Experiencias previas y Preparación para el Aviso, por Luis Eduardo López Padilla

Publicación autorizada por su autor, Luis Eduardo López Padilla, de su libro, “EL GRAN AVISO DE DIOS.”
http://www.apocalipsismariano.com/@lopezpadilla7

Del Libro: El Gran Aviso de Dios.
Escrito por: Luis Eduardo López Padilla

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VII
Experiencias previas y
Preparación para el Aviso

Tenemos conocimiento de que algunas personas ya han tenido la experiencia previa del Aviso por lo menos en la parte interna, es decir, en el hecho de ver su conciencia ante Dios; y otros casos de personas que han tenido algunas vivencias similares a una especie de Juicio Particular, ya sea en sueños, o bien, en momentos posteriores a algún accidente donde por instantes “perdieron su vida”, en una muerte aparente o muerte clínica, porque dejaron de responder sus signos vitales, pero en la que no se registró una muerte auténtica, pues no hubo una separación completa del cuerpo y del alma, que es lo que realmente ocurre en la muerte.

Por ejemplo, en Garabandal, España, en uno de los días de las apariciones, una persona vivió anticipadamente el dolor y el efecto liberador que sentiremos el día del Aviso. Se trata del francés Jean Caux, médico esteticista de París, que fue invitado por Conchita para filmar un milagro eucarístico que tendría lugar el 18 de julio de 1962. El hombre en cuestión disponía de un equipo profesional, cámara de 16 milímetros, etc., pero confesará más adelante con mucha humildad, que de ningún modo estaba preparado para encontrarse con Cristo.

El propio Jean Caux relata un año después lo que ocurrió, cuando quiso filmar dicho milagro eucarístico:

“… No pude filmar nada; justo en el momento en que veía la hostia que desaparecía de la boca de la niña, en ese punto sentí un dolor espantoso, que me ahogaba, por un Dios que no pude más que entrever y que se alejaba de mí. Y fue justo en ese momento nunca antes había pensado en ello cuando me di cuenta que me hallaba en estado de pecado mortal. Lloré por ese dolor, y comprendí en ese instante qué son el infierno y el pecado… Era un dolor demasiado grande, creo que si no es porque Dios me permitió ver el milagro eucarístico— no se hubiera alejado de mí ese dolor tan profundo que creí que me iba a matar y que sigue aún traspasándome el corazón… Quiero añadir que aunque fue intenso el dolor, prefiero haberlo sufrido, porque ahora sé quién es Dios y lo que quiere de mí, lo que es el infierno de no ver a Dios y lo que es ese dolor del cual no dudaré de hoy en adelante… sólo Dios me importa.”(Citado por Luis E. López Padilla. Garabandal.… P. 82.).

También Vassula Ryden ha pasado de alguna forma por un proceso parecido, aunque no idéntico, de lo que será el Aviso. En un discurso que pronunció el 23 de enero de 1992, ante la Conferencia Ecuménica del Consejo Mundial de las Iglesias, ella dice lo siguiente: “El Ángel me envió una Purificación. Comenzó a mostrarme todos los pecados de los que yo no me había arrepentido, pero lo hizo de una manera muy especial, muy especial, ya que era como si Dios mismo viera nuestros pecados y no como los vemos nosotros. Y hay una gran diferencia. Yo sufrí mucho porque me odiaba a mí misma y odié todo lo que había estado haciendo.” (Ob. Cit. P. 24.)

También, en una conferencia en Madrid, el 13 de diciembre de 1997, Vassula dijo: “He pasado por una Purificación. Es una gracia y por tanto no temáis. Sí sufriréis, porque os daréis cuenta de lo que realmente sois y de lo que no habéis hecho por Dios. Lloraréis por remordimiento, cuando veáis vuestro real yo en la Purificación, porque Dios de esta manera os estará dando una revelación de vuestro yo interior. Y cuando os veáis a vosotros con los ojos de Dios, realmente os llevaréis una sorpresa, porque siempre pensamos que estamos bien, pero cuando pecamos, nuestros pecados son enormes a los ojos de Dios. Y os arrepentiréis y os estaréis llorando pensando cómo habéis sido capaces de hacer estas cosas, porque frente a Dios os veréis a vosotros mismos tan pequeños, y veréis ante vosotros esa pureza de Dios. Dios no os estará señalando con el dedo, sois vosotros los que os estaréis viendo a vosotros mismos en el interior y estaréis verdaderamente llorando, esa es la Purificación.”(Ob. Cit. P. 12.)

Igualmente, Santa Faustina Kowalska experimentó personalmente un “Juicio” donde se le permitió ver sus pecados, como Dios los ve. Ella escribió acerca de esta experiencia espiritual: “En una ocasión fui llamada ante el (Trono del) Juicio de Dios. Estaba sola ante el Señor. Jesús apareció como lo conocemos en Su Pasión. Después de un momento, sus heridas desaparecieron con excepción de cinco, las de sus manos, sus pies y su costado. Súbitamente vi la condición completa de mi alma tal como la ve Dios. Pude ver claramente todo lo que disgustaba a Dios. Yo no sabía que tendremos que rendir cuentas hasta de las más pequeñas faltas.”

“¡Qué momento! ¿Quién podría describirlo? Estar en presencia del Dios Santo y Trino.” Jesús me preguntó “¿Quién eres?” Yo contesté, “Soy tu sierva, Señor”. Él me dijo “eres culpable de un día de fuego en el Purgatorio... ”(Diario de la Divina Misericordia. Editorial Padres Marianos de la Inmaculada Concepción del Santo Rosario. Stockbridge, Mass. 2000.)


Un Caso Especial

Existe la historia de un sacerdote católico de nombre Stephen Scheier que cuenta la experiencia que tuvo en 1985 después de haber tenido un grave accidente automovilístico. Antes de mencionar su experiencia, que resulta muy aleccionadora para el tema que estamos tratando, él relata que su vida como sacerdote se ajustaba a los lineamientos y normas light que había en su parroquia, es decir, a una práctica sacerdotal muy acomodada al gusto de los fieles, evitando hablar de temas de dogma, de moral, de doctrina de la Iglesia, de compromisos cristianos fuertes, etc. con objeto de poder allegarse la amistad de los fieles y ellos pudieran dar buenos donativos y limosnas a la parroquia y ésta pudiera ir creciendo en todos sentidos; claro, menos en el espiritual que es el que importa.

Dice el sacerdote que después del accidente se encontró ante el Juicio de nuestro Señor. No le veía. Se decía mucho sobre mi vida. Lo único que hice cuando escuché sobre aspectos particulares de mi vida, fue repetir internamente, “sí… sí es verdad”. No había nada que rebatir. Al término de que Dios hablara, dijo: “Tu sentencia por toda la eternidad es el infierno”, y pensé internamente, “lo sé, esto es lo que yo merezco”. En ese momento escuché una voz femenina que dijo: “Hijo, por favor, perdona su vida.” Nuestro Señor dijo: “Madre, ha sido sacerdote por doce años para sí mismo y no para Mí. Déjale que cumpla con el castigo que merece.” Entonces le escuché decir a Ella en respuesta: “Pero Hijo, si le damos gracias y fortalezas especiales, veremos si así reacciona… Si no lo hace, entonces que se haga conforme a Tu Voluntad.” Hubo una pausa de silencio. Y el Señor dijo: “Madre, es tuyo” (Video. Prophecies and the New Times. Maxkol Productions. 1996).

Este caso particular no revela el ejemplo claro de lo que será el Aviso profetizado para el Final de los Tiempos, sino más bien la experiencia de un sacerdote que después de haber tenido un accidente automovilístico muy grave le llevó a pasar por un proceso en el que Dios nuestro Señor le hizo ver que su vida como sacerdote al servicio de Dios y de las almas no estaba conforme al Evangelio, y por tanto merecía el fuego del infierno eterno.

Lo que queremos aquí reflexionar es el hecho de que así como el sacerdote, por una intervención especialísima de la Virgen María, tuvo una nueva oportunidad para corregir el camino, convertirse y desarrollar adecuadamente su vocación sacerdotal al servicio de Dios y de las almas; de la misma manera, todos los que tengamos que pasar por el Aviso de Dios, tendremos una nueva y brillantísima oportunidad para corregirnos y para vivir como Dios espera de cada uno en nuestra vida cristiana.


Preparación Interior

Siguiendo la analogía del Juicio Particular, el Aviso es algo que puede y debe de ser preparado interiormente. El hecho de que después del Aviso seguiremos viviendo, no debe llenarnos de simple espera. Esto sería más propio de hombres insensatos que dejan escapar un tesoro de entre las manos; por eso, para obtener un máximo provecho de esta gracia única en la historia, es más razonable actuar del mismo modo que si nos dieran la noticia de que nos vamos a morir en una fecha cercana y determinada. Aún en el caso de que tuviéramos una vida espiritual activa, esa noticia nos espolearía a poner los medios para mejorar en lo posible antes de aquel día. Con mucha mayor razón nos tendríamos que preparar en el caso de que nuestra vida sea de tibieza o de pecado.

Por tanto, Dios nos pide que estemos preparados para este Juicio Suyo con el fin de que esta confrontación de nuestro personal estado interior frente a Su Infinita Belleza, obtenga el máximo fruto de acercamiento espiritual a Dios, y sea lo menos traumática posible para nosotros. Para ello nos sugiere que nos examinemos más cada día y recemos en reparación. Dice Dios Padre a Mathew Kelly: “¿Ves ya lo importante que son estos tiempos? No esperéis a este Juicio en Pequeño, debéis empezaros a mirar a vosotros mismos más de cerca para poder ver vuestras faltas y arrepentiros. Sois afortunados de tener la fe necesaria para leer, creer y aceptar este mensaje; no debéis apartaros de él con indiferencia. Debéis examinaros más cada día y rezar en reparación. Todos vosotros sed como el ciego. Cada día deberíais gritar: “Señor, abre mis ojos, y mi Hijo abrirá vuestros ojos para que podáis ver vuestra miseria y os arrepintáis.”(Kelly Mathew. Words of God. Batesman Bay. N.S.W. Australia. 1993. P. 41).

Asimismo, la Santísima Virgen pide tres cosas para realizar esta preparación personal y enfrentar de mejor manera el Aviso:

  • Ser humildes
  • Hacer caso de los mensajes de urgente conversión que vienen en las múltiples manifestaciones extraordinarias que Ella está llevando a cabo en todo el mundo, y,
  • Vivir en gracia de Dios.

Para los que se ríen de todo esto, y que la Santísima Virgen ha manifestado con toda tristeza que son muchos, sólo queda el lamento trágico del Evangelio: “más les valdría no haber nacido”. Por el contrario, para los que vivan de acuerdo con el mensaje de la Virgen y el espíritu del Evangelio, el Aviso supondrá, además de un mayor conocimiento personal, una especial madurez espiritual y un fuerte impulso en el crecimiento espiritual para prepararse a los acontecimientos dolorosos y a la gran prueba que viene para el mundo y para la Iglesia.

Asimismo, una constante en el mensaje del cielo de los últimos años es percibir el dolor de la Virgen y de nuestro Señor por el desprecio generalizado de muchos hombres hacia este tipo de Avisos. El racionalismo imperante se ha introducido tanto en nuestro modo de vivir que nos parece casi imposible que Dios se dirija a nosotros fuera de los cauces normales. La Voluntad de Dios la limitamos a lo que a nosotros nos parezca razonable, medible y cuantificable. Nos hemos olvidado que “para entrar en el reino de los cielos hay que hacerse como niños” (Mt. XVIII, 3). Hemos olvidado que Dios sabe más y que “sus caminos no son nuestros caminos” (Is. LV, 8). Hemos olvidado también, que aquel primer domingo de Ramos dijo Jesucristo: “Si estos callan, gritarán las piedras” (Lc. XIX, 40).

Ante esta actitud actual hay que oponer una acción callada de difusión constante del mensaje mariano en nuestro entorno. Dios Padre se lo dice a Mathew Kelly: “Hoy es el día; haced lo posible por renunciar a vosotros mismos y por dejar que Cristo reine en vuestras vidas. Nunca estaréis preparados para el Juicio en Pequeño, pero algunos lo estarán más que otros. Tenéis que aspirar a ser uno de aquellos y a llevar tantos como podáis a estar preparados, o tan preparados como sea posible” (Idem P. 42).

“Sobre todo, no temáis. No os digo todo esto para asustaros. No, simplemente tratad de ser mejores cada día; más que esto no podemos pedir. Soy vuestro Dios, Soy perfectamente Justo y perfectamente Misericordioso. Sois hijos e hijas mías, ¿No mira un Padre por sus hijos? Os envío este mensaje para ahorraros todo el dolor que pueda, pero el dolor que experimentaréis al ver las tinieblas de vuestra alma es un acto de Amor por mi parte. ¿No veis que esto hará volver muchas almas, muchas almas a un Amor a Mí más pleno? Esto salvará muchas almas del fuego del infierno.”

“Este es el mensaje más importante de todos: “Yo soy el Señor vuestro Dios, vosotros sois Mis hijos y Mis hijas a quienes Amo muchísimo, y mis mayores delicias las tengo en estar con vosotros, y quiero estar con vosotros por toda la eternidad. Todo lo que hago, lo hago por amor vuestro, hijos míos. Confiad en mí, vuestro Padre celestial.” (6 de junio de 1993) (Idem P.43).

Finalmente, Dios Padre asegura que “a los que se arrepientan, se les dará una sed insaciable de esta Luz. Su Amor por Mí será entonces tan fuerte, que unido al Corazón Inmaculado de María y al Sagrado Corazón de Jesús, aplastarán la cabeza de Satanás y todos los que Me Amen se unirán para formar el carcañal que aplaste a Satanás.”(Ibídem)

Desgraciadamente, es de temer que también muchos no responderán positivamente a la gracia del Aviso. Incluso el propio Dios Padre dice a Mathew Kelly: Sé que piensas que esto (el Juicio Pequeño) suena como algo muy bueno, pero desgraciadamente ni siquiera esto podrá traer a todo el mundo a Mi Amor. Algunos incluso me volverán más la espalda, serán soberbios y obstinados” (Idem).

Ante esta realidad innegable que habremos de enfrentar, la pregunta que nos resta por hacer es ¿cuándo ocurrirá este Aviso? Este punto lo analizaremos en el siguiente capítulo.

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Fuente:
http://www.apocalipsismariano.com/index.php/articulos/profecia/503-la-iluminacion-de-las-conciencias 

Escritos de Luis Eduardo López Padilla publicados en este blog:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/luis-eduardo-lopez-padilla/

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