“El juicio le corresponde al Hijo del hombre por la Voluntad de Mi Padre Santo.”

Los días 7 de cada mes, desde Julio del año 2014, la vidente Isabel recibe Locuciones de Nuestro Señor Jesucristo, publicadas en el sitio: http://elpastorsupremo.es/

jesus_buen-pastor-4MENSAJE 16
7 DE OCTUBRE, 2015

Oh, amados hijos, oh hijos de Mi Alma ¡Cuánto tiempo esperando este momento en Mi Santo Corazón y por fin ha llegado!

Ha llegado el día de nuestro encuentro; preparaos, hijos, para recibir al Dios del Cielo porque llega a este mundo con amor y con pasión. Un día estaré en vosotros como nunca habíais ni imaginado, será un día de rigor y de amor. ¿Quién lo podrá soportar? Estar ante el Hijo del hombre y ver pasar vuestra vida ante Mí, toda vuestra vida, cada instante de vuestra vida, desde que fuisteis engendrados hasta ese momento en el que estaréis ante Mí. Será un día de Amor y de Justicia, de Misericordia y de Paz y de un inmenso dolor en vuestros corazones por cada una de las ofensas de vuestra vida a vuestro Dios y Señor.

Preparaos, hijos, que un día os alegraréis de vivir estas palabras en vuestra vida. Que no os coja desprevenidos. Contemplaréis el Amor del Padre en el designio[1] amoroso de vuestra vida, y una respuesta de pecado en vuestro corazón a tanto amor, a un designio del amor más hermoso que existe. Pero ánimo, hijos, que os sostendré con Mi Misericordia.

El Cielo espera expectante este momento: el momento de gloria de las almas que, arrepentidas de tanto dolor causado al Corazón de Dios por sus pecados, llorarán, y en un mar de lágrimas lavarán todos sus pecados con el agua bautismal de la gracia del don de lágrimas[2]. Si supierais en vuestros corazones el dolor que causaron vuestros pecados a vuestros hermanos y a vuestras almas; porque, hijos, el pecado hiere[3] todo lo santo y todo lo creado por Amor de vuestro Padre que está en los Cielos.

¡Cuánto dolor causasteis en el Corazón de Mi Padre Santo con vuestros pecados! ¡Cuánto dolor causasteis en las vidas de vuestros hermanos! ¡Y Cuánto dolor para vuestra alma, creada para el amor[4] desde toda la eternidad!

Preparaos con la confesión frecuente y ese día os será más llevadero. Cada confesión que hagáis disminuye el dolor de ese día en el que vuestra alma comparecerá ante el Tribunal de Dios. Estad preparados. Será un día de Gloria para el Hijo del hombre, pues vuestras lágrimas y arrepentimiento le dará la Gloria merecida a Su sacrificio en la Cruz.

Preparaos con la comunión frecuente, pues la gracia del Sacramento restablece en vosotros la inocencia bautismal.

¡Cuánto dolor por las almas que no se prepararán por la incredulidad que ha puesto en sus almas el león rugiente[5] que sólo quiere vuestra perdición! Acudid a Mis sacerdotes santos y pedidles los consejos que necesitáis para prepararos para el juicio particular de vuestras almas. Ellos os llevarán a Mi Santo Corazón con sus sabias[6] instrucciones que reciben de Mi Santo Espíritu para vosotros, y serán cauce de Mi Gracia para vuestras almas y el día que comparezcáis ante Mí, día que se acerca, os será más llevadero y aún encontraréis el consuelo de vivir en vuestras almas la Misericordia infinita de Mi Santo Corazón.

El juicio le corresponde al Hijo del hombre por la Voluntad de Mi Padre Santo[7], y el Espíritu Santo, que habita en vosotros[8], os iluminará vuestras conciencias, y así veréis todo como en el mismo instante que lo vivisteis en vuestras vidas.

No os preocupéis de ese momento, si os preparáis con rigor y con dulzura, pues estar ante el Hijo de Dios será lo más grande y hermoso de vuestras vidas. Estar ante El que tanto os amó, que dio su vida[9] por vosotros. Vuestros ojos se llenarán de la Luz de Dios y de Su infinito Amor por vosotros. Será ese infinito Amor el que os hará vivir un arrepentimiento y un dolor en vuestros corazones por vuestros pecados como nunca pensasteis que podía existir tanto dolor.

Yo os aviso, queridos hijos del alma, por Mi querida niña del alma, escuchadla porque lleva Mi mensaje de salvación a un mundo que no quiere escuchar la suave voz de su Dios[10] que le avisa con rigor y con amor del final de unos días que sembrarán el terror y el pánico en este mundo y en vuestras vidas, por la maldad de Satanás que ya está en este mundo como nunca ha podido hacerlo. Pero, hijos, no temáis, porque Yo estoy con vosotros[11] y no os suelto de Mi mano[12].

No temáis a quien puede haceros daño en el cuerpo y daros la corona de gloria que no se marchita[13] por vuestro testimonio de fe y de amor por vuestro Redentor[14]. Y temed al que puede perder el alma[15] y llevarlo a la condenación eterna.

Yo os aviso, queridos Míos, que escucháis Mis palabras y las ponéis en práctica. Escuchad Mis palabras, que lleguen a vuestro corazón y echen raíces y se conviertan en un árbol frondoso en el que aniden las aves perdidas y cansadas de este mundo de horror y de injusticia, y en vosotros encuentren la luz y el amor que necesiten para volver a Mí y encontrar lo mismo que vivís vosotros por Mi Misericordia.

Invitad a vuestra oración a vuestros hermanos. Me es agradable veros reunidos en Mi Nombre, en torno a Mi Santísimo Cuerpo y en presencia y con la asistencia de Mis sacerdotes santos, los que no se saltan ni una tilde de Mi Santo Evangelio y cuidan con infinito amor y delicadeza Mi Santísimo Cuerpo. Me alegra veros ir a confesar vuestros pecados con arrepentimiento y alegría. Yo estoy con vosotros.

Ánimo, hijos, no os asustéis de las malas noticias que os quieren impedir vivir Mis palabras. Yo os sostengo y os llevo de Mi mano[16] y no os dejaré, por muy mal que se pongan las cosas. ¿O pensáis que os puedo instar a hacer lo que luego no voy a proteger para que lo podáis vivir? Tened fe y confianza en vuestro Dios. Haced todo lo que esté en vuestras manos y después dejadlo todo en las Mías[17], que Yo cuido de vosotros y de todo lo que aquí está escrito para vosotros.

No temáis, pequeñuelos de Mi Alma, y sonreíd por el amor y la gracia que estáis viviendo, no os pongáis tristes, queridos niños de Mi Alma.

Cuidad al Papa con vuestras oraciones y sujetad vuestras críticas a Mi Santa Iglesia; no hacéis ningún bien a Mi plan de salvación hiriendo a la cabeza. Todo el cuerpo[18] es Santo porque Yo le vivifico y Mi Gracia está en ella. Perdonad y dejadlo todo en Mi mano. Rezad por los que blasfeman y cometen herejías[19] con sus palabras y obras, y están al frente de Mi Iglesia. Rezad y no os escandalicéis[20], pensad que todo esto tenía que pasar pues el pecado está en todos los hombres y aún más atacados son los que más peso tienen de responsabilidad en Mi Santa Iglesia, pero nunca sigáis lo que sabéis, por Mis Mandamientos, por el Evangelio y por la Luz de Mi Gracia, que no es de Mí[21]. Nunca, nunca lo sigáis pues la Iglesia deberá purificarse con rigor, con lejía de lavandero, y los corazones de todos Mis hijos deberán ser probados[22]. Para que en este mundo se haga justicia deberán verse las injusticias y las crueldades que hay en el interior de los hombres[23].

No os alarméis, seguid siempre unidos en torno al Papa y rezad por él, pues todo ocurrirá, pero Mi Santo Espíritu[24] nunca abandonará a Mi Santa Iglesia, siempre estará con ella hasta el final del mundo.

Sufriréis la desunión en la familia de los hijos de Dios. Sufriréis la ignominia de Mis amigos. Sufriréis la ruptura entre los hijos de Dios pero Yo estoy con vosotros y el que sigue Mi Camino siempre andará en la Luz de Mi Gracia. No os confundirán si no queréis ser confundidos, no seréis arrastrados por el mal si no queréis ser arrastrados, pero para esto no debéis separaros de los Sacramentos y de la Luz del Evangelio[25]. No hagáis nunca ni una sola concesión, pues después de una viene otra y así hasta acabar separándoos de Mí sin daros ni cuenta. No, hijos, no, que vienen días de rigor y de confusión a este mundo.

Los Sacramentos y el Evangelio. Sed firmes en la fe[26] que habéis recibido.

Vuestra Madre del Cielo vela por vosotros a cada instante. No temáis, Ella tiene el dominio pues lo ha recibido del Padre para liderar este combate final, pero siempre que la obedezcáis en Sus palabras: “Haced lo que Él os diga”[27]. Sólo así podréis estar agarrados fuertemente de Su mano. El que hace su voluntad y se separa de Mis palabras se suelta de Su mano irremediablemente y cae en el precipicio de las tinieblas y la oscuridad y allí es pasto de los ángeles caídos que buscan esas almas que andan errantes en medio de la oscuridad de sus pecados. ¡Y qué pecado hay en el hombre cuando rechaza Mi Santa Voluntad, Mis Palabras! Es el pecado que lleva a la condenación eterna, porque cuando no están Mis palabras en vuestras vidas están las del mundo, las de vuestras pasiones, las de Satanás. No hay término medio: No podéis vivir el Evangelio y vuestra voluntad que está inclinada al pecado y a la concupiscencia.

Ánimo, hijos, que todo esto es para vuestro bien[28] y un día seréis felices Conmigo en el Cielo. Aún un tiempo más, pero después veréis como todo ha sido para el bien de las almas que aman y amarán a Dios. Pues ése es vuestro trabajo en Mi mies, no sólo preocuparos de vuestra salvación, sino también de la salvación de vuestros hermanos. Almas que aún no Me aman, Me amarán. Bendito trabajo y esfuerzo del que lleva a Mi Gracia una sola alma[29] para que arrancada de las garras de Satanás viva en el Paraíso, por el esfuerzo y la oración, el sacrificio y la penitencia del que trabaja incansablemente en Mi mies.

Ánimo, hijos, que se acerca el día en que seréis felices Conmigo. Ánimo, hijos, que os llevo en Mi Corazón y no os abandono. Siempre estaré con vosotros[30].

Es hora de trabajar, de luchar y de amar Mi Salvación por encima de todo lo que os ofrece el mundo. No hagáis caso a los que os hablan de miedos[31], ellos no han abierto su corazón aún a Mi Misericordia en estas palabras que os hago llegar por Mi instrumento. Compadeceos de su incredulidad y de la gracia que no están aprovechando en sus vidas, y rezad por ellos con amor, con piedad.

La casa se quedará vacía, las maletas estarán en la puerta, el corazón se llenará de alegría porque un nuevo mundo está por venir y estáis llamados a vivir en él. Partid con alegría aunque de momento tengáis que sufrir un poco[32].

No abráis la puerta al enemigo, al enemigo de vuestra salvación, él no quiere que partáis hacia Mí, quiere que os quedéis en este mundo agarrados a él.

“Partid hacia Mí” significa desapegaros de todo lo que os rodea para prepararos y vivir pendientes del día en el que Yo, Jesús, he de venir. “Ven, Señor Jesús”[33] esté en vuestros corazones.

Agarraos fuertemente a Mí, a Mi Cruz, en ella está la salvación[34] de vuestras almas.

No tengáis miedo al león rugiente pues Yo, Jesús, le he vencido en Mi Cruz[35] y por Mi Sangre sois salvos[36].

Es tiempo de penitencia, de preparación para todo lo que está por venir, que está ya viniendo a vuestras vidas.

No os alarméis, pensad que todo tenía que suceder y debéis vivirlo con paz, con la paz del niño que sufre, pero está cogido de la mano de su padre y esa confianza en Su Amor le consuela y le da tranquilidad de que Él está y nada malo pasará.

Sólo hay un mal que debéis temer: La pérdida de las almas[37]. Temedlo, hijos, como el peor mal, el mal eterno. Todo lo demás: los dolores, el sufrimiento de un mundo convulso y perdido, sufridlo con paciencia en vuestras vidas porque os hará daño, pero ¿qué es el dolor de la cruz comparado con una eternidad de amor al lado del Hijo del hombre?

Os quiero, os amo, Mis queridos niños, tened fe en Mi Amor, tened confianza en Mi Amor[38]. No os alarméis, no tengáis miedo porque Yo, Jesús, estoy con vosotros y os amo como no podéis imaginar. Un día conoceréis el Amor Eterno, Insondable que hay en Mi Corazón por cada uno de vosotros. Ese día seréis sostenidos por Mi Misericordia para que vuestra débil condición humana pueda ver, conocer, el Amor de Dios por vosotros, queridos hijos de Mi Alma. 

¿Qué pasa en vuestro corazón que no esperáis con alegría Mi llegada sino con temor? ¿Cómo no esperáis el gran día que ha de llegar con esperanza, con amor y con alegría como se espera a quien se ama? Desead estar ante Mí porque se acerca vuestra liberación[39]. Tened presente Mi Amor en cada instante de vuestra vida y vuestra vida se llenará de alegría aún en medio de la prueba.

Esperadme, hijos, esperadme, que llego pronto a ti, querido pueblo Mío, Israel, amor de Mis entrañas.

Nunca os dije que fuera fácil, pero siempre estaré con vosotros.

Paz, paz a vosotros[40], querido pueblo Mío, os llevo tatuados en las palmas[41] de Mi mano. Aunque una madre se olvide de ti, Yo nunca me olvidaré de ti[42].

Sed como corderos en medio de lobos[43]. Aprended de Mí que soy Manso y Humilde de corazón[44].

“En[45] el horizonte hay una luz, ya llega, es el Hijo del hombre que viene a regir la Tierra[46]. Amén. Amén. Le veréis vestido de Gloria y Majestad[47]. Suyo es el poder y el juicio de este mundo. El juicio le ha sido entregado por el Padre Eterno porque Él se sometió a la Voluntad Del que rige el Cielo y la Tierra y el Abismo, y murió en la Cruz[48] en el acto Perfecto y Sagrado de obediencia al que da la Vida y la Muerte. Y muriendo nos dio la Vida, nos redimió del pecado y abrió las puertas del Paraíso[49] para los hijos de Dios. Él es el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin[50]. Fue insultado, abofeteado[51], maltratado y crucificado[52] por los hombres que no reconocieron al Hijo de Dios[53]. Pero ahora viene, viene a juzgar[54] el mundo por Su Sangre vertida, derramada para expiar nuestras culpas[55].
Llega con Poder, entre nubes[56], con la Gloria y Majestad que le es debida. Ya no habrá más muerte, ni lágrimas[57] porque todo el pecado y el mal han sido vencidos por la Sangre del Cordero[58] y he aquí que viene para redimir al hombre de su cautiverio e instaurar el Reino de Dios[59] en el mundo. Le visteis crucificado, Le veréis Glorioso con el Bastón de Mando para juzgar a todas las naciones[60]. Le visteis ensangrentado, desfigurado, Le veréis en una Belleza y Hermosura que irradiará el Bien y la Luz a todo el Universo.
He aquí que llega, preparad vuestro corazón, hijos, al Altísimo porque llega Jesucristo, nuestro Dios y Señor. Aleluya. Amén.
Le visteis cargado con la Cruz, el signo de la cruz[61] Le precederá en el cielo y anunciará que ya llega El que murió en ella por todos. Es el signo, fue Su trono de inmolación para salvar este mundo, ahora Le veréis en el trono de Gloria rodeado de Sus ángeles y de la Majestad y Gloria que hará temblar los cimientos del orbe. Aleluya.
Hijos de los hombres, está anunciado en vuestros corazones. Esperad al Rey de la Gloria. ¡Aleluya!
Abrid vuestros corazones a este anuncio de Gloria. Amor Le es debido al Rey de la Gloria. ¡Aleluya! Gloria al Rey. ¡Aleluya! Hijos de los hombres, que se acerca, que ya llega vuestro Rey y Señor, como alegres vasallos preparaos para recibir al Rey de la Gloria. Amén.
Aleluya. Preparaos para escuchar al coro de los ángeles, al cielo que se viste de gloria.”

Hijos[62], pensad en este día que se acerca para Mi gloria y Mi alegría de llevaros Conmigo al Reino de Mi Padre[63], que está en los Cielos.

________________________
[1] Ef 1, 1-14 ; Rom 8, 28-30
[2] Lc 22,61-62
[3] Is 59, 2
[4] 1 Pe 3, 8-9
[5] 1 Pe 5, 8
[6] Jer 3, 15
[7] Jn 5, 26-27
[8] Rom 8, 9 ; 1 Cor 3, 16
[9] 1 Jn 3, 16
[10] Dan 9, 11.14
[11] Mt 28, 21
[12] Jn 10, 28-29
[13] 1 Pe 5, 4
[14] Lc 23,41-43
[15] Lc 12, 4-5
[16] Jn 10, 28-29
[17] Mt 11, 28 ; Prov 16, 3
[18] 1 Cor 12, 27 ; 1 Cor 12, 13
[19] Hch 20, 29-30 ; 1 Tim 4, 1
[20] Jn 16, 1-3
[21] 2 Jn 9-11
[22] Ap 2, 10
[23] Jn 16, 8
[24] Jn 16, 13-15 ; 1 Cor 2, 12-13 ; Rom 8, 26-27
[25] Sal 119, 105
[26] 1 Cor 16, 13 ; 1 Pe 5, 9
[27] Jn 2, 5
[28] Rom 8, 28
[29] Sant 5, 19
[30] Mt 28, 21
[31] Jer 1, 17
[32] 1 Pe 5, 10 ; Ap 2, 10
[33] Ap 22, 20
[34] 1 Cor 1, 18
[35] Col 2, 13-15
[36] Rom 5, 9 ; Ap 5, 9
[37] Mt 10, 28
[38] Prov 3, 5
[39] Lc 21, 28
[40] Jn 20, 21
[41] Is 49, 16
[42] Sal 27, 10 ; Is 49, 15
[43] Mt 10, 16
[44] Mt 11, 29
[45] En este momento nota Isabel que no es el Señor quien habla, cuya voz le es familiar.[46] Sal 96, 13 ; Sal 98, 9
[47] Mc 13, 26 ; Ap 1, 7
[48] Rom 5, 8
[49] Lc 23, 43
[50] Ap 1, 8; 22, 13
[51] Mt 26, 67
[52] Mt 27, 35
[53] Jn 1, 10-11
[54] Sal 98, 9 ; 2 Tim 4, 1
[55] Mt 26, 28
[56] Lc 21, 27 ; Ap 1, 7
[57] Ap 21, 4
[58] 1 Pe 1, 18-19
[59] Ap 11, 15
[60] Mt 25, 32
[61] Mt 24, 30
[62] La persona que recibe este mensaje advierte que es de nuevo la voz del Señor quien le habla.
[63] Jn 14, 2-3 ; Sant 2,5

Nota: El director espiritual de Isabel escribe lo siguiente:
“Conviene tener presente que las citas bíblicas que van a pie de página no forman parte del mensaje, sino que son un añadido posterior: son sólo ilustrativas e indican una concordancia textual entre el mensaje y las mismas. Pero no se pretende demostrar o interpretar la Palabra de Dios a la luz del mensaje.
Al poner a disposición estos mensajes de todo el que quiera conocerlos se hace con la confianza de que un día gocen de alguna aprobación eclesiástica y en el sometimiento al juicio de la autoridad de la Iglesia en cuanto a su origen sobrenatural, pero con la persuasión de que no contienen nada que vaya en contra ni del dogma, ni de la moral de la Iglesia. De momento están acogidos al decreto de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe (AAS, 58, nº 16, de 29-12-1966) aprobado por el Beato Pablo VI permitiendo la publicación de escritos de esta índole. Ojalá contribuyan a la nueva evangelización que el Papa Francisco nos propone incansablemente.” http://elpastorsupremo.es/

Fuente:
http://www.elpastorsupremo.es/wp-content/uploads/2016/09/III%C2%AA-EDICI%C3%93N-LIBRO-MENSAJES-DEL-DIA-SIETE.pdf

Mensajes de la vidente Isabel publicados en este blog:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/vidente-isabel/ 

Enlaces a todos los Mensajes en PDF:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/mensajes-actuales/

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