“A todos los tuve presentes en el momento de Mi muerte. Por todos ofrecí Mi sacrificio.”

Los días 7 de cada mes, desde Julio del año 2014, la vidente Isabel recibe Locuciones de Nuestro Señor Jesucristo, publicadas en el sitio: http://elpastorsupremo.es/

MENSAJE 25
7 DE JULIO, 2016

Vengo para ti pueblo Mío, Israel, vengo para ti.

Oh, cuánto tiempo he esperado este momento, momento de Gloria y Redención para un mundo que se ha apartado del Amor de su Dios, del Amor de su Redentor. Momento de Gloria para Quien todo lo dio en la Cruz[1] para vuestra Salvación.

Oh, pueblo Mío, cuánto tiempo esperando este momento en el que el cielo y la tierra se unen como nunca ha ocurrido y nunca ocurrirá, porque es el tiempo de máxima tribulación, pues el demonio será soltado como nunca antes ha podido hacerlo, por la Misericordia de Dios. No tembléis, hijos Míos, pues os llevo bajo Mis alas[2], os tengo al resguardo de Mi Sagrado Corazón; pero estad atentos y alerta porque el demonio como león rugiente anda buscando a quien devorar[3].

Tiempos de paz conoceréis como nunca habéis imaginado. Tiempo de amor como nunca podríais haber imaginado pues no conocéis el Reinado de Mi Santo Corazón. En este mundo siempre está amenazada la gracia por el enemigo de vuestra salvación pero vendrán tiempos, hijos, en que el demonio será atado[4] y no podrá haceros daño ni podrá interferir en la plenitud de Mi Gracia en vosotros. Pero hasta entonces, armaos con las armas de Mi Santo Espíritu[5], pues los días de rigor no podéis imaginar ni atisbar cuán duros y espantosos serán, el demonio está en sus últimos momentos y estos serán de rigor en esta Tierra creada por Mi Padre Santo para el bien y la felicidad de Mis hijos. Y así ha terminado por la codicia de Satanás, que ansía las almas de Mis pequeños pues quiere arrebatar a Dios lo que es Suyo, la obra de Sus manos: El hombre[6].

No os alarméis por las noticias de destrucción en las almas que vais a conocer, pero estad vigilantes pues vuestra alma siempre estará en peligro; ponedla a resguardo de Mi Santo Corazón y alimentadla y preservadla de todo mal con Mis Sacramentos. Es vuestro único refugio en estos tiempos de maldad y perversión.

El incendio de Mi Ira caerá como Justicia sobre esta Tierra de maldad, pervertida, que ha vuelto su espalda a su Dios y Señor, a su Padre Creador[7], a Su Hijo Redentor[8] y al Espíritu Santo Santificador[9].

Oh, Israel, pueblo Mío, qué alejado está tu corazón de todo bien y de toda justicia. ¿A dónde vas caminando errante y perdido, sombrío y triste, buscando a tu Salvador, cuando está a tu lado, cerca de ti esperándote con los brazos abiertos para estrecharte en Su Divina Misericordia? Oh, pueblo errante y perdido, pueblo del Señor que en tus días no conociste la justicia, la paz y el amor porque tu corazón estaba pervertido con otros dioses, ídolos[10] de barro que fabricaste en tu corazón.

Aquí vengo, aquí estoy, pueblo Mío, tu Único Dios y tu Único Salvador, vuélvete a Mí y tendrás por siempre y por toda la eternidad una vida llena de justicia y plena de amor y de paz.

Terremotos y guerras sufriréis por vuestros pecados y vuestras maldades y perversiones, por vuestros egoísmos y asesinatos. Crímenes contra la vida, creada y amada por vuestro Dios; niños que mueren asesinados en los vientres de sus madres, niños que tienen el hálito del Espíritu Santo[11], creados para nacer, para conocer la vida y en las tinieblas de la muerte, en el seno materno, en esa crueldad que arrebata sus vidas inocentes de este mundo, Mi Madre los acoge en Su Amor y los espera en esas puertas de los quirófanos crueles, mataderos de niños inocentes; los espera, para acogerlos con el Amor y la dulzura que no han conocido y no conocerán en este mundo. Ella los cobija en Su Amor y los salva de las garras de Satanás que busca toda alma más allá de la muerte para llevarla consigo, pero sus almas inocentes que han sufrido el martirio del odio y el rencor, del egoísmo y la crueldad, están a salvo pues en el momento de su muerte Mi Madre los lleva al Paraíso[12], lugar creado para el Amor y la felicidad de Mis hijos que, pasando en este mundo el martirio del odio de este mundo[13], vuelan al Reino del Padre Eterno.

Oh, Israel, cuántas cosas desconoces por tu maldad y perversión, pero fíate de tu Dios y tu Señor. No busques más luz que la que brilla en El Sagrario, donde te espera el Rey de reyes, el Señor de señores[14], el Amor de tus amores. Te espera para amarte y sacarte de este mundo infernal y conducirte a las moradas eternas[15] en un camino de purificación y contrición.

Si supieras, hijo, cuánto dolor en Mi Corazón cuando Me dejas solo, desobedeces Mis Mandatos y te vas solo y perdido presa del mal y del enemigo de tu salvación. Cuánto dolor causas al Corazón de tu Dios. Cuánto dolor por las almas perdidas, cuánto dolor por la perdición de las almas.

Hoy, hijo, comienza hoy tu andadura por el camino del bien y de la salvación eterna, que Yo te estoy esperando, que estoy aquí para ti, para ayudarte y para amarte. Ven, hijo, ven. Ven a Mí. Ven a Mis brazos de Misericordia. Ven Conmigo que Yo perdonaré todos tus pecados en el sacramento de la confesión, que secaré tus lágrimas por todos tus dolores, que aliviaré la carga de tu vida[16]. Te haré comprender y entender los misterios de esta vida y caminarás seguro de Mi mano.

Oh, hijos, cómo deciros cuánto dolor y cuánto amor hay en Mi Sagrado Corazón por las almas. Oh, hijos, ¿no os estremece Mi dolor y Mi Santo Amor? ¿Por qué no Me ayudáis más a encontrar a Mis almas perdidas en este mundo? Ayudadme, hijos, ayudadme a traerlas al redil, al único redil[17], a donde estarán a salvo, seguras del demonio, del lobo cruel. Dejad los respetos humanos, ¡dejadlos ya! Lanzaros a buscar, a Mi lado, a las almas perdidas. Habladles de Mi Amor por ellos, que he muerto en una muerte cruel y llena de ignominia por ellos, para salvarlos, para que un día estén Conmigo en el cielo, toda la eternidad.

¡Oh, hijos!, que no hay tiempo, que se acaba el tiempo y muchas almas se perderán víctimas del dragón infernal. ¡Oh, hijos!, acudid a Mi Santo Corazón, sumergíos en Él y ved cómo sufro lleno de dolor por Mis almas, por Mis queridas almas. A todos los tuve presentes en el momento de Mi muerte. Por todos ofrecí Mi sacrificio. Pero, hijos, no Me quieren, huyen de Mi Salvación, el pecado ha corrompido sus almas y no quieren saber de Mí y de Mi Gracia. Id a por ellos de Mi mano, no os importen los insultos y los desprecios. Id, hijos, id a por todas las almas de Mi pueblo, a por todos Mis hijos, buscadlos en sus escondrijos, en sus pecados, y traedlos a Mi Misericordia. Traedlos ante Mí. Habladles de Mí, de Mi Amor, de Mi Salvación[18].

Os hago este anuncio lleno de dolor, dejad ya de estar en vuestras cosas pues si no Me ayudáis vosotros que estáis en Mi Amor[19], ¿quién lo hará? Os necesito, hijos, en esta batalla final del final de los tiempos de este mundo caduco y efímero. Es el final, y cuando todo va a terminar hay que darse prisa para salvar a todos, no andéis con miramientos mundanos, mirad al cielo, ved la Gloria de Dios preparada para vuestros hermanos, y ayudadme a traerlos Conmigo[20]. Amén. Amén.

No os ayudan dentro de la Iglesia porque el enemigo también se ha metido dentro, pero decid a vuestros pastores que Yo estoy con vosotros, que os envío a salvar a las ovejas del pueblo de Israel y que un día les pediré cuenta de los obstáculos que ponen a vuestra misión.

«¡Aleluya, Gloria a Dios!»[21] esté en vuestros corazones, sólo, nada más. Alabad al Santo[22] de los santos y el Espíritu Santo os revestirá de la Fuerza del Altísimo y seréis valientes y daréis la vida por Mi Reino[23] y Su Justicia.

Oh, pueblo Mío, qué cruel eres con tu Salvador, que no escuchas Su grito de ayuda y sigues en tus cosas.

Escucha, Israel, éste es Mi Mandato, Mi grito de dolor a tu corazón: Ayúdame a salvar las almas de este mundo, que son presas del enemigo más cruel, el enemigo de la salvación, del bien y de la justicia. El enemigo[24] de Dios.

Fuiste creada, alma Mía de Mis entrañas, para amar y ser feliz; y estás corrompida, llena de serpientes y putrefacción, abocada a las puertas del abismo, a las puertas del infierno: donde serás maltratada y odiada en los tormentos más crueles por toda la eternidad; donde el fuego y el dolor, la agonía y la angustia serán tu alimento cada día, por toda la eternidad; donde la visión de los terribles y espantosos demonios y de las almas condenadas serán el espanto que te harán retorcerte de dolor en un gemido de espanto.

Vuelve a Mí, vuélvete ahora a Mí. Te lo suplica tu Redentor. Vuelve a Mi Santo Corazón y lavaré todas tus manchas y todos tus pecados. Quedarán vuestras almas blancas como la nieve[25] y serán de nuevo Mías. Yo os llevaré al cielo, un Reino de Amor.

Oh, almas, acudid a la fuente de Mi Misericordia. ¡Por piedad! Acudid a Mí en el sacramento de la confesión, porque no hay tiempo, el tiempo se ha acabado, se acaba y vuestras risas de pecado se convertirán en aullidos de dolor y agonía entre las llamas, el calor terrible del infierno.

Ahora, ahora, ahora es el tiempo de la Salvación, el tiempo de la Misericordia.

No os dejéis embaucar por los que dicen que nada es pecado[26] y que todo está bien, y que no hay infierno[27]. Es mentira. Es la mentira de Satanás[28], el dragón que será arrojado al lago de fuego[29] para toda la eternidad, donde su rabia se retorcerá eternamente por haber perdido a Mis almas. Sí, hay pecado. Sí, hay pecado grave. Sí, hay condenación cuando el alma rechaza a su Dios, que llora y gime por él desde la Cruz, donde ha sido clavado por Amor a la Salvación de todas las almas, en una obediencia al Padre Santo[30] que hace temblar a todo el orbe.

Hoy, hijo, ven. Ven a Mí. Tengo tu morada preparada junto a Mí[31] en el cielo eterno que os he prometido para todo aquel que, cumpliendo Mis Mandatos, por amor a su Redentor y Salvador, a su Dios, y por amor a sus hermanos vive en la Gracia y acepta Mi Salvación.

Os hago este llamamiento por Mi querida niña del alma; ella os lleva este llamamiento de amor de Mi Santo Corazón, escuchadla. Un día se pedirá cuenta a todo el que leyendo estos mensajes no los quiere recibir en su corazón, por amor a Mí y a la salvación de todos sus hermanos.

Acogeos a Mi Misericordia, no hay salvación fuera de ella.

Ánimo, hijos, que Yo, Jesús, estoy con vosotros para amaros en un amor tierno e insondable y conduciros de Mi mano a la eternidad.

Ayudadme a salvar a todas las almas. ¡Ayudadme, hijos, escuchad el grito de vuestro Salvador, por amor a Mi Sagrado Corazón!

Ven, alma Mía. Ven a Mí. Ven, donde estés. Ven, como estés. Ven, ven a Mí, ven[32] a Mis brazos de Misericordia. Yo deseo estrecharte en un Amor que no conoces, que nunca has conocido. Yo quiero amarte, salvarte, vivir contigo toda la eternidad. Ven, alma de Mis entrañas. Ven, ven a tu Salvador.

Es tiempo de la recolección[33]. Ayudad al Dueño de la mies[34]. Amén. Amén.

Os urjo, hijos, escuchadme.

________________________
[1] 1 Pe 2, 24
[2] Éx 19,4 ; Dt 32,11-12 ; Rut 2,12 ; Sal 17,8 ; 36,8 ; 57,2 ; 61,5 ; 63,8 ; 91,4 ; Mt 23,37
[3] 1 Pe 5, 8
[4] Ap 12,10; 20,1-3
[5] 2 Cor 10, 4 ; Ef 6, 10 ; 1 Tes 5, 8
[6] Gén 1, 26-30
[7] Gén 1, 1 ; Is 42, 5
[8] Ef 1, 5-7
[9] 2 Tes 2, 13
[10] Lev 26, 1 ; Dt 27, 15
[11] Gén 2, 7 ; Rom 8, 15-17
[12] 2 Cor 12, 3-4
[13] Jn 17, 14-15
[14] 1 Tim 6, 15 ; Ap 19, 16
[15] Jn 14, 2
[16] Mt 11, 28-30
[17] Jer 23, 3-4
[18] Hch 4, 10-12 ; Heb 5, 9
[19] 1 Pe 2, 25
[20] Lc 15, 3-7
[21] Con esta invocación o similar comienzan los Salmos 111-118, 135, 136, 146-150
[22] Is 6, 3
[23] Mt 10,39 ; 16,25 ; Mc 8,35 ; Lc 9,24 ; 17,33
[24] Ef 6, 10-12
[25] Is 1, 18
[26] Is 5, 20
[27] Mt 8, 11-12 ; Mt 13, 42. 49-50 ; Lc 13, 27-28
[28] Jn 8, 42-44
[29] Ap 20, 10
[30] Heb 5, 7-8
[31] Jn 14,2-3
[32] Ap 22,17
[33] Mt 13, 36-43 ; Ap 14, 18
[34] Lc 10, 2

Nota: El director espiritual de Isabel escribe lo siguiente:
“Conviene tener presente que las citas bíblicas que van a pie de página no forman parte del mensaje, sino que son un añadido posterior: son sólo ilustrativas e indican una concordancia textual entre el mensaje y las mismas. Pero no se pretende demostrar o interpretar la Palabra de Dios a la luz del mensaje.
Al poner a disposición estos mensajes de todo el que quiera conocerlos se hace con la confianza de que un día gocen de alguna aprobación eclesiástica y en el sometimiento al juicio de la autoridad de la Iglesia en cuanto a su origen sobrenatural, pero con la persuasión de que no contienen nada que vaya en contra ni del dogma, ni de la moral de la Iglesia. De momento están acogidos al decreto de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe (AAS, 58, nº 16, de 29-12-1966) aprobado por el Beato Pablo VI permitiendo la publicación de escritos de esta índole. Ojalá contribuyan a la nueva evangelización que el Papa Francisco nos propone incansablemente.” http://elpastorsupremo.es/

Fuente:
http://www.elpastorsupremo.es/wp-content/uploads/2016/07/MENSAJE-25.pdf

Mensajes de la vidente Isabel publicados en este blog:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/vidente-isabel/ 

Enlaces a todos los Mensajes en PDF:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/mensajes-actuales/

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