ROSITA: HISTORIA DE UNA FLOR, por andrésdeMaría

De los Escritos de andrésdeMaría
ROSITA: HISTORIA DE UNA FLOR

PRESENTACIÓN

HABÍA  LLEGADO  EL  MOMENTO

Todas sus amigas la llamaban Rosa, pero aquel era un día especial, y es que cuando Angelines la llamó por su nombre habitual, ella sin saber porqué, aprovechó aquel momento para aclarar a su amiga que su verdadero nombre era el de María Rosa.

Y fue entonces, cuando Angelines, sorprendida por la inesperada y amable aclaración, la dijo que ese era el nombre de una hermanita suya que murió a los 6 años.

Momento muy importante, que los ángeles de la guarda de ambas aprovecharon para inspirar aquella providencial  conversación, que finalizó al despedirse para ir cada una a su casa.

Y lo que ocurrió, es que Angelines estaba sacando de su corazón un dolor retenido hacía ya 60 años, y que María Rosa la estaba escuchando con tal asombro y admiración, que al despedirse, la confesó que se la habían puesto “los pelos como escarpias”, y que desde ese momento la tendría muy presente como intercesora en el Cielo, tanto para ella, cómo para toda su familia

¡¡¡Había llegado el momento de sacar del corazón aquellos bellísimos recuerdos tan ocultos por el dolor!!!

Al llegar a casa Angelines, me contó lo ocurrido, y tomamos la firme decisión de escribir la vida de Rosita, pensando primeramente que podía ser muy importante darla a conocer a los familiares, especialmente a sus sobrinos, ya que ninguno de ellos llegó a conocerla,

¡Qué sorpresa tan agradable nos llevamos al comprobar la enorme emoción que les causó a todos ellos, el conocer la vida de aquella niña tan extraordinaria, la de su tía Rosita!

Posteriormente fue Cristina, una amiga entrañable, la que después de leer “Rosita. HISTORIA DE UNA FLOR”, así se titula el primer escrito, la repetía una y otra vez a Angelines que le había llegada al alma la vida de su hermanita, urgiéndola a que había que darla a conocer, siendo ella la que ha preparado este blog.

Finalmente la dimos a conocer a unos santos sacerdotes, a unas religiosas y a varias amistades. Los comentarios verbales no los he reproducido, pero han sido del tenor de los que paso a dar a conocer seguidamente, con el fin de que se animen a tan aleccionadora e interesante lectura como es la de la vida de Rosita:

Rosita con dos años.

Dedicatoria

En agradecimiento a Mª Ángeles, hermana de Rosita, por haber aportado esos recuerdos tan preciosos de su inseparable hermana, de la que cuidó los seis años de su vida, como si fuera un regalo del Cielo.

Y a su hermano Enrique la enhorabuena, por haber disfrutado de una compañía tan extraordinaria.

Y con un profundo deseo:
Que los siete sobrinos de Rosita se sepan aprovechar de una tía tan excepcional
y que 
jamás se ha olvidado de ellos.

Enrique y Mirenchu, los hijos del difunto
José Mari. Luis, Francisco, Verónica y Simón Jesús, los de Mª Ángeles
Y Raquel, la hija única de Enrique

Octubre de 2016
Andrés

INTRODUCCIÓN

Cuando hace dos mil años, aquel hombre justo iba llamando a la entrada de las casas de Belén, pidiendo un refugio para que su joven esposa, tuviese la necesaria protección e intimidad que requiere un parto; cuál no sería su angustia, al ir recibiendo invariablemente la misma respuesta, la de ir cerrándosele todas las puertas.

Y ya sabemos, que al final, fue una cueva el único lugar que encontraron para que diese a luz la más santa de las madres y mujeres.

Y es que una cueva, la que no tiene nada suyo, y ser además el último de los lugares para cobijarse, es el sitio ideal para que nazca el que no quiere ni necesita más que la “nada”, como la mejor ofrenda que el ser humano le puede presentar a Dios.

Y creyendo que San José ha seguido llamando a las puertas de los corazones hasta el día de hoy, es cuando nos parece, aunque sea doloroso el reconocer la situación, que las respuestas siguen siendo hoy las mismas que las de ayer.

Pero hace un siglo, el año 1917, quiso el Cielo darnos a conocer nuevas “cuevas de Belén”, en unos niños humildes, muy humildes, que abrieron sus corazones de par en par, cuando aquel 13 de mayo, la Virgen María les preguntó:

¿Os ofreceréis a Dios y aceptaréis todos los sufrimientos
que Él os envíe en reparación por todos los pecados
que Le ofenden y por la conversión de los pecadores?

“OH SÍ, LO HAREMOS”

Tendréis que sufrir mucho, pero la gracia de Dios
estará con vosotros y os fortalecerá.

Y sabemos que otros muchos “niños”, ya por su edad, ya porque se han hecho “infantes” para poder entrar en el reino de los cielos, han dado la misma respuesta que Lucía, Francisco y Jacinta…

….y que Rosita

Me he permitido presentar a Rosita después del nombre de Jacinta, porque su vida, su cortísima vida, que es la que vamos a esbozar, presenta unos rasgos que nos recuerdan mucho a ella y a su hermano Francisco.

NOTA: Muy, muy importante, San José está llamándonos a la puerta en todos los momentos de nuestras vidas. Y si ya le hemos abierto, él quiere llevar a su Esposa e Hijo hasta el centro de nuestras almas.

 

EN BILBAO

NACIMIENTO DE ROSITA

La angelical niña, nació el año 1950 en Bilbao, en la calle llamada unas veces Autonomía y otras Gregorio Balparda, según los pareceres tan variables de los hombres.

Era una mañana de invierno, el día 11 de enero, cuando aquel ángel apareció en estas tierras.

Sus padres, Francisco Heppe Martinez de Hereza y María Casanova Lorenzo, naturales de Bilbao y de Ortuella respectivamente. Rosita era la menor de cuatro hermanos. José María era el mayor, Mª Ángeles y Enrique era el nombre de los otros dos.

Sus abuelos paternos, Francisco y Enriqueta y el tío Luis vivían con ellos.

Los Heppe y los Martinez de Hereza se formaron con la unión de Francisco y de Enriqueta, él descendiente de un oriundo alemán y de una vasca de Fórua (Guernica) y Enriqueta era una bella bilbaína.

La rama de Los Casanova y de los Lorenzo estaba formada por Dionísio y Lorenza, venidos de tierras lucenses y zamoranas respectivamente.

Ramas que podían definirse de alguna manera por una sensibilidad y creatividad notable por la primera y una destacada fortaleza de carácter por la de los Casanova–Lorenzo.

Todos admiraban a la última representante del árbol genealógico mencionado: a Rosita, porque, aunque estaba rodeada de todos los cariños de la casa, jamás los aprovechó para beneficio propio. Y es que no era nada mimosa, circunstancia que hacía que todos la quisiesen aún más si cabe.

Era una niña con algo especial, muy especial, y que el abuelo Francisco lo disfrutaba muy singularmente, aprovechando cada mañana el beso de aquel querubín de dos años, que madrugaba para ir a recoger el “chupachús” con que la obsequiaba el anciano cuando aún estaba descansando en la cama.

Descanso absolutamente necesario para poder renovar las fuerzas de un corazón que hacía años había dado muestras de estar agotado, y que al de muy poco tiempo, ocurrió que Rosita, cuando volvía cada mañana y se ponía de puntillas ayudándose de los hierros de la cama, para poder levantar más su cabecita y darle el beso al abuelo, se encontró con que la cama estaba vacía.

No estaba ni el abuelito, ni el “chupachús” que siempre llevaba en la mano. Dulce que cada tarde recogía el anciano en el Café de “Celes”, llevándolo a casa como si hubiese resuelto el asunto más importante.

Rosita en brazos de su madre y junto a su hermana en las campas de Iturrigorri de Bilbao, esperando a su padre para ir de merienda. Es de notar que Rosita siempre se mostraba con la cabecita inclinada hacia el suelo, como alejándose de cualquier protagonismo, y es que aunque fuese tan pequeña ya mostraba su sencillez y humildad.

Y es que la familia pensaba que Francisco intuía ya su final, y necesitaba como nunca el intercambio de dulces y besos con su preciosa nietecita.

Dice su hermana que le encantaba verla reír, pero especialmente oír los sonidos tan agradables que trasmitía cuando lo hacía, expresando, además, que jamás ha oído nada igual.

Me hace notar Angelines que también Enrique se había ganado un cariño especial del abuelo, del que decía: “le quiero por lo bruto que es”.

Lo siento Enrique, pero algo tengo que decir del que luego sería un fuera de serie cuando dio comienzo el mundo de la informática.

Mientras tanto la abuela Enriqueta, manifestaba una predilección especial por sus dos nietas, tanto por Angelines, como por Rosita.

Pero sabiendo que los niños tienen un ángel que siempre está mirando al Cielo, nada me cuesta creer que, en el idioma tan repleto de sencillez e inocencia, el ángel de la guarda de Rosita, le dijese que muy pronto volvería a ver al abuelito, y que le estaría esperando con muchos “chupachús” de todos los colores, tamaños y sabores. Y quizás desde aquel momento Rosita ya no volvió a buscar al abuelito por las mañanas, no necesitando su madre llevársela en brazos, diciéndola con tristeza que el abuelito se había “marchado de viaje”. Y es que Rosita se fue al Cielo dos o tres años después que el abuelo.

Rosita en casa de Felisa, una vecina de Bilbao, con la muñeca Mariquita Pérez. Su cabecita inclinada hacia el suelo, dando a entender que estaba guardando un profundo respeto por estar en casa ajena. Cuantas veces me lo repite su hermana, lo sencilla y humilde que era.

 

Entre la plaza de toros y su casa, en Bilbao, Rosita aparece tan pequeñita y con la única compañía de una luz que la envuelve, y que sencillamente nos invita a pensar con lágrimas en los ojos, el camino que, a pesar de la compañía de su queridísima familia, tendrá que recorrer muy pronto ella a solas con el Señor.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Primera comunión de niños sordomudos, celebrada en la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen de Indauchu, Bilbao. Rosita la más pequeña de los cuatro ángeles que aparecen en primera fila, y que se reproduce en mayor tamaño en la fotografía de la derecha, llamó la atención en la ceremonia, por permanecer inmóvil en todo momento. Señal de un respeto que, por proceder del alma, es un “saber” tan íntimo que va más allá de conocimientos y de edades.

Y para finalizar con la estancia de Rosita en Bilbao, vamos a mostrar una imagen del interior de la Iglesia en donde Rosita recibió el sacramento del Bautismo.

Bilbao. Iglesia de San Francisco de Asís. “La Quinta Parroquia”, donde recibió el bautismo Rosita.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Continúa…

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Escritos de andrésdeMaría publicados en este blog:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/andresdemaria/  

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