“El Papa tendrá que sufrir mucho, y sus vestiduras tomarán el color del martirio”

Los días 7 de cada mes, desde Julio del año 2014, la vidente Isabel recibe Locuciones de Nuestro Señor Jesucristo, publicadas en el sitio: http://elpastorsupremo.es/ 

MENSAJE 36
7 DE  JUNIO, 2017 

¡Oh, Jerusalén, oh Sión, oh pueblo de Mis entrañas![1], no te bastó con rechazar al Hijo de Dios, le colgasteis de un madero[2] y acabasteis con Su vida.

¡Oh, ciudad de Mis entrañas, tanto te amó Mi Corazón!

Pero he aquí que vengo, vengo a ti, ciudad de Mis entrañas, vuelvo a tus calles, a tus casas, a tu gente, a tu corazón; vuelvo a tu corazón destrozado por la idolatría y la falta de fe; vengo a traerte el Agua Viva[3] que rechazaste. Vengo de nuevo a ti. Vengo y no tardo; volverás a ver al Hijo del carpintero, al Hijo de María, y reconocerás avergonzada tu idolatría, tu falta de fe. Te cubrirás el rostro y no querrás comer ni bailar, te vestirás de saco y ceniza[4], y el lamento será tu pan día y noche[5] porque verás tu falta de amor, tu inconsistencia, el desprecio de tu corazón al Hijo de Dios, que estuvo ante ti, que murió por ti a manos de ti.

Tú, Israel, eres la causa de Mi dolor y Mi disgusto. Heriste Mi Corazón con un dolor más agudo y desgarrador que el dolor y la herida de Mi Costado[6]. Rompiste Mi Corazón con tu desprecio a Mi Palabra y a Mi Vida entregada por ti. Rompiste Mi Corazón con un desgarro mayor que el que le produjo la lanza del centurión.

¡Oh, Israel, qué torpe y ciega estás!; ahora verás descender del cielo[7] al Hijo de Dios y llorarás, y te lamentarás, porque estuve ante ti, y no Me reconociste, y el tiempo ha pasado, y ya no volverá. Tu crimen está por pagar, el pago será tu dolor y tu llanto. Serás juzgada con rigor porque fuiste elegida de entre todos los pueblos para que de ti naciera el Salvador[8] del mundo, el Salvador de todas las almas, pero eres terca y obstinada. Tu corazón está ciego y no quiso ver la Luz; ahora llorarás, y tu pecado será lavado con Mi Sangre y tus lágrimas y tu dolor.

Mira, hija, inclina el oído[9], estoy ante ti. ¿No te conmueve Mi dolor? Pues Me verás, Me verás descender del cielo. Ya llega, ya llega el momento de la Salvación a este mundo abocado al pecado y a la tentación.

No dejéis de suplicar día y noche por vuestras almas; mientras estén en este mundo son pasto del enemigo cruel de Dios, que las quiere llevar con él[10] para toda la eternidad. No le dejéis acudiendo una y otra vez al Sacramento de la Penitencia, con ayuno y lamentos por vuestros pecados en un arrepentimiento que conmueva las montañas.

No dejéis al maligno que tome posesión de vuestras vidas, impedidle el paso a vuestra vida con los Sacramentos que son la fuente de la Gracia y el perdón. Son el cauce de la Misericordia de Dios en vuestras vidas. Ahora tenéis cerca a Mis Sacerdotes santos, no perdáis el tiempo pues es un tiempo muy valioso para vuestras vidas, para vuestra salvación.

Recogeos en oración pues el tiempo de la última cosecha[11] ha llegado, está aquí.

Que vuestros ojos miren la Luz, que no dejen de mirar la Luz,[12] pues las tinieblas lo invadirán todo.

¡Oh, hijos!, que no os tomáis en serio Mis Palabras, y leéis mensaje tras mensaje, y después volvéis a vuestra vida de siempre. No, hijos, ya no habrá más tiempo para que tengáis Mis mensajes en vuestra casa, a su tiempo. Ahora llega el tiempo que tendréis que sufrir su ausencia, porque el león rugiente[13], el dragón infernal[14], impedirá todo lo que es de Mí, todo lo que viene de Mí. Por eso ahora, hijos, preparaos para guardar todo lo que os he dicho en vuestro corazón[15], y será vuestro alimento cuando seáis privados de él por Satanás, príncipe de la mentira, que con sus malos ardides y mentiras convencerá al mundo de la mentira, y la Verdad será relegada, apartada y hasta olvidada[16]; vosotros no lo olvidéis, guardad Mi palabra en vuestro corazón y sed fieles a ella, cuando sólo decir Mi Nombre os hará reo de muerte.

Reuníos en silencio y sin escándalos, para que podáis vivir con tranquilidad la fraternidad, y podáis compartir la fe. Sed prudentes y astutos, y no gritéis ni vociferéis, sed cautos, y preservad vuestra fe compartida.

No vienen tiempos de bullicios ni fiestas para Mis elegidos, sólo de soledad, silencio y vivir apartados; pero seréis felices en Mi Amor.

No os alarméis por las noticias, vivid todo en la confianza de Mi Amor.

No es una despedida, hijos, os estoy advirtiendo de lo que está por venir, pero nunca Me aparto de vosotros ni os dejaré[17]. Estaré con vosotros[18], a vuestro lado día y noche. Os acompañaré en vuestra tribulación, y sentiréis Mi Amor y Mi Presencia.

Mi Madre os guarda en Su Inmaculado Corazón, y como buena Madre solícita y amorosa os cuidará, y no os dejará de Su mano. Rezadla sin cesar, que Ella os acompaña en este tiempo final.

El Cielo baja a vuestro lado. Mis Ángeles y Santos os acompañarán y os ayudarán; invocadlos y sed sus amigos. Los amigos no se olvidan y se cuentan sus confidencias; haced esto con vuestros amigos del Cielo.

Mi Padre Santo os vigila desde el cielo con amoroso cuidado Paternal. Ni uno de vosotros se perderá,[19] ni será arrebatado de Mi Mano, hijos amorosos de Dios, que pronunciáis Su Nombre sin miedo y con fe en una fidelidad a Su Amor, que os abrirá las puertas del Cielo.

Es tarde y la noche de los tiempos se acerca. Abrid vuestros corazones al Sol, que llega a regir la Tierra[20].

¡Oh, Jerusalén, oh ciudad de Mi Corazón!, que apedreas y matas a Mis profetas[21]; serás juzgada con rigor y con pasión porque fuiste el objeto de Mi Amor. Vine a ti y no Me recibiste, pero ahora sí Me recibirás, y tu pecado quedará a la vista del mundo[22] y será tu vergüenza y tu dolor. ¡Cuántos pueblos hubieran deseado ser elegidos y habrían respondido mejor[23] a Mi Gracia! Pero fuiste elegida tú, como una novia de entre todas las muchachas, y tu amor será probado para pagar tu pecado.

No dejéis de mirar el cielo, pues los signos se sucederán y clamaréis en aquellos días al Dios de toda Misericordia y Bondad.

No estáis preparados, hijos, porque no os tomáis en serio Mis Palabras, y seguís banqueteando y divirtiéndoos a vuestro gusto[24]. Habláis de los tiempos en vuestras mesas y recreos, pero no os ponéis a trabajar. Echo de menos hijos esforzados y aguerridos, que den la batalla a la incredulidad de este mundo, que no espera a su Salvador.

Aquí estoy, aquí vengo, hijo de Mis entrañas, hijo de Mi vida: no malgastes el tiempo que hoy te concedo por Mi Misericordia.

El Papa tendrá que sufrir mucho, y sus vestiduras tomarán el color del martirio; en sus ojos brillará el dolor día y noche, y se cerrarán, sumido en el dolor más agudo y cruel que se puede imaginar, pues será atacado con saña por el príncipe de este mundo. Rezad por él, pues necesita, y aún más necesitará, vuestras oraciones.

Todos os lo prometéis felices[25], porque aún no ha llegado a vosotros la crueldad de un tiempo[26], que se extenderá por toda la Tierra, y anunciará el tiempo del anticristo.

Tened paz y paciencia y preparaos para discernir en un tiempo que se acerca de confusión y mentiras. Es el tiempo de la mentira y las tinieblas donde la Luz será apagada y pisoteada por los secuaces del mal, del traidor.

Vosotros, guardad la Luz en vuestras almas y vuestro corazón como el tesoro que el mundo no os puede arrebatar[27]. Yo habitaré en vuestros corazones[28], será Mi sagrario. Mantened el sagrario de vuestro corazón limpio de pecado, para que Yo, Jesús, more en él como en los sagrarios limpios y dorados de este mundo. El oro del sagrario ya no brillará ante vosotros, pero sí la Gracia de vuestro corazón que Me albergará día y noche. No dejéis profanar el sagrario de vuestro corazón[29] y defendedlo con vuestra vida si es preciso.

Donde haya un Sacerdote Mío que pueda consagrar, allí seguiré estando físicamente presente entre vosotros; y Mi Presencia se irradiará a toda la Tierra, y llegará a Mis hijos, hambrientos de Mí[30], en lugares donde no tendrán el alivio y el alimento de Mi Cuerpo y Mi Sangre.

Si, hijos, que no Me olvidaré nunca de ninguno de vosotros, ni del más pequeño y perdido en el lugar más inhóspito de la Tierra, todos estáis en Mi Corazón y a todos os amo, y de todos Me preocuparé en aquellos momentos venideros de orfandad, de ausencia de vuestro Dios y Señor.

Cuidad a Mis pastores santos; cuidad de ellos, hijos, porque los necesito para que la Tierra aún siga teniendo Mi Presencia, aunque sea escondida pero ya os dije que Mi Presencia se irradiará a todos los lugares de la Tierra. Sin esta Presencia escondida Mía, la Tierra se apagaría para siempre en la maldad y el horror. Será Mi Presencia, en algún rincón de este mundo, lo que alimentará a Mis hijos y sostendrá la esperanza. Será la Vida que impedirá que triunfe la muerte.

Escuchad estas palabras y meditadlas en el silencio de Mi Corazón. Os doy Mi Palabra para que sea vuestro auxilio ahora, y en aquellos momentos en que esto, que hoy leéis por Mi Misericordia, os alimentará y os dará fuerzas para luchar hasta el final.

Adiós, hijos, no es una despedida, es: vuelvo, vuelvo de nuevo. Aprovechad este último tiempo, pues Mis servidores deberán vivir escondidos, para que puedan seguir sirviendo al Rey de reyes y Señor de señores[31].

Cuida de Mi hija y protégela de todo mal, pues deberá seguir sirviéndome en unos tiempos en los que deberá estar escondida del mal y de sus servidores. Tú, hijo, cuida de ella y un día te lo pagaré en el Cielo.

Nadie es más que su maestro[32]; seguid Mis caminos[33]. Yo os espero para daros un Reino Eterno de Amor.

________________________
[1] Miq 6, 3
[2] Hch 5, 30
[3] Jn 7, 37-38
[4] Mt 11, 21
[5] Jer 6, 26 ; Sal 42, 4
[6] Jn 19, 33-34
[7] Dan 7, 13; Jn 1, 51 ; Mt 24, 27. 30; 25, 31; 26, 64; 1 Tes 4, 16; Ap 1, 7
[8] Miq 5, 1-4
[9] Sal 45, 11
[10] 2 Tes 2, 9-12
[11] Ap 14, 18
[12] Mt 6, 22-23
[13] 1 Pe 5, 8
[14] Ap 12, 7-9
[15] Lc 1, 66; 2, 19. 51; Jn 14, 26
[16] 2 Tes 4, 3-4
[17] Jn 14, 18-19
[18] Mt 28, 21
[19] Jn 17, 12
[20] Sal 98, 9
[21] Mt 23, 37
[22] Jn 16, 8; 1 Cor 4, 5
[23] Mt 11, 20-24
[24] Mt 24, 48-51
[25] Ap 11, 10
[26] 2 Tim 3, 1-6
[27] Jn 16, 22
[28] Jn 14, 16-17. 21. 23
[29] 1 Cor 6, 18-20
[30] Am 8, 11
[31] 1 Tim 6, 15 ; Ap 19, 16
[32] Mt 10, 24 ; Lc 6, 40
[33] Is 55, 8-9

Nota: El director espiritual de Isabel escribe lo siguiente:
“Conviene tener presente que las citas bíblicas que van a pie de página no forman parte del mensaje, sino que son un añadido posterior: son sólo ilustrativas e indican una concordancia textual entre el mensaje y las mismas. Pero no se pretende demostrar o interpretar la Palabra de Dios a la luz del mensaje.
Al poner a disposición estos mensajes de todo el que quiera conocerlos se hace con la confianza de que un día gocen de alguna aprobación eclesiástica y en el sometimiento al juicio de la autoridad de la Iglesia en cuanto a su origen sobrenatural, pero con la persuasión de que no contienen nada que vaya en contra ni del dogma, ni de la moral de la Iglesia. De momento están acogidos al decreto de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe (AAS, 58, nº 16, de 29-12-1966) aprobado por el Beato Pablo VI permitiendo la publicación de escritos de esta índole. Ojalá contribuyan a la nueva evangelización que el Papa Francisco nos propone incansablemente.” http://elpastorsupremo.es/    

Fuente:
http://elpastorsupremo.es/wp-content/uploads/2017/06/MENSAJE-36.pdf 

Mensajes de la vidente Isabel publicados en este blog:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/vidente-isabel/

Enlaces a todos los Mensajes en PDF:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/mensajes-actuales/

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Mensajes y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s