“Acércate a Mí en la Eucaristía para recibirme en gracia y lleno de amor, porque éste es el camino de tu salvación.”

Los días 7 de cada mes, desde Julio del año 2014, la vidente Isabel recibe Locuciones de Nuestro Señor Jesucristo, publicadas en el sitio: http://elpastorsupremo.es/

jesus_buen-pastor-5-copiaMENSAJE 17
7 DE NOVIEMBRE, 2015

Yo te convoco hoy, pueblo Mío, a escuchar Mi santa voz[1]. Hace tiempo espero el momento de estar junto a ti, pueblo Mío; ven, y escucha Mi voz. Ahora y por siempre escucharás a tu único Dios y Salvador[2]. Respetarás lo que aquí está escrito para ti. Hoy es el día de furor del único Dios verdadero, porque hablo a un pueblo rebelde que no ha querido escuchar la voz de su Dios[3].

Oh, pueblo Mío, siempre he estado buscándote pero tú no Me reconoces. ¡Cuánto tiempo he deseado este momento de estar junto a ti! Hoy es el día, ese día esperado por Mi Santo Corazón. Ven, acércate a Mí, que voy a hablar contigo.

El tiempo de la Justicia ha llegado. El tiempo del Amor está aquí, porque te alejaste de Mí, preferiste seguir tus caminos a los caminos que Yo había preparado para ti en Mi infinito amor por ti.

Escucha, siéntate a Mi lado que voy a conversar contigo. Hijo de Mi alma, escucha Mi voz[4] en el silencio de tu corazón: arrepiéntete[5] de todos tus pecados, haz un serio examen de conciencia de tu vida. Pon en orden tu vida y ven, ven a Mí en la Santa Misa y acércate a Mí en la Eucaristía[6] para recibirme en gracia y lleno de amor, porque éste es el camino de tu salvación.

Hoy te hablo con seriedad y con rigor porque no Me haces caso, pueblo Mío, sigues banqueteando y divirtiéndote a tu gusto y has olvidado a lo que hoy te insto: A arreglar tu alma, tu corazón, tu vida para Mi Venida[7].

Ven, siéntate a Mi lado, vamos a conversar juntos, como amigos, como hermanos, siéntate con tu Dios y Señor, con tu Rey y Salvador y mírame. Mírame y escucha Mis palabras: ¡Oh, hijo, si supieras lo que sufrí por ti[8] en Mi Calvario, en Mi Agonía, en Mi Cruz! ¡Si supieras el dolor no sólo moral, también físico y angustioso que padecí, unido al dolor de Mi Espíritu y al dolor de ver a Mi Madre a Mis pies, sumida en el dolor más hondo y profundo que existe! Yo vi, veía su dolor, su desamparo, su agonía junto a la Mía[9]. Oh, pueblo Mío, ¿qué te he hecho, en qué te ofendí[10] para que nos trates así? Hoy ese dolor puede ser consolado por ti, por tu amor. Únete a Mi dolor, al dolor de Mi Madre por ti, y repara, repara ese dolor con tu obediencia a Mis palabras. 

Un mundo nuevo está por venir pero ahora, aún, hay que sufrir un poco. Prepárate hijo, prepárate con amor, porque estoy a la puerta y llamo[11]. ¿Me abrirás? La puerta se abrirá con tu diligencia en la obediencia a Mis palabras.

Ven, hijo, ven que te espero en la confesión de tus pecados. Yo soy el que está esperándote, Yo escucho tus pecados, Yo te abrazo en el momento de la absolución, Yo lavo tus manchas, enjugo tus lágrimas y curo tus heridas; te doy fuerza para continuar el camino y te preparo con Mi Gracia para recibirme en la comunión.

El sacerdote es Mi ministro pero él nada puede sin Mí; el don es dado por Mí para tu salvación. Él es un hombre pecador como tú, que también deberá acercarse al sacramento para pedir perdón por sus pecados.

¡Oh, hijos, qué poco os queda y qué despistados estáis! No avanzáis como espero para poder hacer Mi obra en vosotros; porque, hijos esto no es sólo para vosotros, es para todas las ovejas descarriadas del pueblo elegido de Israel[12].

Poneos a trabajar, que no hay tiempo, que se acaba el tiempo. Poned en orden vuestra vida para estar disponibles, para trabajar en Mi mies[13]. Las cosas de este mundo os embotan la mente y os ocupan todo el tiempo y apenas dejáis nada a Mi servicio. No, hijos, no, ya os dije que debéis estar dispuestos a ser dóciles[14] a Mi voz, libres y ligeros del equipaje de las cosas de esta vida que lo ocupan todo. Como pluma al viento, libres para trabajar y obedecer las santas inspiraciones de Mi Santo Espíritu[15]. No os dejéis engañar por el gran embaucador que os liga a este mundo de modo que no os podéis soltar de él.

Estad preparados para escuchar la voz de vuestro Capitán como fieles y firmes soldados pues la batalla ha comenzado.

Vendrán días de rigor a este mundo como no habéis conocido y vosotros, hijos, elegidos de Mi alma, deberéis cumplir Mis órdenes. Órdenes de amor y fuerza para luchar contra el enemigo infernal que pretende apoderarse de todos los poderes de este mundo: civil, eclesiástico y militar; y así dar la batalla al pueblo de Dios hasta exterminarlo de la faz de la Tierra. Pero Mi ejército liderado por Mi Madre Santísima le presentará batalla dura y feroz, que nunca podrá ganar y él lo sabe, por eso estos días de batalla él intentará hacer todo el daño que pueda a Mi santo pueblo, porque sabe que su derrota es segura y cierta; su rabia es incontenible y su poder de destrucción limitado, dará la gran batalla al mundo en el que morirán las dos terceras partes de la humanidad[16]. No os asustéis pues la Vida debe comenzar después de que este mundo sea limpiado con lejía de lavandero de todo lo sucio y corrompido, de tanta crueldad y maldad como se ha extendido por las fuerzas del mal y ha llegado a todos los rincones de este mundo que yace agonizante esperando su resurrección[17].

Sí, hijos, escuchad Mis palabras pues estoy formando Mi ejército, el ejército de Cristo, del Bien y de la Bondad, de los sufridos y de los pobres que siguen Mi Santo Evangelio hasta dar la vida por Él si es necesario.

¡Cuánto tiempo he esperado este momento en el que el cielo y la tierra se unen en el camino de la salvación como nunca, hijos, ha ocurrido! Mis santos ángeles bajarán como un inmenso ejército liderados por Mi santo ángel Miguel y os ayudarán en la batalla. Como nunca sentiréis su protección y su ayuda, su compañía y su asistencia. Nunca han sido enviados al mundo como serán enviados ahora, pues necesitáis la ayuda del Cielo para esta batalla final.

Es hora de recoger el ganado, de cerrar el aprisco, de mirar el cielo, de sentaros en un lugar tranquilo y poner en orden vuestra vida, vuestra alma. Sois un todo, alma y cuerpo, también vuestra vida debéis atender en orden a Mi llegada, vuestra alma necesita la paz de una vida en orden.

Es tarde, la noche se acerca y los poderes del mal tomarán posesión de este mundo. Estad preparados, venid junto a Mí. Yo os necesito para salvar tantas almas como andan perdidas, errantes por caminos de pecado y condenación.

No os alarméis por las malas noticias pero vivid alerta. No tengáis miedo, pero estad unidos a Mí[18], pues fuera de Mí no tendréis salvación y vuestro sufrimiento será tan espantoso que no podréis sufrirlo. ¿Qué padre ama a su hijo y no le advierte del mal y de los peligros? Es Mi deber advertiros del mal que va a sufrir la Tierra, porque os amo y os llevo en Mi Santo Corazón. Sois Míos y por vosotros entregué Mi vida en la Cruz[19]. No olvidéis Mis advertencias, Mis avisos, y poneos a trabajar en el camino que os aguarda de lucha, pues ya ha comenzado este mundo a ser tragado por el enemigo infernal. No os dejéis seducir por sus errores y mentiras, sed fuertes y esgrimid siempre Mi Santo Evangelio como respuesta a sus errores y herejías. En Mis Palabras está la Luz[20], fuera de ellas está la oscuridad y el mal.

Compadeceos de los que han abandonado Mis Santas Palabras y van por el camino del mal, algunos de ellos conocieron Mi Gracia y fueron llamados por Mi Santo Corazón a servirme pero Me han abandonado y se han dejado embaucar, engañar, seducir, por la víbora infernal y, como hijos del mal, secundan todos sus planes de luchar contra Mi pueblo. Se han vuelto vuestros verdugos los que fueron vuestros ministros de Dios, compadeceos de Mi Santo Corazón, porque es el flagelo que más hiere y hace sangrar Mi Santo Corazón, es el beso de la traición que recibo tantas veces.

Consoladme vosotros con vuestro respeto y obediencia a Mis Mandamientos y Mi Santo Evangelio escrito por el Espíritu Santo a través de Mis santos profetas[21] y de Mis propios amigos, los que vivieron en este mundo a Mi lado. ¡¡¡Son Mis Palabras!!! Y nunca serán borradas[22] por los que persiguen la destrucción de Mi pueblo, al que amo día y noche con un amor infinito, sin medida, y defenderé por Mi honor. Y serán juzgados los que arruinaron la vida de Mis hijos, con severidad y justicia, no habrá lugar donde puedan esconderse, Yo los encontraré y recibirán los golpes que dieron a Mi santo pueblo; se volverá contra ellos todo el daño que hicieron a Mi pueblo Santo. ¡Oh, ese día será un día oscuro y negro para los que abatieron y descarriaron a Mi Santo pueblo! ¡Oh, qué día de tristeza y negrura vivirán! Más les valdría no haber nacido, se las prometen felices ahora destrozando a Mi pueblo, pero llegará el día que sus ojos no verán la luz por el mal que hicieron habiéndose unido a las huestes de Satanás.

Yo defenderé a Mi pueblo como a Mi Gloria y le daré un Reino de Amor, de Paz y de Justicia[23]. Vivirá junto a Mí en un mundo limpio y lleno de amor.

Yo haré Justicia a Mi pueblo santo, al pueblo que sigue Mis caminos, que sufre y llora las injusticias y la crueldad de este mundo, pero que no se suelta de Mi mano, porque su corazón está junto a Mí, Me ama y da gloria a Dios con su vida. Amén. Amén.

Prepárate, pueblo Mío, para ser conducido por tu Rey y Señor. No dejes que tu mano se suelte de la Mía. Te amo y te defenderé. Sellaré tu frente[24] y serás respetado cuando envíe la calamidad a este mundo, porque te conozco: sé de tus sufrimientos, sé de tu firmeza por seguir junto a Mí, por ser de Mí, y Yo premiaré tu fidelidad. Estás en Mi mano y nadie te arrebatará de ella[25], no te alcanzará el mal, ni la peste funesta porque Mis ángeles te reconocerán y te protegerán[26].

¡Oh, día glorioso en el que Mis hijos quedarán sellados[27] para ser liberados de todo mal y protegidos de todo mal! ¡Oh, día glorioso en el que ellos verán a su Dios, con sus túnicas lavadas en la Sangre del Cordero[28]!

¡Oh, día glorioso en el que sus oídos escucharán el coro de Mis ángeles! Hijos, la gloria que os espera es infinitamente mayor que el mal que vais a sufrir[29]. ¡Ánimo! Merece la pena el sufrimiento que debéis pasar con tal de alcanzar la gloria eterna[30]. ¡Aleluya!

¡Oh, día glorioso en el que tú, pueblo Mío Israel, reconocerás la venida de tu Mesías! Porque estuve en tus calles, en tus casas, oré en tu templo, Me crucé contigo y no Me viste, no Me reconociste[31]; llega la hora que mirarás al cielo y temblará tu corazón en un hondo acongojamiento, pues no Me reconociste cuando vine a ti.

Invocad siempre al Espíritu Santo, pues deberá fortalecer vuestras rodillas vacilantes[32].

Amad a Mi Madre y uníos a Ella cada día más.

No permitáis que el mal os toque.

Acudid a la confesión frecuente de vuestros pecados y recibidme siempre en gracia.

Leed Mi Santo Evangelio y vividlo. No hay nada nuevo bajo el sol, no sigáis nuevas doctrinas que os llevarán a la perdición.

Cantad, orad y reuníos en Mi Nombre para alabar y dar gracias a Dios.

Adorad Mi Santísimo Cuerpo en un profundo silencio de vuestro corazón. Yo os hablaré y os diré todo lo que está por venir[33]. Sí, hijos, que pongo en vuestros corazones Mis Santas Inspiraciones[34].

Leed este mensaje y sentaos Conmigo, a Mi lado, con vuestro Dios y Señor, que quiero estar con vosotros, pueblo Mío, y consoladme obedeciendo las palabras que aquí están escritas por Mi Misericordia.

Yo, Jesús, estoy con vosotros y os llevo en Mi Corazón, querido pueblo Mío, amor de Mis entrañas. Amén. Aleluya.

Rezad el rosario en familia, poned vuestros ojos en Mi familia, en la familia de Nazaret[35].

________________________
[1] Sal 78, 1
[2] Dt 15, 5 ; Dt 6, 4
[3] Is 30, 9
[4] Sal 50, 7
[5] Lc 15, 11-31
[6] Lc 22, 14-20
[7] Mt 24, 48-51
[8] 2 Co 1,5; Col 1,24; 1 Pe 1,11; 4,13; 5,1
[9] Jn 19, 25
[10] Miq 6, 3
[11] Ap 3, 20
[12] Mt 15,24
[13] Lc 10, 2
[14] Rom 8, 14
[15] 1 Tes 5, 19 ; Heb 3, 7-8
[16] Zac 13, 8
[17] Rom 8, 19-22
[18] Jn 15, 5
[19] Is 53 ; Jn 10, 17-18
[20] Sal 119, 105 ; Jn 1, 4-5.9 ; 8, 12
[21] 2 Tim 3, 16-17 ; 2 Pe 1, 21
[22] Mt 24, 35
[23] Rom 14, 17
[24] Ap 7, 4
[25] Jn 10, 28-29
[26] Sal 91, 10-11 ; Sal 34, 8
[27] Ap 9, 4
[28] Ap 7, 14
[29] Rom 8, 18
[30] 1 Cor 9, 25 ; 2 Tim 4, 7-8
[31] Jn 1, 10-11
[32] Hch 1, 7-8 ; cf. Is 35,3
[33] Jn 16, 13
[34] Jn 14,16-17. 21. 23
[35] Lc 2, 41-52

Nota: El director espiritual de Isabel escribe lo siguiente:
“Conviene tener presente que las citas bíblicas que van a pie de página no forman parte del mensaje, sino que son un añadido posterior: son sólo ilustrativas e indican una concordancia textual entre el mensaje y las mismas. Pero no se pretende demostrar o interpretar la Palabra de Dios a la luz del mensaje.
Al poner a disposición estos mensajes de todo el que quiera conocerlos se hace con la confianza de que un día gocen de alguna aprobación eclesiástica y en el sometimiento al juicio de la autoridad de la Iglesia en cuanto a su origen sobrenatural, pero con la persuasión de que no contienen nada que vaya en contra ni del dogma, ni de la moral de la Iglesia. De momento están acogidos al decreto de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe (AAS, 58, nº 16, de 29-12-1966) aprobado por el Beato Pablo VI permitiendo la publicación de escritos de esta índole. Ojalá contribuyan a la nueva evangelización que el Papa Francisco nos propone incansablemente.” http://elpastorsupremo.es/

Fuente:
http://www.elpastorsupremo.es/wp-content/uploads/2016/09/III%C2%AA-EDICI%C3%93N-LIBRO-MENSAJES-DEL-DIA-SIETE.pdf

Mensajes de la vidente Isabel publicados en este blog:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/vidente-isabel/ 

Enlaces a todos los Mensajes en PDF:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/mensajes-actuales/

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