Naturaleza del Aviso, por Luis Eduardo López Padilla

Publicación autorizada por su autor, Luis Eduardo López Padilla, de su libro, “EL GRAN AVISO DE DIOS.”
http://www.apocalipsismariano.com/@lopezpadilla7

Del Libro: El Gran Aviso de Dios.
Escrito por: Luis Eduardo López Padilla

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IV
Naturaleza del Aviso

De todo cuanto se ha escrito en los capítulos precedentes, podemos afirmar lo siguiente:

  1. Este acontecimiento se le conoce con varios nombres:

a. Aviso
b. Advertencia
c. Juicio en Pequeño
d. Juicio en Miniatura
e. Iluminación de las Conciencias
f. Día de Luz
g. Un nuevo Pentecostés

  1. Que este evento, al que denominaremos con el nombre del Aviso, está vinculado a un fenómeno de la naturaleza con las siguientes características

a. Será un acontecimiento cósmico que impactará a todo el mundo y a toda la humanidad.
b. Que existe en el orden natural y es conocido en el diccionario con una palabra que empieza con la letra “a”. Todo parece indicar que es un astro o asteroide.
c. Que está asociado a una luminosidad desconocida simultánea en toda la tierra, que se verá en el firmamento, acompañada de un gran estruendo y fuego ardiente, que podría ser la consecuencia del paso de un astro o asteroide muy cercano a la tierra.
d. Se asocia esta luz con una Gran Cruz en el cielo, (aunque no parece ser la que se encuentra repetidamente profetizada en las Sagradas Escrituras como la señal del Hijo del Hombre, inmediatamente antes de Su Segunda Venida – Mt. XXIV, 30). De esta Cruz se irradiará una luz que provendrá de las aberturas donde estaban pies y manos del Salvador, y la humanidad entera será, una vez más, testigo de Su Crucifixión.

3. Que a través de esta Luz, internamente, veremos nuestra conciencia ante la Justicia de Dios: lo que hemos hecho mal y lo que hemos dejado de hacer. En una palabra, una especie de Juicio Particular en vida, de ahí el nombre de Juicio en Pequeño o en Miniatura.

4. Que será una recapitulación de nuestros pecados y que será experimentado tanto por creyentes como por no creyentes y por personas de todas las religiones.

5. Que este Aviso será, aún cuando tenga una referencia natural, algo que vendrá directamente de Dios y que podrá “verse” y “sentirse” en todo el mundo al mismo tiempo.

6. Que será una catástrofe de tal magnitud que preferiríamos estar muertos que experimentar la vivencia de ese Aviso. Por tanto, será algo violento y terrible.

7. Más sin embargo, por la misma naturaleza del evento no se producirá ninguna muerte directa a consecuencia del Aviso, a menos que sea de la impresión, del shock, tanto por el acontecimiento cósmico, como por “ver” el estado de nuestra alma tal y como Dios la “ve“.

8. Que este Aviso será, por tanto, una corrección de la conciencia de este mundo, y los que no conocen a Cristo, los no cristianos, sabrán que es un Aviso de Dios.

9. Que todos los hombres en la tierra, sea cual sea su condición social, económica, cultural, e independientemente de su edad, ya sean niños, jóvenes o adultos, se hallarán completamente solos en el mundo en ese momento, independientemente de donde estén, a solas con su conciencia y ante Dios. Y ahí verán entonces todos sus pecados y lo que sus pecados han provocado.

10. Que este Aviso lo sentirá cada ser humano de manera distinta, dependiendo de la conciencia de cada uno y los pecados que cada quien haya cometido.

11. Que este Aviso será también una preparación para un Gran Milagro que ocurrirá en el mundo en una fecha posterior no mayor a doce meses.

12. Que el Aviso será fruto de la Justicia de Dios. De Su Justicia, porque podremos purificar nuestros pecados pasados y pagarlos como justa penitencia de los mismos.

13. Pero que también el Aviso será fruto de la Misericordia de Dios, porque nos va a dar la oportunidad de una mayor conversión en nuestra vida espiritual; es decir, un cambio de vida más afín con Dios.

14. Durante todo el tiempo que dure este Aviso, como tantas veces ocurre en los momentos más intensos de la vida, el tiempo exterior no coincidirá con el tiempo transcurrido interiormente. Tendremos la sensación de que todo ha durado mucho más de lo que ha sido en realidad. Viviremos pues, interiormente, una gracia especialísima de carácter personal, cuyo contenido, como es de esperar, nos causará una honda impresión y un gran dolor interior. Será como trasladar a nuestra alma el fuego exterior visible en esos momentos.

15. Que el tiempo de duración será variable. La luminosidad ardiente podría durar algunas horas. En cambio, la experiencia personal interna, sólo algunos minutos. Previa a la irrupción de la luz, parece que habrá en la tierra una oscuridad de tres horas (diferente a los profetizados tres días de oscuridad que tendrán lugar al final del Juicio de las Naciones).

16. Con motivo del Aviso, un derramamiento del Espíritu Santo fortalecerá a muchos, para afrontar el tiempo de aflicción y angustia que vendrá al mundo como jamás se ha visto desde que las naciones existieron por primera vez.

17. Que este Aviso se convertirá en el anuncio “oficial” del Final de los Tiempos, que Dios da a la humanidad.

En resumen, la naturaleza del Aviso al que hacen referencia numerosas profecías de la Santísima Virgen y de otros místicos y santos de nuestros tiempos, queda al descubierto: experimentaremos un shock interior intenso, ligado a otro shock exterior desencadenado por un fenómeno cósmico impresionante, muy probablemente con un fortísimo estruendo que lo acompañará y vinculado a una gran luz —por momentos en forma de cruz— y calor o fuego abrasador, junto a una previa o posterior oscuridad, que nos hará tomar conciencia de algunas realidades fundamentales:

Que Dios existe, y del Amor que nos tiene a cada uno de nosotros, que somos sus hijos, independientemente de la religión que cada uno tenga.

Que nuestros pecados también existen y que nos separan de Él.

Que esta separación, esta ausencia de Dios en nosotros, en mayor o menor medida según la vida que cada uno lleve, será sumamente dolorosa, hasta el límite de lo soportable y traerá consigo un grandísimo pesar y remordimiento, y para muchos la conversión que Dios espera de cada uno. Este dolor, si lo aceptamos como tal, nos permitirá como toda penitencia, participar del sacrificio de Cristo en Su Pasión. Es decir, el Aviso será una gracia salvadora de Dios que nos permitirá ver con nuestros ojos el estado de nuestra Alma y las consecuencias de nuestros pecados, tanto los de acción como los de omisión.

Es claro que la humanidad no está preparada para este encuentro frontal y clarificador con su Creador. Más aún, precisamente por el estado lamentable y deplorable que en el terreno espiritual se encuentra la inmensa mayoría de los hombres, es que Dios manda este Aviso:

  1. Para que despierte violentamente de su profundo sueño irreal y destructivo en que vive su vida.
  2. Para que se prepare, pues esto no es sino “el comienzo de los dolores”. (Mt. XIV, 8).

Por tanto, ¿el hombre está convencido de que esto sucederá y los efectos que traerá a su vida?

Este será el interrogante que trataremos de contestar en los siguientes capítulos.

________________________
Fuente:
http://www.apocalipsismariano.com/index.php/articulos/profecia/503-la-iluminacion-de-las-conciencias 

Escritos de Luis Eduardo López Padilla publicados en este blog:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/luis-eduardo-lopez-padilla/

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