“He tenido hasta aquí tres deseos tan ardientes… amar con perfección a Jesucristo, sufrir mucho por amarle y morir entre los ardores de Su mismo Amor.”

A U T O B I O G R A F Í A  
DE  LA  B.  MARGARITA MARÍA ALACOQUE

 X

SANTA MUERTE DE MARGARITA MARÍA

CAMINANDO a grandes pasos a la perfección, llegó muy pronto esta venerable Hermana, a juicio de los que conocían su interior, a una grande santidad. Estaba, hacía ya algunos años, tan estrechamente unida con Dios, que muy rara vez el sueño interrumpía su continuo pensar en Él, o mejor diremos que este pensamiento interrumpía casi continuamente su sueño. No había ocupación capaz de distraerla; su corazón estaba cerrado para todo lo de la Tierra y aun para ella misma; su único sufrimiento era el no sufrir más, y la tranquilidad de que gozaba, era a sus ojos como un castigo de Dios. Oigamos cuanto acerca de esto escribe a su Director:

«No sé, mi Reverendo Padre, qué debo pensar del estado, en que ahora me encuentro. He tenido hasta aquí tres deseos tan ardientes, que los miraba como tres tiranos, que me hicieran padecer un martirio continuo, sin darme un solo momento de reposo. Eran estos tres deseos: amar con perfección a Jesucristo, sufrir mucho por amarle y morir entre los ardores de Su mismo Amor. Mas al presente me hallo en tal ausencia de todo deseo, que me admiro. Temo que esta pretendida calma no sea un efecto de aquella tranquilidad, en la cual deja Dios en ocasiones a las almas infieles; recelo que, por mis grandes infidelidades a Sus Gracias, he atraído sobre mí tal estado, que puede ser una «señal de reprobación. Pues confieso no serme posible querer cosa alguna, ni desear nada en el mundo, aun cuando veo que en materia de virtud me falta todo. Querría a veces afligirme por esto, mas no puedo: no está en mí el obrar a mi gusto. Solamente siento una perfecta conformidad con la Voluntad de Dios, y un placer inefable en los sufrimientos. El pensamiento, que de tiempo en tiempo me consuela, es que el Sagrado Corazón, si le dejo hacer, todo lo hará por mí: querrá, amará, deseará por mí y suplirá todos mis defectos.»

A este estado de perfección había llegado, cuando plugo a Nuestro Señor llevarla consigo. Con razón creemos que, cumplidos ya felizmente los grandes designios de Dios sobre esta Su fiel esposa, quiso el Señor poner el colmo a tantos favores. Cuanto más se aproximaba a su fin, más estrechamente se unía con Dios. No perdía ocasión de mortificarse. Pocos días antes de su última enfermedad no quiso probar las uvas en la vendimia, y para hacer más perfecto el sacrificio, pidió antes la debida licencia. Ni una palabra hubiera salido de sus labios sobre esto, si no se hubiese notado. Era fidelísima en seguir las inspiraciones divinas, y tan completa victoria había obtenido sobre todos sus apetitos, que todo lo encontraba demasiado bueno para ella. Jamás demostró repugnancia en tomar cosa alguna, aun los más amargos remedios; ni después de tomarlos quiso enjuagarse la boca para conservar por más tiempo su amargor.

Si tan rígida fue consigo misma en medio de sus frecuentes enfermedades, lo sería mucho más en plena salud, como es fácil comprenderlo, pudiendo con verdad afirmarse que pasó toda su vida en una constante y generosa mortificación.

La profunda humildad, su virtud dominante, el perfecto amor de Dios, y aquel fervor de que estaba inflamado su pecho, la movían incesantemente a la práctica de los actos, que forman el carácter distintivo de nuestra Beata. Su vida entera fue una no interrumpida serie de sufrimientos, humillaciones y desprecios. Puede decirse que amó a Dios desde el instante en que fue capaz de conocerle; y si son objeto de nuestra admiración los extraordinarios favores recibidos de su Divino Maestro, no deben serlo menos la fidelidad con que supo corresponder a ellos y la perseverancia en el vencimiento de la naturaleza por medio de una abnegación total. No cejó un instante en la práctica de las perfectas y sólidas virtudes, y murió en actual ejercicio del puro amor.

Comenzó a sentirse mal la tarde misma, en que se disponía a entrar en su retiro. Preguntándola una Hermana si podría empezarle, respondió: «Sí, pero éste será el gran retiro.» Estuvo en cama sólo nueve días antes de su muerte, y empleó este tiempo en prepararse a la venida del Esposo, aunque no parecía grave la enfermedad. Llamaron al Dr. Billet, antiguo médico de la casa, quien la tenía en grande estimación y muchas veces había confesado sinceramente que para las enfermedades de Margarita ocasionadas por el Amor Divino, ni encontraba, ni había remedio alguno. Examinó el mal de que se quejaba la enferma, y aseguró no ser de importancia. Más aún, el mismo día de su muerte afirmó de nuevo que n0 había ni siquiera apariencia de semejante desenlace. Ella, sin embargo, insistió siempre en decir que moriría.

Tal era su seguridad, que pidió con mucha instancia el Santo Viático, y habiéndola dicho que no se juzgaba oportuno, pidió la dejasen al menos comulgar, pues estaba en ayunas. Accedieron a su petición y recibió el Santísimo Sacramento, en forma de Viático por su parte, sabiendo que le recibía por última vez. ¿Cómo describir el fervor de su espíritu en este acto, ni dónde hallar palabras bastante expresivas para ello? Baste decir que fue la suma expresión del amor ardiente de toda su vida a su Maestro Divino en tan adorable misterio.

Conoció una de las Hermanas que la enferma sufría extraordinariamente, y se ofreció a procurarle algún alivio; pero Margarita, dándole las gracias, contestó que eran demasiado preciosos los cortos instantes de su vida para dejar de aprovecharlos; que en verdad sufría mucho, mas no lo bastante todavía para satisfacer sus deseos. Tales eran los atractivos que hallaba en el padecer, tal el contento que sentía viviendo y muriendo en la cruz, tales las delicias que en ella gustaba, que a pesar de ser ardentísima su ansia de gozar de Dios, lo era más todavía la de permanecer como estaba, hasta el día del juicio universal, si esta fuese la Voluntad Divina.

Ponía en admiración a cuantas visitaban a la enferma, aquel gozo extraordinario, ocasionado por el pensamiento de la muerte. Mas plugo al Señor interrumpir por algún tiempo la abundancia de dulzuras interiores, de que la inundaba, inspirándola tan gran temor de Su Justicia, que se vio súbitamente atacada de extraordinarios espantos a la vista de los terribles Juicios de Dios. Por esta vía quiso el mismo Señor purificar alma tan santa: veíasela temblar, humillarse, abismarse ante su Crucifijo: se la oía repetir entre profundos suspiros: «Misericordia, Dios mío, misericordia.» Pero duró poco tiempo la lucha; muy pronto se disiparon sus temores, y en su espíritu renació la completa calma y la seguridad grande de su salvación; el gozo y la tranquilidad se pintaron de nuevo en su semblante, y exclamó: «Misericordias Domini in aeternum cantabo.» Y más de una vez: «¡Qué puedo querer en el Cielo y desear sobre la Tierra sino a Vos solo, Dios mío.»

Era tal la opresión de su pecho, que no podía permanecer en la cama, y era preciso sostenerla para que pudiera respirar. Repetía con frecuencia: «Ay de mí!, me abraso, me abraso. Si fuera de Amor Divino, qué consuelo; pero jamás he sabido amar con amor perfecto a mi Dios.» Y dirigiéndose a las que la sostenían dijo: «Pedidle perdón por mí y amadle con todo vuestro corazón para reparar todos los instantes en que yo no lo hice. ¡Qué dicha la de amar a Dios! ¡Ah, qué dicha! Amad, pues, a este Amor; pero amadle con amor perfecto.» Tan fuera de sí lo decía, que se manifestaba bien a las claras tener su corazón penetrado enteramente por este Fuego Divino. Habló en seguida largamente del exceso de Amor de Dios a las criaturas y de lo poco que recibía de éstas en retorno, y preguntó si aún viviría mucho; diciéndole que según el parecer del médico no moriría de aquella enfermedad, exclamo: «¡Ah, Señor, cuándo me sacaréis, pues, de este destierro!» Otras veces decía: «Ad te levavi oculos meos,»etc. Laetatus sum in his, quae dicta sunt mihi, etc. Sí, espero ir, por la misericordia del Corazón Sagrado, a la Casa del Señor.»

Pidió que rezasen en su presencia las Letanías del Corazón adorable y las de la Santísima Virgen, para tenerlos propicios en el último instante, y además que invocasen por ella a su santo Fundador, su santo Ángel y San José, pidiéndoles la asistiesen con su protección.

El amor de las humillaciones y el deseo de quedar sepultada en el eterno olvido de las criaturas, no se extinguió en su pecho hasta el último suspiro. Pocas horas antes de su muerte hizo prometer a su Superiora que jamás diría cosa alguna de las que confidencialmente le había comunicado, si pudiera redundar en alabanza suya. Después mandó llamar a una de las Hermanas que había sido novicia suya, a la cual singularmente estimaba por su mucha virtud y le dijo: «Os suplico, mi querida Hermana, que escribáis instantemente al P. Rolin, suplicándole que queme mis cartas y que me guarde inviolablemente el secreto como tantas veces se lo pedí.»

Una hora antes de espirar hizo llamar a la Superiora, a quien había prometido avisarla antes de su muerte, y pidió la Extremaunción. Recibida, dio gracias por todo cuanto habían hecho para alivio de su mal, añadiendo que ya nada la hacía falta, y no la restaba otra cosa en el mundo, sino abismarse en el Sagrado Corazón de Jesús para exhalar en Él su último suspiro. Permaneció después algún tiempo en suavísima calma, y pronunciando al fin el Santo Nombre de Jesús, rindió dulcemente su espíritu en un deliquio de aquel ardiente amor por Jesucristo, que desde la cuna había echado ya tan profundas raíces en su alma. El mismo Dr. Billet no dudó en atribuir al amor esta muerte, como le había atribuido las enfermedades de Margarita.

Murió esta predilecta del Sagrado Corazón el 17 de octubre de 1690, a los cuarenta y dos años de edad y diez y ocho de Profesión. Espiró a cosa de las ocho de la noche entre los brazos de dos Hermanas que habían sido novicias suyas, y a las cuales algunos años antes se lo había predicho. Se halló presente toda la Comunidad, que se había reunido para leerla la recomendación del alma, teniendo así juntamente con el dolor de perderla, el consuelo de ver cómo mueren los santos.

FIN

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«¿No habrá nadie que tenga piedad de Mí, y quiera compadecerse y tomar parte en Mi dolor…?»

A U T O B I O G R A F Í A  
DE  LA  B.  MARGARITA MARÍA ALACOQUE

 IX

ÚLTIMOS AÑOS DE MARGARITA

EN una ocasión, estando con fiebre, me hizo salir mi Superiora de la enfermería para hacer los ejercicios, pues era mi turno, y me dijo: «Id, os entrego al cuidado de Nuestro Señor Jesucristo. Que Él os dirija, gobierne y cure según Su Voluntad.» Ahora bien, aunque me sorprendió esto un poco, porque en aquel momento estaba temblorosa por la fiebre, me fui, sin embargo, muy contenta de practicar esta obediencia, ya por verme enteramente abandonada al cuidado de mi buen Maestro, ya por tener ocasión de sufrir por Su Amor, siéndome indiferente la manera que tendría Él de tratarme en mi retiro, ya me hiciera sufrir o gozar. «Todo me viene bien, decía, con tal que Él esté contento y yo Le ame, me basta.» Mas apenas me hallé encerrada con Él solo y postrada en tierra enteramente transida de dolor y de frío, se me presentó delante, me hizo levantar, y prodigándome mil caricias me dijo:

«En fin, hete ahí toda Mía, y toda a Mi cuidado; por esto quiero devolverte sana a los que te han puesto en Mis manos enferma.»

Y me restituyó una salud tan completa, que no parecía haber estado mala, de lo cual se admiraron mucho, especialmente mi Superiora, que sabía todo lo sucedido.

Jamás he pasado los ejercicios entre tanto gozo y delicias: me creía en un paraíso por los continuos favores, caricias y trato familiar con mi Señor Jesucristo, Su Santísima Madre, mi santo Ángel y mi bienaventurado Padre San Francisco de Sales. No especificaré aquí, a causa de su extensión, los pormenores de las singulares gracias en ellos recibidas. Solamente diré que mi amable Director, para consolarme por el sentimiento que yo había mostrado al ver borrarse de mi corazón Su sagrado y adorable Nombre después de haberlo grabado en él con tantos dolores, quiso Él mismo, con el sello y el buril enteramente inflamado de Su puro Amor, imprimirlo dentro y escribirlo fuera; pero de un modo que me produjo mil veces más gozo y consuelo, que dolor y aflicción me había causado el otro.

Sólo me faltaba la Cruz, sin la cual no podía vivir, ni gustar de placer alguno, ni aun celestial y divino, porque no tenía más delicias que las de verme semejante a mi pacientísimo Jesús. No pensaba, por lo tanto, sino en ejercer sobre mi cuerpo todos los rigores que la libertad en que se me había dejado, me permitía. Y en efecto, se los hice bien experimentar, tanto por las penitencias, como por el método de vida y de reposo. Me había formado de cascos de vasijas rotas un lecho, en el cual me acostaba con sumo placer, y aunque la naturaleza gimiese, era en vano, porque no la escuchaba.

Quería hacer cierta penitencia, que por lo rigurosa excitaba en mí un vehemente deseo de ejecutarla, pensando por este medio poder vengar en mí las injurias que recibe Nuestro Señor en el Santísimo Sacramento, ya de mí, pecadora miserable, ya de todos aquellos que en él le deshonran. Pero mi Soberano Maestro, estando ya para ejecutar mi designio, me prohibió pasar adelante, diciéndome que quería entregarme sana a mi Superiora, quien me había confiado y remitido a Sus cuidados, y así le agradaría más el sacrificio de mi deseo que la ejecución misma, porque siendo espíritu quería sacrificios del espíritu. Quedé contenta y sumisa.

Yendo una mañana a comulgar, me pareció la Sagrada Hostia resplandeciente como un sol, cuyo brillo podía soportar, y en medio de ella vi a Nuestro Señor con una corona de espinas, la cual poco después de haberle recibido puso sobre mi cabeza, diciéndome:

«Recibe, hija Mía, esta corona en prenda de la que muy pronto te será dada para tu conformidad Conmigo.»

No comprendí entonces lo que esto significaba; pero muy pronto lo supe por los efectos inmediatos: a saber, dos terribles golpes que recibí en la cabeza, de tal suerte que me pareció tener desde entonces todo el circuito de la misma rodeado de agudísimas espinas de dolor, cuyas picaduras no terminarán sino con mi vida, de lo cual doy infinitas gracias a Dios que tan señalados favores ha hecho a Su miserable víctima. Mas, ¡ay de mí!, como lo repito con frecuencia; las víctimas deben ser inocentes, y yo no soy sino una criminal.

Confieso que me reconozco más obligada a mi Soberano por esta corona preciosa, que si me hubiera regalado todas las diademas de los más grandes Monarcas del mundo: tanto más que nadie puede robármela, y me pone no pocas veces en la feliz necesidad de velar y entretenerme con este único objeto de mi amor. No pudiendo apoyar mi cabeza sobre la almohada, a imitación de mi Divino Maestro que no podía reclinar la Suya adorable sobre el lecho de la Cruz, experimento gozos y consolaciones inconcebibles, viendo en mí alguna conformidad con Él. Y por este dolor quería que pidiese a Dios, Su Padre, por el mérito de Su coronación de espinas, a la cual uniese yo la mía, la conversión de los pecadores y la humildad para los orgullosos, cuya soberbia Le era tan desagradable e injuriosa.

Una vez, hacia el tiempo de Carnaval, es decir, como unas cinco semanas antes del Miércoles de Ceniza, Él se me presentó después de comulgar bajo la figura de un Ecce homo, cargado con Su Cruz, todo cubierto de llagas y contusiones, y brotando de todo Su Cuerpo Su Sangre adorable. Con una voz dolorosamente triste decía:

«¿No habrá nadie que tenga piedad de Mí, y quiera compadecerse y tomar parte en Mi dolor viendo el lastimoso estado en que Me ponen los pecadores, sobre todo en este tiempo?»

Postrándome a Sus sagrados pies, me ofrecí a Él con lágrimas y suspiros. Cargó sobre mis espaldas aquella pesada cruz, erizada toda de puntas de clavos, y sintiéndome agobiada bajo su peso comencé a comprender mejor la gravedad y malicia del pecado, al cual detestaba tan vivamente en mi corazón, que hubiera preferido mil veces precipitarme en el infierno a cometer voluntariamente uno solo. «¡Maldito pecado, dije, cuán detestable eres por la injuria que haces a mi Soberano Bien!» Éste me dio a conocer que no bastaba llevar aquella Cruz, sino que era preciso estar enclavada con Él, para hacerle fiel compañía participando de Sus dolores, desprecios, oprobios y otras injurias que sufría.

Me puse inmediatamente en Sus manos para todo cuanto deseara hacer en mí y por mí, dejándome enclavar a Su gusto con una enfermedad que bien pronto me hizo sentir las agudas puntas de los clavos con que estaba erizada esta Cruz, y con agudísimos dolores, en los cuales no recibía otra señal de compasión sino desprecios, humillaciones y otras cosas penosísimas a la naturaleza. Pero, ¡miserable de mí!, ¿qué podría sufrir yo, que pudiera igualar a la grandeza de mis crímenes, los cuales me tienen continuamente sumida en un abismo de confusión, desde que mi Dios me hizo ver la horrible figura de un alma en pecado mortal, y la gravedad de la culpa, que por ir contra una Bondad infinitamente amable, le es en extremo injuriosa? Esta vista me ha hecho sufrir más que todas las otras penas, y hubiese preferido con todo mi corazón haber comenzado a sufrir todas las merecidas por cuantos pecados he cometido, para que me hubiesen servido de preservativo y me hubiesen impedido cometerlos, antes de haber llegado a tan miserable extremo, y esto, aun cuando estuviera segura de que Dios por Su infinita Bondad, me perdonaría sin entregarme a tales penas.

El estado de sufrimiento, del cual he hablado algo más arriba, me duraba ordinariamente todo aquel tiempo de Carnaval hasta el Miércoles de Ceniza. Parecía que me hallaba reducida al extremo, sin poder encontrar consolación alguna ni alivio, que no aumentase todavía más mis tormentos; y luego me sentía súbitamente con bastante fuerza y vigor para el ayuno de cuaresma. Siempre me ha concedido mi Soberano el favor de poderlo hacer, y aunque me hallase alguna vez rendida por tantos dolores, que con frecuencia creía al comenzar un ejercicio que no podría sostenerme hasta concluirlo, sin embargo, después de concluido uno, comenzaba otro con las mismas penas, diciendo: «Dios mío, concededme la gracia de poder llegar hasta el fin,» y daba gracias a mi Soberano porque medía así mis instantes por el reloj de Sus sufrimientos para regular todas las horas con las ruedas de Sus dolores.

Cuando quería favorecerme con alguna nueva cruz, me disponía para ello con abundancia de caricias y consolaciones espirituales tan grandes, que me hubiera sido imposible sobrellevarlos si hubieran continuado. En esta ocasión le decía: «Único Amor mío, Os sacrifico todos estos placeres. Guardadlos para las almas santas, las cuales Os glorificarán más que yo; yo no quiero sino a Vos solo, enteramente desnudo sobre la Cruz, donde deseo amaros a Vos sólo por amor de Vos mismo. Quitadme, pues, todo lo demás para que Os ame sin mezcla de interés ni de placer.»

Y sucedía a veces en estas circunstancias que, como sabio y experimentado Director, se complacía en contrariar mis deseos haciéndome gozar cuando hubiera querido sufrir. Pero confieso que lo uno y lo otro venia de Él, y que cuantos favores me ha hecho, ha sido por pura misericordia Suya; pues jamás criatura alguna le ha opuesto tanta resistencia como yo, sea por mis infidelidades, sea por el temor que tenía de ser engañada. Y cien veces me he admirado de que, en vista de tanta resistencia, no me anonadase o hundiese en el abismo.

Mas por grandes que sean mis faltas, jamás me priva de Su Presencia este único Amor de mi alma, como me lo ha prometido. Pero me la hace tan terrible cuando le disgusto en alguna cosa, que no hay tormento que no me fuera más dulce, y al cual no me sacrificara mil veces, antes que soportar esta Divina Presencia, y aparecer delante de la Santidad de Dios, teniendo el alma manchada con algún pecado.

En esas ocasiones bien hubiera querido esconderme y alejarme de ella, si hubiese podido; mas todos mis esfuerzos eran inútiles, hallando en todas partes esa Santidad, de que huía, con tan espantosos tormentos que me figuraba estar en el Purgatorio, porque todo sufría en mí sin ningún consuelo, ni deseo de buscarle.

Esto me obligaba a exclamar a veces en medio de mi dolorosa amargura: «¡Oh!, cuán terrible es caer en las manos de un Dios vivo.»

He ahí la manera que Él tenía de purificarme de mis faltas, cuando no era yo bastante pronta y fiel en castigarme por ellas. Y nunca recibía gracia alguna particular de Su Bondad, que no fuese precedida de esta clase de tormentos, y sin sentirme, después de haberla recibido, arrojada y abismada en un purgatorio de humillación y confusión, donde sufría más de lo que puedo expresar.

Mas siempre conservaba una tranquilidad inalterable, pareciéndome que nada podría turbar la paz de mi alma, aunque estuviese frecuentemente agitada la parte inferior, ora por mis pasiones, ora por mi enemigo, quien hacía todos sus esfuerzos para conseguirlo, pues no hay cosa alguna sobre la cual tenga más poder, y en la que gane tanto, como en un alma turbada e inquieta; la hace su juguete y la vuelve incapaz de bien alguno.

SÍGUENSE LAS CERTIFICACIONES DEL MANUSCRITO AUTÓGRAFO

Certificado y verificado en 22 de julio 1715.

Suscrito

SOR ANA ISABEL DE LA GUARDA.

Rubricado por nosotros el 22 de julio 1715.

Suscrito

D. DE BANSIERE, COMISARIO

CHALON, ESCRIBANO.

Nos, Protonotario apostólico, Vicario general, Arcediano de Autun, hemos reconocido como autógrafo de la Beata Margarita María Alacoque esta biografía, escrita por ella misma por orden de sus superiores. Se compone de 64 páginas.—En fe de lo cual:

Paray, 26 de febrero 1865.

Suscrito:

G. BOUANGE, PROTON. APOST.

VIC. GEN. ARC.

            
Lugar del sello del Obispo.

 

APÉNDICE

TERMINA la Autobiografía en el año 1687, el mismo en que salió de Paray el P. Rolin, y tres antes de la muerte de la Beata Margarita. Por nuestra parte cerraremos este período de su vida, citando las memorables palabras de dicho Padre, su Director entonces, por ser como un breve resumen y un verdadero panegírico. Había oído la confesión general, que de toda su vida hizo la Beata Margarita en uno de sus ejercicios, y estuvo largo tiempo deliberando si se la mandarla escribir y conservar: «Con la esperanza, dijo, de que un día se pudiera conocer la extrema pureza de esta esposa de Jesucristo, y juzgar hasta dónde pueden llegar la inocencia, la delicadeza y la sublime santidad de un alma, que Dios ha gobernado y favorecido con Sus más señaladas Gracias desde la misma cuna.»

Los tres años siguientes, últimos de su peregrinación sobre la Tierra, fueron, como los anteriores, alimentados con el mismo amor, llenos de las mismas delicias, colmados de los mismos sentimientos. No intentaremos describirlos; sólo sí trazar un pequeño esbozo de ese hermoso cuadro. Durante este período tuvo dos consolaciones, las mayores tal vez para un alma, que con tanto ardor deseaba el triunfo de su Amado: ver erigida ya en el recinto de Paray una capilla en honor del Corazón de Jesús, y recibir aquella comunicación íntima, en que le dio a conocer Nuestro Señor la misión especial que confiaba a la Compañía de propagar este culto y las gracias singulares que reservaba en la Tierra para Su elegida milicia.

Trasladémonos ahora a sus últimos días, cuando la Tierra principiaba a ocultarse a las miradas de Margarita, y a descubrirse el Cielo sonriendo a los ardientes suspiros de su corazón. Escribe una de sus contemporáneas: «Decía, a la Hermana, en quien más confianza tenía, que para ella ningún sufrimiento quedaba ya en el mundo, y que infaliblemente moriría muy pronto.»

Quiso, sin embargo, prepararse con un retiro interior de cuarenta días, y examinar de dónde procedía aquel deseo vehemente que la obligaba a suspirar por el día feliz, y si sería en efecto feliz para ella, pues se juzgaba como la mayor pecadora y la más indigna de los favores de Dios. He aquí sus sentimientos en esta materia:

«Desde el día de Santa Magdalena me sentí extremadamente impulsada a reformar mi vida, para estar dispuesta a presentarme ante la Santidad de Dios, cuya Justicia es tan temible y tan impenetrables Sus Juicios. Es menester, por lo tanto, que tenga siempre ajustadas mis cuentas, para no verme sorprendida, porque es cosa terrible caer a la hora de la muerte en las manos de un Dios vivo, cuando durante la vida se ha separado un alma por la culpa de los brazos de un Dios moribundo. Me propuse, pues, para llevar a efecto una inspiración tan saludable, hacer un retiro interior en el Sagrado Corazón de Jesucristo.

Aguardo y espero todos los auxilios de Gracia y de Misericordia que me serán necesarios; porque tengo en Él toda mi confianza. Él es el solo apoyo de mi esperanza, puesto que Su excesiva Bondad no me rechaza nunca, cuando a Él me dirijo; antes al contrario, parece gozarse en haber hallado una criatura tan pobre y miserable como yo, para llenar el abismo de mi indignidad con Su abundancia infinita.

Será mi buena Madre la Santísima Virgen, y tendré por Protectores a San José y mi Santo Fundador. El buen P. La Colombière será mi Director para enseñarme a cumplir los designios del Corazón adorable en conformidad con Sus máximas.

El primer día de mis ejercicios, mi ocupación fue el pensar de dónde podría proceder este gran deseo de morir, pues no es ordinario en los criminales, como lo soy yo delante de Dios, desear comparecer en presencia de su juez, y un Juez, cuya Santidad de Justicia penetra hasta la médula de los huesos, a quien nada puede ocultarse y que nada dejará impune. ¿Cómo, pues, alma mía, puedes sentir un gozo tan grande en la proximidad de la muerte? No piensas sino en terminar tu destierro, y estás enajenada de gozo con la idea de salir muy pronto de tu prisión. Pero ¡ay de mí!, mira no sea que después de un gozo temporal, que quizá no proviene sino de ceguedad e ignorancia, te sumerjas en una eterna tristeza, y desde esta prisión mortal y transitoria caigas en los calabozos eternos, donde no tiene ya lugar la esperanza de salir.

Dejemos, pues, alma mía, este deseo y este gozo de morir para las almas santas y fervorosas, para las cuales están preparadas tan grandes recompensas; pues en cuanto a mí, no me dejan las obras de una vida criminal ver otro término que los eternos castigos, si no fuere Dios conmigo más Misericordioso que Justo. Y pensando cuál será tu suerte ¡oh, alma mía!, dime: ¿podrás sufrir durante una eternidad la ausencia de Aquél, a cuya posesión aspiras con tan ardientes deseos, y cuya privación te hace presentir penas tan crueles?

¡Dios mío, cuán difícil es de arreglar mi cuenta, pues he perdido tanto tiempo y no sé cómo poderlo reparar! En la perplejidad en que me hallo de ordenar todas mis partidas y tenerlas siempre en disposición de ajustar cuentas, no he sabido a quién dirigirme sino a mi adorable Maestro, que por singular favor ha querido encargarse de hacerlo. Así, pues, le he remitido todos los capítulos, por los que he de ser juzgada y recibir mi sentencia; a saber, nuestras reglas, constituciones y directorio, según los cuales seré justificada o condenada. Una vez puestos ya en Sus Manos todos mis intereses, he sentido una paz admirable a Sus pies, donde me ha tenido largo tiempo como enteramente perdida en el abismo de mi nada, esperando Su sentencia acerca de esta miserable criminal.

El segundo día me fue presentado, durante la oración, como en un cuadro, lo que había sido antes y lo que entonces era. Pero, ¡Dios mío, qué monstruo más deforme y más horrible a la vista! No veía bien alguno, sino tanto mal, que era para mí un tormento el sólo pensarlo. Todo parecía condenarme a un eterno suplicio, por el grande abuso de tantas gracias, a las cuales no he correspondido, sino con infidelidades, ingratitudes y perfidias.

¡Oh, Salvador mío!, quién soy yo, para haberme esperado a penitencia tanto tiempo; yo, que mil veces me expuse a ser arrojada en el abismo infernal por el exceso de mi malicia, y otras tantas lo habéis impedido Vos por Vuestra infinita Bondad! Seguid, pues, amable Salvador mío, ejerciéndola con tan miserable criatura.

Ya lo veis: acepto de buena voluntad todas las penas y suplicios que Os plazca hacerme sufrir en esta vida y en la otra. Y tan grande es mi dolor de haberos ofendido, que querría haber pagado todas las penas merecidas por los pecados cometidos, y por todos aquellos que hubiera llegado a cometer a no haberme socorrido Vuestra Gracia. Sí, quisiera haber sido sumergida en todos esos tormentos rigurosos desde el instante en que comencé a pecar, y que me hubiesen servido de preservativo para no llegar a ofenderos tanto, aunque no encontrara más penas que obtener el perdón por amor de Vos mismo. No, nada excluyo en la venganza, que a Vuestra Divina Justicia pluguiere ejercer sobre esta criminal, sino el que me abandonéis a mí misma permitiendo mis nuevas recaídas en el pecado en castigo de los precedentes.

No me privéis, Dios mío, de amaros en la eternidad, por no haberos amado bastante en el tiempo. Por lo demás, haced de mí todo cuanto Os agrade: Os debo todo cuanto tengo y cuanto soy. Todo lo bueno que pudiera hacer no serviría, a no ser por Vuestra Gracia, para reparar la más pequeña de mis culpas. Soy insolvente, bien lo veis, mi Divino Dueño; arrojadme en una prisión, consiento en ello, con tal que sea en la de Vuestro Corazón Sagrado. Y cuando allí estuviere, tenedme bien cautiva y sujeta con las cadenas de Vuestro Amor, hasta que Os haya pagado todo cuanto Os debo; y como no podré hacerlo nunca, tampoco deseo salir de ella jamás.»

Sería de desear que Margarita hubiera continuado escribiendo todas las visiones y luces recibidas durante estos cuarenta días dedicados al retiro interior para prepararse a la muerte, prueba segura de que lo sabía; pero nos vemos privados de este consuelo. No prosiguió por no ser demasiado larga, como ella misma nos dice.

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Trisagio del Corazón de Jesús

La Señal de La Cruz

 Por la Señal de la Santa Cruz,
†  de nuestros enemigos,
 líbranos, Señor, Dios nuestro.

 En el Nombre del padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén


Oración Inicial
 

Creo en Dios, espero en Dios,
amo a Dios sobre todas las cosas.
Bendito, adorado y ardientemente amado
sea el Sagrado Corazón de Jesús ahora y siempre,
y por infinitos siglos de los siglos.

Amén. 


ACTO DE CONSAGRACIÓN 
AL CORAZÓN DE JESÚS
Ordenado por el Papa Pío XI, Italia (1857-1939)

Dulcísimo Jesús, Redentor del género humano, míranos humildemente postrados delante de Tu Altar; Tuyos somos y Tuyos queremos ser; y a fin de poder vivir más estrechamente unidos a Ti, todos y cada uno espontáneamente nos Consagramos en este día a Tu Sacratísimo Corazón.

Muchos, por desgracia, jamás Te han conocido; muchos, despreciando Tus Mandamientos, Te han desechado. ¡Oh, Jesús Benignísimo!, compadécete de los unos y de los otros, y atráelos a todos a Tu Corazón Santísimo.

¡Oh, Señor! Sé Rey no sólo de los hijos fieles que jamás se han alejado de Ti, sino también de los pródigos que Te han abandonado; haz que vuelvan pronto a la Casa Paterna, para que no perezcan de hambre y de miseria.

Sé Rey de aquellos que, por seducción del error o por espíritu de discordia, viven separados de Ti; devuélvelos al Puerto de la Verdad y a la Unidad de la Fe, para que en breve se forme un solo rebaño bajo un solo Pastor. Sé Rey de los que permanecen todavía envueltos en las tinieblas de la idolatría o del islamismo; dígnate atraerlos a todos a la Luz de Tu Reino.

Mira, finalmente, con Ojos de Misericordia a los hijos de aquel pueblo que, en otro tiempo, fue Tu predilecto; descienda también sobre ellos, Bautismo de Redención y de Vida, por la Sangre que un día contra sí reclamaron.

Concede, ¡oh, Señor!, integridad y libertad se-gura a Tu Iglesia; otorga a todos los pueblos la tranquilidad en el orden y haz que del uno al otro confín de la Tierra, no resuene sino esta voz: ¡Alabado sea el Corazón Divino, Causa de nuestra salud! A Él se entonen cánticos de honor y de gloria por los siglos de los siglos. Amén.


Himno

Oculto en nuestros Altares
amante Redentor mío,
en Tu Corazón nos das
la prenda de Tu Cariño.

El desprecio que padeces
de tantos ingratos hijos
hoy queremos reparar
con afectos encendidos.

Al Dulcísimo, al Amable
Corazón Santo y Divino
se rindan adoraciones
por los siglos de los siglos.
Amén.


V:
Bendigamos al Divino Corazón de Jesús Sacramentado.

R: Alabémosle y ensalcémosle por todos los siglos. Amén.

  • Padre Nuestro y Ave María.

Se repite NUEVE VECES:

V:  Santo, Santo, Santísimo Corazón de Jesús, inflama nuestras almas en Tus Sagrados y Purísimos Incendios.   
R:  Gloria al Santo, gloria al Amable, gloria al Divino Corazón de Jesús. (En la última invocación se añade): Por infinitos siglos de los siglos. Amén.

   Este ejercicio se repite TRES VECES, desde ‘Bendigamos al Divino Corazón…’


Acto de Confianza a
l Corazón de Jesús

¡Oh, Corazón de Jesús! Dios y Hombre Verdadero, Refugio de los pecadores y Esperanza de los que en Ti confían. Tú que nos has dicho: “Venid a Mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y Yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros Mi yugo, y aprended de Mí, que Soy Manso y Humilde de Corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque Mi yugo es suave y Mi carga ligera.” (Mt. 11, 28-30).

Animado (a) con estas palabras acudo a Ti con el corazón lleno de confianza. En Ti, Señor, espero. No quede confundido (a) eternamente. Amén.

  • En la alegría y en la tristeza; en la prosperidad y en la adversidad.
           — Corazón de Jesús, en Ti confío.
  • En los negocios y trabajos; en los problemas de la familia.
         — Corazón de Jesús, en Ti confío.
  • En las tentaciones del demonio, y en los ataques de las propias pasiones.
         — Corazón de Jesús, en Ti confío.
  • En las persecuciones del enemigo, y en las burlas y calumnias.
         — Corazón de Jesús, en Ti confío.
  • En las enfermedades y penas; en las dificultades y peligros.
         — Corazón de Jesús, en Ti confío.
  • En la vida y en la muerte; siempre y en toda ocasión.
         — Corazón de Jesús, en Ti confío.


GOZOS DEL CORAZÓN DE JESÚS
[1]
(Basados en Sus Promesas)

R: Porque eres nuestro Amor,
y muy Tierno y Dulce Encanto,
todos los hombres Te adoren,
Corazón Amable y Santo.

Almas de amor inflamadas
examinen con atención
las Promesas regaladas
del Sagrado Corazón:
“Al que a Dios servir medite,
si un estado eligió ya,
cuantas gracias necesite
Mi Corazón le dará.”

R: Porque eres nuestro Amor,
y muy Tierno y Dulce Encanto,
todos los hombres Te adoren,
Corazón Amable y Santo. 

“Si discordia el enemigo
en las familias sembró,
no teman, vengan Conmigo,
que la paz les daré Yo.
Yo seré para el que acuda
a Mi Amante Corazón
firme Amparo, fiel Ayuda
y Consuelo en la aflicción.”

R: Porque eres nuestro Amor,
y muy Tierno y Dulce Encanto,
todos los hombres Te adoren,
Corazón Amable y Santo.

“Quien en Mí cifre su suerte
en paz su vida tendrá,
y en dulce y santa muerte
sus días coronará.
Quien Mi fuerte Amor comprenda,
Gracias mil derramaré
sobre todo cuanto emprenda
con espíritu de fe.” 

R: Porque eres nuestro Amor,
y muy Tierno y Dulce Encanto,
todos los hombres Te adoren,
Corazón Amable y Santo.

“Fuente y Mar Inagotable
de Clemencia y de Perdón
el pecador miserable
hallará en Mi Corazón.
Y las almas fervorosas
en alas de la oración
se elevarán presurosas
a más alta perfección.” 

R: Porque eres nuestro Amor,
y muy Tierno y Dulce Encanto,
todos los hombres Te adoren,
Corazón Amable y Santo.

“Si Mi Imagen en tu casa
honras con veneración
derramaré allí sin tasa
los Dones de Mi Corazón.
Quien Mi Culto haya extendido
en Mi Corazón tendrá
su nombre por Mí esculpido,
y jamás de Él se borrará.” 

R: Porque eres nuestro Amor,
y muy Tierno y Dulce Encanto,
todos los hombres Te adoren,
Corazón Amable y Santo. 


V:
Bendigamos al Divino Corazón de Jesús Sacra-mentado.

R: Alabémosle y ensalcémosle por todos los siglos. Amén.


MEMORARE DEL CORAZÓN DE JESÚS

Acuérdate, Jesús Manso y Humilde,
que en la vida jamás se oyó decir
que un corazón doliente y afligido,
agobiado y cansado de sufrir
en vano recurriera a Tu Ternura
y en vano Te invocara en su aflicción.

Animado (a) por esto en mi amargura
hoy acudo a Tu Amante Corazón;
de miserias y penas abrumado (a)
me reclino en Tus Brazos, ¡oh, Señor!
No permitas que mi alma desolada
se aparte de Ti, mi Dulce Amor;
mas bien, por Tu Cariño y Tu Ternura,
admíteme en Tu Amante Corazón.

Alivia  mi tedio y mi tristeza
con suave y benigna Compasión;
que a Tu lado Jesús, Padre Amoroso,
Te contemple mi pobre corazón;
que Amable, Compasivo y Bondadoso
consuele mi angustia y mi aflicción.

Y cuando llegue la terrible hora
en que yo deba mi espíritu entregar,
quiero besar Tu Mano bienhechora
y en Tu Costado Amante reposar.
Amén.


LETANÍA DEL
CORAZÓN DE JESÚS 

Cristo, óyenos.                             
       —Cristo, escúchanos.

Padre, Eterno Creador.          
       —Ten piedad de nosotros.

Hijo, Redentor del mundo.       
      —Ten piedad de nosotros.

Espíritu Santo, Consolador.    
       —Ten piedad de nosotros.

  • Corazón de Jesús, Hijo del Eterno Padre.
           — En Ti confío.
  • Corazón de Jesús, formado por el Espíritu Santo en el Seno de la Virgen Madre.
           — En Ti confío.
  • Corazón de Jesús, unido substancial-mente al Verbo de Dios.
           — En Ti confío.
  • Corazón de Jesús, de Majestad infinita.
           — En Ti confío.
  • Corazón de Jesús, Templo Santo de Dios.
           — En Ti confío.
  • Corazón de Jesús, Tabernáculo del Altísimo.
           — En Ti confío.
  • Corazón de Jesús, Casa de Dios y Puerta del Cielo.
           — En Ti confío.
  • Corazón de Jesús, Hoguera ardiente de Caridad.
           — En Ti confío.
  • Corazón de Jesús, Asilo de Justicia y Amor.
           — En Ti confío.
  • Corazón de Jesús, lleno de Bondad y Amor.
           — En Ti confío.
  • Corazón de Jesús, Abismo de todas las Virtudes.
           — En Ti confío.
  • Corazón de Jesús, dignísimo de toda alabanza.
           — En Ti confío.
  • Corazón de Jesús, Rey y Centro de todos los corazones.
           — En Ti confío.
  • Corazón de Jesús, en Quien están todos los Tesoros de la Sabiduría y la Ciencia.
           — En Ti confío.
  • Corazón de Jesús, en Quien habita toda la Plenitud de la Divinidad.
           — En Ti confío.
  • Corazón de Jesús, en Quien el Padre halló Sus complacencias.
           — En Ti confío.
  • Corazón de Jesús, de cuya Plenitud todos hemos recibido.
           — En Ti confío.
  • Corazón de Jesús, deseo de los Eter-nos Collados.
           — En Ti confío.
  • Corazón de Jesús, Paciente y de mu-cha Misericordia.
           — En Ti confío.
  • Corazón de Jesús, Rico para con todos los que Te invocan.
           — En Ti confío.
  • Corazón de Jesús, Fuente de Vida y Santidad.
           — En Ti confío.
  • Corazón de Jesús, Propiciación por nuestros pecados.
           — En Ti confío.
  • Corazón de Jesús, saciado de oprobios.
           — En Ti confío.
  • Corazón de Jesús, despedazado por nuestros delitos.
           — En Ti confío.
  • Corazón de Jesús, hecho Obediente hasta la muerte.
           — En Ti confío.
  • Corazón de Jesús, traspasado por una lanza.
           — En Ti confío.
  • Corazón de Jesús, Fuente de toda Consolación.
           — En Ti confío.
  • Corazón de Jesús, Vida y Resurrección nuestra.
           — En Ti confío.
  • Corazón de Jesús, Paz y Reconciliación nuestra.
           — En Ti confío.
  • Corazón de Jesús, Víctima por los pecadores.
           — En Ti confío.
  • Corazón de Jesús, Salvación de los que en Ti esperan.
           — En Ti confío.
  • Corazón de Jesús, Esperanza de los que en Ti mueren.
           — En Ti confío.
  • Corazón de Jesús, Delicia de todos los Santos.
           — En Ti confío.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo.
       — Perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo.
       — Escúchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo.
       — Ten Misericordia de nosotros.


V:
  Jesús, Manso y Humilde de Corazón.

R:  Haz nuestro corazón semejante al Tuyo.


Oración:
¡Omnipotente y Eterno Dios! Mira el Corazón de Tu Amado Hijo y las alabanzas y satisfacciones que Te da en nombre de nosotros, los pecadores. Concede propicio el perdón a los que imploran Tu Misericordia, en Nombre de Tu Mismo Hijo Jesucristo, Quien Contigo Vive y Reina, en Unión del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén. 


Consagración del hogar 
al Corazón de Jesús

Dulcísimo Corazón de Jesús, Tuyos somos y Tuyos queremos ser.
Humildemente, postrados ante Tu Sagrada Imagen, Te Consagramos nuestras personas,
nuestro hogar, nuestra familia, con todo lo que somos y todo  lo que tenemos.

Reina en nuestro hogar como en un lugar que Te pertenece y no permitas que Te sea arrebatado lo que, con todo corazón, Te hemos Consagrado.

Derrama amorosamente las Bendiciones que has prometido a los que veneran
Tu Sagrada Imagen.

Enriquécenos con la paz de que gozan las familias que son de Tu Corazón.
Compadécete de los que, ingratos, se alejaron de Ti. Ilumina a aquellos que todavía no conocen las riquezas de Tu Amor, y atráelos con la suavidad de Tu Gracia.

Santifica, Dulce Redentor, nuestro hogar y familia para que, acabando en paz la carrera de esta vida, pasemos a alabarte en la eterna Mansión de la Gloria. Amén.


PROMESAS DEL SAGRADO CORAZÓN
Santa Margarita Mª Alacoque, Francia (1647-1690)

  1. “Daré a Mis devotos las gracias necesarias a su estado.”
  2. “Pondré paz en sus familias.”
  3. “Los consolaré en sus penas.”
  4. “Seré su Amparo y Refugio seguro durante la vida y particularmente en la hora de su muerte.”
  5. “Bendeciré abundantemente todas sus empresas.”
  6. “Los pecadores hallarán en Mi Corazón la Fuente inagotable de la Misericordia.”
  7. “Las almas tibias se harán fervorosas.”
  8. “Las almas fervorosas se elevarán con rapidez a gran perfección.”
  9. “Daré a los Sacerdotes la Gracia de mover los corazones más endurecidos.”
  10. “Bendeciré las casas en que la Imagen de Mi Corazón sea expuesta y honrada.”
  11. “Las personas que propaguen esta Devoción tendrán su nombre escrito en Mi Corazón y jamás será borrado de Él.”
  12. “Yo prometo, en la excesiva Misericordia de Mi Corazón, que Mi Amor Todopoderoso con-cederá a todos los que comulguen los nueve Primeros Viernes consecutivos de cada mes, la Gracia de la perseverancia final: No morirán en desgracia, ni sin recibir los Sacramentos; haciéndose Mi Corazón su Asilo Seguro en aquella última hora.”


ACTO DE REPARACIÓN
Oración enseñada por la Virgen a los pastorcitos

videntes de Fátima, el 13 de Julio de 1917. 

“Sacrificaos por los pecadores y decid muchas veces, y especialmente cuando hagáis un sacrificio:

¡Oh, Jesús! Es por Tu amor,
por la conversión de los pecadores,
y en reparación por los pecados cometidos
contra el Inmaculado Corazón de María.”

________________________
[1] “Ramillete de Divinas Flores”, 1910.

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“Aquellos que deseen ofrecer sus vidas por Mi Hijo, Me las darán libremente a Mí.”

VIDENTE BERNABÉ NWOYE / OLO, ESTADO DE ENUGU, NIGERIA
(Con Aprobación Eclesiástica)
[1]

4 de Enero de 2000 / Hora: 2:00 pm
Lugar: Capilla de la Parroquia de Nuestra Señora de Lourdes, Imezi-Owa 

RECIBAN ESTE PRECIOSO DON DE SU MADRE.

In our reparation prayer during this hour, I saw in a vision, a beautiful green field burning at a high rate, but not even a leaf was consumed. After a while, cloud came down and covered the whole place.  In the cloud, I saw a vision of the Agonizing Jesus Christ hanging alive on the Cross. Above the Cross was the Eternal Father Whose Glory filled the whole sight. At the foot of the Cross was Our Lady lying in a sorrowful posture. The Angels and the Saints were also present. They offered their prayers in consolation to the Agonizing Jesus Christ.

En nuestra Oración de Reparación durante esta hora, tuve una visión de un hermoso campo verde ardiendo en altas llamas, pero sin que ni una hoja se consumiera. Después de un instante, descendió una nube y cubrió todo el lugar. En la nube, tuve una visión de Jesucristo Agonizante colgado vivo en la Cruz. Por encima de la Cruz estaba el Padre Eterno, cuya Gloria llenaba todo lo que veía. Al pie de la Cruz estaba Nuestra Señora tendida con una postura dolorosa. Los Ángeles y los Santos también estaban presentes. Ellos ofrecían sus oraciones para consolar a Jesucristo Agonizante.

As I was looking, Our Lady got up and drew close to me. Instantly, the cloud came down and covered the whole place. Then, there remained only the vision of Our Lady holding a Crown of Thorns. She wept bitterly and could not even say a word. I then prayed thus: “Mother, why are you weeping?  I know it is because of my sins.  Stop weeping, Mother, stop weeping. Have mercy on me.  I will …” I could not finish the statement when Our Lady said:

Mientras miraba, Nuestra Señora se levantó y se me acercó. Inmediatamente, la nube descendió y cubrió todo el lugar. Luego, permaneció sólo la visión de Nuestra Señora sosteniendo una Corona de Espinas. Ella lloraba amargamente sin poder decir palabra alguna. Entonces, yo rece así: “Madre, ¿por qué lloras? Sé que es por mis pecados. Deja de llorar, Madre, deja de llorar. Ten misericordia de mí. Yo…,” Yo no pude terminar la frase cuando Nuestra Señora dijo:

“Receive this gift from me.  It is a loving gift I received from the Eternal Father through my Son. It is the only thing I have. It is for you and for all the lovers of my Son’s Precious Blood”.

“Recibe este don de Mi parte. Éste es un Don de Amor que recibí del Padre Eterno a través de Mi Hijo. Es lo único que tengo. Es para ti y para todos los amantes de la Preciosa Sangre de Mi Hijo”.

Then she offered me a well-fixed Crown of Thorns and added:

Luego, Ella me ofreció una Corona de Espinas bien hecha y añadió:

“It pleases my Son greatly whenever He sees anyone who loves this Crown and adores His agonizing life through it.

“Agrada mucho a Mi Hijo, cuando Él ve que alguien ama esta Corona y adora Su vida agonizante con ella.

Listen and rejoice my children, for I have obtained many favours from the hands of my Son. Your adoration pleases me greatly. He promised me and said:

Escuchen y regocíjense, Mis hijos, porque Yo he obtenido muchos favores de las Manos de Mi Hijo. Sus adoraciones Me complacen grandemente. Él Me prometió y dijo:

“I will bless all who come here. I will not allow anyone who comes here to get lost.  He said: ‘There are many other apostles who are not here; they have laboured much for Me. They are among those whom I have blessed.’

“Bendeciré a todos los que vengan aquí. No permitiré que nadie que venga aquí, se pierda.” Y también dijo: “Hay muchos más apóstoles que no están aquí. Ellos han trabajado mucho por Mí. Ellos están entre aquellos que Yo he bendecido.”

My children, you will not understand this great blessing given to you by my Son because your understanding is limited. Listen, my children, and hear the message I have for you. Through this message, you will understand this great blessing.

Mis hijos, ustedes no entenderán esta gran bendición dada a ustedes por Mi Hijo porque su entendimiento es limitado. Escuchen, Mis hijos, y oigan el Mensaje que tengo para ustedes. A través de este Mensaje, ustedes entenderán esta gran bendición.

My Son made a choice by calling His Apostles to spread the devotion to His Precious Blood. Only very few responded to His call. When He saw the neglect of the Apostles He has chosen, His agony grew. The agony of my Son pierces my Immaculate Heart. Then, I moved and chose my own Apostles to spread the devotion. I chose you and all who are spreading the devotion willingly or for self-interest. They are many. They are all over the world. My son, I do all so as to console my Agonizing Son, Jesus Christ. My children, do not be discouraged when you see those people. Your graces will be in abundance if you can understand.

Mi Hijo hizo una elección llamando a Sus apóstoles para propagar la Devoción a Su Preciosa Sangre. Sólo muy pocos respondieron a Su llamado. Cuando Él vio el rechazo de los apóstoles que había elegido, Su Agonía aumentó. La Agonía de Mi Hijo traspasa Mi Inmaculado Corazón. Entonces, Yo Me moví y elegí a Mis propios apóstoles para propagar la Devoción. Yo te elegí a ti y a todos aquellos que están propagando la Devoción voluntariamente o por interés propio. Ellos son muchos. Ellos están en todas partes del mundo. Hijo Mío, Yo hago todo para consolar a Mi Hijo Agonizante Jesucristo. Hijos Míos, no se desanimen cuando vean a esas personas. Sus Gracias serán abundantes si ustedes pueden entender.

Listen, my children, my Son says that you will not come again till the great disorderliness comes. I have obtained from my Son the grace to allow you come whenever you wish to have any directive from Him. He promised also to inform you on what to do, the way to follow and where to stand on in these evil days.

Escuchen, Mis hijos, Mi Hijo dice que ustedes no regresarán de nuevo hasta que el gran desorden llegue. Yo he obtenido de Mi Hijo, la Gracia de permitirles venir en cualquier momento en que ustedes deseen obtener alguna instrucción de Él. Así mismo, Él prometió informarles acerca de lo que deben hacer, la manera de proceder y dónde encontrarse en estos días del mal.

Listen, my children; all of you who will participate fully in this reparation pilgrimage will not be lost. The Evil One will not harm you. My Son will grant you whatever you wish to be for Him. Those who want to offer their lives for my Son will give it freely to me. They are those who will be martyred! I told you, son, their reward is highly great.

Escuchen, Mis hijos, todos ustedes quienes participen completamente en esta Peregrinación de Reparación no se perderán. El Maligno no les dañará. Mi Hijo les dará cualquier cosa que deseen ser para Él. Aquellos que deseen ofrecer sus vidas por Mi Hijo, Me las darán libremente a Mí. ¡Ellos son aquellos que serán martirizados! Yo te dije, hijo, que su recompensa es enorme.

My son, don’t ask me any question today because you have little grace to understand it now. Tomorrow, my Son will dispel the cloud of confusion in your heart. This is the reason why you are called. I am the Mother of the Agonizing Jesus Christ. I love you all who have come to adore my Son. Let peace from Heaven be with you all. I bless you all”.

Mi hijo, no Me hagas ninguna pregunta hoy porque tienes poca gracia para entenderlo ahora. Mañana, Mi Hijo despejará la nube de confusión de tu corazón. Ésta es la razón por la que has sido llamado. Yo soy la Madre de Jesucristo Agonizante. Los amo a todos, que han venido a adorar a Mi Hijo. Que la Paz del Cielo esté con todos ustedes. Yo les bendigo a todos”.

________________________
[1] Con aprobación Eclesiástica: Los Mensajes desde 1997 a 2000 fueron revisados por una Comisión Teológica, ordenada por el Obispo Antonio Mbuji, de Enugu. Todos ellos han recibido el Nihil Obstat del Reverendo Franciscano, Esteban Obiukwu, encargado de la Propagación de la Fe.
NIHIL OBSTAT:
Rev. Fr. Stephen Obiukwu,
Censor Deputatus, Chairman, Doctrine and Faith Committee,
Archdiocese of Onitsha, Anambra State, Nigeria,
1 July 1999

El Libro de Oraciones,
dictado por Jesús a Bernabé, ha recibido el Imprimatur del Obispo Ayo María Atoyebi, de la Diócesis de Ilorín.
IMPRIMATUR:
+ Ayo-Maria (OP),
Bishop of llorín Diocese,
Kawara State, Nigeria

Fuente: http://preciousblood95international.com/ 

Para descargar los Mensajes en PDF:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/mensajes-actuales/  

Todos los Mensajes de Bernabé Nwoye publicados en este sitio:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/bernabe-nwoye/

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«Nada temas, Yo Reinaré a pesar de Mis enemigos, y de todos los que a ello quisieran oponerse.»

A U T O B I O G R A F Í A  
DE  LA  B.  MARGARITA MARÍA ALACOQUE

VIII

PRIMEROS HONORES TRIBUTADOS AL SAGRADO CORAZÓN 
— SUFRIMIENTOS Y FAVORES

NO hallaba todavía medio alguno para dar principio a la Devoción al Corazón Sagrado, que era todo mi anhelo; mas he aquí la primera ocasión que para ello me proporcionó Su Bondad. Caía en viernes la Fiesta Santa Margarita, y pedí a mis hermanas novicias, cuya dirección tenía entonces a mi cargo, que todos los obsequios que tenían intención de hacerme para honrar mi santo, los hiciesen al Sagrado Corazón de Nuestro Señor Jesucristo. Lo hicieron de buena voluntad elevando un altarcito sobre el cual colocaron una pequeña imagen del Sagrado Corazón dibujada a pluma en un papel, y la rendimos todos los homenajes que Él mismo nos sugirió. Esto atrajo sobre mí, y sobre ellas también, muchas humillaciones y mortificaciones, hasta acusarme de querer introducir una Devoción nueva.

Todos estos sufrimientos eran para mí una grande consolación, y nada temía tanto como el que llegase a ser privado de los honores el Divino Corazón. Pues cuantas cosas oía decir sobre esto, eran otras tantas espadas que atravesaban el mío. Se me prohibió colocar otra vez en público imagen alguna de este Corazón Sagrado, y decían que todo cuanto podía permitírseme, era tributarle algún homenaje en secreto. En mi aflicción no sabía a quién dirigirme sino a Él, que siempre levantaba mi ánimo abatido, diciéndome sin cesar:

«Nada temas, Yo Reinaré a pesar de Mis enemigos, y de todos los que a ello quisieran oponerse.»

Me consolaron mucho estas palabras, porque sólo deseaba verle Reinar.

Dejé, pues, en Sus Manos la defensa de Su causa, mientras yo sufría en silencio. Pero se suscitaron tantas persecuciones de diversa índole, que parecía haberse desencadenado contra mí todo el infierno, y que todo conspiraba para anonadarme. Confieso, sin embargo, que jamás había gozado de mayor tranquilidad interior, ni experimentado tanta alegría, como cuando me amenazaron con la prisión, y quisieron hacerme comparecer ante un príncipe de la tierra cual un juguete de burla y una visionaria enloquecida por la imaginación de sus vanas ilusiones. No lo digo para hacer creer que he sufrido mucho, sino más bien para descubrir la gran misericordia de Dios para conmigo, pues nada estimaba yo, ni quería tanto, como la parte que me regalaba de Su Cruz, la cual era para mí un manjar tan delicioso que jamás llegó a cansarme.

Si me hubiera sido permitida la comunión frecuente, habría estado mi corazón satisfecho. Una vez que ardientemente la deseaba, se me puso delante mi Divino Maestro cuando iba cargada con las barreduras, y me dijo:

«Hija Mía, he oído tus gemidos, y los deseos de tu corazón Me son tan agradables, que si no hubiera instituido Mi Divino Sacramento de Amor, le instituiría por amor tuyo para tener el placer de alojarme en tu alma y tomar un reposo de amor en tu corazón.»

Tan vivo ardor penetró todo mi ser al escucharlo, que sentía mi alma completamente enajenada y no podía explicarme, sino con estas palabras: «¡Oh, Amor! ¡Oh, exceso del Amor de un Dios hacia una tan miserable criatura!» Y durante toda mi vida me ha servido este regalo de aguijón poderoso para excitarme al reconocimiento de Amor tan puro.

En otra ocasión, estando en presencia del Santísimo Sacramento el día de Su festividad, se presentó repentinamente delante de mí una persona hecha toda un fuego, cuyos ardores tan vivamente me penetraron, que me parecía abrasarme con ella. El deplorable estado, en que me dio a conocer se hallaba en el Purgatorio, me hizo derramar abundantes lágrimas. Me dijo que era el religioso benedictino, que me había confesado una vez y me había mandado recibir la comunión, en premio de lo cual Dios le había permitido dirigirse a mí para obtener de mí algún alivio en sus penas. Me pidió que ofreciese por él todo cuanto pudiera hacer y sufrir durante tres meses, y habiéndoselo prometido, después de haber obtenido para esto el permiso de mi Superiora, me dijo que la causa de sus grandes sufrimientos era ante todo porque había preferido el interés propio a la Gloria Divina, por demasiado apego a su reputación; lo segundo, por la falta de caridad con sus hermanos, y lo tercero, por el exceso del afecto natural que había tenido a las criaturas, y de las pruebas que de él les había dado en las conferencias espirituales, lo cual desagrada mucho al Señor.

Muy difícil me sería el poder explicar cuánto tuve que sufrir en estos tres meses. Porque no me abandonaba un momento, y al lado donde él se hallaba, me parecía verle hecho un fuego y con tan vivos dolores, que me veía obligada a gemir y llorar casi continuamente. Movida de compasión mi Superiora, me señaló buenas penitencias, sobre todo disciplinas; porque las penas y sufrimientos exteriores, que por caridad me hacían éstas sufrir, aliviaban mucho las otras interiores impuestas por la Santidad de Amor, como pequeño trasunto de lo que hace sufrir a estas pobres almas. Al fin de los tres meses le vi de bien diferente manera: colmado de gozo y gloria iba a gozar de su eterna dicha, y dándome las gracias, me dijo que me protegería en la presencia de Dios. Había caído enferma, pero, cesando con el suyo mi sufrimiento, sané al punto.

Me dio a entender mi Soberano que, cuando quisiera abandonar una de esas almas, por las cuales deseaba que yo sufriese, me haría experimentar el estado de un alma réproba, dándome a sentir la desolación en que se encuentra a la hora de la muerte. Jamás he experimentado cosa más terrible, ni tengo términos para poderlo explicar. Un día, estando sola en el trabajo, fue puesta ante mis ojos una religiosa que aún vivía entonces, y se me dijo de una manera inteligible:

«Mira, he ahí esta religiosa solamente de nombre, a la cual estoy dispuesto a lanzar de Mi Corazón y abandonarla a sí misma.»

Al instante me sentí presa de tan gran terror, que postrándome con el rostro en el suelo, permanecí largo tiempo de este modo sin poder volver en mí, y me ofrecí al mismo tiempo a la Divina Justicia para sufrir cuanto fuere de Su agrado, a fin de que no la abandonase.

Me pareció entonces haberse tornado contra mí Su Justa Cólera, y me hallé en espantosa agonía y desolación completa, pues sentía sobre mis espaldas un peso abrumador. Si quería alzar los ojos, veía a un Dios irritado conmigo y dispuesto a caer sobre mí armado de varas y azotes; por otra parte, me parecía ver el infierno abierto para devorarme; en mi interior todo estaba revuelto y en desorden; mi enemigo me asediaba por todos lados con tentaciones violentas, especialmente de desesperación; y yo huía en todos sentidos de ese Dios irritado que me perseguía, pues no hay género de tormento al cual no me hubiera entregado para librarme de él, y no me podía ocultar a Sus miradas. Sufría una confusión espantosa creyendo que eran conocidas de todo el mundo mis penas. No podía orar, ni desahogarme sino llorando. Decía solamente: «¡Ah! cuán terrible es caer en las manos de un Dios vivo.» Y otras veces arrojándome con el rostro en la tierra exclamaba: «Herid, Dios mío, cortad, quemad, consumid cuanto os desagrade, y no perdonéis ni mi cuerpo, ni mi vida, ni mi carne, ni mi sangre, con tal que salvéis eternamente esta alma.»

Confieso que no hubiera podido durar mucho tiempo en tan doloroso estado, si no me hubiera sostenido Su amorosa Misericordia bajo los rigores de Su Justicia. Así es que caí enferma, y me costó mucho el restablecerme. Con frecuencia me ha hecho mi Soberano soportar estas dolorosas disposiciones, en medio de las cuales me mostró una vez los castigos que quería ejecutar en algunas almas, y me arrojé a Sus sagrados pies diciéndole: «¡Oh, Salvador mío!, descargad sobre mí toda vuestra indignación, y borradme del libro de la vida antes que perder esas almas que tan caro os han costado.» Y me respondió:

«Pero no te aman y no cesarán de afligirte.»

—No importa, Dios mío: con tal que Os amen no quiero cesar de suplicaros que las perdonéis.

«Déjame obrar; ya no puedo sufrirlas.»

Y abrazándole más estrechamente aún: «No, Señor mío, no Os dejaré hasta que las hayáis perdonado.» Y Él me decía:

«Yo accedo gustoso, si tú quieres responder por ellas.»

—«Sí, Dios mío; pero nunca Os pagaré, sino con Vuestros propios bienes que son los tesoros de Vuestro Sagrado Corazón.»  Con esto se dio por satisfecho.

Y otra vez, estando en la labor común de escardar lana, me retiré a un pequeño patio, próximo al Tabernáculo del Santísimo Sacramento, donde trabajando arrodillada me sentí al instante recogida por completo interior y exteriormente, y se me representó al mismo tiempo el amable Corazón de mi adorable Jesús más brillante que el sol. Estaba en medio de las Llamas de Su Amor puro, rodeado de Serafines que cantaban con admirable concierto:

“El Amor triunfa;
goza el Amor;
placer derrama
Su Corazón.”

Me invitaron estos bienaventurados espíritus a unirme con ellos en los loores del Divino Corazón, y no me atrevía; pero de nuevo me instaron diciéndome: «Que habían venido a asociarse a mí con objeto de tributarle un homenaje continuo de amor, de adoración y de alabanza; y a este fin harían mis veces delante del Santísimo Sacramento, para que yo pudiese, por su medio, amarle sin interrupción, y ellos a su vez participar de mi amor, sufriendo en mi persona como yo gozaría en la suya.»

Escribieron al mismo tiempo esta asociación en el Corazón Sagrado con letras de oro y con los caracteres indelebles del Amor. Duró esto de dos a tres horas; pero he sentido sus efectos durante toda mi vida, ya por los socorros recibidos, ya por las dulzuras que había producido y producía en mí, dejándome toda llena de confusión. Al dirigirles mis plegarias, no les daba otro nombre que el de mis divinos asociados. Me inspiró esta gracia tal deseo de la pureza de intención, y me hizo concebir una idea tan alta de la que se debe tener para conversar con Dios, que todas las demás me parecen impuras para este objeto.

Otro día, estaba una de nuestras hermanas sumida en un sueño letárgico, y se había perdido la esperanza de poderla administrar los últimos Sacramentos. Tenía esto en grandísima consternación a la Comunidad, especialmente a nuestra Madre, y ésta me ordenó prometer a Nuestro Señor para conseguirlo, todo cuanto le pluguiera darme a conocer que deseaba. No había terminado aún el cumplimiento de esta obediencia, y ya el Soberano de mi alma me prometió que esta hermana no moriría sin recibir los auxilios que con razón deseábamos, si le prometía tres cosas, las cuales quería absolutamente de mí: la primera, no rechazar cargo alguno en la religión; la segunda, no rehusar ir al locutorio, y la tercera, no negarme a escribir. A semejante petición confieso que se estremeció todo mi ser por la grande repugnancia y aversión que para esto sentía. Respondí: «¡Oh, Señor mío! Bien me atacáis por mi flaco; pero pediré permiso.» Me le concedió al momento mi Superiora, no obstante la pena que pudiera traslucirse en mí, y me hizo prometerlo en forma de voto para que no pudiera desdecirme jamás. Mas ¡ay de mí! ¡Cuántas infidelidades no he cometido, pues no por eso me quitó la repugnancia que en ello sentía, la cual me ha durado toda la vida! Pero la hermana recibió los Sacramentos.

Para dar a conocer hasta dónde llegaba mi infidelidad en medio de todos estos favores tan grandes, diré que un día, sintiendo un deseo ardiente de recogerme para hacer ejercicios y de prepararme a ellos algunos días antes, quise por segunda vez grabar el Santo Nombre de Jesús en mi corazón. Pero lo hice de modo, que abrí en él varias llagas. Habiéndoselo dicho a mi Superiora la víspera del día en que debía retirarme a la soledad, me respondió que quería mandar ponerme algún remedio, por temor de que no degenerase en algún mal peligroso. Esto me hizo quejarme a Nuestro Señor: «¡Oh, mi único Amor! ¿Permitiréis que otros vean el mal que me he hecho por amor vuestro? ¿No sois bastante poderoso para curarme, Vos que sois el Soberano Remedio de todos los males?» En fin, movido por mi sentimiento de darlo a conocer, me prometió que al día siguiente estaría curada, y en efecto lo hizo como me lo había prometido, pero no habiendo podido decírselo a nuestra Madre por no haberla encontrado, me envió ésta una esquelita, en la cual me decía que enseñase mi mal a la hermana que me la daba, y ésta le aplicaría el remedio.

Como estaba curada, creí hallarme dispensada de cumplir tal obediencia hasta habérselo dicho a nuestra Madre. Fui con este objeto a buscarla, y le dije que no había hecho lo ordenado en la esquela por estar ya curada. ¡Dios mío, con qué severidad me trataron por esta falta de prontitud en la obediencia, tanto ella como mi Soberano Maestro! Éste me relegó a estar bajo Sus sagrados pies, donde permanecí cinco días próximamente, no haciendo sino llorar mi desobediencia, pidiéndole perdón con penitencias continuas. Y en cuanto a mi Superiora, me trató sin remisión en esta entrevista, como Nuestro Señor se lo inspiraba, pues me hizo perder la Sagrada Comunión, lo cual era el suplicio más cruel que pudiera sufrir en la vida; hubiera preferido mil veces que se me hubiese condenado a muerte. Además, me obligó a mostrar mi mal a la hermana. Ésta, hallándole curado, nada quiso hacer; pero yo recibí en ello suma confusión.

Para mí todo esto era nada, pues no hay género de suplicio que no hubiese querido sufrir por el dolor que tenía de haber desagradado a mi Soberano. En fin, después de haberme hecho conocer cuánto le desagrada la falta más pequeña de obediencia en un alma religiosa, y sufrir la pena correspondiente, vino Él mismo en los últimos días de mi retiro a enjugar mis lágrimas y devolver a mi alma la vida. Pero por más dulzuras y caricias con que me regaló, no terminó por eso mi pena: tenía bastante con pensar que le había desagradado para deshacerme en lágrimas. Pues con tal viveza me hizo comprender lo que era la obediencia en un alma religiosa, que confieso no haberlo aún hasta entonces comprendido. Y me dijo que en castigo de mi falta el Sagrado Nombre, cuya inscripción tanto me había costado en memoria de Sus Sufrimientos al tomar el Santo Nombre de Jesús, no sería ya visible, como ni tampoco los precedentes, los cuales aparecían antes muy bien marcados de diferentes maneras. Puedo decir que hice un retiro de dolor.

Eran tan continuas mis enfermedades, que no se pasaban cuatro días seguidos sin estar enferma. Una vez, estaba muy mal y casi no se me entendía lo que hablaba; vino a verme nuestra Madre a la mañana y me entregó un billete, ordenándome se hiciera su contenido, a saber: que tenía necesidad de asegurarse de si procedía del Espíritu de Dios todo cuanto por mí pasaba, y si era así, me diera el Señor perfecta salud durante cinco meses sin tener necesidad de alivio alguno en todo ese tiempo. Pero que si venía, por el contrario, del espíritu del demonio o de mi naturaleza, permaneciera siempre en el mismo estado. No se puede explicar lo que me hizo sufrir este billete, tanto más, cuanto que me había sido manifestado su contenido antes de leerlo.

Me hicieron salir de la enfermería con palabras tales como Nuestro Señor se las inspiraba para hacerlas más sensibles y mortificativas a la naturaleza. Presenté el billete a mi Soberano, el cual no ignoraba su contenido, y me respondió:

«Te aseguro, hija Mía, que para prueba del buen Espíritu que te guía, hubiera concedido a tu Superiora tantos años de tu salud como meses Me ha pedido, y además todas cuantas seguridades hubiera querido pedirme.»

Y en el instante de la elevación del Santísimo Sacramento, sentí, pero de un modo muy perceptible que me quitaron todas mis enfermedades, como si se me despojara de un hábito, el cual quedase, por otra parte, suspendido. Y me encontré con la fuerza y salud de una persona muy robusta, que por largo tiempo no hubiera estado enferma. Pasé así el tiempo deseado, después del cual se me volvió al estado precedente.

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Fuente:
http://sacredheartchurchaustin.org/documents/2016/5/1080021338.PDF  

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Apostolado de la Preciosa Sangre: Reparación Junio 2017 – Tercer Viernes de Mes.

VIDENTE BERNABÉ NWOYE / OLO, ESTADO DE ENUGU, NIGERIA
(Con Aprobación Eclesiástica)

A continuación presentamos el Programa de Peregrinación y Reparación,  correspondiente al mes de Junio de 2017, —Tercer Viernes de Mes—, en Tierra Santa de Adoración y Renovación, Estado de Enugu, Nigeria, y que ha sido pedido por la Santísima Virgen y Nuestro Señor Jesucristo a Bernabé Nwoye, como Día de Reparación y como parte de la Devoción a la Preciosísima Sangre. 

Cada Programa de Oración tiene Mensajes distintos y el horario se puede adaptar  para realizar la Reparación de la mejor manera desde nuestros hogares  o parroquias. La Virgen le dijo a Bernabé el 15 de enero de 2004:

“Que todas las rodillas se doblen en reparación. Que todas las manos se levanten en reparación. Hijos, la reparación es su esperanza de supervivencia…”

“Bernabé, selecciona tres Mensajes para cada etapa. Empieza en la etapa uno con el llamado al arrepentimiento y en la última etapa con la llamada a la perfección. Las lecturas de cada mes deberán ser diferentes y seguir un orden de crecimiento.” 


PEREGRINACIÓN / REPARACIÓN DE JUNIO DEL AÑO A.
TEMAEs la Reparación, es la Penitencia. Es el Sacrificio.

APOSTOLADO DE LA PRECIOSA SANGRE DE JESUCRISTO
DIÓCESIS CATÓLICA DE ENUGU
TIERRA SANTA DE ADORACIÓN Y RENOVACIÓN, UJE-IMEZI OLO

EZEAGU L.G.A, ESTADO DE ENUGU, NIGERIA
P. M. B. 01080 ENUGU, ESTADO DE ENUGU, NIGERIA
Teléfonos: 0803 345 0253/07089396555/08082222155
Correo: agonisingconsoler@gmail.com
Pagina Web: www.preciousblood95international.com

“Escuchen, oh criaturas de Dios, oh aquellos redimidos por la Preciosa Sangre de Jesucristo, la voz que está llorando de dolor, la voz de una Mujer en pena, la voz de una Madre que está buscando a Sus hijos perdidos. Ella llorando te dice: ¡Reparación! ¡Reparación!! ¡Reparación!!! ¡Reparación!!!! ¡Reparación!!!!! ¡Reparación!!!!!! ¡Reparación!!!!!!! – Es la esperanza de su supervivencia.”
La Santísima Virgen María, el 15 de enero de 2004.


PROGRAMA DE REPARACIÓN / PEREGRINACIÓN

JUEVES:                                                                                

  • Llegada /Registro: 10:00 am
  • Oraciones de Apertura / Exposición en la Fuente del Calvario: 12:00 Mediodía
  • Himnos al Espíritu Santo, Coronilla de la Preciosa Sangre / Oraciones de Consuelo, etc.
  • Primera Lección a los peregrinos en la Fuente: 03:00 pm
  • Meditación – 15 Minutos
  • Meditación / resumen                                 
  • Himnos / Recogimiento
  • Ángelus: 06:00 pm
  • Descanso y cena: 06:00 – 8:00 pm
  • Confesión: 08:00 – 9:00 pm
  • Santa Misa para Getsemaní en el Crucifijo Agonizante: 09:30 pm
  • Procesión al Jardín de Getsemaní: 11:30 pm
  • Vigilia de Getsemaní: 11:30 – 3:00 am
  • Descanso

VIERNES:

  • Levantarse / Aseo: 06:00 am
  • Oraciones en el Crucifijo Gigante: 06:30 am
  • Misa matutina en el Crucifijo Gigante: 07:00 am
  • Desayuno: 09:00 – 10:00 am
  • Segunda Lección a los peregrinos / Resumen / Meditación en el Jardín: 10-11:30 am
  • Himnos para dar la bienvenida a las Siete (7) Horas ininterrumpidas de Reparación: – 30 minutos
  • Hora: 12:00 Mediodía – 1era hora
    Mensaje: (Rezar un Padrenuestro, un Ave María y un Gloria después de la lectura de los mensajes por el Derramamiento de la Preciosa Sangre en la Circuncisión de nuestro Señor).

    Oración: Santo Rosario.
    Intención: Por la conversión de los pecadores y la renovación de la Faz de la Tierra.
  • Hora: 1:00 pm – 2da hora Mensaje: (Rezar un Padrenuestro, un Ave María y un Gloria después de la lectura de los mensajes por el Derramamiento de Sudor de Sangre en el Jardín de Getsemaní). Oración: Coronilla de la Preciosa Sangre. Intención: Por el perdón de los pecados y la gracia de la pureza en el mundo.
  • Hora: 2:00 pm – 3ra hora
    Mensaje: (Rezar un Padrenuestro, un Ave María y un Gloria después de la lectura de los mensajes por el Derramamiento de Su Sangre en la Flagelación en la columna).

    Oraciones: Oraciones de Consuelo y Adoración.
    Intención: Para apresurar el Reino de Gloria en la Tierra.
  • Hora: 3:00 pm – 4ta hora
    Mensaje: (Rezar un Padrenuestro, un Ave María y un Gloria después de la lectura de los mensajes por el Derramamiento de Su Sangre por la Coronación de Espinas).

    Oración: Vía-Crucis
    Intención: Por la liberación de las almas en el Purgatorio y por la conversión de los pecadores empedernidos.
  • Hora: 4:00 pm – 5ta hora
    Mensaje: (Rezar un Padrenuestro, un Ave María y un Gloria después de la lectura de los mensajes por el Derramamiento de Su Sangre camino al Calvario).

    Oración: 1era a la 4ta Súplica de Angustia.
    Intención: Por el Papa y las necesidades de la Iglesia.
  • Hora: 5:00 pm – 6ta hora
    Mensaje: (Rezar un Padrenuestro, un Ave María y un Gloria después de la lectura de los mensajes por el Derramamiento de Su Sangre durante Su Crucifixión).

    Oración: 5ta a la 7ma Súplicas de Angustia y la Oración de la Corona de Espinas.
    Intención: En expiación por los pecados cometidos contra la Preciosa Sangre.
  • Hora: 6:00 pm – 7ma hora
    Mensaje: (Rezar un Padrenuestro, un Ave María y un Gloria después de la lectura de los mensajes por el Derramamiento de la Sangre y Agua de Su Sagrado Costado al ser traspasado con la lanza).

    Oración: Coronilla de la Renovación / Letanías del Espíritu Santo.
    Intención: Por nuestras necesidades personales.
  • Quema de peticiones a los Pies de la Cruz: 07:00 pm
  • Descanso / Cena: 07:30 – 9:00 pm
  • Santa Misa: 09:30 pm
  • Beso de la Cruz / bendición a los Peregrinos / Indulgencia plenaria: 11:00 pm
  • Descanso y fin de la Reparación.

SÁBADO:

  • Programa en la Tierra Santa de Adoración y Renovación.
  • Misa Matutina: 05:00 am
  • Partida.

¡Sangre Preciosa de Jesucristo, sálvanos a nosotros y al mundo entero!

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PRIMER MENSAJE DE LA PRIMERA LECCIÓN

14 de Diciembre de 2001 / Hora: 12:00 medianoche
Lugar: Mi Altar de Reparación, Awka 

HIJO, ESTOS PECADORES DESAFORTUNADOS SON LA CAUSA DE MI AGONÍA.

En mi oración durante esta hora, tuve una visión del Santo Rostro Agonizante de Jesucristo que calmadamente dijo:

“Hijo Mío, al acercarse el aniversario de Mi Cumpleaños, recuerdo con gran agonía la causa de Mis Tres Caídas bajo una pesada Cruz. Recuerdo la condenación eterna que espera a la gran multitud de pecadores desafortunados que serán condenados por sus pecados. Aún ahora, grande es el número de pecadores desafortunados que se pierden para siempre. Si Mi gente supiera y regresara a Mí, Yo sería consolado. 

(Silencio).

Hijo, estos pecadores desafortunados fueron la causa de Mi más dolorosa agonía en el Huerto. Ellos fueron la causa de Mi Sudor de Sangre. Vi la gran multitud de pecadores que se perderían después de Mi Sacrificio de Sangre. Yo Me desmayé porque Mi esperanza se había esfumado. Estos pensamientos agotadores llenaban Mi Corazón ya herido: ¿Por quién ofrezco Mi Vida para salvarlos, si todas estas almas se perderán? ¿Qué necesidad tengo de derramar Mi Sangre? ¿Qué necesidad tengo de entregar Mi Cuerpo a la tortura? Hijo, estos pensamientos Me tumbaron. Me desmayé. Yo sudé Sangre para que fueran salvados.

Mientras cargaba Mi Cruz al Calvario, el enemigo Me mostró un gran número de Mis amantes, aquellos que sufrirán mucho por Mi causa pero que luego caerían y se condenarían para siempre. Su número es muy alto. Me recordé lo mucho que iban a sufrir por Mi causa; la vía penosa por la que pasarán; y cómo se darán por vencidos cerca de la puerta del Cielo, la puerta de la Salvación y del descanso. Su futura agonía Me tumbó. Me caí la primera vez. El Ángel que Me consoló en Getsemaní, Me llamó: “Emmanuel, no Te desesperes. Mira a las pequeñas palomas que se beneficiarán de Tu Muerte. Ellas ayudarán a fortalecer la fe de estos amantes caídos.” Los vi a ustedes y fui consolado. Sus nombres, que escuché al Ángel nombrar, Me motivaron a cargar Mi Cruz y continuar el Camino de la Salvación.

En el camino, el enemigo Me hizo ver a Mi Santa Iglesia en el punto cuando un gran número de Mi rebaño se saldría del redil para establecer falsas iglesias. El ver el gran número de los adoradores de estas falsas iglesias y su condenación eterna, Mi esperanza volvió a decaer, caí la segunda vez. Allí, bajo la Cruz, escuché la voz del Ángel llamarme: “¡Emmanuel! Toma coraje por el bien de Tus pequeños mártires que derramarán su sangre por Ti y por el bien de la Iglesia, despierta. Mira a Tus pequeños mártires. Ellos sufrirán por la Iglesia. A través de su santo sudor y sangre, Tu Iglesia será purificada; por su martirio, las ovejas perdidas regresarán.” Miré y vi a las almas víctimas como Mías, y tomé coraje. Mi camino continuó.

Antes de subir la Colina del Gólgota, el enemigo Me mostró un gran número de Mis amantes que se perderán por los pecados de la carne. Su número era tres veces mayor al número que había visto antes. Pero aún y más doloroso fue el ver a las almas perdidas y desesperanzadas, ser Mis sacerdotes y los que consagrarían sus vidas como religiosos. Estos grupos de Mis amantes son Mi futura esperanza de la castidad en el mundo. El ver a estos amantes Míos que se unirán al mundo del pecado y serán condenados, Yo colapsé en agonía y vergüenza. Caí la tercera vez. El mismo Ángel del Consuelo vino y Me llamó de nuevo: “¡Emmanuel! Mira a Tus pequeños Lirios. Mira como muchos de ellos serán martirizados por la castidad. Mientras su sangre se esparce en este mundo podrido, se convertirán en semillero de vírgenes que ocuparán la Tierra. A través del sufrimiento de estos pequeños Lirios, y por sus santas lágrimas, Tus Sacerdotes y Religiosos volverán a tener una vida de castidad y santidad. Toma coraje, Emmanuel. ¡Por el bien de Tus pequeños Lirios en Tu camino Sangriento, despiértate!” Yo miré, vi a Mis pequeños Lirios y tomé coraje. Y continué Mi camino de Salvación.

En el Calvario, el enemigo hizo que los soldados judíos Me desnudaran. Este acto vergonzoso combinado con lo que vi en la tercera caída, multiplicó Mi agonía. En gran agonía y lamento, ofrecí a Mi Padre, los pobres pecadores que se perderán por los pecados de la carne usando la oración que les enseñé: “La oración contra los pecados de la carne”, como Yo mismo la llamé.

(Silencio).

Hijo, ves como sufrí por el bien de los pobres pecadores que finalmte se perderán. Mira, ustedes son Mi única esperanza y felicidad. Hijo, ¿espero no perderte a ti también? Que Yo nunca te pierda. Que estas pequeñas almas que soportan Mi Agonía, permanezcan para Mí para que posean Mi Paz eterna y obtengan Mi Consuelo.

Mis amantes víctimas, ayúdenme a llamar de regreso a Mis ovejas perdidas. Les digo, ayúdenme y llamen a los pecadores de regreso a Mí. Espero que respondan a Mi llamado de ayuda. Éste es el único regalo que Yo pido de Mis amantes para Mi Cumpleaños. Cualquiera que Me ofrezca este regalo por Mi Cumpleaños en los años por venir, obtendrá de Mí la gracia de la perseverancia. Yo les daré Mi Paz.

Hijos, recuerden que Yo Soy el Agonizante Jesucristo que los llamo para que sean Mis consoladores. Los amo. Los amo.” 

Inmediatamente la visión terminó.         

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SEGUNDA MENSAJE DE LA PRIMERA LECCIÓN

1 de Enero de 2002 / Hora: 12:00 mediodía
Lugar: Mi Altar de Reparación, Olo 

LLAMO A TODOS LOS HOMBRES A ENTRAR EN LA LUZ DE MI AMOR.

En mi oración durante esta hora, tuve una visión del Santo Rostro de Jesucristo bañado con Sangre. Él guardó silencio por un tiempo y finalmente dijo:

“Hijo Mío, mientras entras al Nuevo Año, llamo a todos Mis hijos a entrar a la Luz de Mi Amor. ¡Miren! Sus propios ojos verán el poder de la ceguera, tomando ventaja sobre Mis amantes. Este poder del error afectará sólo a aquellos que estén aferrados al orgullo.

Hijos, sean sabios en revestirse con la humildad para que el poder del orgullo no los afecte. Hijos, les he informado previamente que la batalla ha alcanzado su punto culminante, de modo que, los héroes serán los objetivos. Midan siempre su nivel de humildad y escojan el camino desértico, el camino de la Santa Cruz en el tiempo de decisión. Amen la Cruz. El amor por la Cruz es el camino hacia Mi Amor. Mi Amor es la Luz del alma. Hijos, llamo a todos los hombres a entrar en la Luz de Mi Amor, el poder de la ceguera no los afectará.

En este año, prepararé a Mis amantes con todo el entrenamiento que necesitan para alistarlos a recibir la Rosa Perfecta el año que viene. También ampliaré Mi red a través de Mis amantes que respondan para unir a Mis pequeños Lirios para la manifestación de Mi Glorioso Reino. Sean sabios en responder a estas lecciones.

Hijos, propaguen esta Devoción por todo el mundo y entrenen a más vírgenes en el mundo. ¡Los llamo de nuevo! Permanezcan en Mi Paz. Los bendigo a todos.”

Inmediatamente la visión terminó.

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TERCER MENSAJE DE LA PRIMERA LECCIÓN

10 de Enero de 2002 / Hora: 12:00 medianoche
Lugar: Capilla de la Parroquia de Nuestra Señora de Lourdes, Imezi Owa 

PARA USTEDES, QUE ESTÁN VIVOS, EL SILENCIO ES UN MISTERIO.

En la Oración de Adoración durante esta hora, tuve una visión de Nuestra Señora descendiendo de la nube con multitud de Querubines Celestiales. Mientras miraba, una nube descendió y cubrió todo el lugar. En la nube, vi al Santísimo Sacramento expuesto. Apareció Nuestra Señora que dulcemente dijo:

“Hijos Míos, les doy a todos la bienvenida a este entrenamiento espiritual. Que la Paz de Mi Inmaculado Corazón fluya en sus almas para limpiar las preocupaciones malignas del mundo en sus almas y darles la verdadera Paz. Que la Luz de Mi presencia aquí los lleve a la quietud de corazón y abra sus ojos y mentes al verdadero significado de los Misterios del Silencio. Les digo a todos de nuevo, la Paz del Cielo esté con ustedes.

Hijos, Yo vengo para enseñarles un poco sobre los Misterios del Silencio. Para ustedes que están vivos, el silencio es un misterio. Para los Santos en el Cielo, es la mayor adoración a Dios Todopoderoso. Escuchen esta lección: Al principio de todas las cosas, la Presencia del Dios Todopoderoso habitaba en el silencio. Este gran Silencio reveló el Misterio de la Creación. El Silencio era la Luz que inflamaba el Amor de Dios para hacer el universo y crear al hombre. Después de la creación, el Silencio vivió con Dios en el Cielo.

Hijos, el Silencio habita allí y así lo hará eternamente. El Padre Eterno ama este gran Silencio porque fue su primer compañero antes de la creación. Todos los que quieran habitar con Él, deben amar a este gran amigo del Padre Eterno, el gran Silencio. En el silencio, ustedes encuentran la Presencia del Padre Eterno. Su Paz habita en el Silencio por siempre. Hijos, amen esta lección, amen la gran compañía de su Padre Eterno.

Escuchen, este gran compañero del Padre Eterno es un amigo del hombre justo en el mundo. El justo encuentra su dulzura mientras que el malvado prueba su amargura. Hijos, abracen este regalo del silencio. La lección y orden es: “Aprendan a hablar poco.” Hablen sólo cuando haya gran necesidad de que ustedes hablen. No disfruten las alabanzas del mundo hablando mucho. Hijos, les pido que aprendan a cerrar sus bocas cuando haya menos necesidad que ustedes hablen. Piensen antes de hablar. Hablen sólo de lo que ustedes sepan. Digan sólo lo que saben y nada más. Éste es el llamado de esta noche: cierren sus bocas, hablen poco. Mañana aprenderán más.

Escuchen esta última lección. El corazón silencioso acoge este Mensaje del Cielo mientras que los corazones ruidosos acogen las maldades del mundo. En estos días de conmoción, les pido a todos Mis hijos que vivan una vida silenciosa.

Yo soy la Madre del Agonizante Jesucristo, que los llama a vivir una vida de silencio. Permanezcan en la Paz del Cielo.”

Inmediatamente la visión terminó.

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PRIMER MENSAJE DE LA SEGUNDA LECCIÓN

11 de Enero de 2002 / Hora: 12:00 medianoche
Lugar: Capilla de la Parroquia de Nuestra Señora de Lourdes, Imezi Owa 

HIJOS, CUALQUIERA QUE AFERRE SU VIDA AL MUNDO MUY DIFÍCILMENTE ENCONTRARÁ VERDADERA PAZ.

En nuestra oración durante esta hora, tuve una visión de Nuestra Señora que vino con una Rosa en Su Mano y Su Inmaculado Corazón que irradiaba Rayos Divinos. Ella se acercó y calmadamente dijo:

“Mis hijos, esta noche he venido para enseñarles los Misterios del Silencio Perfecto que vienen de la verdadera Paz. Les digo a todos ustedes nuevamente, la Paz del Cielo esté con ustedes.”

(Silencio.)

“Hijos, ¿ustedes reciben la Paz que el Cielo siempre les da?

(Silencio.)

Escuchen esta lección y vean si ustedes tienen esta Paz. Esta lección se llamará, “El Perfecto Silencio de la Verdadera Paz.”

(Silencio.)

Hijos, ¿cuál es la causa de la inquietud en el hombre mundano? ¿Cuál creen que es la causa del miedo en el hombre mundano? Ustedes entenderán un poco estas preguntas.

Escuchen, cuando el hombre fue creado, él fue puesto en la Paz de Dios en el Jardín del Edén. Después el hombre cayó de la Gracia y de la Paz de Dios, y se separó a sí mismo de su Creador. El hombre perdió la confianza en Dios, su Creador y se aferró al mundo. Este apego trajo miedo y agitación al mundo. 

Hijos, cualquiera que aferre su vida al mundo, difícilmente obtendrá la verdadera Paz. Esa persona es un hijo del mundo, un esclavo del miedo y un hombre inquieto. Un hombre que esté apegado a su riqueza, difícilmente dormirá si escucha que los ladrones están merodeando, su espíritu nunca estará en reposo hasta que vea la seguridad de sus bienes.

Escuchen de nuevo, para que vean cómo la gente tiene cada vez menos apego a su Dios. El hombre mundano que navega en el mar, difícilmente se relaja hasta que llega a salvo a tierra firme. Piensen en la agitación  de su espíritu. Hijos, ustedes pueden pensar en otras áreas de la vida donde el hombre tiene menos confianza en su Dios. Todo esto lleva a la agitación del alma debido al apego del mundo.

Hijos, antes de darles Mi lección, permítanme llevarlos a ver la esclavitud de Mis hijos que están en las iglesias o devociones Pentecostales. El enemigo ha tenido éxito en poner a estos hijos Míos, bajo la esclavitud del miedo. Vean como ellos siempre buscan a los demonios por doquier. Ellos ven demonios en todos sus actos, en todos sus caminos y en todos sus negocios. Ellos ven en todos los obstáculos de su trabajo a un demonio, aun en la cruz que su Dios amorosamente les ofrece, ellos la ven como producto de un espíritu maligno. Esto los hace esclavos del miedo. Ellos usan su tiempo para invocar a los espíritus malignos. Ellos relacionarán cualquier sonido en la noche con la fuerza de un espíritu maligno. Descansar en su cama los asusta, porque ellos se imaginan que los demonios están debajo. ¡Oh! En qué esclavitud viven Mis hijos. ¿Cómo pueden ellos obtener paz y vivir en perfecto silencio? Hijos, no hay silencio en sus reuniones.

Escuchen Mi Lección: Este mundo pentecostal ha llevado al mundo al error de la infidelidad. Ha llevado al mundo a la esclavitud del miedo. Ha apagado la Santa Adoración a Dios y la ha reemplazado con sus reuniones ruidosas. Mi mayor dolor es que la Santa Iglesia de Mi Hijo ha acogido estos errores.

Hijos, ustedes tienen Ángeles Guardianes, pero no creen en su amorosa presencia ni en sus cuidados. Me refiero a las iglesias Pentecostales. Esto los hace invocar más a los espíritus malignos que a sus Ángeles Guardianes que han sido enviados para defenderlos. La Presencia de su Dios, que está en todos lados, no puede ser reconocida por ellos. La batalla que el Ejército Celestial libra día y noche, es lo que ellos claman estar haciendo con sus gritos. El maligno sólo puede ser expulsado de un lugar para ir a otro. Esto es lo que el Ejército Celestial está haciendo por ustedes. Sólo en el Reino de Gloria los espíritus malignos serán encadenados por años, antes de su destrucción final en el fin del mundo. Los espíritus malignos están en el mundo, como el aire está en el mundo, pero así también los Ángeles de Paz. Los espíritus malignos no tienen poder sobre los que son santos. Aprendan estas cosas y libérense de la esclavitud del miedo causada en el mundo por los Pentecostales. Les he dicho que su victoria viene del poder de la humildad y del fuego de la pureza.”

EL APEGO AL MUNDO ES UNA ESCLAVITUD DEL MIEDO.

“El que esté aferrado al mundo, es un hombre sin descanso. Aprendan hoy que su Dios cuida de ustedes. Él ve sus movimientos. Sus Ángeles están a su lado. Ustedes deben conocer esto y hablar con sus Ángeles de la Guarda. Ningún poder de la oscuridad es más fuerte que el de su Ángel Guardián. Él tiene el poder de rescatarlos de todos sus problemas, si ustedes se mantienen puros y amigos de Dios.

Hijos, Yo les digo, relájense; relajen sus almas. La relajación del espíritu suscita el Perfecto Silencio de la verdadera Paz. No quiero decir que no deben orar. Me refiero a que orarán con fe. La batalla no es de ustedes. Ustedes no son los defensores de su vida. Recen las oraciones sencillas de la Iglesia en contra de los espíritus malignos; será suficiente. Digan sus oraciones cotidianas. Dediquen más tiempo a la Adoración, ustedes encontrarán verdadera Paz.

Aprendan de esta lección final: El Alma silenciosa ve la verdadera felicidad en la Santa Cruz, mientras que el alma que no tiene descanso ve a la Cruz como una maldición.

Que el poder de la humildad los cubra para aprenderse estas lecciones. Permanezcan en la Paz del Cielo.”

Inmediatamente la visión terminó.

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SEGUNDO MENSAJE DE LA SEGUNDA LECCIÓN

12 de Enero de 2002 / Hora: 12:00 medianoche
Lugar: Capilla de la Parroquia de Nuestra Señora de Lourdes, Imezi Owa 

UN HOMBRE MIEDOSO ES UN HOMBRE INQUIETO.

En nuestra Oración de Adoración durante esta hora, tuve una visión ante el Santísimo Sacramento expuesto, de Nuestra Señora sosteniendo Rosas blancas y rojas de la Perfecta Pureza. Con voz dulce, Ella calmadamente dijo:

“Hijos Míos, su adoración en este gran entrenamiento complace al Cielo. Jesús desea que permanezcan en este estado de Paz, a fin de que maduren y se conviertan en hombres espirituales. Su actitud aquí Me complace. Hijos, espero no estar amarrándolos con cadenas mientras que ustedes esperan su liberación. Si así se sienten, su llamado a este entrenamiento no sirve de nada. Yo estoy buscando con esperanza cierta verlos como hombres de silencio. Que Yo vea la verdadera Paz en sus almas.”  

(Silencio).

“Hijos, los estoy entrenando para la perfección. Escuchen Mi maternal advertencia de amor. Apréndanse Mis lecciones. Abran sus mentes para abrazar la Luz que les envío en los Misterios del Silencio. Hijos, hay muchos caminos en el mundo, pero sólo uno es un camino verdadero y perfecto. Estoy guiando a Mis hijos amorosos a través del único camino perfecto hacia la Tierra de la Paz. Todos los que Me sigan nunca caminarán en la oscuridad. Aunque el camino sea difícil, es fácil para el que ama la Cruz.”

(Silencio).

“Hijos, les enseñé a estar en silencio. Les dije que cerraran sus bocas y hablaran poco. Luego, les enseñé sobre el Silencio que viene de la Luz de la verdadera Paz. Aprendan de estas lecciones y háganlas vida.

Hoy, he venido para darles la lección sobre el silencio meditativo vertical. Las tendencias son meditación vertical y horizontal.

Meditación vertical es aquella que se levanta sobre todas las pruebas y preocupaciones de este mundo. No todas las meditaciones escapan de las visiones ni ilusiones del mundo ruidoso y entran en el reino de la relación personal con la Divinidad de Dios. Éste es el Silencio Perfecto al que los estoy guiando. Por otro lado, la meditación horizontal es aquella que sigue la tendencia de la envidia y la lujuria, y termina dando frutos malignos. Este silencio está lleno de pasiones de la carne, avaricia, odio, placeres del mundo, y otros frutos malignos. Esto hace que los hombres mundanos sean malvados.

Hijos, Mi lección para ustedes es en el silencio de la meditación vertical. Para alcanzar este nivel espiritual, deben estar equilibrados tanto mental como espiritualmente. No sean hombres perezosos. Trabajen más arduamente para alcanzar el éxito en la vida y balancearla con su devoción espiritual. No le deban a nadie. En cambio, estén felices con lo que tengan. Aprendan a perdonar con facilidad. Sean hombres de paz, sobre todo, sean santos. No hay paz en el corazón del hombre pecador. No vivan para ver sus conciencias condenarlos. Apresúrense en purificar sus caminos de nuevo. Nuevamente les digo, sean santos.

Estos son Mis consejos para ustedes, Mis pequeños hijos. Cuando hayan cumplido todas estas cosas, ustedes las coronarán con la palabra de la vida. Con esto, Me refiero que su alma estará llena de Inspiración Divina hacia los libros santos.”

Hijos, a este nivel, su pequeño intento los canalizará hacia una meditación vertical. A medida que crecen, ustedes alcanzarán el nivel de relación espiritual con la Divinidad. Éste es el mayor de todos los dones espirituales.

(Silencio).

“Hijos, no quisiera ver a ninguno de ustedes confundidos por Mi lección sobre las iglesias Pentecostales. Verdaderamente, estas iglesias Pentecostales y su Movimiento Pentecostal han cegado al mundo espiritualmente. Es esta ceguera espiritual la que llamo a ustedes a sanar. Le pediré a Jesús que envíe a San Antonio de Padua y a San Miguel Arcángel para enseñarles más sobre este tema. Ellos les enseñarán la verdadera forma de liberación y responderán a sus preguntas. Yo obtendré este favor para ustedes ya que hay una gran necesidad que ustedes alcancen la perfección. Pero escuchen, hijos Míos, ¿creen ustedes si les digo que todos los planes malignos en su contra no son ni la tercera parte de lo que intentaron Conmigo, minuto a minuto?

El reino maligno de la oscuridad sabía quién era Yo aun antes que Yo comenzara a razonar. Ellos intentaron todo en Mi contra, pero todo fue en vano. Yo soy la Mujer que aplastó la cabeza de la serpiente antigua. Yo vencí a satanás, Yo vencí al mundo, Yo vencí la carne, sin violencia, sin gritar, sino a través de este camino de perfección que les estoy enseñando.

Si ustedes siguen Mis enseñanzas, ustedes serán un terror para los espíritus malignos y no que los espíritus malignos serán un terror para ustedes. No necesitarán gritar para que los espíritus malignos les cedan su paso. Palabras sencillas como, “déjame, satanás” o “que Dios te reprenda, satanás” enviarán a satanás de vuelta al abismo. Hijos, en vez de que ustedes estén buscando a los espíritus malignos, ellos evitarán su presencia. Este entrenamiento que les estoy dando es la única forma en que Mi adversario será vencido y el Reino de Paz vendrá a la Tierra. Hijos, les digo, no es aullando, pues esto más bien resulta en bailar con los demonios. Que el precioso tiempo que ustedes pierden en aullar, sea usado para adorar.

Hijos, crean que un Misterio de Mi Santo Rosario bien dicho causa más daño al reino de la oscuridad que 24 horas de aullidos contra los espíritus malignos. ¡Piensen cuánto más no hará una Santa Misa bien celebrada! Tengan fe en su Dios. Que su fe los salve. Yo soy la Madre del Agonizante Jesucristo que los ama.

Hijos, mientras se van, entrenen a su gente con las lecciones que les he dado. Que esta luz de amor que veo en ustedes permanezca en sus corazones. Jesús tiene un Mensaje de amor para ustedes a las 11:00 de la mañana. No debes cerrar hasta que no hayas registrado el Mensaje. Él tiene una Promesa solemne que darles. La Promesa Me hace feliz. Estén entre aquellos que poseerán esta Promesa.

Hijos, estoy feliz con su respuesta a Mi llamado. La Paz de Mi Inmaculado Corazón permanezca con todos ustedes. Los dejo.”

Inmediatamente la visión terminó.

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TERCER MENSAJE DE LA SEGUNDA LECCIÓN

12 de Enero de 2002 / Hora: 11:00 am
Lugar: Capilla de la Parroquia de Nuestra Señora de Lourdes, Imezi Owa 

HOY LO HE ESCRITO – CUALQUIERA QUE MANTENGA PURA LA ROSA DE LA PERFECTA PUREZA OBTENDRÁ LAS GRACIA DE LA INCORRUPTIBILIDAD.

Hoy, siendo el último día de nuestro Programa de Silencio, mientras me arrodillaba ante el Santísimo Sacramento expuesto, tuve una visión de Jesucristo Agonizante colgando vivo y sangrando sobre la Cruz. Después de un instante, bajó una nube que cubrió todo el lugar. En la nube apareció el Santo Rostro Agonizante de Jesucristo, que calmadamente dijo:

“Mis hijos, estoy complacido con este entrenamiento espiritual de silencio al que les llamó Mi Madre. Este entrenamiento ha marcado el cumplimiento de todas las lecciones que se requieren para que Mis amantes reciban la Rosa de la Perfecta Pureza. Las otras pequeñas lecciones posteriores son para sanación espiritual y crecimiento.

Por lo tanto, Yo he perdonado a todos Mis apóstoles que están aquí y que perdieron la gran Novena del Mes de Julio 2001. Siéntanse libres de unirse al resto de Mis apóstoles para obtener la Rosa de la Perfecta Pureza si ustedes se sienten meritorios. Pero cualquiera de Mis apóstoles que pierda este entrenamiento, lo deberá realizar antes de que reciba este regalo de la Perfecta Pureza.

Hoy, lo he escrito, que cualquiera que reciba la Rosa de la Perfecta Pureza con un corazón puro y que lo mantenga puro hasta la muerte, obtendrá Mi Gracia de la incorruptibilidad. El fuego de la pureza, que emanará de esta alma pura y de los Dos Corazones de Amor, de Mi Sagrado Corazón y del Inmaculado Corazón de Mi Madre, preservará el cuerpo de la fuerza del pecado y de la descomposición. Yo Soy el Agonizante Jesucristo, Quien les promete esta Gracia por puro Amor. Con esto, todo el mundo conocerá que Mi Reino ha nacido entre ustedes.

Hijos, cualquiera de Mis consoladores que haya obtenido esta Rosa de la Perfecta Pureza, cuando muera, dulcemente le colocarán todas las Rosas que haya obtenido de Mí, sobre su Corazón en descanso, que soportó mucho de Mi Agonía. Cuando llegue a Mi Reino en el Cielo, se encontrará con Mi mayor consuelo. Mi Madre, los Santos y los Ángeles del Cielo le darán la bienvenida con las Rosas más radiantes.

Así, Mis hijos, cuando ustedes reciban esta Santa Rosa, manténganla en su altar y devotamente vivan la vida del pétalo de la pureza. Mi Madre puede retirar la Rosa de cualquiera que falle en ser puro y casto; Me refiero, de aquellos que fallen en vivir la vida de los pétalos de la pureza; O pudiera mantenerla y ser una tortura para él en su muerte. Hijos, que pueda ver su vida de pureza en el mundo. Estoy observando con temor que muchos de ustedes aquí no obtendrán esta Gracia que les he dado hoy, debido a la sabiduría del mundo, la cual obstaculiza la Luz de la Sabiduría Divina en sus almas. Mi alegría es que he visto un gran número de Mis pequeños Lirios en la próxima generación que obtendrán esta Gracia.

(Silencio).

Hijos, cuando vayan a sus casas, entrenen a Mis hijos que han sido consagrados a Mi Preciosa Sangre con todo el entrenamiento que están recibiendo de Mí. Comiencen el entrenamiento con las Lecciones de la Rosa de la Perfecta Pureza en sus diferentes Diócesis. Luego, ustedes los entrenarán utilizando el Programa para vivir una vida de Silencio. Este entrenamiento se realizará cada año para preparar a Mis pocos conversos para recibir esta Rosa Perfecta. Denles lo que Yo les di a ustedes. Entrénenlos como Yo los entrené a ustedes. Cuando estén preparados para recibir esta Rosa Perfecta tráiganlos aquí para que la reciban. En los años por venir, luego que hayan madurado, les permitiré celebrar esta Fiesta en su Diócesis y luego en su Parroquia.

A todos Mis hijos que han sido Consagrados a Mi Preciosa Sangre, les llamo y a todo el mundo para que vengan y celebren el regalo de esta Rosa en el año siguiente de la Renovación de su Consagración. Les hablaré más sobre esto en el mes de Julio de este año.

Reciban Mi bendición: Que la Luz que emana del Trono del Silencio de Paz en el Cielo, descienda sobre todos ustedes. Les bendigo a todos en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Permanezcan en la Paz del Silencio.”

Inmediatamente, toda la visión terminó.

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PRIMER MENSAJE DE LA PRIMERA HORA

22 de Febrero de 2002 / Hora: 12:00 medianoche
Lugar: Mi Altar de Reparación, Awka.  

NUEVAMENTE TE ENVIARÉ PARA EL DESIERTO.

En mi oración durante esta hora, tuve una visión del Rostro Agonizante de Jesucristo que calmadamente me dijo:

“Bernabé, te enviaré nuevamente al desierto a orar y a mortificarte más para tu trabajo. Ora y prepárate. Entrarás al desierto el 2 de Marzo en la tarde y saldrás en la tarde del 5 de Marzo de 2002.

Yo estaré allí contigo. Permanece en Mi Paz. Te bendigo.”

Inmediatamente la visión terminó.

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SEGUNDO MENSAJE DE LA PRIMERA HORA

2 de Marzo de 2002 / Hora: 9:00 pm
Lugar: Desierto del Monte Carmelo, Olo. 

NECESITO MORTIFICACIÓN DE MIS AMANTES PARA EL CRECIMIENTO DE ESTA DEVOCIÓN.

Hoy en mi llegada al desierto en Monte Carmelo, tuve una visión del Agonizante Jesucristo que calmadamente dijo:

“Hijo Mío, te doy nuevamente la bienvenida a este desierto donde te llamé a orar y hacer reparación por tus pecados y los del mundo entero. A través de tu mortificación aquí en el desierto, Yo te llenaré con el Espíritu de la Luz y de la Verdad.

Necesitas ahora al Espíritu, porque la hora a la que estás por entrar es tan grande. Hijo, la hora ha llegado en esta Devoción a Mi Preciosa Sangre en que el razonamiento humano traerá muchos errores. Ves, te he llamado a mortificarte más en este desierto para separarte del error del razonamiento humano y de la carga del ego.

Del mismo modo, Mis Apóstoles necesitan mortificación. Llamo a Mis Apóstoles de esta Devoción a compartir este llamado de mortificación. Esta hora necesita la Gracia para sobrevivir. Les digo, sacrifiquen sus pequeños días en la Tierra por la pobre humanidad. Necesito mortificación de Mis amantes para el crecimiento de esta Devoción. Necesito su mortificación para que el egoísmo y la avaricia puedan morir, y que ellos puedan crecer a ser Mis Santos.   

Tengo un llamado, que será el comienzo del proyecto en esta Tierra de Adoración. Pero ¿cómo pueden hacer este trabajo si todavía hay en sus corazones la mancha impura del egoísmo y de la avaricia?

Mortificación… Se necesita mortificación. Mientras más se mortifiquen a sí mismos, más se acercan a Mi Amor. Estudien Mi Mensaje para entrar en la Luz de Mi Amor. Bernabé, invierte estos días en rezar por Mis pequeños Lirios y por Mis pobres Sacerdotes que están bajo el error del Modernismo y del Protestantismo en contra de la Verdadera Fe. Ora. Yo te enviaré a la pequeña Santa Cecilia para que te enseñe una Oración para la Perfecta Rosa. Acógela a ella y a su Mensaje. Cuando tu sufrimiento en este desierto crezca, recuerda que Yo estoy contigo. Yo Soy el Agonizante Jesucristo, que te llamó a mortificarte.

Te bendigo.”

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TERCER MENSAJE DE LA PRIMERA HORA

3 de Marzo de 2002 / Hora: 3:00 am
Lugar: Desierto del Monte Carmelo, Olo. 

BEBAN LA COPA DEL MARTIRIO Y BRILLEN EN EL MUNDO COMO LA NUEVA ESTRELLA DEL REINO GLORIOSO.

En mi oración durante esta hora, tuve una visión de Jesucristo Agonizante que calmadamente me dijo:

“Hijo Mío, escucha esta lección: Sólo existe vacío en la vanagloria. Es este vacío lo que agrada al mundo. El vacío del que te hablo, es un vacío total, aún de todas las cosas que el mundo considera valiosas. Cuando digo cosas valiosas, Me refiero a aquellas cosas que no pueden perdurar. Sean sabios en ver este vacío en la vanagloria. Trabajen arduamente contra las pasiones de la carne que les llevan a esta gloria vacía. No sean esclavos de ella. Sólo trabajen por las cosas que perdurarán.

La felicidad de Mi Reino es la esperanza y la gloria de Mis Santos Mártires. Nadie puede poseer Mi Reino de Paz sin beber en su totalidad, la amargura del cáliz del martirio.

Beban el cáliz del martirio mientras cargan pacientemente la Cruz de Perfección que les di. Muchos de Mis amantes son tan sabios como el caído lucifer cargando la Cruz de Perfección. Escuchen, Yo sé lo pequeños que ustedes son, y lo escaso de su entendimiento cuando los escogí. Precisamente los escogí por su pequeñez. Así también, les di Mis Mensajes y espero que ustedes los acojan y practiquen tal como lo haría un niño de siete años ante la amorosa advertencia de su padre. 

Felices son aquellos pequeños amantes Míos que agachan sus cabezas para cargar la Santa Cruz que les ofrecí. Ellos disfrutarán Mi Paz. Les digo nuevamente, beban del cáliz del martirio y brillen en el mundo como la nueva estrella del Reino Glorioso.

Beban del cáliz del martirio mientras Me defienden contra Mis verdugos. Mis amantes deben soportar el símbolo de los mártires. A lo que Me refiero, es que debe notarse una perfecta diferencia en su estilo de vida. Su lenguaje debe ser perfectamente diferente, su modo de vestir debe ser perfectamente diferente. Ellos deben poseer las virtudes a la perfección ya que les he dado la Rosa de la Perfecta Pureza.

Mis amantes verán la dulzura y el gozo del martirio en el océano de Mi Amor. Este amargo cáliz del martirio tendrá sabor a miel en sus bocas. Ellos deberán ser los héroes de la paciencia, del amor y de la pureza.

Hijo Mío, ¿puedo encontrarlos entre Mis apóstoles? Yo temo que muchos de Mis apóstoles perderán su fe antes de recibir la Rosa de la Perfecta Pureza. Y de los que permanezcan, algunos no recibirán la Rosa Perfecta debido a su apego al mundo. Reza por ellos. Reza que ellos entiendan. Reza que ellos puedan ver.

(Silencio).

Bernabé, permanece en Mi Paz. Los bendigo.”

Inmediatamente la visión terminó.

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PRIMER MENSAJE DE LA SEGUNDA HORA

3 de Marzo de 2002 / Hora: 11:45 pm
Lugar: Desierto del Monte Carmelo, Olo. 

A MENOS QUE LLEVEN A CABO ESTE LLAMADO, EL CORAZÓN DE MI OBISPO NO SE MOVERÁ.

En mi oración durante esta hora, tuve una visión del Santo Rostro Agonizante de Jesucristo descendiendo de una nube. Él calmadamente dijo:

“Tengo otro proyecto que pedirles a Mis apóstoles. No rechacen este llamado, como lo hicieron con los anteriores. Recuerden como abandonaron Mis anteriores peticiones. Cuando les pedí que editaran Mis Mensajes, no tomaron cuidado en hacerlo. Es por esto, que endurecí el corazón de Mi Obispo para que prohibiera la publicación de los próximos Mensajes, porque ustedes no conocieron la preciosidad de Mis Palabras. Aun ahora, Mis apóstoles difícilmente escucharán y se arrepentirán. Hijos, a menos que lleven a cabo este llamado, el corazón de Mi Obispo no se moverá. Él difícilmente escuchará su propia súplica.

Escuchen Mis llamados y síganlos, entonces él escuchará a los suyos y los bendecirá. Les he hecho otras peticiones aparte de ésta que les recordé. Búsquenlas y cúmplanlas. La negligencia hacia estas peticiones, afecta la suave propagación de Mi Voluntad hacia los hombres, y priva a muchas almas de la Gracia de sobrevivencia.

Hijos, la hora ha llegado en que entrarán a la tierra de adoración para comenzar el proyecto poco a poco. Sean sabios en seguir las órdenes, ya que se las daré poco a poco. No se muevan más allá de Mis órdenes, no descuiden Mis órdenes, si ustedes se extienden o descuidan Mi orden, tendrán problema y el Corazón de Mi Madre estará en gran agonía al verlos en problemas. Y Yo estaré molesto.

Hijos, he escuchado sus oraciones por la tierra. Les daré una tierra de adoración aún si esta gente se niega a liberar la tierra. Les digo, si ellos se niegan a liberarla, ¡esa tierra será maldecida! Nunca se dará una cosecha o sostendrá a un habitante. Ora que ellos vean, entiendan y sean bendecidos.

Hijos, la primera cosa que ustedes harán es ayudar a los fieles a terminar el edificio de la Iglesia. Ayúdenlos a completar las dos alas que abandonaron. Yo Soy el que inspiró a Mi Sacerdote planear la fundación de la Iglesia para Mi uso futuro. Yo digo: llama a Mis hijos que están esperando tu llamada. Mis hijos vendrán y recibirán Mi bendición. Ellos están por todo el mundo esperando por ti. Hijos, recuerden que necesito el santo sudor de Mis pobres amantes para Mi trabajo. Este santo sudor santificará Mi Templo y hará todo el trabajo y todo su esfuerzo aceptables a la vista de Dios. No reserven ningún dinero para la tierra, excepto para la propagación de esta Devoción. El edificio de la Iglesia es parte de la tierra. Úsenlo todo, que cuando llegue el tiempo para cualquiera de los proyectos, no carecerán de nada.

Cuando ustedes comiencen, hijos, cuando hayan progresado en el edificio de la Iglesia, entonces comenzarán con el trabajo de la Piedra de Getsemaní, la Capilla de Reparación cerca de la Iglesia como te lo he dado. Te revelaré el plan completo de la Capilla de Reparación cuando comiencen el edificio de la Iglesia.

Hijos, Mi Madre quiere que sus tres pequeños hijos terminen su gruta y desarrollen el terreno para la Devoción. Ella estará contenta de ver que ellos hacen el trabajo con alegría.

Hijos, cuando comiencen el trabajo de la Roca de Getsemaní, el tercer paso es levantar el Crucifijo. No hablaré mucho hasta que llegue el momento.

Escuchen, hijos Míos, la razón por la que no rechazarán este llamado, es porque muy pronto a Mi Sacerdote, el portador de Mi Agonía, le darán una instrucción en que ustedes no podrán venir como deseen. Ningún lugar los acogerá, excepto en la tierra que les he dado a ustedes y a Mis hijos para orar, la Tierra de Paz en el tiempo de Tribulación. Pongan todo su esfuerzo en poseer la tierra. Dos de Mis Sacerdotes de esta Devoción se sentarán con el Párroco para discutir el tema y comenzar la obra. Sean sabios en manejar bien todo. Que todos usen sus dones para llevar acabo bien este gran proyecto. Les digo, ejerzan su don, que los bendeciré más.

Hijos, no dejen este trabajo a los fieles. Es su hora de llevarlo a cabo. Ellos, ciertamente han hecho mucho, Mi pobre gente ha hecho el trabajo para el mundo entero. Hijos, de nuevo les pido, “No descuiden este trabajo como los anteriores. Yo dirigiré este proyecto en los días por venir.”

Bernabé, recuérdate de rezar porque ningún apóstol de esta Devoción viva con Judas Iscariote, cuyo único interés era obtener ganancia material, incluso justificando el robar. Continúa con tu oración. Estoy contigo para escuchar tus oraciones.

Te amo. Te bendigo.”

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SEGUNDO MENSAJE DE LA SEGUNDA HORA

4 de Marzo de 2002 / Hora: 12:00 mediodía
Lugar: Desierto del Monte Carmelo, Olo.

LOS SACERDOTES Y LOS RELIGIOSOS SON LA CAUSA DE ESTA GRAN AGONÍA. 

Durante esta hora, tuve una visión de una pequeña Santa de Dios. Ella vino con una Rosa en su mano y sutilmente dijo:

“Pequeños amigos de Jesús, yo soy su hija Cecilia. Fui enviada por el Maestro Agonizante para venir y compartir este doloroso Mensaje de amor con ustedes. ¿Cómo disfrutas de estos días de amor en el desierto? Que Jesús, Quien te llamó, nutra tu alma con Su Gracia.

¡Su Maestro está en gran agonía! ¡Su Madre está llorando profundamente! La Agonía de los dos Corazones de Amor es tan grande. La Ira del Padre Eterno está por caer sobre la pobre humanidad. Queridos amigos de Jesús, ¿saben por qué?

(Silencio).

Los Sacerdotes y los Religiosos son la causa de Su gran Agonía. Jesús está llorando por Sus Sacerdotes y Religiosos que han perdido la Gracia de la castidad. Amigos de Jesús, el pecado es tan grande. Les digo, es mayor de lo que pueden imaginar. Verdaderamente, les digo, que el 90% de los Sacerdotes y de los Religiosos vivos carecen de la Gracia de la castidad. Desde finales del siglo 18 hasta el presente, sobre el 80% de los Sacerdotes y Religiosos están en el Infierno por los pecados de la carne, el pecado de la impureza. ¡Grande! Grande es el número de la pobre humanidad que han arrastrado al Infierno consigo. ¡Oh, que pérdida tan dolorosa! 

Amigos del Amado, Jesús llora profundamente por Su Iglesia. Vean cómo Su Iglesia ha escogido a los mundanos e inteligentes como sus Sacerdotes y Religiosos, en vez de los piadosos y sencillos. La espiritualidad y el temor a los Mandamientos de Dios se han desvanecido de los Seminarios y Conventos. El fruto de la castidad se ha desarraigado.

Amigos del Amado, lo que más duele a Jesús es el gran número de Sus vírgenes que los Sacerdotes han deshonrado y han causado su condenación. Peor aún, las religiosas han participado en este acto impuro con los Sacerdotes del Dios Vivo. Grande es su condena.

Amigos del Amado, Jesús dijo: “Mis Sacerdotes han herido a Mis vírgenes. Muchas se han perdido. Muchas están enfermas, y las pocas que quedan han perdido la esperanza. ¿Quién las consolará y le dirá a Mis Sacerdotes que cambien antes que descienda la Ira del Padre Eterno? Estas pequeñas vírgenes están bajo el cuidado de los Sacerdotes del Dios Vivo. Pero ves, ellos se han vuelto contra ellas para destruirlas.

Hijos del Amado, el Cielo ha maldecido a estos líderes, Sacerdotes y Religiosos, que han hecho caer a estas vírgenes. La Voz del Cielo dice: “Ay de aquellos líderes, esos Sacerdotes y esos Religiosos, cuyo estilo de vida ha causado que cualquiera de estos pequeños ángeles de la Tierra hayan perdido su fe, el fuego del Infierno no será suficiente recompensa para ellos. Sus días en la Tierra están maldecidos.”

Amigos del Amado, es tan doloroso ver cómo estos Sacerdotes y Religiosos maldecirán sus vocaciones. Malditas serán las manos que levanten el Cuerpo y la Sangre del Hijo de Dios, estas manos serán devoradas con el fuego del Infierno y en la amarga agonía del Infierno eterno, maldecida por su boca que ha predicado a Cristo como el Salvador del mundo, cuando ellos se están condenando. Cuando recuerden sus palabras de absolución, que habrá librado a muchos del Infierno, mientras que ellos se condenaban, se multiplicará su agonía.

Oh, amados Sacerdotes del Amado, miren el Rostro Sangriento de su Maestro, Él los está llamando de regreso. ¡Vengan y consuelen el Corazón Agonizante! Vengan y limpien las Lágrimas de dolor de su Reina. Jesús les dijo: “Vayan y sanen a Mis vírgenes que yacen heridas. Consuelen a Mis pequeños ángeles. Siembren la semilla de la castidad de nuevo en el mundo. Entrenen a más vírgenes en el mundo.”

El llamado de Nuestra Reina: “Que los Sacerdotes y Religiosos de Mi amado Hijo, se Consagren a la Preciosa Sangre de Mi Hijo Jesús. Que ellos reciban la Rosa de la Perfecta Pureza. Yo obtendré para ellos la Gracia que necesitan.

Pequeños amigos de Jesús, cuando ustedes obtengan la Rosa de la Perfecta Pureza, besen la Perfecta Rosa a menudo y ofrezcan sus méritos al Padre Eterno por la pureza de los Sacerdotes y Religiosos, diciendo:

“Padre Eterno, beso esta Rosa Perfecta con amor. (Besar la Rosa). Esta Rosa, que Tu Amor Me ofreció, me recuerda mi voto a la pureza. Ofrezco sus méritos unidos al sufrimiento de los mártires de la castidad, en unión con la Preciosísima Sangre de Tu Hijo Jesús, por la pureza de los Sacerdotes y Religiosos; y por la pureza de toda Tu gente. Amén.”

Di siempre esta oración con un Padrenuestro, un Ave María y un Gloria a Dios. Jesús promete purificar al mundo podrido y purificar a Sus Sacerdotes y Religiosos con esta ofrenda de amor. El número de vírgenes también aumentará.

Amigo del Amado, esto no sea ocasión de chisme. Agonicen con Jesús y oren siempre por la restauración de todas las cosas. Jesús está feliz contigo por responder a Su llamado de mortificación. Él desea que tú permanezcas en Su Amor.

Oro por ti y por todos los pequeños ángeles de la Tierra. Que Jesús, Quien los llamó, los llene con Espíritu. Permanezcan en Su Paz. Adiós.”

Ella se despidió y se desvaneció en la nube. Inmediatamente la visión terminó.

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TERCER MENSAJE DE LA SEGUNDA HORA

5 de Marzo de 2002 / Hora: 3:00 pm
Lugar: Desierto del Monte Carmelo, Olo.

MI GENTE ES TERCA, SON DIFÍCILES DE ENTRENAR.

En mi oración durante esta hora, hubo un rayo. Inmediatamente, tuve una visión del Agonizante Jesucristo en la Cruz sangrando. Al rato, bajó una nube y cubrió todo el lugar. En la nube apareció el Santo Rostro de Jesucristo que calmadamente dijo:

“Bernabé, has escuchado a Mi hija. Ciertamente, Mi Agonía es grande al ver a Mis Sacerdotes y Religiosos marchando al Infierno cada minuto del día debido al pecado de la impureza. El modernismo los ha cambiado. Mira como ellos están tras las cosas materiales en vez de los bienes espirituales para sus almas y las demás almas. Ay de estos líderes, de estos Sacerdotes y Consagrados que deformarán a Mis pequeños ángeles de la Tierra, el fuego del Infierno no será suficiente recompensa. ¡Sus días están malditos!

(Silencio).

Bernabé, ora por ellos. He visto tu esfuerzo en este desierto. Mientras te vas, permanece cerca a tu verdadero ser. Mi gente es terca. Son difíciles de entrenar. Ahora, te estoy dando Mi Espíritu para que seas más terco en la línea de la verdad que lo que ellos son en la línea de la maldad. No teman proclamar Mis Mensajes al mundo. Abran sus bocas que Yo dejaré que el verdadero fuego de la pureza queme la maldad en la oscuridad del alma.

¡Vayan! Ahora es el momento para predicar Mi Mensaje agonizante, para que Mi gente conozca Mi Juicio antes que se paren frente a Mí en la Corte del Cielo.

Enviaré a Mi pequeño Santo cuando llegue el momento, para enseñarles las faltantes Oraciones de la Rosa Perfecta. En el mes de Junio, San Antonio y San Miguel Arcángel les darán las Lecciones que les dijo Mi Madre. Les digo, permanezcan más cerca de su verdadero ser. Reciban Mis bendiciones.”

(Él presionó Sus Manos sobre mí y oró por un rato, luego dijo):

“Te bendigo, en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.”

Inmediatamente la visión terminó.

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PRIMER MENSAJE DE LA TERCERA HORA

5 de Marzo de 2002 / Hora: 11:50 pm
Lugar: Mi Altar de Reparación, Awka.

YO OBTENDRÉ PARA TI LA GRACIA DE COMPRENDERLO PRONTO.

Estaba orando en mi altar, después de mi salida en el desierto, cuando de repente, todo el cuarto fue iluminado con una Luz. Inmediatamente, tuve una visión de Nuestra Señora con una Rosa en Su Mano. Ella calmadamente dijo:

“Bernabé, ¿cómo disfrutas del programa del desierto? Te vi en tus momentos de agonía durante esos días. Yo oré por ti. Ahora, He venido para darte la bienvenida a tu casa con un Mensaje de amor para un Sacerdote de Mi Amado Hijo. El Sacerdote es el Padre “X”. Este Mensaje es sólo para él. Séllalo después de dárselo hasta que el Cielo te dé otra orden. Hablaré con él como si estuviera presente. Registra Mi petición como puedas.”

(Silencio).

“Amado Sacerdote de Mi Hijo, Yo soy la Madre del Agonizante Jesucristo. Yo soy la Reina que te asistió en el desierto durante tu entrenamiento para tu ministerio sacerdotal. Yo soy la Madre que te instruyó. Puedes recordar tu promesa a Mi Hijo Jesús. Puedes recordar tu promesa…

Ahora, vengo de nuevo a ti, como la Madre Dolorosa, he visto todos tus esfuerzos, tus sufrimientos, tus noches de vigilia y la agonía de tu alma. Jesús está feliz contigo. Yo también estoy feliz por tenerte como Sacerdote de Mi Amado Hijo. Sacerdote de Mi amado Hijo, ¡esta felicidad no es completa porque estás terminando como Moisés!

(Silencio).

Que Mis Santas Lágrimas obtengan para ti la Gracia del entendimiento y la habilidad para cambiar.

Sacerdote de Mi amado Hijo, la Agonía de Mi Hijo es tan grande al ver las necesidades materiales de la gente que están dictando a tal grado la dirección de tu ministerio… Jesús necesita en cambio verte guiando a Sus ovejas perdidas de regreso a Él a través del camino del desierto, con sus cruces sobre sus hombros. Pero, en cambio, el pequeño rebaño de Dios bajo tu cuidado, rechaza sus cruces y maldicen la Mano de Mi Jesús que les ofreció sus cruces. Ellos dicen, al Infierno con el camino de la Santa Cruz.

Sacerdote de Mi Amado Hijo, tú sabes que no hay otro camino que te lleve a la tierra de felicidad, que el camino de la Santa Cruz.

¡Mira! ¿Qué camino están siguiendo? ¿Cómo pueden salvarse? Ellos vienen por los milagros y no por la adoración. Ellos son como los israelitas que siguieron a Moisés.  Ninguna cantidad de milagros pueden cambiar sus vidas. Si les das comida, ellos piden carne. Si les das carne, ellos piden agua. Si les das agua, ellos piden leche. Sus necesidades materiales son insaciables. Aquí estoy, querido Sacerdote de Mi Hijo, para decirte que todos los milagros basados en necesidades materiales no necesariamente sirven para la salvación. Sólo sirven para condenar a los infieles en el Día del Juicio de Dios, pues no habrán creído, aun luego de haber visto los milagros. 

¿Cuántos milagros hizo Mi Hijo durante Su Ministerio en la Tierra? ¿A cuántos curó? ¿Quién lo crucificó? Fue la misma gente que vio todos los milagros que Él había hecho, la misma gente que Él había sanado. Amado Sacerdote de Mi Hijo, sólo hay un grande pero difícil milagro que es duradero. Mi Hijo Jesús lo encontró muy difícil de realizar durante sus días en la Tierra. Este milagro es convertir a un pecador y dirigirlo de regreso a Casa a través del camino desértico, es el único camino que lleva de regreso a Nuestro feliz Hogar.

¡Creer! Es el milagro más difícil y el milagro más fiel. Busca realizar este milagro.

(Silencio).

Sacerdote de Mi Amado Hijo, escucha de nuevo: Verdaderamente, Dios no envió la maldad a Su pueblo, pero Él permite que su pueblo pase por el fuego de la purificación. Es por esto, que Él ha permitido que gente impía gobierne a Su pueblo, para que la nación sea purificada de sus pecados, pues de lo contrario, la Ira del Padre Eterno descenderá…

La maldad de esta nación es tan grande, que Dios permite que gente malvada gobierne a la nación. De lo contrario, la Ira del Padre Eterno sería su recompensa, mayor que la de Sodoma y Gomorra. 

Dile al pueblo de Dios que regrese a su Dios. Que la nación haga reparación por sus pecados. Si fallan en cambiar, déjalos que sufran la persecución de sus malvados líderes. Cuando cambien, su Dios los sanará y los bendecirá con nuevos líderes.

Sacerdote de Mi Amado Hijo, que las necesidades y problemas de la gente no te lleven a ordenarle a Dios. Tú eres un Sacerdote del Dios Vivo en la línea de Melquisedec. No ores como ellos. Enséñale a la gente el mérito de sus cruces. Si escuchas Mi llamado y advertencia, podrás llevar a muchos pequeños lirios a tu Dios.

Sacerdote de Mi Amado Hijo, tengo otro llamado para ti. El llamado Me recuerda tu promesa en el desierto. Yo te pido: Vuelve, y renueva la Tradición de la Iglesia, la cual ha sido desplazada por la ola del Pentecostalismo, para que la Iglesia pueda entrenar más Santos antes que llegue el final. El modo Pentecostal no lo puede alcanzar. Sé que lo vas a entender bien. Sé que vas a limpiar las Lágrimas de Mis Ojos, es por ello que he llorado a ti.

Sólo temo por una cosa, por tu humildad. Si te dieras cuenta de las heridas causadas, ¿podrías sanar estas heridas? Yo rezaré por ti.

(Silencio).

Cuando te des cuenta, no te lamentes mucho. Yo soy la causante. Yo he permitido que lo experimentes todo. Ha llegado la hora que regreses, y renueves la Tradición de la Iglesia. Éste es el logro más grande al que has sido llamado a realizar por la Iglesia. No te adelantes, cuando lo comprendas… Yo obtendré para ti la Gracia de realizar esto pronto. Mientras tanto, comienza tu trabajo de restauración.

Yo permaneceré cerca de ti para guiarte. Rezo por ti para que no seas como Moisés. Yo soy la Rosa Mística, la Madre del Agonizante Jesucristo. Permanece en Mi Paz del Cielo.”

Bernabé, envíale este Mensaje antes del Viernes Santo. Envíaselo con el Santo Rostro y la Corona de Espinas. Éste es un regalo de su Madre. Que la Paz del Cielo permanezca contigo.”

Ella se despidió y desapareció en la nube. Regresé en mí. Toda la visión terminó.

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SEGUNDO MENSAJE DE LA TERCERA HORA

26 de Mayo de 2002 / Hora: 11:30 pm
Lugar: Mi Altar de Reparación, Awka.

YO LOS LLAMO AMANTES Y USTEDES ME LLAMAN ENEMIGO. YO LOS SANÉ Y USTEDES ME HIRIERON.

En mi oración durante esta hora, tuve una visión del Santo Rostro Agonizante de Jesucristo que calmadamente dijo:

“Hijo Mío, hoy celebran el Domingo en honor a la Santísima Trinidad que revela el Amor de Dios hacia la humanidad. Yo Soy el Hijo Agonizante que el Padre envió al mundo para revelar Su Amor Eterno. Yo Soy el Hijo de Aquél, por el que el Espíritu Santo descendió en Su Nombre. ¡Yo, y el Padre, y el Espíritu Santo, somos Uno! En Mí, el Padre y el Espíritu Santo y Yo, el Hijo, recibimos igual honor. Yo Soy el Cordero del Sacrificio, por cuya Muerte, la Ira del Padre es aplacada y la Misericordia es otorgada al mundo; y por cuya Sangre, el Espíritu Santo es enviado y la humanidad es liberada. Yo sigo siendo el Hijo, que recibe todo tipo de oprobios y amarga agonía de aquellos que amo, por los que Morí, Mi propio pueblo.

Amados hijos, si hubiera sido sólo por el mundo de las rameras que Me hubieran hecho todas estas cosas, Mi Agonía hubiera sido menor. Si hubiera sido sólo por el mundo de los ladrones que traspasó Mi Amoroso Corazón, Mi Agonía no hubiera sido tan amarga como lo es ahora. ¡Oh! Si hubiera sido sólo por el mundo de los idólatras que Me crucificaron todo de nuevo, Mi Agonía no Me hubiera tumbado. Les digo, si sólo hubiera sido por el mundo del pecado que hirió este Corazón que tanto ha amado, Yo hubiera sabido cómo soportarlo. Pero miren, es Mi propia gente que consagró Sus vidas a Mí, Me refiero a aquellos que han probado Mis Dones del Cielo, Mis Palabras de vida, y han estado nadando en un océano de Mi gracia y bendición, la causa de Mi mayor agonía.

Yo los llamo amantes y ellos Me llaman enemigo. Yo los bendigo y ellos Me maldicen. Yo los sano y ellos Me hieren. Pueblo Mío, regresa a Mí. Te amo. Ustedes son la manzana de Mis Ojos. Ustedes son el gozo por el que morí. En ustedes, Yo estoy siendo glorificado.

Mis amantes, ¿cuál es el consuelo que recibo de ustedes? El mundo del pecado fuma, y ustedes, Mis amantes, también fuman. Ellos fornican, ustedes también fornican. Ellos matan sus almas con vino, ustedes lo hacen aun peor. Ellos no tienen respeto alguno por los días de obligación, ustedes, Mis amantes, lo hacen aun peor. Ellos Me exponen desnudo, ustedes se unen. Ellos engañan a sus amigos, ustedes engañan y hasta asesinan a sus propios hermanos por las riquezas y el dinero. Si ellos Me hubieran conocido o escuchado Mis Palabras como lo hicieron ustedes, ellos hubieran cambiado para ser personas santas y hubieran guardado Mis Mandamientos. Pero ustedes que han escuchado Mi Voz de amor y han recibido todo tipo de Gracias de Mí, son peores que estos hombres mundanos.

Mis amantes, ¿qué debo hacer por ustedes para que crezcan hacia la perfección? Miren, Mi Madre está pidiendo que San Antonio de Padua y San Miguel Arcángel sean enviados a ustedes para las Lecciones de Perfección. ¿Puede esto hacerlos Mis verdaderos amantes? Los Santos serán enviados a ustedes. Les ruego, Mis amantes, que ocurra el cambio. Mi gozo es verlos crecer hasta la perfección. Que la Rosa de la Perfecta Pureza sea su fuente escondida de Gracia.”

Luego, hice una petición personal… Nuestro Señor continuó:

“Mis amantes crecen con Mis Palabras. Sigan Mis instrucciones, todo ha sido revelado. En Mis Lecciones a Mis amantes, encontrarás la respuesta a tus preguntas. Te he estado hablando pero no Me has escuchado. ¿Qué más quieres volver a escuchar? Todos los que no han seguido, no lo entenderán. Y todos los que no entiendan, no crecerán. Les digo nuevamente, crezcan con Mis Lecciones. He hablado a ustedes. Busquen y encontrarán.

Bernabé, veo que los Mensajes de la Pureza se han grabado en casetes. Deben tener cuidado a quien le dan el casete. El mensaje no es para el mundo por ahora, sino sólo para Mis amantes. Todos los que lo reciban de ti, no deben reproducirlos o debes dejar de repartirlos. Te lo advierto, ten cuidado. No condeno tu acto de reproducir el casete. Puedes agrupar el resto de los Mensajes y hacer lo mismo. Pero sí, condenaré tu descuido y tu falta de sabiduría.

Algunos Mensajes pueden darse a conocer al mundo pero otros, son sólo para Mis amantes por ahora. Sé sabio, y entiende el tiempo y el orden del tiempo. El Espíritu inspira y motiva. El mismo Espíritu otorga el don de la prudencia y la modestia. Que el mismo Espíritu te dé sabiduría para seguir el tiempo, y el discernimiento para seguir el orden del tiempo.

Yo Soy el Agonizante Jesucristo, que recibe tu amarga espada de pecado. Te bendigo. Permanece en la Paz del Cielo.”

Inmediatamente la visión terminó.

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TERCER MENSAJE DE LA TERCERA HORA

31 de Mayo de 2002 / Hora: 11:00 pm
Lugar: Mi Altar de Reparación, Awka.

JESÚS NECESITA DE SU PUREZA.

En mi oración durante esta hora tuve una visión de Nuestra Señora bajando de una nube con una Rosa. Ella se me acercó y calmadamente dijo:

“La Paz del Cielo sea contigo. Yo soy la Flor de la Pureza, la Rosa Mística, la Madre del Agonizante Jesucristo. Hoy la Iglesia, celebra Mi Visitación a Isabel, que revela el hecho de Mi rol como dispensadora de todas las Gracias. 

He venido aquí, como vine en el tiempo de Mi visita a Isabel, para asistirlos en su lucha por la perfección. He venido para ayudarlos como les prometí anteriormente. Recuerden Mi Promesa que le pediré a Jesús enviar a San Antonio de Padua, como ustedes lo llaman, y a San Miguel Arcángel. Ellos les enseñarán más sobre los Misterios del Silencio y de la verdadera liberación de los espíritus malignos. Recuerden que el mes de Junio, fue el mes en que les dije que ellos vendrían. He venido aquí para informarles sobre sus lecciones. Yo soy la Flor de la Pureza, espero que disfruten sus lecciones.      

Escucha, hijo Mío, anteriormente te dije de que tratarían sus lecciones. Tengo una gran petición que hacerte. La petición es ésta: ¡Jesús necesita tu pureza! ¡Jesús quiere que tú seas puro! ¡Jesús desea tu pureza! Prométele que serás casto y puro. Él te bendecirá. Él será consolado y tú tendrás tu alma en Paz.

En este venidero mes de Julio, vendré a ti como la Flor de la Pureza, para que todos los que estén listos y esperando ansiosos para recibir la Rosa de la Perfecta Pureza, obtengan la Paz Dorada del Cielo. Ellos disfrutarán la dulzura de la Verdad celestial. Cuando el tiempo llegue para que ellos reciban la Perfecta Rosa, ellos verán el favor escondido de lo que obtuvieron, ya que sus almas se llenarán del gozo del Paraíso. Pero para esos amigos de Dios que están lejos de la verdad revelada a ti sobre las Lecciones de la Rosa de la Perfecta Pureza, ellos permanecerán del mismo modo como están ahora. 

Hijos, rezo para que crezcan. Crezcan con las Lecciones del Cielo. Que estas Lecciones que estos Santos de Dios les ofrecerán, los guíen a la perfección. Es para esto que fueron llamados a ser consoladores, para que viendo al mundo lleno de pecado, y viéndose a ustedes mismos llenos de pureza, incrementen en el amor a Dios y los Dos Corazones de Amor sean consolados. Entonces, el Reino de Dios vendrá pronto. ¿Espero que estén esperando por el Reino de Dios en la Tierra? Sigan las Lecciones del Cielo y crezcan. Yo soy la Flor de la Pureza que los llama a crecer.

Escuchen ahora, los Santos tienen este mes para las Lecciones. Espéralos cada medianoche de estos días, aunque no todas las medianoches darán un Mensaje. Te sostendré con las Gracias que necesitas. Permanece en la Paz del Cielo, Yo soy la Flor de la Pureza. Adiós.” 

Inmediatamente la visión terminó.

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PRIMER MENSAJE DE LA CUARTA HORA

2 de Junio de 2002 / Hora: 11:30 pm
Lugar: Mi Altar de Reparación, Awka.

LA VERDADERA LIBERTAD – MIEMBROS DE LA CASA DE DIOS. 

En mi oración durante esta hora, tuve una visión de un Santo de Dios que bajó del Cielo con un Ángel de Dios que sostenía una espada en su mano derecha y lo que parecía una cuerda en su mano izquierda. El Santo tenía su Biblia en su mano izquierda, que presionaba contra su pecho y un Rosario en su mano derecha, dijo: 

“Amigo de Dios, hemos venido a ofrecerte un Mensaje de Paz, un Mensaje de verdadera Libertad. Complace a Dios enviarnos a ti para la humanidad por la amorosa solicitud de la Reina del Cielo. Yo soy Antonio de Padua.

El Ángel dijo: “Yo soy San Miguel Arcángel.”

El Santo continuó: “En esta era de iniquidad y de gran apostasía, la Puerta del Cielo ha sido abierta de par en par para derramar la Misericordia. Toda la Corte Celestial ha sido ordenada rezar por la humanidad por la Voz Dolorosa de la Reina del Cielo. Muchos han sido enviados para inspirar el alma de los justos en la Tierra a rezar y hacer penitencia. Amigos de Dios, adoren la Preciosísima Sangre de Cristo, en la que todas las oraciones y los sacrificios están unidos para calmar la Ira de Dios, el Padre Todopoderoso; de lo contrario, esta época se habría hundido.

En este mes de Junio, hemos sido enviados a la Casa de Dios. Éstas son las personas que están corriendo la carrera de la salvación.

En la Casa de Dios hay cuatro grupos de personas. Tres de los cuatro grupos no llegan a encontrarse con el Amor de Dios. El que pertenezca a cualquiera de estos tres grupos puede fácilmente pertenecer a los tres grupos. Sólo un grupo de los cuatro grupos, se encuentra con el Amor de Dios. Éste es en el único grupo, que cuando uno pertenece en él, ni influenciará ni se dejará influenciar por los otros grupos. Me refiero, a que no puede pertenecer a ninguno de los otros tres grupos ni ninguno de los tres grupos puede pertenecer a este grupo. Escuchen a Miguel mientras les da su mensaje sobre uno de los tres grupos disparejos.”

San Miguel dice: “Escuchen, amigos míos, el grupo del que les hablo es el que llamo los vándalos. Los que pertenecen a este grupo en la Casa de Dios, son aquellos cuyas vidas multiplican la Agonía de su Maestro Jesucristo. Les digo, estos son del grupo de los agresores cuyas vidas crean enemistad entre el Maestro y Su pueblo.

En una familia, donde nuestro Señor Jesucristo es la Cabeza, este grupo de vándalos constituirían el problema de la familia. Como un hijo o hija problemática de cualquier familia que puedas imaginarte en la Tierra, este grupo de vándalos crea problemas en la Casa de Dios y traspasa el Corazón de su Maestro, que mucho los ama, con su cruel comportamiento, como lo haría un hijo o hija problemática de la Tierra a su familia. Nuevamente, como los niños de la familia terrenal que sus problemas a veces no previenen el trabajo de la familia; este grupo de vándalos se puede unir al resto de la Casa en el campo de Dios.

Amigos, este grupo de vándalos pudieran estar entre los pescadores de almas. Cuando los vean alabando a Dios, por Su favor sobre ellos, difícilmente sabrán que son vándalos. En los días de gracia y de milagros, los verán gozándose y diciéndole al mundo, cómo su Maestro los ama. Pero en la hora de sequedad, cuando Dios purifica y nutre el alma que ama con la cruz y la humillación, este grupo de personas mostrarán que son vándalos.

Oh, pueden ver su agresión cuando las necesidades terrenales les oprimen hasta el cuello. En ese momento, verás las mismas bocas que alababan al Maestro y Señor Jesucristo, ahora maldiciéndolo. Los mismos que hicieron una gran Alianza con Dios son los mismos que ahora rompen el Libro de la Alianza. Me refiero al grupo de vándalos. En su oración agresiva, ellos dicen: “Señor, si no me respondes, Yo dejaré tu viña. Señor, si no me respondes ahora, sabré que no eres mi Dios y no volveré a adorarte.”

Ellos pueden retar a Dios diciendo: “¿Por qué permites que estas maldades recaigan sobre mí? ¿No soy yo tu verdadero sirviente que ha trabajado mucho por Ti? Sin embargo, no has visto todo mi sufrimiento por Ti, y ¿permites que todos estos problemas me sucedan?” Incluso, podrían llegar a decir: “Estoy esperando ver pasar el día sin que me respondas; si no respondes mi oración antes que termine el día, dispersaré a tus ovejas que he reunido para Ti y Te dejaré.”

Amigos, éstas son las oraciones que dicen y quieren decir lo que han dicho. Si el Señor se retrasa en venir a rescatarlos, este grupo de vándalos, destrozarían la preciosa posesión de Dios. Es por ello, que a veces Dios se levanta a socorrerlos y a responder sus oraciones, para que Su posesión más preciada, el alma del hombre sea preservada. En la mayoría de los casos, Él permite que todo suceda a Su justo Juicio.

Amigo de Dios, este grupo de amigos no son verdaderos amigos de Dios. Están lejos de Su Amor y cuidado amoroso. Esto los hace esclavos del mundo. Su fe no es duradera, de modo que ellos no pueden durar. Ellos no saben cómo orar, su oración es agresiva y vacía. Les digo, ellos son vándalos.

Amigo de Dios, no pertenezcan a este grupo de la Casa de Dios. Aunque ellos pertenecen a la Casa de Dios, ellos no son amantes. Muchos miembros de este grupo usualmente terminan en el Infierno. Los pocos que escapan del Infierno, se encontrarán en el Purgatorio por largo tiempo, donde aprenderán a amar. Ellos permanecerán en el Purgatorio hasta que hayan pagado todos los daños que causaron en el mundo.

Yo, Miguel Arcángel, temo por este grupo de vándalos. Ellos no temen bailar donde nosotros los Ángeles de Dios tememos pisar. ¡La Misericordia de Dios es grande! La Sangre de Jesucristo ha hecho grandes cosas por la humanidad. Alégrense y permanezcan en la Paz de Cristo.”

San Antonio dice: “Amén. Bendita sea la Preciosísima Sangre por la que el mundo fue salvado. Amigo, mañana te enseñaré sobre el segundo grupo disparejo en la Casa de Dios. Los dejamos. La Paz sea con ustedes.”

Ellos se despidieron con sus manos y la visión terminó.

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SEGUNDO MENSAJE DE LA CUARTA HORA

3 de Junio de 2002 / Hora: 11:30 pm
Lugar: Mi Altar de Reparación, Awka.

LOS ASTUTOS Y CODICIOSOS AMIGOS DE DIOS. 

Mientras rezaba durante esta hora, tuve una visión de San Antonio y San Miguel Arcángel que vinieron de una nube. San Antonio dijo:

“Amigo de Dios, hemos venido a darte un Mensaje sobre los dos grupos disparejos en la Casa de Dios. Sobre el que yo te hablaré, lo llamo los astutos amigos de Dios. Éstas son las personas de la Casa de Dios que son fieles al Maestro sólo cuando están en necesidad de algo o en problemas, o están pidiendo ayuda. Este grupo de personas son astutas y de corazón endurecido, como la gente de Israel que siguió a Moisés en el desierto. Cuando ellos están en gran necesidad de algo, ustedes ven a estos amigos astutos de Dios volverse fieles a su Maestro, su Dios. Ellos se vuelven más fieles que incluso los fieles Ángeles del Cielo. Pero cuando pasa el tiempo de necesidad, ellos se vuelven las criaturas más infieles que puedas imaginarte. Ellos se convierten en perseguidores.

Nuevamente, si los problemas recaen sobre ellos, o Dios se atreve a castigarlos debido a su maldad y ellos ven la Ira de Dios, ellos inmediatamente cambiarían para volverse un miembro fiel y santo de la Familia de Dios. En ese momento, estos miembros que antes no rezaban se convertirán en miembros de oración. En sus oraciones con celo, en tiempo de necesidad o períodos de problemas, ellos dirán: “Misericordioso y Amoroso Padre, si Tú me resuelves esta necesidad o te llevas este problema, seré fiel a ti toda mi vida. Alabaré Tu Nombre en la asamblea. Le diré al mundo entero que eres bueno.” Amigo de Dios, este grupo de amigos astutos hará muchas promesas a su Maestro, sólo para conseguir lo que ellos quieren.

¡Oh! Qué lástima escuchar que en el momento que sus problemas estén solucionados y que han obtenido lo que necesitan, se convertirán en enemigos de la Familia de Dios. Estos honestos miembros de la Familia se convertirán en traidores. Pasarán de ser piadosos a no orar. Oh, de fieles, ahora serán infieles. Mis amigos, ahora serán mis enemigos. Este grupo de amigos dejarán la Casa de Dios para pertenecer a la casa de satanas. Allí, servirán fielmente a satanas y obedecerán sus órdenes.               

¡Oh! Ellos no se recordarán de su Dios nuevamente hasta que no experimenten otro momento de problemas o necesidad. En este momento, ellos se devolverán a Casa con un tono dulce para volver a prometer ser fieles nuevamente. Pero esto es para engañarse a sí mismos, y no a Dios, porque nunca se puede engañar a Dios.

Amigo, este grupo de amigos no tienen cabida en el Reino de Dios, porque no son verdaderos amigos. Sólo muy pocos de ellos tienen un privilegio Divino de ser llamados a Casa en sus periodos de fidelidad, les será permitido volver a Casa a través de la purificación del Purgatorio, en el que sufrirán por un largo periodo de años. No pertenezcan a este grupo. ¡El fuego es terrible! Escuchen a Miguel hablarles del último grupo disparejo de la Casa de Dios.

En ese momento, San Miguel dijo: “Otro grupo de personas que pueden encontrar en la Casa de Dios es lo que llamo, los codiciosos miembros de la Familia de Dios. Estos son miembros de la Familia de Dios que sirven al dios riqueza. Este grupo de personas les gustaría apropiarse del mundo entero. En sus días, verán a estas personas pedir por una bicicleta y recibirla. Al día siguiente, pedirán un carro, al otro día, un avión. Si todo se les diera, un día pedirán por la llave de toda la riqueza del mundo. Ellos quieren esta riqueza sólo para ellos. A ellos no les gustaría ver a otros miembros de la familia ser bendecidos por su Maestro. No tienen gratitud hacia todo lo que han recibido de Dios.

Amigo del Dios Vivo, estos miembros de la Familia de Dios quieren medirse a sí mismos iguales que los paganos. Ellos quieren disfrutar la maldad con el mundo, así como disfrutar de las bendiciones y gracias de Dios con el pueblo de Dios. En la Santa Iglesia de Dios, puedes ver a los miembros de este grupo con todos los símbolos de los demonios sobre todo su cuerpo, así como los Santos Sacramentos de Dios. Ellos quieren ser poseídos por los demonios y al mismo tiempo por Dios. ¡Pero esto es imposible! Dios nunca puede compartir a su amado con nadie. Él es un Dios celoso. Él preferirá abandonar a su amado.

Amigo de Dios, aprendan estas lecciones de la Casa de Dios, para que la Lección de la verdadera Libertad tengan significado para ustedes. Deben saber que quien sea miembro de cualquiera de estos tres grupos dispares difícilmente podrá ser liberado de los espíritus malignos. Tal persona debe abandonar primero estos grupos dispares y unirse a los verdaderos amigos de Dios. Aquí te dejamos.”

San Antonio dijo: “Mañana vendré solo para darte una lección sobre el verdadero grupo. Permanece en la Paz de Dios. ¡Adiós!” 

Inmediatamente la visión terminó.

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TERCER MENSAJE DE LA CUARTA HORA

4 de Junio de 2002 / Hora: 11:30 pm
Lugar: Mi Altar de Reparación, Awka.

LOS VERDADEROS AMIGOS DE DIOS. 

En mi oración durante esta hora, tuve una visión de San Antonio que me apareció con tres Querubines de Dios. Él se me acercó y calmadamente dijo:

“He venido, amigo mío, para ofrecerte un Mensaje sobre los verdaderos amigos de Dios. Los llamo los Miembros Fieles de la Casa de Cristo. Como los amigos de la Cruz, este grupo de personas permanecen cerca de Jesús, su Maestro, tanto en los días felices como en los días de dolor. Ellos son como una esposa fiel que conoce la mente de su esposo. El amor los hace ver y, al mismo tiempo, leer el corazón de su Maestro. En los momentos de alegría ellos se gozan con su Maestro, y en los momentos de dolor son sus consoladores.

Amigo Mío, éste es un grupo de los amigos de Jesucristo que encuentra un tesoro escondido en la tierra vacía y venden todo lo que tienen para poseer la tierra. Oh, el tesoro escondido es el Reino de Dios. Ellos saben que amar a su Maestro es poseer todo lo que Él tiene. Miren como ellos derraman sobre su Maestro la flor pura de amor, que obtiene todo para ellos. 

Éste es el grupo de los amigos de Dios que encuentra dulzura en la Cruz de Perfección. Ellos ven el Océano de Gracia que viene de la Regia Cruz de Perfección y la abrazan. ¡Oh! Mientras acogen la dulce Cruz, el amor abre sus corazones para ver la multitud de almas que pueden beneficiarse del Océano de las gracias y bendiciones de Su Regia Cruz. Ellos gentilmente ofrecen el mérito de su Cruz Regia para las almas necesitadas. Éstas pueden ser almas en desesperación, almas en el Purgatorio, almas en agonía, almas en la esclavitud del pecado, almas que necesitan de la Misericordia de Dios y su conversión. Estas almas se beneficiarán de cada Cruz que un verdadero amigo de Jesucristo amorosamente acepta y ofrece. Es por esto que los miembros fieles de la Casa de Dios son los amantes de la Cruz. Para ellos, la Cruz es una bendición no una maldición. Ellos no son como esos grupos en la Casa de Dios que ven la Cruz como una maldición, de llegar incluso hasta maldecir la Mano de Dios que les ofrece la Cruz. En cambio, los miembros fieles rezan pidiendo más cruces y bendicen a Dios que se las ofrece.

Mi amigo, este grupo de personas son la flor de la pureza en este mundo malvado. Su santo perfume purifica el mundo podrido. Ellos son héroes en obediencia, que los libera de cualquier fuerza del enemigo. A través de la humillación, ellos han obtenido la bandera gigante de la mortificación, que los hace grandes. Esto los hace terror de los espíritus malignos. El fuego de la pureza que emana de ellos, espanta a los espíritus malignos y aterroriza el abismo. Fue por esto, que después de la liberación de María Magdalena, ninguna fuerza maligna se atrevió acercarse a ella. El fuego de la pureza que emanaba de ella, espantaba a los espíritus malignos. Ella es una destructora de los demonios. Ciertamente, que ella pertenecía a los Miembros Fieles de la Casa de Dios.

Amigo mío, esto es lo único que te diré por ahora de este grupo. Conocerás más en los días venideros.

Vendré nuevamente con Miguel para enseñarte varias cosas sobre los diferentes tipos de voces que operan en el hombre. Que la Paz de Dios esté contigo. Te dejo.”

Inmediatamente la visión terminó.

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PRIMER MENSAJE DE LA QUINTA HORA

11 de Junio de 2002 / Hora: 11:30 pm
Lugar: Mi Altar de Reparación, Awka

LAS VOCES EN LOS HOMBRES

En mi oración durante esta hora, tuve una visión de San Miguel Arcángel y San Antonio. Ellos aparecieron sosteniendo ramos de flores de diferentes tipos. San Antonio dijo:

“La Paz de Dios este contigo, mi amigo. Nosotros elegimos el día de hoy, en el que la Iglesia Universal de Cristo celebra la fiesta de tu Santo Patrono para enseñarte algunas cosas sobre las voces que operan en el hombre. ¡Feliz día!

Yo respondí: “Bien”. San Antonio continuó:

“En cada hombre mortal existen diferentes tipos de voces operando. Podemos agrupar estas voces en cuatro. Tres de ellas son activas y en competencia una con la otra. Aunque dos de los tres grupos de voces, pueden concordar entre ellas para lograr una meta en común, la otra, (diferente de las tres) difícilmente concuerde.

El último tipo de voz que un hombre puede experimentar es un regalo que un alma privilegiada recibe del Espíritu que sirve voluntariamente por ofrecer su alma al Espíritu.

Ahora, la primera que te daré es la que yo llamo, la voz de la conmoción en el Hombre. Éste es el tipo de voz que opera en un hombre vacío. Un hombre vacío es aquel que no tiene ninguna cosa valiosa en su alma. Él está vacío de Dios.

Éste es el tipo de hombre que llena sus vacíos con todo tipo de ruido a su alrededor. Nunca se queda solo en un área tranquila. Nunca puede estar en descanso para encontrar la sabiduría de la verdadera Paz, por el contrario, él llena su vacío con ruido.

En este tipo de hombre la voz de la conmoción opera a mayor velocidad. La voz de la conmoción es la voz que acumula en su periodo de ruido, que llena su ser vacío. Ésta es la voz que motiva el egoísmo, la codicia, la violencia, la crueldad y el odio en el hombre. Este tipo de hombre será fanfarrón, engreído, insultante, poco amable, despiadado, calumniador y violento. En su lecho de descanso, tal hombre afronta a dos grandes naciones que luchan contra su alma. Las naciones son, la ‘lujuria’ y la ‘cólera’. Ciertamente, es un hombre inquieto.

Amigo mío, para liberarte de esta voz de conmoción, debes amar la soledad. Aprende a estar solo, evita la compañía de personas perversas. No anheles escuchar palabras malvadas, música maligna y la chismografía del mundo. En su lugar, trata de llenar tu ser vacío con las palabras de vida. Invierte tu tiempo con Jesús en la Santa Eucaristía. Él, Quien llenó el vacío de Moisés en el Monte del Sinaí con Su Gloria, llenará tu propio vacío con el Fuego de Su Amor.

Debes saber que al que esta voz de conmoción controle, es poseído por el espíritu del mundo. Él no es libre. Él necesita libertad. Para obtener verdadera libertad, él debe liberar su alma de la atadura de la voz de la conmoción. Aprende y sé libre. Escucha a Miguel.”

Luego, San Miguel dijo: “Hombre mortal, otra voz que perturba al alma y que es el resultado de la voz de la conmoción en el mundo es lo que Yo llamo, la voz de la iniquidad. Ésta es la voz escrupulosa del alma, que hace al hombre malvado. En el momento de la decisión, ésta es la voz de la conciencia que dirige la emoción del hombre hacia el mal. Esta voz es activa y fuerte en el alma del hombre. Esta voz nunca muere; pero puede ser sometida con la fuerza de la mortificación. Así como te dijo Antonio, cualquier alma que esté vacía de Dios, es controlada por la voz de la iniquidad.

Amigo de Dios, debes liberar tu alma de la atadura de la voz de iniquidad a través de la santa mortificación. Aprende la lección de Santa Brígida, que te dio el Pétalo de la Santa Mortificación. Mortifica tus sentidos. Mortifica tus deseos. Mortifica tu carne. La Mortificación hará de tu alma el santuario de Dios. Dios vive en Su Santuario con Sus Ángeles alrededor de Él. Este Santuario es libre, puesto que Dios será una Columna de Fuego para protegerlo. Querido hombre de Dios, libera tu alma de la voz de la iniquidad.”

(Silencio).

San Antonio dice: “Amigo mío, en un alma mortificada existe una santa voz que está activa en el hombre. Esto es lo que Yo llamo, la Santa Voz del Alma. Ésta también es una voz escrupulosa del alma, pero hace al hombre justo y santo. Ésta es la voz de la conciencia que se opone a la voz de la iniquidad en el hombre. Esta voz es suave y tranquila. Es una voz de súplica, que hace llamados en vez de mandatos. Esta voz habla de la humildad, del perdón, de la bondad y del amor. Aquellos que obedecen esta voz poseen las dos armas: la Humildad y la Pureza, a través de las cuales van a triunfar. 

Escucha, mi amigo, deberías saber que aquellos a quienes la voz de la iniquidad y la voz de la conmoción del mundo dominan sus almas, raramente escuchan esta Santa Voz del Alma. También debes saber que un alma mortificada que está sujeta a intensas distracciones experimenta estos tres tipos de voces del hombre. Es la Santa Voz del Alma que llega de última para darle Paz a este hombre. Es por esto, que no deberías actuar o tomar una decisión bajo una emoción, porque bajo la emoción el razonamiento se detiene. 

Para disfrutar de la dulce lección de la Santa Voz del Alma, tú debes ser santo y un hombre de paz. Debes amar el silencio y aprender a escucharte a ti mismo. Tu santidad te dará paz. Tu trabajo de paz, te dará descanso. Tu descanso en el verdadero silencio del alma abrirá los oídos de tu alma para escuchar la Santa Voz del Alma. Entonces, si tú oyes, la escucharás. Todos los que escuchan y obedecen son verdaderos amigos de Dios. Ellos gozan de la verdadera libertad.

Amigo del Dios Vivo, aquí terminamos con la lección de hoy. Mañana, vendremos para ofrecerte el resto de este tema. Te  dejamos.”

Inmediatamente la visión terminó.

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SEGUNDO MENSAJE DE LA QUINTA HORA

12 de Junio de 2002 / Hora: 11:30 pm
Lugar: Mi Altar de Reparación, Awka

LA CLARA VOZ DEL ESPÍRITU 

Mientras oraba, tuve una visión de San Antonio y San Miguel que se me aparecieron. San Antonio dijo:

“La Paz del Cielo este contigo, amigo mío. Aquí estamos para ofrecerte el cuarto tipo de voz en el hombre. La llamamos, la clara Voz del Espíritu. Ésta es de dos tipos: La clara Voz del Dios Verdadero y la clara voz del demonio. Yo dije anteriormente que esta voz es un regalo que las almas privilegiadas reciben del espíritu que ellos sirven por libremente darle sus almas al Espíritu.

Permíteme hablar de la clara Voz del Dios Verdadero. Escucha, mi amigo, un alma que es alimentada con el Fuego del Silencio se libra de la guarida de la distracción y conmoción del mundo para entrar en la Paz de Dios, donde el alma conversa amorosamente con Dios. Aquellos que aman el silencio y siguen la tendencia de la santa meditación, encuentran fácil disfrutar de esta amorosa conversación con Dios. Almas privilegiadas que son dotadas, también disfrutan de esta amorosa conversación sin hacer mucho esfuerzo. Dios somete a las otras voces en ellos y les habla. Ésta es la razón del porqué las experiencias místicas suceden de forma inconsciente. El alma víctima experimenta máxima tranquilidad que viene de Dios. Bernabé, tú puedes disfrutar la calma en esta zona de gracia. Tú estás en la Paz de Dios.

Todos los que deseen disfrutar de este amoroso don, deben entregar sus almas enteramente a Dios. Deben llenar sus vacíos mediante la santa meditación. ¡Oh! Hijos de Sion, transciendan sus almas con los valores del Reino de Dios a través de la tendencia de la meditación transcendental; el Dios del Amor los poseerá y les dará Su Paz.”

(Silencio).

San Miguel dijo: “Así como los hijos de Dios disfrutan el don de la clara Voz de Dios; de la misma manera, los hijos del demonio disfrutan la clara voz del demonio. El primer grupo de personas que disfrutan de este don son almas privilegiadas que pierden el verdadero Dios y tienen al demonio como su dios. Satanás aun los utiliza para alcanzar sus propósitos. Ustedes pueden verlos entre los falsos profetas en el mundo.

Otro grupo de personas que disfrutan de este don son los masones en el mundo. Estos son un grupo de personas que voluntariamente dan sus almas a los demonios del Infierno. Estas personas ya están condenadas. Su placer es de este mundo. Por el momento, a ellos se les da autoridad, poderes y riquezas de este mundo pecador. Estas personas entregan su voluntad a satanás.

La liberación de este tipo de personas nunca se puede lograr, a menos que ellas regresen su voluntad a Dios. Recuerden que su voluntad es su voluntad, nadie, ni ningún espíritu, ni poder tiene dominio sobre tu voluntad.”

(Silencio).

San Antonio dijo: “Nosotros te dejamos aquí. Medita sobre estas lecciones. Estos son pasos para alcanzar el estado de la verdadera Libertad. Mañana es mi Día de Fiesta, mucho te advertiremos para liberarte de los errores de tus días. Permanece en la Paz de Dios. Así, te dejamos.”

Ellos se despidieron e inmediatamente la visión terminó.

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TERCER MENSAJE DE LA QUINTA HORA

13 de Junio de 2002 / Hora: 11:30 pm
Lugar: Mi Altar de Reparación, Awka

EL SIGNO DEL VACÍO DEL MUNDO.      

En mi oración durante esta hora, tuve una visión de San Antonio en su mayor estado de luminosidad acompañado de dos pequeños Querubines y de San Miguel Arcángel. Ellos aparecieron ante mí y San Antonio dijo:

“Te doy la bienvenida, mi hermano, en este Día de mi gran Fiesta. Disfruta mi felicidad conmigo. Yo soy Antonio, el que tú conoces como el Hombre de Padua. Que Dios bendiga a Su gente. Mi amigo, venimos a advertirte sobre las diversas prácticas y formas de oraciones que disgustan al Padre Eterno. Tus días han sido modernizados y paganizados por el pecado del mundo y el vacío de los protestantes. Las personas del mundo son esclavos de signos vacíos y maravillas. Los hombres de tus días han perdido su fe. ¡Los hechiceros han tomado ventaja de ellos!

Mira como ellos gritan los Santos Nombres “Espíritu Santo de Fuego”, “Sangre de Jesús”, “Jesús”, “Espíritu Santo”, etc. Al igual que los falsos profetas de Baal en el tiempo de Elías. Ellos piensan que por gritar, “Santo Espíritu de Fuego”, el fuego saldrá de sus bocas para quemar a sus enemigos; o por gritar, “Sangre de Jesús”, brotará sangre de sus bocas hacia las personas. Pero esto es un gran insulto al Santo Nombre de Dios. Es la señal del vacío del mundo.

Debes saber hoy, que el Fuego del Espíritu Santo es el Fuego del Amor de Dios que viene del Trono de la Divina Trinidad. Éste es el Fuego que ilumina al Cielo con la Felicidad Eterna y fortalece a las Santas Almas en la Tierra. Es el Fuego del Amor y de la Santificación. Pero mira como las personas de la Tierra ahora están llamando este Suave Fuego de Amor, el fuego de la destrucción. Ellos llaman este Fuego para quemar a sus enemigos, o incluso, para quemar a satanás. El Fuego de Dios es Amor, y es un abuso el llamar al Fuego del Espíritu Santo, para quemar a satanas, puesto que Dios tiene el fuego del abismo para ellos.

Mi amigo, tú debes saber que el fuego que consumió a Sodoma y Gomorra no fue el Fuego del Espíritu Santo, sino el fuego del abismo. El fuego, que Elías pidió que bajara para quemar el sacrificio en su combate contra los profetas de Baal, no fue el Fuego del Espíritu Santo, sino el fuego de la aprobación de Dios. Amigo mío, no confundas estos fuegos con el Fuego del Espíritu Santo. Dios envía diferentes tipos de fuego al mundo, en diferentes momentos, para cumplir Su Santo Propósito. Puedes ver la acción del Fuego del Espíritu Santo en el Día de Pentecostés. El Espíritu Santo descendió sobre los Apóstoles con Su Fuego, y descansó en cada uno de ellos. Este Fuego los santificó y los llenó de poder.

De nuevo, tú sabrás que Dios es Luz. Cualquiera que se acerque a Su Presencia, participa de Su Luz. Recuerda cómo Moisés fue tan iluminado con la Luz de la Presencia de Dios, que la gente de Israel no podía mirarlo. Cuando Dios se aproximó a Saulo camino a Damasco, la Luz de Su Presencia brilló sobre él y quedó ciego. Esta Luz lo transformó para convertirlo en San Pablo.

Mi amigo, tú eres llamado para adorar el Santo Nombre de Dios. Adora el Nombre del Espíritu Santo. Ruega al Espíritu Santo que te santifique con Su Fuego. Tú necesitas este Fuego más de lo que lo necesitan tus enemigos. Adora el Santo Nombre de Jesucristo. Llama este Nombre con reverencia y temor. Adora la Preciosa Sangre de Jesucristo que te salvó a ti y al mundo entero. Venera el Santo Nombre de María. Venera los santos Nombres de los Santos. Venera el santo Nombre de la Iglesia Católica. Venera su Santa Fe. Venera la santa fe de los Santos. Venera la Sangre de los Mártires. Venera los santos Ángeles de Dios. No te unas al mundo vacío para tratar estos Santos Nombres con irrespeto. Enseña al mundo el mérito de la devoción a estos Santos Nombres. Jesús estará contento.”

En este momento, San Miguel calmadamente dijo: “Amigo del Dios Vivo, asegúrate de no seguir al mundo infiel aullando contra los demonios. Éstas son las personas que utilizan toda clase de insultos para atacar al prójimo e incluso, a satanás. Yo, Miguel, el Arcángel, no hice esto, como lo puedes ver en la Carta de San Judas. En la guerra contra satanás, donde peleé día y noche por tu bien, Yo nunca condené al espíritu perverso con palabras insultantes. Por el contrario, Yo triunfé por el Poder de Dios, con el Santo Mandato de liberar.”

A estas palabras, San Antonio dijo: “Dios bendiga a todos quienes invoquen mi intercesión. Que Él les conceda todas sus peticiones y les dé la Paz. Así, los dejo.” 

Inmediatamente, la visión terminó.

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PRIMER MENSAJE DE LA SEXTA HORA

14 de Junio de 2002 / Hora: 11:30 pm
Lugar: Mi Altar de Reparación, Awka. 

LA INICIACIÓN Y POSESIÓN POR EL DEMONIO.

En mi oración durante esta hora, tuve una visión de San Antonio y San Miguel Arcángel. Mientras se acercaban, San Antonio dijo:

“Hemos venido, amigo mío. Que la Paz de Nuestro Señor Jesucristo esté contigo. Hoy, te daré una pequeña lección sobre el término, Iniciación y Posesión por el Demonio. Y Miguel te enseñará sobre el proceso de liberación, a través del Santo Mandato.

El alma del hombre que cae de la Gracia de Dios es poseída por un demonio. La posesión es de dos tipos: Posesión superficial y posesión completa.

La posesión superficial es el tipo de posesión que ocurre a través del acto de la iniciación indirecta. Por iniciación indirecta, me refiero cuando los agentes de los ángeles caídos hacen uso de medios indirectos para atrapar a las almas para su maestro. Estas formas indirectas son los actos de seducción, escándalos, enseñanzas malignas, reuniones malignas que resulta en discusiones malignas, todos los caminos malignos que los agentes de los ángeles caídos usan para ganar almas para su maestro, lucifer. Estos agentes hacen a sus presas impías y malvadas. Estas presas manifiestan todo tipo de acciones indecentes en el mundo.

Los adúlteros, fornicadores y borrachos están en este grupo. Amigo mío, lo que los agentes de los espíritus malignos hacen es extinguir el Fuego de Dios en el alma del hombre, por medio del pecado, para que la Gloria de Dios se retire de Su templo, y satanás venga y lo posea. Muchos que están bajo este tipo de posesión no sabían que están poseídos por un demonio, ésta es la razón del porqué puedes encontrar a muchos del pueblo de Dios, que participan en el Santo Sacrificio de la Misa a diario, e incluso tienen posiciones elevadas en la Iglesia, pero están aún del lado de los demonios. La verdad es que todos lo conocerán el día de la declaración de propiedad. Éste será el día cuando su dueño vendrá a poseerlos por toda la eternidad para el Infierno.

Debes saber, amigo, que un alma que está bajo la posesión superficial es más difícil liberar que a un alma que está completamente poseída por el maligno. Es por esta razón, que hacemos un largo camino para enseñarte diferentes lecciones. Tu conocimiento sobre las lecciones anteriores son las enseñanzas y pasos que necesitan para liberar almas bajo el estado de posesión superficial.  Debes saber, que estas almas víctimas son poseídas por medio de lo que ven y escuchan. De la misma forma, ellas serán liberadas por medio de lo que ellas escucharán y verán. Cuando la gravedad de la Palabra de Vida y de la visión del Cielo suprima su conocimiento de la maldad y la visión del mal, ellos serán liberados. Sólo un poquito de oración es necesaria para entregar a estas almas víctimas de regreso a la santa posesión de Dios.

Amigo mío, el mayor problema que turba a estas almas víctimas son los sueños malos y la mala fortuna. Éstas son las que el maligno tiene poder sobre su sangre, pudiendo reservarla en sus bancos de sangre. Búscalas y libéralas.

El otro tipo de posesión, son aquellos que tienen iniciación directa y están completamente poseídos por el demonio.

Éste es el grupo de personas que ofrecen su voluntad libremente a satanás. Son personas que hacen pacto con el demonio y fielmente cumplen sus promesas. Algunas de ellas promete no tener hijos, otras no casarse, y promesas similares. Todos los que están totalmente poseídos, tienen pleno conocimiento de su estado y de su misión. Son fáciles de liberar si caen en manos de un buen Ministro de Dios, como los Sacerdotes de Cristo.

Me detengo aquí para permitir que Miguel te enseñe la Letanía del Santo Mandato.”

En este momento, San Miguel dijo: “Ten fe, oh hombre de Dios. Conoce tu autoridad como hombre de Dios. Conoce lo que tienes como Católico Romano, la única y verdadera Iglesia, y gózate. He venido para darte la LETANÍA DE LOS SANTOS MANDATOS, que tú tienes como católico, pero que muchos de ustedes no conocen. Es por esto, por lo que se inician en las prácticas protestantes e insultan los santos Nombres y los Seres Celestiales.

Hombre mortal, tienes la Santa Misa, la gran oración de la tierra. Tienes tu Rosario, la Coronilla de la Preciosa Sangre y todas las oraciones devocionales de la Iglesia. Estas son las grandes oraciones que tienen poder sobre las huestes de demonios.

Con estas oraciones, su autoridad como hijo de Dios y esta Letanía de los Santos Mandatos, un hijo mortificado de Dios podrá hacer huir cualquier tipo de demonio de cualquier nivel. La LETANÍA es como sigue:

“Yo les ordeno, quien quiera que sean, espíritus inmundos, malvados, espíritus del infierno, a darle lugar al Espíritu Santo de Dios, a Quien le pertenecen estos Templos…

Luego, después de la Letanía…

Hombre mortal, ésta es la Letanía del Santo Mandato. Al recitar estos Mandatos, las personas responderán así: “Libéranos/la/lo/, oh, Señor, por el Poder de Tu Santo Nombre.”

Escucha, oh hombre, no seas esclavo de los espíritus malignos al perseguir los demonios como los protestantes. En cambio, ten fe. Invierte tu tiempo en la santa adoración. Pon las lecciones de este mes en práctica. Esta oración es sólo útil en momentos críticos. Por lo tanto, tú debes saber qué método utilizar de acuerdo a la necesidad del momento. ¡Sé sabio!

(Silencio).

San Antonio dijo: “Te dejamos ahora, el 24 de este mes vendremos a darte un Mensaje final en la VERDADERA LIBERTAD, que es el modelo de Nuestra Señora que aplastó la cabeza de la antigua serpiente. 

Que la Gracia de Nuestro Señor Jesucristo esté contigo. Te dejamos.”

Inmediatamente la visión terminó.

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SEGUNDO MENSAJE DE LA SEXTA HORA

24 de Junio de 2002 / Hora: 11:30 pm
Lugar: Mi Altar de Reparación, Awka. 

LA TEOLOGÍA DE LA VERDADERA LIBERTAD.

En mi oración durante esta hora, tuve la visión de Nuestro Señor colgado vivo en la Cruz y sangrando. Esta visión permaneció por algún tiempo, pero ninguna palabra fue dicha. Al final, una nube bajó y cubrió todo el lugar. En la nube aparecieron San Antonio de Padua y San Miguel Arcángel. Mientras miraba, San Antonio dijo:

“Regocíjate, amigo mío, porque tienes una Madre que te cuida. Ella es la Mujer que aplastó la cabeza de satanás. Ella conquistó al mundo y a la antigua serpiente por Su Humildad y Su Pureza. Amigo del Dios Vivo, la Humildad y la Pureza son los dos secretos de Su Victoria.

Oh, Su Humildad, que la hizo perdonar fácilmente. El verdadero perdón aterroriza al reino de la oscuridad. Oh, Su Humildad, que la hizo abajarse y vivir de la forma más sencilla. La Santa Sencillez atormenta a la Bestia. Oh, Su Humildad, que la hizo cargar la Cruz. En la Cruz está la Victoria. Oh, Su Humildad, que la hizo ser modesta y prudente. Por la modestia y la prudencia, satanás es avergonzado. ¿Oh, qué decir de Su Pureza, que irradia fuego que atormenta a satanás? Oh, Su pureza, que la hizo ser amable; la amabilidad produce el fuego de la pureza. Oh, Su Pureza, que la hizo ser buena. La bondad produce el fuego de la Pureza. Oh, Su Pureza, que la hizo ser casta; la castidad produce el fuego de la Pureza. Oh, Su Pureza, que la hizo amar mucho; el amor produce el fuego de la Pureza.

Pequeño amigo de Dios, aprende de Ella. Imita Su Pureza y Humildad. No hay armas más grandes que éstas, la Humildad y la Pureza. Ella triunfó con ellas. Tú también triunfarás con ellas. Te estamos dando estas enseñanzas, que yo llamo la Teología de la Verdadera Libertad, porque estás viviendo en los días de aflicción. La oscuridad ha llenado al mundo. La Fe se está extinguiendo de la faz de la Tierra, y las falsas enseñanzas y los falsos milagros están engañando a los hijos de Dios. Estás en los días de la apostasía.

Mira a María, la Madre de Jesucristo y Madre Nuestra. ¡Imítala! Ella es la Luz del mundo en estos días de oscuridad. Ella es la Esperanza de la Verdadera Libertad. Yo soy Antonio de Padua. Lo poco que se te ha dado es lo que quiere Nuestra Reina. Prepárate para el mes de Julio, mucho se te dará.”

Con estas palabras, Miguel dijo: “Gracias, mi amigo”.

Ellos se despidieron y desaparecieron en la nube.

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TERCER MENSAJE DE LA SEXTA HORA

1 de Julio de 2002 / Hora: 8:00 pm
Lugar: Mi Altar de Reparación, Awka.

MI ALEGRÍA HA OBTENIDO PARA USTEDES OTRA LECCIÓN. 

Hoy, que es el primer día de nuestra Novena en el mes de Julio, en nuestra oración, tuve una visión de Nuestro Señor Jesucristo colgando de la Cruz. Después de unos momentos, una nube se sacudió y luego apareció el Santo Agonizante Jesucristo, que calmadamente dijo:

“Estoy feliz de verte, y a todo Mi pueblo que se arrodilló ante Mí en oración y sacrificio durante este gran Mes de Julio. Que Mi Paz permanezca con todos ustedes. En este de mes de Julio, necesito ver que ustedes alcancen el nivel de toda Perfección. Felices son todos los que están creciendo con Mis Lecciones, que comenzaron desde el año 1997 hasta el presente día. Ellos disfrutarán de la Verdad del Divino Misterio. Veo con alegría la futura generación que cosechará los frutos de estas Lecciones de Amor, que muchos de Mis apóstoles ahora están incumpliendo por causa de su orgullo y arrogancia.

En esos días disfrutaré de una amorosa relación con Mi pueblo; encontraré muchos corazones que son dignos de Mi Santuario. Por ello, en sus corazones encontraré mucho consuelo. Les digo, que recibiré el consuelo que Mis amantes de estos días no han podido darme. Por el bien de los pequeños lirios de la generación futura, Mi alegría ha obtenido para ustedes otra Lección en este gran Mes de Julio.

Hijos Míos, recibirán del Cielo en este mes de Julio, seis Niveles Dorados de Paz y un Nivel Anómalo. Estos Niveles Dorados de Paz son los niveles de todas las Perfecciones. Enviaré en el día de mañana, a Santa Teresita para que les imparta la Lección sobre el Nivel Anómalo. En el tercer día, a San Alfonso de Ligorio para el primer nivel; a San Judas, el cuarto día, para el segundo nivel; a San Francisco de Asís, el quinto día, para el tercer nivel; a Santa Lucia, el sexto día, para el cuarto nivel; a San Jerónimo, el séptimo día, para el quinto nivel y a Santo Padre Pio, como ustedes le llaman, el octavo día, para el sexto nivel. 

En el último día, Mi Madre les enseñará cómo alcanzar todos estos niveles y les dará valiosas indicaciones y advertencias. Que Mi Paz esté con todos los que acojan estas Lecciones. Los bendigo y los hago Mi morada.

Hijos Míos, estoy suplicándoles que crezcan con Mis Lecciones. Su frialdad es una de Mis mayores agonías. Mi Lección no es un proverbio. Mi Lección es la Verdad que viene del Corazón del Amor. Les suplico que crezcan. Pongan en práctica Mis enseñanzas. Que Yo pueda renovar al mundo a través de ustedes.

Yo Soy el Agonizante  Jesucristo que los ama. Los bendigo en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.”

Inmediatamente, la visión terminó.

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PRIMER MENSAJE DE LA SÉPTIMA HORA

2 de Julio de 2002   / Hora: 8:00 pm
Lugar: Mi Altar de Reparación, Awka.

EL NIVEL DEL VACÍO TOTAL

Cuando estaba orando durante esta hora, tuve una visión de una Santa que bajaba de la nube con una rosa en su mano. Se acercó a mí y dijo calmadamente:

“Pequeño amigo de Dios, ¿cómo te encuentras en estos malvados días en los que vives? Espero que venzas a través del Amor. Busca en todo momento amar a tu Dios y a tu prójimo. Permanece en el amor y muere en el amor. Yo soy tu pequeña amiga y tu hija, Teresa. Estoy feliz por haber sido enviada a ti en este gran mes de Julio. Mi Jesús me solicitó que te revelara los errores del Nivel del Vacío Total. El vacío total significa simplemente estar vacío de todo vacío. 

Me refiero a estar vacío de todas las cosas valiosas. Esto significa estar totalmente vacío de la Divina Asistencia, de la Esperanza, de la Fe y de la Caridad. Y también es, la ausencia del Poder Divino, de la Sabiduría Divina y del Conocimiento Divino. Pero sobretodo es la ausencia de la Paz Divina.

Pequeño amigo, este nivel es el nivel de los paganos, de los no creyentes y de las iglesias protestantes. El mejor de los hombres en estos grupos, que se ufana de ser superior a los demás, termina en este nivel.

Entre los católicos es doloroso ver que la mayor parte de esta población se encuentra en este nivel. El número se ha incrementado muy rápidamente desde la mitad del siglo 20. Esto es, desde los tiempos en que los Pentecostales/paganos se introdujeron en la Santa Iglesia de Cristo.

Pequeño amigo, he venido para revelarte los errores de este nivel de total vacío. Veámoslo desde la perspectiva de la meditación y de la oración.

La oración es una relación del espíritu con el Espíritu. Es la voz del alma para comunicarse con su Dios. Es el descanso del alma en el Seno del Espíritu Divino. Es la mirada fija del amor al Amante a través de los ojos del alma. La oración es consuelo. La oración es adoración. La oración es acción de gracias. La oración es sacrificio. La oración es la aceptación de la Voluntad de Dios. En la oración escuchamos la Voz del Amor al que estamos hablando. De manera que la oración es un diálogo. Es a través de la senda de la paz dorada que uno puede alcanzar este alto nivel de oración, que es el nivel de la oración personal con el Señor Todopoderoso.

Los Santos de Dios te enseñarán más en este sentido durante los próximos días.

Los que pertenecen al nivel del vacío total desconocen todos estos significados de oración. Son como una vasija vacía que hace mucho ruido. Ven a Dios a una gran distancia. Suponen Su Presencia en el infinito; ésa es la razón por la cual hacen mucho ruido para invocarlo. En su llanto vacío, ellos acusan a Dios y lo obligan a responderle. Cuando terminan de pronunciar todos sus alegatos en contra de su Dios, y llega el turno de su Dios para hablarles o responderles, lo dejan solo y se retiran. Pequeño amigo, ¡qué gran insulto al Dios Todopoderoso! ¡Ellos nunca escuchan! Su oración no es un dialogo sino una acusación. Su oración no es una relación. Hay una gran brecha entre ellos y su Salvador / su Dios. Su oración no es un sacrificio, sino un medio para poseer las riquezas de una nación. Esta riqueza y sus urgentes necesidades son las únicas cosas que conocen. No saben nada del Salvador, a Quien sus pecados crucifican a diario, ni de la gran necesidad de consolarlo.

No saben nada acerca del tierno cuidado de Dios y la gran necesidad de confiar en Su Voluntad Perfecta. No saben nada acerca del Camino del Calvario, el único verdadero camino que lleva a la salvación. Todo lo que conocen es al Jesús de los Milagros, no al Jesús del Calvario. Estos grupos de personas en este nivel están muy apegados a las cuestiones materiales. Sus necesidades son los dioses a los que rinden culto. En su oración está ausente el pedir perdón, ven a todos los hombres como enemigos, de modo que temen a todos los hombres. No tienen fe; de modo que son esclavos del miedo. Ven al espíritu del mal en todos sus caminos. Cualquier obstáculo es obra de los espíritus malignos. Cualquier cruz es una maldición. Esto los hace esclavos de demonios porque piensan en todo momento en ellos. Invierten todo su tiempo en gritar a los espíritus malignos, maldiciendo su comportamiento y también maldiciendo a Dios. Pequeño amigo, estos son los errores de todos los que están en este nivel de vacío total.

Pequeño amigo, esta gente en este nivel son conocidas por su orgullo. Se presentan a sí mismos ante sus semejantes, o miembros de sus grupos como criaturas sin pecado, mientras se revuelcan en un océano de iniquidades. En sus ruidosas oraciones, casi no permiten que Dios les hable acerca de sus debilidades y de sus pecados. No escuchan la Voz de Dios en sus almas para enderezar sus vidas. Esto los hace esclavos del orgullo.

Pequeño amigo, es en este nivel que encontrarás a los denominados videntes de la Tierra, quienes predican sobre prosperidad sin trabajo, una vida perpetua en la tierra y quienes ven enemigos en cada hombre. Estos videntes no ven nada sino que se revuelcan en una ilusión de obscuridad. Satanás se aprovecha de ellos en esta visión de oscuridad para poseer muchas almas, dándoles a sus seguidores la riqueza que anhelan a cambio de sus almas. Huyan de ellos, mis pequeños amigos, vuélvanse a Jesús en la Sagrada Eucaristía, Él les dará Paz.

Pequeño amigo, quiero que sepas que en este nivel no se hacen oraciones. Todo lo que ellos llaman oración no es nada, sino abusos e insultos contra el Dios Todopoderoso. Esto es todo lo que tengo para ti. El Espíritu les abrirá sus mentes para que puedan ver más si están dispuestos a cambiar y a crecer.

Que Jesús, que me envió, los bendiga. Los amo.”

Inmediatamente se despidió con las manos y desapareció. En pocos instantes apareció el Santo Rostro de Nuestro Señor que dijo:

“Hijo Mío, aprende estas Lecciones de Mi pequeña Santa. Los insultos ya son demasiados. Espero de ti, como Mi amante, que hagas reparación por estos insultos, apelando a tu madurez espiritual, la cual obtendrás en estos días. Te bendigo en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.”

Inmediatamente la visión terminó.

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SEGUNDO MENSAJE DE LA SÉPTIMA HORA

3 de Julio de 2002 / Hora: 8:00 pm
Lugar: Mi Altar de Reparación, Awka.

UN HOMBRE MIEDOSO, ES UN HOMBRE INTRANQUILO – EL NIVEL DE SILENCIO DE LA BOCA.

En nuestra oración de la Novena durante esta hora, tuve una visión de un Santo que descendía de la nube, siete pequeños Querubines lo acompañaban. Cuando se acercó, dijo con calma:

“Pequeños amigos de Dios, estoy feliz de recibir esta amorosa solicitud de estar con ustedes y enseñarles en este vuestro ruidoso mundo. Ésta es la era de la ciencia y de la tecnología, en la cual el espíritu de la soledad ha desaparecido de la faz de la Tierra. Rezo para que escuchen la Voz del Cielo y crezcan.

Yo soy su hermano Alfonso, Mi Amado Maestro me envió para enseñarles el primer nivel en la senda de la Paz Perfecta. Cuando me envió, me dijo: “Mi amado Santo, ve y enseña a Mi pueblo para que sus almas renuncien a la trampa de la oscuridad y puedan elevarse hasta el Trono de la Luz. Diles cuánto ansío estar con sus almas.”

He venido hasta aquí para estar con ustedes, mis pequeños amigos. He venido para enseñarles a llamar a sus almas para que estén nuevamente con ustedes; yo digo, que he venido a enseñarles a defender sus almas contra ustedes mismos, contra el mundo y contra satanás.

Escuchen, el primer nivel, que es el nivel que he venido a enseñarles se llama el Nivel del Silencio de la Boca. Yo les digo, “el silencio de la boca”. Éste es el primer nivel del estado de Paz Perfecta. El silencio de la boca es el comienzo del recogimiento. El recogimiento del espíritu es la acumulación gradual del Poder Divino. Pequeños amigos, sepan hoy que el mayor poder del hombre es el poder de sus palabras. Una palabra purificada puede hacer girar el eje del mundo y causar que caigan las estrellas. Pero, ¿cómo puede una persona purificar sus palabras para acumular gradualmente este poder? Es a través del Fuego del Silencio.

Pequeños amigos, el silencio es mortificación y ustedes están llamados a hacerlo. El silencio es una Cruz; ustedes están llamados a llevarla. El silencio es un sacrificio; ustedes están llamados a ofrecerlo. El silencio arde como el fuego en el alma. Deben permitir que el silencio queme el mal en su alma. El silencio es como una espada, y deben permitirle que traspase su alma para poder revelar el Amor de Dios.

Pequeño amigo, has sido llamado para observar y vivir la vida del silencio. Yo digo que cierres tu boca de modo que no la uses para tratar asuntos sin importancia, los cuales no ayuden a construir tu fe. Cierra tu boca entre los chismosos después que les hayas reprendido por su comportamiento maléfico. Asume con amor todos los dolores que causarán las acusaciones y gentilmente haz las paces.

Pequeños amigos, para ser grandes, deben acortar su permanencia en la compañía del mundo. Acostúmbrense a frecuentar las zonas apacibles del mundo como el desierto. Permanezcan horas en silencio con la naturaleza en el desierto. Yo digo, aprendan a estar solos; poseerán el Divino Espíritu de la soledad. Poseerán el mayor poder en la Tierra.

Pequeños amigos, yo digo nuevamente, mientras más purifiquen las palabras de su boca, a través del Fuego del Silencio, cuánto más santos se tornarán. Sepan que todos los hombres tienen el don del poder de la voluntad para vencer al mundo. Tienen el poder de la voluntad sobre cualquier motivo que pueda incitarles a ser conversadores. La batalla en su corazón entre su voluntad para decir algo o quedarse en silencio es el sacrifico al que están llamados a ofrecer. La agonía que hiere su corazón es el Fuego del Silencio que purifica sus palabras. Si lo logran, se llenan de poder.

Queridos amigos, no se unan al mundo en su maldad y ni en las reuniones vacías que matan al espíritu. Más bien, aprendan a poseer el espíritu de la soledad a través del poder del silencio. Que Jesús, que me envió, les bendiga y les conceda la Gracia de poder entender estas Lecciones. Me despido.”

Inmediatamente, la visión cesó. Luego apareció el Agonizante Jesucristo, que calmadamente dijo:

“Hijitos Míos, un alma solitaria, en soledad, es un amigo de Dios. Esa alma disfruta de Mi mayor cariño y amor. Aprendan a cerrar su boca en este ruidoso mundo. No contribuyan con el mundo para que genere más ruido. Les bendigo en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.” 

Inmediatamente, la visión cesó.

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TERCER MENSAJE DE LA SÉPTIMA HORA

4 de Julio de 2002   / Hora: 8:00 pm
Lugar: Mi Altar de Reparación, Awka.

EL NIVEL DE LA CONCENTRACIÓN

En mi oración durante esta hora, tuve una visión de un Santo que descendía de la nube. Se acercó, y dijo con calma:

“La Paz que esté contigo, amigo mío. Soy tu hermano y apóstol, Judas. He venido para enseñarte el segundo nivel entre los seis niveles dorados de la Paz. Éste es el Nivel de la Concentración. Cómo deseo que crezcas de modo que puedas alcanzar este nivel y aún más alto. Este nivel es mayor que el primer nivel, que es el nivel del silencio de la boca. Donde termina el primer nivel, comienza el segundo nivel.

Amigos del Dios Vivo, este nivel de perfección es el nivel más difícil de alcanzar. Llegado el momento en que alcancen este nivel, resultará fácil alcanzar todos los niveles, si lo desean. Veremos este nivel desde la perspectiva de la oración, porque el nivel de tu oración determina tu relación espiritual con Dios; que es tu nivel espiritual.

Pequeños amigos del Dios vivo, sepan hoy que hay una demarcación entre la boca y el alma, el alma y los sentidos, y la boca y los sentidos. Yo estoy aquí para revelarles únicamente el primero, la brecha entre la boca y el alma. Antes de que les revele esta brecha, aprenderán lo que es la concentración.

La concentración es la unión de la boca y el alma, o la unión del alma y los sentidos, y/o la unión de la boca y los sentidos para alcanzar una meta. Esta meta pudiera ser positiva o negativa. Es positiva si alcanza fines santos; o negativa, si alcanza fines maléficos. La unión de la boca y los sentidos es una concentración terrena que implica aprendizaje y conocimiento del mundo. La unión del alma y los sentidos es otro nivel de perfección. De manera que les enseñaré la unión de la boca y el alma, que es el segundo nivel de perfección, denominado Concentración en la Oración.

La Concentración en la Oración es el ascenso de la unión de la boca y el alma al Seno de la Divina Gracia. Es la relación de esta unión con el Amor Eterno. Es la Paz del alma con la boca a la luz del amor. Es el gozo de la boca con el alma en la Paz de Dios.

En el nivel de la Concentración, te encuentras con el Amor de Dios a plenitud por primera vez. Estimado amigo del Dios Vivo, para que puedas alcanzar este nivel debes amar la soledad. Ustedes, los pequeños Lirios de Dios en la Tierra deben aprender a evitar el mundo. Yo digo, deben aprender a evitar muchas veces la compañía de los hombres. Aprendan a estar solos. Recójanse y reúnan nuevamente a su alma con su ser. En la oración, esfuércense para recogerse y unir su alma con su boca. Deben dejar sus lugares de distracción y retirarse a un espacio confinado y solitario. Pequeños amigos del Dios Vivo, sacrifíquense mucho para alcanzar este nivel. ¡Oh, qué soledad tan feliz en la cual Dios habla con amor y conversa con sus amantes! Benditas son las almas que están en soledad con Dios; ellas disfrutan de la mayor felicidad en la Tierra.

¡Oh, qué amargos los sufrimientos de un alma que está atada al mundo! Vean cuán inquieta es el alma. Vean cómo el abrazador viento del miedo tortura al alma. Vengan, oh almas amantes, y descansen en la Paz de la soledad con Dios. Pequeños amigos, desprendan su alma que se aferra servilmente a la riqueza, a su madre, a su padre, a su hermana, a su hermano, a su esposa, a su esposo y fíjenla a las cosas del Cielo. Estén en paz con todos, amen a sus enemigos y oren por ellos. No sean esclavos de los milagros; más bien, sean consoladores del Agonizante Jesucristo.

Finalmente, yo les digo, aprendan a pasar tiempo con el único que los ama. Yo digo que pasen tiempo con Jesús en la Sagrada Eucaristía, Él, que vive en su alma. Que Jesús, que me envió, les conceda todas las Gracias que necesitan para alcanzar este nivel. Que Él los bendiga.”

Inmediatamente, él desapareció. Luego apareció el Agonizante Jesucristo, que calmadamente dijo:

“Han escuchado a Mi hijo, el sabio sabrá que esto exige crecimiento. Pero los tontos dirán a sus almas: es imposible hacer todas estas cosas. Todos los que aprendan y crezcan gozarán de Mi Reino de Paz en sus almas. Pero quienes no estén dispuestos a cambiar, e incluso entorpezcan el crecimiento de Mis amados sufrirán la ausencia de Mi Presencia. Vendrán tiempos en que su orgullo ya no les ayude, y entonces verán su vacío.

Les bendigo a todos en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.” 

Inmediatamente la visión terminó.

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Fuente: http://preciousblood95international.com/  

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Mes de Junio dedicado al Sagrado Corazón de Jesús

ACTO DE CONTRICIÓN

¡Dulcísimo Corazón de Jesús, que en este Divino Sacramento estás vivo e inflamado de amor por nosotros! Aquí nos tienes en Tu Presencia, pidiendo perdón de nuestras culpas e implorando Tu Misericordia.
Nos pesa, ¡oh buen Jesús!, haberte ofendido, por ser Tú tan bueno que no mereces tal ingratitud.
Concédenos luz y gracia para meditar Tus Virtudes y formar según ellas nuestro pobre corazón. Amén.

MEDITACIÓN CORRESPONDIENTE AL DÍA…


ORACIÓN Y ACTO DE CONSAGRACIÓN

Rendido (a) a Tus pies, ¡oh Jesús mío!,considerando las inefables muestras de amor que me has dado y las sublimes lecciones que me enseña de continuo Tu adorabilísimo Corazón, Te pido humildemente la gracia de conocerte, amarte y servirte como fiel discípulo (a) Tuyo (a), para hacerme digno (a)  de las gracias y bendiciones que generoso concedes a los que de veras Te conocen, aman y sirven.

¡Mira que soy muy pobre, dulcísimo Jesús, y necesito de Ti, como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar!
Mira que soy muy ignorante, ¡oh soberano Maestro!, y necesito de Tus Divinas Enseñanzas, para luz y guía de mi ignorancia. 
Mira que soy muy frágil, ¡oh poderosísimo Amparo de los débiles!, y caigo a cada paso, y necesito apoyarme en Ti para no desfallecer.

Sé todo para mí, Sagrado Corazón: Socorro de mi miseria, Luz de mis ojos, Báculo de mis pasos, Remedio de mis males, Auxilio en toda necesidad. De Ti lo espera todo mi pobre corazón. Tú lo alentaste y convidaste cuando con tan tiernas palabras, dijiste repetidas veces en Tu Evangelio: Venid a Mí… Aprended de Mí… Pedid, llamad…
A las puertas de Tu Corazón vengo, pues, hoy, y llamo, y pido, y espero.

Del mío Te hago, ¡oh Señor!, firme, formal y decidida entrega. Tómalo, y dame en cambio lo que sabes me ha de hacer bueno en la Tierra y dichoso en la Eternidad. Amén.

  • Aquí se rezará tres veces el Padre Nuestro, Ave María y Gloria, en recuerdo de las tres insignias, Cruz, Corona y Herida de la lanza, con que se apareció el Sagrado Corazón a Santa Margarita María Alacoque.

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Fuente:
http://elobservadorenlinea.com/descarga/devocionario-sagradocorazon.pdf 
http://www.santisimavirgen.com.ar/Mes_del_Sagrado_Corazon_de_Jesus.pdf

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“He ahí este Corazón, que ha amado tanto a los hombres, que nada ha perdonado hasta agotarse y consumirse para demostrarles Su Amor”

A U T O B I O G R A F Í A  
DE  LA  B.  MARGARITA MARÍA ALACOQUE

 VII

EL TESTAMENTO – LA DEVOCIÓN AL CORAZÓN DE JESÚS

UN día me pidió mi Soberano Sacrificador que hiciese en favor Suyo por escrito un testamento o donación entera y sin reserva, como lo había hecho ya de palabra, de todo cuanto pudiera hacer y sufrir, y de todas las oraciones y bienes espirituales, que se me aplicaran ya durante mi vida, ya después de mi muerte. Me hizo preguntase a mi Superiora, si quería hacer de notario en este acto, que Él se encargaba de pagárselo muy bien, y que, si ésta se negaba, me dirigiera a Su servidor el P. La Colombière; pero aceptó mi Superiora. Al presentárselo a este único Amor de mi alma, me significó Su gran contento, y me dijo que lo había ordenado porque quería disponer de aquello según Sus Designios, y en favor de quien le agradase; mas que, pues Su Amor me había despojado de todo, no quería tuviese otras riquezas, sino las de Su Corazón Sagrado.

En el instante mismo me hizo de ellas donación, mandándome escribirla con mi sangre y según Su dictado. La firmé después sobre mi corazón, inscribiendo en él con un cortaplumas Su Sagrado Nombre de Jesús. Hecho esto, me dijo que cuidaría de recompensar con el céntuplo el bien, que me hicieran, como si a Él mismo lo hiciesen, ya que nada tenía yo que pretender por ello; y que quería dar a quien había escrito el testamento en Su favor, la misma recompensa que a Santa Clara de Montefalco, y para esto uniría a las acciones de aquella los méritos infinitos de las Suyas, y le haría por el Amor de Su Sagrado Corazón merecer la misma corona. Lo cual fue para mí una consolación grande, pues la amaba mucho, porque nutría abundantemente mi alma con el delicioso pan de la mortificación y humillación, tan agradable al gusto de mi Soberano Maestro, que por darle este placer hubiera deseado se confabulase para mi humillación todo el mundo. Dios también me concedía el favor de que jamás me faltara, pasando mi vida entera con sufrimientos en el cuerpo, ya por mis frecuentes enfermedades, ya por un continuo malestar.

Además sufría mi espíritu abandonos, descaecimientos y la vista de las ofensas de Dios, el cual por Su Misericordia me sostenía siempre, ora entre las persecuciones, contrariedades y humillaciones que me venían de las criaturas, ora entre las tentaciones suscitadas por el demonio, que me ha perseguido y atormentado mucho, y aun por mí misma, que he sido el más cruel adversario que me he visto precisada a combatir y el más difícil de vencer.

En medio de cuanto acabo de referir, jamás dejaron de darme toda la ocupación y trabajo exterior que podría sobrellevar; y no era pequeño tormento para mí, el creer que todos me miraban con horror, y que sufrían mucho conmigo, pues tenía yo mucho que hacer para soportarme. Todo esto me causaba una pena continua en el trato con los prójimos, y no tenía otro recurso, ni remedio, sino el amor a mi propia abyección, en la cual permanecía abismada con gran motivo, pues todo, aun las menores acciones se me convertía en humillación. Me miraban como una visionaria infatuada con sus ilusiones e imaginaciones, y entre tanto no me era permitido buscar alivio, ni consuelo en mis penas, pues me lo prohibía mi Divino Maestro. Quería que todo lo sufriese en silencio, haciéndome tomar esta divisa:

«Sufrir todo sin queja es mi querer,
mi puro amor impídeme el temer.»

Quería que lo esperase todo de Él, y si me acontecía desear el procurarme algún consuelo, por todo alivio hacía que no encontrara sino desolación y nuevos tormentos, lo cual he mirado siempre como una de las mayores gracias, que Dios me ha hecho, juntamente con la de no quitarme el tesoro de la Cruz, no obstante el mal uso, que de él he hecho siempre volviéndome indigna de un bien tan excelente, por lo cual desearía derretirme de amor, reconocimiento y acción de gracias hacia mi Libertador. Entre tales sentimientos y en medio de las delicias de la Cruz, era cuando le decía: «¿Qué devolveré al Señor por los grandes beneficios que me ha hecho? ¡Oh, Dios mío!, qué grande es Vuestra Bondad para conmigo, pues habéis tenido a bien hacerme comer en la mesa de los Santos y de los mismos manjares, con que los sustentáis: nutriéndome con abundancia con los alimentos deliciosos de Vuestros favorecidos y amigos más fieles, a mí que no soy, sino una indigna y miserable pecadora.»

«Bien sabéis además que sin el Santo Sacramento y la Cruz no podría vivir y soportar mi largo destierro en este valle de lágrimas.» Deseaba que jamás disminuyesen en él mis sufrimientos; pues cuanto más rendido estaba por ellos mi cuerpo, tanto más gozo tenía mi espíritu y libertad para ocuparse en su unión con mi Jesús paciente, no teniendo más ardiente deseo que el de llegar a ser una verdadera y perfecta copia y representación de Jesús crucificado. Regocijábame cuando Su Soberana Bondad empleaba multitud de obreros para trabajar a su gusto en el cumplimiento de esta obra. Mas este Soberano no se separaba de Su indigna víctima, cuya debilidad e impotencia para todo lo bueno tenía bien conocida, y me decía alguna vez:

«Te honro mucho, Mi querida hija, en servirme de instrumentos tan nobles para crucificarte. Mi Eterno Padre Me entregó en manos de crueles y desapiadados verdugos para crucificarme, y Yo para crucificarte Me sirvo de personas dedicadas y consagradas a Mi servicio, a cuyo poder te he entregado, y por cuya salvación quiero que ofrezcas cuanto te han de hacer sufrir.»

Lo hacía con todo mi corazón, ofreciéndome a soportar siempre todo el rigor del castigo merecido por la ofensa de Dios, que pudiera haber en su conducta conmigo; aunque, a la verdad, no me parecía que se pudiera cometer injusticia alguna haciéndome padecer, no pudiendo hacerlo tanto, cuanto yo merezco. Mas confieso que me deleita tanto hablar de la felicidad de sufrir, que escribiría volúmenes sobre esta materia sin poder contentar mi deseo, y mi amor propio encuentra no poca satisfacción en esta clase de discursos.

En una ocasión me manifestó mi Soberano que quería llevarme a la soledad, no a la de un desierto como la Suya, sino a la de Su Sagrado Corazón, donde quería honrarme con Su trato más familiar, cual lo hace un amante con su amada, darme allí nuevas instrucciones sobre Su Voluntad, y hacerme recobrar nuevas fuerzas para cumplirla combatiendo valerosamente hasta la muerte; pues tenía que sostener el ataque de muchos enemigos poderosos. Por esta causa me insinuaba que, para honrar Su ayuno en el desierto, debía ayunar a pan y agua cincuenta días. Mas no habiendo querido permitírmelo la obediencia por temor a la singularidad, me dio a conocer que le sería igualmente agradable, si pasaba cincuenta días sin beber, en honra de la sed ardiente de la salud de los hombres, que había tenido siempre Su Corazón y de la que Él había sufrido en el árbol de la Cruz. Me fue concedido hacer esta penitencia, y me pareció ser más dura que la anterior, a causa del ardor excesivo de que estaba continuamente atormentada, por el cual hubiera necesitado beber con frecuencia grandes tazas de agua para refrescarme.

Sufrí durante este tiempo frecuentes asaltos del demonio, el cual me tentaba especialmente de desesperación, significándome que no debía pretender parte alguna en el Paraíso una criatura tan perversa como yo, pues no la tenía en el amor de Dios, del que sería privada por una eternidad; lo cual me hacia verter torrentes de lágrimas. Otras veces me atacaba por la vanagloria y después por la tentación abominable de la gula. Me hacía sentir hambres espantosas, y luego me traía representaciones de todo cuanto era capaz de contentar el gusto, y esto en tiempo de mis ejercicios espirituales, causándome un tormento extraordinario. Me duraba el hambre, hasta que entraba en el refectorio para tomar mi refección; allí sentía súbitamente tan grande inapetencia, que necesitaba hacerme no poca violencia para tomar un poco de alimento, y apenas me levantaba de la mesa, tornaba a comenzar el hambre con más violencia que antes.

Mi Superiora, a quien nada ocultaba de cuanto me sucedía por el temor grande, que siempre he tenido de ser engañada, me ordenó ir a pedirle permiso para comer cuando me sintiese más apretada por el hambre. Lo hacía así; pero con extrema violencia por la grande confusión que experimentaba, y ella, en lugar de enviarme a comer, me mortificaba y humillaba poderosamente en lo mismo, diciéndome que guardase mi hambre para satisfacerla cuando fueran las otras al refectorio. Después yo permanecía en calma con mis sufrimientos. No me dejaron terminar por esta vez la penitencia en la bebida; pero después que la interrumpí por obedecer, me obligaron a comenzarla de nuevo, y pasé sin beber los cincuenta días, y asimismo pasaba luego los viernes. Siempre quedaba igualmente contenta, ya me concedieran, ya me negaran lo que pedía. Con obedecer estaba satisfecha.

No cesaba mi perseguidor de atacarme por todos lados, excepto por la impureza, en la cual le había prohibido tentarme mi Divino Maestro. En una ocasión, sin embargo, me hizo sufrir penas terribles; he aquí cómo. Me dijo mi Superiora: «Id a ocupar el puesto de nuestro Rey delante del Santísimo Sacramento.» Estando allí, me sentí tan fuertemente atacada de abominables tentaciones de impureza, que me parecía estar en el infierno. Sostuve este penoso ataque varias horas seguidas, y me duró hasta que me levantó aquella obediencia mi Superiora diciéndome que ya no volvería a representar la persona de nuestro Rey delante del Santísimo Sacramento, sino la de una buena religiosa de la Visitación. Inmediatamente cesaron mis penas en esta materia, y me encontré anegada en un diluvio de consolaciones, en las cuales me instruyó mi Soberano en cuanto deseaba de mí.

Quería que estuviese en un continuo acto de sacrificio, y para esto me dijo que aumentada mi sensibilidad y repugnancia de tal suerte, que no haría cosa alguna sino con pena y violencia, a fin de darme materia de triunfo aun en las cosas más pequeñas e indiferentes. Puedo asegurar haberlo siempre experimentado así desde este día. Añadió además que no habría para mí dulzura alguna sino en las amarguras del Calvario, y que me haría encontrar un martirio de sufrimiento en todo cuanto podía constituir el gozo, el placer y la felicidad temporal de los otros. Así me lo hizo experimentar de un modo muy sensible, pues cuanto puede llamarse placer se me convertía en suplicio. Porque aun en esas ligeras recreaciones, que alguna vez se nos conceden, sufría más que si estuviera con el ardor de la más violenta fiebre, y quiso, sin embargo, que procediera en todo como las demás. Esto me hacia exclamar: «Soberano Bien mío, qué caro se me vende este placer.»

El refectorio y el lecho me causaban tal pena, que la sola aproximación de la hora me obligaba a gemir y llorar. Mas los empleos y el locutorio me eran de todo punto insoportables, y jamás, que yo recuerde, fui allí sin repugnancias, que no podía vencer sino con una violencia tal, que muchas veces me obligaba a caer de rodillas para pedir a Dios la fuerza necesaria para vencerme. No me era menos penoso el escribir, no tanto porque lo hacía de rodillas, cuanto por la pena interior que me causaba el hacerlo. La estima, las alabanzas y los aplausos me hacían sufrir más que todas las humillaciones, desprecios y afrentas a las personas más vanas y deseosas de los honores. En estas ocasiones me veía forzada a decir: «Dios mío, armad contra mí todos los furores del infierno, los prefiero a las lenguas de las criaturas armadas de vanas alabanzas, lisonjas y aplausos: vengan más bien a caer sobre mí todas las humillaciones, dolores, confusiones y contradicciones.»

Me inspiraba una sed de ellas insaciable, aunque me las hacía sentir en ocasiones con tal viveza, que no podía contenerme sin dar señales exteriores, siendo para mí insoportable el verme tan poco humillada y mortificada, que no pudiese sufrir sin que de ello se apercibiesen. Todo mi consuelo era recurrir al amor de mi abyección, el cual me movía a dar gracias a mi Soberano, por hacerme aparecer tal como era, a fin de anonadarme en la estimación de las criaturas. Quería además que recibiese, como venidas de Su Mano, todas las cosas, sin buscar ninguna; y así debía abandonar todo sin disponer de nada; darle gracias lo mismo por los sufrimientos que por los goces; pensar en las ocasiones más dolorosas y humillantes, que era merecedora de todo aquello y aun de mucho más; ofrecer mis penas por las personas que me causaban la aflicción; hablar siempre de Él con gran respeto, del prójimo con grande estima y compasión, y nunca de mí misma, o brevemente, o con desprecio, a no ser cuando para Su gloria me hiciera obrar de otro modo; atribuir todo el bien y la gloria a Su Soberana Grandeza, y a mí todo lo malo; no buscar consolación alguna fuera de Él, y aun debía, cuando me diera las consolaciones, sacrificarlas renunciando a ellas; no apegarme a nada; estar vacía y despojada de todo; no amar nada sino a Él, en Él y por Él; no mirar en todas las cosas más que a Él, y los intereses de Su gloria con un olvido completo de mí misma.

Y aunque debía hacer por Él todos mis actos, quería que en cada uno de ellos hubiera siempre algo directamente para Su Divino Corazón. Por ejemplo, cuando estaba en recreo, era preciso darle el Suyo con los dolores, humillaciones, mortificaciones y otras cosas, las cuales Él tendría cuidado de que no me faltasen, y yo debía por este motivo recibirlas con placer; lo mismo en el refectorio quería que le sacrificase cuanto me parecía mejor, y así en los demás ejercicios. Me prohibía además el juzgar, acusar y condenar a nadie sino a mí misma. Me enseñó otras muchas cosas, y como me admirase de su muchedumbre, me dijo que no debía abrigar ningún temor, pues Él era un buen Maestro, tan Poderoso para hacer ejecutar lo que enseñaba, como Sabio para enseñar y dirigir con acierto. También puedo asegurar que de buen grado, o contra las repugnancias naturales, me obligaba a practicar cuanto quería.

Estando una vez en Presencia del Santísimo Sacramento, un día de Su Octava, recibí de Dios gracias excesivas de Su Amor, y sintiéndome movida del deseo de corresponderle en algo y rendirle amor por amor, me dijo:

«No puedes darme mayor prueba, que la de hacer lo que ya tantas veces te he pedido.»

Entonces descubriendo Su Divino Corazón:

«He ahí este Corazón, que ha amado tanto a los hombres, que nada ha perdonado hasta agotarse y consumirse para demostrarles Su Amor, y en reconocimiento no recibo de la mayor parte sino ingratitud, ya por sus irreverencias y sus sacrilegios, ya por la frialdad y desprecio con que Me tratan en este Sacramento de Amor. Pero lo que Me es aún mucho más sensible, es que son corazones que Me están consagrados, los que así Me tratan. Por esto te pido que sea dedicado el Primer Viernes, después de la Octava del Santísimo Sacramento, a una Fiesta particular para honrar Mi Corazón, comulgando ese día y reparando Su Honor por medio de un respetuoso ofrecimiento, a fin de expiar las injurias que ha recibido durante el tiempo que ha estado Expuesto en los Altares. Te prometo también que Mi Corazón se dilatará para derramar con abundancia las influencias de Su Divino Amor sobre los que Le rindan este honor, y los que procuren que Le sea tributado.»

Y respondiendo que no sabía cómo poder cumplir cuanto de mí deseaba hacía tanto tiempo, me ordenó dirigirme a Su senador, pues me le había enviado para el cumplimiento de este designio. Habiéndolo hecho así, éste me mandó escribir cuanto le había dicho en orden al Sagrado Corazón de Jesús y otras varias cosas que con él se relacionaban, para la gloria de Dios, el cual hizo que hallase suma consolación en este santo varón, ya porque me enseñó a corresponder a Sus designios, ya porque me tranquilizó en medio de los grandes temores de ser engañada, que me hacían gemir sin cesar. Al sacarle el Señor de este pueblo para emplearle en la conversión de los infieles, recibí el golpe con entera sumisión en la Voluntad de aquel Dios, que tanta utilidad me había proporcionado por su medio durante el corto tiempo que aquí estuvo. Y una vez que quise solamente reflexionar sobre esto, me dio inmediatamente esta reprensión:

«¿Y qué, no te basto Yo, que Soy tu Principio y tu Fin?»

No me fue menester más para abandonárselo todo, pues estaba segura de que tendría cuidado de proveerme de cuanto había de necesitar.

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Fuente:
http://sacredheartchurchaustin.org/documents/2016/5/1080021338.PDF  

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