LA PRIMERA Y LA ÚLTIMA COMUNIÓN

De los Escritos de andrésdeMaría
ROSITA: HISTORIA DE UNA FLOR

ROSITA EN LA ESCUELA

No resulta difícil advertir con lo que ya sabemos de ella, que era una niña de voluntad firme y muy inteligente, pero sobre todo según me lo recalca su hermana, era callada y humilde. Ya sabemos que en la escuela asistían niñas de varias edades. Rosita era la más pequeña.

Juanita, así se llamaba la maestra, preguntó a las niñas, que quien se sabía lo que ya había explicado del catecismo de las mayores. Angelines que sabía la respuesta, pues demostró sobrada y públicamente su preparación en los certámenes sobre temas de Religión que preparaban todos los años en la plaza del pueblo los jesuitas, al ver que Rosita levantó rápidamente la mano, esperó a ver en que terminaba la cosa. Juanita la invitó a que se acercase a la mesa donde estaba ella, y que se lo dijese a las demás niñas, pero Rosita muy seria, la contestó:

“No, que luego se lo aprenden”.

Y a Juanita y a las demás niñas, les entró la risa de su respuesta. Y es que Rosita con el lenguaje y la sencillez de los niños, quiso decir y dijo, que todas, al igual que ella, tenían la obligación de estudiarse el catecismo.

La maestra comenzó a tener un gran aprecio a aquella niña tan singular. Luego veremos hasta donde llegó este aprecio por Rosita.

Al llegar las navidades, su hermana, como ya hemos indicado anteriormente, se incorporó a la familia. Y comenzadas las clases, después de pasadas las fiestas, Angelines comenzó a ir a la escuela con su hermana Rosita.

Comenzaba el año 1955, en el que ya hemos contado las visitas que Rosita hacía todos los días a la Iglesia.

Pero al cabo de un año, de vuelta a clases después de las navidades, el 11 de enero de 1956, día en el que Rosita cumplía los 6 años, Juanita la urgió a Angelines para que llevase a su hermanita a casa, ya que se estaba quejando de fuertes dolores en el estómago.

Cogió a su hermanita en brazos y una vez bajada la cuesta mostrada en la fotografía, y encaminada hacia su casa, Angelines tuvo que descansar para coger fuerzas y poder así continuar el viaje.

No me cabe la menor duda de que este y otros detalles del cuidado especial que desde entonces tuvo con su hermanita, le proporcionaron un regalo que Rosita la hizo nada más entrar en el Cielo. Luego lo veremos.

Cuesta situada cerca de la escuela, desde donde Angelines comenzó a llevar a su hermana en brazos. Al fondo, la Iglesia.


EL 11 DE ENERO

Acabamos de dejar a las dos hermanas descansando para coger fuerzas Angelines y poder así llegar a casa.

Todos pensaron al ver a Rosita que se trataba de una apendicitis, y el médico, aunque era de la misma opinión, les mandó que fueran urgentemente a Cruces, hospital situado en Baracaldo.

Nada más ver a la niña en urgencias, quisieron informar a sus padres que Rosita podía tener una apendicitis o quizá algo más grave, advirtiéndoles que era necesaria una intervención urgente para poder conocer el imprescindible diagnóstico.

El mismo día 11 de enero, al anochecer y una vez intervenida en quirófano, les dieron la noticia a sus padres de lo irreversible de su enfermedad, ya que se había extendido por el abdomen un sarcoma canceroso. Su vida estaba señalada con un margen muy pequeño de tiempo. Se le puso “radio”, y se le quedó quemado parte del vientre.

Durante dos semanas aproximadamente, Rosita permaneció en el Hospital para recuperarse de la operación y poder volver a pasar sus últimos días a casa.


LAS DOS NOVENAS

Por fin puedo volver a mencionar a su hermano Enrique, ya que por ser el anterior a Rosita, confiesa que no se acuerda de casi nada, pero ha sido él, quien ha recordado que las monjas de Santa Clara de Orduña, enteradas de la gravedad del estado de salud de Rosita, comenzaron una novena ante el famoso Santo Cristo que las acompañaba en la Iglesia.

Y es que una de las madres clarisas, Sor Celina, era del mismo barrio de Bilbao que el de la familia de Rosita. Y una de sus hermanas, Mª Luisa, fue amiga de Angelines.

Por otra parte, y por tener algunas dudas, decimos que creemos con casi toda seguridad, que los jesuitas hicieron otra novena por la curación de Rosita, pues ya sabemos del aprecio que tenían a la familia, y del que cogieron a aquella encantadora y preciosa niña cuando conocieron su forma de ser.

Pero poco, muy poco pueden las oraciones de un lado, cuando por el otro está impaciente el mismo Dios por abrazarse con aquella perla preciosa.

O mejor aún, sus fervorosas oraciones, quizás hicieron que se adelantara el momento del eterno abrazo.


LA PRIMERA Y LA ÚLTIMA COMUNIÓN

No tenía aún la edad necesaria para recibir la Primera Comunión, pues contaba solamente con 6 añitos, que como ya sabemos, los había celebrado el día 11 de enero en el quirófano. Pero Rosita, estando ya de vuelta en su casa de Orduña, sabiendo que estaba ya muy enferma, insistía a su madre para que le dijese a D. Pedro que le diese la primera comunión.

La pobre María tuvo que decirla con profundo dolor, que aún no tenía la edad para poder recibirla. Pero el corazón de Rosita, que ya hemos visto lo encendido que estaba del amor de Dios, comenzó a llorar con tanta pena y dolor, que su madre no pudiendo aguantar la escena, se fue a hablar con el párroco.

Llegó a su casa D. Pedro, y al entrar en la cocina, ya que allí se encontraba la cama donde hacía la vida la pequeña, para de ese modo, poder estar siempre acompañada, se encontró con el famoso petirrojo. Al principio se asustó pensando que se trataba de alguna rata.

Le explicaron el misterio del petirrojo, añadiendo lo que antes no he mencionado, y es que el petirrojo se despedía siempre de la mesa bebiendo unas gotitas de agua que se desprendían del grifo.

“Aquí pasan cosas muy raras” —dijo el Párroco, y les pidió que por favor le dejasen solo con la niña, ya que quería conocer más a fondo su alma.

Ocurrió que una vez terminadas la conversación se quedó muy sorprendido, diciéndoles a sus padres que aquella niña estaba preparada para “mucho más que recibir la primera comunión”.

Y es que Rosita, que no sabía leer, conocía la vida y todos los milagros que hizo Nuestro Señor, por la atención que puso, tanto al reflexionar con las láminas que miraba extasiada en un libro, como por haber escuchado atentamente, como ya hemos visto anteriormente, el catecismo que Juanita explicaba para las mayores de la clase.

Y a continuación D. Pedro les contó que al comentar con ella lo enfermita que estaba, hablando incluso de su muerte, ella le dijo con toda entereza “que ya lo sabía”, y al volverla a decir que, si no le daba pena dejar a sus padres, Rosita le contestó que “un poquito”.

¡¡¡Dios mío, cómo me recuerda Rosita con su actitud y el desapego de este mundo, al que mostraron los niños de Fátima?!!!!

Rosita recibió por fin lo que tanto deseaba:
¡¡¡SU PRIMERA Y SU ÚLTIMA COMUNIÓN!!!.
Y ADEMÁS RECIBIÓ LA UNCIÓN DE LOS ENFERMOS.

Y en habiendo comulgado, y ungida con el aceite de los enfermos, al ver su padre que se había quedado inmóvil, con las manos sobre el pecho y con los ojos cerrados, comenzó a preocuparse, empezando a hablarla en voz baja, y repitiendo varias veces la escena.

Por fin, muy preocupado, esperando ya una respuesta de la niña, aprovechó que había una estampa situada en la cabecera de su camita, para recordarla que allí estaba el niño Jesús, a lo que Rosita respondió mirándole con inmensa dulzura y continuando con las manos en el pecho:

“NO PAPÁ, LE TENGO AQUÍ DENTRO”

Volviéndose a quedar inmóvil un largo tiempo.

Supe más tarde, a ciencia cierta, que, en algunos niños, al recibir la primera comunión, el Señor se quedaba algún tiempo en sus corazones, por haberlos encontrados tan puros y preparados para el divino encuentro.

Supe también que hay almas que siempre están acompañadas de la Eucaristía, siendo auténticos y verdaderos sagrarios vivos.

No tengo humanamente ninguna duda de que Rosita entró en el Cielo siendo un sagrario vivo del Señor.

Como se velaron las fotografías que como recuerdo le hicieron a Rosita cuando hizo la primera comunión, días después la sacaron a la calle y junto al portal, sostenida por su padre y acompañada de su hermano Enrique, consiguieron esta conmovedora imagen, días antes de su fallecimiento.

Continúa…

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Escritos de andrésdeMaría publicados en este blog:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/andresdemaria/  

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