“Donde está Pedro ahí está la Iglesia: ubi Petrus ibi ecclesia”

Publicación autorizada por su autor, Luis Eduardo López Padilla, de algunas partes de su último libro, “TÚ ERES PEDRO.” 
http://www.apocalipsismariano.com/@lopezpadilla7

Del Capítulo III, ¿Papas Herejes?, del Libro: Tú eres Pedro.
Escrito por: Luis Eduardo López Padilla

Tú eres Pedro_López Padilla

Tú eres Pedro

Profecías sobre el Papa,
la Iglesia y el Mundo 


“La Santa Sede tiene una desgracia
que le es común con todos los grandes hombres
y todas las grandes obras:
no puede ser rectamente juzgada por el siglo
en que se actúa, y, como es inmortal, vive insultada
entre su gloria pasada y su gloria futura,
semejante a Jesucristo crucificado
en medio de los tiempos,
entre el día de la Creación
y el del Juicio Universal”
H. Lacordaire.

“Donde está Pedro
ahí está la Iglesia.
Ubi Petrus ibi ecclesia”
(San Ambrosio

sobre el Salmo V, 30).

“No se puede tener parte
en la herencia de Pedro
sino a condición de

permanecer adheridos a su Sede”
(San Ambrosio

De Poenitentia, I, Cap. VII).


Del Capítulo III

¿Papas Herejes?


Autoridad Doctrinal

Aun considerando al Papa como persona privada, el Sumo Pontífice no puede incurrir en herejía.

En efecto, dice el Doctor de la Iglesia, Roberto Belarmino:

“… aceptable es, y piadosamente se puede creer que el Sumo Pontífice no solamente como pontífice no puede errar, sino que aún como persona particular no puede ser hereje creyendo pertinazmente algo contra la fe…” (Ob. Cit. L. IV T. II Cap. VI pág. 88).

Concluye el Santo que hasta ahora ningún Pontífice ha sido hereje. Y acto seguido Roberto Belarmino que vivió del año 1542 al 1621, en 6 grandes capítulos se dedica a defender del cargo de herejía a todos y cada uno de los Papas acusados hasta entonces de tal crimen.

Para concluir todo lo dicho, hay quienes atribuyen a San Bonifacio, Obispo de Maguncia, (680 – 755) que el Sumo Pontífice “no puede ser juzgado a no ser que se descubra que se ha desviado de la fe”.

Es menester aclarar que estas últimas palabras no quieren decir que de hecho algún Papa forzosamente tenga que desviarse de la fe. Tan sólo expresan una condición para que pudieran ser juzgados. Pero esa condición no se va a dar por la sencilla razón de que la Iglesia no recibió de su divino Fundador Jesucristo una constitución democrática – que ni en su esencia ni en su origen viene de Dios – sino Jerárquica y Monárquica en su fundamento, ya que su cimiento es divino y no lo iba a poner Cristo a discusión ni iba a sujetar sus decisiones a votaciones democráticas.

A este respecto San Roberto Belarmino comenta que “no quiere decir que pueda errar el Pontífice ni como persona privada sino tan solo que el Pontífice no puede ser juzgado”.

Lo que sí es cierto es que no existe ninguna definición ex cáthedra que afirme o declare que un Papa pueda ser hereje. Y con esto es suficiente.

En apoyo a la doctrina de la Iglesia sobre la promesa hecha de Jesucristo a Pedro encontramos 2 frases lapidarias de San Ambrosio (330–397):

Donde está Pedro ahí está la Iglesia: ubi Petrus ibi ecclesia” (sobre el Salmo V, 30).

La segunda frase es:

No se puede tener parte en la herencia de Pedro sino a condición de permanecer adheridos a su Sede” (De Poenitentia, I, Cap. VII).


Honorio I y Juan XXII

A pesar de lo que hemos explicado y documentado líneas arriba, hay quienes afirman que, desde Pedro hasta la fecha, sí ha habido uno que otro Papa hereje en el decurso de 2,000 años de Historia de la Iglesia. Quizá los dos casos más publicitados hayan sido el de los Papas Honorio I y Juan XXII.

Con respecto a Honorio I (Papa desde el 625 al 638), se le acusa de anatema por haber supuestamente respaldado la herejía del monotelismo[24]  según el acta de la sesión 18 del VI Concilio Ecuménico, III de Constantinopla años 680 – 681. El Papa San León, se afirma que confirmó la condenación del citado concilio, por lo que entonces el Papa Honorio fue hereje.

Sin embargo, los autores que aceptan como auténticas las actas del mencionado concilio no ven una condenación por doctrina herética del Papa Honorio, sino tan sólo de una conducta de omisión, por haber dejado expuesta la subversión de la fe que no debía de tener tacha alguna. Pero la verdad de los hechos es otra, pues jamás el Papa Honorio enseñó el monotelismo.

Como afirma el doctor de la Iglesia San Roberto Belarmino en su defensa al Papa Honorio, en su Controversiarum de Summo Pontifice, que en el famoso concilio supuestamente condenatorio le fueron interpoladas palabras, lo que queda de manifiesto que el Papa San León II en ningún momento condenó ni la doctrina ni la conducta del papa Honorio.

El otro caso es el de Juan XXII (1316 – 1334). Básicamente el Papa Juan XXII era de la opinión de que los muertos eran juzgados inmediatamente por Dios; que los malos irían al infierno y los justos que no necesitaran pasar por el Purgatorio o que ya hubieran pagado sus penas irían al cielo, pero no gozarían de la visión beatífica sino hasta después del Juicio Universal.

Esto lo dijo el Papa Juan XXII como una mera opinión. Por tanto, por un lado, el Papa afirma lo que ya era de fe y que era la inmediata entrada de los justos al Cielo, pero que proponía como opinión que ahí habría dos etapas, la primera anterior al Juicio Final y la segunda que es hasta entonces que los justos gozarían de la visión beatífica.

San Roberto Belarmino, Doctor de la Iglesia, resume la cuestión en las siguientes frases definitivas a favor de la inerrancia del Papa Juan XXII:

Juan XXII opinaba que las almas no verían a Dios sino después de la resurrección; pero esto opinaba cuando todavía era lícito opinar así sin peligro de herejía, pues no había ninguna definición anterior de la Iglesia”.[25]

Antes de morir Juan XXII primeramente declaró que cuando había hablado de esta cuestión no tuvo la intención de definirla, sino sólo de provocar la investigación de la verdad. Luego agregó que ya tenía por lo más probable que los santos gozasen de la visión beatífica desde antes del día del Juicio; y que a tal sentencia se adhería a no ser que otra cosa definiera la Iglesia, pues en sus definiciones todas se sujetaba de antemano de manera absoluta (ob. Cit. p. 118).

________________________
[24] Error herético del Siglo VII que afirma que en Cristo sólo hay una voluntad, la divina. En Jesucristo existe una persona y dos naturalezas: la divina y la humana. Se le conoce como “Unión Hipostática”.
[25] Opera omnia t. II p. 117. Paris, Vives, 1876. Citado por S. Abascal. El Papa…. Tradición. México, 1979.

Fuente: http://www.apocalipsismariano.com/index.php/articulos/signos-de-los-tiempos/492-libro-tu-eres-pedro 

Escritos de Luis Eduardo López Padilla publicados en este blog:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/luis-eduardo-lopez-padilla/

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