7mo. Domingo de San José: La pérdida y hallazgo del Niño Jesús en el Templo.

Los Siete Domingos de San José comienzan el Primer Domingo de Febrero y terminan
el Tercer Domingo de Marzo antes de la Fiesta de San José, el 19 de Marzo.


Invocación a San José

¡San José, Guardián de Jesús y casto Esposo de María! Tú empleaste toda Tu vida en el perfecto cumplimiento de Tu deber. Tú mantuviste a la Sagrada Familia de Nazaret con el trabajo de Tus manos. Protege bondadosamente a los que se vuelven confiadamente a Ti. Tú conoces sus aspiraciones y sus esperanzas. Ellos se dirigen a Ti porque saben que Tú los comprendes y proteges. Tú también supiste de pruebas, cansancio y trabajo. Pero aun dentro de las preocupaciones materiales de la vida, Tu Alma estaba llena de profunda paz y cantó llena de verdadera alegría debido al íntimo trato que gozaste con el Hijo de Dios, que Te fue confiado a Ti a la vez a María, Su tierna Madre. Amén.

San José dice:
Agosto 8/2009 (9:30 pm)

7º  Dolor y Gozo:
La pérdida y hallazgo del Niño Jesús en el Templo.

Hijos carísimos, después de la vuelta de Egipto, todos los años íbamos con Jesús a Jerusalén para celebrar la solemnidad de la Pascua. Aconteció que cuando Jesús tenía doce años, fuimos según Nuestra costumbre y Él se quedó en Jerusalén sin darnos cuenta. Su pérdida produjo en Mi Corazón un gran sufrimiento, porque lo más amado no estaba a Mi lado; Mi Señor y Mi Dios no estaba cercano, Le sentía muy distante; la alegría y el brillo de Mis ojos se habían opacado por Su ausencia; la paz que habitaba dentro de Mí se había ido; ya no me producía el gozo de antes, porque Jesús, la única motivación de Mi existir se diluyó de Mis manos, se Me esfumó, se evaporó como viento.

Me sentía culpable de la desaparición de Mi amado Jesús. Sentía que había defraudado a Dios, que no había cumplido fielmente con la misión de custodiarlo, de protegerlo; pensé que Le había perdido para siempre. Le buscamos entre parientes y conocidos y no encontrándolo, volvimos a Jerusalén. Allí, Le hallamos al cabo de tres días de soledad y de abatimiento; Le vimos sentado en medio de los doctores de la ley; Le vimos resplandecer por Su elocuencia y sabiduría. Le vimos con Su Rostro sereno, apacible, porque estaba ocupado en los asuntos de Su Padre. Asuntos que sólo Él entendía porque aún Mi pensamiento no comprendía la magnitud de este Misterio de Amor. Al verle, la paz y la alegría tomaron asiento en Mi Corazón, porque Le había recuperado; el gran Tesoro, descendido del Cielo, Lo tenía nuevamente entre Mis brazos sin quererle soltar; brazos que Lo amaron como a Hijo y lo adoraron como a Mi Dios.

Hijos queridos, qué gran dicha la de Mi Corazón al haber exhalado Mi último suspiro en Brazos de Jesús y de María. Los dos delirios de Mi vida, estaban allí, en Mi lecho de muerte, allanando caminos para Mi partida. Los dos delirios de Mi vida Me tomaban entre Sus Brazos, dando descanso a Mi cuerpo fatigado. Los dos delirios de Mi vida oraban al Padre y preparaban el gran momento para Mi celestial encuentro con Él. Haced de vuestras vidas ofrenda de amor al Padre. Padre que os tomará entre Sus Brazos y os llevará al disfrute del Cielo eterno.

Oración del Papa León XIII

A Ti, bienaventurado José, acudimos en nuestra tribulación, y después de implorar el auxilio de Tu Santísima Esposa, solicitamos también confiadamente Tu Patrocinio. Por aquella caridad que con la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, Te tuvo unido y por el paterno amor con que abrazaste al Niño Jesús, humildemente Te suplicamos que vuelvas benigno los ojos a la herencia que con Su Sangre adquirió Jesucristo, y con Tu poder y auxilio socorras nuestras necesidades. Protege, oh providentísimo Custodio de la Divina Familia, la escogida descendencia de Jesucristo; aparta de nosotros toda mancha de error y de corrupción; asístenos propicio desde el Cielo, Fortísimo Libertador nuestro, en esta lucha con el poder de las tinieblas; y como en otro tiempo libraste al Niño Jesús de inminente peligro de la vida, así ahora defiende la Iglesia Santa de Dios de las asechanzas de sus enemigos y de toda adversidad, y a cada uno de nosotros protégenos con perpetuo Patrocinio para que a ejemplo Tuyo y sostenidos por Tu auxilio, podamos santamente vivir, piadosamente morir, y alcanzar en los Cielos la eterna bienaventuranza. Amén.


ROSARIO DE SAN JOSÉ

Agustín del Divino Corazón – Manizales, Colombia

La Coronilla se compone de OCHO grupos de cuentas de Padre Nuestro.
Cada grupo tiene SIETE cuentas de jaculatorias,
en honor a LOS 7 DOLORES Y 7 GOZOS DE SAN JOSÉ,
y su gloriosa muerte en brazos de Jesús y María.


Promesas de Jesús al Rosario de San José
[1]

A los que practiquen el Rosario de San José, os doy las siguientes Promesas:

  1. Vuestra conciencia gozará de paz.
  2. Quitaré de vosotros todo vicio en vida.
  3. Alcanzaréis, después del camino de vuestra vida, gozar de los resplandores de la Gloria Celestial.
  4. Huiréis de las ocasiones peligrosas, alejando de vuestro corazón todo ídolo de afecto terreno, para ocuparos en servir a Jesús y a María.
  5. Jamás perderéis a Jesús con culpa grave y, si por desgracia lo perdieseis, lo buscaréis, con sumo dolor para hallarlo particularmente en vuestra muerte.
  6. Os daré la Gracia de conservar sin mancilla, la pureza de vuestro cuerpo y alma.
  7. Adelantaréis en la virtud y alcanzaréis una santa muerte.
  8. Os proveeré del alimento corporal, dándoos paciencia en los trabajos de vuestra vida, para que atesoréis riquezas para la eternidad.


CORONILLA DE SAN JOSÉ
[2]
Modelo y Patrono de los amantes del Sagrado Corazón de Jesús.

La Señal de la Cruz

†  Por la Señal de la Santa Cruz,
†  de nuestros enemigos,
†  líbranos, Señor, Dios nuestro.

†  En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.


Se contemplan Ocho Misterios:

  1. El Anuncio del Ángel, de que lo Concebido en María es Obra del Espíritu Santo.
  2. La búsqueda de posada en Belén.
  3. El Nacimiento del Niño Jesús en Belén y Su Circuncisión a los 8 días.
  4. La Presentación del Niño Jesús en el Templo, ofreciendo un par de tórtolas o dos palomas.
  5. La huída a Egipto con Jesús y con María.
  6. El regreso de la Sagrada Familia a Nazaret.
  7. La pérdida y hallazgo del Niño Jesús en el Templo.
  8. La gloriosa muerte de San José en brazos de Jesús y de María.


En las cuentas pequeñas del Ave María se repite SIETE VECES:

  • San José, Custodio y Protector de los Corazones Unidos y Traspasados de Jesús y de María.
  • Inflama mi corazón para que en él sólo reine mi Dios Jesús, como reinó en Tu Santo Corazón.


En lugar del Gloria:

  • Jesús, José y María, les doy el corazón y el alma mía.


Al final del Rosario se repite TRES VECES:

  • San José, Modelo y Patrono de los amantes del Sagrado Corazón de Jesús.
  • Ruega por nosotros.


LETANÍA DE SAN JOSÉ

Señor, ten piedad de nosotros.                             
       —Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.                            

       —Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.                         

       —Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, óyenos.                             

       —Cristo, escúchanos.
Dios, Padre Celestial.              

       —Ten piedad de nosotros.
Dios, Hijo Redentor del mundo.            

       —Ten piedad de nosotros.
Dios, Espíritu Santo.               

       —Ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, Un Solo Dios.         

       —Ten piedad de nosotros.

  • San José.
         —Ruega por nosotros.
  • Insigne Descendiente de David.
         —Ruega por nosotros.
  • Lumbrera de los Patriarcas.
         —Ruega por nosotros.
  • Esposo de la Madre de Dios.
         —Ruega por nosotros.
  • Custodio Purísimo de la Virgen.
         —Ruega por nosotros.
  • Padre y Defensor del Hijo de Dios.
         —Ruega por nosotros.
  • Jefe de la Sagrada Familia.
         —Ruega por nosotros.
  • José Justísimo.
         —Ruega por nosotros.
  • José Castísimo.
         —Ruega por nosotros.
  • José Prudentísimo.
         —Ruega por nosotros.
  • José Fortísimo.
         —Ruega por nosotros.
  • José Obedientísimo.
         —Ruega por nosotros.
  • José Fidelísimo.
         —Ruega por nosotros.
  • Espejo de Paciencia.
         —Ruega por nosotros.
  • Amante de la pobreza.
         —Ruega por nosotros.
  • Modelo de obreros y artesanos.
         —Ruega por nosotros.
  • Gloria de la vida doméstica.
         —Ruega por nosotros.
  • Custodio de las Vírgenes.
         —Ruega por nosotros.
  • Amparo de las familias.
         —Ruega por nosotros.
  • Consuelo de los pobres.
         —Ruega por nosotros.
  • Esperanza de los enfermos.
         —Ruega por nosotros.
  • Patrono de los moribundos.
         —Ruega por nosotros.
  • Terror de los demonios.
         —Ruega por nosotros.
  • Patrono de la Santa Iglesia.
         —Ruega por nosotros.
  • Padre de nuestra familia.
         —Ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo.
       —Perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo.
       —Escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo.
       —Ten Misericordia de nosotros. 

  • Le nombró Administrador de Su Casa
  • Y Príncipe de toda Su posesión.


Antigua Oración a San José
[3]

Promesas

  1. “Los que leyesen esta Oración serán premiados; igualmente se premiará a los que la escuchasen al ser leída, o si la llevasen en su persona.
  2. A todas estas almas se les promete que no morirán repentinamente, ni se ahogarán, ni serán afectados por el veneno.
  3. No caerán en manos de sus enemigos; ni serán consumidos en ningún incendio; ni aún derrotados en la batalla.”

¡Oh, San José! Cuya protección es tan grande, tan poderosa y eficaz ante el Trono de Dios: En Tus manos entrego todos mis intereses y mis deseos. ¡Oh, San José! Asísteme con Tu Poderosa Intercesión. Obtén por mí de Tu Divino Hijo, nuestro Señor, todas las Bendiciones espirituales que necesito, a fin de que habiendo conseguido aquí en la Tierra la ayuda de Tu Poder Celestial, pueda ofrecer mi gratitud y homenaje al Padre más amoroso.

¡Oh, San José! Nunca me cansaré de contemplarte con el Niño Jesús dormido en Tus brazos. No me atrevo a acercarme mientras que el Niño reposa sobre Tu Amantísimo Corazón. Abrázale fuertemente en mi nombre; y de parte mía, besa Su Divina y Sagrada Cabecita. Luego, suplícale que me devuelva ese beso a la hora de mi último suspiro. Amén.


Promesa de San José

“Rendidme tributo durante Siete Domingos consecutivos, ofreciendo la Eucaristía en Mi honor, que Yo abogaré por vosotros y os ayudaré en el momento de vuestra muerte, cuando ya estéis a punto de exhalar vuestro último suspiro. Os invito a contemplar Ocho Misterios que un día se os dio a conocer, que hacen alusión a Mi vida. Meditadlos con profundidad y descubriréis riquezas.”[4]

________________________
[1] Agustín del Divino Corazón, Libro 1, ‘En las Fuentes de Mi Divino Corazón I’. Octubre 10/2007.
[2] Agustín del Divino Corazón, Libro 1, ‘En las Fuentes de Mi Divino Corazón I’. Mensaje de Santa Margarita Mª Alacoque, en fecha: Octubre 16, 2007.
[3] Esta oración fue descubierta en el año quincuagésimo (0050) de nuestro Señor Jesucristo. Imprimatur: Rverendísimo Jorge W. Ahr, Obispo de Trenton.
[4] Agustín del Divino Corazón, Libro 1, ‘En las Fuentes de Mi Divino Corazón I’. Mensaje de San José, en fecha: Septiembre 1º, 2007.

Fuente:
https://aparicionesdejesusymaria.files.wordpress.com/2011/06/9_maria-madre-de-la-iglesia-may-ago-2009.pdf
https://aparicionesdejesusymaria.files.wordpress.com/2011/06/1_en-las-fuentes-de-mi-divino-corazon-i-mar-oct-20071.pdf

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