Acontecimiento Venturoso para la Iglesia, por Luis Eduardo López Padilla

Publicación autorizada por su autor, Luis Eduardo López Padilla, de su libro, “EL GRAN AVISO DE DIOS.”
http://www.apocalipsismariano.com/@lopezpadilla7

Del Libro: El Gran Aviso de Dios.
Escrito por: Luis Eduardo López Padilla

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IX
El Gran Aviso ligado
a un Gran Milagro

(Continuación…)

Acontecimiento Venturoso para la Iglesia

El futuro Milagro de Garabandal coincidirá con un acontecimiento venturoso para la Iglesia. En efecto, la vidente Conchita ha dicho que el gran Milagro coincidirá con un acontecimiento importante para la Iglesia. Antes de profundizar sobre este hecho y de hacer suposiciones al respecto, conviene dejar claro lo siguiente: las apariciones se desarrollaron de 1961 a 1965, y fueron simultáneas a la convocatoria y desarrollo del Concilio Vaticano II. La virgen anunció a las niñas la muerte de Juan XXIII y les predijo también que su sucesor continuaría el Concilio y lo llevaría a su término.

Como el Vaticano II es, sin lugar a dudas, un hecho capital en la historia de la Iglesia del siglo XX, su coincidencia con las apariciones de Garabandal no puede ser casual. A este respecto, conviene dejar claro que el Aviso, tal y como ya hemos visto suficientemente, se producirá más bien después de un suceso difícil para la Iglesia, “algo como un cisma”. Por tanto, así como ya vimos que el Aviso será reflejo de un misterio doloroso para la Iglesia, el gran Milagro lo será con un misterio gozoso en la vida de la Iglesia.

Así pues, el día del Milagro coincidirá con un gran acontecimiento para la Iglesia. ¿Es posible hacerse la idea en qué coincidirá dicho acontecimiento? Aunque sabemos que es arriesgado hacer suposiciones, vamos a citar, sin embargo, algunas reflexiones que puedan arrojar luz al respecto. Conchita, a una pregunta que se le hizo en el año de 1974 sobre el tema, ella contestó lo siguiente:

Es un hecho singular en la Iglesia que ocurre en contadas ocasiones y que nunca ha sucedido en mi vida. No es nada nuevo ni extraordinario, sencillamente es algo raro, como la definición de un dogma, algo que afectará a toda la Iglesia. Ocurrirá el mismo día que el Milagro, pero no como consecuencia de éste, sino por pura coincidencia.”

Todos estos detalles despiertan nuestra inquietud. ¿De qué naturaleza será este acontecimiento? ¿Cuál no será su importancia para merecer coincidir con el día del Milagro, del que afirman los videntes será el mayor que Jesucristo haya hecho en la historia de la humanidad?

De acuerdo con el diario personal de Conchita, este acontecimiento venturoso para la Iglesia no ha ocurrido en vida de Conchita, y como ella nació el día 7 de febrero de 1949, podemos ya eliminar un cierto número de probabilidades de hechos o acontecimientos venturosos que han ocurrido en la vida de la Iglesia y que coinciden con la vida de Conchita:

  1. Beatificaciones o canonizaciones de almas virtuosas
  2. Fundación de nuevos institutos religiosos
  3. Los grandes viajes papales
  4. Congresos marianos
  5. Años santos (1950, 1975, 1987/1988, 2003-2004)
  6. Elección de un nuevo Papa (1958, 1963, 1978, 2005)
  7. Un Concilio, Sínodo o Consistorio
  8. Un nuevo Catecismo de la Iglesia
  9. La definición de un nuevo dogma mariano (el de la Asunción de María a los cielos en cuerpo y alma, del día 1ro de noviembre de 1950)
  10. La institución de una nueva fiesta litúrgica (María Reina, 1955)
  11. Consagraciones del mundo al Sagrado Corazón y al Inmaculado Corazón de María, (1984, 2000)

Parece inevitable pensar que pueda realizarse en el seno de la Iglesia un suceso importante y feliz en el futuro inmediato que no esté relacionado con el Concilio Vaticano II. En este contexto surge una hipótesis: la unidad de las Iglesias, es decir, la reconstrucción de la Iglesia primitiva por la reconciliación de los católicos y ortodoxos.

Recordemos que rota la unidad de las iglesias de Oriente y Occidente en el año de 1054, fue restablecida oficialmente en un par de ocasiones, pero sin resultados permanentes. Las divergencias entre católicos y ortodoxos no parecen insalvables, son más bien sentimentales que doctrinales; si bien se han concretado en dos puntos dogmáticos:

  1. El primado de Pedro, obispo de Roma, sobre los demás obispos, como sucesor de Pedro.
  2. La procesión del Espíritu Santo, punto de la teología dogmática debatido por siglos. Los orientales dicen que el Espíritu Santo procede “del Padre por el Hijo”, mientras que los occidentales utilizamos la fórmula “del Padre y del Hijo”.

Hay otros puntos secundarios. Sin embargo, también es necesario subrayar los puntos de unión entre ambas iglesias: una y otra aceptan la Sagrada Escritura y transmiten la Tradición Apostólica, tienen verdaderos sacramentos, especialmente el sacerdocio y la Eucaristía y honran con ferviente devoción a la Madre de Dios.

Así, las dos ramas de Oriente y Occidente permanecen unidas en Cristo por la Eucaristía y por el Espíritu Santo. Sustancial y teológicamente la inmensa hueste de los ortodoxos y católicos constituyen una gran familia en María” escribió un obispo francés, Mons. J. Rupp, haciéndose eco del teólogo ortodoxo ruso del siglo pasado Vladimir Soloviev:

“La Iglesia, Una, Santa, Católica y Apostólica subsiste esencialmente tanto en Oriente como en Occidente y subsistirá eternamente, a despecho de la hostilidad y el cisma temporales de las dos mitades del mundo cristiano.” (Citado por Luis E. López Padilla. Garabandal. Ob Cit)


La Unidad de las Iglesias

Si pensamos realmente que pueda existir esta reconciliación en un futuro cercano, resulta claro que precisamente desde el final de las apariciones de Garabandal se han dado pasos importantes en este sentido.

Una nueva etapa fue abierta con el pontificado de Juan Pablo II que manifestó en repetidas ocasiones su vivo deseo de recuperar la plena comunión con doscientos millones de ortodoxos que suman los patriarcados de Constantinopla, Alejandría, Antioquía, Jerusalén, Moscú, Servia, Rumania, Bulgaria, Georgia y la iglesias autocéfalas (independientes) de Chipre, Grecia, Polonia, América y las iglesias autónomas de Finlandia y Japón. El Papa no ocultó su esperanza de que esta comunión se restablezca totalmente con motivo del tercer milenio cristiano. Vio en ello la condición previa para que el diálogo con los protestantes pudiera llegar a resultados tangibles.

Por último, Benedicto XVI está también en pro para restablecer lo más pronto posible esta ansiada unión, como lo fue su reciente visita a Turquía en noviembre del 2006.

Conviene pues mantener la cabeza fría. El camino a la unidad requiere todavía tiempo y exigirá grandes trabajos teológicos y abundantes oraciones y sacrificios. Hará falta vencer prejuicios más que milenarios, pues al cisma de 1054 habían precedido muchos siglos de incomprensión y de frialdad tanto en Oriente como en Occidente. Sin embargo, no obstante se tiene la impresión de que el clima actual es el más favorable desde hace nueve siglos. La reconciliación de los grandes bloques de la Iglesia primitiva ha dejado de ser una utopía, para convertirse, bajo la acción invisible del Espíritu Santo, en una formidable y razonable esperanza.

Esto será ciertamente un suceso inaudito para la Iglesia que el Milagro de Garabandal lo refrendaría, por así decirlo, con el sello de Dios. La Madre de Dios, la Theotókos, como la llaman los griegos, se asociaría así a la reconciliación de sus hijos de Oriente y Occidente.

Ahora bien, ¿hay algún indicio en las apariciones de Garabandal para apoyar esta hipótesis, y que nosotros vemos cada vez como la más firme opción?

  1. En primer lugar podemos mencionar que el 16 de agosto de 1961 el Padre Luis Andreu, que había muerto hacía poco, se manifestó a las videntes en una aparición. Este eminente políglota, que había visto por anticipación el Milagro, les enseñó a rezar el Ave María en griego. ¿Por qué la Virgen, nos preguntamos, quiso que las niñas aprendieran a rezar en griego, es decir, en una de las principales lenguas de la liturgia ortodoxa?
  2. En segundo lugar, hay una curiosa coincidencia de fechas. En efecto, la ruptura, hasta hoy definitiva, entre católicos y ortodoxos se consumó el 16 de julio de 1054. Es precisamente esta fecha la elegida por la Madre de Dios para aparecerse a San Simón Stock, dos siglos más tarde, el 16 de julio de 1251, bajo el título de Nuestra Señora del Monte Carmelo, advocación que el Cielo eligió precisamente para sus apariciones en Garabandal, como para insinuar que el gran cisma de Oriente concluirá bajo el signo del Monte Carmelo. Vale la pena recordar que el Monte Carmelo, situado en Palestina, evoca al profeta Elías, muy venerado en Oriente, y que habrá de aparecer muy pronto para amonestar a los judíos, condenar los errores diabólicos del Anticristo y preparar la Segunda Venida de Cristo, tal y como está profetizado. La orden del Carmen nació allá y de allí fue transplantado al Occidente en la época de las invasiones turcas. El retorno de Elías pues, será el último plazo fijado por Dios “para aplacar la cólera antes de que estalle” (Ecle XLVIII, 10).
  3. En tercer lugar, en varias ocasiones las niñas de Garabandal llegaron a decir que la Santísima Virgen en repetidas ocasiones les había hablado de la unión de las iglesias y que había que orar y trabajar mucho por este propósito.
  4. Y en cuarto lugar, finalmente, no deja de ser ilustrativo que precisamente en las revelaciones del Sagrado Corazón de Jesús a la Señora Vassula Ryden de religión ortodoxa griega, nuestro Señor le haya hablado de la autenticidad e importancia de las apariciones de Garabandal, amén de que el propósito esencial de las revelaciones a Vassula es precisamente el lograr la ansiada unidad de las iglesias.

Por todo lo anteriormente dicho, somos de la opinión de que el gran Milagro de Garabandal que ocurrirá entre un lapso de entre ocho días y doce meses después del Aviso, coincidirá un jueves, con el acontecimiento grandioso de la Unidad de las Iglesias, particularmente la Católica y la Ortodoxa.

Por todo lo anterior, estamos convencidos que mientras el Aviso será contrapunto de un misterio doloroso para la Iglesia —el cisma—, el Milagro anunciado será contrapunto de un misterio gozoso en la vida de la Iglesia —la Unidad de las Iglesias. De igual forma, mientras que el Aviso sería como el Sacramento de la Penitencia y Reconciliación para todos los hombres, el Milagro sería el Sacramento de la Eucaristía para una humanidad que está hambrienta del verdadero Dios y Señor.


Nota (a)

A raíz de los últimos acontecimientos catastróficos que han venido ocurriendo en diversas regiones del planeta, hay quienes piensan que el Gran Aviso de Dios profetizado en Garabandal y en otros lugares auténticos de apariciones marianas pudiera ocurrir ya en cualquier momento. Cada vez más se transmiten “supuestos mensajes celestiales” de que hay que esperar el Aviso para fines de este año o el que viene, etc. provocando con ello un descrédito a la profecía por su aparente incumplimiento. Así, el tiempo pasa y no sucede nada con el Aviso. Pero esto no es así.

En efecto, una vez que ha tenido lugar la muerte de Juan Pablo II y la elección de Benedicto XVI, como se ha dicho en otros lugares, las profecías se han vueltos más claras en cuanto a su comprensión y realización. En este sentido, el Aviso no podrá ocurrir hasta que no tengan lugar los siguientes eventos:

  • El Cisma de la Iglesia que traerá el enfrentamiento de legitimidad entre dos Papas. (La tesis se expone en el libro del suscrito, intitulado: Dos Papas en Roma, octubre del 2007).
  • Caos social y graves revueltas sangrientas en distintos puntos del planeta, principalmente en Medio Oriente y Europa.
  • Una violenta revolución comunista en Roma con gran derramamiento de sangre.
  • Como consecuencia de lo anterior, un Santo Padre se ve obligado a huir de la Ciudad Eterna, sobre los cadáveres de sus sacerdotes.
  • Crisis mundial identificada por un caos económico y una virtual guerra mundial.
  • Aumento de catástrofes en número e intensidad (terremotos, tsunamis, erupciones volcánicas, epidemias).
  • Descubrimientos que cambiarán el paradigma de la Historia hasta ahora conocida.
  • Proclamación del Dogma de María Corredentora.

Como notará el lector, el Gran Aviso de Dios es el último de una serie de “avisos” que ya han empezado y que tomarán mayor frecuencia, fuerza y crudeza conforme nos acerquemos al fin de la primera década del tercer milenio (2010) , trayendo consigo no sólo cientos de miles de pérdidas humanas sino, como se ha dicho, un cambio en el paradigma de la Historia conocida a raíz de algunos descubrimientos que obligarán al hombre a replantearse el origen de la humanidad, pretendiendo tergiversar el sentido de las Escrituras. Esta nueva realidad que ya ha empezado a develarse servirá en su momento, entre otras cosas, como fundamento y autoridad del gobierno del Anticristo.

Así, el Aviso no sucederá antes del 2010 como algunos piensan. Aunque dicho acontecimiento ya está cercano, todavía debe la humanidad entera pasar por un gran sufrimiento y ciertos cambios políticos, económicos, históricos, religiosos, naturales y sociales. No obstante, de improviso, cuando menos se espere, los sucesos empezarán a ser sucesivos y vertiginosos. El Gran Aviso será el último de una serie de preavisos y el primero de una serie de grandes acontecimientos que desembocarán en el reinado del Anticristo y la Gran Tribulación.

En el campo de la Iglesia, tiene primero que terminar el Pontificado de Benedicto XVI, sólo entonces nos encaminaremos sin ninguna duda a partir de un cónclave al enfrentamiento de dos Papas. Poco tiempo después, y como efecto de un recrudecimiento militar en Medio Oriente y de un enfrentamiento de civilizaciones es que tendrá lugar un ataque árabe-comunista en Europa, particularmente en Italia, en cuya revolución el Santo Padre se verá precisado a huir de Roma. Entonces, el Aviso está ligado a un acontecimiento doloroso para la Iglesia, y ese acontecimiento desgarrador no será otro que el gran cisma. Asimismo, el Aviso no vendrá hasta en tanto el Santo Padre, según la visión de San Pío X y la visión del Secreto de Fátima, huya de Roma sobre los cadáveres de sus sacerdotes. Así pues, el Aviso vendrá en medio de un gran caos y confusión. Todo esto lo confirman múltiples videntes serios y auténticos según se ha explicado a lo largo del presente libro.

Otro hecho que para muchos pasa desapercibido es que una vez que venga el cisma y aparezcan los dos Papas, una de las principales líneas de autenticidad del legítimo y verdadero Papa será su adhesión a la Eucaristía y a María Santísima; y precisamente en momentos de gran confusión para la Iglesia, el Papa verdadero proclamará a María como Corredentora. Esto ocurrirá poco antes del Aviso. Como ya se ha dicho, en 1990, una vidente en Colorado, USA, T. López, recibió un mensaje de la Virgen de que el momento del gran silencio, donde nuestro interior nos sería revelado, ocurriría cuando se proclamara su último título (de estos tiempos).

Antes de que todo esto ocurra, en el campo económico nos enfrentaremos a un caos sin precedente, con el colapso del dólar y el sistema financiero mundial provocado, entre otras causas, por el egoísmo humano y causas naturales que afectarán ciertas zonas del planeta. Recordemos que esta crisis está siendo perfectamente ordenada y dirigida por aquellos que buscan intereses superiores al servicio del Nuevo Orden Mundial. Una máxima del poder oculto es precisamente que del caos surge el orden.

En conclusión, el mal uso de la libertad humana y la permisión de la Justicia Divina se conjugan para enfrentarnos a unos próximos años de dolor y sufrimiento y que lenta pero inevitablemente nos llevarán hasta el Gran Aviso de Dios que habremos de esperar en este Tercer Milenio de le Era Cristiana.

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Fuente:
http://www.apocalipsismariano.com/index.php/articulos/profecia/503-la-iluminacion-de-las-conciencias 

Escritos de Luis Eduardo López Padilla publicados en este blog:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/luis-eduardo-lopez-padilla/

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