“Te digo «lucha», porque a partir de ahora se volverá muy cruenta la lucha para tener locuciones en ti.”

Tomado del Libro: El Reinado Eucarístico
Dictados de Jesús a Marga

Marga_El Reinado Eucarístico-grande

07-12-2012

Jesús:

Estate muy segura en Mí, en que Yo te hablo, en que Yo te amo, porque a partir de ahora se sucederán tiempos, Margarita mía, en los que serás muy perseguida y muy puesta a prueba.
¡Oh… mantén siempre, siempre, siempre la confianza Mí! La confianza en el Poder de mi elección, que si Yo te he elegido, sé bien qué me he hecho. No elijo sin ton ni son. Sé bien a quiénes he escogido.
Amada: por estos ratos de Cielo: lucha. Te digo «lucha», porque a partir de ahora se volverá muy cruenta la lucha para tener locuciones en ti. ¿Por qué? Pues porque ya estás puesta en el punto de mira del Demonio. El Demonio no soporta esto. Lo sabe, sabe que a partir de esto se sucederá gran bien para todo el pueblo, y no parará hasta verlo destrozado. Intentará atacarte, por un lado, por otro.
Esta etapa es la más difícil porque es la etapa de la asimilación (igualación) con Mí-Eucaristía.
Es una etapa con la que se sucederán más bienes para el pueblo. Más aún que con los anteriores[1].
Con este segundo Libro verás más y mayores gracias que con el primero. Y más todavía con el tercero. Con el tercero obtendremos una Margarita eucarística, y eso requiere mucha negación a ti misma[2], mucho morir a ti misma, a tus gustos, tus caprichos, tus planes y tus cosas, y una oblación continua a mi Divina Voluntad.
Por eso quiero que hagáis esta oblación promesa:
«Jesús mío Amadísimo, por medio del Corazón Inmaculado de María, tu Esposa Amadísima, yo me consagro a tu Corazón, a tus gustos y tus caprichos sobre mí, mi alma y mis cosas.
A modo de Santa Teresita, quiero ser ese juguete en tus manos que coges y dejas cuando se te antoja. No quiero protestar en ese abandono que puedo sentir por tu parte, sino que quiero esforzarme por vivir los momentos de abandono y soledad con amor y alegría, con apasionamiento por tu divina Voluntad.
Quiero ser un mero instrumento en tus manos, que Tú utilices a tu antojo.
Y aun en los mayores momentos de negrura, no perderé la confianza en ti, sino que me sabré seguro en tus manos de Padre.
Quiero entregarme a Ti como sacrificio, dejando que me consuma sin cesar tu Amor, sin oponer resistencia al holocausto de Amor que Tú quieres realizar en mí. Lo quiero con tanta vehemencia que no pararé hasta verlo consumido todo.
Todo te doy. No dejes nada en mí. Consúmelo todo. Apúralo todo.
Esta oblación completa que hago de mi vida a Ti, la hago también en favor de mis hermanos, a los que me entrego como hostia pura[3] y me hago para ellos también comida y bebida. Sin acordarme jamás de mis gustos y de mis proyectos, sino al servicio de ellos y de su felicidad. Servirles para amarles.
Así, como ofrenda eucarística, seré elevada al Padre por manos de su Hijo, en la patena de María-Eucaristía.
Haré las delicias de mi Padre y las delicias de mis hermanos los hombres.
Por ellos me consagro[4] y me entrego en oblación, en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.»

Oh, Dios Amadísimo, ¡qué bello!

Bello como todo lo que el Padre hará en ti y, por ti, a tus hermanos los hombres.
Medita en lo que es ser Eucaristía para Mí.
La Eucaristía, tiene un Cuerpo, un Cuerpo consumado en sacrificio oblativo. No es sólo espiritual, no es un sacrificio sólo espiritual. El (mi) Cuerpo está entregado. Mi Cuerpo está desprovisto de todos los afectos, aun los más puros y legítimos.

Jesús mío: veo cómo quieres que mi cuerpo sea pisado por mi misma.

Sí, que sea pisado, reducido, ahí, a ese rincón. Que no quiera levantar ni cernir sobre ti misma. Que no esté ni siquiera una primacía sobre el espíritu (sobre tu espíritu) Medita en aquello que es ser cuerpo entregado en oblación por tus hermanos.
Medita en el regalo (bien) tan grande que te quiero hacer al invitarte a ser eucaristía en favor de tus hermanos.
Margarita: sé como esa miel al paladar, no sólo de tu Dios sino de ellos, tus hermanos, los hombres.
Que tu cuerpo esté perennemente al servicio de tus hermanos los hombres. No te des tregua. Descansa, pero cuando mueras.


[1] Los Libros anteriores.
[2] Cfr. Lc 9,23.
[3] Cfr. Rm 12,1.
[4] Cfr Jn 17,19.

Fuente:

libros_margaSitio Oficial de La Verdadera Devoción al Corazón de Jesús. Libros Rojo, Azul y Blanco: http://vdcj.org/
Descarga gratuita en formato PDF de los Libros de La Verdadera Devoción Al Corazón de Jesús:  http://vdcj.org/la-vdcj-formato-electronico

Dictados de Jesús a Marga aquí publicados:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/dictados-de-jesus-a-marga/

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