Conversación sobre la Parusía de Cristo – Padre Adam Skwarczynski

Tomado de la Entrevista al Padre Adam Skwarczynski, Doctor en Teología. Realizada por el Padre Artur Migas – Polonia, 27 de Julio de 2012.
Traducido al español por Pilar Zarama – Colombia.

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Sobre el Advenimiento de la Era Mariana —como san Maximiliano la llamó—, como una era del Espíritu Santo, como siendo el mismo Triunfo del Inmaculado Corazón, como lo llamamos hoy, basado en las palabras pronunciadas por Nuestra Señora en Fátima…

Sin duda, la Iglesia temprana vivió un ambiente de gozosa expectativa en el pendiente regreso del Señor. La frase griega, “Maranatha”, era una forma de expresión de bienvenida a éste…

Más tarde, sobre los siglos siguientes, es difícil señalar cuándo, sucedió una disminución del entusiasmo conectado con la Parusía, la segunda venida del Señor.

Eventualmente, la Parusía comenzó a ser identificada con el último juicio, lo cual se supone que tendrá lugar al fin del mundo. Así, no nos maraville que el evento esté asociado con un inmenso temor, entonces cualquier presión sobre un advenimiento haría que nadie levantara la cabeza sin susto. Este miedo también alcanzó expresión en algunas canciones litúrgicas como el famoso himno “Dies Irai”: El Día de la Ira.

Todavía Cristo el Señor claramente habló de sus dos venidas, más que de su única venida final. Cuando predijo el castigo que iba a purificar a toda la raza humana y a toda la Tierra en el sentido físico. Él habló de naciones perplejas por el estruendo del mar y de las olas, de los signos en el Cielo: las estrellas que caerán, el Sol que no brillará, la Luna que será eclipsada y todo esto será tan abrumador, que la gente se consternará, como lo puso, en anticipación de lo que está sobreviniendo en el mundo, porque al mismo final habrá solamente un remanente de creyentes rodeado por adoradores de Satanás, quien será soltado de su prisión…

Hoy la Iglesia está de alguna manera dividida en su parte jerárquica: la que espera solamente el último juicio, y la otra parte, la multitud… estamos esperando lo que está por venir.

Así como algunos creen con una gran expectativa, los otros se ríen…

No nos maraville que yo, quien ha visto la totalidad de mi vida sobre el trasfondo de la caída futura del mundo y tengo la osadía de predicar estas cosas en mis alrededores, me encuentre yo mismo en este tranquilo lugar, lejos del mundo, de la diócesis y de la parroquia, percibido como alguien que no está mentalmente sano en su juicio, porque predica algo que no es generalmente aceptado…

Mi conocimiento del futuro me permite examinar los mensajes contemporáneos, evaluarlos y corregirlos, y rechazar los falsos… He escrito una novela sobre esta materia.

No pudiendo hablar claramente como teólogo, quien debería predicar sobre estos asuntos, desde que he sido descalificado, recurrí a otra forma de poner las cosas. Primero recolecté todos los datos disponibles desde el libro de las Revelaciones, pronunciamientos de Nuestro Señor Jesucristo, mensajes de las apariciones marianas de los últimos siglos, mensajes de los carismáticos contemporáneos, tanto como las visiones en que yo mismo he sido transportado en el futuro.

Basado en tales textos y mensajes, escribí una novela titulada, “Into a new world with an angel”. He tenido que escribirla usando un pseudónimo peculiar: Ivan Novotny…

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Más tarde escribí una continuación llamada, “Entrando en la alegría”, pertinente a los tres años y medio antes del fin de los tiempos y la entrada al nuevo mundo…

Desde que yo ofrecí mi vida a Nuestro Señor alrededor del año 1977 para acelerar la venida del Reino de Dios sobre la Tierra para el Triunfo de los Sagrados Corazones de Jesús y de María, y estoy agregando ahora el Corazón de José. Así habrá un mundo en que los tres más Sagrados Corazones triunfarán. De alguna manera ellos representan a la Santísima Trinidad: Dios Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, y así en la Tierra: Jesús, María y José…

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Concerniente a los conocimientos que me fueron dados sobre los eventos por venir, cómo este mundo maravilloso, llamado por algunos el nuevo paraíso en la Tierra, vendría a darse. La primera etapa de esta parusía será la justicia que Cristo ha predicho: tomándonos a todos por sorpresa, como un relámpago que brilla en el Este y al mismo tiempo aparece en el Oeste. Así será la venida del Hijo del Hombre.

Él aparecerá con gran poder sobre las nubes rodeado por ángeles y santos, como lo hemos podido saber por los escritos de los santos y místicos…

…en el marco de las revelaciones de Garabandal, encontré la confirmación de que la Parusía consistirá en varias etapas. Se podría decir que iniciará desde la aparición de Cristo en las nubes y el juicio que se dará en el Aviso, “The Warning”, hasta la venida del fin de los tiempos. Porque Cristo no vendrá sólo por un momento. Pero entonces precisamente comenzará la venida de su Reino sobre la Tierra.

El Aviso consistirá en dos etapas: la primera de ellas, gozosa para aquellos que nunca han conocido a Cristo, ya sea porque no han tenido enseñanzas anteriores, o porque no han tenido contacto con su Iglesia. Ellos Lo verán en toda Su Belleza, en toda Su Majestad, en todo Su Resplandor, obviamente rebajado a lo que nuestros ojos humanos puedan observar en una mirada de tal gloria, y en un momento, Cristo se dará a la tarea de juzgar en un juicio muy parecido al que tiene lugar después de la muerte.

Muy probablemente incluirá gente de todas las edades, ya seamos adultos o niños mayores de ocho años, o que hayan entrado en la edad de la razón. Todos veremos una clase de película ante nuestros ojos, que describirá nuestras vidas…

Uno solamente estará absorbido por esa visión, en un examen de nuestra vida entera ante los ojos de Dios. Aquellos que estén espiritualmente preparados, en una relación cercana con Cristo, viviendo en su gracia, no tendrán nada que temer. Aunque ellos hayan visto sus pecados, han recibido los sagrados sacramentos, lo más probablemente, no tendrán nada que temer.

Si los han recibido de manera desordenada, estarán perplejos…

Por otro lado, estarán los que no sólo han vivido alejados de Dios, sino que son hostiles hacia Dios, que han luchado contra Él. Están también aquellos que han sido esclavizados y poseídos por Satanás, están tan poseídos por él, que no son capaces de estirar sus manos hacia Dios y pedirle su misericordia. Ellos actúan bajo la influencia de una imagen distorsionada de Dios, porque Satanás distorsiona esta imagen. Ellos ven a Dios como un ser cruel, ausente, distante en sus vidas, y aún si Dios se aparece a ellos como el mismo Amor, lo rechazarán. Para tales personas será su muerte. Éste será el juicio relacionado a su muerte. En el momento del Aviso, millones morirán y los que mueran serán aquellos poseídos por el amor a sí mismos y al mal.

Los que permanezcan en la Tierra estarán divididos en dos categorías: aquellos que ya he mencionado, los penitentes, y aquellos que primero han resuelto corregirse a sí mismos, pero que su resolución no ha sido suficientemente fuerte para perseverar. En un instante, Satanás regresará trayendo con él siete peores que él mismo, y los dejará poseídos hasta el máximo grado. Así esta gente se convertirá en los perseguidores de la Iglesia. El tiempo de los mártires, que Juan Pablo II mencionó en Fulda, tomará lugar. La Iglesia será purificada por su sangre.

No será una persecución larga. Después del Aviso, cerca de un año, el Señor Dios intervendrá en la historia del mundo y llevará a cabo el Milagro predicho en Garabandal y descrito de manera similar en Medjugore. El milagro se presume será parecido a la nube que caía sobre la Tierra, bajo la cual los israelitas vagaron por el desierto para encontrar refugio: la columna de nube que los condujo por cuarenta años…

Durante el día la columna de nube va a tocar el suelo y durante la noche vendrá a ser una columna de fuego. Se supone que el Papa, desde donde se encuentre, va a ver esta columna, y también se va a ver en Medjugore en la montaña de las apariciones llamada Podbro.

Será como el Dedo de Dios señalando sobre la Tierra y proclamándole al pueblo: “Se les ha dado una oportunidad final para arrepentirse y reconocer Mi Autoridad Paterna sobre ustedes mostrándoles Mi Amor”. Y esto es de alguna manera un ultimátum a la humanidad. Aquellos que ignoren este ultimátum serán sacados repentinamente de esta Tierra y Dios dejará solamente a aquellos que sean dignos de entrar en Su Reino en la Tierra.

No sabemos sin embargo, en qué momento colocar los castigos predichos por Nuestro Señor Jesús. Estos probablemente tengan lugar entre el Milagro y la columna de nube y los llamados Tres Días de Oscuridad. Probablemente terminarán con la limpieza del Castigo y la purificación de la Tierra…

Me fue dada la oportunidad de vivir viendo ese Castigo, pero siendo yo un niño, no recuerdo mucho de esto aparte de la atmósfera de espíritus infernales que llueven sobre la Tierra que ha sido sometida a unas terroríficas convulsiones. Yo miraba la Tierra desde una gran altura y así fui capaz de tomar en una sola mirada el hemisferio norte cubierto con nieve y cuando vino la primavera, todo fue transformado en un instante.

La gente se llenó de alegría. Salió cantando himnos al Señor en gratitud por haberlos preservado y haberlos llevado hasta los umbrales del Nuevo Mundo. Solamente puedo decir con visiones a ojo de pájaro, que fui consciente del paso de la Tierra a través de esas convulsiones horribles, involucrada la Tierra en alguna clase de guerra y explosiones posiblemente nucleares, que en algún momento estuve bajo la impresión de que dejaría de existir, de que simplemente se partiría. Más tarde también vi castigos específicos. Uno de ellos fue un enorme meteoro que golpeaba la Tierra, llegando a ser meteorito.

Es un meteoro en el aire y meteorito cuando golpea un objeto. Así que cuando fui levantado en el cielo, capaz de mirar a este enorme meteoro hacia el cual los habitantes de la Tierra habían disparado posiblemente dos misiles, que fueron apartados por alguna mano, perdiendo el objetivo. Entonces era obvio que el meteorito debería haber golpeado la Tierra. Recuerdo el susto precedente, algo como un conteo regresivo de los minutos y segundos y probablemente el golpe causando un terremoto. Aunque no recuerdo la conexión entre uno y otro.

El terremoto lo estaba experimentando aquí en esta casa en la cual hay una capilla en el sótano donde terminaremos nuestra reunión de hoy. Yo estaba acurrucado en una esquina y corriendo en medio de un movimiento de la Tierra, o un sacudón de toda la casa, que la dañó parcialmente, porque el yeso estaba cayendo del techo y las escaleras estaban probablemente cubiertas y fragmentadas…

p-adam-36Sobre las visiones del nuevo mundo…

Yo describí lo mejor que pude sobre eso en la novela, “Introducido al Nuevo Mundo con un Ángel”.

…será el espíritu, no la materia, lo que llenará el mundo purificado y renovado.

Entonces, la transformación del Espíritu fue lo que Nuestro Señor vio cuando habló del advenimiento de su Reino y no solamente en la manera en que los judíos lo esperaban, sino Él tenía en mente el Reino del Espíritu. “Si alguno me ama, dijo, guardará mi palabra, y mi Padre lo amará y vendrá a él, y habitará dentro de él.” Ése será el reinado de Dios en las almas. Cuando Él reine en las almas de la gente, también reinará en el mundo circundante. Toda la naturaleza será transformada con nosotros. No solamente vendrá a ser amigable al hombre, quien en este momento está rodeado de plagas, gusanos, enfermedades y microbios que están destruyendo al hombre. Pero cuando hay fe en Dios, el nuevo Israel recibirá una promesa similar a aquella del viejo Israel: “Si ustedes me obedecen, Yo los bendeciré.” Esta misma bendición se hará manifiesta en todo el mundo que nos rodea, en nuestro estado físico y en el estado de toda la naturaleza a nuestro alrededor, que será transformada.

Padre Adam Skwarczynski

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ORACIÓN DE PREPARACIÓN PARA EL JUICIO–AVISO,
SEGUNDA VENIDA DE CRISTO

Te adoramos a Ti, Señor Jesucristo, en este lugar tan escondido, tan solitario, tan lleno de paz. Trato este lugar como un calabozo, o puesto de otra manera, como la prisión en Jerusalén, en la cual tú fuiste guardado esperando por el juicio, antes de ir al Gólgota. Es justamente aquí, donde yo me estoy preparando Contigo para mi Gólgota.

Yo Te alabo, Te adoro en esta hora, cuando tú nos diste Tu Vida en la Cruz. Qué maravilloso y especial es que este mismo momento, a la tercera hora, podamos estar aquí. Así, a ésta, la Hora de Tu Misericordia, cuando Tú morías en el Gólgota.

En Tus Heridas, especialmente en las Heridas de Tu Corazón, nosotros guardamos a toda la humanidad en peregrinaje a través del mundo y sufriendo en el Purgatorio. En una forma especial nos sumergimos nosotros mismos en Tus Heridas y entramos en las corrientes de Tu Sangre, aquellos que pronto experimentarán el juicio sobre ellos mismos, el juicio particular, llamado El Aviso en el momento de Tu Parusía.

Estamos volviéndonos hacia Ti, Señor, con las frases de Letanía que yo he escrito esperando el regreso del Señor.

Te pedimos, Señor, que nos des confianza para que no estemos temerosos aunque la Tierra se estremezca en el momento de Tu venida y las montañas caigan en los abismos del mar.

R/ ¡Cristo Reina! ¡Cristo Impera!

Juzga al mundo y a sus pueblos justamente, llamando a Tu Verdad. Así que podamos ver Tus Obras, los hechos sorprendentes que Tú estás realizando sobre la Tierra.

R/ ¡Cristo Reina! ¡Cristo Impera!

Pueda aun Tu Ira contra los pueblos traer Tu Gloria.

R/ ¡Cristo Reina! ¡Cristo Impera!

Expulsa las guerras de los confines de la Tierra, rompe flechas y arcos, quema los escudos con fuego.

R/ ¡Cristo Reina! ¡Cristo Impera!

Que Tu Justicia y gran Paz florezcan en Tus días, antes de que la luna se extinga a sí misma.

R/ ¡Cristo Reina! ¡Cristo Impera!

Que el lobo paste con el cordero y puedan los viejos tiempos ser olvidados, y que nunca vengan a la mente de nuevo nunca más.

R/ ¡Cristo Reina! ¡Cristo Impera!

Que la Tierra se llene del conocimiento del Señor como las aguas llenan el mar.

R/ ¡Cristo Reina! ¡Cristo Impera!

Extrae nuestros corazones de piedra y danos corazones de carne en su lugar.

R/ ¡Cristo Reina! ¡Cristo Impera!

Imbúyenos con felicidad y deja que la Tierra produzca su fruto.

R/ ¡Cristo Reina! ¡Cristo Impera!

 

¡Descienda Tu Espíritu y renueva la faz de la Tierra! Venga Tu Reino y nos libere del enemigo.

R/ ¡Descienda Tu Espíritu y renueve la faz de la Tierra!

Brille Tu Luz a través de Tu acercamiento y se ilumine desde el Este, y al mismo tiempo brille en el Oeste.

R/ ¡Descienda Tu Espíritu y renueve la faz de la Tierra!

Ven sobre nubes celestes revestido de gran Poder y Gloria. Que todas las naciones Te pidan:

R/ ¡Descienda Tu Espíritu y renueve la faz de la Tierra!

Protégenos cuando bendigas a los mansos que heredan la Tierra.

R/ ¡Descienda Tu Espíritu y renueva la faz de la Tierra!

Que un Nuevo Pentecostés, mayor que el primero en el Cenáculo, renueve la faz de la Tierra con Su Esplendor.

R/ ¡Descienda Tu Espíritu y renueve la faz de la Tierra!

Que Tu Sacratísimo Corazón Triunfe al final, para el Triunfo del Corazón Inmaculado de María.

R/ ¡Descienda Tu Espíritu y renueve la faz de la Tierra!

Que Tu Paz, que es Tu Don, llueva sobre la Tierra, ¡oh, Altísimo Señor!

R/ ¡Descienda Tu Espíritu y renueve la faz de la Tierra!

Que la barca de Tu Iglesia fortificada por las columnas de la Sagrada Eucaristía y de la Santísima Virgen María sea salvaguardada de los asaltos del enemigo.

R/ ¡Descienda Tu Espíritu y renueve la faz de la Tierra!

Que la Iglesia entre en su nueva primavera, y que la juventud, su esperanza, empuje con fuerza hacia la santidad.

R/ ¡Descienda Tu Espíritu y renueve la faz de la Tierra!

Que Tu Segunda Venida sea el establecimiento de Tu Reino en Justicia, Amor y Paz en el mundo.

R/ ¡Descienda Tu Espíritu y renueve la faz de la Tierra!

Señor, Tú no deseas que ningún pecador muera, sino que sea convertido y tenga vida. Te pedimos que pongas sobre nosotros Tus Ojos de Misericordia, y que cumplas Tus eternas Promesas.

Renueva la faz de la Tierra por el Poder de Tu Espíritu y da a Tu Iglesia una nueva primavera para que pueda disfrutar del Triunfo del Sacratísimo Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María en humildad, pureza y santidad. Por Cristo, Nuestro Señor. Amén.

Señor, Jesús, bendice a todos los que están esperando Tu Segunda Venida, aquellos que Te están llamando: ¡Maranatha! ¡Ven, Señor Jesús!

Bendice a aquellos que Te han esperado, pero también a aquellos que todavía no Te conocen. Bendice a las almas sacrificiales, los ángeles terrestres en el borde del abismo. Y a esta hora de Tu muerte en la Cruz, ayúdalos a vivir vidas heroicas para que su red de sacrificios sea extendida a toda la Tierra, para atrapar los miles de millones de corazones hacia Ti.

¡Oh, Dios! Quien en un maravilloso Sacramento has dejado sobre nosotros el Memorial de Tu Pasión, concédenos preparar nuestra alma para venerar los Sagrados Misterios de Tu Cuerpo y de Tu Sangre, y que podamos percibir siempre dentro de nosotros los frutos de Tu Redención, hojas y lluvias en un mundo que no tendrá fin. En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Padre Adam Skwarczynski

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Fuente:
https://drive.google.com/file/d/0ByOeY7SSb-25YkpERE9aVktPc1E/view

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