Los «Mensajes del día siete» han concluido. Llega el cumplimiento.

Los días 7 de cada mes, desde Julio del año 2014, la vidente Isabel recibe Locuciones de Nuestro Señor Jesucristo, publicadas en el sitio: http://elpastorsupremo.es/     

Los «Mensajes del día siete» han concluido.
Llega el cumplimiento.

Hasta ahora no se había explicado en esta página qué significa el título «Mensajes del día siete». Algunos Santos Padres de la Iglesia han tratado en sus escritos el tema de las edades del mundo, según la Sagrada Escritura. Y tomando pie de la expresión de la segunda carta de San Pedro (3, 8): “para el Señor un día es como mil años y mil años como un día”, y del amplio contexto que la precede y la sigue, han sido inspirados por Dios para diseñar una especie de división de los tiempos transcurridos antes de ellos y de los que quedaban por venir. Los dividen en 8 edades o días, pues la creación se llevó a cabo en seis días y el séptimo, se dice en sentido pedagógico, descansó Dios. Pero la Resurrección ocurrió en el día siguiente al sábado, es decir, según el lenguaje simbólico de la Biblia y aplicado luego por los Padres de la Iglesia, en el día octavo. Si el número siete indica la perfección, el octavo apunta a la plenitud. Jesucristo, prototipo del hombre nuevo, también fue crucificado en el sexto día, pasó a descansar el séptimo en el sepulcro, hasta levantarse en el octavo. Por lo tanto, sus santos, después de las seis edades del mundo, en las que trabajan haciendo buenas obras, entran en el séptimo día cuando fallecen, son juzgados por el Señor y logran alcanzar el descanso eterno. Pero la humanidad comenzará a vivir colectivamente en la etapa del séptimo día cuando de nuevo venga el Señor acompañado de sus ángeles a juzgar al mundo en la Parusía y, habiendo purificado a los hombres por la gran tribulación, establezca su Reinado de justicia, de amor y de paz en este mundo, y sean renovados la tierra y el firmamento. Por fin, el octavo día tendrá lugar a partir del juicio final.

La Sagrada Escritura no puede ser interpretada al margen de la Tradición. Este es un principio básico para un católico, pero en la práctica hemos de lamentar que privan, en la interpretación corriente de la misma, los criterios metodológicos modernos aplicados por las corrientes exegéticas actuales y quedan arrinconados o incluso ignorados, como es el caso presente, el legado que los Santos Padres nos han transmitido como Tradición apostólica. En la práctica hemos debilitado e incluso perdido el vínculo en casos concretos con nuestras raíces, que nos aseguran la fidelidad al mensaje de nuestro Redentor y Revelador por excelencia.

Esta es la perspectiva más importante y la que define los «Mensajes del día siete», como preparación para el juicio del Señor que viene, y no tanto el hecho meramente cadencial de su ocurrencia todos los días siete de cada mes, durante estos tres años que nos han precedido. Si bien esta regularidad también ha desempeñado un papel importante para guiar la preparación de los creyentes que lo conocían y creyeron que era el Señor quien nos habla en ellos. Porque de esta forma se disponían a recibirlos orando, ayunando y luego poderlos meditar con fruto en silencio o ante su presencia eucarística. También oraban para que otros los conocieran y se abrieran a su verdad.

¿Por qué se terminan los mensajes? El Señor ya nos había anticipado tiempo atrás que estaba todo dicho[1]. Los mensajes nos prepararon para el año de Misericordia anunciado con antelación[2] a la decisión del Papa de convocarlo. El año de Misericordia ha sido un derroche de gracia. Y el Señor no se ha ceñido a doce meses, sino que es “un año de jornalero[3],” como el trabajador que no tiene delante un contrato, sino que está pendiente de las manos de su Señor[4] hasta que Él diga, sin cálculos de tiempo, ni días de vacaciones, sino gozando de trabajar en su viña. Pero todos los que nos hemos sentido bendecidos por cada una de sus palabras estamos agradecidos que nos haya seguido recreando y aclarando lo que en sustancia ya estaba dicho. Ya nos había preparado con sus visiones a las que puso término también por razón de sobriedad y para ayudarnos a profundizar releyéndolas y dejando que Él nos las fuera explicando y ampliándolas interiormente. Porque privilegiados somos todos, y no sólo la persona elegida como instrumento de su comunicación, si entramos en el silencio en diálogo con Él. La comunión con Él a través de estos treinta y siete mensajes es aún más de agradecer que la multiplicación de nuevos mensajes.

Queda por decir lo que estáis ansiosos de saber, porque intuís que se ha dado: ¿qué ha dicho el Señor en torno a este final y lo que está por venir? Ahí se ve que la comunicación no es solo con Isabel, pues hay unos cuantos que ya han percibido algo de lo que sigue. Ella supo en enero que el siete de julio se cumplirían los tres años de mensajes, como tres fueron los años de predicación de Jesús en su vida pública. Recibirá un mensaje al mes durante el resto de su vida, “pero ocurrirá de otra manera”. El Señor dictará y ella escribirá, pero nunca sabrá cuándo va a suceder. Los mensajes “serán avisos y noticias sobre lo que el Señor ha dicho en los Mensajes del día siete”, y a partir de ahora veremos “el cumplimiento de las visiones”. Cuando su contenido obligue a ello se publicará, D. m., en esta página o en las nuevas ediciones del libro.

Las despedidas, de una santa costumbre que habíamos adquirido de escuchar un nuevo mensaje tan sorprendente cada mes, producen nostalgia. Pero no es hora de lamentos ante lo que es Voluntad de Dios rectísima y la más adecuada que sepamos imaginar. Es hora de agradecer y de alabar a Dios por este tesoro que tenemos en nuestras manos, y que debemos custodiar en nuestro corazón no dejando se llene de polvo. Hay que sacarlos brillo con la lectura silenciosa y orante, con la alabanza constante de su misericordia y con las oraciones recibidas que deben estar siempre en nuestros labios y corazón. Pero mostraremos nuestro aprecio del don recibido, ante todo, poniendo en práctica la Regla de vida que brota de todas sus páginas, o mejor, de casi todos sus párrafos.

Un punto a tener en cuenta es el cumplimiento de lo que ha sido anunciado en los mensajes: la difusión sorprendente de los mismos, sin haber hecho ninguna propaganda. Ha llegado a más de cincuenta países y a todos los continentes[5]: Norteamérica 49,60%, Europa 38,80%, Hispanoamérica 7%, Asia 3,68%, África 0,63%, Oceanía 0,13%.

El director espiritual de Isabel

________________________
[1] Mensaje 27. 7 de septiembre de 2016.
[2] Mensajes 3 y 4 de septiembre y octubre de 2014: “Voy a proclamar un año de Salvación”, “Hay una oportunidad: un año de Salvación, allí se dirimirán el culpable y el inocente.”
[3] Is 21,16
[4] Sal 123, 2
[5] Mensaje Tercero. 7 de septiembre 2014.

Fuente:
http://elpastorsupremo.es/wp-content/uploads/2017/07/Los-%C2%ABMensajes-del-d%C3%ADa-siete%C2%BB-han-concluido.-Llega-el-cumplimiento..pdf

Mensajes de la vidente Isabel publicados en este blog:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/vidente-isabel/ 

Enlaces a todos los Mensajes en PDF:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/mensajes-actuales/  

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