus discípulos. Y, como faltaba vino… Dice Su Madre a los sirvientes: ‘Haced lo que Él os diga’ Les dice Jesús: ‘Llenad las tinajas de agua.’ Y las llenaron hasta arriba. ‘Sacadlo ahora, les dice, y llevadlo al maestresala.’ … El maestresala probó el agua convertida en vino… llama… al novio y le dice… ‘Todos sirven primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el inferior. Pero tú has guardado el vino bueno hasta ahora’.” (Jn. 2, 1-3.5.7-10).

  • Padre Nuestro, diez Ave María y Gloria.
  1. El Anuncio del Reino de Dios, invitando a la conversión.

“Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia. Y al ver a la muchedumbre, sintió compasión de ella, porque estaban vejados y abatidos como ovejas que no tienen pastor.” (Mt. 9, 35-36).

  • Padre Nuestro, diez Ave María y Gloria.
  1. La Transfiguración de Jesús en la Montaña.

“Tomó consigo a Pedro, Juan y Santiago, y subió al monte a orar. Y sucedió que, mientras oraba, el aspecto de Su Rostro se mudó, y Sus vestidos eran de una blancura fulgurante, y he aquí que conversaban con Él dos hombres, que eran Moisés y Elías; los cuales aparecían en gloria… Dijo Pedro a Jesús: ‘Maestro, bueno es estarnos aquí. Vamos a hacer tres tiendas, una para Ti, otra para Moisés y otra para Elías’… Estaba diciendo estas cosas cuando se formó una nube y los cubrió con su sombra… Y vino una Voz desde la nube, que decía: ‘Éste es Mi Hijo, Mi Elegido; escuchadle.’ ” (Lc. 9, 28-31.33-35).

  • Padre Nuestro, diez Ave María y Gloria.
  1. La Institución de la Eucaristía, expresión Sacramental del Misterio Pascual.

“Llegada la hora, se puso a la mesa con los apóstoles; y les dijo: ‘Con ansia he deseado comer esta Pascua con vosotros antes de padecer…’  Tomó luego pan, y, dadas las gracias, lo partió y se lo dio diciendo: ’Éste es Mi Cuerpo que es entregado por vosotros; haced esto en recuerdo Mío’. De igual modo, después de cenar, la copa, diciendo: ‘Esta Copa es la Nueva Alianza en Mi Sangre, que es derramada por vosotros.’ ” (Lc. 22, 14-15.19-20).

  • Padre Nuestro, diez Ave María y Gloria.


MISTERIOS DOLOROSOS
(Martes y Viernes)

  1. La Agonía de Jesús en el Huerto de Getsemaní.

“Salió y, como de costumbre, fue al monte de los Olivos, y los discípulos Le siguieron. Llegado al lugar les dijo: ‘Pedid que no caigáis en tentación.’ Y se apartó de ellos…, y puesto de rodillas oraba diciendo: ‘Padre, si quieres, aparta de Mí esta copa; pero no se haga Mi Voluntad, sino la Tuya.’ Entonces, se Le apareció un Ángel venido del Cielo que Le confortaba. Y sumido en agonía, insistía más en Su oración. Su sudor se hizo como gotas espesas de Sangre que caían en tierra.” (Lc. 22, 39-44).

  • Padre Nuestro, diez Ave María y Gloria.
  1. La Flagelación que Jesús Padeció, Atado a la Columna.

“Pilato, viendo que nada adelantaba, sino que más bien se promovía tumulto, tomó agua y se lavó las manos delante de la gente diciendo: ‘Inocente soy de la sangre de este justo. Vosotros veréis.’ Y todo el pueblo respondió: ‘Su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos.’ Entonces, les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarle, se lo entregó para que fuera crucificado.” (Mt. 27, 24-26).

  • Padre Nuestro, diez Ave María y Gloria.
  1. La Coronación de Espinas.

“Los soldados del procurador llevaron consigo a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de Él a toda la cohorte. Le desnudaron y Le echaron encima un manto de púrpura; y, trenzando una corona de espinas, se la pusieron sobre Su Cabeza, y en Su Mano derecha una caña; y doblando la rodilla delante de Él, Le hacían burla diciendo: ‘¡Salve, Rey de los judíos!’; y después de escupirle, cogieron la caña y le golpeaban en la Cabeza.“ (Mt. 27, 27-30).

  • Padre Nuestro, diez Ave María y Gloria.
  1. Jesús, con la Cruz a Cuestas, Camino del Cavario.

“Tomaron, pues, a Jesús, y Él cargando con Su Cruz, salió hacia el lugar llamado Calvario, que en hebreo se llama Gólgota.” (Jn. 19, 17).
“Cuando le llevaban echaron mano de un cierto Simón de Cirene, que venía del campo, y le cargaron la cruz para que la llevara detrás de Jesús. Le seguía una gran multitud del pueblo y mujeres que se dolían y se lamentaban por Él.” (Lc. 23, 26-27).

  • Padre Nuestro, diez Ave María y Gloria.
  1. La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo.

 “Era la hora tercia cuando Le crucificaron. Y estaba pues-ta la inscripción de la causa de Su condena: ‘El Rey de los Judíos.’ Con Él crucificaron a dos salteadores, uno a Su derecha y otro a Su izquierda… Llegada la hora sexta, hubo oscuridad sobre toda la Tierra hasta la hora nona. A la hora nona gritó Jesús con fuerte voz: ‘Eloí, Eloí, ¿lema sabactaní?’ que quiere decir ‘Dios Mío, Dios Mío, ¿por qué Me has abandonado?’Y el velo del Santuario se rasgó en dos, de arriba abajo. Al ver el centurión, que estaba frente a Él, que había expirado de esa manera, dijo: ‘Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios’.” (Mc. 15, 25-28. 33-34. 38-39).

  • Padre Nuestro, diez Ave María y Gloria.


MISTERIOS GLORIOSOS
(Miércoles y Domingo)

  1. La Triunfante Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.

“Encontraron que la piedra había sido retirada del sepulcro y entraron, pero no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. No sabían qué pensar de esto, cuando se presentaron ante ellas dos hombres con vestidos resplandecientes… les dijeron: ‘¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo? No está aquí, ha resucitado.” (Lc. 24, 2-6).

  • Padre Nuestro, diez Ave María y Gloria.
  1. La Admirable Ascensión de Nuestro Señor Jesucristo a los  Cielos.

“Y dicho esto, fue levantado en presencia de ellos, y una nube le ocultó a sus ojos. Estando ellos mirando fijamente al cielo mientras se iba, se les aparecieron dos hombres vestidos de blanco que les dijeron: «Galileos, ¿qué hacéis ahí mirando al cielo? Éste que os ha sido llevado, este mismo Jesús, vendrá así tal como le habéis visto subir al cielo.» (He. 1: 9-11).

  • Padre Nuestro, diez Ave María y Gloria.
  1. La Venida del Espíritu Santo, en forma de Lenguas de Fuego, sobre el Colegio Apostólico.

“Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reu-nidos en un mismo lugar. De repente vino del Cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso, que llenó toda la casa en la que se encontraban. Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos; quedaron todos llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas…” (Hch. 2, 1-4).

  • Padre Nuestro, diez Ave María y Gloria.
  1. La Asunción de la Santísima Virgen, en Cuerpo y Alma a los Cielos.

“¿Quién es ésta que avanza como la aurora, hermosa como la luna, refulgente como el sol, imponente como un ejército en formación.” (Cantar 6:10).
“Yo soy la madre del bello amor, del temor, de la ciencia y de la santa esperanza. En mí está toda la gracia del camino y de la verdad.” (Eclesiástico 24:24-26)

  • Padre Nuestro, diez Ave María y Gloria.
  1. La Coronación de la Santísima Virgen, como Reina y Madre de todo lo Creado.

Una gran señal apareció en el cielo: una Mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza; está encinta, y grita con los dolores del parto y con el tormento de dar a luz.” (Ap. 12, 1-2).
Y vi la Ciudad Santa, la nueva Jerusalén, que bajaba del cielo, de junto a Dios, engalanada como una novia ataviada para su esposo. Y oí una fuerte voz que decía desde el trono: «Ésta es la morada de Dios con los hombres…» (Ap. 21:2-3)

  • Padre Nuestro, diez Ave María y Gloria.


Padre Nuestro
 

V:  Padre Nuestro, que estás en el Cielo, santificado sea Tu Nombre. Venga a nosotros Tu Reino. Hágase Tu Voluntad, así en la Tierra como en el Cielo.
R:  Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.


Ave  María

V:  Dios Te Salve, María, llena eres de Gracia. El Señor es Contigo. Bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el Fruto de Tu Vientre: ¡Jesús!
R: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. 


Gloria
(Inclinando la cabeza) 

V:  Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. 
R:  Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.


Jaculatorias entre Misterios

V:  María, Madre de Gracia, Madre de Misericordia.
R:  En la vida y en la muerte, ampáranos, ¡oh, Señora!

V:  Ave María, Purísima.
R:  Sin Pecado Original Concebida.

V:  Alabanzas y gracias sean dadas en todo momento al Santísimo y Divinísimo Sacramento.
R:  Y Bendita sea por siempre la Santa e Inmaculada Concepción de la Bienaventurada siempre Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra.

I
Jaculatoria Videntes de Fátima, Portugal

¡Oh, Jesús mío! 
Perdona nuestros pecados,
líbranos del fuego del infierno
y lleva al Cielo a todas las almas,
especialmente a las más necesitadas
de Tu Misericordia. 

II 
Jaculatoria por las Almas del Purgatorio

V:  Concédeles, Señor, el descanso eterno.
R:  Y brille para ellas la Luz perpetua.

V:  Descansen en paz.
R:  Amén.


En las tres últimas cuentas del Rosario se reza:

V:  Virgen Purísima y Castísima, antes del Parto, haznos mansos, humildes y castos.
R:  En pensamientos, palabras y obras.

  • Dios Te salve, María…

V:  Virgen Purísima y Castísima, en el Parto, haznos mansos, humildes y castos.
R:  En pensamientos, palabras y obras.

  • Dios Te salve, María…

V:  Virgen Purísima y Castísima, después del Parto, haznos mansos, humildes y castos.
R:  En pensamientos, palabras y obras.

  • Dios Te salve, María…

Ofrecemos una Salve a la Santísima Virgen por la conversión de todos nosotros, pecadores:

SALVE REGINA
(La Salve)
[1]

¡Dios Te Salve, Reina y Madre!  ¡Madre de Misericordia!  ¡Vida, Dulzura y Esperanza nuestra, Dios Te Salve! A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. ¡Ea, pues, Señora, Abogada nuestra!, vuelve a nosotros esos Tus Ojos Misericordiosos, y después de este destierro, muéstranos a Jesús, Fruto Bendito de Tu Vientre. ¡Oh, Clemente! ¡Oh, Piadosa! ¡Oh, Dulce, siempre Virgen María!


LETANÍA LAURETANA
Santuario de Loreto, Italia (1500)

Señor.                                 
       —Ten piedad de nosotros.
Cristo.                                     
       —Ten piedad de nosotros.
Señor.                                 
       —Ten piedad de nosotros.
Cristo, óyenos.                              
       —Cristo, escúchanos.
Dios, Padre Celestial.            
       —Ten piedad de nosotros.
Dios, Hijo Redentor del mundo.           
       —Ten piedad de nosotros.
Dios, Espíritu Santo.              
       —Ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, Un Solo Dios.         
       —Ten piedad de nosotros.

  • Santa María.
           —Ruega por nosotros.
  • Santa Madre de Dios.
           —Ruega por nosotros.
  • Santa Virgen de la Vírgenes.
           —Ruega por nosotros.
  • Madre de Jesucristo.
           —Ruega por nosotros.
  • Madre de la Iglesia.
           —Ruega por nosotros.
  • Madre de la Divina Gracia.
           —Ruega por nosotros.
  • Madre Purísima.
           —Ruega por nosotros.
  • Madre Castísima.
           —Ruega por nosotros.
  • Madre Siempre Virgen.
           —Ruega por nosotros.
  • Madre Sin Mancilla.
           —Ruega por nosotros.
  • Madre Inmaculada.
           —Ruega por nosotros.
  • Madre Incorrupta.
           —Ruega por nosotros.
  • Madre Amable.
           —Ruega por nosotros.
  • Madre Admirable.
           —Ruega por nosotros.
  • Madre del Buen Consejo.
           —Ruega por nosotros.
  • Madre del Creador.
           —Ruega por nosotros.
  • Madre del Salvador.
           —Ruega por nosotros.
  • Madre de Misericordia.
           —Ruega por nosotros.
  • Virgen Prudentísima.
           —Ruega por nosotros.
  • Virgen Digna de Veneración.
           —Ruega por nosotros.
  • Virgen Digna de Alabanza.
           —Ruega por nosotros.
  • Virgen Poderosa.
           —Ruega por nosotros.
  • Virgen Clemente.
           —Ruega por nosotros.
  • Virgen Fiel.
           —Ruega por nosotros.
  • Espejo de Justicia.
           —Ruega por nosotros.
  • Trono de la Sabiduría.
           —Ruega por nosotros.
  • Causa de Nuestra Alegría.
           —Ruega por nosotros.
  • Vaso Espiritual.
           —Ruega por nosotros.
  • Vaso Digno de Honor.
           —Ruega por nosotros.
  • Vaso Insigne de Devoción.
           —Ruega por nosotros.
  • Rosa Mística.
           —Ruega por nosotros.
  • Torre de David.
           —Ruega por nosotros.
  • Torre de Marfil.
           —Ruega por nosotros.
  • Casa de Oro.
           —Ruega por nosotros.
  • Arca de la Nueva Alianza.
           —Ruega por nosotros.
  • Puerta del Cielo.
           —Ruega por nosotros.
  • Estrella de la Mañana.
           —Ruega por nosotros.
  • Salud de los Enfermos.
           —Ruega por nosotros.
  • Refugio de los Pecadores.
           —Ruega por nosotros.
  • Consoladora de los Afligidos.
           —Ruega por nosotros.
  • Auxilio de los Cristianos.
           —Ruega por nosotros.
  • Reina de los Ángeles.
           —Ruega por nosotros.
  • Reina de los Patriarcas.
           —Ruega por nosotros.
  • Reina de los Profetas.
           —Ruega por nosotros.
  • Reina de los Apóstoles.
           —Ruega por nosotros.
  • Reina de los Mártires.
           —Ruega por nosotros.
  • Reina de los Confesores.
           —Ruega por nosotros.
  • Reina de las Vírgenes.
           —Ruega por nosotros.
  • Reina de Todos los Santos.
           —Ruega por nosotros.
  • Reina Concebida Sin Pecado Original.
           —Ruega por nosotros.
  • Reina Llevada al Cielo en Cuerpo y Alma.
           —Ruega por nosotros.
  • Reina del Santísimo Rosario.
           —Ruega por nosotros.
  • Reina de La Paz.
           —Ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo.
            —Perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo.
            —Escúchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo.
            —Ten Misericordia de nosotros. 


Bajo Tu Amparo
 

Bajo Tu Amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies las súplicas que Te hacemos en nuestras necesidades; antes bien, líbranos de todo peligro, ¡oh, Virgen, gloriosa y bendita!

V:  Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
R:  Para que seamos dignos de alcanzar las Promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén. 

El Credo 

Creo en Dios, / Padre Todopoderoso, / Creador del Cielo y de la Tierra. / Creo en Jesucristo,  Su Único Hijo, nuestro Señor, / que fue concebido por Obra y Gracia del Espíritu Santo, / nació de Santa María Virgen, / padeció bajo el poder de Poncio   Pilato, / fue crucificado, muerto y sepultado, / descendió a los infiernos / y al tercer día, resucitó de entre los muertos; / subió a los Cielos / y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso. / Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. / Creo en el Espíritu Santo, / en la Santa Iglesia Católica, / en la Comunión de los Santos, / en el perdón de los pecados, / en la resurrección de la carne / y en la vida eterna. / Amén.

  • Un Padre Nuestro, Ave María y Gloria, por el Santo Padre el Papa, por sus intenciones y para ganar las indulgencias de este Santo Rosario.

Oración:
¡Oh, Dios!, cuyo Hijo Unigénito, por medio de Su Vida, Muerte y Resurrección, alcanzó para nosotros la Salvación eterna: Concédenos, a los que con veneración meditamos sobre estos MISTERIOS DEL SANTÍSIMO ROSARIO de la Bienaventurada Virgen María, que imitemos las Virtudes que contienen y alcancemos las Gracias que prometen. Te Lo pedimos, por el mismo Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.


Memorare
San Bernardo de Claraval, Francia (1090-1153)

Acuérdate, ¡oh, Piadosísima Virgen María!, que jamás se oyó decir que ninguno de los que han acudido a Ti, implorando Tu Protección o reclamando Tu Auxilio, hayan sido de Ti abandonados. Animado (a) por esta confianza, yo también acudo a Ti, ¡oh, Virgen, Madre de las Vírgenes y Dulce Madre mía!, y gimiendo bajo el peso  de mis pecados, me postro a Tus Pies. ¡Oh, Madre del Verbo! No desprecies mis súplicas, antes bien, óyelas y despáchalas favorablemente. Amén.


Bendita sea Tu Pureza

Bendita sea Tu Pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea en tan graciosa Belleza. A Ti, Celestial Princesa, Virgen Sagrada María, yo Te ofrezco noche y día, alma vida y corazón. Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía, morir sin confesión. Amén.

Bendición

Que la bendición de Dios y la de Su Santísima Madre nos acompañen siempre:

† En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.  Amén.

V:  Ave María, Purísima.
R:  Sin pecado original Concebida.

Ofrecimiento de Vida

Sor Mª Natalia Magdolna, Hungría (1901-1992)

Mi Amado Jesús: Delante de las Personas de la Santísima Trinidad, delante de Nuestra Madre del Cielo y de toda la Corte Celestial, ofrezco, según las intenciones de Tu Corazón Eucarístico y las del Inmaculado Corazón de María Santísima: Toda mi vida, todas mis santas Misas, Comuniones, buenas obras, sacrificios y sufrimientos, uniéndolos a los Méritos de Tu Santísima Sangre y a Tu Muerte de Cruz: Para adorar a la Gloriosa Santísima Trinidad. Para ofrecerle reparación por nuestras ofensas. Por la unión de nuestra Santa Madre, la Iglesia; por nuestros Sacerdotes; por las buenas vocaciones Sacerdotales y por todas las almas hasta el fin del mundo. Recibe, Jesús mío, mi Ofrecimiento de Vida y concédeme la Gracia para perseverar en él fielmente hasta el fin de mi vida. Amén.

Dice la Santísima Virgen: “En el corazón de muchas madres arde el dolor, se les oprime el corazón por el estado espiritual de sus hijos, por su conducta inmoral, por el destino de sus vidas más allá de la muerte. Por amor hacia ellas, movida de compasión, alcancé con Mis Ruegos las Cinco Promesas. ¡Qué se consuelen, que ofrezcan con una entrega total todos los sucesos de su vida!”

Promesas de la Santísima Virgen María
a quienes hacen el Ofrecimiento de Vida

  1. Nadie de sus familiares caerá en el infierno, aún cuando las apariencias externas lo harían suponer, porque antes de que el alma abandone el cuerpo, recibirán la Gracia del perfecto arrepentimiento.
  2. En el mismo día del Ofrecimiento, saldrán del Purgatorio todos los difuntos de su familia.
  3. En la muerte estaré a su lado y llevaré sus almas a la Presencia de Dios sin pasar por el Purgatorio.
  4. Sus nombres estarán inscritos en el Corazón de Jesús y en el Corazón Inmaculado de María.
    Salvarán a muchas almas de la eterna condenación por este Ofrecimiento, unido a los Méritos de Cristo. El mérito de sus sacrificios beneficiará a las almas hasta el fin del mundo.


LAS 15 PROMESAS DE LA VIRGEN
DEL ROSARIO
Beato Alano de la Roche, Francia (1428-1475)

  1. “A todos los que recen devotamente Mi Rosario, les prometo Mi Protección especial y grandísimas Gracias.
  2. Quien persevere en el rezo de Mi Rosario recibirá grandes beneficios.
  3. El Rosario es un Escudo poderoso contra el infierno; destruirá los vicios, librará del pecado, abatirá las herejías.
  4. El Rosario hará germinar las virtudes y las buenas obras para que las almas consigan la Misericordia Divina. Sustituirá en el corazón de los hombres el amor del mundo con el Amor de Dios, elevándoles a desear los bienes celestiales y eternos. ¡Cuántas almas se santificarán con este medio!
  5. El que se encomiende a Mí con el Rosario, no perecerá.
  6. El que rece devotamente Mi Rosario, meditando sus Misterios, no se verá oprimido por la desgracia. Si es pecador se convertirá; si justo, perseverará en gracia y será digno de la vida eterna.
  7. Los verdaderos devotos de Mi Rosario no morirán sin los Sacramentos de la Iglesia.
  8. Todos los que recen Mi Rosario tendrán durante su vida y en su muerte la Luz de Dios, la plenitud de Su Gracia, y serán partícipes de los méritos de los bienaventurados.
  9. Libraré bien pronto del Purgatorio a las almas devotas de Mi Rosario.
  10. Los verdaderos hijos de Mi Rosario gozarán en el Cielo de una Gloria singular.
  11. Todo lo que pidáis por medio del Rosario, lo alcanzaréis.
  12. Socorreré en sus necesidades a los que propaguen Mi Rosario.
  13. He obtenido de Mi Hijo que todos los miembros de la Confraternidad del Rosario tengan como hermanos a los Santos del Cielo durante su vida y en la hora de su muerte.
  14. Los que rezan fielmente Mi Rosario son todos hijos Míos muy amados, hermanos y hermanas de Jesucristo.
  15. La Devoción a Mi Rosario es una señal manifiesta de predestinación de Gloria.”

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[1] La Salve se canta, se reza de rodillas, de pie o con brazos en cruz. Cinco años de indulgencia.

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