“Te pido que urjas se abran las Casas de Desagravio”

JULIÁN SOTO AYALA, “EL DISCÍPULO” / MÉXICO

CUARTO MENSAJE UNIVERSAL DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA
Dado al Profeta “El Discípulo”, en Enero 24 de 1998
Caborca, Estado de Sonora – México.

PRIMERA PARTE: CASAS DE DESAGRAVIO
PARA HONRAR Y REPARAR A LOS DOS SAGRADOS CORAZONES

QUERIDOS HIJOS, ES POR LA GRACIA DEL CIELO QUE LEÉIS AHORA ESTOS MENSAJES, PROMOVED MÁS LA ADORACIÓN AL SANTÍSIMO SACRAMENTO. UNO DE LOS PEORES MALES, ES QUE MIS HIJOS DE LA TIERRA YA NO ORAN, HAN PERDIDO AMOR A LA ORACIÓN REPARADORA. DEBÉIS CAMINAR CONMIGO, UNIDOS A MI CORAZÓN, NO OS SOLTÉIS DE MI MANO NI OS SALGÁIS DE MI MANTO.

Queridos hijos, apóstoles de los últimos tiempos:

¿Habéis oído, habéis visto el mal en que continuamente está sumergida esta generación? ¿Cómo, pues, hablará la Mamá de vosotros con optimismo? ¿Cómo no se convertirán en una gran carga para vosotros Mis ruegos y súplicas? La bestia del anticristo proveniente del abismo sabe que se ha llegado el momento que Dios le permite reinar en esta generación. Por no creer en la Verdad, por no creer en Mis mensajes, por no creer en Aquél que Es el Camino, la Verdad y la Vida, el espíritu de error embotó el entendimiento de muchos hijos e hijas que, en el colmo de la depravación y perversión, fueron abandonados a sus instintos y bajas pasiones. ¿Cómo o quién podrá rescatar a estas almas del abismo profundo? Vosotros, queridos hijos, vosotros habéis sido escogidos del mundo con especial predilección, es por eso que en este mensaje os pido que todos los Movimientos de la Iglesia Católica que guardan digna y devotamente Devoción a los Dos Sagrados Corazones, deberán estar sólidamente unidos para que puedan resistir firmes hasta el fin; avizorad la gravedad de todo esto y la urgencia de trabajar para alcanzar a liberar multitud de almas del Purgatorio; para acercar a más fieles a la Devoción del Apostolado silencioso de la Cruz.

Mi pétalo de rosa, quien honra el Corazón Divino de Jesús honra también a Mi Corazón Inmaculado, guarda el debido honor al Sagrado Corazón de Jesús. De tal manera, que los Dos Corazones se fusionan con los vuestros y hacen que la Llama de Amor brote con gran intensidad. ¡Venid a la Hoguera de luz y fuerza! La Santísima Trinidad perfectamente unida con los Dos Sagrados Corazones es el Triunfo total contra las fuerzas del mal y el resurgimiento de una nueva generación de los hijos de Dios; el pueblo santo y redimido será el nuevo pueblo de Dios que se levantará triunfante en medio de la desolación y la Ira de vuestro Dios.

Queridos hijos, los Sagrados Corazones sufren por las ingratitudes, por los crímenes de este siglo. Satanás sigue engrandeciendo su reino de lamentos y obscuridad; es por eso que urge una campaña masiva de oración, para que el Espíritu Santo conceda gran cantidad de vocaciones sacerdotales y religiosas. Sobre todo, os pido que busquéis a los seglares comprometidos y os unáis con ellos para reorganizar la Tercera Orden Franciscana de Seglares y la de la Tercera Orden Carmelita. Mi Santa Causa y la de Jesús requieren de inmediato almas puras y dóciles, comprometidas con la oración y el sacrificio, almas reparadoras y justas que se conviertan en holocaustos vivos y pararrayos de la Justicia Divina.

Mis amados hijos de España:

La obra de los Apóstoles de los Últimos Tiempos y el Apostolado de la Cruz están íntimamente ligados con el Movimiento de la Divina Voluntad. Todos deben comprender que la Madre de ustedes está triste, pues poco caso se ha hecho para reorganizar la Tercera Orden Carmelita, como lo pedí en Hungría. Mi Hijo Jesús y Yo necesitamos almas sacrificadas con espíritu de oración y fe.

Creed en las Verdades reveladas desde el Cielo por medio de la revelación privada. El mundo aún no desea reconocer al Espíritu de la Verdad y por eso se confunden creyendo en el error y la mentira. La Iglesia verdadera está urgida de Sacerdotes nacidos del Espíritu. La humanidad no puede darse el lujo de tener nuevos Nicodemos que cuestionan lo del nacimiento del Espíritu. El Espíritu del Padre de los Cielos, que todo lo hace nuevo, está sobre vosotros para renovar vuestra manera de vivir, comportándoos como hijos de la Luz y no de las tinieblas. El que es nacido del Espíritu, entenderá que el Fuego de los Sagrados Corazones unidos a la Santa Trinidad es la fuerza que trasformará a la humanidad en el culmen del fin de los tiempos. Por eso, almas dóciles, no os canséis de suplicar con frecuencia:

¡VEN, ESPÍRITU SANTO!
Que Tu Presencia renueve la faz de la Tierra.
Que todo sea hecho nuevo.
Purifica al mundo con el Fuego Celeste
del Amor del Padre.

Mi Hijo Jesús y Yo requerimos que se difunda la Hora a los Dos Sagrados Corazones, un compromiso serio de amor a Dios y al prójimo para que con vuestro trabajo millones de almas vuelvan a la Luz. De estos mensajes depende la conversión total de muchas almas. La Santa Causa tiene como principal caudillo y protector a San Miguel Arcángel, y al Espíritu Santo como Guía y Consolador, el Espíritu Santo siendo Luz les conduce con amor y Sabiduría infinita. Decid con frecuencia:

¡Oh, Luz de los Sagrados Corazones!,
sean para siempre fortaleza
y salvación del alma mía.
Y cuando mi muerte llegare,
sean Ambos mi dulce y eterna compañía.
Amén.

Mi Santa Iglesia tiene grandes cuarteaduras, grandes grietas. Los que sirven a una Iglesia Católica deben estar muy unidos en el pensar, el sentir y el hacer, pues poco hacen por el Reino de los Sagrados Corazones, lo dejan todo a última hora. Satanás quiere dividir los grupos católicos. Lo que la Jerarquía llama: Pastoral profética, Pastoral social, Pastoral de los enfermos, etc., contribuye muy bien a las almas, pero eso no es todo, cuando todos unidos recen el Santo Rosario se darán cuenta del gran poder de atracción de almas que posee el Santo Rosario, atracción de almas a Jesús. Os pido, queridos hijos, que hagáis interiormente el santo propósito de convertiros en vuestros corazones, es de allí de donde brotará aun mayor la fuerza de Mi Llama de Amor.

Os digo, amados Obispos Míos: quien pretenda opacar, disminuir, desterrar, obstruir Mi Llama de Amor, disminuye, destierra, obstruye y destruye a Jesús, porque Mi Llama de Amor es Jesús, y el centro del Rosario de la Llama de Amor es Jesús Eucaristía. Entended esto, Obispos Míos: Mi Santo Movimiento tiene en sí la fuerza y la unción de la Santa Trinidad. De nuevo os repito: “Desde el anuncio del Ángel Mensajero de Dios, no ha sido dado tanto poder a los hombres de la Tierra, poder para cegar a satanás. Ningún movimiento hasta hoy posee esta singular característica. Es la batalla final, por eso encontráis tantas oposiciones, tantos ataques, tanto repudio, porque satanás sabe que si la Iglesia Católica se unifica su imperio se vendrá abajo, por eso él se preocupa de estaros continuamente acechando. Pero no teman. Todos sabéis de antemano que por fin Mi Inmaculado Corazón triunfará y reinarán por fin los Dos Sagrados Corazones.

Si la lectura de este Mensaje se hace en grupo, rezad antes de continuar: La Salve, el Memorare o Acordaos y la oración de San Miguel Arcángel.

Queridos hijitos, sólo dejen que Mi Divino Jesús entre en vuestras vidas, sólo permitan que la Mamita de ustedes mueva los corazones, que vosotros sólo os preocupéis de honrar devota y dignamente a Jesús Eucaristía, adorándole y reparándolo ante el Sagrario y recibiéndolo con frecuencia en la Santa Misa.

Discípulo
Aquí me vino una visión: Vi una Custodia vacía en el Altar de un Templo, en su derredor miré a una docena de Ángeles que esperaban fuese Jesús expuesto para la adoración; uno de ellos cantaba el Pange lingua en latín y los demás oraban en silencio. Ocurrió un lapso de tiempo y ningún Sacerdote llegó a exponer el Santísimo para la oración. Yo me puse triste, porque el motivo de que no haya llegado ningún Sacerdote es porque el templo estaba vacío, con sus puertas cerradas.
Luego un Ángel me dijo:

“Rezad, consolad a vuestro Dios por el abandono y descuido en adorar a tan grande Sacramento. Consolad a vuestra Madre, rezad muchos Rosarios y ayunad en consolación a vuestra Madre. Que el Altísimo Dios tome en cuenta este grave pecado de omisión.”

La Santísima Virgen prosiguió:

Los enemigos de la Iglesia están cumpliendo ya su propósito infame, de atacar y destruir las Verdades medulares de la Fe. Satanás gobierna en los altos cargos de la Iglesia, embotó y cegó el entendimiento. La lógica y la razón con el modernismo científico se aliaron, la ciencia pretende probar por medio de la razón las Verdades medulares de la Fe. La presión en contra del Vicario de Mi Hijo es tan grande que se asemeja a una pesada cruz, cuyo peso le abate enormemente. El Papa sufre, el Papa está triste, el Papa está cansado; dadle, hijitos Míos, el descanso de la oración.

Discípulo
Aquí vi de nuevo, la visión de la Madre vestida de negro, sollozar ante un Sagrario. Un Ángel se acercó a mí y me dijo:

“Reza por la tristeza de la Madre.”

Recé una oración en latín que él me enseñó:

“Tantum ergo Sacramentum adoremus cernui, pange lingua et terra adoremus cernui tantum ergo Sacramentum.”

(A tan grande Sacramento postrados adoremos, cante la voz y en la tierra, postrados, adoremos a tan grande Sacramento).

Hay dos cosas que el diablo y sus seguidores jamás reconocerán, porque un odio profundo corroe sus entrañas y porque sabe que reconocerlas será su ruina total. Es por eso, que creáis en estas dos cosas sin dudar en lo más mínimo de su origen celestial: “Mi perfecta y eterna Virginidad y el triunfo de Jesús al morir en la Cruz.” El maligno y sus huestes pretenden borrar de la faz de la Tierra la Santa Cruz y el amor al sacrificio, y se empeña en hacer creer a muchos que ignoran las Verdades de la auténtica Fe, que Yo no permanecí Virgen. Si queréis reconocer a los obradores de maldad, reconocedlos en que niegan estas dos Verdades.

Permaneced ante el Tabernáculo adorando a Jesús en el Sagrario. Que los Sacerdotes recen el Rosario junto con los fieles. Amen mucho a Dios, Dios debe estar primero en sus vidas. Los bienes pasajeros nada aprovechan, ni aprovechan en nada las discusiones estériles. Se acerca vertiginosamente el tiempo en que las mujeres llorarán y los hombres se golpearán el pecho.

Discípulo
La Santísima Virgen repitió esto que dijo en el mensaje del 15 de Mayo de 1994, y con claridad me mostró la visión del Reloj de la Misericordia.

Mis hijos, formen muchos grupos de oración, recen muchos Rosarios, incluyendo  cuantas veces puedan, con verdadera devoción, la jaculatoria (de la Llama de Amor)[1] que tiene poder de acabar con todos los males actuales. Se avecina un tiempo fuerte de gracia, en la que el sacrificio, el ayuno y la súplica constante, debe imperar en todas las Parroquias. En este Mensaje la Reina de la Paz, la Mamita de ustedes os pide con amor:

  • Vayan con el Sacerdote, búsquenlo como se busca un tesoro muy valioso, ofrézcanle su amistad. En las horas de confesión, allegaos a él como si fuera el mismo Cristo.
  • Visitad con más frecuencia a Jesús en el Sagrario, adoradle y reparadle devotamente. El gozo de las almas es patente cuando platican con su Señor y Dios. Hagan vigilia de oración los días que puedan, pero procurad de manera especial los días 13 y 24 de cada mes.
  • PROMOVED MÁS la Sagrada Comunión y LA ADORACIÓN AL SANTÍSIMO. Los jueves honren devotamente a Jesús para que vuestros Ángeles no estén tristes.
  • Manifiesten a todos, amor, mucho amor y comprensión sin distinción. Animen a los desanimados, acérquense a los tibios, a los sin fe, a los despreciados.
  • Bendíganse unos a otros y no maldigan a nadie. Están en el Corazón de la Madre de Dios vuestras esperanzas.

Por último, Mi pequeño, te pido que urjas se abran las Casas de Desagravio, es urgente empezar hoy. Las Casas de Desagravio serán actos de reparación contra los ataques sacrílegos a Jesús en el Sagrario.

Oren, Mis amados hijos, pues el cumplimiento de los días ha llegado, la fiera saltará sobre su presa, la presa está rodeada, Dios no entregará en manos de sus enemigos al Santo Padre. El origen de todos los males de la Tierra tiene su causa en que ESTA GENERACIÓN HA PERDIDO AMOR A LA ORACIÓN REPARADORA.

Escribe, pedacito de Mi Corazón, cómo debéis rezar en las Casas de Desagravio, hagan esto lo más pronto que puedan por grave necesidad es urgente hacer esto:

  • DURANTE LOS 7 DÍAS DE LA SEMANA, EN RECORDATORIO DE MIS 7 DOLORES Y EN EJERCICIO DE LAS 7 PALABRAS DEL OFICIO DEL VIERNES SANTO, EMITIDAS POR MI SANTÍSIMO HIJO:
  • OFRECERÉIS UNA HORA DE REPARACIÓN Y DESAGRAVIO A LOS DOS SAGRADOS CORAZONES. LO HARÉIS POR LOS SACERDOTES Y LAS BENDITAS ÁNIMAS DEL PURGATORIO.

Si sólo hay dos o tres personas para realizar la Hora de Desagravio, hacedlo devotamente con gran piedad porque donde dos o tres reunidos en el Nombre de Jesús estén, Él estará con vosotros; también San José y Yo estaremos con vosotros, rezando con vosotros, por vosotros. El Espíritu Santo confirmará vuestra fe si sois dóciles a Sus mociones, vuestra casa será Casa de Ángeles, bendecida y favorecida del Cielo para los días calamitosos que han de llegar. Tendréis la protección inmediata de San Miguel Arcángel.

Si hacéis una buena confesión y recibís con frecuencia a Jesús Sacramentado recibiréis conocimiento interior para discernir lo que viene del maligno, recibiréis palabras para instruir en la Fe Católica a cuantos se os acercan con propósitos de conversión, y por último el premio de la consolación que Dios entrega a las almas dóciles y humildes, pero debéis hacer de vuestra Hora de Desagravio una Hora de Amor y de Fe.

Si queréis obtener la paz: esforzaos en tener el Amor de Dios en vuestros corazones. Si queréis y procuráis constantemente la unidad: revestíos del Amor de Dios. Es por Amor que la Justicia de Dios descansará sobre la Tierra.

Mi pequeño, pedacito de Mi Corazón, el planeta tiene que prepararse para grandes cambios, pero no hagáis caso de aquellos, que diciéndose iluminados promueven un milenio de tipo cósmico; de aquellos, que seducen las mentes de los que no saben, a tomar caminos equivocados. El diablo otorgará poder para hacer maravillas, curaciones físicas. No pueden ustedes permitir que delante de vuestros propios ojos se realicen los crímenes más abominables contra la Fe. No perdáis el tiempo inútilmente, pues aún os invoco a la unidad. Os pido que multipliquéis los retiros espirituales, estos traen tanto bien a las almas.

UNO DE LOS PEORES MALES, ES QUE MIS HIJOS EN LA TIERRA YA NO ORAN, y sin la oración sus almas pueden equivocar el camino. Debéis recobrar el gusto por la lectura, sobre todo por la lectura espiritual de los Santos y Santas. No os abstengáis de romper el lazo de satanás. Vuestra fe tiene que ser alimentada con la oración; vuestra fe debe ser palpable, contagiosa. DEBÉIS CAMINAR CONMIGO, UNIDOS A MI CORAZÓN, porque Yo como buena Madre deseo únicamente protegerlos, guiarles, defenderles y fortalecerles. NO OS SOLTÉIS DE MI MANO NI OS SALGÁIS DE MI MANTO. Pero debéis ante todo cuidar de una verdadera adoración y reparación al Santísimo Sacramento.

Es un gran error que los occidentales hayan admitido en sus vidas las corrientes del espiritualismo oriental. Os prevengo, hijitos, si no aumentáis la devoción y la adoración a Jesús en la Eucaristía, habrá sediciones internas, principalmente en Colombia, Nicaragua y México. Estas sediciones son provocadas por la corrupción en los cargos políticos, la envidia y el enriquecimiento ilícito. Proliferarán en gran parte de América Latina el poder mental que embotará el entendimiento de muchos. Ustedes no saben cómo se multiplican cada día los santuarios dedicados a satanás. Los males actuales y las epidemias mortales por venir harán morir a muchos. Algunos buscarán remedios para sus males por caminos equivocados, y se preguntarán muchos: ‘¿Dónde, pues, la misericordia de Dios?’ La falta de fe les hará renegar de sus males, querrán maldecir a Dios y morir, pero Él en Su infinita Misericordia y por la intercesión de las almas víctimas rescatará de las garras del pecado, del demonio y de la muerte de aquellos, que sobrevivirán de las catástrofes naturales por venir. Muchos en las iglesias comentarán los sucesos, de manera equivocada interpretarán estos sucesos, y la discordia dividirá aun aquellos que creen permanecer unidos. Ay, Mis hijos, un mal no puede traer un bien, sino que acarreará cosas peores. Si los hombres no se arrepienten, ni por la atrición, sufrirán todos los males. Porque la salvación a través de los Sagrados Corazones llama a las puertas; acudan, pequeños hijos, al Corazón de Jesús como remedio de los males que aquejan al hombre de hoy. Hagan un propósito firme de agradecer a Dios todas las cosas.

La Iglesia Católica de México ha pasado grandes momentos de prueba. Yo, como Madre atenta, os digo: que habéis recibido como un regalo de Mi Corazón el que uno de vuestros Obispos haya sido nombrado Cardenal. Dentro del Cónclave será uno de los pocos que se opondrán a las decisiones tomadas parcialmente, por ello se rodeará de enemigos, pero Yo lo protegeré. Él tiene que brillar como una estrella en el Vaticano, una estrella que no perderá su brillo. Queridos hijos, os pido en este mensaje, que os opongáis a cuanta declaración venga en contra de las Verdades medulares de la Fe. Si ya fue minimizado el valor de los sacramentales y eliminada la creencia en el demonio, digo esto, queridos hijos, porque algunos afirman que el demonio es un mito superado. Muchos son incapaces de reconocer el gran mal que se allega a la humanidad a causa del desuso de los sacramentales.

Bendigo grandemente a todos los grupos de oración del mundo entero, bendigo a vuestros Sacerdotes. A todos vosotros, que creéis y promovéis Mis Mensajes, decid: “Que la Madre hará un milagro de conversión por medio de la Llama de Amor.” Proclamad esta maravilla, milagro patente y visible que manifestaré a la humanidad, en dos formas:

  1. Voy a autentificar, por medio del Espíritu Santo: las visiones, sueños y manifestaciones extraordinarias de los ancianos, de los niños y de los jóvenes. Esta autentificación se hará primeramente personal, en el interior de cada uno de ellos, con la gracia de Jesús Sacramentado recibido y adorado. Los demás podrán ver que es la época que profetizó el profeta Joel. Todo esto estará encaminado a despertar y vivir la fe de los que no creen, para que crean y tengan perfecta contrición de los pecados. Los incrédulos ni la ciencia podrán autentificar este milagro. Los que razonando busquen explicación lógica no lo entenderán, porque es un milagro de fe dado del Cielo a los humildes, a los pequeños, a los amados, a los escogidos. El amor envolverá la Tierra. Os premia vuestra Madre por vuestros desvelos, ayunos, sacrificios y oraciones.
  2. Hagan acopio de velas, cuantas os sea posible, pues es menester que el día 2 de Febrero, Fiesta de Mi Llama de Amor, sean bendecidas en vuestros templos y parroquias por los Sacerdotes. Esto ayudará a los que tienen poca fe, a ser iluminados durante los tres días de tinieblas. Día grande de la Fiesta del Cielo, Día inmemorable, Día feliz en que junto con José acudí al Templo a ofrecer sacrificio; día en que Simeón y Ana glorificaron a Dios y anunciaron las grandes gracias que se derramarían en los corazones de toda la humanidad. ¡Están, Mis hijos amados, viviendo el cumplimiento! El Amor del Niño Jesús y de San José se derramarán ese día (2 de Febrero) sobre las almas, muchos van a recibir suave, dulce y apaciblemente Mi Llama de Amor, aun sin que en muchas Iglesias se haga mención de ella. Ese día, miren al cielo, pues los Ángeles descenderán con óleos santos y subirán llevando el perfume de vuestras oraciones y rezos. Este regalo os doy Yo porque Jesús Me lo concedió. Este día habrá gran multitud de almas saliendo del Purgatorio. Todo esto os deberá causar alegría y no temor, todo esto es señal de profecía. Ese día curaré a los enfermos que Dios quiere que obtengan salud, unos se aliviarán después, otros tienen que rezar muchos Rosarios.

Ahora, mi pequeño, difunde ampliamente este mensaje, sobre todo, con Mi ayuda deseo que sea conocido también a donde no ha llegado.

Mi pequeño, nunca antes habíase encontrado tanta porquería en las librerías del mundo. Os pido en este mensaje, que observéis para que os deis cuenta de los títulos inmorales, portadas y textos que exaltan sobre todo el conocimiento y el uso del poder mental; la ilusión de confiar en amuletos y ritos mágicos. Cómo se exalta los libros dedicados a envenenar la mente de los jóvenes; estos libros llevan inscrito el título de “Best Seller” (éxito de venta), para indicar solamente que es lo que se debe leer, lo que está de moda. Hay gran cantidad de libros de autores reconocidos que ávidos de poder y fama logran engañar y seducir las mentes y los corazones con teorías supuestas de conocimiento superior —la superación personal ajena al Plan de Dios. Sin faltar aquellos que son ampliamente promovidos por los maestros en las escuelas, cuyos títulos llaman poderosamente la atención de miles de jóvenes, que en la ignorancia y la confusión buscan un alivio y un escape a sus instintos. Dominados por el placer de sentir y de ser, inculcado por muchos programas de los medios de comunicación, tendientes a exaltar la infidelidad conyugal, el sexo libre, el adulterio, las orgías sexuales y el divorcio. Hijitos Míos, pido especial cuidado en lo que leen, ven y oyen vuestros hijos. Muchos programas de televisión son lanzados al aire: música y videos de rock satánico, con mensaje subliminal con efectos técnicos alterados.

Los libros, cuyo autor es un Sacerdote católico, pero que rechaza el camino de la Cruz y del amor a los Sagrados Corazones, sustituyéndolos por el conocimiento y la iluminación interior, hacen mucho daño, pues para nada mencionan el gran valor de los sacramentales y lo que es más triste, ignorando el Poder del Sacrificio Eucarístico. Queridos hijos, no os cerréis, las librerías católicas también difunden gran cantidad de libros creados por la sabiduría humana para confundir. Las librerías católicas, si queréis que esto mejore, deberán ser supervisadas por los párrocos e informar a sus fieles de los peligros que implica para la fe el leerlos y tenerlos en casa. Sed valientes apóstoles y denunciad a aquellos lugares donde se expenden: pócimas, amuletos y talismanes junto con imágenes de santos y devocionales católicos. No pueden, queridos hijos, estar mezclados el mal y el bien, la ignorancia y la superstición con la Fe verdadera. Ay, pedacito de Mi Corazón, ora y que todos pidan por la difusión de libros auténticamente católicos espirituales que os lleven a todos al conocimiento profundo de la Fe.

Procurad, hijitos Míos, leer la vida de los Santos, pero sobre todo cumplir con la primera obra de misericordia: el mejor libro que vosotros tenéis que leer, meditar y vivir es la Biblia; leed con devoción, reflexionad en oración porque os acercáis al Corazón de Dios mediante la meditación de Su Palabra. No tengáis como adorno en vuestras casas la Sagrada Escritura, sacadla de donde la habéis guardado que allí brilla la Luz de la Sabiduría santa e infinita de Dios Uno y Trino.

Os amo, os bendigo, soy la Reina de la Paz.

Discípulo
La Santísima Virgen bendijo estos escritos.

Enero 24 de 1998

CASAS DE DESAGRAVIO
PROMESAS DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA
POR CADA HORA DE DESAGRAVIO 

  1. Mil días de indulgencias.
  2. La protección continua, para vosotros durante los días calamitosos.
  3. La salvación eterna de las almas de vuestros parientes que no se han convertido.
  4. Liberación de mil almas del Purgatorio.
  5. La anulación de hechizos y conjuros mágicos, ritos satánicos en perjuicio de vosotros y de vuestros familiares.
  6. La asistencia personal Mía, de Jesús y San José en el día de vuestra muerte.
  7. La Promesa de la Bendición que sólo los Santos encuentran, tanto en el Cielo como en la Tierra.
  8. El conocimiento inmediato de vuestros pecados, a fin que os enmendéis y os confeséis ante el Sacerdote.
  9. La curación de los enfermos, de los cuales Dios disponga en Su Misericordia restablecer la salud.
  10. La aceptación de la Divina Voluntad en todo lo que Dios os enviare, con ello vendrá la purificación de todos vuestros males y la santificación de vuestras almas.
  11. Conocimiento profundo de las cosas celestiales mediante el don de la Fe.
  12. La gracia para perseverar y vencer en los ataques del anticristo.

Repitiendo un segmento del Cuarto Mensaje, donde la Virgen hace otras Promesas por la Hora de Oración de Reparación y Desagravio:

Si hacéis una buena confesión y recibís con frecuencia a Jesús Sacramentado:

  • Recibiréis conocimiento interior para discernir lo que viene del maligno.
  • Recibiréis palabras para instruir en la Fe Católica a cuantos se os acercan con propósitos de conversión. Y por último:
  • El premio de la consolación que Dios entrega a las almas dóciles y humildes, pero debéis hacer, de vuestra Hora de Desagravio, una hora de amor y de fe.

PETICIONES DE LA SANTÍSIMA VIRGEN
PARA LAS CASAS DE DESAGRAVIO

  1. Que las Casas de Desagravio se promuevan en todos los Movimientos de la Iglesia.
  2. Que haya multitud de ellas, y que cada una esté reportada con el párroco que le corresponda.
  3. Que la oración, principalmente los días jueves o viernes, sea iniciando a las 3:00 de la tarde, Hora de la Divina Misericordia.
  4. Que haya una pareja responsable de esa casa: matrimonio o dos personas de la misma familia.
  5. La oración tendrá que ser diaria por las Siete Espadas que atraviesan Mi Corazón Inmaculado.

“OFRECERÉIS UNA HORA DE REPARACIÓN Y DESAGRAVIO A LOS DOS SAGRADOS CORAZONES. LO HARÉIS POR LOS SACERDOTES Y LAS BENDITAS ÁNIMAS DEL PURGATORIO.”

EL ORDEN PARA REZAR LAS ORACIONES

  1. Trisagio a la Santísima Trinidad.
  2. Comunión espiritual.
  3. Lectura del Evangelio del día.
  4. Oración de San Miguel Arcángel.
  5. Oración al Ángel de la Guarda.
  6. Letanías de los Santos Ángeles.
  7. Consagración a la Preciosa Sangre.
  8. Corona de la Misericordia.
  9. Invocación a San José.
  10. Alabanza de Desagravio.

“DURANTE LOS 7 DÍAS DE LA SEMANA, EN RECORDATORIO DE MIS 7 DOLORES, Y EN EJERCICIO DE LAS 7 PALABRAS DEL OFICIO DEL VIERNES SANTO, EMITIDAS POR MI SANTÍSIMO HIJO.”

MEDITAR:

LUNES:         Primero Dolor y Primera Palabra.
MARTES:       Segundo Dolor y Segunda Palabra.
MIÉRCOLES:  Tercer Dolor y Tercera Palabra.
JUEVES:        Cuarto Dolor y Cuarta Palabra.
VIERNES:      Quinto Dolor y Quinta Palabra.
SÁBADO:      Sexto Dolor y Sexta Palabra.
DOMINGO:    Séptimo Dolor y Séptima Palabra.

________________________
[1] “Derrama el efecto de la Gracia de Tu Llama de Amor sobre toda la humanidad.”

Fuente:
APOSTOLADO DE REPARACIÓN Y DESAGRAVIO A LOS SAGRADOS CORAZONES:
https://sagradoscorazones.wixsite.com/apostolado/u-v-m-1-2-y-3-doc

Para descargar los Mensajes en PDF:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/mensajes-actuales/  

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“Los falsos pastores ya se están levantando ávidos de dispersar el rebaño fiel al Vicario de Cristo en la Tierra.”

JULIÁN SOTO AYALA, “EL DISCÍPULO” / MÉXICO 

TERCER MENSAJE UNIVERSAL DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA
Jueves, 27 de Noviembre de 1997 

URGENTE LLAMADO, LLAMADO SUBLIME DEL CIELO: ¡ABRID LAS PUERTAS DE LOS TEMPLOS A LA MADRE DE JESÚS! OÍD EL GRITO ANGUSTIOSO, LLENO DE DOLOR, DE UNA MADRE QUE SUFRE PORQUE SUS HIJOS DESPRECIAN LAS ADVERTENCIAS DEL CIELO. HORA ESTAMOS, EN LA DE LOS ACONTECIMIENTOS ANUNCIADOS POR MEDIO DE LA PROFECÍA SANTA.

Mis queridos hijos:

Los hombres de este tiempo se equivocan al interpretar erróneamente las Sagradas Escrituras. Oren para que los Sacerdotes de Dios tengan criterios de discernimiento y visión pastoral. Oren al Sagrado Corazón de Jesús para que dentro del Clero Diocesano los señores Obispos tengan a bien preocuparse por directores espirituales entendidos y capacitados en el don de la ciencia y de la profecía, y en forma general sobre los dones y carismas con que el Espíritu Santo está proveyendo a la Iglesia para las luchas internas y externas próximas a enfrentar. Si los señores Obispos no toman medidas adecuadas ahora, luego habrá un caos y confusión en el seno de la misma Iglesia. Los falsos pastores ya se están levantando ávidos de dispersar el rebaño fiel al Vicario de Cristo en la Tierra. Tomen en cuenta estas advertencias, pues a los únicos que les corresponde la censura de sus Sacerdotes es a ustedes, a vosotros, amados Obispos, vuestros Sacerdotes os están sujetos por la santa obediencia, es por eso que Jesús os juzgará con mayor severidad que a ellos. Os pide la Madre de Cristo, que permanezcáis orando y vigilando sobre vuestros Sacerdotes; a vosotros, que os ha concedido por gracia de Dios y no por méritos propios pastorear el rebaño de Mi Santo Hijo, os pide la Madre de Jesús evitar las fatales equivocaciones y desviaciones en contra de la teología dogmática, la moral y la Fe. Instruid con sabiduría al pueblo, de las señales de los tiempos inmediatos a la parusía; instruid al pueblo sobre el valor del sufrimiento, sobre el Signo de la Redención, sobre la existencia del Cielo, el infierno y el Purgatorio; sobre la actividad de satanás; sobre el valor de los Sacramentos y los sacramentales; sobre la conversión, la oración, el ayuno y la penitencia. Si no cumplen lo que os pido habrá confusión y caos, vuestras iglesias quedarán vacías, y aun los instrumentos escogidos por Dios serán tentados por satanás para hacerlos desistir del empeño de salvar almas.

Escucha con atención, pedacito de Mi Corazón: Hay una crisis grave de Fe; en Mis advertencias, en el adiós de la Madre, pocos sienten cómo se desgarra Mi Corazón al encontrarse tanta incredulidad con respecto a Mis mensajes. Ten por entendido: Dios va a abandonar a muchos al espíritu del error, que creará desconfianza en las revelaciones del Cielo. Tened mucho sumo cuidado, amados hijitos, ya están en el mundo los falsos mesías que inducirán a muchos a creer en supuestos mensajes de tipo cósmico. La proclamación del milenio proclamado por Cerinto es lo que abrirá a la humanidad el camino para adorar al Maitreya (en sánscrito: el iluminado). En un tiempo corto, con la ayuda de doce maestros espirituales y con el poder de satanás, tratará de imponer la justicia y la paz, será reconocido por los judíos como “el mesías esperado”. Los gobiernos capitalistas serán sus aliados, con el látigo del comunismo ateo se lanzará sobre los servidores auténticos de la Iglesia en terrible persecución a todos los que se opongan a sus ideales. Habrá muchos mártires, muchos santuarios profanados, muchas iglesias cerradas al culto público. Los auténticos católicos, fieles al Santo Padre, continuarán sólidamente unidos a través de la oración y el Santo Rosario. Si los fieles no atienden Mis advertencias, la división en las familias aumentará. Gran cantidad de demonios disfrazados de ángeles de luz harán la guerra al alma, en coalición con el aumento de las bajas pasiones. ¡Ay, Mis hijos!, les digo esto para que estén prevenidos. “Por los frutos se conoce el árbol”. Y todo esto tiene que suceder para que se cumplan las profecías entregadas a la humanidad desde el año de 1830. El cumplimiento de las profecías culminará con el Reinado de los Sagrados Corazones. Cuando los hombres digan: “Hay paz y prosperidad”, será como una clave. Entended, que aparecerá en el cielo la Señal que todo ojo en la Tierra verá; luego, el soplo del Aliento de Mi Divino Hijo acabará con todos los que obraron el mal. Muchos querrán decir aquel día: “Maestro, ten piedad de nosotros”. Pero Jesús les dirá: “¡Apartaos de Mí, no os conozco, obradores de maldad!” Y todos los hombres que no se conviertan por medio de la oración y el sacrificio serán borrados con todas sus obras de la faz de la Tierra, y de sus acciones nadie se acordará más. Entended que el tiempo está llegando, es inminente, es tiempo de dar a conocer esto. Si antes os dije: que faltaban cinco minutos para las doce, ¡alerta, Sacerdote Mío!, pues ahora os digo: sólo faltan tres. Se termina la segunda mitad del siglo XX. Dichosas las almas justas que ya se fueron al Cielo.

Mis amados Sacerdotes y Mis queridos Obispos, amados hijitos, Mi pétalo de rosa, ¿habéis entendió la enseñanza del trigo y la cizaña, lo del lobo y el cordero, lo de la oveja y el pastor? ¿Verdad que poco bien? Mediten el Salmo 7. Como en los días de la torre de Babel, los hombres hablan un mismo lenguaje: el lenguaje de la soberbia y el pecado, construyen torres edificadas en la arena, la idolatría y la impureza sexual, junto con los que las practican y las promueven perecerán para siempre. No necesito deciros esto con detalle, todo está ante vuestros propios ojos; o estáis ciegos o padecéis de amnesia, ¿es preciso que os recuerde? ¿Aparentáis acaso de ceguera, os habéis convertido en cómplices de estas cosas? ¡Oh, Mis hijitos!, no os calléis. Hablad de esto, de la necesidad de la penitencia y la oración, porque Mi amado Hijo viene, y viene como rayo en tempestad. ¡No os durmáis! Estad atentos, los enemigos de la Iglesia y del Santo Padre harán grandes estragos en la Fe y en la unidad de muchos.

Discípulo
Aquí, vi en el cielo una copa grande, era un cáliz. Luego una voz me dijo:

“Lo que contiene este cáliz es hiel mezclado con vinagre, la copa amarga que le es concedida a los santos, dichosos los que puedan beberla.”

El auténtico Magisterio de la Iglesia perseverará desde un lugar que muy pocos conocerán. La auténtica Iglesia de Cristo será gobernada, Jesús estará con ella hasta el fin del mundo, pues jamás faltará a Su Palabra ni dejará de cumplir Su Promesa.

El día en que el mundo sea purificado por medio del fuego, los teólogos que han desviado el camino querrán cambiar la opinión de sus proposiciones y deponer lo que con tanta seguridad afirmaron, pero la misma Sagrada Escritura, el Magisterio y su Tradición auténtica les reprocharán sus errores. Si se convierten, pueden alcanzar la misericordia de Mi amado Hijo; la Madre de Jesús os espera con Su Corazón amoroso. ¡Ay, Mi pequeño!, muchos de Mis sufrimientos son causados por algunos de ellos.

El Día grande el cielo estará muy gris, luego todo estará obscuro, el abismo mantendrá abierto sus fauces para tragarse a los perezosos, a los blasfemos, a los cismáticos, a los herejes, a los hechiceros, a los masones y a los satánicos, a los homosexuales, lesbianas y prostitutas, a los avaros, a los que promueven y usan la droga, a los que pervierten la mente de los jóvenes y de los niños, a los que guían sus vidas por el horóscopo y el tarot, a los injustos y a todos los que obran el mal. A todos ellos os dice la Madre de Jesús: “Aún pueden obtener la Misericordia de Dios si se convierten, oran y hacen penitencia”. Hoy es la decisión, queridos hijitos, Dios quiere aún salvaros por medio de Mi Doloroso e Inmaculado Corazón. ¡OÍD EL GRITO ANGUSTIOSO, LLENO DE DOLOR, DE UNA MADRE QUE SUFRE PORQUE SUS HIJOS DESPRECIAN LAS ADVERTENCIAS DEL CIELO! Hoy, Sacerdote Mío, hoy y no mañana es la conversión y el firme propósito de no ofender más a Jesús en la Sagrada Eucaristía. A ti, Sacerdote Mío, que tienes esa impureza en tu alma.

Discípulo
Aquí veo a Jesús con Su Pies sangrantes, y a Nuestra Santísima Madre casi ahogada por el llanto, esto me impresiona tanto, y creo que nadie puede ver esta visión sin conmoverse. Nuestra Madre ama a Sus hijos y sufre por los más descarriados.

Cuando la humanidad sea purificada de sus males, muy pocos estarán rezando. ¡Reza, Mi pequeño, suplica la Omnipotencia Divina! Pronto, muy pronto, ya no estaré con ustedes. Mis Manos están juntas, estoy orando por Mis hijos, Mis ojos se elevan al Cielo de donde soy, vengo como Madre tierna y amorosa. Pide, Mi niño, que esta obra sea consumada, que el número de los santos y mártires sea completado, que la gran liberación en el Purgatorio tenga eficaz cumplimiento, pidan todas estas cosas a Dios Padre, por medio de las Santas Llagas de Mi Santísimo Hijo, consagrándoos a cada una de ellas.

Para nadie es extraño, sino que es permisible que casi todas las mujeres de la Tierra perdieron y siguen perdiendo el pudor arrastradas por la fuerza de las pasiones, la vanidad y la envidia, promovidas por programas televisivos impuros que tanto ofenden a Dios. Queridas hijas: “Haced penitencia y oración porque las bajas pasiones hacen que muchas mujeres de la Tierra cometan actos vergonzosos; las palabras recato y modestia ahora son cosas anticuadas, la falta de oración y de Fe hace que la boca de las mujeres sea un sepulcro abierto, los pecados de la lengua dividen la familia, difaman al prójimo, promueven infidelidades. El vestir decentemente y el hablar bien corresponde a las santas mujeres. ¡Vosotras, procurad la santidad!, hoy está más cerca que nunca de vosotras. Yo también soy Mujer, queridas hijas, Yo también soy Esposa, Yo también soy Madre, soy Hija, soy vuestra Madre; hacedme un lugar junto a Jesús en vuestro corazón. Así como tenéis vestimenta para fechas y ocasiones especiales, tened vestimenta apropiada, sencilla para participar en el Santo Sacrificio Eucarístico. Sobre la manía de vestir como hombre: a las mujeres y a los hombres, es bueno que lean la Sagrada Escritura en Deuteronomio 22, 5; ya lo repetí en el año de 1400.

Queridos hijitos, la ciencia actual olvida su papel y juega a ser Dios. Dios va a llamar a cuentas a todos aquellos que se prestaron a denigrar el valor de la fecundidad en la mujer, los métodos anticonceptivos y contraceptivos atentan contra el ciclo natural y la procreación humana. Las vacunas aplicadas a las niñas en algunos países fueron con fines esterilizantes. En los modernos laboratorios, en aras del progreso científico, el hombre es utilizado como conejillo de indias por el propio hombre. En 1975 los gobiernos mundiales decidieron por unanimidad realizar un control de la reproducción humana contrario a los planes de Dios. Las leyes naturales de la reproducción de la vida fueron alteradas rebajando hasta lo más profundo el respeto del milagro de la vida en el vientre materno. Las leyes de la naturaleza están sujetas a la Ley misma de Dios, el atentar en contra de ella es atentar contra la Santísima Trinidad. ¡Por ello la humanidad no quedará sin castigo! La humanidad está en rebeldía con respecto a la Ley Divina. Los hombres están urgidos de un mayor conocimiento de Dios, que es un Dios de Amor. Las obras de este siglo están delante de Dios acusándolos en la Presencia de la Trinidad Santísima, la astucia y la mentira, la rebeldía y la malsana pasión serán castigadas con azote; por el alejamiento de la Ley de Dios sobrevienen las calamidades, en este tiempo se decretará la Santa y Justa Cólera de Dios.

Los que se dicen inspirados por Dios y no lo están van a delirar, pues sus predicciones auguriosas se volverán en contra de ellos. Los falsos profetas caerán en sus redes porque anuncian mentiras, fatuos sin conocimiento de Dios con el sano juicio extraviado, alejados de la gracia de los Sacramentos. Así como es el pecado será también la ruina universal en el momento de la Santa y Justa Cólera Divina. Dios, en justo proceder y en pleno derecho, multiplica hoy las visiones y los sueños en los ancianos y en los jóvenes. Los apóstoles de los últimos tiempos sois vosotros: los que creen, ponen en práctica y difunden los mensajes del Cielo. Tanto prodigio, satanás no lo puede resistir. El prodigio de este siglo para México, Ecuador y el mundo entero es la Llama de Amor de Mi Corazón Doloroso e Inmaculado; 22 Naciones de Latinoamérica, incluyendo Estados Unidos y Canadá conocerán el Fuego del Amor que como chispa incandescente brota de Mi Corazón Inmaculado. Tanta efusión de Gracias, satanás no la puede concebir ni soportar y por eso se lanza en furiosa persecución en contra de los que promueven los mensajes, en contra de la unidad de las almas escogidas y las de sus propias familias.

¡Sacerdote Mío!, tienes que reconocer esto: la obra del demonio no es irreconocible, él quiere dividir en opiniones y acciones lo que tanto trabajo cuesta a las almas sufrientes y sacrificadas conseguir, él lanza el aguijón de la duda, de la desconfianza; por eso os pide la Madre de Jesús: No dejéis de lado el ayuno del Carmelo. Recordad, que los ángeles ejecutarán en la Tierra la sentencia final. Los altares en los montes altos dedicados a satanás y los que sirven en ellos perecerán, no habrá misericordia, serán reducidos a nada. No hay sinceridad ni conocimiento de Dios, los que juran en falso, los que mienten, los que asesinan, los que hurtan y practican la violencia, el adulterio y la usura, si no se arrepienten, si no vuelven a Dios sufrirán la Justa y Santa Cólera del Cielo a todo lo que acontecerá. Cuando la densa brisa cubra la Tierra, es entonces que aparecerá la Señal, entonces terminarán todos los dones de ciencia y de profecía porque ya no tendrán razón de ser. Mis hijos creerán que están soñando, pero será todo real, tal como lo he predicho. Los que ahora se burlan de Mis advertencias, los que conociéndolos no los lleven a la práctica, ese día llorarán y morirán de miedo al contemplar la Santa y Justa Cólera de Dios.

Sacerdote Mío, Dios arde en celo por Su Casa y por Sus escogidos. Esta humanidad se divide en dos bandos: los que conocen Mis Mensajes, los que los niegan y ocultan y los que los ignoran; creedme, hijo predilecto, que serán juzgados con menos rigor los que no los conocen que los que los conocen, los niegan y los ocultan. Sacerdote Mío, El que creó todas las cosas, que hizo el ojo y el oído, ¿no verá ni oirá? El que creó el cerebro, ¿no conocerá los pensamientos? El que creó el corazón, ¿no sufrirá por la indiferencia? Acaso, El que te creó a ti, ¿no conoce las intenciones de tu corazón? ¡Por eso, procede con rectitud!, a esa rectitud aderézala con la cautela y la paciencia. Sé prudente y sensato porque el diablo quiere atarte con cadenas difíciles de romper, vigila con gran celo sobre ti mismo, Jesús se vale de ti para sanar y convertir a muchos. Sacerdote Mío, tu Madre del Cielo te dice: cuida tus pensamientos, tus palabras y tus obras, lo que tienes que hacer hazlo sin quejarte y sin menospreciar el don de Dios que por la imposición de manos se te entregó. Conforta, anima, motiva a tu pueblo; instrúyelos en el Santo Temor de Dios, reza y ayuna con ellos, sé modelo de virtud y de piedad; no temas a tu fragilidad, ante la adversidad invócame como Madre, ¡estás dentro de Mi Corazón Inmaculado!

Mis ejércitos, unidos estrechamente al Santo Padre, Obispos y Sacerdotes, y llenos del Santo Temor de Dios están librando una decisiva batalla; y ustedes, Sacerdotes Míos, son los responsables de miles de almas; ustedes, Obispos Míos, son los Pastores que deben conducirlos por caminos de santidad, justicia y paz.

Amados hijos, oren para que estén más unidos a Mi Corazón, la Fe sin oración disminuye y desaparece. El mucho afán por las cosas temporales y las vanidades de este mundo aparta a las almas de la oración. A través de la oración ustedes pueden percibir el Amor de Dios: el Amor de Dios, queridos hijitos, es medicina para las almas enfermas, pero sin la oración no podrán aprovecharse de la infinidad de Gracias que se reciben por medio de Mi Corazón Inmaculado. La pereza, la gula y la lujuria son males fuertes que llevan a la ruina, no solamente espiritual sino también a la ruina moral y social de una persona, un pueblo, una ciudad y hasta un país entero.

El siglo de satanás ya está llegando a su fin, los elegidos de Dios forman ya reducidos ejércitos, los escogidos marchan ya junto con San Miguel Arcángel a la victoria total. Satanás jamás se reconciliará con Dios, sus fortalezas se cimbran y se desmoronan cuando los Sacerdotes, junto con sus fieles, proclaman el poder de la jaculatoria: “Derrama el efecto de la Gracia de Tu Llama de Amor sobre toda la humanidad”, el reino del príncipe de este mundo se bambolea. Amados hijos, que muera el pecado y viva la Gracia porque sois paladines de un nuevo Reino, “El Reino de los Sagrados Corazones”.

Un día como éste (Jueves): durante 72 horas, la humanidad entera conocerá el gran Poder de Dios que se manifestará a grandes y pequeños, a ricos y a pobres, a ignorantes y doctos; para unos será motivo de santo temor, de adoración verdadera a la Santísima Trinidad; para otros será motivo de muerte, de duelo y desesperación. Todo será confusión y oscuridad, todo será repentino, nadie de Mis hijos debe estar desprevenido. ¡Faltan tres minutos para las doce! Una brisa invadirá la Tierra, los hombres se maravillarán del prodigio. Los entendidos, los que se encuentren en estado de gracia conocerán interiormente que se acerca el momento en el cual la humanidad será purificada; para entonces Yo, su Madre del Cielo, no estaré con ustedes, pero tendrán a los profetas de los últimos tiempos y las instrucciones de la Madre de la humanidad para que puedan sobrevivir. ¿Queréis, en verdad, la paz? Venid, pues, al Sagrado Corazón de Jesús, es el remedio para los males de este siglo; venid a las gradas del Altar, haced oración de reparación ante el Santísimo Sacramento, orad mucho por los Sacerdotes, los Religiosos y por los grandes pecadores; no seáis perezosos en el cumplimiento de vuestras tareas, sobre todo en la gran labor de salvación de las almas.

Queridos hijos, también en el comer se pueden hacer sacrificios, el ayuno y la abstinencia les harán más fuertes en la Fe, cuando vosotros ayunáis hacedlo por aquellos que anhelan un mendrugo de pan. Los avaros dados a la usura especulan, mienten y pecan contra el más grande y santo Mandamiento, vosotros debéis conformaros con tener lo necesario para vuestro sustento y el de vuestras familias, que los bienes adquiridos en la Tierra no sean carga pesada que os impida alcanzar el Cielo. Si la Divina Providencia os socorre, dad con alegría al pobre, al huérfano y a la viuda; sí, que es del agrado de Dios, haciendo esto bendecirá vuestras casas, ciudades y países.

Escribe, pedacito de Mi Corazón: Los enemigos de la Iglesia y del Santo Padre pretenden opacar, disminuir y destruir el plan de Dios. La humanidad navega como por un mar embravecido cuyas corrientes la arrastran hacia su propia destrucción. ¡Hagan oración y velen! La humanidad es como un barco sin vela y sin timón, un viento huracanado está próximo a hundirlo sin remedio.

A causa de que en muchos pueblos no se hace la velada de los días 13 de cada mes, muchos son atraídos por la vida licenciosa del mundo a través de programas nocivos que los medios de comunicación lanzan a diestra y siniestra: bailes obscenos, lenguaje de doble sentido, lecturas profanas, publicidad subliminada.

Los enemigos de la Iglesia y del Santo Padre están en coalición, Mis amados hijitos, ¡oren por el Santo Padre! Las modas actuales son una provocación a Dios. Estamos en el tiempo de la consumación de las advertencias, el tiempo central de la profecía. El Arcángel Gabriel (mensajero de Dios) lleva también este mensaje, como los dos anteriores, a todos los rincones de la Tierra en todas las lenguas, escogiendo a las almas más pobres, las más sufridas, las menos inteligentes, las más sencillas, para entregar estos avisos a la humanidad. Queridos hijitos, unan espiritualmente sus vidas a través de la oración y por medio de Mi Corazón Doloroso.

Discípulo
Aquí tuve una visión: Vi un cielo de un azul muy intenso y en lo más alto, un grande y hermoso Corazón coronado por el medio con rosas de color blanco; luego, un Ángel apareció y en alta voz dijo:

“Corazón Doloroso e Inmaculado, sed la salvación de las almas.”

Aquí pide la Santísima Virgen María:

Si este Tercer Mensaje se está compartiendo en grupo se rece, antes de continuar con la lectura: El Memorare, la Salve y la oración de San Miguel Arcángel.

Discípulo
Y ha prometido rezar junto con nosotros.
Me vino una segunda visión: Vi a San Miguel Arcángel con su espada levantada en alto, en la punta de la espada estaba manchada de sangre, luego me dijo:

“Mira, el gran dragón está herido, esta espada será purificada con el ardiente deseo de salvar almas; vuestras oraciones y sacrificios os son gratas delate del Altísimo Dios, multiplicad vuestras oraciones, consolad el Doloroso e Inmaculado Corazón de la Madre de Jesús. Ahora el espíritu del cisma y la herejía serán combatidos. Vosotros seáis bienaventurados los que leéis y practicáis estos mensajes, bienaventurados los que luchan por el Triunfo de la Santa Causa de los Sagrados Corazones. Si perseveráis hasta el final os está reservada una corona de gloria, el Reino de los Dos Sagrados Corazones de Jesús y María ya está aquí y os pertenece.”

Vi entonces a muchos Ángeles que acompañándose de instrumentos musicales alababan a Dios con sus cánticos, esto es lo que cantaban:

¡Gloria a Dios! ¡Hossana!
¡Gloria al Espíritu de Amor!
¡Gloria al Rey de la Naciones!
Para siempre jamás.
Preparad el camino con palmas y olivos,
postraos ante el Rey,
pues Su Reino es un Reino de grandeza.
¡Hossana! ¡Gloria al Rey del Universo!
Para siempre jamás.
Amén. Amén. Amén. 

La Santísima Virgen prosiguió:

Mis Apariciones, amados hijitos, son signos visibles de los últimos tiempos. Las familias tienen que estar muy unidas, que cada familia tenga el altar familiar, que enseñen los padres a rezar a sus hijos; usen las familias adecuadamente los signos sacramentales; Dios os ha dado, queridos hijos, para vuestra protección, protejan con ellos vuestras personas y vuestros hogares. Pedid a los Sacerdotes de Dios que os bendigan imágenes, sobre todo las que pedí en el Primer Mensaje sean entronizadas en vuestros hogares. Que vuestros hijos, al mudarse de casa o al salir por cuestiones de estudios, casamientos o trabajos, reciban de rodillas la bendición de sus padres, Mi Hijo Jesús os bendecirá por conducto de los padres de familia. Que las familias acostumbren poco a poco a agradecer a Dios por el don de la vida; muy pocas familias rezan antes de probar sus alimentos. Mi Corazón se contenta cuando toda la familia asiste a la Misa dominical. La Misa dominical es el más hermoso regalo que Dios os da. En estas fechas, las fiestas ruidosas y el comer y el beber en exceso para muchos, se ha convertido en una especie de competencia, mientras que para otros muchos se convierte en motivos de tristeza y sufrimiento a causa de la pobreza y de carecer de lo más necesario. Con el festejo del Nacimiento de Mi Hijo Jesucristo, las familias deben de recuperar el sentido espiritual y católico de estas fiestas. Cuando Dios, siendo Dios, se hace hombre y viene a nacer en un humilde pesebre rodeado de los Ángeles y pastores, y confiado a Mi maternal cuidado, así también os cuido a vosotros, Mis pequeños bebés. Huid del ruido del mundo y su vanidad, Jesús sufre también por los excesos cometidos en estas fiestas, por los que pierden sus vidas y mueren en pecado mortal. ¡Ay, Mis hijos!, las fiestas en estos días enlutan los hogares. Causan pesar y tristeza las conductas licenciosas de los hijos con sus padres. Estos días son de renacimiento, de esperanzas fallidas, extraviadas en el ir y venir de un mundo violento y sin Dios. Renovaos, queridos hijos, en vuestra manera de pensar y de vivir, la Fe Católica debe ser el eje central y fuente de la unidad familiar; mantened vuestras velas encendidas, también vuestras lámparas, sed como las vírgenes prudentes del Evangelio. En vuestro altar familiar reuníos toda la familia a dar gracias a Dios por un año que termina, rezad cuanto sea posible, porque sobreviene el año nuevo con cosas que vosotros ni vuestras familias imagináis. Lean la Carta a los Efesios 5, 16-21. Renovad, toda la familia, vuestra Consagración a los Dos Sagrados Corazones, consagrad a vuestra familia y también vuestras pertenencias.

Yo soy Santa María de Guadalupe: Cargad con la cruz del sufrimiento, la cruz de los tiempos ha sido rechazada por muchos porque implica un compromiso en fe que supera los límites de la razón, sin embargo posee una cualidad excepcional para la conversión de las almas. He rogado al Padre que os conceda la gracia de poderos ofrecer como víctimas expiatorias a fin de obtener la gracia de la conversión de los más grandes pecadores; a vosotros, sólo os basta el anhelo por la salvación de las almas. Todo sacrificio que hagáis hacedlo por amor al Reino, hacedlo con alegría, confiados en Mi maternal cuidado, no publiquéis vuestros sacrificios ni os vanagloriéis, haced sacrificios con humildad aceptando todo cuanto Dios os envíe sin quejaros; no tenéis necesidad de pedir el martirio moral o espiritual porque Dios sabe a quién ofrecerlo, cada uno de vosotros recibirá en la medida de vuestra disponibilidad y capacidad; Él, en Su infinita Misericordia, no os dará cosas superiores a vuestras fuerzas, y si así lo hiciere conforme a Su Voluntad, Él mismo os dará la fuerza y gracia de Dios. Vendrán también las proposiciones malsanas de satanás, hábilmente disfrazado, Dios permite que también seáis tentados para purificar en vosotros Sus gracias y que seáis aptos instrumentos en Sus Manos. Pero os digo, amados hijitos: Soportad con paciencia, rechazad las insidias del malo, él huirá avergonzado y humillado al no obtener de vosotros la victoria. No tengáis miedo, Yo soy vuestra Madre, y una Madre atiende a tiempo los llamados de Sus hijitos queridos.

Ante el Santísimo Sacramento rezad, pues un gran Castigo se cierne sobre esta generación infiel, las almas estarán atribuladas a causa de los desastres naturales, las guerras, las enfermedades y la hambruna. La venganza impera entre los hombres, el amor y la compasión humana serán reducidas en gran manera, la ley de la selva, la del más fuerte, la ley del talión. Las almas sufrientes producirán, en medio de todo esto, delicados aromas de santidad, la santidad entonces será un gran reto. Observen entonces, que una de las señales será: que en el lecho de los arroyos no beberá más el cervatillo, el lirio se marchitará y el cactus del desierto cambiará de piel, la ballena gris no bogará en altas corrientes y la Luna se rodeará de una pequeña aureola luminosa, la estrella de la mañana resplandecerá más de los normal, la codorniz y el águila emigrarán, el gallo cantará a deshoras y en el Oriente podéis observar pequeñas nubes de un blanco casi resplandeciente. Estad atentos, rezando siempre, orando siempre, viviendo en estado de gracia.

¿Por qué sois tan faltos a la caridad? ¿Por qué sois tan tardíos en perdonar? Rectificad el camino, mirad cuánto Amor y Misericordia os demuestra el Padre; sois hijos legítimos, no bastardos, poseéis el don de Dios, no seáis de Él una imagen caricaturizada, sed el reflejo de Su Bondad, el reflejo del esplendor de Su Gloria.

Ahora soy Madre Reconciliadora, vengo a decirles que Dios, pequeños Míos, os espera con los brazos abiertos. Estad alertas, prestad atención a Mis palabras. Quizá, Mi pétalo de rosa, alguno se preguntará: ‘¿Por qué tanta palabra, tanto mensaje tan extenso?’; alguien más dirá: ‘Está muy bien copiado’. Tú, no te preocupes, pues Mis mensajes y advertencias que entrego a la humanidad son como cartas póstumas, que una persona lee en vida. Mis mensajes son instructivos, llamados de alerta; sobre todo, forman parte de un don maravilloso de amor de Dios, daos tiempo para leerlos así como os dais tiempo para comer y para dormir. EL OBJETIVO: SALVAR UN MAYOR NÚMERO DE ALMAS.

Sacerdote Mío, tanto trabajo te turba, estás enfermo y ni te has dado cuenta, has dejado pasar el tiempo y no te has ocupado de ti mismo, has dejado el gusto por la oración, te muestras apático a ciertas cosas, en tu corazón falta el fuego del amor, la Llama de Amor de Mi Corazón desea encenderse en ti, pero no tienes tiempo para ella, ¿cómo serás luz de las gentes?, ¿cómo serás sal de la tierra? ¿Cómo serás profeta y pastor? ¿Cómo serás puente entre las almas y Dios? ¡Ay, Obispo Mío!, tu indisponibilidad no Me es ajena, es un dulce reproche de la Madre de Jesús, medita en tu corazón el Salmo 20. El pastor que no se cuida a sí mismo puede errar el camino, no penséis: “esto no puede suceder conmigo”; recuerda las Palabras de Jesús: las torres más altas y encumbradas caen al suelo y no hay poder humano que se atreva a levantarlas, de Dios es hacer y deshacer. No confíes ni en tus méritos ni en tus fuerzas, confía en el raudal de Gracias que por medio de Mi Corazón Doloroso e Inmaculado Dios está derramando en toda Su Iglesia. ¡URGENTE LLAMADO, LLAMADO SUBLIME DEL CIELO, ABRID LAS PUERTAS DE LOS TEMPLOS A LA MADRE DE JESÚS!

Al final de esta década habrá falsas visiones, tengan cuidado, Mis hijos, nadie puede adjudicarse un don del Espíritu Santo para provecho personal. Un espíritu al servicio de satanás inducirá a muchos a creer que tienen revelaciones y poder para hacer milagros. Si no oran y piden ayuda, caerán en la desobediencia, en la vanidad y en la soberbia del diablo. Este espíritu de error, al servicio del mal, también coaligado con el pensar del mundo modero y el aguijón de la carne producirá: falsos éxtasis, visiones, sueños, aromas y sensaciones sutiles. Piensen en todo esto, Mis hijos: si no oran, ayunan y hacen penitencia se exponen a todo esto. Yo, como Madre, vengo a ustedes para decirles que no dejen de lado el visitar a Jesús Sacramentado, recíbanlo a Él en la Eucaristía, vivan con Él y para Él, así la paz que se entrega al mundo por medio de los Sagrados Corazones vendrá a ustedes con la gracia suficiente para perseverar en la lucha contra los tres enemigos del alma (demonio, mundo y carne). Los directores espirituales: sacerdotes, religiosos y laicos encargados por mandato del Cielo para conducir a las almas escogidas para transmitir las revelaciones de los últimos tiempos, recibirán el don de Conocimiento interior para discernir adecuadamente todo tipo de manifestaciones extraordinarias, la obediencia a los señores Obispos será determinante. Yo, la Madre de Jesús, pido que los fieles al servicio de los Sagrados Corazones, obedezcan a sus Sacerdotes en todo, y estos a su vez, obedezcan a sus Obispos. A Mis amados Obispos, estrecha unidad y obediencia al Santo Padre Juan Pablo II. A los Obispos y Sacerdotes, les pide la Madre de Dios hecho Hombre, “la obediencia y la unidad al Santo Padre, cabeza visible de la Iglesia”; a los que han apostatado les ruego: volved a la casa paterna, no destruyan la unidad de la Iglesia. De nuevo repito: “Faltan 3 minutos para las 12”.

Muchos demonios tomarán forma de mujeres que, con labios melosos y palabras seductoras movidas a compasión, en coalición con los enemigos de la Iglesia Católica, intentarán en este tiempo seducir a los consagrados, harán pecar a los sacerdotes haciéndoles perder la gracia del celibato. Mi pétalo de rosa, diles a todos Mis hijos en la Tierra que: Jesús desea que recen los quince Misterios del Rosario, los fieles junto con sus Sacerdotes, y que hagan sacrificios para impedir esto, Mi Corazón Doloroso e Inmaculado os ayudará. ¿Entenderás esto, pedacito de Mi Corazón? Cuando un niño está atemorizado va en busca de sus padres; en cambio, si es el niño quien está en  peligro, sus padres van en pos de él para brindarle auxilio. Mis Mensajes son el Auxilio venido del Cielo, ¡entended, pequeños Míos!

La humanidad padece una fatal y grave amnesia, muchos hombres fueron sometidos a un lavado de cerebro, muchos se olvidaron de los Mandatos de Dios, Sus Promesas. Vengo a denunciar a Mis hijos en la Tierra: un espíritu de tibieza y conformismo, la preocupación material cobra millares de víctimas. Invoquen, Mis hijos, con confianza a la Divina Majestad de la Divina Providencia de Dios, no pongáis tristes a sus Ángeles ni a los Santos que piden por la salvación de vuestras almas. ¡Da la voz de alerta, Mi pequeño!, un mar de almas te lo agradecerá, los hombres de estos tiempos reviven los días de Noé: hoy viajan, compran y venden, se casan y planean negocios, trabajan demasiado y no hacen oración. No los justificará, ante la venida de Mi Hijo Jesucristo, sus comilonas y festejos, ni la satisfacción de las bajas pasiones. Dos delitos terrenales ofenden a Dios: la difamación y el abuso de confianza, el hombre calumnia egoístamente a su hermano y se ha tomado libertades pensando que Dios no lo va a castigar. Así, escribe, pedacito de Mi Corazón, estas palabras: “La Santa Cólera y la Justicia de Dios asolarán la Tierra porque Dios es un Dios celoso y Su lealtad perdura para siempre, Él no puede faltar a Su Promesa, y Su Ira no es como la ira de los hombres, Su Santa Justicia reclama venganza porque Su promesa de una Tierra Nueva y un Cielo Nuevo no tarda en cumplirse. ¡Este mundo será purificado con el Fuego del Poder y el Amor de Dios! Dichosos los que permanezcan en Mi Doloroso e Inmaculado Corazón hasta el final. Los ángeles encargados de señalar, con índice de fuego, a las Naciones traen el Sellos de Dios para sellar a los hombres que en estos últimos tiempos serán preservados para el Día grande, para Triunfo total de los Sagrados Corazones. Las Naciones pagarán justamente, cada una por separado, el precio de sus delitos, Dios no admitirá sobornos de ninguna clase ni se dejará conmover por los desesperados ruegos de aquellos que no quisieron convertirse. Ustedes, Mis pequeños, sigan orando y rezando para que muchas almas se conviertan a Dios; rueguen en las parroquias, sobre todo, por los Sacerdotes, Religiosos y los más grandes pecadores. La corrupción y el engaño no existirán más, porque el Espíritu de la Verdad y del Amor, el Espíritu de Mi Hijo que procede del Padre, va a purificar las almas de los hombres.

Mi Corazón Inmaculado sufre y llora, el Sagrado Corazón de Jesús derrama gotas de Sangre cuando es ultrajado a través de los sacerdotes católicos que juegan con los sentimientos de las almas nobles y puras, de aquellos que faltan a la caridad pisoteando los votos de castidad, pobreza y obediencia; de aquellos que usan lenguaje de doble sentido, de los que cometen actos de pillaje. Pide por los que están hinchados de orgullo por el saber humano, por los que cometen impurezas ocultos a las miradas de los hombres, por los que son seducidos por las ganancias injustas; sobre todo, pidan por aquellos que celebran el Santo Sacrificio del Altar por rutina y de una manera superficial, ésta es la más grave ofensa al Sagrado Corazón de Jesús, celebrar el Santo Sacrificio del Altar sin fe, demasiado aprisa, sin amor, sin gracia. Repito, Mi pétalo de rosa, como en el tiempo de la Torre de Babel, los hombres de este siglo hablan un mismo lenguaje: el del pecado, la arrogancia y la soberbia. Si no rezan el Rosario, confundidos, tropezarán unos con otros, sus pastores los llevarán por caminos desviados, y sus gobernantes los tendrán como esclavos. Entiendan la señal, Mis queridos hijos, los demonios se disfrazarán para actuar, como un actor se disfraza y se pone maquillaje, provocarán divorcios y divisiones en las familias; disputas entre los mismos grupos de oración; acabarán poco a poco con los valores, con la moral y con el sano criterio del Evangelio, ellos serán los enemigos de la cruz, los amos del error y la desobediencia, los marcados por satanás para el día del castigo final. No duden, amados hijos, que durante los tiempos de la obscuridad en los que el fuego de la Santa y Justa Cólera de Dios se vengan sobre la Tierra, estos mismos demonios harán morir a muchos de horror, su aspecto repugnante hará enmudecer los labios, pero Yo soy Madre de ustedes y ese día estarán bajo Mi Manto, no teman porque la Madre de Dios protegerá a aquellos que invocaron el Santo Nombre de Jesús y guardaron los Mandamientos de Dios. Hijitos queridos, Mi sufrimiento es grande porque no toman en serio Mis mensajes, es por eso lo de Mis Lágrimas, Lágrimas de una Madre que se marcha pronto de entre vosotros.

Discípulo
Aquí veo llorar a la Virgen, Sus Lágrimas se convierten en un suave rocío que veo caer sobre una rosa blanca y marchita.

Mis hijitos, acostúmbrense cada uno a escuchar música cristiana, el mundo ofende mucho a Dios con canciones eróticas y obscenas de doble sentido, en los hogares católicos debe predominar la música cristiana. Que las familias acostumbren a dar gracias al iniciar y al terminar el día; si Me obedecen, bendeciré el descanso nocturno, San José, el casto Esposo también velará por ustedes.

Oren por la conversión de las prostitutas y los homosexuales. El SIDA es un castigo de Dios por los pecados de impureza, las víctimas inocentes también pueden salvarse. Si las lesbianas enmiendan sus conductas también pueden salvarse por la Misericordia de Mi Hijo Jesús. Que los jóvenes no participen en los bailes obscenos, el corazón de un joven es para Mi Hijo Jesús como una flor que se abre al rocío de la Bondad de Dios. Que las jovencitas respeten su cuerpo cuidando el don de la virginidad, don que Dios premiará con la fecundidad, ya sea en el matrimonio o en la vocación religiosa.

Discípulo
Aquí vi el Rostro de la Santísima Virgen María iluminarse de una manera especial.

Amo a los niños, el suspiro de vuestras almas, les encargo que derramen ternura sobre ellos; ellos tendrán a su tiempo los destinos de una nueva humanidad. Traten a los niños como flores delicadas, ellos alegran Mi Corazón de Mamá.

Hijitos amados, los que rezan y promueven la jaculatoria de la Llama de Amor[1], recibirán una gracia de conocimiento interior para comprender y entender cada uno de estos ocho Mensajes. El infierno tiembla de impotencia cuando Mis hijos rezan con devoción el Ave María con la jaculatoria de Mi Llama de Amor.

Pronto, grandes acontecimientos cimbrarán las estructuras del mundo, algunas Naciones del Medio Oriente convergerán en la batalla (guerra). La desacralización en la Iglesia llegará a su punto más abominable. El odio contra la Iglesia explotará como la erupción de un gran volcán. Surgirán de improviso dos testigos de diferente nacionalidad que denunciarán el pecado de las Naciones, la voz de ellos será como de trueno y fuego, pero serán martirizado después de haber cumplido su misión entre los hijos de la Tierra. Cuatro plagas asolarán grandes partes, se vivirán los días de José en Egipto. Las Naciones poderosas se unirán para establecer el reino del 666, los portavoces del reino del anticristo, del anti-papa y del maitreya han terminado de preparar a la humanidad para el día de la declaración final. Profanados los lugares santos se levantará Miguel, el gran Príncipe custodio de los Sagrados Corazones, y junto con sus Ángeles convocarán a los que recibieron el poder de castigar a la Tierra. Del Norte y del Sur, del Oriente y el Poniente, se juntará el gran ejército que con Rosario en mano derrotará a las fuerzas del anticristo, a los enemigos de Jesús y de Su Iglesia. Estos son los últimos avisos del Cielo. Se acerca la conversión de Rusia, Jerusalén será cubierta de gloria, las miradas de las Naciones estarán fijas en ella pero eso será muy breve, pues será totalmente destruida al igual Roma, París y Marsella. Francia sufrirá una gran derrota jamás igualada, jamás conocida; esto no ha sucedido porque Dios oyó el clamor de los justos. Muchas cosas de la Sagrada Escritura aún tendrán cumplimiento. En la Nueva Jerusalén no habrá luz de sol, Isaías 60, 19-20; el Señor, que es Rey de Justicia, será su Luz y su Verdad. A algunos de Mis hijos se les concederá ofrecer su vida mediante el martirio, tal como su Maestro. Obraré un Milagro por medio de Mi Doloroso e Inmaculado Corazón: muchos de Mis hijos que no conocen a Dios recibirán el don de la fe, pero debéis rezar muchos Rosarios por ellos para que el diablo no los llene de vanidad. Jesús quiere que ustedes sean los servidores de los últimos tiempos, “honrando Mi Corazón como Doloroso e Inmaculado de María”.

El diablo está usando muchos medios de disipación para hacerles perder el gusto por la oración, abran las puertas de los templos (corazones) a la Madre del Cielo, formen muchos grupos de oración, quiero almas vivenciales de niños y jóvenes. Mis hijos no deben esperar un llamado oficial por parte de la Iglesia para ponerse a trabajar. ¡Ayúdenme, ayúdense mutuamente y háganse ayudar!, nunca es tarde para empezar; la impenitencia final es otro objetivo del diablo. La vida de los religiosos y los consagrados no debe ser puesta a tono con las exigencias de esta época plagada de errores y desacatos.

Discípulo
Aquí veo a la Virgen muy triste, veo Su Corazón traspasado por una espada.

Si los hombres conocieran el horror de la realidad del infierno, harían oración y penitencia.

¡La guerra se aproxima! El gran dragón abre su hocico y vomita fuego. Una gran hambruna asolará una región de la Tierra. El Santo Padre recibirá una humillación que le pondrá muy triste.

Amados hijos, os pido en este mensaje:

  • Que oigan y cumplan la Palabra de Dios.
  • Que os confeséis con santa piedad, enmendando vuestras vidas con santo temor.
  • Que hagáis oración con el corazón (con fe).
  • Que participéis de la Eucaristía con santo temor.

El diablo gobierna el desarrollo de los acontecimientos mundiales, tiene bajo su dominio a muchos dirigentes de Naciones. Está también seduciendo la mente de los hombres de ciencia. Voy a hacer una señal de conocimiento: Que una noche muy obscura aparecerá una gran luz que, en forma de Cruz, iluminará la Tierra y será visible, todos permanecerán orando unidos a Mi Corazón Inmaculado. México es la cuna maternal para Latinoamérica.

Ahora, Mi pequeño, pon estos escritos en Mi presencia para bendecirlos. Los amo, queridos hijos, y os doy Mi bendición.

Discípulo
Aquí, la Santísima Virgen como en otras ocasiones bendijo estos escritos trazando sobre ellos la Señal de la Cruz.

________________________
[1] “Derrama el efecto de la Gracia de Tu Llama de Amor sobre toda la humanidad.”

Fuente:
APOSTOLADO DE REPARACIÓN Y DESAGRAVIO A LOS SAGRADOS CORAZONES:
https://sagradoscorazones.wixsite.com/apostolado/u-v-m-1-2-y-3-doc

Para descargar los Mensajes en PDF:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/mensajes-actuales/  

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“El gran Milagro será en gran escala una purificación de las almas… no por el fuego del Purgatorio, sino por el Fuego del Espíritu Santo”

JULIÁN SOTO AYALA, “EL DISCÍPULO” / MÉXICO 

SEGUNDO MENSAJE UNIVERSAL DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA
20 de Octubre de 1997 

Sacerdote Mío, hijo predilecto; amadísimos hijos: El diablo no quiere que hagan públicos Mis Mensajes. Estos tiempos exigen valentía y ánimo. Reflexionen en Mis Palabras. ¡No dudéis, no dudéis! La situación es muy grave, el mundo y la humanidad entera corre un gran peligro. ¡Luchen por conseguir la Vida Eterna!

Sacerdote Mío:

Nada hay en el mundo tan hermoso como la Fe Católica. Tú, Mi pequeño, has recibido el encargo de transmitirla íntegra, sé fiel, apégate a la humilde y hermosa enseñanza del Evangelio de Mi Santísimo Hijo; te digo esto, hijo predilecto, porque muchos sacerdotes están dejando la Fe Católica; nada hay más doloroso para el Corazón de Mi Santo Hijo que la apostasía de los consagrados, es por eso que pedí a todos en el mensaje anterior que junto con la Novena de Mi Corazón Inmaculado se rezara los Viernes la Novena del Sagrado Corazón, a fin de desagraviarlo por tantas ofensas, sobre todo por las cometidas por sacerdotes infieles. Los Sacerdotes católicos deben ser Evangelios vivientes, santificados por la santa humildad, pobreza y obediencia.

Queridos hijos, doy nuevamente Mis advertencias y mensajes:

El diablo no quiere que se hagan públicos Mis mensajes. Mis mensajes no son para leerse y guardarlos en un cajón. Mis mensajes son para leerse y darlos a conocer. Mediten en Mis palabras de la página 200 del Diario Espiritual de la Llama de Amor. Estos tiempos exigen valentía y ánimo. Comparen el texto y el contexto de este mensaje con el anterior. Si alguno tratase de prohibir Mis mensajes, sepa: que Mis mensajes son como la hiedra que nace en el campo sin que nadie se lo prohíba, la semilla nace en el más absoluto silencio, crece y se desarrolla y da fruto. Mi movimiento es un movimiento silencioso, Mi único objetivo SALVAR LAS ALMAS. Mis mensajes son como un torrente de agua fuerte que no puede obstruir una piedrecita; son como un resplandeciente sol que no puede tapar una nubecita; mas, sin embargo, sean prudentes y cautelosos, porque las hermosas perlas no pueden tirarse a los cerdos, ¡ay, Sacerdote Mío!, las llenarían de lodo, las pisotearían al no encontrarle valor ni sabor. Mis mensajes son para que muchas almas se conviertan, aun por medio de la atrición. No es muy halagador para una Madre el avisarles de cosas que pueden causar preocupación o miedo; pero no tengan ni en estima su propia vida. (Leer Lucas, Capítulo 12).

Amados hijos: La situación es muy grave, el mundo y la humanidad entera corre un gran peligro, todos pueden trabajar para la Santa Causa. Así como en la Creación hasta el más insignificante ser creado tiene una misión que cumplir, aun más vosotros que gozáis de los consuelos de la Madre del Cielo. Amados hijitos, la carne nada aprovecha, el espíritu viene de Dios y a Dios debe volver, Dios quiere la salvación de las almas y no la salvación de los cuerpos, el espíritu es el que da vida. ¡Luchen por conseguir la vida eterna! No esperen las señales y prodigios en el cielo, no esperen milagros para que puedan convertirse, cambien de vida y de corazón, recen el Rosario todos los días, conserven el ayuno del Carmelo (ayuno a pan y agua los viernes de cada semana).

Vosotros lloráis y os entristecéis por las noticias de catástrofes naturales que se han estado sucediendo, pues bien: sólo es el comienzo; aunque algunos de vosotros pensáis en su corazón que las catástrofes naturales desde el principio del mundo se están sucediendo, os digo: ya nada será igual. Si los Sacerdotes no propagan la Devoción a los Sagrados Corazones y no rezan el Rosario junto con sus fieles, la intensidad de las catástrofes aumentará causando la muerte a millares de personas, que quizá, hubieran podido salvar sus almas convirtiéndose a Jesús por medio de la escucha de un mensaje que se prohibió o se guardó, pensando que el instrumento, por sus pecados, no era digno. ¡Ay, Mis pequeños!, por eso les digo que este pecado grave de omisión clama al Cielo, este pecado pone triste el Corazón que tanto ama a los hombres. Os los repito: ¡No dudéis, no dudéis!

Discípulo:
Aquí, mientras la Virgen habla con frases entrecortadas, veo una Lágrima correr por Su mejilla izquierda, y entonces vi a la derecha de la Santísima Virgen al Arcángel San Gabriel, que decía:

“Consolad a vuestro Dios. Rezad ante el Santísimo Sacramento, rezad el Rosario los fieles junto con los Sacerdotes, haced penitencia, consolad a la Reina de los Cielos y la Tierra, desagraviad al Sagrado Corazón.”

La Santísima Virgen continúa:

De nuevo os pido: Si este mensaje se está compartiendo en grupo, interrumpir la lectura para rezar el Memorare, oración de San Bernardo, La Salve y San Miguel Arcángel.

Pedacito de Mi Corazón, una mina cuya veta se ha agotado ya no es codiciada por los hombres. No puede ser útil una vasija que no retiene el agua. Un instrumento que ha perdido sonoridad no podrá alegrar la fiesta. Todo árbol que no produce fruto es cortado y arroja al fuego. Mi Hijo Jesús quiere que todos los servidores de la Santa Causa de los Sagrados Corazones, sean dóciles al Espíritu Santo. El que cada mañana tenga oído abierto para la escucha de Dios aprenderá de la Sabiduría Divina de la Santísima Trinidad y podrá aprender detalles preciosos, armoniosos, que podrá compartir con amor a todos sus hermanos.

Hijo Mío, Mi pétalo de rosa, el primer mensaje que te di a conocer resultó un poco difícil de creer, fue sometido a la lupa de los sabios y entendidos, pero pocos, muy pocos lo han llevado a la práctica. El Corazón de tu Mamita encontró una respuesta muy débil, era de esperarse porque al final de la década, de cada cien personas sólo cinco habrán creído en Mis mensajes.

Hijos amadísimos, los Obispos deben saber que el diablo estuvo presente en el Concilio Vaticano II; la idea satánica de destruir la Iglesia desde dentro cobró vida allí. Muchos Sacerdotes dirán: “Esto no puede ser de la Virgen”. El tiempo es el mejor juez: por los frutos se conocerá el árbol. Satanás es más astuto que los hombres y no puede engañarse a sí mismo: El hecho de abreviar los ritos litúrgicos y las oraciones; el de aceptar teorías poco evangélicas de teólogos modernos; de suprimir el tema de Mi presencia Medianera, Intercesora y Protectora, causó risas burlescas de satanás y sus aliados. Sacerdote Mío, los teólogos no son la máxima autoridad en la Iglesia, muchos teólogos modernos ni siquiera toman en cuenta los textos de la Patrística, aunque se hayan dado en fechas y épocas distintas ellas contienen la enseñanza básica moral y doctrinal de la Iglesia, teniendo como fuente de inspiración la Sagrada Escritura y la asistencia de Mi Divino Esposo, el Espíritu Santo, los que abrevian las oraciones o las rezan demasiado aprisa, tal parecen que quieren estar poco tiempo con Dios y con su Madre del Cielo. Ahora el problema está latente, muchos de Mis consagrados desconocen esto; otros conociéndolo lo ignoran y no quieren hablar de él; otros deliberadamente obligan al que lo expone, a callar.

Hijitos queridos, tengan cautela y prudencia porque no todos los Sacerdotes están preparados en su corazón para recibir Mis mensajes, pueden estar intelectualmente preparados, pero en su corazón no arde el fuego de la Llama de Amor de los Sagrados Corazones; no podrán entender las súplicas, las promesas ni los avisos de la Madre del Cielo.

Sacerdote Mío:

Di en el primer mensaje (13-9-97) el consejo: Que Mis consagrados procuren leer la vida de los Santos y sus escritos; pues hoy, hijito querido, añado algo más: En vez de procurar entretenimiento en los programas de televisión, en las revistas y los libros mundanos, mejor lean lecturas espirituales y vida de los Santos, procuren el material que lleva por título: Mística Ciudad de Dios, de la Beata María de Jesús de Ágreda. ¡Entended! El blanco de satanás fue esta vez las Verdades Divinas de los Misterios de la Divinidad: La Trinidad Beatísima, las Verdades Divinas de Mi amado Hijo Jesucristo, la Redención del género humano lograda por Su Sangre y el Amor inmenso de Dios para toda Su creación, luego la Santidad y la Pureza con la que Dios honró Mi Corazón Inmaculado. Gabriel, Rafael, Miguel y Sealtiel y una gran corte de Ángeles llevan en sí el sello de La Trinidad Beatísima, y si vosotros acudís a su poderosa protección y a la poderosa protección de Mi Llama de Amor, el infierno todo no podrá haceros ningún daño. ¡Alaben a Dios en Su Trinidad Beatísima! ¡Alábenlo y denle gracias! (Leed Salmo 18, 4).

Sacerdote Mío:

Algunos hombres tienen en su corazón cicatrices causadas por el pecado, se necesita urgentemente la sanación interior. Escuché por ahí decir a alguien: “No podemos dejarnos conducir por los mensajes, no podemos ciegamente hacer todo lo que se pide.” Alguno más, tal vez objetará: “En el Canon no dice nada, en los Rituales no viene algo semejante.” Otro más preguntará: “¿Por qué rezar el Ave María de un modo cambiado? Si la Iglesia no da su aprobación, ¿cómo pues?” Otros más dirán: “Los de la Llama de Amor son una secta de fanáticos, se imaginan y dicen que la Virgen habla.” Ahora Yo, vuestra Madre del Cielo, os pregunto: ¿Habéis leído ya el Diario Espiritual? ¿Tenéis conocimiento de lo que dijo el Papa? ¿De lo que dijo el Santo Padre Juan Pablo II? ¿De la opinión de los Obispos que saben de la Llama de Amor y que han tenido en su corazón el fuego divino de la Santísima Trinidad? Ahora, Sacerdotes Míos, oíd a la Madre de Jesús, reflexionen en Mis palabras: ¿Qué mal hace la Mamita de ustedes en decirles todas estas cosas? ¿Acaso el amo de este mundo les quitó el sentido de la escucha? O en vez de vosotros cegar a satanás, ¿él ya os cegó a vosotros? Reflexionen en Mis palabras y piensen en esto, Mis hijos, piensen en esto: Vuestro juicio es muy limitado, ¡pidan al Espíritu Santo!, pidan sobre todo el don del Entendimiento, porque el único que posee la llave del Divino Conocimiento es Mi amadísimo Esposo, el Espíritu Santo.

Sacerdote Mío: Administren los Sacramentos con dignidad. No deis la Comunión en la mano, esto lastima tanto Mi Corazón, vuestra Madre amorosa sufre un dolor interior tan intenso. En algunas iglesias manos impuras toman a Mi Santísimo Hijo para venderlo como a José, en el Antiguo Testamento. En lugares ocultos es vendido por los actuales Judas Iscariotes, es ultrajado, vilmente sometido de nuevo a la burla y al escarnio, Mi pequeño e indefenso Jesús Eucaristía, por donde quiera que una Hostia consagrada se encuentre, sigue siendo Mi Hijo pequeño Jesucristo en Su Cuerpo vivo; el cuerpecito que Mis manos de Mamá acariciaron en el Portal de Belén, a quien arrullé en Mis brazos en Nazareth, al que seguí por las calles polvorientas de Jerusalén. ¿No os conmueve esto? ¿Habéis perdido acaso la sensibilidad? ¿Habéis perdido el sentido de la escucha?

Sacerdotes Míos: El pueblo de Dios necesita sanar interiormente de las huellas dejadas por el pecado, y ustedes tienen el poder de la sanación en sus manos. Ojalá siguieran Mi consejo y, tomaran por costumbre que al momento de absolver a los penitentes de sus pecados, impusieran su mano y oraran por sanación interior, un minuto de oración sería suficiente, claro que esto lo harían si lo consideran necesario, dependiendo de la situación del penitente. Pregunten a su Obispo, Sacerdotes Míos, ¡pregúntenle!

Escribe, pedacito de Mi Corazón:

Ante las catástrofes naturales los hombres sólo buscan salvar sus vidas. Ay, Mi pequeño, ojalá procuraran salvar sus almas de la condenación eterna. Este año, el fenómeno natural conocido con el nombre de: El Niño, será diferente de los anteriores. “Quien en Dios confía habita bajo las alas del Altísimo Dios”.

Seis mensajes más y el mundo conocerá el cumplimiento de muchas profecías entregadas a la humanidad desde la Medalla Milagrosa hasta esta época. En el Vaticano hay gran calma, es la calma que antecede a la tormenta. Mi amado Papa Juan Pablo II saldrá del Vaticano por última vez. Oren mucho por él ya que en Cuba su vida corre gran peligro. Mi Santo Papa es una señal del cumplimiento de la profecía que habla de la letra K[1]. ¡Ay, Ciudad de las Colinas!

Próximamente uno de los volcanes más famosos hará violenta erupción, arrojando lodo hirviente, lava y ceniza en cantidad tal que cubrirá pueblos y ciudades en muchos kilómetros a la redonda. A la par, casi simultáneamente, los hombres creerán haberse recuperado de la tragedia del volcán, cuando un gran terremoto sacudirá las montañas derribando muchos edificios y causando la muerte a muchas personas. Los sobrevivientes por un momento se alegrarán pero luego tendrán por dichosos a aquellos que perdieron sus vidas por los efectos del volcán y del terremoto.

Sacerdote Mío: Ahora ven al Corazón de tu Madre del Cielo, escucha: Siempre ha habido catástrofes en la historia de la humanidad, pero nunca se han sucedido tan frecuentes como en esta época. Últimamente la causa del porqué muchos de los desastres han sido disminuidos en intensidad, es porque algunos de Mis hijos Sacerdotes han comprendido la gravedad y la urgencia de Mis mensajes, y han santificado sus vidas mediante al ayuno, el sacrificio y la oración; así han santificado al pueblo de Dios que ha sido puesto a su cargo. Donde hay un Sacerdote santo, allí habrá un pueblo santo. Yo soy la Madre del Sumo y Eterno Sacerdote. Sacerdote Mío, la gente está perdiendo el respeto a lo sagrado, es la desacralización la que está empobreciendo las casas de oración.

Amados Obispos, os habla la Madre de Jesús el Verbo de Dios Encarnado, os habla la Madre de vuestro Rey y Señor: Satanás no ha descuidado ni el más mínimo detalle para destruir la Iglesia, vosotros sois blancos fijos de los dardos envenenados. A vosotros, que custodiáis los tesoros sagrados de la Tradición, santificad también vuestro ministerio y dejaos de preguntaros. El diablo existe. Sí, amados Obispos, y está trabajando más fuerte que vosotros, su mayor argucia es la negación de sí mismo. Nulificad su poder ya, porque muchas almas se están alejando de los templos católicos y de los sacramentos. Decid a vuestros Sacerdotes: rezad el Rosario con todos los fieles, con el Santísimo expuesto, antes o después de la celebración Eucarística. Y venid ya al Corazón de la Madre de Jesús. El diablo es un misterio verdadero que quebranta los cimientos y la unidad de la Iglesia, que debe ser Santa, Católica, Apostólica y Romana hasta el día que será purificada por medio del fuego. Hasta el fin del mundo será asistida por el Divino Poder del Espíritu Santo y guiada por Mi Santísimo Hijo, hasta el fin del mundo. Los poderes del infierno jamás podrán contra Ella mientras todos permanezcan dentro del Refugio Sagrado de Mi Corazón Inmaculado. Negar la existencia de satanás significa hacerse cómplice de sus maldades.

Amados Obispos, Colegio Apostólico: vosotros poseéis la llave del conocimiento, haced buen uso de ella, dejando entrar al Reino a los que deben entrar, entrando vosotros mismos al regazo de Mi Corazón Inmaculado. No os prostituyáis, sed fieles al Vicario de Mi Hijo Jesucristo; vosotros sois el puente entre la Tierra y el Cielo, no os convirtáis en puente de la Tierra al infierno. Si la sal de este mundo pierde su sabor, ¿cómo podrá recuperarla? No os convirtáis en discípulos de satanás, que busca dividiros y haceros caer hacia el abismo. Haced mucha oración, no os confiéis en vuestras propias fuerzas. Decid como San Pablo: “Por la gracia de Dios soy lo que soy”. Una ciencia sin Dios no es verdadera ciencia. Muchos se equivocan y llevan al error a los demás al mezclar la ciencia con la religión, esta mezclanza será en esta última década el anzuelo con el cual satanás atraerá muchas almas a su redil. Vuestra Madre del Cielo os recuerda: una religión que no abrace el camino del sacrificio como fuente de purificación, que no proclame el valor de los Sacramentos, la devoción a los Sagrados Corazones, el rezo del Santo Rosario y el amor a Jesús Eucaristía, es una religión muerta basada en el sentimentalismo. Si alguien o alguno viniese a anunciaros un Evangelio distinto al que habéis recibido, aun viniendo en el nombre de Mi Hijo o en el nombre de vuestra Santísima Madre, ¡no le creáis! La Iglesia verdadera será la que a pesar de la persecución permanecerá fiel a su auténtico Vicario. La Iglesia Católica, Apostólica y Romana será Santa por la prueba a la que será sometida. El remanente fiel que aguarda a su Señor y Rey como una novia aguarda los esponsales: pura, casta y santa. Una iglesia que no vive y practica el Evangelio de Mi Hijo Jesucristo es una iglesia muerta, cuyos hedores suben al cielo impregnando el ambiente con la suciedad de sus faltas y pecados. Una iglesia sometida al materialismo, sin oración, sin obediencia, jamás llegará a ser una iglesia sin mancha ni arruga como quiere Mi Hijo Jesucristo.

Obispos y Sacerdotes Míos, aboguen por la Causa Santa de los Dos Sagrados Corazones. En esta última década los medios de comunicación masiva están, en un 95%, saturados de pornografía, perversión sexual, información subliminal y amarillismo. La ambición y el poder serán sus principales consejeros.

Obispos y Sacerdotes Míos, leed por favor: Mateo 5, 19; también lean todos, la página 306 del Diario de la Llama de Amor. El gran Milagro llama a las puertas de cada uno de los corazones. Gabriel Arcángel lleva de nuevo este mensaje a todos los rincones de la Tierra. Pronto ocurrirán dos grandes acontecimientos: el primero, atraerá la atención de grandes y pequeños; el segundo, antecederá el triunfo de Mi Corazón Inmaculado sobre las fuerzas del mal: el milagro del sol en el ocaso de la humanidad. Los albores de un nuevo amanecer inundarán la Tierra bañándola de luz, pero antes sucederá el choque, el choque de dos fuegos: el fuego del odio de Satanás y el fuego de la Llama de Amor de Mi Corazón Inmaculado. El gran Milagro lo haré Yo en unión de todos ustedes que son Mis hijos muy amados, los que han creído y puesto en práctica Mis mensajes. El fuego del amor quemará dulcemente a las almas, ése será el gran Milagro, el fuego que purificará a las almas en la Gracia abundante que Dios derramará sobre la humanidad, sobre todo en las almas puras y amantes de la Santísima Trinidad.

Sacerdote Mío: mirarás a tu alrededor y contemplarás la gran sed de almas puras, sedientas del Conocimiento de Dios. Sólo el ayuno, el sacrificio y la oración harán también posible la conversión en el corazón de Mis hijos. No permanezcáis estáticos, no estéis sin hacer nada, recordéis lo que dije en el primer mensaje: “Todo cuanto hagáis o dejéis de hacer, os será tomado muy en cuenta.” Cuando Yo, vuestra Madre del Cielo, os hablo acerca de las catástrofes, epidemias y castigos que Dios piensa enviar al mundo, pensáis en vuestros corazones: “Que no suceda”. Ciertamente que Dios quisiera arrepentirse de lo que en Su Santa Justicia ha decretado. En atención al que intercede sólo disminuye la intensidad de estos castigos, porque Él es Inmutable. En atención a Sus escogidos preserva la vida. En Su Santa Justicia Él no permitirá que Su creación favorita: “El hombre”, descienda hasta lo más bajo. Es Su Amor al género humano lo que justifica Su Santa Cólera. Él, no cambia ni en Sus palabras ni en Sus promesas, cuando se trata de la salvación del género humano, recordad a Abraham, a Lot a Noé. El amor de vuestro Padre hacia vosotros conmueve hasta el corazón más duro, confiad vosotros en que Él no desamparará a nadie en el día de la desgracia. Quien se refugia en Su Providencia y Poder no sufrirá daño alguno. Yo os entrego el arma contra las insidias del diablo, que trata de presentar a vuestro Creador como un Dios que odia a Su creación. Vosotros poseéis el Escapulario y el Santo Rosario. Portad el Escapulario y rezad, hijos Míos, el Santo Rosario, obtendréis por ello la bendición y la protección. El mal se alejará de vuestros hogares.

Mi pétalo de rosa: el gran Milagro será en gran escala una purificación de las almas, algo muy diferente al Purgatorio, ya que las almas serán purificadas no por el fuego del Purgatorio, sino por el Fuego del Espíritu Santo, cuyas llamas de Amor inundarán la Tierra. Esta purificación sanará interiormente a Mis hijos de toda llaga o herida causada por el pecado. Habrá renovación total de la mente y el espíritu. Lean la Carta de San Pablo a los Efesios, Capítulo 4, 23; algo parecido en relación, es lo que se lee en el Evangelio de San Lucas, Capítulo 15: Todos los escogidos tendrán un conocimiento muy interior, muy personal de su propia miseria. Queridos hijos, el arrepentimiento es un poder muy inmenso para obtener la conversión de las almas, así como Mi amado Hijo extendió Sus Brazos en la Cruz para librarles de la condenación eterna, así cada uno de ustedes extended al Cielo vuestros brazos en súplica constante, abrazando el sufrimiento como medio de purificación y santificación. Lean, hijos queridos, las páginas 198 y 348 del Diario Espiritual de la Llama de Amor: A los sacerdotes tímidos y pasivos os dice su Madre del Cielo: “No priven a los hombres de la Llama de Amor de Mi Corazón Inmaculado.”. A ellos os pido leáis la página 362.

Hijitos amados, en estos tiempos para mantener la pureza, tanto en la mente como en el espíritu y el cuerpo, se requiere de fuerza de voluntad. Pidan a Dios cada mañana para que les entregue la gracia de la perseverancia final, casi ninguno de Mis hijos pide eso. Sin la gracia que procede de la Santísima Trinidad no pueden continuar. Pídanla al Padre por medio de las Santas Llagas de Mi Hijo Jesús, Él está deseoso de concederla a todo aquel que pide por medio de las Santas Llagas de Mi Hijo Jesús.

El desorden moral causado por la idolatría y la impureza, atraen los peores castigos para la humanidad, los que practican y los que promueven la impureza sexual, la prostitución, el sexo libre y las relaciones extramaritales ya tienen, si no se arrepienten, su lugar en el infierno; si no se convierten y hacen penitencia su lugar no les será quitado.

¡Ay!, Mi pequeño, pedacito de Mi Corazón, los hombres endurecieron su corazón, la ambición corrompió las entrañas. Causa pesar a Mi Corazón de Madre que miles de indefensas criaturas sean sexualmente explotadas, ellas son obligadas a pecar, orilladas a la práctica del aborto. ¡Ay, Sacerdote Mío!, cada día aumentan más los crímenes en el vientre de las madres.

Discípulo
Dice el Arcángel Gabriel:

No hay poder humano que pueda detener la ola de crímenes en el vientre de las madres.

Aquí, la Santísima Virgen en esta parte del mensaje de San Gabriel llora en forma entrecortada y dice:

No puede haber paz y justicia en un mundo así. Mientras estos mensajes no se den a conocer muchos de Mis hijos van a ignorar las quejas y las Lágrimas de la Madre, que sufriendo al pie de la Cruz suplica al Padre: Piedad y misericordia por el género humano.

Discípulo:
En este momento vi un cielo color gris con matices rojizos, y de pie en medio de un gran jardín de rosas marchitas al Arcángel San Rafael, cuya voz me llenó de asombro, su voz era la de un estruendo de muchas aguas, como un río embravecido.
Dice San Rafael:

Oíd, habitantes de la Tierra: ciertamente todo lo anunciado se cumplirá. El que Era, El que Es, y El que Será; el Alfa y el Omega; el principio y el Fin, viene. ¡Preparaos! La Justicia Santa de Dios vendrá y caerá como rayo en tempestad.

Discípulo:
Rafael extendió ante mí un rollo en el cual se leía las siguientes palabras:

“Aborto, prostitución, brujería, idolatría, ambición, drogadicción, crímenes.”

Luego, añadió:

Por estas cosas vendrá lo que vendrá, y sucederá lo que sucederá.

Después la Santísima Virgen prosiguió, pero ahora vi a Su derecha al apóstol Juan:

Amados hijos, no recéis tan aprisa, dais la impresión de que queréis estar poco tiempo con Dios y Conmigo. Cuando recéis, mediten bien cada una de las palabras con las cuales os dirigís a Mí y a Mi Santísimo Hijo. La oración y el rezo hecho con el corazón tienen también mucho poder de sanación. Oren la Sagrada Escritura, leyéndola y meditándola diariamente. Actualmente muchos denigran el valor de la profecía inspirada haciendo escarnio de la Sagrada Escritura; algunos han desviado el propósito de la enseñanza bíblica. La profecías de Malaquías y Nostradamus nada tienen en común, las centurias de Nostradamus no fueron inspiradas por el Espíritu Santo, no os dejéis seducir. El arte moderno influenciado por las corrientes del pensamiento libre han ridiculizado la fuente de la Verdad donde se da testimonio de Mi amadísimo Hijo.

Queridos hijos, lean libros espirituales, os pido, no leáis libros contaminados por el sentir y el pensar del mundo. Toda superación personal apartada de la enseñanza de la Iglesia y de la Sagrada Escritura es como una torre de papel, como una construcción cimentada en la arena sin bases sólidas, todo esto se vendrá abajo el día de la Santa Justicia de Dios. ¡Os pido que tengáis cuidado!, porque muchos libros son escritos por sacerdotes que se dejaron confundir por las corrientes del pensamiento moderno.

Quiero prevenirles también en este mensaje: Que sucederá dentro de breve tiempo que una epidemia hemorrágica asolará a un país de Sudamérica, los efectos que causa este virus podrán ser contrarrestados bebiendo el té de los pétalos de rosa consagrados en Mi altar. El té de pétalos de rosas salvará muchas vidas, y si se enseña a rezar a quien se le dé, salvará a muchas almas de la condenación. El té no es milagroso en sí, no es algo mágico; es ante todo la fe la que obra el milagro. Es Dios en Su plan de Misericordia, en atención a los escogidos que hará el milagro, no por medio del té de rosas sino por la fe de los que leen y creen y ponen en práctica Mis mensajes. Los que sean curados deberán ser advertidos: si están en pecado mortal, que dejen su mala vida para que no les suceda algo peor. Este virus también acabará con la vida de muchas especies animales, pero la oración hecha con fe evitará que esta extinción de especies sea mínima. Si muchas especies en extinción mueren ocurrirá un descontrol ecológico; muchos animales al comer la carne de especies infestadas se convertirán aun después de morir en portadores de este mortal virus, el virus llevará por medio de las corrientes de aire marítimo la epidemia a las regiones de Norte América y el Oriente Medio, a Europa y Oceanía. Ay, Mis hijos, nadie desea que suceda esto, pero muchos no quieren dejar su mala vida. ¡Hagan penitencia y oración! El ayuno y el sacrificio hará que estos flagelos disminuyan en gran parte del mundo. Buscad la conversión de las almas, manteneos fieles a Dios.

Sacerdote Mío: el amanecer de una nueva época ya está sucediéndose, esta época de desacatos e infidelidades en el seno de la Iglesia, del predominio de las bajas pasiones de los seres humanos quedará atrás después de sucederse la Justa y Santa Cólera de Dios. Al final de esta década, se presentarán falsos cristos, habrá falsos visionarios que presentarán mensajes atribuidos a Mí y a Mi Santísimo Hijo Jesús, pero en realidad llevarán la firma y la huella digital del Maitreya, palabra sánscrita que significa el iluminado.

Queridos hijos, el Maitreya sutilmente ya está controlando los acontecimientos mundiales, en esta década será el día de su DECLARACIÓN, para entonces el escenario del mundo estará listo para darle la bienvenida, ya existen en el mundo miles de adeptos, entre los cuales se cuentan: científicos, economistas, intelectuales, artistas, escritores y hasta sacerdotes, cardenales y obispos católicos. Su plan trabaja como una enorme maquinaria. Queridos hijos, su plan tiene como teoría fundamental: el reducir a nada el poder de satanás sobre las almas negando su existencia, minimizando su maléfica actividad entre los hombres. Amados hijitos, satanás no es mito superado por los avances científicos, satanás es una realidad y está destruyendo la unidad de la Iglesia Católica y de las familias.

Sacerdote Mío, observa el curso de los acontecimientos y no temas, la Iglesia Católica verdadera saldrá triunfante de los lazos y cadenas con las cuales se quiere sujetar, tu decisión debe ser radical, recuerda, hijito querido: nadie puede servir a dos amos; el que no recoge con Mi Hijo Jesucristo, desparrama. Llegó la hora de las decisiones, de escoger la vida o la muerte, la inocencia o la indecencia. Santifica a tu ministerio y santifica al pueblo, el cual se te fue confiado y del que darás cuenta en el día del juicio. Sacerdote Mío, ¡vamos, no tengas miedo!, presenta en este día tus manos limpias y puras, cuídate de no presentar tus manos manchadas de la sangre de los inocentes. A tu llegada te recibirán los Ángeles con coronas de laureles, los Santo del martirologio te tendrán apartado tu lugar junto a ellos. El que pierda la vida por Mi amado Hijo la encontrará, pero el que busque salvar su vida en este mundo la perderá. Queridos hijos, éstas serán las señales obradas por Maitreya el falso mesiánico:

  • La tentación del paraíso: Seréis como dioses (la Nueva Era).
  • La hechicería, la adivinación y el esoterismo.
  • La promoción de los valores humanos por medio de una gran fraternidad universal.
  • El aparente triunfo del comunismo sobre el capitalismo.
  • La desacralización de las cosas santas.
  • La caída de la bolsa de valores.
  • El resurgimiento del Estado Judío.
  • La eliminación de las fronteras.
  • El control económico y político y social.
  • La francmasonería, sobre todo, el grado 33.
  • El resurgimiento de la secta del Compás.
  • El racismo: brotes de nazismo en todo el mundo.
  • El orden temporal.
  • El satanismo y el chamanismo, el hinduismo y el islam.

Satanás es el jefe inmediato del Maitreya, todos los recursos con los que cuenta el infierno están siendo puestos en práctica estos años; la Tierra es una sucursal del infierno.

Mis amados hijos, ayúdenme a rescatar a las almas por medio del Santo Rosario, la participación en la Eucaristía, el ayuno, la confesión y la oración sincera a Dios. ¡Pidan el Espíritu Santo! Pídanlo al Padre de los Cielos, en el Nombre de Mi amado Hijo Jesucristo, porque el mundo está en manos de satanás y de sus secuaces. Repitan constantemente, en todo momento: Madre Mía, Luz Defensora, la Llama de Amor de Tu Inmaculado Corazón triunfará en medio de nuestras luchas y tormentos. Satanás quedará cegado en la medida en que ustedes recen el Rosario y propaguen Mis mensajes.

Los pastores de la Iglesia Santa de Mi Hijo Jesucristo, de la cual soy Medianera e Intercesora, deben ser cautos, sinceros y dados a la oración; de lo contrario, Dios los entregará en manos de sus enemigos y serán humillados en su propio saber. Sacerdote Mío, satanás sabe de tus debilidades, él sabe de tus puntos débiles. Aún veo incredulidad en ti con respecto a Mis palabras, te mantienes a la expectativa, neutral: ni a favor ni en contra. Tu Mamita del Cielo te pide: ¡Arrójate al mar de la Misericordia del Sagrado Corazón de Mi Hijo Jesucristo y humíllate!, tú también puedes confesar tus pecados, haz las paces con Dios.

Sacerdote Mío, Obispo Mío: Documéntate, infórmate, actualízate, pregunta, indaga, recuerda que muchos Sacerdotes han quedado al margen de los acontecimientos actuales. La Escatología merece hoy mayor aprecio, os pido, queridos hijos Sacerdotes, tomen en cuenta la Revelación pública. No esperéis signos maravillosos, sed prudentes, sobre todo, sepan conducir a Mis almas escogidas como instrumentos para dar a conocer los mensajes urgentes de los últimos tiempos. Sepan discernir y reconocer con el Espíritu Santo lo que es de Dios, y a Él tributarle todo el honor, la alabanza y la gloria. No os durmáis en vuestros laureles, habéis oído: Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas; a ustedes, Sacerdotes Míos, se aplica esta palabra. Sois el blanco preferido de satanás, para él sois ovejas gordas, ¿no entendéis esto? Cuando un obispo o sacerdote se convierten en apóstatas de la Fe Católica, arrastran tras de sí una gran multitud de almas como inocentes corderitos llevados ante el esquilador, como reses engordadas para la matanza. A vosotros, Sacerdotes Míos, a vosotros os digo: en el final no presentaréis excusa por ignorancia, porque tuvisteis conocimiento de este mensaje. ¡Mucho cuidado, Sacerdotes Míos, les dice su Madre del Cielo! Satanás marca y roba, destruye los rebaños, aun los más asegurados. Un odio en contra de Dios y de los hombres lo impulsa a ello; el diablo no puede amar al género humano, busca en todo momento confundirlos para hacerlos caer. Rechácenlo, hijitos queridos, con las armas de la Fe, llevad la ofensiva y la defensiva, no deis lugar al desánimo ni a la pereza, mayor es el poder de Dios que aquel que está en el mundo, el príncipe de este mundo quedará finalmente derrotado, Mi Corazón Inmaculado está Triunfando sobre las fuerzas del mal. Sigáis rezando el Rosario en todos los templos y muchas calamidades de todo tipo desaparecerán, rezad antes o después de la celebración de la Santa Misa, si es posible con el Santísimo expuesto, es lo que pide la Madre de Jesús a todos Sus hijos Sacerdotes. Con el rezo del Rosario y la jaculatoria de la Llama de Amor[2] podrán convertir a un gran número de fieles. ¿Por qué no lo intentáis? ¿Cuál es la excusa? ¿Cuál pretexto presentáis? ¡Os amo, amados Sacerdotes! Os amo y los preservo siempre en Mi Corazón Inmaculado. ¿Por qué no acudís a la Madre en esos momentos de prueba, de soledad y amargura? Tengan confianza, crezcan cada día en el amor a Jesús Sacramentado. Queridos hijos, como dije en el primer mensaje, Mis palabras son pesadas una a una, en este terreno lo admito.

Escribe, pedacito de Mi Corazón: Las naciones ya están preparadas para la guerra, la carrera armamentista no ha sido frenada. Los periódicos al servicio de los capitalistas hablan de desarmes en grande y mediana escala; las comisiones de paz en los países conflictivos hablan también de desarmes. Nada de esto ha ocurrido porque el corazón de los dirigentes de las naciones capitalistas está lleno de ambiciones, el poder ha trastornado las mentes de los parlamentarios y nadie da su brazo a torcer. En el silencio más absoluto, se elaboran estrategias, el mundo está al borde de una guerra nuclear. Francia, Rusia, China y Estados Unidos elaboran técnicas altamente peligrosas: las técnicas de la bioquímica. Fueron superados los límites de la biogenética, en ciertos países existe la clonación humana secreta. En el sistema internet miles de virus, redes anticristianas y satánicas están allí infiltradas sutilmente para subliminar las mentes de miles de estudiantes. La ciencia actual sólo analiza las cosas a su favor, en el pro y la contra fue eliminada la parte oculta, la otra cara del internet trabajando como la gran mente del anticristo. En los cultivos de bacterias los microorganismos están en proceso. Ay, pedacito de Mi Corazón, tú también estás sujeto al tormento de las dudas, quizá alguno o alguien pensará enviarte a un psicólogo, o a un psiquiatra. A vosotros, que conocéis los mensajes que he entregado en los últimos cincuenta años, os pregunto: ¿Habéis creído en Mi anuncio? ¿Acaso os preguntaréis también, qué caso tiene hacer públicos los mensajes? ¿Qué ganaría el mundo con ello? Los comunistas se aprovecharán de ellos. Pensad sólo un momento en el gran bien que traerían a las almas, por otra parte el diablo no quiere que se conozcan Mis mensajes, por eso crea la duda y la confusión en la mente de los hombres. Ay, pequeño Mío, Mi pétalo de rosa, di a los Sacerdotes: Ay, de aquellos que esconden Mis mensajes por falsa prudencia, cobardía o miedo. La Mamita de ustedes no os amenaza, únicamente quiero que por medio de Mis advertencias sepan reconocer la gran lucha que se está desarrollando actualmente entre los hijos de la Luz y los hijos de las tinieblas. Por fin los Dos Sagrados Corazones se elevarán victoriosos sobre todas las Naciones de la Tierra, ¡por favor, por caridad, no escondáis Mis mensajes! Mis advertencias no son tampoco para guardarse en un cajón. Los Ángeles en el Cielo y en la Tierra, los comandos de Miguel Arcángel miran con tristeza que muchos de Mis hijos leen Mis advertencias con menor atención que un programa de televisión; la televisión está haciendo mucho daño a las almas, hagan el sacrificio, Sacerdotes Míos, de apagar su televisor un momento, de ponerse de rodillas a orar ante el Santísimo Sacramento del Altar, no dejen de lado los mensajes de Mi Hijo Jesucristo ni los de su Madre Celestial. Ay, Sacerdote Mío, sólo quiero que entiendas que nada va a suceder en tu parroquia si rezas el Rosario junto con tus fieles delante del Santísimo Sacramento, si así lo haces, si cumples, se abrirán las ventanas de los Cielos, y la parroquia y la comunidad recibirán infinidad de gracias y bendiciones. En mensajes anteriores esperaron portentos en el cielo para creer, esperaron muchos el hecho histórico; pero ahora les digo: Se acabó el tiempo de esperar estas cosas, que no os sorprenda desprevenidos el Día grande de la Santa Justicia de Dios, haced las paces con Dios, orad, rezad el Rosario todos los días. La Tierra está pendiendo de un hilo, Sacerdotes Míos, no os crucéis de brazos ante la inminencia de un desastre universal, dejad de lado vuestro juicio humano y pedid la Luz del Espíritu Santo. ¡No seáis fríos, no seáis calculadores e insensibles a la voz de la Madre!

Es urgente, queridos hijos, que se extiendan en gran manera las Casas de Desagravio, de reparación de los Sagrados Corazones. Abrid más Cenáculos de Llama de Amor en las parroquias y en los hogares. A ustedes, queridos Sacerdotes, les pido: Hablar del triunfo de los Sagrados Corazones. Os repito: es tiempo ya de los pétalos de rosas, de las uvas bendecidas y demás sacramentales; es el tiempo de las confesiones sinceras. Antes que Mi presencia sea retirada delante de vosotros, sucederán acontecimientos profetizados mucho tiempo atrás: se podrán observar fenómenos en el cielo, regalaré a algunos de Mis hijos la danza del sol, concederé la salud a muchos enfermos, atraeré a Mis hijos hacia la adoración profunda al Santísimo Sacramento, voy a unir matrimonios a punto de naufragar, voy a darle gran resplandor a la Llama flameante de Mi Corazón Inmaculado, Mi Llama de Amor será en esta década motivo de innumerables conversiones, haré volver a los hijos ausentes, liberaré gran cantidad de almas del Purgatorio, daré la alegría a las almas tristes; todo esto lo haré en atención a las almas víctimas y sufrientes, en atención a todos los que rezan el Rosario de la Llama de Amor, en atención a los propagadores de Mis mensajes. Luego: Mi Hijo hará volver el corazón de los padres hacia los hijos y estos a su vez al corazón de sus padres. Los Dos Corazones estarán triunfando en el mundo, por eso les pido, les ruego, les suplico: Ayúdenme con vuestras oraciones y sacrificios. ¡El gran Milagro ya está a la puerta! El señor Obispo debe conocer y dar a conocer esto: La Tierra va a ser sacudida por la falta de Fe en el mundo, se está oscureciendo por falta de Fe. La fuerza de la Fe de los que leen, propagan y ponen en práctica Mis mensajes va a crear una nueva civilización, cuya ley será el amor. Por medio de la Llama de Amor de los Sagrados Corazones se va a crear un muevo pueblo. El Espíritu Santo va a renovar la Tierra, será todo una florida primavera después de un frío invierno, un aroma de santidad inundará la Iglesia, los Sacerdotes amados por Mí que ahora sufren serán consolados; Mi Corazón maternal unirá a todos los Obispos con sus Sacerdotes en el amor fraterno, no habrá entre ellos otra cosa que los una sino el Amor de la Santísima Trinidad, concedido por medio de Mi Corazón Inmaculado. Sacerdote Mío, esto no ha acontecido todavía, sucederá. Ya falta poco para que termine este siglo, estad alerta, Obispo Mío, ama la cruz del sacrificio y sé muy humilde, ten paciencia y sé comprensivo con tu pueblo, así como la delicada ternura de Mi Corazón lo es para contigo.

Amados hijitos, el gran MILAGRO[3] antecederá a la gran ADVERTENCIA. Si no hacéis oración y sacrificio, todos igualmente pereceréis. Ésta será la secuencia de los acontecimientos por venir:

  1. La gran PURIFICACIÓN.
  2. El gran MILAGRO.
  3. La gran ADVERTENCIA.
  4. La gran SEÑAL.
  5. Los tres días de TINIEBLAS.

Estos acontecimientos son distintos pero complementarios: Desde que Gabriel Arcángel Me otorgó la Divina Salutación, no ha ocurrido algo semejante al gran MILAGRO. Los que hayan participado del gran Milagro formarán parte del pueblo escogido. El Espíritu Santo obrará el gran Milagro, al concluir el gran Milagro vendrá la gran Advertencia. Los Sagrados Corazones están fusionados y de Ellos emana una fuerza tan grande, fuerza que se hará visible a los ojos de los hombres. La fuerza de protección de los Sagrados Corazones evitará a Mi escogido sufrir daño alguno durante los tres días de oscuridad, ni él ni su propiedad. Ya no hay manera de purificar la Tierra, Dios en Su Santa Justicia acabará con los hechiceros y adoradores del culto de satanás, serán consumidos ellos junto con sus malas obras; la francmasonería arderá también en el fuego divino de la Santa y Divina Justa Cólera de Dios. El tiempo se acaba para los que promueven la era filosófica del Acuario, ¡conviértanse! Hijos Míos, dejen de cometer pecados, Yo, la Madre de Jesús, os pido: haced las paces con Dios.

Cuando se celebre el Año del Espíritu Santo, el tiempo de las Naciones definirá su culminación, la Tierra entera será inundada de la Llama de Amor de Mi Corazón Inmaculado. Que arda vuestra caridad y amor a Dios. Yo soy vuestra Madre, la Morenita del Tepeyac. México es la puerta del Santuario del Cielo, México será la cuna de maternidad para el mundo. Mi Promesa: A los que lean, crean y pongan en práctica Mis mensajes, su fe será reavivada, el Espíritu Santo se posará como Lenguas de Fuego sobre sus cabezas. Den gracias a Dios Todopoderoso que aún puedo dirigirles Mis mensajes y advertencias. Os bendigo a todos vosotros con Mi Corazón Inmaculado.

Discípulo:
La Santísima Virgen antes de bendecir estos escritos, trazando la Señal de la Cruz, me mostró un gran río de luz blanca en el cual vi transparentados un gran número de almas liberadas del Purgatorio, entre ellas pude reconocer a tres Sacerdotes y algunos amigos míos.

Preguntas que hice a la Santísima Virgen antes de que diera este mensaje, y que son escritas al final de este Segundo Mensaje Universal.

  1. Mamita: ¿A quién llamas Tú: Mi pétalo de rosa, pedacito de Mi Corazón?

Santísima Virgen
Te lo digo a ti, Mi pequeño; pero se lo digo aún más con mucho amor y ternura a todos aquellos Sacerdotes y seglares que leen, escuchan, creen y ponen en práctica Mis mensajes y las enseñanzas del Evangelio de Mi amado Hijo Jesucristo.

  1. Mamita: ¿Qué ocurrirá primero, la Purificación o el gran Milagro?

Santísima Virgen
Los acontecimientos profetizados se darán, Mi pequeño, en el siguiente orden: La Purificación, el gran Milagro, la gran Advertencia, la gran Señal y por último los tres días de tinieblas.

  1. Mamita: ¿Si un Sacerdote quiere hacerte preguntas por medio de uno de Tus instrumentos, puede hacerlo?

Santísima Virgen
Sí, sólo de orden espiritual en relación a los mensajes entregados por Mí a la humanidad, sólo pido se abstengan de hacer preguntas curiosas. Diles, Mi pétalo de rosa: Que dispensen Mi silencio… Que dispensen Mi silencio.

  1. Mamita: Para la entronización de las imágenes en nuestras casas, tanto de Jesús de La Misericordia como de los Sagrados Corazones, ¿deben ser imágenes especiales?

Santísima Virgen
Pueden ser sobre todo aquellas en donde Yo y Mi Hijo Jesucristo mostramos Nuestros Corazones que tanto aman al género humano. Les repito a todos: Deben ser bendecidas antes de entronizarlas.

________________________
[1] K: Letra inicial del nombre del Santo Padre.
[2] “Derrama el efecto de la Gracia de Tu llama de Amor sobre toda la humanidad.”
[3] NOTA DEL REDACTOR: Estos son acontecimientos anunciados a la humanidad por Dios en diferentes épocas, y la Santísima Virgen advierte que está próximo su cumplimiento.

Fuente:
APOSTOLADO DE REPARACIÓN Y DESAGRAVIO A LOS SAGRADOS CORAZONES:
https://sagradoscorazones.wixsite.com/apostolado/u-v-m-1-2-y-3-doc

Para descargar los Mensajes en PDF:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/mensajes-actuales/  

Todos los Mensajes de Julián Soto, “El Discípulo”, publicados en este blog:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/julian-soto-el-discipulo/

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Devoción a la Preciosísima Sangre – 9º Reparación Abril 2014

Apostolado de la Preciosa Sangre
¡Consolar es Adorar!

El Programa de Reparación para este Tercer Viernes de Abril 2017, es la misma guía de Abril 2014.

Apariciones de Jesús y María

VIDENTE BERNABÉ NWOYE / OLO, ESTADO DE ENUGU, NIGERIA
BernabéNigeria4
Presentamos el 9º Programa de Peregrinación y Reparación que se llevó a cabo en Abril de 2014, en Tierra Santa de Adoración y Renovación, Estado de Enugu, Nigeria, pedido por la Santísima Virgen y Nuestro Señor Jesucristo a Bernabé Nwoye como parte de la Devoción a la Preciosísima Sangre.

Cada Programa de Oración tiene Mensajes distintos y el horario se puede adaptar  para realizar la Reparación de la mejor manera desde nuestros hogares  o parroquias. La Virgen le dijo a Bernabé el 15 de enero de 2004:

“Que todas las rodillas se doblen en reparación. Que todas las manos se levanten en reparación. Hijos, la reparación es su esperanza de supervivencia…”

“Bernabé, selecciona tres Mensajes para cada etapa. Empieza en la etapa uno con el llamado al arrepentimiento y en la última etapa con la llamada a la perfección. Las lecturas…

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“Cuando la estrella grande, la estrella que precede al Sol aparezca, grandes ríos de luz harán que el día parezca noche y la noche después parezca día.”

JULIÁN SOTO AYALA, “EL DISCÍPULO” / MÉXICO 

PRIMER MENSAJE UNIVERSAL SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA
13 de Septiembre de 1997.

El Altísimo Creador, Dios Uno y Trino, que Vive y Reina por los siglos de los siglos ha decretado, en Su Santa Justicia, que se cumplirán las profecías entregadas a la humanidad desde 1830. Mi Hijo y Yo, requerimos almas sacerdotales comprometidas que den a conocer esto.

Di a los hombres de la Tierra, que causa gran pesar a Mi Corazón, hablarles de Castigos del Cielo. ¿Pero acaso hay algún padre en la Tierra que no corrija a sus hijos a quienes ama entrañablemente? Estas advertencias sólo son una invitación a la conversión sincera. Quien sienta temor, acérquense a Dios mediante la Confesión, la Oración y la Santa Misa. Yo, como Madre vuestra, sólo quiero ayudarles a encontrar a Dios; que ustedes vivan en Él, con Él y para Él.

Amado Sacerdote, salva tu alma y ayúdame a salvar almas, no deseo otra cosa mejor de ti. Amados hijos, os doy un Aviso: Dios pronto retirará Mi Presencia de delante de vosotros.

Antes de continuar la lectura de este mensaje, lean el Libro del Apocalipsis, Capítulo 12 y entiendan: El Corazón de la Mamá de ustedes, no puede ni podrá jamás ocultar a Sus hijos queridos las cosas que pronto sucederán. Os pido mucho amor, mucha reverencia y reparación al Sagrado Corazón de Jesús.

En esta advertencia va en juego la salvación de una gran multitud de almas. Viene una tempestad de fuego y todos, absolutamente todos, deben prepararse. Por favor, no tomen a la ligera esta advertencia. Algunos consagrados han frenado muchos de Mis mensajes, los cuales he entregado simultáneamente en todos los rincones de la Tierra. Esta época aún es de satanás, está tratando de que muchos de Mis hijos den marcha atrás.

Soy vuestra Madre y digo a todos aquellos que piensan que no es lícito hablar de estas cosas porque la gente no está preparada y se asusta, que por cada alma que estaba destinada a salvarse por la escucha de Mis mensajes, los cuales fueron prohibidos, a cada consagrado se le pedirán cuentas porque es un pecado de omisión; pecado grave que será añadido a cuenta de la pena temporal.

Y Yo, vuestra Madre, os digo: Por cada alma que se convierta a causa de la escucha y práctica de Mis mensajes, os será disminuida, en parte, la cuenta de vuestra pena temporal. Si esa omisión es declarada en confesión con el propósito de no reincidir, os lo tomará el Divino Juez muy en cuenta.

No se puede decir ni el día ni la hora de los terribles acontecimientos, pero he conseguido de Mi Divino Hijo que sean avisados por medio de signos, acontecimientos y señales.

El acontecimiento grande que se aproxima será la gran Señal en la cual satanás será atado y arrojado a lo más profundo del infierno. El mal será desterrado de la Tierra y para ello la humanidad entera pasará por una gran purificación; algo muy grande, semejante al Diluvio universal que ocurrió en los días de Noé.

Amados hijitos, muchos de vosotros que escucháis el mensaje podrán ver, con sus propios ojos, el Triunfo de Mi Corazón Inmaculado. Si queréis salvaros, cada uno de vosotros deberán tener en el próximo mes una sincera Devoción al Sagrado Corazón de Jesús, mediante la Novena que Mi Hijo le pidió a la humanidad por medio de la noble Margarita Alacoque. También deseo pediros que realicéis la Novena a Mi Corazón Inmaculado, comenzando por el Primer Sábado del mes de Octubre.

Oíd, Sacerdote Mío: En la Santa Sede, los aliados de satanás ya están prestos a usurpar el auténtico Papado. Rusia y China están aliadas. El color amarillo predominará. La Ciudad de Las Colinas será rodeada por los enemigos que son sus propios vecinos. Una destructiva guerra mundial empezará. El mar se agitará, la Tierra se abrirá, la espuma del mar llegará al cielo. El azufre y el fuego, junto con el granizo, azotarán la Tierra.

En el próximo mes, en muchos lugares de la Tierra, daré signos visibles de Mi Presencia en la Tierra. ¡Oh, Sacerdote Mío!, tus pies ahora deben tocar la tierra sólo para santificarla.

Los signos de los que te hablo, Mi pequeño, son los últimos, ya no habrá más avisos. Que se prepare Mi amado pueblo, porque los Ángeles ejecutores de la Santa Cólera de Dios ya están sobre la Tierra. Quiero decirte también que en los lugares donde la gente piadosa eleve sus oraciones con fervor, el daño será leve y muchos se salvarán del Castigo. La humanidad entera entrará en gran éxtasis porque contemplará a su Creador cara a Cara. Pero, ¡ay!, de Mis hijos que no quisieron convertirse. Por el ofrecimiento de sacrificios, lágrimas, oraciones y obras buenas, el Padre tendrá gran Misericordia sobre algunos lugares de la Tierra.

A través de los años y de los siglos he repetido Mis mensajes, por medio de mis almas sufrientes escogidas. La humanidad no ha respondido a Mi llamada.

Sacerdote Mío, es preciso que la gente se enmiende y pida perdón a Dios por la multitud de sus faltas.

Pedacito de Mi corazón, llegó el tiempo de abastecerse con suficiente agua bendita. En las parroquias y templos puede colocarse un recipiente con agua bendita, hagan uso constante de ese sacramental. El agua bendecida por manos consagradas, es un sacramental que perdona todos los pecados veniales. El diablo huye de la persona o lugar rociada con agua bendita. Tengan a la mano velas bendecidas; sobre todo, conserven de manera especial las que fueron bendecidas en el día de La Candelaria.

En cada hogar, Mi pétalo de rosa, debe haber los distintos elementos e implementos básicos que he pedido en algunos de Mis mensajes; sobre todo, tendrán especial cuidado de conservar separados por colores, los pétalos de rosa ofrecidos en Mi altar.

Traed ya a casa, las uvas benditas. La ropa bastante abrigadora no debe faltar; tengan suficiente para que puedan abrigar a otros también. Cuando la Señal se vea en el cielo, que nadie pregunte entre vosotros qué es lo que se tiene que hacer porque todos conocerán este mensaje. La salvación del terrible flagelo consiste básicamente en creer y llevar a la práctica lo que su Madre del Cielo está pidiendo. 

Cuando la estrella grande, la estrella que precede al Sol aparezca, grandes ríos de luz harán que el día parezca noche y la noche después parezca día. Esta señal será más precisa que la que ocurrió en 1938 en Portugal. En Jerusalén se oirá el estruendo de combate, las naciones del mundo en gran silencio verán a Jerusalén ultrajada.

A diferencia de Portugal y Hungría, en Roma no se preservará el Dogma de la Fe porque el próximo antipapa abolirá Santos Decretos; barrerá con los Dogmas decretados en los Santos Concilios. El abismo se acaba de abrir.

¡Ay!, Mi pequeño, no dejes de escribir y de dar a conocer esto:

Los demonios se apoderarán y se posesionarán de los hombres que no se hayan esforzado por mantener viva su Fe. Por eso, Sacerdote Mío, ¡huye de la pereza!, ¡huye de la tibieza!

Los no bautizados corren gran peligro, los amancebados tienen que abandonar su vida pecaminosa. ¡Ay!, de aquellos que huyen de la Confesión y de los Sacramentos. En estos tiempos el rezo del Ángelus y el buen uso de los sacramentales tienen un gran poder de protección contra la impureza y la maldad de los demonios.

Dentro de poco, la economía mundial se vendrá abajo. La gente rezará menos debido a que una gran preocupación invadirá su corazón. Al término del año, millares de refugiados volverán a sus patrias. Los árabes establecidos en Tierra Santa harán la guerra a los judíos. Los israelitas estarán ocupados en defender el territorio que según sus leyes, adquirieron por Decreto Divino. Un poco después, millares de personas emigrarán de un país a otro a causa de la gran guerra. 

Medugorje será la nación portadora de la bandera de la paz. México será por siempre, Mi Santuario porque eso es decreto real del Cielo.

De todas las explosiones solares que ha habido, una de gran magnitud, confundirá las predicciones de la ciencia y de los falsos videntes; ésta será ocasionada por el efecto de la estrella que tiene el nombre de Mará y que arrastra tras de sí desechos cósmicos que al fusionarse con la estratosfera (o atmosfera) producirá gases tóxicos, enfriando el planeta en una gran parte. Por otra parte, la Tierra ya está desprotegida, los rayos ultravioleta del Sol harán que muchos hombres resulten con llagas o úlceras cancerosas, el cabello caerá de sus cabezas, pero no se convertirán sino que proferirán insultos graves contra Dios, Uno y Trino. Éstos serán los últimos apóstatas de la fe.

Muchos países legalizarán la droga y el matrimonio entre hombres homosexuales. Muchos Obispos, en desobediencia al Vicario de Mi Hijo, ordenarán mujeres sacerdotisas. La ley moral sobre la eutanasia y el aborto pasará a mejor vida. La maldad irá en aumento. Muchos templos católicos se convertirán en verdaderas cloacas de espíritus inmundos. Los mismos ministros del altar serán hábilmente engañados, si en ellos no persiste el espíritu de oración y sacrificio.

Pido, hijito, por medio tuyo: Que la jerarquía de la Iglesia no menosprecie la revelación privada, pido que tengáis mucho cuidado para discernir adecuadamente, no esperen las señales o prodigios que acrediten los mensajes. El tiempo de los procesos para las beatificaciones está llegando a su fin.

Infinidad de falsos mensajes y falsos mensajeros circulan por el mundo. Entre Mis escogidos, predomina la humildad y la sinceridad del corazón. El falso vidente sólo busca satisfacer su ego, desobedece y no ama la verdad, los falsos profetas ya están dentro de los templos.

Hijito Mío, sigue escribiendo:

Jesús quiere que se entronice en los hogares católicos la imagen del Sagrado Corazón de Jesús, que tanto ama a la humanidad.

Jesús desea honrar Mi Corazón junto con el de Él. Los latidos de Los Sagrados Corazones se fusionarán; ésta será una señal en los hogares para que sean respetados por los Ángeles ejecutores. Mis queridos hijos, amen, amen verdaderamente porque el amor fraterno, sin doblez, hará de ustedes víctimas ardientes de los Sagrados Corazones.

Hijos Míos, no os afanéis buscando en mensajes y profecías pasadas, comprobar la veracidad de estos escritos.  Dios es Inmutable, Él Me ha permitido visitar a Mis hijos en la Tierra para consolarles y entregarles Mis mensajes. Todo, absolutamente todo lo profetizado, se cumplirá. En tanto viene el momento, la gloria del único Dios Santo, del único Dios verdadero, debe manifestarse al mundo con gran poder y majestuosidad. Todo cuanto hagan o dejen de hacer les será tomado muy en cuenta.

Sacerdote Mío, sé valiente porque tu fe será probada. Si eres hombre de escasa oración, descenderás en espiritualidad a causa de tu fragilidad. Si eres hombre de nula oración, tu corazón se llenará de afectos desordenados y bajas pasiones harán guerra en tu alma. No debes dejar la lectura espiritual de la Vida de los Santos pero, sobre todo, lo que ellos y ellas dejaron escrito para esta década, para estos tiempos. Es bueno que los sacerdotes lean sobre los escritos de María de Agreda y de Catalina Emmerich. Su trabajo pastoral es bastante pero Yo, su Madre del Cielo, les pido: dense  tiempo  para  la  lectura espiritual, así podrán enriquecer sus homilías tan vacías.

Sacerdotes Míos: Que vuestras ovejas no vayan de un lugar a otro buscando el alimento que vosotros podéis darles, si os proponéis. Si sois capaces de atreverse a pastorear el rebaño de Mi Santo Hijo, seáis capaces de entender y difundir, y sobre todo poner en práctica Mis mensajes.

Quiero advertirles a todos los Obispos y Sacerdotes por medio de Mi instrumento, que el Espíritu Santo, el Amado Esposo, el Espíritu de Amor, no puede perpetuar Su Presencia en donde se ha perdido la Fe. Las oraciones fervorosas cada vez más, son en menor escala. Por eso, Él se alejará de vuestras reuniones, no inspirará el Santo Temor, ni purificará con el Fuego Divino los corazones.

Llegará el momento, ¡pronto, muy pronto!, que la infalibilidad del Papa será robustecida. ¡Oren por Mi amado Papa!, no dejen de orar por él. Sus enemigos quieren acabar con él; a él lo asiste el Espíritu Santo porque es el sucesor de Pedro, y el Espíritu de Mi Hijo le asiste; él no podrá equivocarse jamás, no digo lo mismo del antipapa porque todo él vendrá lleno de error.

Hijo Mío, pedacito de Mi Corazón, este mensaje será conocido en todas las lenguas y lugares de la Tierra. Gabriel (Arcángel) es el mensajero y toda la humanidad está también bajo su custodia.

¡Ay!, hijo Mío, este mensaje es muy especial porque lleva grabadas con tinta indeleble Mis Lágrimas y Mis angustiosas súplicas; lleva sobre todo, la tristeza de una Madre que ha hecho todo lo posible para que el corazón de los hijos amados se vuelva a Dios y sea reconocido Su Poder. El único que merece la gloria, el honor y la alabanza, es Mi Hijo Jesucristo. A Él oíd, a Él sea rendida la perfecta Adoración.

¡Ay!, hijo Mío, cayó la manecilla del gran Reloj de la Misericordia. Sale un nuevo jinete a cabalgar sobre la Tierra, nuevos ayes vendrán.

Trae acá tu Biblia, hijito Mío, confronta este mensaje con los anteriores. En Guatemala ya suspendí mensajes, y no solamente en Guatemala, sino en muchos lugares de la Tierra, la humanidad ha perdido el sentido de la escucha, los mensajes se pierden en el vacío. Los días se han agotado, sólo quedan unas horas y éstas corren velozmente. Nadie podrá detener la Mano justiciera de Dios.

Hijo Mío, ya no habrá necesidad de más mensajes porque ha llegado la hora de que estos empiecen a cumplirse. ¡Todo lo predicho, ya está cumpliéndose!

A muchos de los que escuchan y ponen en práctica Mis mensajes, les será concedido ver el Triunfo de los Sagrados Corazones. ¡Satanás está en derrota total! ¡San Miguel Arcángel ha abolido, con su espada, los poderes del infierno sobre las almas justas!

Mi Hijo Jesucristo cerrará, los sábados del mes entrante, las puertas del infierno para que nadie entre a la condenación eterna. Todo esto lo he conseguido de Mi Hijo Santo pero con la ayuda de todos Mis hijos Sacerdotes y seglares, podemos hacer mucho más.

Hijito Mío, te pido que digas a todos, que hagan durante Nueve Viernes y Nueve Sábados consecutivos la Novena de Comuniones al Sagrado Corazón y a Mi Corazón Inmaculado. El ayuno, la confesión, la oración y la comunión, hacedlas en reparación y desagravio a los Dos Sagrados Corazones.

Ahora pon atención: A partir de este mensaje, un poco más extenso que los anteriores sólo habrá Siete Mensajitos más; esos siete mensajes serán públicos; después te daré mensajes privados que no escribirás, sólo los conocerá tu director espiritual. Estos no se darán a conocer públicamente. A partir del Séptimo Mensaje, hablará Jesús con otros Siete Mensajes también extensos, también Él te dirigirá mensajes privados que después del número siete, escribirás y guardarás en un sobre cerrado, nadie los conocerá, excepto tu director espiritual. Estos no se darán a conocer públicamente.

Si este mensaje se está compartiendo en grupo, suspended su lectura y rezad todos el Memorare o La Salve; rezad también, la oración de San Miguel Arcángel, ofrecido por las almas que pronto morirán mártires, entre ellas, un Sacerdote muy querido por ti.

Viene ya la burla y la difamación. ¡Ay!, hijito Mío, el gobierno arremeterá contra la Iglesia, hará muchos estragos, llevará a las cárceles y al destierro a muchos Sacerdotes y no pocos, fieles consagrados. Pensad ya en establecer las Casas de Desagravio porque en los templos católicos será imposible rezar en paz. Ahora te contesto tu pregunta: Harás desagravio una hora diaria, durante los siete días de la semana esto significa lo que te voy a mostrar.

Discípulo:
Aquí, vi a la Virgen que levantando un poco Sus manos que estaban juntas en Su pecho, me mostró Su hermoso Corazón, atravesado por siete espadas. Por las heridas empezó a manar abundante sangre. ¡No puedo describir aquí lo que sentí!, pero sí entendí que las siete horas significaban los Siete Dolores de Su Inmaculado Corazón.
Después oí la voz del Arcángel Gabriel que dijo:

“El Altísimo Creador, el Dios Uno y Trino, que Vive y que Reina por los siglos de los siglos, ha decretado en Su Santa Justicia que se cumplirán las profecías entregadas a la humanidad desde el año de 1830.

La Santísima Virgen prosiguió:

En Octubre libraremos Mi Hijo y Yo, infinidad de almas del Purgatorio, de Sacerdotes y religiosos, de familiares vuestros fallecidos antes de haberse conmemorado el Año Santo de 1975.

Los espíritus malignos, salidos del infierno para tentar a los hombres, completarán el  tiempo que les fue dado. Su poder será nulo si los hombres invocan continuamente Mi protección con la jaculatoria que entregué a la humanidad por Mi pequeña Isabelita (leer el Diario Espiritual de la Llama de Amor). En todos los lugares debe predominar el rezo del Santo Rosario. La Imagen de Jesús de la Misericordia será símbolo de preservación.

Ciertamente se cumplirá lo predicho. La Devoción de los Sagrados Corazones es un esfuerzo más; mas, no el único. Leed el Libro del Apocalipsis, Capítulo 6. Las primeras víctimas del anticristo serán los Sacerdotes que hayan mantenido fidelidad al auténtico Papado. Mi hijo quiere una Iglesia pobre, sufriente y santa. Mi Iglesia no debe manejar altas reservas económicas ni aceptar ayudas de origen dudoso. Los que en breve ostentarán el poder intentarán comprar a los Sacerdotes ofreciéndoles grandes cantidades de dinero que Satanás pondrá en sus manos. Tal ofrecimiento, así como puestos importantes en lo civil y en lo eclesiástico, ¡deben ser rechazados con valentía! 

Los modernos judas no deben de entrar en la Iglesia de Mi Hijo, que tiene que ser santa y humilde, pobre pero digna, como el portal de Belén. ¡Todo esto es trampa mortal de Satanás! Tened cuidado, hijitos Míos, ¡tened cuidado! Los modernos y desorientados teólogos, pretenden justificarlo todo con la teología de los pobres. Los reformistas y el clero masónico están logrando su propósito.

Amados hijos, os prevengo como cualquier madre previene a sus hijos, de las calamidades que puedan venir a causa de la desobediencia.

Queridos hijos, no os confundáis, Mi amado Jesús no vendrá al mundo de ninguna forma. Vendrá con un trueno y un rayo de tempestad del cielo, vendrá acompañado de una gran multitud de Ángeles. La auténtica cristiandad católica actual no será una unidad del todo visible, pero sí será una unidad completamente espiritual. 

Gabriel Arcángel tiene permiso de Dios para llevar este mensaje, por medio de los escogidos, a todos los rincones de la Tierra, de tal manera que nadie podrá decir, “no lo sabíamos”. Gabriel va con la medida de la unidad en la mano; los sencillos y los humildes distinguirán su voz de entre los miles de falsos apóstoles, falsos videntes y falsos profetas que ya están al servicio de su perverso dueño. De entre estos, hay miembros del Colegio Cardenalicio en Roma; en una Abadía Cistircense de Alemania, se celebran ritos satánicos; algunos Jesuitas en Denver, Colorado, practican la yoga y la meditación trascendental; un gran número de religiosas en México se dedican a la metafísica. Esto deben de saberlo los Obispos, auténticos defensores y pastores de la Iglesia Santa, pobre e inmaculada. De entre estos, hay laicos seudo-carismáticos que tienen el poder de levitar y de hacer signos y señales prodigiosas para confundir; entre ellos hay aquellos que deliberadamente mezclan Mis mensajes por supuestos mensajes extraterrestres, todas cosas son producto del espíritu del mal.

¡Ay!, pequeño Mío, las señales del Cielo han sido ignoradas en un 95%. Mi Hijo y Yo requerimos de almas sacerdotales comprometidas que den a conocer, esto de manera urgente, o si por cobardía prefieren omitirlos, por lo menos dejasen se hablara abiertamente de ellos. ¡Sí!, Sacerdote Mío, esto compete al Obispo, ¿pero cuándo le has hablado de esto? ¿Tenéis miedo o precaución de ser rechazado o calumniado, perseguido por tus propios hermanos en el ejercicio pastoral de tu ministerio?

________________________

Fuente:
APOSTOLADO DE REPARACIÓN Y DESAGRAVIO A LOS SAGRADOS CORAZONES:
https://sagradoscorazones.wixsite.com/apostolado/univ-v-m-1er

Para descargar los Mensajes en PDF:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/mensajes-actuales/  

Todos los Mensajes de Julián Soto, “El Discípulo”, publicados en este blog:
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“Después del Castigo que Dios envía a las Naciones inicuas, sobrevendrán mil años de paz, de armonía, de amor.”

JULIÁN SOTO AYALA, “EL DISCÍPULO” / MÉXICO 

OCTAVO MENSAJE UNIVERSAL DE LA VIRGEN MARÍA
Dado a “El Discípulo”, el 6 de Octubre de 1998.
En la Basílica de “Nuestra Señora de Guadalupe”, en el Cerro del Tepeyac.  

Tercera Parte:

Discípulo:
La Santísima Virgen, pidió que antes de empezar la lectura de este mensaje y los que están por venir, se rece La Salve, el Memorare o Acordaos, la Oración a San Miguel Arcángel y la Oración al Espíritu Santo.

Discípulo:
Estando yo, en la Capilla del Santísimo de la Basílica de Guadalupe, vi en oración a Nuestro Señor Jesucristo que irradiaba Luz, a Su lado estaba la Santísima Virgen María de Guadalupe, ambos me sonrieron; luego el Señor Jesús, desapareciendo, me dio Su bendición; a un lado del Sagrario, la Santísima Virgen permaneció de pie con un Rosario de Oro en Sus Manos, Ella habló a mi corazón con las más bellas palabras:

Mi pedacito de Corazón, amado niño de tu Madre, ven a Mí, te saludo con el Saludo de Dios. ¡Alabado sea Jesucristo!

Ha llegado la hora final de Mi adiós. Hoy concluyen las series de Mensajes Universales que Dios ha querido se conozcan, por medio de Mi Corazón Inmaculado. Ahora se cumplirán todas las profecías, sueños y visiones. Tienes que estar atento, siempre en oración, porque muchos querrán aprovecharse de Mis mensajes para hacerte persecución.

Como te dije, ha llegado a su término la Hora de la Definición, esperé con paciencia este momento en que tú vinieras aquí, a Mi Casa del Tepeyac, donde tantos hijos Míos Me veneran en el Ayate de Juan Diego. Vuestro Padre escogió este Santuario como una Señal de Predilección. Éste es el Santuario de las Naciones. México, como te dije, es la Cuna Maternal de toda Latinoamérica.

Este momento para Mí es de tristeza y al mismo tiempo de alegría; de tristeza, pues Mis Mensajes encontraron poca acogida entre las almas consagradas. Yo, como buena Madre solícita con vosotros, quise advertirles a todos Mis hijos en la Tierra del inminente peligro que se cierne sobre la humanidad si no se convierten. Estoy compadecida de la miseria humana, por eso les ofrezco remediar los males que los aquejan, quiero que escribas Mi despedida y Mi adiós.

Desde el año pasado les hablé a todos, diciéndoles que Dios se había ofendido demasiado a causa de los grandes males causados por los hombres que viven apartados de la fe y el amor. Mi hijo Jesús, no permitió que Yo te hablara durante los tres meses que pasaron, debido a la incredulidad de muchos. Yo vengo a decirle a toda la humanidad, que tienen un Dios Compasivo y Misericordioso, a la vez Justo y Paciente. Tu Director Espiritual y tu Obispo entenderán, a su tiempo, que nada más quedará, conforme pasa el tiempo, sólo una opción para conservarse en la pureza de vida.

Yo soy María de Guadalupe, y quiero decirles a todos en este Octavo Mensaje Universal, que tengan cuidado con los que niegan la Resurrección. Prepárense con las pruebas que vienen sobre el mundo. Cuando les revelé el Milagro de las Rosas y de las Uvas Bendecidas, Yo no estaba mintiendo; maliciosamente y perversamente, los enemigos de la Iglesia verdadera, introdujeron doctrinas perversas para desacreditar la Palabra narrada fielmente en los Evangelios. Al término del siglo, quiero que nadie se confunda con las doctrinas que atentan contra la dignidad de la Iglesia Santa y Católica y Romana.

La humanidad de este siglo cometió aberraciones terribles en contra de los métodos naturales de procreación. Yo siempre les dije: el aborto es el crimen más horrible que atraerá los Castigos del Cielo. Vienen tiempos muy difíciles para la Fe. Yo les pido, que permanezcan fieles a la Santa Doctrina, que no se impacienten ni entristezcan por el aumento del mal.

Los acontecimientos mundiales sacudirán esta época: si Rusia no vuelve al Cristianismo Católico, habrá una terrible III Guerra Mundial, será la gran Guerra, la última de la Historia de la Humanidad. ¿Cómo puede ser que tantos hijos Míos pasan actualmente los días en completo estado de ignorancia, incredulidad e indiferencia, sin prepararse para lo que les espera?

Si Rusia no se convierte, la Iglesia Católica será prohibida, Obispos y Sacerdotes serán asesinados, torturados, encarcelados. En cambio, si Rusia vuelve a ser cristiana, satanás dejará de reinar en el mundo. Todo su poder se vendrá abajo, será humillado, vencido, encadenado, no acusará más al hombre ni a Dios, vuestro Padre; será arrojado al lago profundo, a lo más profundo del infierno, al lugar solitario y obscuro en donde no seducirá más a las Naciones y a sus gobernantes; en donde su mentira no confundirá la mente ni los corazones de los hombres sencillos que quieren servir honestamente a Mi Santo Hijo Jesucristo. Junto con él, serán arrojados a oscuros lugares, todos los ángeles caídos o espíritus malignos que por su rebeldía y soberbia se merecieron ese castigo.

Tienen que conocer, Mis hijos, que si no se arrepienten y no hacen buenos propósitos de enmienda de vida (conversión), si no dejan de ofender a Dios y Su Santa Ley, si no cumplen con las obras de misericordia, si no comen y beben, en la Eucaristía del Amor, el Cuerpo y la Sangre de Mi Divino Hijo, no tendrán la Vida Eterna de la Salvación.

Por eso, Yo les hablo y les invito, en este Octavo Mensaje, a que se reconcilien con Dios mediante el Sacramento de la Reconciliación, a que estudien la Biblia y recen muchos Rosarios, que esto lo hagan Sacerdotes y fieles; ésta es la petición de Mi Corazón que palpita por todos ustedes con la Ternura y el Amor del Dios Uno y Trino.

La humanidad tiene un destino, una meta: santificarse, purificarse, vivir para siempre en el Amor de Dios. Si desprecian el Amor de Dios Uno y Trino, su futuro será incierto, lleno de dudas y temores; si no viven amando constantemente a Dios, no tendrán amor y compasión por los más débiles. La oración y el ayuno, con el espíritu de renuncia, sacrificio y pobreza, obtendrá la salvación para muchos de Mis hijos que viven alejados del camino de la Gracia.

El mundo va de escándalo en escándalo. Hay almas vacías, carentes de todo afecto, debido a que han abandonado el camino de la oración. El Mensaje que entregué en Fátima, en la Cova de Iría, no es el inminente Fin del Mundo… Quiero que entiendan bien, Mis hijos, al mundo le quedan muchos, muchísimos años más. Hablo del mundo actual, su consistencia, sus elementos, la Creación entera. No tengan miedo si tienen confianza en Mi Intercesión; si confían en vuestro Padre Celestial, estarán seguros.

La Humanidad, la Tierra entera, será Purificada y Regenerada, hablo de un gran Castigo en donde perecerá la tercera parte de la Humanidad, hablo de un Segundo Pentecostés, hablo de una Fuerza de Conversión venida del Cielo, a través de una Señal Milagrosa. Los Pastores de almas, deben enseñar estas cosas para que los hombres se preparen, con una preparación primeramente espiritual.

Yo quiero hablarles en este Mensaje, y escríbelo así, Mi pétalo de rosa: que únicamente hablaré del Evangelio de Mi Hijo. Vivan, por favor, Su Palabra, es el Evangelio de la Cruz, de la Pobreza, de la Rectitud, de la Verdad; todo aquel que desee seguir el Evangelio de Mi Hijo, tiene que renunciar a todo, a sí mismo, a despojarse de honores y riquezas materiales.

Los Pastores tienen que cumplir con la primera obra de misericordia[1]. La unidad en el amor de todos Mis queridos hijos en la Tierra sólo se logrará a través del Espíritu Santo; Él llenará los corazones de amor; todos serán uno viviendo en la Casa del Padre. No pierdan la Misericordia.

Hijo Mío, pedacito de Mi Corazón, estos Mensajes Universales tienen que darse a conocer a través de tu Director Espiritual y de tu Obispo, que son Mis amadísimos hijos en la encomienda. Tú, escribe, tal y como recibes Mis palabras, ni agregues ni quites nada; por temor, quieres cambiar la palabra “Castigo” por “Corrección”, el castigo sí es corrección, en el lenguaje humano así se aplica: “Un padre corrige a sus hijos, los castiga porque los ama y no quiere que se desvíen por el camino del mal”. El que Dios, vuestro Padre, corrija y castigue a Sus hijos, no le quita lo Misericordioso y Paciente, y porque os ama entrañablemente los somete a Juicio para probar su fe y también sus obras; Misericordia y Justicia son sólo un atributo. Mi Papa amado, Juan Pablo II, nos da muestras de confianza.

Tengan un espíritu presto a la oración y a la meditación del Misterio de la Santa Trinidad. Aunque haya muchas tribulaciones, muéstrense amables y alegres. El conocimiento profundo de Dios, en Sus Tres Divinas Personas, Yo, como Madre, nunca estaré en contra del Evangelio verdadero de Mi Hijo Jesucristo.

Yo, para Mis hijos amados, no tengo secretos, a Mis hijos de México les he revelado todo. Esperen con alegría el cumplimiento de las profecías, rezando el Rosario en familia. Me causa gran pesar el saber que muchos de Mis hijos dudan de que todos los Mensajes que le he entregado a la Humanidad sean verdaderos; con ese pensamiento, los ignoran y enseñan a otros sus puntos de vista tachándolos de actitudes catastróficas, relacionándolas con el Fin del Mundo. Quiero que salgan de esa ignorancia, no habrá tal Fin del Mundo, sino una Purificación y Regeneración del género Humano y de la Tierra para prepararlo para un futuro mejor. Da testimonio de Mi Hijo.

En la lucha final contra satanás sucederán, aparte de desastres naturales y contaminación, un sin fin de fenómenos celestes. Por la apariencia de los astros y los planetas ustedes conocerán, queridos hijos, que ha llegado el último segundo, éstos aparecerán indebidamente alterados. Estos fenómenos se darán a conocer a través de sus medios de comunicación, anexándoles su explicación científica. La constelación planetaria será conmovida, el Sol y la Luna, también las estrellas, perderán su brillo; habrá desacuerdos entre los mismos hombres de ciencia, ya que muchos querrán adjudicarse el mérito. La alineación de los planetas producirá verdaderos cambios climatológicos, afectando las especies. Los hijos de los hombres estarán consternados y unos a otros se preguntarán: ¿Quién podrá darnos el significado verdadero?

Cuando esto suceda, el mal estará tan avanzado en la Tierra que ninguna obra de misericordia será realizada en el Poder y el Amor de la Santísima Trinidad. Muchos que profesaron su fe, traicionarán las Trece Verdades contenidas en el Credo. Los siete pecados capitales serán llevados en alto con algarabía; el buen juicio desaparecerá, altos índices de crimen y violencia dominarán en todo el mundo por varias ciudades; será, entonces, normal cometer el pecado pues para muchas conciencias éste (el pecado), habrá desaparecido. Los hombres se traicionarán unos a otros y ni un ápice de amor imperará en la Tierra. El inicuo sistema de cosas hará que muchos busquen los caminos torcidos. Acudirán en masa a oír nuevas propuestas y tomarán como uno, maestros e instructores, de acuerdo a sus concupiscencias.

Queridos hijos, Yo les declaro esto para que se preparen; también deseo en Mi Corazón que la Jerarquía de la Iglesia se prepare para estos acontecimientos. Para que la fatal guerra (Tercera Guerra Mundial) inicie, sólo basta que un líder poderoso en el mundo levante su diestra.

Escribe, niño Mío:

Algunos piensan que será fácil escapar del fuego de la Justa Cólera de Dios. La Justicia Divina llenará la Tierra, así como está llena de Su Misericordia para con los pecadores. El resto de la historia triste se transmitirá a los sobrevivientes que, protegidos por Mi Manto, vivirán en Comunidades de Preservación, teniendo todos sus bienes en común.

¡Ay, Mi pétalo de rosa!, satanás se disfraza de mil maneras, usando mil lenguajes para confundir y dividir. La indolencia y el poco amor de muchos de Mis hijos consagrados (Sacerdotes) hacen Sangrar el Corazón Sagrado de Mi Amado Hijo. El poco amor a la vida espiritual se ha ausentado de muchas Iglesias. La oración contemplativa, por mínima que sea, ante el Sagrario, donde está la Presencia viva y operante de Mi Amado Hijo Jesús (que es vuestro Señor y Rey), es muy necesaria para poder discernir. Sin Mi Hijo Jesús, ¡nada podrán hacer!

Satanás, un día se presentó ante el Trono de Dios con cuerdas, para atar a los hombres, y Dios se lo permitió en la medida que los hombres abandonen el buen juicio y el camino del sacrificio y la oración. El poco tiempo que queda tiene que ser aprovechado: No vivan pensando que Dios es infinitamente Bueno para no castigar las culpas; eso mismo, Mis hijos, pensaban los que ahora están condenados para siempre en el infierno; los que pensaban que Dios no veía ni escuchaba, comparten esa misma suerte.

Cada vez las tinieblas son más fuertes. ¡No Me explico, cómo pueden muchos permanecer indiferentes a la gran cantidad de Gracias del Dios Trino y Uno que se dan al mundo, por medio de Mi Corazón Inmaculado! ¡No entiendo, cómo muchos en la Tierra malgastan inútilmente su tiempo para vivir una vida de desorden y con poco interés por la Salvación! Salgan ya de sus límites, hijos Míos, pues la victoriosa batalla está por terminar. Dios, vuestro Padre, también es infinitamente Justo para castigar todo tipo de desobediencia y rebeldía a Su Santa Ley. Los humanos sólo ven más allá de sus propios caprichos y deseos.

Cuando ustedes vivan, como verdaderos hermanos en la Fe, hagan lo posible por mantenerse fieles, ya que se presentarán ante los tribunales humanos testigos falsos que los denunciarán y querrán someterlos a juicio; entonces, no tengan ningún temor porque en esos momentos el Espíritu Santo hablará a su favor; el Divino Espíritu Santo sólo hablará en favor de la Verdad.

Muchas almas estarán atadas aún a lo material, queriendo conservar su vida y bienes, los perderán. Muchos se entregarán al saqueo y rapiña, el egoísmo se enseñoreará de muchos y algunos serán capaces hasta de matar por conservar sus bienes y adquirir alimentos. El agua y la energía eléctrica serán racionadas, no se podrá comprar ni vender si no se tiene la marca del anticristo.

Ahora, Mi pedacito de Corazón, muchos se escandalizan al oír esto pero Yo, tu Madre, te lo pido, lleva este mensaje y los anteriores, así como los que vendrán después, a tu Director Espiritual y a tu Obispo. ¡Diles que Yo, Santa María de Guadalupe, te lo manda!

Mi Hijo y Yo sólo queremos que se preparen, que vivan los Santos Evangelios, que dejen de pecar, que se conviertan al Verdadero Dios por Quien se vive. Tengan la Paz de Dios, prepárense porque estos tiempos, de los cuales hablo, ya están aquí. Mucha gente vive lo que cree y no todo el tiempo ha vivido según la Verdad. Les vuelvo a advertir: abundarán los sacerdotes malos y escasearán los buenos (y esto no depende de la voluntad humana). Aprovechen, hijos Míos, este Tiempo de Gracia, oren por Mis hijos consagrados (hijos predilectos), los Sacerdotes, pues viene un tiempo en que no se podrán encontrar fácilmente Sacerdotes buenos; vayan a confesarse bien, pues pocos tienen oportunidades de hacerlo. Una buena confesión de pecados puede valer para toda la vida, si hay verdadera conversión. El Sacerdote es el único que puede, en Nombre y en Persona de Mi Hijo Jesucristo, perdonar los pecados, no lo olviden.

Tengan cuidado, Mis hijos: un movimiento llamado “nueva era” está tergiversando el Evangelio. La “nueva era” está envenenando sutilmente el alma de miles y miles de Mis hijos en la Tierra. Aléjense de este movimiento, que es la fuerza de la doctrina del Maitreya. Uno de los malévolos propósitos, es borrar todo lo que se llame Dogma; otro, el de debilitar la Iglesia Católica hasta demolerla.

Los Juicios de Dios son necesarios. En muchos mensajes, ya sea de Mi Hijo y los Míos propios, les hemos dicho lo que le sucederá a la humanidad y la forma de cómo deben prepararse. Me duele mucho Mi Corazón, al ver que muchos de Mis hijos no han creído en los anuncios del Cielo. Más bien, han creído en lo que el mundo les ofrece. Sólo rosas marchitas Me han ofrecido con sus pecados, la obscuridad reinante ha cubierto muchos corazones.

Quiero decirles, Mis pequeños, que el Triunfo y el Reinado de los Sagrados Corazones, será algo sublimemente bello, algo inesperado, un Reino de Luz. La Gracia sobrenatural vendrá sobre la humanidad convertida; de tal manera, que el mundo actual será inmerso en un gran Río de Luz. Todos Mis hijos fieles al Papa Juan Pablo II, despertarán como de un letargo. Los injustos, los que se rebelaron a las Leyes Divinas, andarán entonces como ciegos sin bastón, no podrán ver la Luz porque se resistieron a la Gracia y abandonaron el camino de la oración y el sacrificio. Por eso, Mi pétalo de rosa, te he pedido que no te guardes estos Mensajes. Yo soy vuestra Madre, Mi verdadero Nombre brillará en la obscuridad.

Con grandes estruendos la Tierra será sacudida, habrá densas nieblas, pero el remanente fiel estará tranquilo. Les dije, las tres cuartas partes de la humanidad perecerán, los que se han Consagrado a Mí, no deben tener ningún temor, pues el tiempo que dure la obscuridad tendrán la protección Mía y de San José, además, la de los Ángeles que están destinados a socorrerlos en los días de la tribulación. No tengan miedo cuando estas cosas empiecen a suceder, pues serán avisados previamente por los instrumentos (profetas y videntes) escogidos por el Cielo. Qué terribles serán esos días para los que por desidia no se prepararon, ya que el alimento y muchas cosas necesarias para subsistir escasearán. Más terrible aún para aquellos que se abandonaron a los pecados de la idolatría, lujuria e impureza, verán la Ira de Dios y perecerán porque la Ira de Dios debe de ser contemplada santamente, con mucha reverencia y temor.

El odio de los enemigos de la Cruz explotará con furia satánica, muchos tendrán que huir de su ciudad por querer conservar la vida. El inicuo sistema de las cosas, sistema de ateísmo, será implantado de improviso, cuando nadie lo espera. El terreno está listo y las señales han sido dadas por Mí y por Mis instrumentos.

Habrá una solución para escapar de todos estos horrores. Nadie se negará a recibir la marca de la bestia, los pocos que se resistan, serán llevados al exilio y al cautiverio, serán torturados y asesinados, los que no se sometan serán perseguidos. Yo tendré preparados los refugios necesarios para todos aquellos discípulos de Mi Hijo Jesucristo. Celebrarán clandestinamente. El Santo Sacrificio del Altar será pronto retirado. El plan diabólico fue hábilmente diseñado, de tal manera, que nada ni nadie quede fuera del control absoluto del anticristo.

Todo sucederá rápidamente, parecerá que el tiempo se ha detenido; será para muchos, un cambio a una era de progresismo científico y tecnológico. Dirán: “Hay paz y seguridad”, y las naciones también se aliarán; se proclamará que cada uno es dios, y los hombres ateos se felicitarán unos a otros enviándose regalos. Después de haberse agravado la situación financiera y política de cada país, surgirán los apoyos a escala mundial.

Tengan cuidado, Mis queridos hijos, pues cuando se diga: “Hay paz y prosperidad”, vendrá el fin. La Hora de Dios se habrá manifestado, la Justa Cólera barrerá con las dos bestias y el dragón infernal será atado y arrojado a lo más profundo del abismo.

Crean, hijos Míos, en Mis palabras y no lo tomen a broma pues ya, en breve, ustedes mismos verán el curso de muchos acontecimientos; no se burlen de estas revelaciones ni de Mis escogidos, sino, más bien, tengan cuidado que nadie los engañe.

Lean la biblia, ténganla siempre en casa.

El tiempo destinado por la Divina Providencia se extenderá más a aquellos que leen y creen y ponen en práctica estos mensajes. La bestia negra de la Masonería y la bestia roja del Comunismo, pactaron una alianza para destruir la Iglesia Católica; se han declarado enemigos de Mi Hijo Jesucristo. Han extendido su dominio, han proclamado su autoridad. Por un tiempo se les concede dominar muchos pueblos, lenguas y naciones; satanás, su principal consejero, alimenta su odio contra Mí. La confusión sembrada por satanás, hace que muchos duden de la Fe y de la Verdad. Hagan oración, Mis hijos, así evitarán caer en la seducción y la tentación del mundo contaminado.

En los Evangelios y en el Libro de la Revelación, encontrarán la verdad acerca de estos tiempos y cómo deben ustedes portarse, siendo fieles a los Mandamientos, imitando siempre, en todo, el pensar y el actuar de Mi Hijo Amado Jesucristo. Los que forman la alianza opositora no conocen el Amor de Mi Padre, vuestro Padre Celestial, Su Voluntad (la del Padre) tiene que cumplirse en Su Ley Santa. La Palabra de Mi Hijo, jamás tendrá que pasar, antes pasará el Cielo y también la Tierra, pero nada dejará de cumplirse.

Ustedes no se imaginan siquiera el valor del Santo Sacrificio de la Misa. Deben vivir santamente y oír Misa con devoción; hagan Comuniones Reparadoras a la infinita Justicia del Dios Trino y Uno, no vivan pensando en las cosas de la Tierra porque no entenderán las cosas del Cielo.

Está próximo el tiempo en que en muchos países, el Santo Sacrificio del Altar sea retirado; entonces, el mundo pasará por una grave crisis, la más terrible de todas pues la conciencia habrá sido cauterizada y muchos serán presos de lazos diabólicos, con pecados de impureza. El tiempo de los gentiles ha llegado a su fin, el tiempo que les fue concedido tiene ya cumplimiento, la apostasía de los Consagrados hace Sangrar el Corazón Sagrado de Jesús. La falta de fe será castigada con vara de hierro, pues la humanidad se ha acarreado sobre sí misma grandes males.

Yo soy vuestra Madre y quiero, que todos los pueblos, lenguas y naciones se conviertan y Adoren la Santísima Trinidad. El reflejo de vuestras acciones, será el mejor testimonio de fidelidad; pues la Iglesia toda será sometida, como nunca antes lo fue en la historia, al  flagelo de los que viven sin Dios.

Hijos Míos, el Rey, vuestro Dios, Quien imparte Justicia, no puede equivocarse pues juzga con la Sabiduría; quien es transgresor de la Ley, se hace merecedor de una corrección a fin de que recapacite, se arrepienta y no cometa más falta. De acuerdo a la Promesa hecha a Abraham, Dios hará justicia a los oprimidos y mantendrá, al Pueblo de la Promesa, libre de cualquier tipo de opresión. No porque haya una Promesa tiene que desaparecer la Ley, pues la misma Ley y también la Promesa están basadas en el Amor. Es la Ley de la Gracia y del Amor la que regirá al mundo en el próximo siglo pues todo será renovado, el interior de los hombres, la conciencia, todos conocerán a Dios, tal cual Es.

Mis amados hijos, si este mundo fue purificado por el agua del Diluvio en los días de Noé, en los días Míos y de ustedes, será purificado por el fuego.

Es importante lo que les digo ahora… La Iglesia Católica está pasando por un período crítico de prueba, lo que les dije en La Salette, se cumple. Los mismos Pastores no se ponen de acuerdo, abundan por el mundo los malos pastores, la confusión está reinando y satanás se aprovecha de aquellos que le siguen el juego. Graves cismas se ciernen sobre la Iglesia, horriblemente manos asesinas segregan el Cuerpo Místico de Mi Hijo Jesucristo, mutilan la Verdad Revelada reduciéndola luego bajo conceptos humanos. Muchos han apostatado y otros tantos están perdiendo la Fe. Antes que termine este siglo, miles y miles de Católicos dejarán la Iglesia pues no encontrarán en ella la santidad y la pureza; la corrupción moral se habrá acrecentado, porque es el tiempo del fin.

En el Triunfo y Reinado de los Sagrados Corazones, toda América estará unida, los hombres serán uno y vivirán en una civilización de amor, compartiendo bienes materiales y espirituales, porque la corrección del Cielo (la Justa Cólera) le servirá de lección. Serán muy pocos los que sobrevivan las catástrofes. Por ello, se preservará la raza humana hasta el Día del Juicio Final o el Fin del Mundo. La Creación entera dará a luz una nueva Humanidad de los hijos de las Promesas. La naturaleza material será renovada por la misma Palabra de Dios, que tendrá eficaz cumplimiento. El Poder de la Santísima Trinidad envolverá toda la Tierra y nadie se acordará de sus pecados, nadie jamás volverá a proferir insulto contra su hermano, y Dios Trino y Uno será reconocido, adorado y glorificado.

El tiempo de la espera ya terminó. ¡Levántense, Mis hijos amados! Éste es Mi Octavo Mensaje Universal. Miren a Miguel (Arcángel) enarbolando el Estandarte de los Dos Sagrados Corazones. Ha llegado el momento de vuestra liberación, momento en que el gran dragón será arrojado al abismo. ¡Salgan de las ciudades contaminadas por el pecado porque serán destruidas! Establézcanse en pequeñas comunidades de oración y fraternidad. ¡Yo los protegeré!

Pedacito de Mi Corazón, éste es Mi encargo, no demores en cumplir lo que te pido, Mi niño, Mi pétalo de rosa, mucho tendrás que sufrir debido a las calumnias y críticas. Tú mismo te darás cuenta de la frialdad de los corazones que han abandonado el camino de la santidad. Tus oídos y tus ojos, serán Mis Oídos y Mis Ojos… Mi Corazón Inmaculado será para ti un Oasis, un Refugio fortificado, donde satanás jamás te alcanzará con sus flechas envenenadas.

Éste es el Proyecto de Dios. La Civilización del Amor tendrá eficaz cumplimiento, entonces, el Papa actual habrá cumplido su misión. Polonia cumplió su misión y de ella brillará la Luz del perdón, de la reconciliación de los hombres con Dios.

La civilización Me tendrá como Modelo de toda la Plenitud. Mi Corazón Inmaculado será el instrumento para que Mi Santo Hijo pueda Reinar en las almas. El Nombre verdadero de Dios, vuestro Padre, será glorificado. El Proyecto del Triunfo y el Reinado de los Dos Sagrados Corazones, será realizado por el Papa actual.

Continúa en la Cuarta y última Parte…


OCTAVO MENSAJE UNIVERSAL DE LA VIRGEN MARÍA
Dado a “El Discípulo”, el 6 de Octubre de 1998.
En la Basílica de “Nuestra Señora de Guadalupe”, en el Cerro del Tepeyac.  

Cuarta y última Parte:

Desde América Latina, concretamente desde México será regenerada esta civilización después de la regeneración y purificación de la humanidad; entre lágrimas y sufrimientos se gestará Mi Triunfo que, luego, se convertirá en un  tiempo de paz y prosperidad en Dios, ya que todo lo que tiene como principio a Dios, tiende a la Paz y a la Prosperidad.

El Papa se convierte ahora en un instrumento de Dios para conducir Su Plan. Habrá una primavera floreciente en la Iglesia.

Mis amados hijos, lean la Carta de San Pablo a los Efesios, en el Capítulo 1; allí encontrarán ustedes el Plan definitivo de Dios.

Ayuden al Papa a cimentar las bases de la nueva era del amor. Recen muchos Rosarios, los Sacerdotes junto con sus fieles, para que el Continente Latinoamericano se defina como el Continente de la Esperanza. México está llamado a ser Puerta del Cielo y Casa del Dios Vivo. Es preciso, queridos hijos, que cada una de las familias de México y de toda Latinoamérica se Consagren diariamente a Mi Corazón Inmaculado y porten todos el Escapulario bendito de Monte Carmelo. Habrá gran bonanza en toda la Iglesia y el mundo, si todos cumplen lo que pido; de lo contrario, el Brazo justiciero de Mi Hijo caerá sobre muchas Naciones.

¡El momento que ustedes viven es crucial! Hay que tomar decisiones en Dios, sin miedo, con plena confianza en el Poder de Dios Uno y Trino. La Unidad Eclesial vendrá a vosotros por la Fuerza y el Poder del Espíritu Santo.

¡Sean mártires, almas víctimas, por mantener la fidelidad doctrinal!

La Iglesia de Polonia, tiene que ser tabla de salvación para muchos Obispos. Me hace sufrir mucho, si ellos no cambian, serán víctimas del peor de los males. Polonia Me ama y de ella brotó y seguirá brotando la santidad.

El Título y el Escudo de la Inmaculada Concepción será Señal de Preservación; así como en los tiempos de Moisés fue levantada la serpiente de bronce, así como en el inicio del Tiempo de Gracia, cuando Mi Hijo Jesucristo fue clavado en la Cruz, en este tiempo, los que lleven sobre sí la Medalla Milagrosa, conseguirán grandes Gracias de la Santísima Trinidad y todo será a través de Mi Corazón Inmaculado.

En los tiempos próximos al reinado del antipapa y el anticristo, ocurrirá una gran confusión, sobre todo, dentro del seno de la Iglesia Católica, pues muchos se opondrán al anuncio del Fin de los Tiempos, pues confundidos dirán que es el Fin del Mundo. Y Yo, vuestra Madre Amorosa, les digo nuevamente que el Fin de los Tiempos no es el Fin del Mundo; de ello aún no se puede hablar porque nadie conoce el día ni la hora, tan sólo el Padre lo sabe. No se confundan, Mis hijos, no malgasten su tiempo indagando, haciendo investigaciones. Conversión es lo que pido, que todos se reconcilien con Dios y tengan cada uno un verdadero amor.

Los invito a superar las barreras del miedo y de la incertidumbre. Los invito, a todos Mis hijos en la Tierra, a que amen, alaben, adoren a Jesús, Presente en todos los Sagrarios de la Tierra.

¡Ay, pedacito de Mi Corazón! Dile a los Sacerdotes, por medio de tu Director Espiritual, que se hagan Horas Santas de Reparación y Desagravio; el Corazón de Mi Hijo está lacerado por tanto pecado, por tanta rebeldía de las almas consagradas.

Discípulo:
Aquí me sorprendí, pues vi a la Santísima Virgen toda llena de Luz. Ella se me presentó vestida de negro y Sus manos traían la Corona de Espinas de mi Señor, yo me puse a llorar también.

Mi pétalo de rosa, tu Obispo tiene también que hacer algo para que se conozcan Mis Mensajes; ve con él, dile que no espere señales milagrosas, ora mucho por él pues también está rodeado de enemigos.

No se engañen, Mis niños queridos, pensando que no ocurrirán los días de tinieblas sobre la Tierra, pensando que el tiempo jamás tendrá final. Sí, Mis hijos, les revelo que tendrá un final feliz; después del Castigo que Dios envía a las Naciones inicuas, sobrevendrán mil años de paz, de armonía, de amor. Satanás ya no estará más en el mundo para causarles sufrimiento y males.

Después de mil años, vuestros ojos, que leen este Octavo Mensaje Universal, no verán el acontecimiento final pues todos vivirán en la plenitud espiritual de Dios; siendo todos uno, contemplarán con ojos espirituales y con oídos  espirituales las Maravillas de Dios, ya que los Dos Sagrados Corazones Reinarán en el mundo durante mil años.

Del mundo, purificado de sus males, Dios formará una nueva estirpe, la Raza escogida de Abraham, la reserva santa de Israel, la heredad escogida de la Promesa. No tengan miedo a los que les acusan de fanáticos o locos. No hagan caso de rumores mal fundados, crean en que habrá un Cielo Nuevo y una Nueva Tierra, consideren este tiempo en Gracia y Santidad. Se les brinda a todos una hermosa oportunidad, aprovéchenla y recuerden siempre: de grandes males, vuestro Padre Celestial sabe sacar grandes bienes.

No se aten a las cosas terrenales, huyan de las modas y los modismos que arrastran al fuego infernal. Renuncien ya al odio, al egoísmo y a la vanidad, sean santos, de costumbres sanas, huyan de la corrupción, del servilismo; no malgasten el tiempo preguntándose unos a otros, cuándo y cómo sucederán estas cosas.

Yo soy vuestra Madre y quiero que ustedes y sus familias estén preparadas para afrontar todo tipo de pruebas, salgan de las ciudades contaminadas por el mal y constrúyanse Comunidades de Preservación, refugios, para que puedan sobrevivir.

Lean el Evangelio de San Mateo, Capítulo 24.

Los discípulos de Pedro, Santiago y Juan, querían saber acerca de la Señal del Retorno y del Fin del Mundo. Recuerden, queridos hijitos, las señales que dijo Mi Hijo: Habrá muchos falsos-cristos, y viniendo en su propio nombre se presentarán diciendo: “yo soy el mesías”. Harán prodigios y señales y a muchos engañarán con la zalamería de satanás. Habrá guerras y sediciones en muchas partes, cada vez con mayor intensidad. Así mismo, con más frecuencia e intensidad, habrá hambres y terremotos. Eso sólo será el inicio, después, una persecución muy grande contra los que quieren servir honestamente a Mi Hijo Jesucristo, muchos serán encarcelados y algunos más serán asesinados.

Habrá una gran pérdida de Fe. Habrá odio y traición; el amor se habrá enfriado, el Evangelio será conocido en todo el mundo. Tengan cuidado, Mis pequeños, pues el mundo anunciará paz y seguridad; tengan cuidado, que sus almas no se pierdan por el descuido y la ignorancia, dejen la comodidad y las cosas superfluas y vivan con fe cada día de vuestras vidas. Que los Pastores sean modelos del rebaño llevando santidad y pureza de vida; ésa es una condición indispensable para que sean verdaderos discípulos de Mi Hijo, que no teman ser tratados de retrógrados al conservar la doctrina fiel y auténtica.

¡Ay!, pobrecitos Mis hijos Sacerdotes y Obispos, que descuidan el camino de la oración, la humildad y el sacrificio. El mundo los adopta y les impone costumbres, cuando satanás los hincha de orgullo y de soberbia, les pone un yugo opresor. Mi pétalo de rosa, la humanidad pasará por la criba de la purificación, con mucho dolor y sufrimiento. La Civilización del Amor también tendrá sangre de mártires.

Hijitos queridos, no ignoren estas profecías, el Corazón de su Madre les pide: Tomen con seriedad estas palabras proféticas del Cielo, Yo vengo a darles instrucciones acerca de cómo deben de comportarse, de cómo tienen que prepararse para cuando todas estas cosas empiecen a suceder. Dios, por Mi  medio, está escogiendo amorosamente a los que se han de salvar, Mi Corazón es la Nueva Arca de la Alianza. ¡Quiero tenerlos a todos Conmigo! Pero Me da tanta tristeza pues siento, que muchos no quieren dejar de pecar; reconcíliense ya en un acto de amor con Dios y con vuestro prójimo.

Todo les he dicho ya, falta que todos Mis hijos en el mundo pongan en práctica lo que les pido. Mi Hijo os lo ha advertido: ¡No desprecien la Ley y las Profecías! El Final de los Tiempos será sintetizado en un Castigo que durará tres días y tres noches. Ya todo al respecto les fue anunciado desde tiempos inmemoriales. La Iglesia Católica, tiene las fuentes de la Revelación, a ella deben atenerse. Yo, vuestra Madre, os urjo con una llamada apremiante: ¡Decídanse por Dios y no estén dudando!

Que los Pastores despejen el velo de ignorancia que el diablo ha extendido en todos los sectores de la vida humana. El horrible crimen del aborto, será castigado severamente en los días reinantes del averno. ¿Por qué, muchos de Mis hijos procuran conservar el prestigio, la comodidad o posición social, permitiendo tantas injusticias? A sabiendas, que está a la puerta un acontecimiento grandioso y terrible, solapan el mal y no hablan de misericordia y de conversión. Les pido: “Que nadie oculte la Verdad a su prójimo, arranquen ya, Mis Obispos, el oscuro velo de la ignorancia, de la apatía, la impiedad y la indiferencia”.

El mundo está al borde de un precipicio, de un abismo muy profundo. ¿Por qué, muchos de Mis hijos se tapan los ojos para no ver? ¿Por qué se tapan los oídos para no oír? Hijitos, no vayan siguiendo el camino malo, pidan todos ustedes Sabiduría a Dios para que puedan discernir las Señales de los Tiempos. Pidan al Divino Paráclito Su asistencia para poder separar lo bueno de lo malo. El engaño mayor de satanás en este siglo está cobrando víctimas.

Este Cielo y esta Tierra pasarán, pero las Palabras de Mi Santo Hijo, no dejarán de cumplirse. Las Señales del Fin de los Tiempos y del Retorno de Mi Santísimo Hijo ocurrirán, tal y como ha sido dicho, pero el Fin del Mundo, nadie sabe día ni hora, ni los Ángeles ni los Santos. A Mi Hijo Jesús se le dio potestad, tanto en el Cielo como en la Tierra. Cuando después de la Señal en el cielo, la Tierra sea purificada, prevalecerá la Gracia en los que han sido escogidos, la humanidad preservada disfrutará de un largo período de paz, viviendo bajo la Bandera de los Sagrados Corazones.

Mi Hijo Jesús no vendrá en tiempos inmediatos, Él entregará al final de los mil años el Reino a Su Padre; entonces Le verán a Él y ocurrirá el final del orden temporal en que grandes y pequeños verán a Mi Hijo venir entre nubes, acompañado de muchos Ángeles y Santos, entonces tendrá lugar el Juicio Final y será establecida, en la Ciudad Santa, la Morada de Dios con los hombres.

La felicidad, la alegría reinarán entre los hombres que sobrevivieron a las terribles pruebas. La Gran Tribulación habrá pasado. Habrá una nueva humanidad.  ¡Anímense unos a otros! Yo habré cumplido, entonces, Mi Misión; Mi Corazón Inmaculado habrá triunfado… Ustedes, queridos hijos, vivan en armonía, conscientes de todo lo que va a suceder. Hoy Me despido del mundo, éste es Mi último Mensaje Universal.

San José fue nombrado oficialmente Patrono de la Iglesia Católica. Tomen esto como otra Señal creíble de que llegó el tiempo de la exterminación del dominio del maligno sobre las almas.

Tú, Mi pequeño, recibe de Mi Hijo un don especial para superar con paciencia las pruebas y los sufrimientos que tendrás que pasar para cumplir tu misión. Tu mamita, Mi pequeño pétalo de rosa, no dejará de  cuidarte, ve en la Paz de Mi Hijo. Cumple con diligencia y amor todo lo que te pido.

Digo Mi adiós a todos aquellos hijos Míos que creyeron en Mí, en Mis Mensajes y Apariciones. Fue hermoso para Mí, como Madre de ustedes, el poder comunicarme por medio de este Don del Cielo; llevo en Mi Alma guardados vuestro afecto y cariño, también llevo en Mí, vuestras lágrimas y súplicas.

Les ama eternamente su Madre, Santa María de Guadalupe, vayan en la Paz de Dios.

Shalom.

Discípulo:
Aquí, yo (vidente) estaba angustiado y empecé a llorar, de pronto en medio de una gran fuente de Luz, vi al Niño Jesús en compañía de San José y de San Juan Evangelista. Escuché en la visión a los Ángeles cantar, mientras que de mi vista desaparecía, sonriendo, la Bienamada y Hermosa, Santa María de Guadalupe.
Doy fe de lo que vi y espero que muchos lean, crean y pongan a la práctica estos Mensajes.

________________________
[1] Enseñar al que no sabe.

Fuente:
APOSTOLADO DE REPARACIÓN Y DESAGRAVIO A LOS SAGRADOS CORAZONES:
https://sagradoscorazones.wixsite.com/apostolado/uvmara-8-3a
https://sagradoscorazones.wixsite.com/apostolado/uvmara-8-4a-

Para descargar los Mensajes en PDF:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/mensajes-actuales/  

Todos los Mensajes de Julián Soto, “El Discípulo”, publicados en este blog:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/julian-soto-el-discipulo/

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“Después de la muerte de Mi Hijo, Me retiré al Cenáculo junto con el amado Juan y Magdalena.”

Tomado del Libro: La Reina del Cielo en el Reino de la Divina Volntad
Por: Luisa Picarreta

La Reina del Cielo en el Reino de la Divina Voluntad

30° Día

La Reina del Cielo en el Reino de la Divina Voluntad. La Hora del Triunfo. Apariciones de Jesús. Los fugitivos se apiñan en torno a la Virgen como Arca de Salvación y de perdón. Jesús parte para el Cielo. Maestra de los apóstoles, sede y centro de la Iglesia naciente. Descendimiento del Espíritu Santo.


El alma a su Madre Reina:

Madre admirable, heme aquí de nuevo Contigo, sobre Tus rodillas maternas, para unirme Contigo en la Fiesta y Triunfo de la Resurrección de nuestro querido Jesús. Cómo es bello hoy Tu aspecto, toda amable, toda dulzura, toda alegría; me parece verte resucitada junto con Jesús. ¡Ah!, Mamá Santa, en tanta alegría y triunfo no Te olvides de Tu hija, encierra en mi alma el germen de la Resurrección de Jesús, para que en virtud de Ella resurja plenamente en la Divina Voluntad, y viviré siempre unida Contigo y con mi dulce Jesús.

¡Ah!, Mamá Santa, haz que descienda en mí el Espíritu Santo, a fin de que queme en mí lo que no pertenece a la Divina Voluntad.


Lección de la Reina del Cielo:

Hija bendita de Mi materno Corazón, grande fue Mi alegría y Mi triunfo en la Resurrección de Mi Hijo; Yo Me sentí renacida y resucitada en Él, todos Mis dolores se cambiaron en alegrías y en mares de gracias, de luz, de amor, de perdón para las criaturas, y extendían Mi maternidad sobre todos Mis hijos, dados a Mí por Jesús con el sello de Mis dolores.

Ahora, escúchame hija querida, tú debes saber que después de la muerte de Mi Hijo, Me retiré al Cenáculo junto con el amado Juan y Magdalena. Pero Mi Corazón quedaba traspasado porque sólo Juan estaba a Mi lado, y en Mi dolor decía: “Y los otros apóstoles, ¿dónde están?” Pero en cuanto éstos oyeron que Jesús había muerto, tocados por Gracias especiales, todos conmovidos y llorando, uno a uno, los fugitivos se pusieron en torno a Mí, haciéndome corona, y con lágrimas y suspiros Me pedían perdón de que tan vilmente lo habían abandonado y huido de su Maestro. Yo los acogí maternalmente en el arca de refugio y de salvación de Mi Corazón, y les aseguré a todos el perdón de Mi Hijo, los alenté a no temer, les dije que su suerte estaba en Mis manos, porque a todos Me los había dado por hijos, y Yo como a tales los reconocía.

Hija bendita, tú sabes que Yo estuve presente en la Resurrección de Mi Hijo, pero no hice mención a ninguno, esperando que Jesús mismo manifestara que había resucitado glorioso y triunfante. La primera que lo vio resucitado fue la afortunada Magdalena, después las piadosas mujeres, y todos venían a Mí diciéndome que habían visto a Jesús resucitado, que el sepulcro estaba vacío, y Yo escuchaba a todos y con aire de triunfo confirmaba a todos en la fe de la Resurrección. Para la noche, ya casi todos los apóstoles lo habían visto, y todos se sentían como triunfantes por haber sido apóstoles de Jesús. Qué cambio de escena, hija querida, símbolo de quien se ha hecho dominar primero por la voluntad humana, que representa a los apóstoles que huyen, que abandonan a su Maestro, y es tanto el temor y el pavor que se esconden, y Pedro llega hasta a negarlo. ¡Oh!, si estuvieran dominados por la Divina Voluntad jamás habrían huido de su Maestro, sino que valerosos y como triunfadores no se habrían separado jamás de Su lado, y se sentirían honrados de dar la vida por defenderlo.

Ahora, hija querida, Mi amado Hijo Jesús se quedó Resucitado sobre la Tierra cuarenta días. Rápidamente se aparecía a los apóstoles y discípulos para confirmarlos en la fe y certeza de Su Resurrección, y cuando no estaba con los apóstoles se estaba junto con Su Mamá en el Cenáculo, circundado de las almas salidas del limbo. Pero en cuanto terminó el periodo de los cuarenta días, el amado Jesús enseñó a los apóstoles y dejando a Su Mamá como guía y Maestra, nos prometió la venida del Espíritu Santo, y bendiciéndonos a todos partió emprendiendo el vuelo al Cielo, junto con aquella gran turba de gente salida del limbo. Tu Mamá lo siguió al Cielo y asistió a la gran Fiesta de la Ascensión, mucho más que para Mí no era extraña la Patria celestial, y además sin Mí no habría sido completa la Fiesta de Mi Hijo ascendido al Cielo.

Ahora, escúchame, hija Mía, nuestro sumo Bien Jesús ha partido al Cielo, y está ante Su Padre Celestial para abogar por Sus hijos y hermanos dejados sobre la Tierra. Él, desde la patria celestial ve a todos, no se le escapa ninguno, y es tanto Su Amor que deja a Su Mamá todavía sobre la Tierra para consuelo, ayuda, enseñanza y compañía de Sus hijos y Míos.

Tú debes saber que, en cuanto Mi Hijo partió para al Cielo, Yo continué estando junto con los apóstoles en el Cenáculo, esperando al Espíritu Santo. Todos estrechados a Mí rogábamos juntos, no hacían nada sin Mi consejo, y cuando Yo tomaba la palabra para instruirlos, o decir alguna anécdota de Mi Hijo que ellos no conocían, como por ejemplo, los detalles de Su Nacimiento, Sus Lágrimas infantiles, sus gestos amorosos, los incidentes sucedidos en Egipto, las tantas maravillas de Su Vida oculta en Nazaret, ¡oh!, cómo estaban atentos a escucharme, quedaban raptados al escuchar las tantas sorpresas, las tantas enseñanzas que Me daba, y que debían servir para ellos, porque Mi Hijo poco o nada habló de Sí mismo con los apóstoles, reservándome a Mí el trabajo de hacerles conocer cuánto los había amado y las particularidades que sólo Su Mamá conocía. Así que Yo estaba en medio a Mis apóstoles más que el sol del día, y fui el áncora, el timón, la barca donde encontraron el refugio para estar seguros y defendidos de todo peligro. Por eso puedo decir que di a luz la Iglesia naciente sobre Mis rodillas maternas, y Mis brazos fueron la barca que la guió a puerto seguro, y la guío hasta ahora.

Entonces llegó el tiempo en que descendió el Espíritu Santo, prometido por Mi Hijo, en el Cenáculo. Qué transformación, hija Mía, en cuanto fueron investidos adquirieron nueva ciencia, fuerza invencible, amor ardiente; una nueva vida corría en ellos que los hacía intrépidos y valerosos, de modo que se esparcieron en todo el mundo para hacer conocer la Redención, y dar la vida por su Maestro, y Yo quedé con el amado Juan y fui obligada a salir de Jerusalén, porque comenzó la tempestad de la persecución.

Hija Mía queridísima, tú debes saber que Yo continúo todavía Mi magisterio en la Iglesia, no hay cosa que de Mí no descienda, puedo decir que doy Mi vida por amor de Mis hijos y los nutro con Mi leche materna. Ahora, en estos tiempos, quiero mostrar un amor más especial, haciendo conocer cómo toda Mi vida fue formada en el Reino de la Divina Voluntad, por eso te llamo sobre Mis rodillas, entre Mis brazos maternos, para que sirviéndote de barca puedas estar segura de vivir en el Mar de la Divina Voluntad. Gracia más grande no podría hacerte. ¡Ah!, te ruego, contenta a tu Mamá, ven a vivir en este Reino tan Santo y cuando veas que tu voluntad quiera tener algún acto de vida, ven a refugiarte en la segura barca de Mis brazos, diciéndome: “Mamá mía, mi voluntad me quiere traicionar y yo Te la entrego a ti, a fin de que pongas en su lugar a la Divina Voluntad.” ¡Oh!, cómo sería feliz si puedo decir: “Mi hija es toda Mía porque vive de Voluntad Divina.” Y Yo haré descender al Espíritu Santo en tu alma, a fin de que consuma lo que es humano, y con Su Soplo refrescante impere sobre ti y te confirme en la Divina Voluntad.

Ahora una palabrita para ti, hija queridísima. Todo lo que has escuchado y admirado no ha sido otra cosa que el Poder del Querer Divino obrante en Mí y en Mi Hijo, por eso amo tanto encerrar en ti la Vida de la Divina Voluntad y vida obrante, porque todos la tienen, pero la mayor parte la tienen sofocada y para hacerse servir, y mientras que podría obrar prodigios de santidad, de gracia, y obras dignas de Su Potencia, está obligada por las criaturas a estarse con las manos cruzadas sin poder desarrollar Su poder. Por eso sé atenta, y haz que el Cielo de la Divina Voluntad se extienda en ti y obre con Su poder lo que quiera y como quiera.


El alma:

Mamá Santísima, Tus bellas lecciones me raptan, y ¡oh!, cómo quisiera y suspiro la Vida obrante de la Divina Voluntad en mi alma. Quiero ser también yo inseparable de mi Jesús y de ti, Mamá mía; pero para estar segura de esto, Tú debes tomar el empeño de tener mi voluntad encerrada en Tu materno Corazón, y a pesar de que veas que me cuesta mucho, no me la debes dar jamás. Sólo así podré estar segura, de otra manera serán siempre palabras, pero los hechos no los haré jamás. Por eso tu hija se encomienda a Ti y de ti todo espera, fortalece mi debilidad, pon en fuga mis temores, y yo, abandonándome en Tus brazos estaré segura de vivir toda de Divina Voluntad.


Florecita:

Hoy, para honrarme, harás tres genuflexiones en el acto que Mi Hijo ascendió al Cielo, y le rogarás que te haga ascender en la Divina Voluntad, y recitarás siete Gloria en honor del Espíritu Santo, rogándome que se renueven Sus prodigios sobre toda la Santa Iglesia.


Jaculatoria:

Mamá mía, con Tu poder triunfa en mi alma, y hazme renacer en la Voluntad de Dios, para que me consuma y queme todo lo que no es Voluntad de Dios.

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Fuente:
http://divinavoluntad.info/Reina%20Espanol.htm

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La Subida al Calvario y La Crucifixión de Jesús, por Luisa Picarreta

Las Horas de la Pasión

por Luisa Picarreta


DÉCIMO OCTAVA HORA
De las 10 a las 11 de la mañana 

Jesús toma La Cruz y Se dirige al Calvario donde es desnudado.

Gracias Te doy, ¡oh, Jesús!, por llamarme a la unión Contigo por medio de la oración, y tomando Tus pensamientos, Tu lengua, Tu corazón y fundiéndome toda en Tu Voluntad y en Tu amor, extiendo mis brazos para abrazarte y apoyando mi cabeza sobre Tu Corazón empiezo:   

Mi Jesús, Amor insaciable, veo que no Te das paz, siento Tus desvaríos de amor, Tus dolores; el Corazón Te late con fuerza y en cada latido siento explosiones, torturas, violencias de amor, y Tú, no pudiendo contener el fuego que Te devora, Te afanas, gimes, suspiras, y en cada gemido Te oigo decir: “¡Cruz!” Cada gota de Tu Sangre repite: “¡Cruz!” Todas Tus penas, en las cuales como en un mar interminable Tú nadas dentro, repiten entre ellas: “¡Cruz!” Y Tú exclamas: “¡Oh, Cruz amada y suspirada, tú sola salvarás a Mis hijos, y Yo concentro en ti todo Mi Amor!”

Entre tanto, Tus enemigos Te hacen reentrar en el pretorio, Te quitan la púrpura queriendo ponerte de nuevo Tus vestidos. ¡Pero ay, cuánto dolor! ¡Me sería más dulce el morir que verte sufrir tanto! La vestidura se atora en la corona y no pueden sacártela por arriba, así que con crueldad jamás vista Te arrancan todo junto, vestidos y corona. A tan cruel tirón muchas espinas se rompen y quedan clavadas en Tu Santísima Cabeza; la Sangre a ríos Te llueve y es tanto Tu dolor, que gimes; pero Tus enemigos, no tomando en cuenta Tus torturas, Te ponen Tus vestiduras y de nuevo vuelven a ponerte la corona oprimiéndola fuertemente sobre Tu Cabeza, y hacen que las espinas Te lleguen a los ojos, a las orejas, así que no hay parte de Tu Santísima Cabeza que no sienta los pinchazos de ellas. Es tanto Tu dolor que vacilas bajo esas manos cueles, Te estremeces de pies a cabeza y entre atroces espasmos estás a punto de morir, y con Tus ojos apagados y llenos de Sangre, con trabajos me miras para pedirme ayuda en medio de tanto dolor.

Mi Jesús, Rey de los dolores, deja que Te sostenga y Te estreche a mi corazón.  Quisiera tomar el fuego que Te devora para incinerar a Tus enemigos y ponerte a salvo, pero Tú no quieres porque las ansias de la Cruz se hacen más ardientes y quieres inmolarte ya sobre ella, aun para bien de Tus mismos enemigos. Pero mientras Te estrecho a mi corazón, Tú estrechándome al Tuyo me dices:

“Hija Mía, hazme desahogar Mi Amor, y junto Conmigo repara por aquellos que hacen el bien y Me deshonran. Estos judíos Me visten con Mis ropas para desacreditarme mayormente ante el pueblo, para convencerlo de que Yo Soy un malhechor.  Aparentemente la acción de vestirme era buena, pero en sí misma era mala. ¡Ah!, cuántos hacen obras buenas, administran Sacramentos, los frecuentan, pero con fines humanos e incluso perversos, pero el bien mal hecho lleva a la dureza; Yo quiero ser coronado una segunda vez, con dolores más atroces que en la primera, para romper esta dureza y así, con Mis espinas, atraerlos a Mí. ¡Ah, hija Mía!, esta segunda coronación Me es mucho más dolorosa, la Cabeza Me la siento nadando entre espinas, y en cada movimiento que hago o golpe que Me dan, tantas muertes crueles sufro.  Reparo así, la malicia de las ofensas, reparo por aquellos que en cualquier estado de ánimo en que se encuentren, en vez de pensar en la propia santificación se disipan y rechazan Mi Gracia, y regresan a darme espinas más punzantes, y Yo Soy obligado a gemir, a llorar con Lágrimas de Sangre y a suspirar por su salvación. ¡Ah, Yo hago todo por amarlas, y las criaturas hacen de todo para ofenderme! Al menos tú, no Me dejes solo en Mis penas y en Mis reparaciones.”

Destrozado Bien mío, Contigo reparo, Contigo sufro, pero veo que Tus enemigos Te precipitan por las escaleras, el pueblo con furor y ansias Te espera; ya Te hacen encontrar preparada la Cruz, que con tantos suspiros buscas, y Tú con amor la miras y con paso decidido Te acercas a abrazarla, pero antes la besas, y corriéndote un estremecimiento de alegría por Tu Santísima Humanidad, con sumo contento Tuyo vuelves a mirarla y mides su largo y su ancho. En ella estableces la porción para todas las criaturas, las dotas suficientemente para vincularlas a la Divinidad con nudo de nupcias y hacerlas herederas del Reino de los Cielos; después, no pudiendo contener el amor con el cual las amas, vuelves a besar la Cruz y le dices:

“Cruz adorada, finalmente Te abrazo; eras tú el suspiro de Mi Corazón, el martirio de Mi Amor, pero tú, ¡oh, Cruz!, tardaste hasta ahora, mientras Mis pasos siempre se dirigían hacia ti. Cruz Santa, eras tú la meta de Mis deseos, la finalidad de Mi existencia acá abajo, en ti concentro todo Mi Ser; en ti pongo a todos Mis hijos y tú serás su vida y su luz, su defensa, su custodia, su fuerza. Tú los ayudarás en todo y Me los conducirás gloriosos al Cielo. ¡Oh, Cruz!, cátedra de sabiduría, sólo tú enseñarás la verdadera santidad, sólo tú formarás los héroes, los atletas, los mártires, los santos. Cruz bella, tú eres Mi trono y debiendo Yo partir de la Tierra, tú permanecerás en lugar Mío; a ti te entrego en dote a todas las almas. A ti las confío para que Me las custodies y Me las salves.”

Y diciendo esto, ansioso, Te la haces poner sobre Tus santísimos hombros. ¡Ah, mi Jesús!, la Cruz para Tu amor es demasiado ligera, pero al peso de la Cruz se une el de nuestras enormes e inmensas culpas, enormes e inmensas cuanto es la extensión de los cielos, y Tú, quebrantado Bien mío, Te sientes aplastar bajo el peso de tantas culpas, Tu Alma se horroriza ante la vista de ellas y siente la pena de cada culpa; Tu Santidad queda turbada ante tanta fealdad, y por esto poniendo la Cruz sobre Tus hombros, vacilas, jadeas, y de Tu Santísima Humanidad brota un sudor mortal. ¡Ah, Amor mío!, no tengo ánimo para dejarte solo, quiero dividir junto Contigo el peso de la Cruz, y para aliviarte el peso de las culpas me estrecho a Tus pies; quiero darte a nombre de todas las criaturas: Amor, por quien no Te ama; alabanzas, por quien Te desprecia; bendiciones, agradecimientos, obediencia por todas. Declaro que en cualquier ofensa que recibas, yo quiero ofrecerte toda yo misma para repararte, hacer el acto opuesto a las ofensas que las criaturas Te hacen y consolarte con mis besos y mis continuos actos de amor. Pero veo que soy demasiado miserable, tengo necesidad de Ti para poderte reparar de verdad, por eso me uno a Tu Santísima Humanidad, y junto a Ti, uno mis pensamientos a los Tuyos para reparar mis pensamientos malos y los de todos; uno mi boca a la Tuya para reparar las blasfemias y las malas conversaciones; uno mi corazón al Tuyo para reparar las inclinaciones, los deseos y los afectos malos; en una palabra, quiero reparar todo lo que repara Tu Santísima Humanidad, uniéndome a la inmensidad de Tu Amor por todos y al bien inmenso que haces a todos. Pero no estoy contenta aún, quiero unirme a Tu Divinidad y perder mi nada en Ella, y así Te doy el todo: Te doy Tu Amor para confortar Tus amarguras; Te doy Tu Corazón para reconfortarte por nuestras frialdades, in-correspondencias, ingratitudes y poco amor de las criaturas; Te doy Tus armonías para aliviarte el oído de las blasfemias que Te llegan; Te doy Tu belleza para reconfortarte de las fealdades de nuestras almas cuando nos ensuciamos en la culpa; Te doy Tu pureza para aliviarte por las faltas de rectitud de intención, y por el fango y podredumbre que ves en tantas almas; Te doy Tu inmensidad para aliviarte de las estrecheces voluntarias donde se meten las almas; Te doy Tu ardor para quemar todos los pecados y todos los corazones, a fin de que todos Te amen y ninguno más Te ofenda; en suma, Te doy todo lo que Tú eres para darte satisfacción infinita, amor eterno, inmenso e infinito.

La Vía Dolorosa al Calvario

Mi pacientísimo Jesús, veo que das los primeros pasos bajo el peso enorme de la Cruz, y yo uno mis pasos a los Tuyos y cuando Tú, débil, desangrado y vacilante estés por caer, yo estaré a Tu lado para sostenerte, pondré mis hombros bajo la Cruz para dividir junto Contigo el peso de ella. Tú no me desdeñarás, sino acéptame como Tu fiel compañera. ¡Oh, Jesús!, me miras y veo que reparas por aquellos que no llevan con resignación su propia cruz, sino que maldicen, se irritan, se suicidan y cometen homicidios; y Tú impetras para todos amor y resignación a la propia cruz; pero es tanto Tu dolor, que Te sientes como destrozar bajo la Cruz. Son apenas los primeros pasos que das y ya caes bajo de ella, y al caer Te golpeas en las piedras, las espinas se clavan más en Tu Cabeza, mientras que todas Tus Llagas se abren y Sangran nuevamente; y como no tienes fuerzas para levantarte, Tus enemigos, irritados, a patadas y con empujones tratan de ponerte en pie.

Caído Amor mío, deja que Te ayude a ponerte en pie, Te bese, Te limpie la Sangre y junto Contigo repare por aquellos que pecan por ignorancia, por fragilidad y debilidad, y Te ruego que des ayuda a estas almas.

Vida mía, Jesús, Tus enemigos haciéndote sufrir penas inauditas, han logrado ponerte en pie, y mientras caminas vacilante oigo Tu respiro afanoso, Tu Corazón late más fuerte y nuevas penas Te lo traspasan intensamente, sacudes la cabeza para quitar de Tus ojos la Sangre que los llena, y ansioso miras. ¡Ah, mi Jesús!, he entendido todo, es Tu Mamá que como gimiente paloma va en Tu busca, quiere decirte una última palabra y recibir una última mirada Tuya, y Tú sientes Sus penas, Su Corazón lacerado en el Tuyo, y enternecido y herido por Vuestro común Amor la descubres, que abriéndose paso a través de la muchedumbre, a cualquier costo quiere verte, abrazarte y darte el último adiós.  Pero Tú quedas aún más traspasado al ver Su palidez mortal y todas Tus penas reproducidas en Ella por la fuerza del Amor. Y si Ella continúa viviendo es sólo por un milagro de Tu Omnipotencia. Ya diriges Tus pasos al encuentro de los Suyos, pero con trabajo podéis intercambiar las miradas. ¡Oh, dolor del Corazón de ambos!  Los soldados lo advierten y con golpes y empujones impiden que Mamá e Hijo se den el último adiós, y es tan grande la angustia de los dos, que Tu Mamá queda petrificada por el dolor y casi está por sucumbir; el fiel Juan y las piadosas mujeres la sostienen, mientras Tú, de nuevo, caes bajo la Cruz. Entonces Tu doliente Mamá, lo que no hace con el cuerpo porque se ve imposibilitada lo hace con el Alma, entra en Ti, hace Suyo el Querer del Eterno y asociándose en todas Tus penas Te hace el oficio de Mamá, Te besa, Te repara, Te cura, y en todas Tus Llagas derrama el bálsamo de Su Doloroso Amor.

Mi Penante Jesús, también yo me uno con la traspasada Mamá, hago mías todas Tus penas y en cada gota de Tu Sangre, en cada una de Tus Llagas quiero hacerte de mamá, y junto con Ella y Contigo reparo por todos los encuentros peligrosos y por aquellos que se exponen a las ocasiones de pecar, o que obligados a exponerse por la necesidad, quedan atrapados por el pecado.

Tú, entre tanto, gimes caído bajo la Cruz, los soldados temen que mueras bajo el peso de tantos martirios y por la pérdida de tanta Sangre; no obstante esto, a fuerza de latigazos y patadas, con dificultad llegan a ponerte de pie. Así reparas las repetidas caídas en el pecado, los pecados graves cometidos por toda clase de personas y ruegas por los pecadores obstinados, y lloras con Lágrimas de Sangre por su conversión.

Quebrantado Amor mío, mientras Te sigo en las reparaciones, veo que no Te sostienes bajo el peso enorme de la Cruz. Ya tiemblas todo, las espinas a los continuos golpes que recibes penetran siempre más en Tu Santísima Cabeza, la Cruz por su gran peso se hunde en Tu hombro formando una Llaga tan profunda que descubre los huesos, y a cada paso me parece que mueres, y por lo tanto Te ves imposibilitado para seguir adelante. Pero Tu Amor, que todo puede, Te da la fuerza, y conforme sientes que la Cruz se hunde en Tu hombro, reparas por los pecados escondidos, que no siendo reparados acrecientan la crudeza de Tus dolores. Mi Jesús, deja que ponga mi hombro bajo la Cruz para aliviarte, y Contigo reparo todos los pecados ocultos.

Pero Tus enemigos, por temor de que Tú mueras bajo la Cruz, obligan al Cireneo a ayudarte a llevar la Cruz, él cual, de mala gana y refunfuñando, no por amor sino por fuerza, Te ayuda. Y entonces, en Tu Corazón hacen eco todos los lamentos de quien sufre, las faltas de resignación, las rebeliones, los enojos y los desprecios en el sufrir; pero mucho más quedas herido al ver que las almas consagradas a Ti, a quienes llamas por compañeras y ayudas en Tu dolor Te huyen, y si Tú las estrechas a Ti con el dolor, ¡ah!, ellas se desvinculan de Tus brazos para ir en busca de placeres y así Te dejan solo para sufrir.

Mi Jesús, mientras reparo Contigo Te ruego que me estreches entre Tus brazos, y tan fuerte que no haya ninguna pena que Tú sufras de la cual no tome parte, para transformarme en ellas y para compensarte por el abandono de todas las criaturas.  Fatigado Jesús mío, con trabajo caminas y todo encorvado, pero veo que Te detienes y tratas de mirar. Corazón mío, ¿pero qué pasa? ¿Qué quieres? ¡Ah!, es la Verónica, que sin temor a nada, valientemente con un paño Te limpia el Rostro todo cubierto de Sangre, y Tú se lo dejas estampado en señal de gratitud. Entre tanto, los enemigos viendo mal este acto de la Verónica, Te azotan, Te empujan y Te hacen proseguir el camino. Otros pocos pasos y Te detienes de nuevo, pero Tu Amor, bajo el peso de tantas penas no se detiene, y viendo a las piadosas mujeres que lloran por causa de Tus penas, Te olvidas de Ti mismo y las consuelas diciéndoles: “Hijas, no lloréis por Mis penas sino por vuestros pecados y los de vuestros hijos.”

¡Qué enseñanza sublime! ¡Cómo es dulce Tu Palabra! ¡Oh, Jesús!, Contigo reparo las faltas de caridad y Te pido la gracia de olvidarme de mí misma para que no recuerde otra cosa que a Ti solo.

Pero Tus enemigos, oyéndote hablar se llenan de furia, Te jalan con las cuerdas, Te empujan con tanta rabia que Te hacen caer, y cayendo Te golpeas en las piedras; el peso de la Cruz Te oprime y Te sientes morir. Deja que Te sostenga y que con mis manos resguarde Tu Santísimo Rostro. Veo que tocas la tierra y boqueas en la Sangre; pero Tus enemigos Te quieren poner de pie, tiran de Ti con las cuerdas, Te levantan por los cabellos, Te dan patadas, pero todo en vano. ¡Tú mueres, Jesús mío! ¡Qué pena, se me rompe el corazón por el dolor! Y casi arrastrándote Te conducen al monte Calvario. Mientras Te arrastran siento que reparas todas las ofensas de las almas consagradas a Ti, que Te dan tanto peso que por cuanto Tú Te esfuerzas por levantarte Te resulta imposible. Y así, arrastrado y pisoteado llegas al Calvario, dejando por donde pasas rojas huellas de Tu Preciosa Sangre.

Jesús desvestido y Coronado de Espinas por tercera vez

Aquí, en el Calvario, nuevos dolores Te esperan. Te desnudan de nuevo y Te arrancan vestidura y corona de espinas. ¡Ah!, gimes al sentir que Te arrancan las espinas de Tu Cabeza; y al tiempo que Te arrancan la vestidura, Te arrancan también las carnes desgarradas que están adheridas a ella. Las Llagas se abren de nuevo, la Sangre corre a ríos hasta la tierra, y es tanto el dolor que caes casi muerto. Pero nadie se mueve a compasión por Ti, mi Bien, al contrario, con bestial furor Te ponen de nuevo la corona de espinas, Te la clavan a golpes, y es tanto el tormento por las laceraciones y por el arrancar de Tus cabellos amasados en la Sangre coagulada, que sólo los Ángeles podrían decir lo que sufres, mientras horrorizados retiran sus celestiales miradas y lloran.

Desnudado Jesús mío, permíteme que Te estreche a mi corazón para calentarte, porque veo que tiemblas y que un frío sudor de muerte invade Tu Santísima Humanidad. ¡Cuánto quisiera darte mi vida y mi sangre para sustituir a la Tuya, que has perdido para darme vida! Mientras tanto, Jesús mirándome con Sus lánguidos y moribundos ojos, parece que me dice:

“¡Hija Mía, cuánto Me cuestan las almas! Aquí es el lugar donde los espero a todos para salvarlos, donde quiero reparar los pecados de aquellos que llegan a degradarse por debajo de las bestias, y se obstinan tanto en ofenderme que llegan a no saber vivir sin cometer pecados. Su razón queda ciega y pecan a tontas y a locas; he aquí el por qué Me coronan de espinas por tercera vez. Y con el desnudarme reparo por aquellos que llevan vestidos de lujo e indecentes, por los pecados contra la modestia y por aquellos que están tan atados a las riquezas, a los honores, a los placeres, que de ellos se forman un dios para sus corazones. ¡Ah! sí, cada una de estas ofensas es una muerte que siento, y si no muero es porque el Querer de Mi Eterno Padre no ha decretado aún el momento de Mi muerte.”

Desnudado Bien mío, mientras reparo Contigo Te ruego que con Tus santísimas manos me despojes de todo y no permitas que ningún afecto malo entre en mi corazón, Te ruego que Tú me lo vigiles, me lo circundes con Tus penas, me lo llenes de Tu Amor, Te ruego que mi vida no sea otra cosa que la repetición de la Tuya, y reafirma con Tu bendición mi despojamiento; bendíceme de corazón y dame la fuerza de asistir a Tu dolorosa Crucifixión para quedar crucificada junto Contigo.

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DÉCIMA NOVENA HORA
De las 11 a las 12 del día 

La Crucifixión de Jesús

Gracias Te doy, ¡oh, Jesús!, por llamarme a la unión Contigo por medio de la oración, y tomando Tus pensamientos, Tu lengua, Tu corazón y fundiéndome toda en Tu Voluntad y en Tu amor, extiendo mis brazos para abrazarte y apoyando mi cabeza sobre Tu Corazón empiezo:   

Jesús, Mamá mía, vengan a escribir conmigo, préstenme Vuestras santísimas manos a fin de que pueda escribir lo que a Vosotros Os plazca y sólo lo que queráis.

Amor mío, Jesús, ya estás despojado de Tus vestiduras, Tu Santísimo Cuerpo está tan lacerado, que pareces un cordero desollado, veo que tiemblas de cabeza a pies, y no sosteniéndote de pie, mientras Tus enemigos Te preparan la Cruz Tú Te dejas caer a tierra en este monte. Mi Bien y mi Todo, el corazón se me oprime por el dolor al verte chorreando Sangre por todas partes de Tu Santísimo Cuerpo y todo Llagado de cabeza a pies. Tus enemigos, cansados pero no satisfechos, al desnudarte han arrancado de Tu Santísima Cabeza, con indecible dolor, la corona de espinas, y después Te la han clavado de nuevo entre dolores inauditos, traspasando con nuevas heridas Tu Sacratísima Cabeza. ¡Ah!, Tú reparas la perfidia y la obstinación en el pecado, especialmente de soberbia. Jesús, veo que si el amor no Te empujase más arriba, Tú habrías muerto por la acerbidad del dolor que sufriste en esta tercera coronación de espinas. Pero veo que no puedes resistir el dolor, y con aquellos ojos velados por la Sangre, miras para ver si al menos uno se acerca a Ti para sostenerte en tanto dolor y confusión. Dulce Bien mío, amada Vida mía, aquí no estás solo como en la noche de la Pasión, está la doliente Mamá, que lacerada en Su Corazón sufre tantas muertes por cuantas penas Tú sufres. ¡Oh, Jesús!, también está la amante Magdalena, parece enloquecida por causa de Tus penas; el fiel Juan, que parece enmudecido por la fuerza del dolor de Tu Pasión. Aquí es el monte de los amantes, no puedes estar solo. Pero dime, Amor mío, ¿a quién quisieras para sostenerte en tanto dolor? ¡Ah!, permíteme que venga yo a sostenerte. Soy yo quien tiene más necesidad que todos; la amada Mamá, con los demás, me ceden el puesto, y yo, ¡oh, Jesús!, me acerco a Ti, Te abrazo y Te ruego que apoyes Tu cabeza sobre mis hombros y que me hagas sentir en mi cabeza Tus espinas. Quiero poner mi cabeza junto a la Tuya, no sólo para sentir Tus espinas sino también para lavar con Tu Preciosísima Sangre que Te escurre de la Cabeza, todos mis pensamientos, a fin de que puedan estar todos en actitud de repararte cualquier ofensa de pensamiento que cometan todas las criaturas. Mi Amor, ¡ah!, estréchate a mí, quiero besar una por una las gotas de Sangre que chorrean sobre Tu Santísimo Rostro; y mientras las adoro una por una, Te ruego que cada gota de esta Sangre sea luz a cada mente de criatura, para hacer que ninguna Te ofenda con pensamientos malos, pero mientras Te tengo estrechado y apoyado en mí, Te miro, ¡oh, Jesús!, y veo que miras la Cruz que los enemigos Te preparan, oyes los golpes que dan a la Cruz para hacerle los agujeros donde Te clavarán; escucho ¡oh, mi Jesús!, a Tu Corazón latir fuertemente y casi estremeciéndose, anhelando el lecho para Ti más apetecible, donde, si bien con dolor indescriptible, sellarás en Ti la salvación de nuestras almas. ¡Ah!, Te oigo decir:

“Amor Mío, amada Cruz, precioso lecho Mío, Tú has sido Mi martirio en vida y ahora eres Mi reposo; ¡oh, Cruz!, recíbeme pronto en tus brazos, Yo estoy impaciente de tanto esperar, Cruz Santa, en ti vendré a dar cumplimiento a todo, pronto ¡oh, Cruz!, cumple Mis deseos ardientes que Me consumen de dar vida a las almas, y estas vidas serán selladas por ti, ¡oh, Cruz! ¡Oh, Cruz!, no tardes más, con ansia espero extenderme sobre ti para abrir el Cielo a todos Mis hijos y cerrar el infierno. ¡Oh, Cruz!, es verdad que tú eres Mi batalla, pero eres también Mi victoria y Mi triunfo completo, y en ti daré abundantes herencias, victorias, triunfos y coronas a Mis hijos.”

¿Pero quién puede decir todo lo que mi dulce Jesús dice a la Cruz? Pero mientras Jesús se desahoga con la Cruz, los enemigos le ordenan extenderse sobre ella y Tú pronto obedeces a su querer para reparar nuestras desobediencias. Amor mío, antes de que Te extiendas sobre la Cruz, permíteme que Te estreche más fuerte a mi corazón y que Te dé un beso; escucha ¡oh, Jesús!, no quiero dejarte, quiero venir junto Contigo a extenderme sobre la Cruz y permanecer clavada Contigo. El verdadero amor no soporta separación de ningún tipo. Tú perdonarás la osadía de mi amor y me concederás el quedarme crucificada Contigo. Mira, tierno Amor mío, no soy sólo yo quien esto Te pide, sino también la doliente Mamá, la inseparable Magdalena, el predilecto Juan, todos Te dicen que les sería más soportable el permanecer crucificados Contigo, que asistir a verte a Ti Crucificado. Por eso junto Contigo me ofrezco al Eterno Padre, fundida con Tu Voluntad, con Tu amor, con Tus reparaciones, con Tu mismo Corazón y con todas Tus penas. ¡Ah!, parece que mi dolorido Jesús me dice:

“Hija Mía, has previsto Mi Amor, ésta es Mi Voluntad, que todos aquellos que Me aman queden crucificados Conmigo. ¡Ah! sí, ven también a extenderte Conmigo sobre la Cruz; te daré vida de Mi Vida y Te tendré como la predilecta de Mi Corazón.”

Y he aquí, dulce Bien mío, que Te extiendes sobre la Cruz, miras a los verdugos que tienen en las manos clavos y martillo para clavarte, con tanto amor y dulzura, que les haces una dulce invitación para que pronto Te crucifiquen. Y ellos, si bien sienten repugnancia, con ferocidad inhumana Te toman la mano derecha, ponen el clavo, y con golpes de martillo lo hacen salir por el otro lado de la Cruz, pero es tal y tanto el dolor que sufres, ¡oh, mi Jesús!, que Te estremeces, la luz de Tus bellos ojos se eclipsa, Tu Rostro Santísimo palidece y se hace lívido. Diestra bendita, Te beso, Te compadezco, Te adoro y Te agradezco por mí y por todos. Y por cuantos golpes recibiste, tantas almas Te pido en este momento que liberes de la condena del infierno; por cuantas gotas de Sangre derramaste, tantas almas Te ruego que laves en esta Sangre Preciosa; y por el dolor acerbo que sufriste, especialmente cuando Te la clavaron a la Cruz, de modo de desgarrarte los nervios de los brazos, Te ruego que abras a todos el Cielo y que bendigas a todos, y pueda Tu bendición llamar a la conversión a los pecadores, y a la luz de la fe a los herejes y a los infieles.

¡Oh, Jesús, dulce Vida mía!, habiendo terminado de clavar la mano derecha, los enemigos con crueldad inaudita Te toman la izquierda, Te la tiran tanto para hacer que llegue al agujero preparado, que sientes dislocarse las articulaciones de los brazos y de los hombros, y por la fuerza del dolor, las piernas quedan contraídas y con movimientos convulsos. Mano izquierda de mi Jesús, Te beso, Te compadezco, Te adoro y Te agradezco; Te ruego por cuantos golpes y dolores que sufriste cuando Te clavaron el clavo, que me concedas tantas almas que en este momento para hacerlas volar del Purgatorio al Cielo; y por la Sangre que derramaste Te ruego que extingas las llamas que queman a aquellas almas, y sirva a todas de refrigerio y de baño saludable para purificarlas de todas las manchas, para disponerlas a la visión beatífica. Amor mío y mi Todo, por el agudo dolor sufrido cuando Te clavaron el clavo en la mano izquierda, Te ruego que cierres el infierno a todas las almas, y que detengas los rayos de la Divina Justicia, desafortunadamente irritada por nuestras culpas. ¡Ah, Jesús!, haz que este clavo en Tu bendita mano izquierda sea llave que cierre la Divina Justicia, para hacer que no lluevan los flagelos sobre la Tierra, y abra los tesoros de la Divina Misericordia en favor de todos, por eso Te ruego que nos estreches entre Tus brazos.  Ya has quedado incapacitado para todo, y nosotros hemos quedado libres para poderte hacer todo; por lo tanto, pongo en Tus brazos al mundo y a todas las generaciones, y Te ruego, Amor mío, con las voces de Tu misma Sangre, que no niegues el perdón a ninguno, y por los méritos de Tu Preciosísima Sangre, Te pido la Salvación y la Gracia para todos, no excluyas a ninguno, ¡oh, mi Jesús!

Amor mío, Jesús, Tus enemigos no están contentos aún, con ferocidad diabólica toman Tus santísimos pies, siempre incansables en la búsqueda de almas, y contraídos como estaban por la fuerza del dolor de las manos, los tiran tanto, que quedan dislocadas las rodillas, las costillas y todos los huesos del pecho. Mi corazón no soporta, ¡oh, mi Bien!, Te veo que por la fuerza del dolor Tus bellos ojos eclipsados y velados por la Sangre se contraen, Tus labios lívidos e hinchados por los golpes se tuercen, Tus mejillas se hunden, los dientes se aprietan, el pecho jadeante, el Corazón por la fuerza del estiramiento de las manos y de los pies, queda todo desquiciado. ¡Amor mío, con qué ganas tomaría Tu lugar para evitarte tanto dolor! Quiero distenderme sobre todos Tus miembros para darte en todo un alivio, un beso, un consuelo, una reparación por todos.

Jesús mío, veo que ponen un pie sobre el otro y con un clavo, por añadidura despuntado, Te clavan Tus santísimos pies, ¡oh, mi Jesús!, permíteme que mientras Te los traspasa el clavo, Te ponga en el pie derecho a todos los Sacerdotes, para que sean luz a los pueblos, especialmente a aquellos que no llevan una vida buena y santa; y en el pie izquierdo a todos los pueblos, a fin de que reciban luz de los Sacerdotes, los respeten y les sean obedientes; y conforme el clavo traspasa Tus pies, así traspase a los Sacerdotes y a los pueblos, a fin de que unos y otros no se puedan separar de Ti.  Pies benditos de Jesús, os beso, os compadezco, os adoro y os agradezco; y Te ruego, ¡oh, Jesús!, por los agudísimos dolores que sufriste cuando por los estiramientos que Te hicieron Te dislocaron todos los huesos, y por la Sangre que derramaste, que encierres a todas las almas en las Llagas de Tus santísimos pies, no desdeñes a ninguna, ¡oh, Jesús!; Tus clavos crucifiquen nuestras potencias a fin de que no se aparten de Ti; nuestro corazón, a fin de que se fije siempre y solamente en Ti; todos nuestros sentimientos queden clavados por Tus clavos a fin de que no tomen ningún gusto que no venga de Ti.

¡Oh, mi Jesús Crucificado!, Te veo todo ensangrentado, nadando en un baño de Sangre, y estas gotas de Sangre no Te dicen otra cosa sino: ¡Almas! Es más, en cada una de estas gotas de Tu Sangre veo moverse almas de todos los siglos; así que a todas nos contenías en Ti, ¡oh, Jesús! Por la potencia de esta Sangre Te pido que ninguna huya de Ti.

¡Oh, mi Jesús!, hasta que los verdugos terminan de clavarte los pies, yo me acerco a Tu Corazón, veo que no puedes más, pero el amor grita más fuerte: “¡Más penas aún!”  Mi Jesús, Te abrazo, Te beso, Te compadezco, Te adoro, Te agradezco por mí y por todos. Jesús, quiero apoyar mi cabeza sobre Tu Corazón para sentir lo que sufres en esta dolorosa crucifixión. ¡Ah!, siento que cada golpe de martillo hace eco en Tu Corazón; este Corazón es el centro de todo, y de él comienzan los dolores y en él terminan. ¡Ah!, si no fuera porque esperas una lanza para ser traspasado, las llamas de Tu Amor y la Sangre que regurgita en torno a Tu Corazón, se hubieran abierto camino y Te lo habrían ya traspasado. Estas Llamas y esta Sangre llaman a las almas amantes a hacer feliz estancia en Tu Corazón, y yo, ¡oh, Jesús!, Te pido, por amor de este Corazón y por Tu Santísima Sangre, la santidad de las almas, y a aquellas que Te aman, ¡oh, Jesús!, no las dejes salir jamás de Tu Corazón, y con Tu Gracia multiplica las vocaciones de las almas víctimas que continúen Tu Vida sobre la Tierra. Tú quisieras dar un puesto distinto en Tu Corazón a las almas amantes, haz que este puesto, no lo pierdan jamás.

¡Oh, Jesús!, las Llamas de Tu Corazón me abrasen y me consuman, que Tu Sangre me embellezca, que Tu Amor me tenga siempre clavada al amor con el dolor y con la reparación.

¡Oh, mi Jesús!, ya los verdugos han clavado Tus manos y Tus pies a la Cruz, y volteándola para remachar los clavos obligan a Tu Rostro adorable a tocar la tierra empapada por Tu misma Sangre, y Tú con Tu boca divina la besas intentando con este beso besar a todas las almas y vincularlas a Tu Amor, sellando con esto su salvación.  ¡Oh, Jesús!, quiero tomar yo Tu lugar para que Tu Sacratísimo Cuerpo no toque esa tierra impregnada de Tu Preciosa Sangre; quiero estrecharte entre mis brazos, y mientras los verdugos rematan los clavos haz que estos golpes me hieran también a mí y me claven toda a Tu Amor.

Pongo mi cabeza en la Tuya, y mientras las espinas se van hundiendo siempre más en Tu Santísima Cabeza, quiero ofrecerte, ¡oh, mi Jesús!, todos mis pensamientos como besos para consolarte y endulzar las amarguras de Tus espinas.

¡Oh, Jesús!, pongo mis ojos en los Tuyos, y veo que Tus enemigos aún no están saciados de insultarte y escarnecerte, y yo quiero hacerte una defensa con mi vista dándote miradas de amor para endulzar Tus miradas divinas.

Pongo mi boca en la Tuya, veo Tu lengua casi pegada al paladar por la amargura de la hiel y la sed ardiente. Para aplacar Tu sed, ¡oh, mi Jesús!, Tú quisieras todos los corazones de las criaturas rebosantes de amor, pero no teniéndolos Te abrazas cada vez más por ellas. ¡Oh, Jesús!, quiero enviarte ríos de amor para mitigar en algún modo la amargura de Tu sed.

¡Oh, mi Jesús!, pongo mis manos en las Tuyas, veo que a cada movimiento que haces, las Llagas más se abren y el dolor se hace más intenso y acerbo. ¡Oh, Jesús!, quiero ofrecerte todas las obras santas de las criaturas para reconfortar y mitigar en algún modo la amargura de Tus Llagas.

¡Oh, Jesús!, pongo mis pies en los Tuyos, cuánto sufres, todos los movimientos de Tu Sacratísimo Cuerpo parece que se repercuten en los pies, y no hay nadie a Tu lado para sostenerlos y mitigar un poco la acerbidad de Tus dolores.

¡Oh, mi Jesús!, quisiera girar por todas las generaciones, pasadas, presentes y futuras, tomar todos sus pasos y ponerlos en los Tuyos para sostenerte y endulzar Tu dolor, es más, quiero poner también todos los pasos del Eterno y así poder dar un verdadero consuelo a Tu Divina Persona.

¡Oh, mi Jesús!, pongo mi corazón en el Tuyo, pobre Corazón cómo estás destrozado.  Si mueves los pies, los nervios de la punta del Corazón Te los sientes como arrancar; si mueves las manos, los nervios de arriba del Corazón quedan estirados; ¡oh, Jesús!, si mueves la cabeza, la boca del Corazón mana Sangre y sufre la completa crucifixión.  ¡Oh, mi Jesús!, ¿cómo puedo aliviar tanto dolor? Me difundiré en todo Tú, pondré mi corazón en el Tuyo, mis deseos en Tus ardientes deseos, para destruir los malos deseos de las criaturas; difundiré mi amor en el Tuyo, y de él tomaré fuego suficiente para abrazar todos los corazones de las criaturas y destruir los amores profanos. Me difundiré en Tu Santísima Voluntad para poder aniquilar cualquier acto maligno. Y es así que Tu Corazón queda aliviado y yo Te prometo mantenerme siempre clavada a este Corazón con los clavos de Tus deseos, de Tu amor y de Tu Voluntad. Y he aquí, ¡oh, mi Jesús!, crucificado Tú, crucificada yo en Ti. Tú no me permitirás que me desclave en lo más mínimo de Ti, para poderte amar y reparar por todos y reconfortarte por las ofensas que Te hacen las criaturas.

Jesús Crucificado. Junto con Él desarmamos a la Divina Justicia.

Y ahora, ¡oh, mi Jesús!, veo que Tus enemigos levantan el pesado madero y lo dejan caer en el hoyo que han preparado; y Tú, dulce Amor mío, quedas suspendido en el aire, entre el Cielo y la Tierra, y es en este solemne momento que Tú Te diriges al Padre, y con voz débil y apagada le dices:

“Padre Santo, estoy aquí cargado con todos los pecados del mundo, no hay pecado que no recaiga sobre Mí, por eso no descargues más sobre el mundo los flagelos de la Divina Justicia, sino sobre Mí, Tu Hijo. ¡Oh, Padre!, permíteme que ate todas las almas a esta Cruz y con las voces de Mi Sangre y de Mis Llagas responda por ellas. ¡Oh, Padre!, ¿no ves a qué estado Me he reducido? Es desde esta Cruz que Yo reconcilio Cielo y Tierra, y en virtud de estos Dolores concede a todos, paz, perdón y salvación.  Detén Tu indignación contra la pobre humanidad, contra Mis hijos; están ciegos y no saben lo que hacen, por eso mírame bien cómo he quedado reducido por causa de ellos; si no Te mueves a compasión por ellos, que Te enternezca al menos este Mi Rostro ensuciado por escupitinas, cubierto de Sangre, amoratado e hinchado por tantas bofetadas y golpes recibidos. Piedad, Padre Mío, era Yo el más bello de todos, y ahora estoy todo desfigurado, tanto, que no Me reconozco más, he llegado a ser la abominación de todos, por eso a cualquier costo quiero salva a la pobre criatura.”

¡Oh, Jesús!, mientras estás Crucificado sobre esta Cruz, Tu Alma no está más sobre la Tierra sino en los Cielos, con Tu Divino Padre, para defender y perorar la causa de las almas. Crucificado Amor mío, también yo quiero seguirte ante el Trono del Eterno, y junto Contigo quiero desarmar la Divina Justicia. Hago mía Tu Santísima Humanidad, unida con Tu Voluntad y junto Contigo quiero hacer lo que haces Tú; es más, permíteme, Vida mía, que corran mis pensamientos en los Tuyos, mi amor, mi voluntad, mis deseos en los Tuyos, mis latidos corran en Tu Corazón, todo mi ser en Ti a fin de que no deje escapar nada y repita acto por acto, palabra por palabra, todo lo que haces Tú.

Pero veo, Crucificado Bien mío, que Tú, viendo al Divino Padre indignado contra las criaturas, Te postras ante Él y escondes a todas las criaturas dentro de Tu Santísima Humanidad, poniéndonos al seguro, a fin de que el Padre, mirándonos en Ti, por amor Tuyo no arroje a la criatura de Sí. Y si las mira, enfadado es porque muchas almas han desfigurado la bella imagen creada por Él, y no tienen otro pensamiento que para ofenderlo, y de la inteligencia que debía ocuparse en comprenderlo forman por el contrario un receptáculo donde anidan todas las culpas. Tú, ¡oh, mi Jesús!, para aplacarlo atraes la atención del Divino Padre a mirar Tu Santísima Cabeza traspasada entre atroces dolores, que tienen en Tu mente como clavadas todas las inteligencias de las criaturas, por las cuales, una por una, ofreces una expiación para  satisfacer a la Divina Justicia. ¡Oh! cómo estas espinas son ante la Majestad Divina voces piadosas que excusan todos los malos pensamientos de las criaturas. Jesús mío, mis pensamientos con los Tuyos son uno solo, por eso junto Contigo ruego, imploro, reparo y excuso ante la Divina Majestad todo el mal que se comete por todas las inteligencias de las criaturas; y permíteme que tome Tus espinas y Tu misma inteligencia, y junto Contigo gire por todas las criaturas y una Tu inteligencia a las de ellas, y con la Santidad de la Tuya les restituya la primera inteligencia, tal como fue por Ti creada; que con la Santidad de Tus Pensamientos reordene todos los pensamientos de ellas en Ti y con Tus espinas traspase todas las mentes de las criaturas y Te restituya el dominio y el régimen de todas. ¡Ah, sí, oh mi Jesús!, sé Tú solo el dominador de cada pensamiento, de cada afecto, y de todas las gentes; rige Tú solo cada cosa, sólo así será renovada la faz de la Tierra que causa horror y espanto.

Pero me doy cuenta Crucificado Jesús que continuas viendo al Divino Padre enojado, que mira a las pobres criaturas y las encuentra a todas sucias de culpas, cubiertas con las más feas suciedades, tanto de dar asco a todo el Cielo. ¡Oh, cómo queda horrorizada la pureza de la Mirada Divina, no reconociendo más como obra de Sus Santísimas Manos a la pobre criatura! Más bien, parece que sean tantos monstruos que ocupan la Tierra y que van atrayendo la indignación de la Mirada paterna; pero Tú, ¡oh, mi Jesús!, para aplacarlo, tratas de endulzarlo cambiando Tus ojos con los Suyos, haciéndole verlos cubiertos de Sangre e hinchados de lágrimas, y lloras ante la Divina Majestad para moverla a compasión por la desventura de tantas pobres criaturas, y oigo Tu Voz que dice:

“Padre Mío, es cierto que la ingrata criatura cada vez más se va ensuciando con las culpas, hasta no merecer ya Tu Mirada paterna, pero mírame a Mí, ¡oh, Padre!, Yo quiero llorar tanto ante Ti, para formar un baño de Lágrimas y de Sangre para lavar estas suciedades con las cuales se han cubierto las criaturas. Padre Mío, ¿querrás acaso Tú rechazarme? No, no lo puedes, Soy Tu Hijo, y a la vez que Soy Tu Hijo Soy también la Cabeza de todas las criaturas, y ellas son mis miembros, salvémoslas, ¡oh, Padre!, salvémoslas.”

Mi Jesús, Amor sin fin, quisiera tener Tus ojos para llorar ante la Majestad Suprema por la pérdida de tantas pobres criaturas y por estos tiempos tan tristes.[1] Permíteme que tome Tus Lágrimas y Tus mismas miradas, que son una con las mías, y gire por todas las criaturas; y para moverlas a compasión por sus almas y por Tu Amor les haré ver que Tú lloras por su causa, y que mientras se van ensuciando, Tú tienes preparadas Tus Lágrimas y Tu Sangre para lavarlas, y al verte llorar se rendirán. ¡Ah!, con estas Tus Lágrimas permíteme que lave todas las inmundicias de las criaturas; que estas Lágrimas las haga descender en sus corazones y pueda reblandecer a tantas almas endurecidas en la culpa y venza la obstinación de todos los corazones; y con Tus miradas las penetre, de modo de hacer que todos dirijan sus miradas al Cielo para amarte, y no las dirijan más a la Tierra para ofenderte; así el Divino Padre no desdeñará mirar a la pobre humanidad.

Crucificado Jesús, veo que el Divino Padre aún no se aplaca en Su indignación, porque mientras Su paterna Bondad, movida por tanto amor hacia la pobre criatura ha llenado Cielo y Tierra de tantas pruebas de amor y de beneficios hacia ella, que casi a cada paso y acto se siente correr el amor y las gracias de aquel Corazón paterno, la criatura siempre ingrata, despreciando este Amor no lo quiere reconocer, más bien hace frente a tanto amor llenando el Cielo y la Tierra de insultos, desprecios y ultrajes, y llega a pisotearlo bajo sus inmundos pies, queriéndolo casi destruir idolatrándose a sí misma.  ¡Ah!, todas estas ofensas penetran hasta en los Cielos y llegan ante la Majestad Divina, la Cual, ¡oh!, cómo se indigna al ver a la vilísima criatura que llega hasta insultarla y ofenderla en todos los modos. Pero Tú, ¡oh, mi Jesús!, siempre atento a defendernos, con la fuerza arrebatadora de Tu Amor obligas al Padre a mirar Tu Santísimo Rostro cubierto de todos estos insultos y desprecios, y dices:

“Padre Mío, no rechaces a la pobre criatura, si la rechazas a ella, a Mí Me rechazas; ¡ah!, aplácate, todas estas ofensas las tengo sobre Mi Rostro que Te responde por todas.”

Jesús mío, ¿será posible que nos ames tanto? Tu Amor tritura este mi pobre corazón, y queriendo seguirte en todo, permíteme que tome este Tu Rostro Santísimo para tenerlo en mi poder, para mostrarlo continuamente así desfigurado al Padre, para moverlo a compasión de la pobre humanidad, que está tan oprimida bajo el azote de la Divina Justicia, que yace como moribunda; permíteme que me ponga en medio de todas las criaturas y les haga ver Tu Rostro tan desfigurado por su causa, y las mueva a compasión de sus almas y de Tu Amor; y que con la Luz que brota de ese Tu Rostro y con la fuerza arrebatadora de Tu Amor, les haga comprender quién eres Tú y quiénes son ellas que osan ofenderte, y haga resurgir sus almas de en medio de tantas culpas en las cuales viven muriendo a la Gracia, y las haga postrarse ante Ti, todas en acto de adorarte y glorificarte.

Mi Jesús, Crucificado adorable, la criatura va siempre irritando a la Divina Justicia, y desde su lengua hace resonar el eco de horribles blasfemias, voces de imprecaciones y maldiciones, conversaciones malas, concertaciones para decidir cómo destrozarse mejor entre ellas y llevar a cabo matanzas. ¡Ah!, todas estas voces ensordecen la Tierra y penetrando hasta en los Cielos ensordecen el oído Divino, el cual, cansado de estos ecos venenosos que la criatura le manda, quisiera deshacerse de ella arrojándola lejos de Sí, porque todas esas voces venenosas imprecan y claman venganza y justicia contra ellas mismas. ¡Oh, cómo la Divina Justicia se siente incitada a mandar flagelos; cómo encienden Su furor contra la criatura tantas blasfemias horrendas! Pero Tú, ¡oh, mi Jesús!, amándonos con amor sumo, haces frente a estas voces asesinas con Tu Voz omnipotente y creadora, en la cual recoges todas estas voces y haces resonar en el Oído Paterno Tu Voz dulcísima, para tranquilizarlo por las molestias que las criaturas le dan con otras tantas voces de bendiciones, de alabanzas, y gritas: “¡Misericordia, Gracias, Amor para la pobre criatura!” Y para aplacarlo más le muestras Tu santísima boca y le dices:

“Padre Mío, mírame de nuevo; no oigas las voces de las criaturas sino escucha la Mía; Soy Yo quien da satisfacción por todas; por eso Te ruego que mires a la criatura, pero que la mires en Mí, ¿si las miras fuera de Mí, qué será de ella? Es débil, ignorante, capaz sólo de hacer el mal, llena de todas las miserias; piedad, piedad de la pobre criatura, respondo Yo por ellas con esta Mi lengua amargada por la hiel, reseca por la sed, quemada y abrazada por el amor.”

Mi amargado Jesús, mi voz en la Tuya quiere hacer frente a todas estas ofensas, y permíteme que tome Tu lengua, Tus labios y gire por todas las criaturas y toque sus lenguas con la Tuya, a fin de que ellas sintiendo en el momento de ofenderte la amargura de la Tuya, si no por amor, al menos por la amargura que sienten no blasfemen; déjame que toque sus labios con los Tuyos, a fin de que apague el fuego de la culpa sobre los labios de todas ellas, y con Tu Voz omnipotente, haciéndola resonar en todos los pechos, pueda detener la corriente de todas las voces malas, y cambiar todas las voces humanas en bendiciones y alabanzas.

Crucificado Bien mío, la criatura ante tanto amor y dolor Tuyo no se rinde aún, por el contrario, despreciándote va agregando culpas a culpas, cometiendo sacrilegios enormes, homicidios, suicidios, fraudes, engaños y traiciones. ¡Ah!, todas estas obras malas hacen más pesados los Brazos Paternos, y el Padre, no pudiendo sostener el peso está a punto de dejarlos caer y verter sobre la Tierra furor y destrucción. Y Tú, ¡oh, mi Jesús!, para arrancar a la criatura del Furor Divino, temiendo verla destruida, extiendes Tus brazos y estrechas los brazos paternos, a fin de que no los deje caer para destruir a la criatura, y ayudándolo con los Tuyos a sostener el peso lo desarmas, e impides que la Justicia actúe; y para moverlo a compasión por la mísera humanidad y enternecerlo, le dices con la Voz más insinuante:

“Padre Mío, mira estas manos destrozadas y estos clavos que Me las traspasan, que Me clavan junto a todas estas obras malas. ¡Ah!, es en estas manos que siento todos los dolores que Me dan todas estas obras malas. ¿No estás contento, Padre Mío, con Mis Dolores? ¿No son tal vez capaces de satisfacerte? ¡Ah!, estos Mis brazos dislocados serán siempre cadenas que tendrán estrechada a la pobre criatura, a fin de que no Me huya, sólo alguna que quisiera arrancarse a viva fuerza; y estos Mis brazos serán cadenas amorosas que Te atarán, Padre Mío, para impedir que Tú destruyas a la pobre criatura; es más, Te atraeré siempre más hacia ella para que viertas sobre ella Tus Gracias y Tus Misericordias.”

Mi Jesús, Tu Amor es un dulce encanto para mí y me empuja a hacer lo que haces Tú, por eso dame Tus brazos, porque junto Contigo quiero impedir, a costa de cualquier pena, que la Divina Justicia haga Su curso contra la pobre humanidad; con la Sangre que escurre de Tus manos quiero apagar el fuego de la culpa que la enciende y calmar Su furor; y para mover al Padre a piedad de las criaturas, permíteme que yo ponga en Tus brazos los tantos miembros destrozados, los gemidos de tantos pobres heridos, los tantos corazones doloridos y oprimidos, y permíteme que gire por todas las criaturas y las ponga a todas en Tus brazos, a fin de que todas regresen a Tu Corazón, y permíteme que con la potencia de Tus manos creadoras detenga la corriente de tantas obras malas y aparte a todos de obrar el mal.

Mi amable Jesús Crucificado, la criatura no está satisfecha aún de ofenderte, quiere beber hasta el fondo toda la hez de la culpa y corre como enloquecida en el camino del mal, se precipita de culpa en culpa, desobedece Tus Leyes y desconociéndote se rebela contra Ti, y casi sólo por darte dolor quiere irse al infierno. ¡Oh! cómo se indigna la Majestad Suprema, y Tú, ¡oh, mi Jesús!, triunfando sobre todo, y también sobre la obstinación de las criaturas, para aplacar al Divino Padre le muestras toda Tu Santísima Humanidad lacerada, dislocada, desgarrada en modo horrible, y Tus Santísimos Pies traspasados, en los cuales contienes todos los pasos de las criaturas que Te dan dolores mortales, tanto, que están contraídos por la atrocidad de los dolores; y escucho Tu Voz más que nunca conmovedora, como a punto de apagarse, que quiere vencer por fuerza de amor y de dolor a la criatura y triunfar sobre el corazón paterno, que dice:

“Padre Mío, mírame de la cabeza a los pies, no hay parte sana en Mí, no tengo donde hacerme abrir otras Llagas y procurarme otros dolores; si no Te aplacas ante este espectáculo de amor y de dolor, ¿quién podrá aplacarte? ¡Oh, criaturas!, si no os rendís ante tanto amor, ¿qué esperanza os queda de convertiros? Estas Mis Llagas y esta Sangre serán siempre voces que llamarán del Cielo a la Tierra gracias de arrepentimiento, de perdón y compasión por la pobre humanidad.”

Mi Jesús, Te veo en estado de violencia para aplacar al Padre y para vencer a la pobre criatura, por eso permíteme que tome Tus Santísimos Pies y gire por todas las criaturas, y ate sus pasos a Tus pies, a fin de que si quieren caminar por el camino del mal, sintiendo las cadenas que tienes puestas entre Tú y ellas, no lo podrán hacer.  ¡Ah!, con estos Tus Pies hazles retroceder del camino del mal y ponlas sobre el camino del bien, haciéndolas más dóciles a Tus Leyes, y con Tus clavos cierra el infierno para que nadie más caiga en él.

Mi Jesús, amante Crucificado, veo que no puedes más, la tensión terrible que sufres sobre la Cruz, el crujido continuo de Tus huesos que se dislocan cada vez más a cada pequeño movimiento, las carnes que se abren cada vez más, las repetidas ofensas que Te llegan, repitiéndote una pasión y muerte más dolorosa, la sed ardiente que Te consume, las penas internas que Te sofocan de amargura, de dolor y de amor, y en tantos martirios Tuyos, la ingratitud humana que Te hace frente y que penetra como ola impetuosa hasta dentro de Tu Corazón traspasado, ¡ah!, tanto Te aplastan, que Tu Santísima Humanidad, no resistiendo bajo el peso de tantos martirios está por sucumbir, y como delirando de amor y de sufrimiento pide ayuda y piedad. Crucificado Jesús, ¿será posible que Tú, que riges todo y das vida a todos pidas ayuda? ¡Ah, cómo quisiera penetrar en cada gota de Tu Sangre y derramar la mía para endulzarte cada Llaga, para mitigar el dolor de cada espina, para hacer menos dolorosas sus pinchaduras, para aliviar en cada pena interior de Tu Corazón la intensidad de Tus amarguras! Quisiera darte vida por vida, y si me fuera posible quisiera desclavarte de la Cruz para ponerme en lugar Tuyo, pero veo que soy nada y nada puedo, soy demasiado insignificante, por eso dame a Ti mismo, tomaré vida en Ti y Te daré a Ti mismo, así contentarás mis ansias. Desgarrado Jesús, veo que Tu Santísima Humanidad termina, no por Ti, sino para cumplir en todo nuestra Redención. Tienes necesidad de ayuda divina, y por eso Te arrojas en los Brazos Paternos y pides ayuda y auxilio. ¡Oh! cómo se enternece el Divino Padre al mirar el horrendo desgarro de Tu Santísima Humanidad, el trabajo terrible que la culpa ha hecho en Tus santísimos miembros, y para contentar Tus ansias de amor Te estrecha a Su Corazón Paterno y Te da las ayudas necesarias para cumplir nuestra Redención. Y mientras Te estrecha, sientes en Tu Corazón repetirse más fuertemente los golpes sobre los clavos, los azotes de los flagelos, las laceraciones de las Llagas, las pinchaduras de las espinas.  ¡Oh, cómo queda conmovido el Padre! ¡Cómo se indigna viendo que todas estas penas Te las dan hasta en Tu Corazón, aun las almas a Ti consagradas! Y en Su dolor Te dice:

“¿Será posible, Hijo Mío, que ni siquiera la parte elegida por Ti esté Contigo? Al contrario, parece que piden refugio y alojo en este Tu Corazón para amargarte y darte una muerte más dolorosa, y lo que es más, todos estos dolores que Te dan están escondidos y cubiertos por hipocresías. ¡Ah, Hijo, no puedo contener más la indignación por la ingratitud de estas almas, las cuales Me dan más dolor que todas las otras criaturas juntas!”

Pero Tú, ¡oh, mi Jesús!, triunfando sobre todo defiendes a estas almas, y con el amor inmenso de Tu Corazón das reparación por las olas de amarguras y de heridas que éstas Te dan; y para aplacar al Padre le dices:

“Padre Mío, mira este Mi Corazón, todos estos dolores Te satisfacen, y por cuanto más acerbos tanto más potentes sobre Tu Corazón de Padre para obtenerles Gracias, Luz y Perdón. Padre Mío, no las rechaces, ellas serán Mis defensoras, continuarán Mi Vida sobre la Tierra.”

Vida mía, Crucificado Jesús, veo que agonizas sobre la Cruz, pero no está aún satisfecho Tu Amor para dar cumplimiento a todo. También yo agonizo junto Contigo y llamo a todos ustedes, Ángeles, Santos, venid al monte Calvario a mirar los excesos y las locuras de amor de un Dios. Besemos Sus Llagas Sangrantes, adorémoslas, sostengamos esos miembros lacerados, agradezcamos a Jesús por la Redención; demos una mirada a la traspasada Madre, que tantas penas y muertes siente en Su Inmaculado Corazón por cuantas penas ve en Su Hijo Dios; Sus mismos vestidos están mojados de la Sangre que está esparcida por todo el monte Calvario, por eso, todos juntos tomemos esta Sangre y roguemos a la doliente Madre que se una a nosotros, dividámonos por todo el mundo y vayamos en ayuda de todos, ayudemos a los vacilantes, a fin de que no perezcan; a los caídos, para que se levanten; a aquellos que están por caer, para que no caigan; demos esta Sangre a tantos pobres ciegos a fin de que resplandezca en ellos la luz de la verdad; y en modo especial pongámonos en medio de los pobres combatientes, seamos para ellos vigilantes centinelas: si están por caer alcanzados por los proyectiles recibámoslos en nuestros brazos para confortarlos, a fin de que si son abandonados por todos, si están impacientes por su triste suerte, demos a ellos esta Sangre para que se resignen y se mitigue la atrocidad de sus dolores; y si vemos que hay almas que están a punto de caer en el infierno, demos a ellas esta Sangre Divina que contiene el Precio de la Redención y arrebatémoslas a satanás. Y mientras tengo a Jesús estrechado a mi corazón para tenerlo defendido y reparado de todo, pondré a todos en este Corazón a fin de que todos podamos obtener gracia eficaz de conversión, de fuerza y salvación. Y ahora, volvamos al monte Calvario para asistir a la Muerte de Nuestro Crucificado Jesús.

¡Oh, Jesús!, la Sangre a ríos escurre de Tus manos y de Tus pies, y los Ángeles haciéndote corona, admiran los portentos de Tu inmenso Amor, veo a Tu Mamá a los pies de la Cruz, traspasada por el dolor, a Tu amada Magdalena y al predilecto Juan, y todos en un éxtasis de estupor. ¡Oh, Jesús!, me uno a Ti, me estrecho a Tu Cruz, tomo todas las gotas de esta Sangre y las pongo en mi corazón, y cuando vea a Tu Justicia irritada contra los pecadores, Te mostraré esta Sangre para aplacarte; cuando vea almas obstinadas en la culpa, Te mostraré esta Sangre y en virtud de ella no rechazarás mi oración, porque tengo la prenda en mis manos.

Y ahora, Crucificado Bien mío, a nombre de todas las generaciones, pasadas, presentes y futuras, junto con tu Mamá y con todos los Ángeles, me postro ante Ti y Te digo: “Te adoramos, ¡oh, Cristo!, y Te bendecimos porque con Tu Santa cCruz has redimido al mundo.”

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VIGÉSIMA HORA
De las 12 a la 1 de la tarde 

Primera Hora de Agonía en la Cruz. La Primera Palabra.

Gracias Te doy, ¡oh, Jesús!, por llamarme a la unión Contigo por medio de la oración, y tomando Tus pensamientos, Tu lengua, Tu corazón y fundiéndome toda en Tu Voluntad y en Tu amor, extiendo mis brazos para abrazarte y apoyando mi cabeza sobre Tu Corazón empiezo:   

Crucificado Bien mío, Te veo sobre esta Cruz, sobre Tu Trono de triunfo, en acto de conquistar todo y a todos los corazones, y de atraerlos tanto a Ti, que todos sientan Tu sobrehumano poder. La naturaleza horrorizada de tanto delito se postra ante Ti y en silencio espera una palabra Tuya para rendirte homenaje y hacer reconocer Tu dominio; el Sol lloroso retira su luz, no pudiendo soportar Tu vista demasiado dolorosa.  El infierno siente terror y silencioso espera; los mismos enemigos pierden el ánimo, y si algún insulto Te lanzan, éste muere en los labios, así que todo es silencio. La traspasada Mamá, tus fieles, están todos mudos y tan petrificados ante la vista, ¡ay!, demasiado dolorosa de Tu destrozada y dislocada Humanidad, y silenciosos esperan también una Palabra Tuya. Tu misma Humanidad que yace en un mar de dolores entre los espasmos atroces de la agonía, está silenciosa, tanto, que temo que de un respiro a otro Tú mueras. Pero penetrando en Tu interior veo que el amor desborda, Te sofoca y no puedes contenerlo, y obligado por Tu Amor que Te atormenta más que las mismas penas, con voz fuerte y conmovedora hablas como el Dios que eres, y dices:

“Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.”

Y de nuevo quedas en silencio, inmerso en penas inauditas. Crucificado Jesús, ¿será posible tanto amor? ¡Ah! después de tantas penas e insultos, la Primera Palabra es el perdón, y nos excusas ante el Padre por tantos pecados; esta palabra la haces descender en cada corazón después de la culpa, y eres Tú el primero en ofrecerles el perdón. Pero cuantos Te rechazan y no lo aceptan, y Tu amor da en delirio y quieres dar a todos el perdón y el beso de paz.

A esta Palabra Tuya el infierno tiembla y Te reconoce por Dios. La naturaleza y todos quedan atónitos y reconocen Tu Divinidad, Tu inextinguible Amor, y silenciosos esperan para ver hasta dónde llega Tu Amor. Pero no es sólo Tu Voz, sino también Tu Sangre y Tus Llagas que gritan a cada corazón después del pecado: “Ven a Mis brazos, que te perdono, y el sello del perdón es el Precio de Mi Sangre.”

¡Oh, mi amable Jesús!, repite esta Palabra a cuantos pecadores hay en el mundo.  Para todos implora misericordia, a todos aplica los Méritos infinitos de Tu Preciosísima Sangre, por todos, ¡oh, buen Jesús!, continúa aplacando a la Divina Justicia y concede gracia a quien encontrándose en acto de tener que perdonar, no siente la fuerza. Mi Jesús, Crucificado adorado, en estas tres horas de amarguísima agonía Tú quieres dar cumplimiento a todo, y mientras silencioso Te estás sobre esta Cruz, veo que en Tu interior quieres satisfacer en todo al Padre. Por todos Le agradeces, satisfaces por todos y por todos pides perdón, y a todos impetras la Gracia de que nunca más Te ofendan. Y para obtener esto del Padre resumes toda Tu Vida, desde el primer instante de Tu concepción hasta Tu último respiro. Mi Jesús, Amor interminable, deja que también yo recapitule toda Tu Vida junto Contigo, con la inconsolable Mamá, con San Juan y con las pías mujeres.

Mi dulce Jesús, Te agradezco por las tantas espinas que han traspasado Tu adorable Cabeza, por las gotas de Sangre que de ésta has derramado, por los golpes que en ella has recibido y por los cabellos que Te han arrancado. Te agradezco por el bien que has hecho e impetrado a todos, por las luces y las buenas inspiraciones que nos has dado, y por cuantas veces has perdonado todos nuestros pecados de pensamiento, de soberbia, de orgullo y de estima propia.

Te pido perdón a nombre de todos, ¡oh, mi Jesús!, por cuantas veces Te hemos coronado de espinas, por cuantas gotas de Sangre Te hemos hecho derramar de Tu Sacratísima Cabeza, por cuantas veces no hemos correspondido a Tus inspiraciones.  Por todos esos dolores sufridos por Ti Te pido, ¡oh, buen Jesús!, impetrarnos la gracia de no cometer jamás pecados de pensamientos. Quiero también ofrecerte todo lo que sufriste en Tu Santísima Cabeza, para darte toda la gloria que todas las criaturas Te habrían dado si hubieran hecho buen uso de su inteligencia.

Adoro, ¡oh, Jesús mío!, Tus Santísimos Ojos y Te agradezco por cuantas Lágrimas y Sangre han derramado, por las espinas que los han traspasado, por los insultos, escarnios y menosprecios soportados en toda Tu Pasión. Te pido perdón por todos aquellos que se sirven de la vista para ofenderte y ultrajarte, rogándote por los dolores sufridos en Tus Santísimos Ojos, que nos consigas la gracia de que nadie más Te ofenda con malas miradas. Quiero también ofrecerte todo lo que sufriste en Tus santísimos ojos, para darte toda la gloria que las criaturas Te habrían dado si sus miradas hubieran estado fijas solamente en el Cielo, en la Divinidad y en Ti, ¡oh, mi Jesús!

Adoro Tus Santísimos Oídos. Te agradezco por todo lo que sufriste mientras los canallas sobre el Calvario Te los aturdían con gritos e injurias. Te pido perdón a nombre de todos, por cuantas malas conversaciones hemos hecho, y Te ruego que se abran nuestros oídos a las Verdades eternas, a las voces de la Gracia, y que ninguno más Te ofenda con el sentido del oído. Quiero también ofrecerte todo lo que sufriste en Tus santísimos oídos, para darte toda la gloria que las criaturas Te habrían dado si de este sentido siempre hubieran hecho uso según Tu Voluntad.

Adoro y beso, ¡oh, Jesús mío!, Tu Santísimo Rostro, y Te agradezco por cuanto sufriste por los salivazos, por las bofetadas y las burlas recibidas, y por cuantas veces Te has dejado pisotear por Tus enemigos. Te pido perdón a nombre de todos por cuantas veces hemos tenido la osadía de ofenderte, suplicándote por estas bofetadas y por estos salivazos recibidos, que hagas que Tu Divinidad sea por todos reconocida, alabada y glorificada. Es más, ¡oh, mi Jesús!, quiero ir yo misma por todo el mundo, de Oriente a Occidente, de Sur a Norte, para unir todas las voces de las criaturas y cambiarlas en otros tantos actos de alabanza, de amor y de adoración. Quiero también, ¡oh, mi Jesús!, traer a Ti todos los corazones de las criaturas, a fin de que en todos Tú pongas luz, verdad, amor y compasión a Tu Divina Persona; y mientras perdonarás a todos, yo Te ruego que no permitas que ninguno más Te ofenda, y si fuese posible, aun a costa de mi sangre. En fin, quiero ofrecerte todo lo que sufriste en Tu Santísimo Rostro, para darte toda la gloria que las criaturas Te habrían dado si ninguna hubiera osado ofenderte.

Adoro Tu Santísima Boca y Te doy las gracias por Tus primeros gemidos, por cuanta leche mamaste, por cuantas palabras dijiste, por los besos encendidos que diste a Tu Santísima Madre, por el alimento que tomaste, por la amargura de la hiel y por la sed ardiente que sufriste sobre la Cruz, por las plegarias que elevaste al Padre, y Te pido perdón por cuantas murmuraciones y conversaciones malas y mundanas se hacen, y por cuantas blasfemias pronuncian las criaturas; quiero ofrecer Tus Santas conversaciones en reparación de sus conversaciones no buenas; la mortificación de Tu gusto para reparar sus gulas y todas las ofensas que Te hacen con el mal uso de la lengua. Quiero ofrecerte todo lo que sufriste en Tu Santísima Boca, para darte toda la gloria que las criaturas Te habrían dado si ninguna hubiera osado ofenderte con el sentido del gusto y con el abuso de la lengua.

¡Oh, Jesús!, Te doy las gracias por todo y a nombre de todos. A Ti elevo un himno de agradecimiento eterno, infinito. Quiero, ¡oh, mi Jesús!, ofrecerte todo lo que has sufrido en Tu Santísima Persona, para darte toda la gloria que Te habrían dado todas las criaturas si hubiesen uniformado su vida a la Tuya.

Te agradezco ¡oh, Jesús!, por cuanto has sufrido en Tus santísimos hombros, por cuantos golpes has recibido, por cuantas Llagas Te has dejado abrir en Tu sacratísimo cuerpo y por cuantas gotas de Sangre has derramado. Te pido perdón a nombre de todos, por cuantas veces, por amor a las comodidades, Te hemos ofendido con placeres ilícitos y no buenos. Te ofrezco Tu Dolorosa Flagelación para reparar todos los pecados cometidos con todos los sentidos, por el amor a los propios gustos, a los placeres sensibles, al propio yo, a todas las satisfacciones naturales, y quiero ofrecerte también todo lo que has sufrido en Tus hombros, para darte toda la gloria que las criaturas Te habrían dado si en todo hubiesen buscado agradarte sólo a Ti y de refugiarse a la sombra de Tu Divina Protección.

Jesús mío, beso Tu pie izquierdo, Te doy las gracias por todos los pasos que diste en Tu vida mortal, y por cuantas veces cansaste Tus pobres miembros para ir en busca de almas para conducirlas a Tu Corazón. Te ofrezco, ¡oh, mi Jesús!, todas mis acciones, pasos y movimientos, con la intención de darte reparación por todo y por todos. Te pido perdón por aquellos que no obran con recta intención. Uno mis acciones a las Tuyas para divinizarlas, y las ofrezco unidas a todas las obras que hiciste con Tu Santísima Humanidad, para darte toda la gloria que Te habrían dado las criaturas si hubiesen obrado santamente y con fines rectos.

Te beso, ¡oh, Jesús mío!, el pie derecho y Te agradezco por cuanto has sufrido y sufres por mí, especialmente en esta hora en que estás suspendido en la Cruz. Te agradezco por el desgarrador trabajo que hacen los clavos en Tus Llagas, las cuales se abren siempre más al peso de Tu Sacratísimo Cuerpo. Te pido perdón por todas las rebeliones y desobediencias que cometen las criaturas, ofreciéndote los dolores de Tus santísimos pies en reparación de estas ofensas, para darte toda la gloria que las criaturas Te habrían dado si en todo hubiesen estado sujetas a Ti.

¡Oh, mi Jesús!, beso Tu santísima mano izquierda, Te agradezco por cuanto has sufrido por mí, por cuantas veces has aplacado a la Divina Justicia satisfaciendo por todo.  Beso Tu mano derecha y Te doy las gracias por todo el bien que has obrado y que obras por todos, especialmente Te agradezco por las obras de la Creación, de la Redención y de la Santificación. Te pido perdón a nombre de todos por cuantas veces hemos sido ingratos a Tus beneficios, y por tantas obras nuestras hechas sin recta intención. En reparación de todas estas ofensas quiero ofrecerte toda la perfección y santidad de Tus obras, para darte toda la gloria que las criaturas Te habrían dado si hubiesen correspondido a todos estos beneficios.

¡Oh, Jesús mío!, beso Tu Sacratísimo Corazón y Te agradezco por todo lo que has sufrido, deseado y anhelado por amor de todos y por cada uno en particular. Te pido perdón por tantos malos deseos, afectos y tendencias no buenas. Perdón, ¡oh, Jesús!, por tantos que posponen Tu Amor al amor de las criaturas, y para darte toda la gloria que estos Te han negado, Te ofrezco todo lo que ha hecho y continúa haciendo Tu adorabilísimo Corazón.

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VIGÉSIMA PRIMERA HORA
De la 1 a las 2 de la tarde 

Segunda Hora de Agonía en la Cruz. Segunda, Tercera y Cuarta Palabra sobre la Cruz.

Gracias Te doy, ¡oh, Jesús!, por llamarme a la unión Contigo por medio de la oración, y tomando Tus pensamientos, Tu lengua, Tu corazón y fundiéndome toda en Tu Voluntad y en Tu amor, extiendo mis brazos para abrazarte y apoyando mi cabeza sobre Tu Corazón empiezo:    

Crucificado amor mío, mientras contigo rezo, la fuerza raptora de Tu Amor y de Tus penas mantiene fija mi mirada en Ti, pero el corazón se me rompe al verte sufrir tanto, y Tú sufres atrozmente de amor y de dolor, las llamas que queman Tu Corazón se elevan tan alto, que están en acto de incinerarte; Tu amor reprimido es más fuerte que la misma muerte, por eso, queriéndolo desahogar pones Tu mirada en el ladrón que está a Tu derecha, y queriéndoselo robar al infierno le tocas el corazón, y ese ladrón se siente todo cambiado, Te reconoce, Te confiesa por Dios, y todo contrito dice: “Señor, acuérdate de mí cuando estés en Tu Reino.” Y Tú no vacilas en responderle:

“Hoy estarás Conmigo en el Paraíso.”

Y de él haces el primer triunfo de Tu Amor. Pero en Tu Amor veo que no es solamente al ladrón a quien le robas el corazón, sino a tantos moribundos. ¡Ah! Tú pones a su disposición Tu Sangre, Tu Amor, Tus Méritos y usas todos los artificios y estratagemas Divinos para tocarles el corazón y robarlos todos para Ti. Pero aquí también Tu amor se ve impedido. ¡Cuántos rechazos, cuántas desconfianzas y también cuántas desesperaciones! Y es tanto el dolor, que de nuevo Te reduces al silencio.

Quiero, ¡oh, mi Jesús!, reparar por aquellos que desesperan de la Divina Misericordia en el punto de la muerte. Dulce Amor mío, inspira a todos, confianza y seguridad ilimitada en Ti solo, especialmente a aquellos que se encuentran en las estrechuras de la agonía, y en virtud de esta palabra Tuya concédeles luz, fuerza y ayuda para poder volar de esta Tierra al Cielo. En Tu Santísimo Cuerpo, en Tu Sangre, en Tus Llagas, contienes todas, todas las almas, ¡oh, Jesús! Por los méritos de Tu Preciosísima Sangre no permitas que ni siquiera una sola alma se pierda, Tu Sangre grite aún a todas, junto con Tu Coz: “Hoy estarás Conmigo en el Paraíso.”

Tercera Palabra

Mi Jesús crucificado y atormentado, Tus penas aumentan siempre más. ¡Ah!, sobre esta Cruz Tú eres el verdadero Rey de los Dolores, pero entre tantas penas no se Te escapa ninguna alma, sino que das a cada una Tu propia Vida. Pero Tu amor se ve impedido por las criaturas, despreciado, no tomado en cuenta, y no pudiendo desahogar se hace más intenso, Te da torturas indecibles; y en estas torturas va investigando qué más puede dar al hombre para vencerlo y Te hace decir: “Mira, ¡oh, alma!, cuánto te he amado, si no quieres tener piedad de ti misma, ten piedad de Mi Amor.”

Entre tanto, viendo que no tienes nada más qué darle, habiéndole dado todo, entonces ves a Tu Mamá que está más que agonizante por causa de Tus penas, y es tanto el amor que la tortura que la tiene crucificada a la par Contigo. Madre e Hijo Os entendéis, y Tú suspiras con satisfacción y Te consuelas viendo que puedes dar Tu Mamá a la criatura, y considerando en Juan a todo el género humano, con voz tan tierna para enternecer a todos los corazones dices:

“Mujer, he ahí a Tu hijo.” Y a Juan: “He ahí a tu Madre.”

Tu Voz desciende en Su Corazón materno y unida a las voces de Tu Sangre continúa diciendo:

“Mamá Mía, Te confío a todos Mis hijos; todo el amor que sientes por Mí tenlo por ellos; todas Tus premuras y ternuras maternas sean para Mis hijos; Tú Me los salvarás a todos.”

Tu Mamá acepta, pero son tantas las penas que Te reducen al silencio.

Quiero, ¡oh, mi Jesús!, reparar las ofensas que se hacen a la Santísima Virgen, las blasfemias y las ingratitudes de tantos que no quieren reconocer los beneficios que Tú has hecho a todos dándonosla por Madre. ¿Cómo podemos no agradecerte por tanto beneficio? Recurrimos, ¡oh, Jesús!, a Tu misma fuente, y Te ofrecemos Tu Sangre, Tus Llagas y el Amor infinito de Tu Corazón. ¡Oh, Virgen santísima!, ¿cuál no es Tu conmoción al oír la voz del buen Jesús que Te deja como Madre de todos nosotros?

Y Tú, vencida por Su Amor y por la dulzura de Su acento, sin más, aceptas y nosotros nos volvemos Tus hijos. Te agradecemos, ¡oh, Virgen bendita!, y para agradecerte como mereces Te ofrecemos los mismos agradecimientos de Tu Jesús. ¡Oh, dulce Mamá!, sé Tú nuestra Madre, tómanos a Tu cuidado y no permitas jamás que Te ofendamos, ni aún mínimamente; tennos siempre estrechados a Jesús, con Tus manos átanos a todos a Él, de modo de no poderle huir jamás. Con Tus mismas intenciones quiero reparar por todas las ofensas que se hacen a Tu Jesús y a Ti, dulce Mamá mía.

¡Oh, mi Jesús!, mientras estás inmerso en tantas penas, Tú abogas aún más por la causa de la salvación de las almas; y yo no me estaré indiferente, sino que como paloma quiero sobrevolar sobre Tus Llagas, besarlas, endulzarlas y sumergirme en Tu Sangre para poder decir Contigo: “¡Almas, almas!” Quiero sostener Tu Cabeza traspasada y dolorida para repararte y pedirte misericordia, amor y perdón por todos.

Reina en mi mente, ¡oh, mi Jesús!, y sánala en virtud de las espinas que circundan Tu Cabeza y no permitas que ninguna turbación entre en mí. Frente majestuosa de mi Jesús, Te beso y Te pido que atraigas todos mis pensamientos para contemplarte, para comprenderte. Ojos dulcísimos de mi Jesús, si bien cubiertos de sangre, mírenme, miren mi miseria, miren mi debilidad, miren mi pobre corazón, y hagan que pueda sentir los efectos admirables de Vuestra Mirada Divina. Oídos de mi Jesús, si bien ensordecidos por los insultos y las blasfemias de los impíos, pero aún atentos a escucharnos, ¡ah!, escuchen mis plegarias y no desdeñen mis reparaciones. Escucha, ¡oh, Jesús!, el grito de mi corazón, el cual sólo se tranquilizará cuando lo hayas llenado de Tu amor. Rostro bellísimo de mi Jesús, muéstrate, deja que yo Te vea a fin de que de todos y de todo pueda yo desapegar mi pobre corazón; Tu belleza me enamore continuamente y me tenga siempre raptada en Ti. Boca suavísima de mi Jesús, háblame, resuene siempre Tu Voz en mí, y que la potencia de Tu Palabra destruya todo lo que no es Voluntad de Dios, que no es amor. ¡Oh, Jesús!, extiendo mis brazos a Tu cuello para abrazarte, y Tú extiéndeme los Tuyos para abrazarme; y haz, ¡oh, mi Bien!, que sea tan apretado este abrazo de amor, que ninguna fuerza, ni humana ni sobrehumana pueda separarnos, así que Tú quedarás siempre abrazado a mí y yo a Ti, y mientras quedaremos abrazados, yo apoyaré mi cabeza sobre Tu Corazón y Tú me darás Tu beso de amor; y así me harás respirar Tu dulcísimo aliento, infundiendo en mí un siempre nuevo y creciente amor hacia Ti, y conforme respire, respiraré Tu Amor, Tu Querer, Tus Penas y toda Tu Vida Divina. Hombros Santísimos de mi Jesús, siempre fuertes y constantes en el sufrir por amor mío, denme fuerza, constancia y heroísmo en el sufrir por amor Suyo.

¡Oh, Jesús!, no permitas que yo sea inconstante en el amor, hazme tomar parte en Tu inmutabilidad. Pecho encendido de mi Jesús, dame Tus Llamas, Tú no puedes contenerlas más, y mi corazón con ansia las busca por medio de Tu Sangre y de Tus Llagas. Son las Llamas de Tu Amor, ¡oh, Jesús!, las que más Te atormentan; ¡oh, mi Bien!, déjame tomar parte en ellas, ¿no Te mueve a compasión un alma tan fría y  falta de Tu amor? Manos Santísimas de mi Jesús, ustedes que habéis creado el cielo y la Tierra, ya estáis reducidas a no poderos mover más. ¡Oh, Jesús!, continúa Tu creación, la creación del amor, crea en todo mi ser vida nueva, Vida Divina, pronuncia Tus Palabras sobre mi pobre corazón y transfórmalo todo, todo en el Tuyo. Pies Santísimos de mi Jesús, no me dejen jamás sola, hagan que yo corra siempre junto a ustedes y que no dé un solo paso alejado de ustedes. Jesús, con mi amor y reparaciones quiero reconfortarte por las penas que sufres en Tus pies.

¡Oh, mi Jesús Crucificado!, adoro Tu Sangre Preciosísima, beso una por una Tus Llagas con la intención de poner en ellas todo mi amor, mis adoraciones, las más sentidas reparaciones.  Una por una, tomo estas gotas de Tu Sangre y las doy a todas las almas, para que sean para ellas luz en las tinieblas, consuelo en las penas, fuerza en la debilidad, perdón en la culpa, ayuda en las tentaciones, defensa en los peligros, sostén en la muerte y alas para transportarlas de esta Tierra al Cielo.

¡Oh, Jesús!, a Ti vengo y en Tu Corazón hago mi nido y mi morada, y desde dentro de él, ¡oh, mi dulce Amor!, llamaré a todos a Ti, y si alguno quisiera acercarse para ofenderte, yo saldré en Tu defensa y no permitiré que Te hiera, más bien lo encerraré en Tu Corazón, le hablaré de Tu Amor a fin de convertir las ofensas en amor.

¡Oh, Jesús!, no permitas jamás que yo salga de Tu Corazón, aliméntame con Tus Llamas, dame vida con Tu Vida para poderte amar como Tú ansías ser amado.

Cuarta Palabra

Penante Jesús mío, mientras estrechada a Tu Corazón me abandono numerando Tus penas, veo que un temblor convulsivo invade Tu Santísima Humanidad, Tus miembros se debaten como si quisieran separarse uno de otro, y entre contorsiones por los atroces espasmos, Tú gritas fuertemente:

“Dios Mío, Dios Mío, ¿por qué Me has abandonado?”

A este grito, todos tiemblan, las tinieblas se hacen más densas, y la petrificada Mamá palidece y casi se desmaya. Mi Vida, mi Todo, Mi Jesús, ¿qué veo? ¡Ah!, Tú estás próximo a morir, las mismas penas tan fieles a Ti están por dejarte; y entre tanto, después de tanto sufrir, ves con inmenso dolor que no todas las almas están incorporadas en Ti, más bien descubres que muchas se perderán, y sientes la dolorosa separación de ellas que se arrancan de Tus miembros. Y Tú, debiendo satisfacer a la Divina Justicia también por ellas, sientes la muerte de cada una y las mismas penas que sufrirán en el infierno, y gritas fuertemente a todos los corazones:

“¡No Me abandonéis! Si queréis que sufra más penas, estoy dispuesto, pero no os separéis de Mi Humanidad. ¡Éste es el Dolor de los dolores, es la Muerte de las muertes, todo lo demás Me sería nada si no sufriera vuestra separación de Mí! ¡Ah, piedad de Mi Sangre, de Mis Llagas, de Mi Muerte! Este grito será continuo a vuestros corazones: ¡No Me abandonéis!”

Amor mío, cuánto me duelo junto Contigo, Tú Te sofocas; Tu Santísima Cabeza cae ya sobre Tu pecho; la vida Te abandona. Mi Amor, me siento morir, también yo quiero gritar Contigo: ¡Almas, almas! No me separaré de esta Cruz, de estas Llagas, para pedirte almas; y si Tú quieres descenderé en los corazones de las criaturas, los circundaré de Tus penas, a fin de que no me huyan, y si me fuera posible quisiera ponerme a la puerta del infierno para hacer retroceder a las almas que quieren ir ahí y conducirlas a Tu Corazón. Pero Tú agonizas y callas, y yo lloro Tu cercana muerte. ¡Oh, mi Jesús!, Te compadezco, estrecho fuertemente Tu Corazón al mío, lo beso y lo miro con toda la ternura de la cual soy capaz, y para darte un alivio mayor tomo la ternura divina y con ella quiero compadecerte, cambiar mi corazón en ríos de dulzura y derramarlo en el Tuyo para endulzar la amargura que sientes por la pérdida de las almas. Es en verdad doloroso este grito Tuyo, ¡oh, mi Jesús!; más que el abandono del Padre, es la pérdida de las almas que se alejan de Ti lo que hace escapar de Tu Corazón este doloroso lamento.

¡Oh, mi Jesús!, aumenta en todos la Gracia, a fin de que ninguno se pierda, y sea mi reparación en provecho de aquellas almas que se deberían perder, para que no se pierdan.

Te ruego, además, ¡oh, mi Jesús”, por este extremo abandono, que des ayuda a tantas almas amantes, que para tenerlas de compañeras en Tu abandono, parece que las privas de Ti, dejándolas en las tinieblas. Sean, ¡oh, Jesús!, las penas de éstas, como voces que llamen a las almas a Tu lado y Te alivien en Tu dolor.

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VIGÉSIMA SEGUNDA HORA
De las 2 a las 3 de la tarde 

Tercera Hora de Agonía en La Cruz. Quinta, Sexta y Séptima Palabra sobre la Cruz. Muerte de Jesús

Gracias Te doy, ¡oh, Jesús!, por llamarme a la unión Contigo por medio de la oración, y tomando Tus pensamientos, Tu lengua, Tu corazón y fundiéndome toda en Tu Voluntad y en Tu amor, extiendo mis brazos para abrazarte y apoyando mi cabeza sobre Tu Corazón empiezo:  

Mi Crucificado moribundo, abrazada a Tu Cruz siento el fuego que quema toda Tu Santísima Persona; el Corazón Te late tan fuerte, que levantándote las costillas Te atormenta en modo tan desgarrador y horrible, que toda Tu Santísima Humanidad sufre una transformación que Te hace irreconocible. El amor que incendia Tu Corazón Te seca y Te quema, y Tú, no pudiendo contenerlo, sientes fuertemente el tormento, no sólo de la sed corporal por el derramamiento de toda Tu Sangre, sino mucho más por la sed ardiente de la salud de nuestras almas. Tú, como agua quisieras bebernos para ponernos a todos a salvo dentro de Ti, por eso, reuniendo Tus debilitadas fuerzas gritas:

“¡Tengo sed!”

¡Ah!, esta palabra la repites a cada corazón: “Tengo sed de tu voluntad, de tus afectos, de tus deseos, de tu amor; agua más fresca y dulce no puedes darme, que tu alma.  ¡Ah!, no Me dejes quemar, tengo sed ardiente, por lo cual no sólo Me siento quemar la lengua y la garganta, tanto que no puedo más articular palabra, sino que Me siento también secar el corazón y las entrañas. ¡Piedad de Mi sed, piedad!” Y como delirante por la gran sed Te abandonas a la Voluntad del Padre.

¡Ah!, mi corazón no puede vivir más al ver la impiedad de Tus enemigos, que en lugar de agua Te dan hiel y vinagre, y Tú no los rechazas. ¡Ah!, comprendo, es la hiel de tantas culpas, es el vinagre de nuestras pasiones no domadas que quieren darte, y que en lugar de confortarte Te queman de más. ¡Oh, mi Jesús!, he aquí mi corazón, mis pensamientos, mis afectos, he aquí todo mi ser a fin de que Tú calmes Tu sed y des un alivio a Tu boca seca y amargada. Todo lo que tengo, todo lo que soy, todo es para Ti, ¡oh, mi Jesús!. Si fueran necesarias mis penas para poder salvar aun una sola alma, aquí me tienes, estoy dispuesta a sufrirlo todo. A Ti, yo me ofrezco enteramente, haz de mí lo que mejor Te plazca.

Quiero reparar el dolor que Tú sufres por todas las almas que se pierden y la pena que Te dan aquellas, a las cuales, mientras Tú permites que tengan tristezas, abandonos, ellas, en vez de ofrecértelos a Ti como alivio de la sed ardiente que Te devora, se abandonan a sí mismas y así Te hacen penar más.

Sexta Palabra

Moribundo Bien mío, el mar interminable de Tus penas, el fuego que Te consume, y más que todo el Querer Supremo del Padre que quiere que Tú mueras, no nos permiten esperar que puedas continuar viviendo. Y yo, ¿cómo podré vivir sin Ti? Ya Te faltan las fuerzas, Tus Ojos se velan, Tu Rostro se transforma y se cubre de una palidez mortal, la boca está entreabierta, el respiro afanoso e intermitente, tanto, que ya no hay esperanza de que Te puedas reanimar. Al fuego que Te quema lo sustituye un hielo y un sudor frío que Te baña la frente, los músculos, y los nervios se contraen siempre más por la acerbidad de los dolores y por las perforaciones de los clavos; las Llagas se abren más y yo tiemblo, me siento morir. Te miro, ¡oh, mi Bien!, y veo descender de Tus Ojos las últimas Lágrimas, mensajeras de la cercana muerte, mientras que fatigosamente haces oír aún otra palabra:

“¡Todo está consumado!”

¡Oh, mi Jesús!, ya lo has agotado todo, ya no te queda nada más, el amor ha llegado a su término. Y yo, ¿me he consumido toda por Tu Amor? ¿Qué agradecimiento no deberé yo darte, cuál no tendrá que ser mi gratitud hacia Ti? ¡Oh, mi Jesús!, quiero reparar por todos, reparar por las faltas de correspondencia a Tu Amor, y consolarte por las afrentas que recibes de las criaturas mientras Te estás consumiendo de amor sobre la Cruz.

Séptima Palabra

Mi Crucificado agonizante, Jesús, ya estás a punto de dar el último respiro de Tu Vida mortal, Tu Santísima Humanidad está ya rígida, el Corazón parece que no Te late más.  Con la Magdalena me abrazo a Tus pies y quisiera, si fuera posible, dar mi vida para reanimar la Tuya.

Entre tanto, ¡oh, Jesús!, veo que reabres Tus Ojos moribundos y miras en torno a la cruz, como si quisieras dar el último adiós a todos, miras a Tu agonizante Mamá que no tiene más movimiento ni voz, tantas son las penas que sufre, y con Tu mirada le dices: “Adiós, Mamá, Yo Me voy, pero Te tendré en Mi Corazón. Tú, ten cuidado de los hijos Míos y Tuyos.” Miras a la llorosa Magdalena, al fiel Juan; y a Tus mismos enemigos y con Tu mirada les dices: “Yo os perdono y os doy el beso de paz.”  Nada escapa a Tu mirada, de todos Te despides y a todos perdonas. Después, reuniendo todas tus fuerzas y con voz fuerte y sonora, gritas:

“¡Padre, en Tus Manos encomiendo Mi espíritu!”

E inclinando la cabeza, expiras. Mi Jesús, a este grito toda la naturaleza se trastorna y llora Tu muerte, la muerte de su Creador. La Tierra tiembla fuertemente y con su temblor parece que llore y quiera sacudir las almas de todos para que Te reconozcan como el verdadero Dios. El velo del templo se rasga, los muertos resucitan, el Sol que hasta ahora ha llorado Tus penas, retira horrorizado su luz. Tus enemigos, a este grito, se arrodillan, se golpean el pecho y dicen: “Verdaderamente, éste es el Hijo de Dios.”  Y tu Madre, petrificada y moribunda, sufre penas más duras que la muerte.

Muerto Jesús mío, con este grito Tú nos pones también a todos nosotros en las manos del Padre, para que no se nos rechace; por eso gritas fuerte, no sólo con la Voz, sino con todas Tus penas y con las voces de Tus Sangre:

“¡Padre, en Tus Manos pongo Mi espíritu y a todas las almas!”

Mi Jesús, también yo me abandono en Ti, y dame la gracia de morir toda en Tu Amor, en Tu Querer, rogándote que no permitas jamás, ni en la vida ni en la muerte, que yo salga de Tu Santísima Voluntad. Quiero reparar por todos aquellos que no se abandonan perfectamente a Tu Santísima Voluntad, perdiendo así, o reduciendo el precioso fruto de Tu Redención. ¿Cuál no será el dolor de Tu Corazón, ¡oh, mi Jesús!, al ver tantas criaturas que huyen de Tus brazos y se abandonan a sí mismas? Piedad por todos, ¡oh, mi Jesús!, piedad por mí. Beso Tu Cabeza coronada de espinas y Te pido perdón por tantos pensamientos míos de soberbia, de ambición y de propia estima, y Te prometo que cada vez que me venga un pensamiento que no sea todo para Ti, ¡oh, Jesús!, y me encuentre en las ocasiones de ofenderte, gritaré inmediatamente: “¡Jesús y María, Os encomiendo el alma mía!”

¡Oh, Jesús!, beso Tus hermosos Ojos bañados aún por las Lágrimas y cubiertos por Sangre coagulada, y Te pido perdón por cuantas veces Te ofendí con miradas malas e inmodestas; Te prometo que cada vez que mis ojos se sientan impulsados a mirar cosas de la Tierra, gritaré inmediatamente: “¡Jesús y María, Os encomiendo el alma mía!”

¡Oh, Jesús mío!, beso Tus Sacratísimos Oídos, aturdidos hasta los últimos momentos por insultos y horribles blasfemias. Y Te pido perdón por cuantas veces he escuchado y he hecho escuchar conversaciones que nos alejan de Ti, y por tantas conversaciones malas que hacen las criaturas, y Te prometo que cada vez que me encuentre en la ocasión de oír aquello que no conviene, gritaré inmediatamente: “¡Jesús y María, Os encomiendo el alma mía!”

¡Oh, Jesús mío!, beso Tu Santísimo Rostro, pálido, lívido, ensangrentado, y Te pido perdón por tantos desprecios, insultos y afrentas que recibes de nosotros, vilísimas criaturas, por nuestros pecados. Yo Te prometo que cada vez que me venga la tentación de no darte toda la gloria, el amor y la adoración que se Te deben, gritaré inmediatamente: “¡Jesús y María, Os encomiendo el alma mía!”

¡Oh, Jesús mío!, beso Tu Santísima boca, ardida y amargada. Te pido perdón por cuantas veces Te he ofendido con mis malas conversaciones, por cuantas veces he concurrido a amargarte y a acrecentar Tu sed; Te prometo que cada vez que me venga el pensamiento de decir cosas que podrían ofenderte, gritaré inmediatamente: “¡Jesús y María, Os encomiendo el alma mía!”

¡Oh, Jesús mío!, beso Tu Cuello Santísimo y veo aún las marcas de las cadenas y de las cuerdas que Te han oprimido, Te pido perdón por tantas ataduras y por tantos apegos de las criaturas, que han añadido sogas y cadenas a Tu santísimo cuello. Te prometo que cada vez que me sienta turbado por apegos, deseos y afectos que no sean para Ti, gritaré inmediatamente: “¡Jesús y María, Os encomiendo el alma mía!”

Jesús mío, beso Tus Santísimos Hombros y Te pido perdón por tantas ilícitas satisfacciones, perdón por tantos pecados cometidos con los cinco sentidos de nuestro cuerpo; Te prometo que cada vez que me venga el pensamiento de tomarme algún placer o satisfacción que no sea para Tu gloria, gritaré inmediatamente: “¡Jesús y María, Os encomiendo el alma mía!”

Jesús mío, beso Tu Santísimo Pecho y Te pido perdón por tantas frialdades, indiferencias, tibiezas e ingratitudes horrendas que recibes de las criaturas, y Te prometo que cada vez que me sienta enfriar en Tu Amor, gritaré inmediatamente: “¡Jesús y María, Os encomiendo el alma mía!”

Jesús mío, beso Tus Sacratísimas Manos; Te pido perdón por todas las obras malas e indiferentes, por tantos actos envenenados por el amor propio y por la propia estima; Te prometo que cada vez que me venga el pensamiento de no obrar solamente por Tu amor, gritaré inmediatamente: “¡Jesús y María, Os encomiendo el alma mía!”

¡Oh, Jesús mío!, beso Tus Santísimos Pies y Te pido perdón por tantos pasos, por tantos caminos recorridos sin recta intención, por tantos que se alejan de Ti para ir en busca de los placeres de la Tierra. Te prometo que cada vez que me venga el pensamiento de apartarme de Ti, gritaré inmediatamente: “¡Jesús y María, Os encomiendo el alma mía!”

¡Oh, Jesús mío!, beso Tu Sacratísimo Corazón y quiero encerrar en Él, junto con mi alma, a todas las almas redimidas por Ti, para que todas sean salvas, sin excluir ninguna. ¡Oh, Jesús!, enciérrame en Tu Corazón y cierra las puertas de él, de modo que yo no pueda ver otra cosa que a Ti solo. Te prometo que cada vez que me venga el pensamiento de querer salir de este Corazón, gritaré inmediatamente: “¡Jesús y María, a Ustedes doy mi corazón y el alma mía!”

Conclusión de la Agonía

Agonizante Jesús, mientras parece que está por apagarse Tu Vida, oigo ya el estertor de la agonía, veo Tus bellos Ojos eclipsados por la cercana muerte, Tus Santísimos Miembros abandonados, y frecuentemente siento que no respiras más, y siento que el corazón se Me rompe por el dolor. Te abrazo y Te siento helado; Te muevo y no das señales de vida. ¿Jesús, has muerto? Afligida Mamá, Ángeles del Cielo, vengan a llorar a Jesús y no permitan que yo continúe viviendo sin Él, porque no puedo. Me lo estrecho más fuerte y oigo que da otro respiro y de nuevo no da señales de vida, y yo lo llamo: “¡Jesús, Jesús, Vida mía, no Te mueras! Ya oigo el ruido de Tus enemigos que vienen a prenderte, ¿quién Te defenderá en el estado en que Te encuentras?” Y Él, sacudido, parece que resurge de la muerte a la vida, me mira y me dice:

“Hija, ¿estás aquí? ¿Has sido entonces espectadora de Mis penas y de las tantas muertes que he sufrido? Debes saber, ¡oh, hija!, que en estas Tres Horas de amarguísima Agonía he reunido en Mí todas las vidas de las criaturas, y he sufrido todas sus penas y sus mismas muertes, dando a cada una Mi misma Vida. Mis agonías sostendrán las suyas; Mis amarguras y Mi muerte se cambiarán para ellas en fuente de dulzura y de vida. ¡Ah, cuánto Me cuestan las almas! ¡Si fuese, al menos, correspondido! Por eso, tú has visto que mientras moría, volvía a respirar, eran las muertes de las criaturas que sentía en Mí.”

Mi atormentado Jesús, ya que has querido encerrar en Ti también mi vida, y por lo tanto también mi muerte, Te ruego por esta Tu amarguísima Agonía, que vengas a asistirme en el momento de mi muerte. Yo Te he dado mi corazón como refugio y reposo, mis brazos para sostenerte y todo mi ser a Tu disposición, y yo, ¡oh!, de buena gana me entregaría en manos de Tus enemigos para poder morir yo en lugar Tuyo.  Ven, ¡oh, Vida de mi corazón!, en aquel momento a darme lo que Te he dado, Tu compañía, Tu Corazón como lecho y descanso, Tus Brazos como sostén, Tu respiro afanoso para aliviar mis afanes, de modo que conforme respire, respiraré por medio de Tu respiro, que como aire purificador me purificará de toda mancha y me dispondrá al ingreso de la eterna bienaventuranza. Más aún, mi dulce Jesús, aplicarás a mi alma toda Tu Santísima Humanidad, de modo que mirándome me verás a través de Ti mismo, y mirándote a Ti mismo en mí, no encontrarás nada de qué juzgarme; después Me bañarás en Tu Sangre, me vestirás con la cándida vestidura de Tu Santísima Voluntad, me adornarás con Tu Amor y dándome el último beso me harás emprender el vuelo de la Tierra al Cielo. Y ahora Te ruego que hagas esto que quiero para mí, a todos los agonizantes; estréchatelos a  todos en Tu abrazo de amor y dándoles el beso de la unión Contigo sálvalos a todos y no permitas que ninguno se pierda.

Afligido Bien mío, Te ofrezco esta Hora Santa en memoria de Tu Pasión y muerte, para desarmar la Justa Ira de Dios, por los tantos pecados, por la conversión de todos los pecadores, por la paz de los pueblos, por nuestra santificación y en sufragio de las almas del Purgatorio. Pero veo que Tus enemigos están ya cerca y Tú quieres dejarme para ir a su encuentro. Jesús, permíteme que Te dé un beso en Tus labios, en los cuales Judas osará besarte con su beso infernal; permíteme que Te limpie el Rostro bañado en Sangre, sobre el cual lloverán bofetadas y salivazos, y estrechándome fuerte a Tu Corazón, yo no Te dejo, sino que Te sigo y Tú me bendices y me asistes.

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VIGÉSIMA TERCERA HORA
De las 3 a las 4 de la tarde 

Jesús Muerto es Traspasado por la Lanza. El Descendimiento de la Cruz.

Gracias Te doy, ¡oh, Jesús!, por llamarme a la unión Contigo por medio de la oración, y tomando Tus pensamientos, Tu lengua, Tu corazón y fundiéndome toda en Tu Voluntad y en Tu amor, extiendo mis brazos para abrazarte y apoyando mi cabeza sobre Tu Corazón empiezo:  

Muerto Jesús mío, toda la naturaleza ha dado un grito de dolor al verte expirar y ha llorado Tu Dolorosa Muerte, reconociéndote como su Creador. Miles de Ángeles se ponen alrededor de Tu Cruz y lloran Tu Muerte; Te adoran y Te rinden homenajes de reconocimiento, confesándote como nuestro verdadero Dios y Te acompañan al Limbo, a donde vas a beatificar a tantas almas que desde siglos y siglos yacen en aquella cárcel oscura y Te suspiran ardientemente. Y yo, Muerto Jesús mío, no puedo separarme de esta Cruz, ni me sacio de besar y volver a besar Tus Santísimas Llagas, señales todas ellas de cuánto me has amado, pero al ver las horribles laceraciones, la profundidad de Tus Llagas, tanto, que descubren Tus huesos, ¡ay!, me siento morir.  Quiero llorar tanto sobre estas Llagas para lavarlas con el agua de mis lágrimas, quiero amarte tanto para curarte todo con mi amor y restituir a Tu irreconocible Humanidad su natural belleza, quiero abrir mis venas para llenar las Tuyas con mi sangre y llamarte nuevamente a vida.

Vida mía, mi Jesús, ¿qué no puede el amor? El amor es vida y yo con mi amor quiero darte vida, y si no basta con el mío, dame Tu Amor y con él todo podré; sí, podré dar vida a Tu Santísima Humanidad. Pero, ¡oh, mi Jesús!, aún después de muerto quieres decirnos que nos amas, atestiguarnos Tu Amor y darnos un refugio, un albergue en Tu propio Corazón, por eso, un soldado empujado por una fuerza suprema, para asegurarse de Tu Muerte, con una lanza Te desgarra el Corazón, abriéndote una Llaga profunda, y Tú, Amor mío, derramas las últimas gotas de Sangre y agua que contiene Tu ardiente Corazón.

¡Ah!, cuántas cosas me dice esta Llaga producida, no por el dolor, sino por el amor, y si Tu boca está muda, me habla Tu Corazón y oigo que dice:

“Hija Mía, después de haber dado todo, con ésta he querido hacerme abrir un Refugio para todas las almas en este Mi Corazón; este Corazón abierto gritará continuamente a todos: ‘Vengan a Mí si queréis ser salvos’; en este Mi Corazón encontraréis la santidad y os haréis santos, encontraréis el consuelo en las aflicciones, la fuerza en la debilidad, la paz en las dudas, la compañía en los abandonos. ¡Oh, almas que Me amáis!, si queréis amarme de verdad, vengan a morar siempre en este Corazón, aquí encontraréis el verdadero Amor para amarme y Llamas ardientes para quemaros y consumiros todas de amor. Todo está concentrado en este Corazón, aquí están contenidos los Sacramentos, Mi Iglesia, la vida de Ella y la vida de todas las almas. En este Mi Corazón siento las profanaciones que se hacen a Mi Iglesia, las insidias de los enemigos, los ataques que le lanzan a Mis hijos conculcados, porque no hay ofensa que este Mi Corazón no sienta; por eso, hija Mía, tu vida sea en este Mi Corazón, defiéndeme, repárame, condúceme a todos hacia él.”

Amor mío, si una lanza ha herido Tu Corazón por amor mío, Te ruego que con Tus manos hieras mi corazón, mis afectos, mis deseos, toda yo misma, y que no haya parte en mí que no quede herida por Tu Amor. Unida con nuestra traspasada Mamá, que cae desmayada por el inmenso dolor al ver que Te traspasan el Corazón, y como paloma vuela a Tu Corazón para tomar el primer lugar para ser la Primera Reparadora, la Reina de Tu mismo Corazón, intermediaria entre Tú y las criaturas. También yo, junto con mi Mamá, quiero volar a Tu Corazón para oír cómo Te repara y repetir Sus reparaciones en todas las ofensas que recibes. ¡Oh, mi Jesús!, después de Tu muerte desgarradora y dolorosísima, parece que yo no debería tener más vida propia, pero en este Tu Corazón herido yo reencontraré mi vida, así que cualquier cosa que esté por hacer, la tomaré siempre de Él. No daré más vida a los pensamientos, pero si quisieran vida, la tomaré de Tus pensamientos; no tendrá más vida mi querer, pero si vida quiere, tomaré Tu Santísima Voluntad; no tendrá más vida mi amor, pero si querrá vida la tomaré de Tu Amor. ¡Oh, mi Jesús!, toda Tu Vida es mía, ésta es Tu Voluntad, éste es mi querer.

Muerto Jesús mío, veo que se apresuran a bajarte de la Cruz; y Tus discípulos José y Nicodemo, que hasta ahora habían permanecido ocultos, ahora, con valor y sin temer nada, quieren darte honorable sepultura, y por eso toman martillo y pinzas para cumplir el sagrado y triste descendimiento de la Cruz, mientras que Tu traspasada Mamá extiende Sus Brazos maternos para recibirte en Su regazo.

Mi Jesús, mientras Te desclavan, también yo quiero ayudar a Tus discípulos a sostener Tu Santísimo Cuerpo y con los clavos que Te quitan, clávame toda a Ti, y junto con nuestra Santa Madre quiero adorarte y besarte, y después enciérrame en Tu Corazón para no salir más de él.

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VIGÉSIMA CUARTA HORA
De las 4 a las 5 de la tarde 

La Sepultura de Jesús

Gracias Te doy, ¡oh, Jesús!, por llamarme a la unión Contigo por medio de la oración, y tomando Tus pensamientos, Tu lengua, Tu corazón y fundiéndome toda en Tu Voluntad y en Tu amor, extiendo mis brazos para abrazarte y apoyando mi cabeza sobre Tu Corazón empiezo:  

Doliente Mamá mía, veo que Te dispones al último sacrificio, el de tener que dar sepultura a Tu Muerto Hijo Jesús, y resignadísima al Querer de Dios lo acompañas y con Tus mismas manos lo pones en el sepulcro, y mientras recompones aquellos miembros tratas de darle el último adiós y el último beso, y por el dolor Te sientes arrancar el Corazón del pecho. El amor Te clava sobre esos miembros, y por la fuerza del amor y del dolor Tu Vida está a punto de quedar apagada junto con Tu extinto Hijo. Pobre Mamá, ¿cómo harás sin Jesús? Él es Tu Vida, Tu Todo, y sin embargo es el Querer del Eterno que así lo quiere. Tendrás que combatir con dos potencias insuperables: El amor y el Querer Divino. El amor Te tiene clavada, de modo que no puedes separarte; el Querer Divino se impone y quiere este sacrificio. Pobre Mamá, ¿cómo harás? ¡Cuánto Te compadezco! ¡Ah, Ángeles del Cielo, venid a levantarla de encima de los inmóviles miembros de Jesús, de otra manera morirá!

Pero, ¡oh, portento!, mientras parecía extinta junto con Jesús, escucho Su Voz temblorosa e interrumpida por sollozos que dice: “Hijo Amado, Hijo, éste era el único consuelo que Me quedaba y que mitigaba Mis penas: Tu Santísima Humanidad, desahogarme sobre estas Llagas, adorarlas, besarlas, pero ahora también esto Me viene quitado, el Querer Divino así lo quiere y Yo Me resigno; pero debes saber, ¡oh, Hijo!, que lo quiero y no lo puedo, al solo pensamiento de hacerlo Me faltan las fuerzas y la vida Me abandona. ¡Ah!, permíteme, ¡oh, Hijo!, para poder recibir fuerza y vida para hacer esta amarga separación, que Me deje toda sepultada en Ti, y que tome para Mí Tu vida, Tus penas, Tus reparaciones y todo lo que eres Tú. ¡Ah!, sólo un intercambio de vida entre Tú y Yo puede darme fuerza para cumplir el sacrificio de separarme de Ti.”

Afligida Mamá mía, así decidida, veo que de nuevo recorres esos miembros, y poniendo Tu cabeza sobre la de Jesús, la besas y en ella encierras Tus pensamientos, tomando para Ti Sus espinas, los afligidos y ofendidos pensamientos de Jesús, y todo lo que ha sufrido en Su Sacratísima Cabeza. ¡Oh, cómo quisieras animar la inteligencia de Jesús con la Tuya, para poder dar vida por vida! Y ya sientes que empiezas a revivir, con haber tomado en Tu mente los pensamientos y las espinas de Jesús.

Adolorida Mamá, Te veo besar los Ojos apagados de Jesús, y quedas traspasada al ver que Él ya no Te mira más. ¡Cuántas veces esas Miradas Divinas, mirándote, Te extasiaban en el Paraíso y Te hacían resurgir de la muerte a la vida! Pero ahora, al ver que ya no Te miran Te sientes morir, por eso veo que dejas Tus ojos en los de Jesús y tomas para Ti los Suyos, Sus Lágrimas, la amargura de esa mirada que tanto ha sufrido al ver las ofensas de las criaturas y tantos insultos y desprecios.

Pero veo, traspasada Mamá, que besas Sus Santísimos Oídos, lo llamas y lo vuelves a llamar y Le dices: “Hijo Mío, ¿será posible que no Me escuches más? Tú, que aún en cada pequeño ademán Me escuchabas, y ahora lloro, Te llamo, ¿y no Me escuchas?  ¡Ah, el amor amoroso es el más cruel tirano! Tú eras para Mí más que Mi misma Vida, ¿y ahora deberé sobrevivir a tanto dolor? Por eso, ¡oh, Hijo!, dejo Mi oído en el Tuyo y tomo para Mí lo que ha sufrido Tu Santísimo Oído, el eco de todas las ofensas que se repercutían en el Tuyo, sólo esto Me puede dar vida, Tus penas, Tus dolores.”

Mientras esto dices, es tanto el dolor, las congojas del Corazón, que pierdes la voz y Te quedas sin movimiento. ¡Pobre mamá mía, pobre Mamá mía, cuánto Te compadezco, cuántas muertes crueles no sufres!

Pero, doliente Mamá, el Querer Divino se impone y Te da el movimiento, y Tú miras el Rostro Santísimo de Jesús, lo besas y exclamas: “Adorado Hijo, cómo estás desfigurado, si el amor no Me dijera que Eres Mi Hijo, Mi Vida, Mi todo, no Te reconocería más, tanto has quedado irreconocible. Tu natural Belleza se ha transformado en deformidad, Tus mejillas se han cambiado a violáceas; la luz, la gracia que irradiaba Tu hermoso Rostro –que mirarte y quedar beatificada era lo mismo–, se ha convertido en palidez de muerte, ¡oh, Hijo amado! ¡Hijo, cómo has quedado reducido!, qué feo trabajo ha hecho el pecado en Tus santísimos miembros, ¡oh, cómo Tu inseparable Mamá quisiera restituirte Tu primitiva Belleza! Quiero fundir Mi Rostro en el Tuyo y tomar para Mí el Tuyo, Tus bofetadas, los salivazos, los desprecios y todo lo que has sufrido en Tu Rostro Santísimo. ¡Ah, Hijo!, si Me quieres viva dame Tus penas, de otra manera Yo muero.” Y es tanto el dolor, que Te sofoca, Te corta las palabras y quedas como extinta sobre el Rostro de Jesús. ¡Pobre Mamá, cuánto Te compadezco!  Ángeles míos, vengan a sostener a mi Mamá, Su dolor es inmenso, la inunda, la ahoga y ya no le queda más vida ni fuerzas. Pero el Querer Divino, rompiendo estas olas de dolor que la ahogan, le restituye la vida.

Estás ya sobre la boca, y al besarla Te sientes amargar Tus labios por la amargura de la hiel que ha amargado tanto la boca de Jesús, y sollozando continúas: “Hijo Mío, dile una última palabra a Tu Mamá, ¿será posible que no deba escuchar más Tu Voz?  Todas Tus palabras que en vida Me dijiste, como tantas flechas Me hieren el Corazón de dolor y de amor; y ahora, viéndote mudo, estas flechas se remueven en Mi lacerado Corazón y Me dan innumerables muertes, y a viva fuerza parece que quieran arrancarte una última palabra, y no obteniéndola Me desgarran y Me dicen: ‘Así que no lo escucharás más; no volverás a oír más su dulce acento, la melodía de Su Palabra creadora que en Ti creaba tantos paraísos por cuantas palabras decía.’ ¡Ah!, Mi paraíso ha terminado y no tendré otra cosa que amarguras, ¡ah, Hijo!, quiero darte Mi lengua para animar la Tuya, dame lo que has sufrido en Tu Santísima Boca, la amargura de la hiel, Tu sed ardiente, Tus reparaciones y plegarias, y así, oyendo por medio de éstas Tu Voz, mi dolor será más soportable, y Tu Mamá podrá seguir viviendo en medio de Tus penas.”

Mamá destrozada, veo que Te apresuras porque los que están a Tu alrededor quieren cerrar el sepulcro, y casi como volando pasas sobre las Manos de Jesús, las tomas entre las Tuyas, las besas, Te las estrechas al Corazón, y dejando Tus manos en las Suyas, tomas para Ti los dolores y las perforaciones de aquellas Manos Santísimas. Y llegando a los Pies de Jesús, y mirando el desgarro cruel que los clavos han hecho en aquellos pies, pones en ellos los Tuyos y tomas para Ti aquellas Llagas y Te pones en lugar de Jesús a correr al lado de los pecadores para arrancarlos del infierno.

Angustiada Mamá, ya veo que le das el último adiós al Corazón traspasado de Jesús.  Aquí Te detienes, es el último asalto a Tu Corazón materno, Te lo sientes arrancar del pecho por la vehemencia del amor y del dolor, y por sí mismo se Te escapa para ir a encerrarse en el Corazón Santísimo de Jesús; y Tú, viéndote sin corazón, Te apresuras a tomar el Corazón Sacratísimo de Jesús en el Tuyo, Su Amor rechazado por tantas criaturas, tantos deseos Suyos ardientes no realizados por la ingratitud de ellas, los dolores, las heridas que traspasan ese Corazón Santísimo y que Te tendrán crucificada durante toda Tu Vida. Y mirando esa ancha herida, la besas y tomas en Tus labios Su Sangre, y sintiéndote la Vida de Jesús, sientes la fuerza para hacer la amarga separación, por eso Lo abrazas y permites que la piedra sepulcral Lo encierre.

Doliente Mamá mía, llorando Te suplico que no permitas que por ahora Jesús nos sea quitado de nuestra mirada, espera que primero me encierre en Jesús para tomar Su Vida en mí, si Tú no puedes vivir sin Jesús, que eres la sin mancha, la Santa, la Llena de Gracia, mucho menos yo, que soy la debilidad, la miseria, la llena de pecados, ¿cómo puedo vivir sin Jesús? ¡Ah, Mamá Dolorosa!, no me dejes sola, llévame Contigo; pero antes deposítame toda en Jesús, vacíame de todo para poder poner a todo Jesús en mí, así como lo has puesto en Ti. Comienza conmigo el oficio materno que Jesús Te dio estando en la Cruz, y abriendo mi pobreza extrema una brecha en Tu Corazón materno, con Tus mismas manos maternas enciérrame toda, toda en Jesús; encierra en mi mente, los pensamientos de Jesús, a fin de que ningún otro pensamiento entre en mí; encierra los ojos de Jesús en los míos, a fin de que jamás pueda huir de mi mirada; pon su oído en el mío, para que siempre Lo escuche y cumpla en todo Su Santísimo Querer; Su Rostro, ponlo en el mío, a fin de que mirando aquel Rostro tan desfigurado por amor mío, Lo ame, Lo compadezca y repare; pon Su lengua en la mía para que hable, rece y enseñe con la lengua de Jesús; Sus manos, en las mías para que cada movimiento que yo haga y cada obra que realice tomen vida de las obras y movimientos de Jesús; pon Sus pies, en los míos, a fin de que cada paso que yo dé sea vida para las otras criaturas, vida de salvación, de fuerza, de celo para todas las criaturas.

Y ahora, afligida Mamá mía, permíteme que bese Su Corazón y que beba Su Preciosísima Sangre, y Tú, encerrando Su Corazón en el mío, haz que pueda vivir de Su Amor, de Sus deseos y de Sus penas. Y ahora, toma la mano derecha de Jesús, rígida ya, para que me des con ella Su última bendición.

Y ahora, permite que la piedra cierre el sepulcro, y Tú, destrozada, besas este sepulcro y llorando le dices, tu último adiós, y partes; pero es tanto tu dolor, que ahora quedas petrificada, ahora helada. Traspasada Mamá mía, junto Contigo doy el adiós a Jesús, y llorando, quiero compadecerte y hacerte compañía en Tu amarga desolación, quiero ponerme a Tu lado, para darte a cada suspiro Tuyo, a cada congoja y dolor, una palabra de consuelo, una mirada de compasión. Recogeré Tus Lágrimas, y si Te veo desfallecer Te sostendré en mis brazos.

Pero veo que estás obligada a regresar a Jerusalén por el camino por donde viniste.  Unos cuantos pasos y Te encuentras ante la Cruz, sobre la cual Jesús ha sufrido tanto y ha muerto, y Tú corres, la abrazas, y viéndola teñida de Sangre, uno por uno, se renuevan en Tu Corazón los dolores que Jesús ha sufrido sobre ella, y no pudiendo contener el dolor, sollozando exclamas:

“¡Oh, Cruz!, ¿tan cruel debías ser con Mi Hijo? ¡Ah, en nada lo has perdonado! ¿Qué mal te había hecho? No Me has permitido a Mí, Su Dolorosa Mamá, darle ni siquiera un sorbo de agua cuando la pedía, y a Su Boca abrasada le has dado hiel y vinagre; Mi Corazón traspasado Me lo sentía licuar y habría querido dar a aquellos labios Mi licuado Corazón para quitarle la sed, pero tuve el dolor de verme rechazada. ¡Oh, Cruz cruel!, sí, pero santa, porque has sido divinizada y santificada por el contacto de Mi Hijo.  Aquella crueldad que usaste con Él, cámbiala en compasión hacia los miserables mortales, y por las penas que Él ha sufrido sobre ti, obtén gracia y fuerza a las almas sufrientes, para que ninguna se pierda por causa de tribulaciones y cruces. Demasiado Me cuestan las almas, Me cuestan la Vida de un Hijo Dios; y Yo, como Corredentora y Madre, las confío a ti, ¡oh, Cruz!”

Y besándola y volviéndola a besar Te alejas. Pobre Mamá, cuánto Te compadezco, a cada paso y encuentro surgen nuevos dolores, que haciendo más grande su inmensidad y volviéndose más amargas sus oleadas, Te inundan, Te ahogan, y a cada instante Te sientes morir.

Otros pasos más y llegas al punto donde esta mañana Lo encontraste bajo el peso enorme de la Cruz, agotado, chorreando Sangre, con un manojo de espinas en la cabeza, las cuales, golpeando en la Cruz penetraban más adentro y en cada golpe le daban dolores de muerte. La mirada de Jesús, cruzándose con la Tuya buscaba piedad, y los soldados para quitar este alivio a Jesús y a Ti, Lo empujaron y Lo hicieron caer, haciéndole derramar nueva Sangre; ahora Tú ves el terreno empapado con ella, y arrojándote a tierra Te oigo decir, mientras besas aquella Sangre:

“Ángeles Míos, venid a hacer guardia a esta Sangre, a fin de que ninguna gota sea pisoteada y profanada.”

Mamá doliente, déjame que Te dé la mano para levantarte y sostenerte, porque Te veo agonizar sobre la Sangre de Jesús. Pero nuevos dolores encuentras, conforme caminas, por todas partes ves huellas de Sangre y recuerdos del Dolor de Jesús. Por eso, apresuras el paso y Te encierras en el Cenáculo. También yo me encierro en el Cenáculo, pero mi cenáculo es el Corazón Santísimo de Jesús; y de dentro de Su Corazón quiero venir sobre Tus rodillas maternas para hacerte compañía en esta hora de amarga desolación. No resiste mi corazón dejarte sola en tanto dolor. Desolada Mamá, mira a la pequeña hija Tuya, soy demasiado pequeña, y por mí sola, ni puedo ni quiero vivir; ponme sobre Tus rodillas y estréchame entre Tus brazos maternos, hazme de Mamá, tengo necesidad de guía, de ayuda, de sostén, mira mi pobreza y sobre mis llagas derrama una Lágrima Tuya, y cuando me veas distraída estréchame a Tu Corazón materno, y vuelve a llamar en mí la Vida de Jesús. Pero mientras, Te ruego, me veo obligada a detenerme para poner atención a Tus acerbos Dolores, y me siento traspasar al ver que, conforme mueves la cabeza, sientes que Te penetran más adentro las espinas que has tomado de Jesús, con los pinchazos de todos nuestros pecados de pensamiento, que penetrándote hasta en los ojos Te hacen derramar Lágrimas mezcladas con Sangre, y mientras lloras, teniendo en Tus ojos la vista de Jesús pasan ante Tu vista todas las ofensas de las criaturas. Cómo quedas amargada por esto, cómo comprendes lo que Jesús ha sufrido, teniendo en Ti Sus mismas penas.  Pero un dolor no espera al otro, y poniendo atención en Tus oídos, Te sientes aturdir por el eco de las voces de las criaturas, y según cada especie de voces ofensivas de criaturas, penetrando por los oídos al Corazón, Te lo traspasan, y repites el estribillo: “¡Hijo, cuánto has sufrido!”

Desolada Mamá, cuánto Te compadezco, permíteme que Te limpie el Rostro bañado en Lágrimas y Sangre, pero me siento retroceder al verlo amoratado, irreconocible y pálido, con una palidez mortal, ¡ah!, comprendo, son los malos tratos dados a Jesús que has tomado sobre Ti y que Te hacen tanto sufrir; tanto, que moviendo Tus labios para rezar o para dejar escapar suspiros de Tu inflamado pecho, siento Tu aliento amargo y Tus labios quemados por la sed de Jesús.

Pobre Mamá mía, cuánto Te compadezco, Tus Dolores van creciendo siempre más, y parece que se den la mano entre ellos, y tomando Tus manos en las mías, las veo traspasadas por clavos, y es en estas mismas manos que sientes el dolor al ver los homicidios, las traiciones, los sacrilegios y todas las obras malas, que repiten los golpes, agrandando las Llagas y exacerbándolas cada vez más. Cuánto Te compadezco, Tú eres la verdadera Mamá Crucificada, tanto, que ni siquiera los pies quedan sin clavos; es más, no sólo Te los sientes clavar, sino también arrancar por tantos pasos inicuos y por las almas que se van al infierno, y Tú corres a su lado a fin de que no caigan en las llamas infernales, pero aún no es todo, Crucificada Mamá, todas Tus penas, reuniéndose juntas, hacen eco en el Corazón y Te lo traspasan, no con siete espadas, sino con miles y miles de espadas; mucho más que teniendo en Ti el Corazón Divino de Jesús, que contiene todos los corazones y envuelve en Su latido a los latidos de todos, y ese Latido Divino conforme late, así va diciendo: “Almas, Amor.” Y Tú, al latido que dice almas, Te sientes correr en Tus latidos todos los pecados y Te sientes dar muerte, y en el latido que dice amor, Te sientes dar vida; así que Tú estás en continua actitud de muerte y de vida.

Mamá Crucificada, cuánto compadezco Tus dolores, son inenarrables; quisiera cambiar mi ser en lenguas, en voz, para compadecerte, pero ante tantos dolores son nada mis compadecimientos; por eso, llamo a los Ángeles, a la Trinidad Sacrosanta, y les ruego que pongan en torno a Ti Sus armonías, Sus contentos, Su belleza, para endulzar y compadecer Tus intensos Dolores, que Te sostengan entre Sus brazos y que Te cambien en amor todas Tus penas.

Y ahora, desolada Mamá, un gracias a nombre de todos por todo lo que has sufrido, y Te ruego, por esta Tu amarga desolación, que me vengas a asistir en el punto de mi muerte, cuando mi pobre alma se encuentre sola, abandonada por todos, en medio de mil angustias y temores; ven Tú, entonces, a devolverme la compañía que tantas veces Te he hecho en mi vida, ven a asistirme, ponte a mi lado y ahuyenta al enemigo, lava mi alma con Tus Lágrimas, cúbreme con la Sangre de Jesús, vísteme con Sus Méritos, embelléceme con Tus Dolores y con todas las penas y las obras de Jesús; y en virtud de las penas de Jesús y de Tus dolores, haz desaparecer todos mis pecados, dándome el total perdón, y expirando mi alma recíbeme entre Tus brazos, ponme bajo Tu Manto, escóndeme de la mirada del enemigo y llévame al Cielo y ponme en los Brazos de Jesús. ¡Quedamos en esto, amada Mamá mía!

Y ahora Te ruego, que des a todos los moribundos la compañía que Te he hecho hoy, a todos hazles de Mamá, son momentos extremos y se necesitan grandes ayudas, por eso no niegues a ninguno Tu oficio materno. Una última palabra: “Mientras Te dejo, Te ruego que me encierres en el Corazón Santísimo de Jesús, y Tú, doliente Mamá mía, hazme de centinela a fin de que Jesús no me ponga fuera de Su Corazón, y que yo, aunque lo quisiera, no me pueda salir. Por eso, Te beso Tu mano materna y bendíceme.

AMÉN.

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[1] Desde aquí hasta el final de esta hora no forma parte del escrito original de Luisa, fue escrita entre el año de 1916 y 1917, después de la primera edición (1915), y a petición expresa de ella se agregó. Por tanto, la frase “estos tiempos tan tristes” corresponde a los sucesos de la primera guerra mundial.

Fuente:
http://divinavoluntad.info/Horas%20de%20la%20Pasion.htm

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