“Tomad nota de lo que dictaré para Mi Iglesia y pueblo venezolano.”

MENSAJE DEL SEÑOR JESÚS PARA VENEZUELA.
PEDIDO URGENTE.
Buenos Aires, Argentina / 7 de agosto de 2017.
Instrumento Gustavo

Amado niño e hijo Mío. Tomad nota de lo que dictaré para Mi Iglesia y pueblo venezolano.

Yo, el Señor de las Naciones, llamo a Mi Iglesia a detener la matanza de hermanos contra hermanos, llamo a Mis Sacerdotes y a toda la jerarquía eclesiástica a ser valientes y verdaderos Pastores de fe y de paz; Paz que proviene de lo Alto, porque quien está Conmigo sólo existe en su corazón paz verdadera de los hijos de Dios. La guerra civil está muy cerca pero aun hay esperanza de que este flagelo sea prevenido y evitado. Y la esperanza de la que os hablo está puesta en Mi Iglesia Venezolana.

Ruego a todos Mis niños Sacerdotes, en todos sus niveles jerárquicos, desde el primero al último de ustedes, congregaos en una sola unidad junto a Mí. Sí, Mis niños, Yo Soy un Dios de Amor y de Paz, no de muerte y violencia. Yo amo a todos y deseo su salvación. ¿Acaso Mi Sacrificio en la Cruz fue inútil? Mis niños, os aseguro que no. Así hubiera uno sola alma que redimir pediría a Mi Padre volver a pasar por la Pasión, así hubiera una sola alma en el mundo Me entregaría a terribles tormentos.

Uníos a Mí en la Eucaristía, exponedme en plaza pública de la Ciudad Capital a las Tres de la tarde y llamad a todo el pueblo a la paz desde el corazón, desde el alma, dejad la lucha de las armas y de la confrontación, tomad el Santo Rosario de Mi Madre y arrodillaos frente a Mí. Orad, Mis niños, sin cesar. Sed verdaderos Pastores que harían todo lo que estéis a vuestro alcance para buscar a la oveja que se ha extraviado. Sed embajadores de paz y unión verdadera de hermanos en Cristo. Mi pueblo ha sido dividido en dos, mediante un plan malvado del demonio, desea dejar de esta nación de Dios sólo un recuerdo de ella. Mi Padre, que está en el Cielo, otorga esta última oportunidad al pueblo venezolano. Si no acatáis Mi pedido, Dios Padre Todopoderoso permitirá que los enemigos de Dios se transformen en un flagelo de dolor y llanto para Venezuela. Así, como en los tiempos de Israel, Dios se valía de sus propios enemigos para castigarlo ante su desobediencia y recordaros cuánto Dios os amaba, mediante el padecimiento haceros recapacitar de lo mucho que se habían alejado de la Mano Paternal de Dios. Ruego a la Cabeza de la Iglesia de Venezuela, sed valientes y renovad los votos sacerdotales y bautismales como si fuera el primer día. Recordadlos y despojaos del miedo de perder vuestros privilegios y bienestar. Vestíos de penitencia, es preferible perder la vida terrenal y no la vida eterna, es preferible ser recordado como un mártir y no ser desagradable a la Mirada del Justo Juez (Nehemías 1, 4-11; Daniel 9, 3; 2 Samuel 12, 16; Ester 4, 16).

Que todo el pueblo, gobernantes y gobernados, grandes y pequeños, pobres y ricos, vean a Mi Iglesia Sacerdotal en un acto de humildad, penitencia y arrepentimiento por vuestros pecados, y de esta manera moveréis los corazones a seguir los pasos de sus Sacerdotes, estaréis mitigando un gran padecimiento mayor que pende sobre vuestras cabezas y familias. Lo que ha visto y vivido Mi pueblo venezolano, sólo es una pequeña parte. Es por eso que pido que Me entreguéis en Sacrificio en la Ofrenda del Pan y del Vino, para que Mi Padre tenga Misericordia al ver sus corazones contritos y arrepentidos de sus malas obras. Corazones que se entregan junto al Cordero Pascual en la Santa Misa y fundidos a Mi Sagrado Corazón, elevaré Mi Voz al Cielo diciendo: “Perdonadlos, porque no saben lo que hacen”.

Id a ambos lados oponentes e invitadlos a la paz y al perdón en un solo abrazo de hijos Míos que buscan la Paz Verdadera que viene del Dios de la Paz.

No habéis escuchado los incesantes llamados de Mi Madre, habéis visto Sus Lágrimas y aun así no escucharon Sus llamados. ¿También no Me escucharán a Mí? (Mateo 21, 33-41).

Os imploro, Mis niños, reconoced vuestros pecados y volved a la Casa del Padre. ¡Volved, hijos Míos, volved! ¡Soy un Dios mendigo de amor! Os ruego, Mis niños, no desechéis Mis suplicas porque cuando acordéis de Mis Palabras será tarde. Soy un Dios lento para el enojo, Soy un Padre que espera a Sus hijos en la puerta de la Casa que regresen sanos y salvos. Espero vuestra respuesta, discernid el mensaje y veréis que es verdadero.

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