El Gran Aviso de Dios, también conocido como… Juicio en Miniatura… Día de la Iluminación de las Conciencias

Publicación autorizada por su autor, Luis Eduardo López Padilla, de su libro, “EL GRAN AVISO DE DIOS.”
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Del Libro: El Gran Aviso de Dios.
Escrito por: Luis Eduardo López Padilla

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II
El Gran Aviso de Dios

Dice el profeta Amós que “Dios no hace nada sin revelar sus secretos a sus siervos los profetas” (III, 7). Y así es, Dios avisa siempre. Los grandes acontecimientos de trascendencia e importancia para toda la humanidad han sido previamente anunciados tanto en la Sagrada Escritura como a través de múltiples profetas y videntes de nuestros tiempos. Es en particular en el Antiguo Testamento donde encontramos numerosas profecías de anuncios y acontecimientos, así como advertencias de parte de Dios para todos los hombres. Por ejemplo, se desglosa la manera y significación del advenimiento del Mesías, y del mismo modo se encuentra profetizado con claridad —para quienes con sus ojos quieran ver— todo lo concerniente a la segunda venida de Cristo a la tierra, y que es Dogma de Fe.


Características

Ahora nos queremos referir al Gran Aviso de Dios. Este acontecimiento extraordinario que va a ocurrir en todo el mundo al mismo tiempo y que será único e impresionante por su origen y consecuencias para todos los hombres será, al margen de su compleja naturaleza:

  1. Una manifestación patente a todo hombre de la existencia de Dios;
  2. Una advertencia, es decir, una amonestación grave y profunda de parte de Dios a una humanidad que se empeña en recorrer, consciente e inconscientemente, el ancho sendero que conduce a la perdición eterna ;
  3. Una oportunidad grandísima de corregir la vida de cada uno de los hombres de esta tierra;
  4. Una luz especial de Dios para conocer la gravedad intrínseca del pecado y sus funestas consecuencias;
  5. Una purificación como consecuencia de los pecados y ofensas cometidos por los hombres a Dios;
  6. Una corrección de la conciencia del mundo que está totalmente desorientada;
  7. Una preparación para otro acontecimiento conocido como el Gran Milagro, evento sobrenatural que Dios dará a la humanidad como señal de su Poder y Gracia;
  8. El Gran Anuncio de que el mundo llega al Final de los Tiempos, con todo lo que ello significa de sufrimiento, dolor, confusión, angustia, oscuridad de la fe y prueba para la Iglesia, necesaria para su gran y posterior renovación según está profetizada en la Sagrada Escritura, y que nos adentrará a los Tiempos Mesiánicos que ya hemos explicado; y,
  9. Una especie de fuego abrasador que como efusión sobrenatural del Espíritu Santo, fortalecerá y renovará a los cristianos para los eventos futuros de la Gran Tribulación que ocurrirán en el futuro inmediato.

Todos los eventos señalados en la Sagrada Escritura tendrán fiel cumplimiento, pues como dijo nuestro Señor: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Lc. XXI, 33).

Así pues, los grandes profetas, como el citado Amós, así como también Jeremías e Isaías, advirtieron a su pueblo, el pueblo de Israel, de los inminentes Juicios que sufrirían para el bien de su conversión a Dios. De la misma manera, la humanidad de hoy, particularmente la que ha salido del siglo XX, ha estado recibiendo advertencias de un sinnúmero de profetas de nuestro tiempo de que en un tiempo muy corto, habrá de ocurrir uno de los acontecimientos sin precedente en la historia del mundo y de la Iglesia: el Gran Aviso de Dios, también conocido como la Gran Advertencia, Juicio en Miniatura, Juicio en Pequeño, Día de la Iluminación de las Conciencias o Día de Luz.

Dice San Pablo a los Corintios: “Así que, no juzguéis nada antes de tiempo hasta que venga el Señor. Él iluminará los secretos de las tinieblas y pondrá de manifiesto los designios de los corazones.” (IV, 5).

Múltiples videntes de este tiempo, que han probado su autenticidad con abundantes frutos de conversión y por los signos que han acompañado a sus mensajes, han profetizado de este Aviso en diferentes formas, ya sea por locución interior (una revelación privada recibida en su corazón), ya sea por un mensaje directo de nuestro Señor o de la Santísima Virgen, o en una visión.

Para que el lector vaya conociendo de manera general la esencia de este acontecimiento, hemos de plantear las siguientes interrogantes:

¿De qué se trata el Aviso? es decir, ¿Qué es el Aviso?, ¿Qué será esta advertencia?; ¿En qué consistirá este evento mundial? ¿Para qué servirá? es decir, ¿Con qué propósito Dios envía al mundo este acontecimiento?, más aún ¿Por qué lo está enviando en este tiempo? y, ¿Cuándo será este Aviso?

Estos cuestionamientos los iremos descubriendo clara y directamente, para que cada uno esté en la mejor condición de aprovechar toda esta información que le permita prepararse convenientemente a esta intervención de Dios en el mundo de los hombres. 


Profecías

Como se dijo antes, Dios avisa siempre, por lo que varios videntes por diversos medios han sido portavoces de lo que será este Aviso. En uno de los apéndices finales de este libro, el lector encontrará múltiples profecías al respecto. Por ahora citaremos las siguientes:

En 1941 la vidente de la Santísima Virgen, Felisia Sistiaga de Arrieta, en el Alto Umbe, en la provincia de Viscaya, Bilbao, norte de España, recibió un mensaje de la Santísima Virgen:

“Daré un Aviso, haré un milagro, lo verán todos, pero la humanidad salvo una pequeña minoría seguirá sin creer. Antes del castigo os daré un Aviso: se iluminará el cielo con una gran cruz que al descomponerse producirá una inmensa luz blanca de tal fuerza que incluso impedirá ver el sol. Durará cuatro horas y muchos morirán de la impresión… a continuación un viento ardiente azotará toda la tierra.”(Francisco Sánchez Ventura. Y el Agua Seguirá Curando. Ed. Círculo. Zaragoza, España. 1983. P. 156.)

Entre 1937 y 1940 la Santísima Virgen y Nuestro Señor se aparecieron en un poblado de Alemania llamado Heede, a cuatro niñas de catorce años de edad. En este mensaje, Nuestro Señor Jesucristo le reveló a las niñas lo siguiente:

“Yo daré a todos una especial luz; para muchos, esta Luz será de bendición; para otros, de tinieblas. Esta Luz será como la estrella que iluminó el camino de los Reyes Magos. La humanidad tendrá una experiencia de Mi Amor y Mi Poder. Yo a todos descubriré Mi Justicia y Mi Misericordia… será terrible, un Juicio en Pequeño. Yo haré que todo hombre me conozca y cada alma me reconocerá como su Dios. Los que esperan tienen Mi Ayuda, Mi Gracia y Mi Amor. Para los que no están en estado de gracia, será espantoso.” (Thomas Petrisko. The Miracle of the Illumination of All Consciences. St. Andrew´s Productions. PA. U.S.A. 2000. P. 29.)

La vidente Amparo Cuevas del Escorial en España, cerca de Madrid, en 1980 también recibió un mensaje sobre este Aviso:

“Antes del castigo, habrá un Aviso en el cielo; todos lo verán. Un Astro iluminará la tierra y parecerá que el mundo está en llamas. Durará 20 minutos… muchos morirán de la impresión.” (Citado por Luis E. López Padilla. Advertencias Marianas. México, D.F. 1987. P. 161.)

En 1990 Joseph Stockert, en Munich, Alemania, tuvo la siguiente revelación:

“El reconocimiento de los pecados es angustia terrible y aplastante de la conciencia, y pesa como una carga sobre las almas. Muchos viven en pecado mortal y se asustarán de tal manera que morirán. Los confesionarios estarán asediados y no alcanzarán los sacerdotes a fin de aliviar las conciencias con la confesión. Después de la Advertencia del cielo, los espíritus quedaran separados. Habrá tan solo hombres buenos y malos.” (Citado por Carlos Eduardo Rodríguez. Profecías para el Nuevo Milenio. Bogotá, Colombia. 1999. P. 79.)

Y en 1992 en Denver, Colorado, la vidente Verónica García recibió un mensaje de Nuestro Señor: “Pronto será el tiempo en que todos mis hijos me verán. Entonces tendrán que tomar una decisión. Se les mostrarán las profundidades de sus almas y se asustarán por todo lo que verán. El orgulloso será desarraigado, el rico dejado sin nada; el soberbio confundido y destronado, sólo mis mansos y humildes corderos sobrevivirán a la gran prueba. Vengo a ustedes ahora para que le avisen a todo el mundo.”. (Petrisko Ob.Cit. P. 47.)

Finalmente, una vidente del noreste de los Estados Unidos, que es inválida y desea mantener su anonimato, recibió mensajes en 1991 y 1992 que dan detalles de la naturaleza de esta Advertencia, de la siguiente manera:

“Esta será la única vez en la historia de la humanidad que el hombre recibirá el mismo conocimiento que en la hora de su muerte. ¡Este será Mi Gran acto de Misericordia! Cuando el hombre se enfrente con los pecados de su vida, ese momento le pertenece. Yo repararé todo, pero él debe pedírmelo. Yo perdonaré todo, pero él debe arrepentirse. Yo llevaré a todos nuevamente a Mi Corazón, pero son ellos los que deben regresar por sí mismos. La ignorancia que azota a la humanidad hace imposible que cualquiera comprenda la profundidad del pecado en el mundo. Por consiguiente, las consecuencias deben ser proporcionales. Quiero decir que muy pronto la raza humana será testigo de Mi Crucifixión una vez más. En este momento, todos comprenderán la gran ofensa que Mi Padre sufrió. Se comprenderá su magnitud y se quitará la oscuridad de todas las mentes. Además, la capacidad de restaurar el honor que justamente Me corresponde, será posible por primera vez en la historia de la humanidad.”

“Después de que ocurra la Advertencia, derramaré Mi Espíritu de un modo tan grandioso, como en el primer Pentecostés. Mi pueblo me ha olvidado. Oscureceré el sol durante tres horas. El cielo se pondrá muy oscuro. El mundo entero entrará en zozobra. La destrucción más grande será en el corazón del hombre. La gente pensará que el mundo se acaba. El miedo será proporcional a su culpa. Yo les daré el tiempo que necesiten y esperaré pacientemente. El derramamiento del Espíritu Santo empezará en el momento mismo en que me vean. Los pecados del mundo son tan enormes que no hay nada que pueda ahora contrapesarlos. La Advertencia ocurrirá, no lo duden. Cuando menos lo esperen, como ya dije, verán la Cruz en el cielo.”(Citado por Ted y Maureen Flynn. El Trueno de la Justicia. Maxkol Communications. VA. U.S.A. 1994. P. 329.)

En relación a este punto de la Cruz en el cielo, y que más adelante podemos ahondar, la Santa Faustina Kowalska, propagadora de la Divina Misericordia y cuya fiesta se celebra en la Iglesia el domingo siguiente después de Resurrección, y que también en su vida personal tuvo una pequeña experiencia de lo que será este Aviso universal para la humanidad, recibió una revelación notable en este sentido:

“Antes de que Yo vuelva como Justo Juez, volveré primero como el Rey de Misericordia. Antes de que llegue el día de Justicia, se le dará a la gente una señal en los cielos de esta manera: “Toda Luz del cielo se extinguirá y habrá una gran oscuridad en toda la tierra. Entonces aparecerá la señal de la Cruz en el cielo y de las aberturas donde estaban clavadas las manos y los pies del Salvador, irrumpirá una gran Luz que iluminará a la tierra por un tiempo.” (Idem. P. 331.)

Los mensajes precedentes nos clarifican sobre la naturaleza y el contenido de este acontecimiento. No obstante, es una realidad que un evento de esta naturaleza nunca ha ocurrido en la historia de la humanidad, y toda vez que nadie ha vuelto de la tumba para descubrirnos cómo ha sido su Juicio Particular —salvo revelaciones privadas de almas que se encuentran penando en el Purgatorio o incluso criaturas infelices que están ahora en el infierno—, los detalles específicos de este Gran Aviso de Dios que iluminará la conciencia mundial de todo ser humano y de todos los pueblos, no puede ser completamente explicado por sí sólo. Comprobamos por una abundante fuente profética privada, que el evento futuro, que es de inminente realización y que anuncia el Final de los Tiempos, nunca será comprendido en su totalidad, no solamente antes de que ocurra sino aún después. De momento podemos decir que está vinculado a lo que será en el futuro el Juicio Particular que cada hombre enfrentará después de su muerte. Del mismo modo, también hay una vinculación con la conciencia* de cada uno, así como con los pecados que cometemos, ya por debilidad o maldad, y las consecuencias de los mismos, tanto para nuestra vida personal como para el resto del Cuerpo Místico de Cristo, que es la Iglesia, y de la cual formamos parte todos los católicos. Y aún cuando este acontecimiento está dirigido para todo hombre de cualquier raza, condición y religión, aún ateos, es claro que será más comprensible en su esencia para los que somos creyentes de Cristo.

* La conciencia es el medio por el cual se puede conocer qué cosa es el bien en un determinado momento. Es la voz de Dios que nos guía y señala el camino recto que nos conduce a Él y, como consecuencia, nos lleva a la paz y a la alegría. Para llegar a Dios el hombre está obligado a seguir fielmente su conciencia (Conc. Vat. II. Dignitatis Humanae, 3).

Continuando con el estudio del Aviso, hay una aparición mariana de gran importancia mundial y que actualmente está pendiente de aprobación de parte de la Jerarquía de la Iglesia Católica, y nos referimos particularmente a la aparición de Garabandal, España (pueblo situado como a una hora y media en automóvil de Santander). Fue aquí donde la Santísima Virgen aparecida con el título de Nuestra Señora del Monte Carmelo, se manifestó a cuatro niñas cercanas a los 10 años de edad. A estas niñas se les anunció con claridad y profundidad de este Gran Aviso para toda la humanidad.

Una vez que veamos más a fondo el contenido de este Aviso y de lo que se trata, estaremos en condiciones de hacer un análisis de la situación mundial actual y de las consecuencias que esto traerá para todo el mundo y, en particular, para la Iglesia Católica, que aún cuando es Santa por su origen divino, está transitando por una terrible prueba y espantosa crisis de credibilidad y de santidad entre muchos de sus miembros, incluidos sacerdotes, obispos y cardenales.

Este impacto será terrible pero bueno para el futuro de la Iglesia. Vamos a ver entonces qué es lo que nos dice la Santísima Virgen en Garabandal sobre este Aviso de Dios que anuncia el Final de los Tiempos de la humanidad.

La antorcha del alma es la conciencia, y si esta tiene luz —si está bien formada—, el hombre puede caminar hacia Dios. Si la conciencia se deforma, el hombre se queda a oscuras, se desorienta y cae.

La conciencia no crea la ley moral, sino que ayuda a vivirla con rectitud en cada caso concreto. Da a conocer el orden moral, impulsa a seguirlo libremente y recrimina si no se hace. La conciencia muestra que todos respondemos ante Dios de nuestras acciones. Nadie nos puede sustituir ni librar de esta responsabilidad. Finalmente, todo hombre está obligado a formarse una recta conciencia, adquiriendo la ciencia moral debida y luchando por vivir las virtudes morales.

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Fuente:
http://www.apocalipsismariano.com/index.php/articulos/profecia/503-la-iluminacion-de-las-conciencias 

Escritos de Luis Eduardo López Padilla publicados en este blog:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/luis-eduardo-lopez-padilla/

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