Comienza la publicación del Diario Espiritual, La Divina Misericordia en mi alma de Santa María Faustina Kowalska

5 de Octubre – 78º Aniversario de su muerte
Años: 1931-1938 / Lugar: Plock, Polonia
Apariciones de Jesús de La Misericordia
(Fiesta: 2do. Domingo de Pascua)
Vidente: Santa María Faustina Kowalska (1905-1938)

Tomado del Diario Espiritual: La Divina Misericordia en mi alma
De: Santa María Faustina Kowalska


INTRODUCCIÓN

  1. Santa María Faustina Kowalska, apóstol de la divina Misericordia, conocida actualmente en el mundo entero, ha sido incluida por los teólogos entre los destacados místicos de la Iglesia.

Nació como la tercera hija entre diez hermanos de una pobre y piadosa familia campesina de la aldea de Glogowiec.  En el santo bautizo, celebrado en la iglesia parroquial de Swinice Warckie, se le impuso el nombre de Elena. Desde pequeña se destacó por la piedad, el amor a la oración, la laboriosidad y la obediencia, y por una gran sensibilidad ante la pobreza humana.  Su educación escolar no duró ni siquiera tres años: al cumplir 14 años abandonó la casa familiar para trabajar de sirviente en Aleksandrów y Lodz, y mantenerse a sí misma y ayudar a sus padres.

Ya desde los 7 años Elena sintió en su alma el llamado a la vida religiosa (dos años antes de recibir la Primera Comunión), pero sus padres no le dieron el permiso para que entrara en el convento. Ante la negativa, la niña intentó apagar dentro de sí el llamado de Dios; sin embargo, apresurada por la visión de Cristo sufriente y las palabras de reproche: “¿Hasta cuándo Me harás sufrir, hasta cuándo Me engañarás?” (Diario, 9) empezó a buscar ser aceptada en algún convento. Pero donde llamaba la despedían.  Finalmente, el 1 de agosto de 1925, pasó el umbral de la clausura de la casa de la Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia, en la calle Zytnia, en Varsovia. En su Diario confesó: “Me pareció que entré en la vida del paraíso. De mi corazón brotó una sola oración, la de acción de gracias” (Diario, 17).

Unas semanas después sintió una fuerte tentación de trasladarse a otro convento donde pudiera tener más tiempo para rezar. Entonces, el Señor Jesús, enseñándole su faz desgarrada y martirizada, dijo: “Tú Me causarás un dolor semejante, si sales de esta Congregación. Te he llamado aquí y no a otro lugar, y te tengo preparadas muchas gracias” (Diario, 19).

En la Congregación recibió el nombre de Sor María Faustina. El noviciado lo pasó en Cracovia, donde en presencia del obispo St. Respond hizo los primeros votos y cinco años después los votos perpetuos de castidad, pobreza y obediencia. Trabajó en distintas casas de la Congregación. Pasó los períodos más largos en Cracovia, Plock y Vilna trabajando como cocinera, jardinera, y portera.

Para quien la observara desde fuera nada hubiera delatado su extraordinaria y rica vida mística. Cumplía sus deberes con fervor, observaba fielmente todas las reglas del convento, era recogida y piadosa, pero a la vez natural, alegre, llena de amor benévolo y  desinteresado al prójimo.

Toda su vida se concentraba en caminar con constancia a la cada vez más plena unión con Dios y en una abnegada colaboración con Jesús en la obra de la salvación de las almas. “Jesús mío —confesó en el Diario— Tú sabes que desde los años más tempranos deseaba ser una gran santa, es decir, deseaba amarte con un amor tan grande como ninguna alma Te amó hasta ahora” (Diario 1372).

El Diario revela la profundidad de su vida espiritual. Una lectura atenta de estos escritos permite conocer un alto grado de unión de su alma con Dios, permite conocer hasta qué punto Dios se entregó a su alma y evidencia también sus esfuerzos y combates en el camino hacia la perfección cristiana. El Señor la colmó de muchas gracias extraordinarias: los dones de contemplación y de profundo conocimiento del misterio de la Divina Misericordia, visiones, revelaciones, estigmas ocultos, los dones de profecía, de leer en las almas humanas, y de desposorios místicos. Colmada de tantas gracias, escribió: “Ni las gracias ni las revelaciones, ni los éxtasis, ni ningún otro don concedido al alma la hacen perfecta, sino la comunión interior del alma con Dios. (…)  Mi santidad y perfección consisten en una estrecha unión de mi voluntad con la voluntad de Dios”  (Diario, 1107).

El austero modo de vida y los agotadores ayunos que practicaba desde antes de entrar en el convento, debilitaron tanto su organismo que siendo postulante, fue enviada al balneario de Skolimów, cerca de Varsovia, para recuperar la salud. Tras el primer año de noviciado, le vinieron experiencias místicas sumamente dolorosas; las de la llamada noche oscura, y luego, sufrimientos espirituales y morales relacionados con la realización de su misión que le fue encomendada por el Señor. Sor Faustina se ofreció como víctima por los pecadores y con este propósito experimentó también diversos sufrimientos para, a través de ellos, salvar las almas de aquellos. En los últimos años de su vida aumentaron los sufrimientos interiores, la llamada noche pasiva del espíritu y las dolencias del cuerpo: se desarrolló la tuberculosis que atacó los pulmones y el sistema digestivo. A causa de ello dos veces fue internada en el hospital de Pradnik en Cracovia, por varios meses.

Extenuada físicamente por completo, pero plenamente adulta de espíritu y unida místicamente con Dios, falleció en olor de santidad, el 5 de octubre de 1938, a los 33 años, de los que 13 fueron en el convento.  Su cuerpo fue sepultado en la tumba común, en el cementerio de la Comunidad en Cracovia – Lagiewniki, y luego, durante el proceso informativo en 1966, trasladado a la capilla.

A esta sencilla monja, sin grandes estudios, pero valerosa y abandonada totalmente en Dios, el Señor Jesús le confió una gran misión: el mensaje de la misericordia dirigido a todo el mundo. “Te envío —dijo— a toda la humanidad con Mi misericordia. No quiero castigar a la humanidad doliente, sino que deseo sanarla, abrazarla a Mi Corazón Misericordioso (Diario, 1588). Tú eres la secretaria de Mi misericordia; te he escogido para este cargo, en ésta y en la vida futura (Diario, 1605), (…) para que des a conocer a las almas la gran misericordia que tengo con ellas, y que las invites a confiar en el abismo de Mi misericordia” (Diario, 1567).

  1. La misión de Sor Faustina consiste, en resumen, en recordar una verdad de la fe, conocida desde siempre, pero olvidada, sobre el amor misericordioso de Dios al hombre y en transmitir nuevas formas de culto a la Divina Misericordia, cuya práctica ha de llevar a la renovación religiosa en el espíritu de confianza y misericordia cristianas.

El Diario que Sor Faustina escribió durante los últimos 4 años de su vida por un claro mandato del Señor Jesús, es una forma de memorial, en el que la autora registraba, al corriente y en retrospectiva, sobre todo los “encuentros” de su alma con Dios. Para sacar de estos apuntes la esencia de su misión, fue necesario un análisis científico. El mismo fue hecho por el conocido y destacado teólogo, Padre profesor Ignacy Rózycki. Su extenso análisis fue resumido en la disertación titulada “La Divina Misericordia. Líneas fundamentales de la devoción a la Divina Misericordia.” A la luz de este trabajo resulta que todas las publicaciones anteriores a él, dedicadas a la devoción a la Divina Misericordia transmitida por Sor Faustina, contienen solamente algunos elementos de esta devoción, acentuando a veces cuestiones sin importancia para ella. Por ejemplo, destacan la letanía o la novena, haciendo caso omiso a la Hora de la Misericordia. El mismo Padre Rózycki hace referencia a ese aspecto diciendo: “Antes de conocer las formas concretas de la devoción a la Divina Misericordia, cabe decir que no figuran entre ellas las conocidas y populares novenas ni letanías.”

La base para distinguir éstas y no otras oraciones o prácticas religiosas como nuevas  formas de culto a la Divina Misericordia, lo son las concretas promesas que el Señor Jesús prometió cumplir bajo la condición de confiar en la bondad de Dios y practicar misericordia para con el prójimo. El Padre Rózycki distingue cinco formas de la devoción a la Divina Misericordia.

  • La coronilla a la Divina Misericordia. El Señor Jesús dictó esta oración a Sor Faustina entre el 13 y el 14 de septiembre de 1935 en Vilna, como una oración para aplacar la ira divina (vea el Diario, 474 – 476).
    Las personas que rezan esta coronilla ofrecen a Dios Padre “el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad” de Jesucristo como propiciación de sus pecados, los pecados de sus familiares y los del mundo entero. Al unirse al sacrificio de Jesús, apelan a este amor con el que Dios Padre ama a Su Hijo y Él a todas las personas.
    En esta oración piden también “misericordia para nosotros y el mundo entero” haciendo, de este modo, un acto de misericordia. Agregando a ello una actitud de confianza y cumpliendo las condiciones que deben caracterizar cada oración buena (la humildad, la perseverancia, la sumisión a la voluntad de Dios), los fieles pueden esperar el cumplimiento de las promesas de Cristo que se refieren especialmente a la hora de la muerte: la gracia de la conversión y una muerte serena. Gozarán de estas gracias no solo las personas que recen esta coronilla, sino también los moribundos por cuya intención la recen otras personas. “Cuando la coronilla es rezada junto al agonizante —dijo el Señor Jesús— se aplaca la ira divina y la insondable misericordia envuelve al alma” (Diario, 811). La promesa general es la siguiente: “Quienes recen esta coronilla, me complazco en darles todo lo que me pidan (Diario, 1541, (…) si lo que me pidan esté conforme con Mi voluntad” (Diario, 1731). Todo lo que es contrario a la voluntad de Dios no es bueno para el hombre, particularmente para su felicidad eterna.
    “Por el rezo de esta coronilla —dijo Jesús en otra ocasión— Me acercas la humanidad (Diario, 929). A las almas que recen esta coronilla, Mi misericordia las envolverá (…) de vida y especialmente a la hora de la muerte” (Diario, 754).
  • La imagen de Jesús Misericordioso. El esbozo de la imagen le fue revelado a Sor Faustina en la visión del 22 de febrero de 1931 en su celda del convento de Plock. “Al anochecer, estando yo en mi celda —escribe en el Diario— vi al Señor Jesús vestido con una túnica blanca. Tenía una mano levantada para bendecir y con la otra tocaba la túnica sobre el pecho. De la abertura de la túnica en el pecho, salían dos grandes rayos: uno rojo y otro pálido. (…) Después de un momento, Jesús me dijo: Pinta una imagen según el modelo que ves, y firma: Jesús, en Ti confío (Diario 47). Quiero que esta imagen (…) sea bendecida con solemnidad el primer domingo después de la Pascua de Resurrección; ese domingo debe ser la Fiesta de la Misericordia” (Diario, 49).
    El contenido de la imagen se relaciona, pues, muy estrechamente con la liturgia de ese domingo. Ese día la Iglesia lee el Evangelio según San Juan sobre la aparición de Cristo resucitado en el Cenáculo y la institución del sacramento de la penitencia (Jn 20, 19-29). Así, la imagen presenta al Salvador resucitado que trae la paz a la humanidad por medio del perdón de los pecados, a precio de su Pasión y muerte en la cruz. Los rayos de la Sangre y del Agua que brotan del Corazón (invisible en la imagen) traspasado por la lanza y las señales de los clavos, evocan los acontecimientos del Viernes Santo (Jn 19, 17-18, 33-37). Así pues, la imagen de Jesús Misericordioso une en sí estos dos actos evangélicos que hablan con la mayor claridad del amor de Dios al hombre.
    Los elementos más característicos de esta imagen de Cristo son los rayos. El Señor Jesús, preguntado por lo que significaban, explicó: “El rayo pálido simboliza el Agua que justifica a las almas. El rayo rojo simboliza la Sangre que es la vida de las almas (…). Bienaventurado quien viva a la sombra de ellos” (Diario, 299).   Purifican el alma los sacramentos del bautismo y de la penitencia, mientras que la alimenta plenamente la Eucaristía. Entonces, ambos rayos significan los sacramentos y todas las gracias del Espíritu Santo cuyo símbolo bíblico es el agua y también la nueva alianza de Dios con el hombre contraída en la Sangre de Cristo.
    A la imagen de Jesús Misericordioso se le da con frecuencia el nombre de imagen de la divina Misericordia. Es justo porque la Misericordia de Dios hacia el hombre se reveló con la mayor plenitud en el misterio pascual de Cristo.
    La imagen no presenta solamente la Misericordia de Dios, sino que también es una señal que ha de recordar el deber cristiano de confiar en Dios y amar activamente al prójimo. En la parte de abajo —según la voluntad de Cristo— figura la firma: “Jesús, en Ti  confío”. “Esta imagen ha de recordar las exigencias de Mi misericordia, porque la fe sin obras, por fuerte que sea, es inútil” (Diario, 742).
    Así comprendido el culto a la imagen, a saber, la actitud cristiana de confianza y misericordia, vinculó el Señor Jesús promesas especiales de: la salvación eterna, grandes progresos en el camino hacia la perfección cristiana, la gracia de una muerte feliz, y todas las demás gracias que le fueren pedidas con confianza. “Por medio de esta imagen colmaré a las almas con muchas gracias. Por eso quiero, que cada alma tenga acceso a ella” (Diario, 570).
  • La Fiesta de la Misericordia. De entre todas las formas de la devoción a la Divina Misericordia reveladas por Sor Faustina, ésta es la que tiene mayor importancia. El Señor Jesús habló por primera vez del establecimiento de esta Fiesta en Plock, en 1931, cuando comunicó a Sor Faustina su deseo de que pintara la imagen: “Deseo que haya una Fiesta de la Misericordia. Quiero que esta imagen que pintarás con el pincel sea bendecida con solemnidad el primer domingo después de la Pascua de Resurrección; ese domingo debe ser la Fiesta de la Misericordia” (Diario, 49).
    La elección del primer domingo después de la Pascua de Resurrección para la Fiesta de la Misericordia, tiene su profundo sentido teológico e indica una estrecha relación entre el misterio pascual de redención y el misterio de la Divina Misericordia. Esta relación se ve subrayada aun más por la novena de coronillas a la Divina Misericordia que antecede la Fiesta y que empieza el Viernes Santo.
    La fiesta no es solamente un día de adoración especial de Dios en el misterio de la misericordia, sino también el tiempo en que Dios colma de gracias a todas las personas. “Deseo —dijo el Señor Jesús— que la Fiesta de la Misericordia sea un refugio y amparo para todas las almas y, especialmente, para los pobres pecadores (Diario, 699). Las almas mueren a pesar de Mi amarga Pasión. Les ofrezco la última tabla de salvación, es decir, la Fiesta de Mi Misericordia. Si no adoran Mi misericordia morirán para siempre” (Diario, 965).
    Las promesas extraordinarias que el Señor Jesús vinculo a la Fiesta demuestran la grandeza de la misma. “Quien se acerque ese día a la Fuente de Vida —dijo Cristo— recibirá el perdón total de las culpas y de las penas” (Diario, 300). “Ese día están abiertas las entrañas de Mi misericordia. Derramo todo un mar de gracias sobre aquellas almas que se acercan al manantial de Mi misericordia; (…) que ningún alma tenga miedo de acercarse a Mí, aunque sus pecados sean como escarlata” (Diario, 699).
    Para poder recibir estos grandes dones hay que cumplir las condiciones de la devoción a la Divina Misericordia (confiar en la bondad de Dios y amar activamente al prójimo), estar en el estado de gracia santificante (después de confesarse) y recibir dignamente la Santa Comunión. “No encontrará alma ninguna la justificación —explicó Jesús— hasta que no se dirija con confianza a Mi misericordia y por eso el primer domingo después de la Pascua ha de ser la Fiesta de la Misericordia. Ese día los sacerdotes deben hablar a las almas sobre Mi misericordia infinita” (Diario, 570).
  • La Hora de la Misericordia. En octubre de 1937, en unas circunstancias poco aclaradas por Sor Faustina, el Señor Jesús encomendó adorar la hora de su muerte: “Cuantas veces oigas el reloj dando las tres, sumérgete en Mi misericordia, adorándola y glorificándola; suplica su omnipotencia para el mundo entero y, especialmente, para los pobres pecadores, ya que en ese momento, se abrió de par en par para cada alma” (Diario, 1572).
    El Señor Jesús definió bastante claramente los propios modos de orar de esta forma de culto a la Divina Misericordia. “En esa hora —dijo a Sor Faustina— procura rezar el Vía Crucis, en cuanto te lo permitan tus deberes; y si no puedes rezar el Vía Crucis, por lo menos entra un momento en la capilla y adora en el Santísimo Sacramento a Mi Corazón que está lleno de misericordia. Y si no puedes entrar en la capilla, sumérgete en oración allí donde estés, aunque sea por un brevísimo instante” (Diario, 1572).

El Padre Rózycki habla de tres condiciones para que sean escuchadas las oraciones de esa hora:

  1. La oración ha de ser dirigida a Jesús.
  2. Ha de ser rezada a las tres de la tarde.
  3. Ha de apelar a los valores y méritos de la Pasión del Señor.

“En esa hora —prometió Jesús— puedes obtener todo lo que pidas para ti o para los demás. En esa hora se estableció la gracia para el mundo entero: la misericordia triunfó sobre la justicia” (Diario, 1572).

  • La propagación de la devoción a la Divina Misericordia. Entre las formas de devoción a la Divina Misericordia, el Padre Rózycki distingue además la propagación de la devoción a la Divina Misericordia, porque con ella también se relacionan algunas promesas de Cristo. “A las almas que propagan la devoción a Mi misericordia, las protejo durante toda su vida como una madre cariñosa a su niño recién nacido y a la hora de la muerte no seré para ellas el Juez, sino el Salvador Misericordioso” (Diario, 1075).
    La esencia del culto a la Divina Misericordia consiste en la actitud de confianza hacia Dios y la caridad hacia el prójimo. El Señor Jesús exige que “sus criaturas confíen en Él” (Diario, 1059) y hagan obras de misericordia: a  través de sus actos, sus palabras y su oración. “Debes mostrar misericordia al prójimo siempre y en todas partes.  No puedes dejar de hacerlo, ni excusarte, ni justificarte” (Diario, 742). Cristo desea que sus devotos hagan al día por lo menos un acto de amor hacia el prójimo.
    La propagación de la devoción a la Divina Misericordia no requiere necesariamente muchas palabras pero sí, siempre, una actitud cristiana de fe, de confianza en Dios, y el propósito de ser cada vez más misericordioso. Un ejemplo de tal apostolado lo dio Sor Faustina durante toda su vida.
  • El culto a la Divina Misericordia tiene como fin renovar la vida religiosa en la Iglesia en el espíritu de confianza cristiana y misericordia. En este contexto hay que leer la idea de “la nueva Congregación” que encontramos en las páginas del Diario. En la mente de la propia Sor Faustina este deseo de Cristo maduró poco a poco, teniendo cierta evolución: de la orden estrictamente contemplativa al movimiento formado también por Congregaciones activas, masculinas y femeninas, así como por un amplio círculo de laicos en el mundo. Esta gran comunidad multinacional de personas constituye una sola familia unida por Dios en el misterio de su misericordia, por el deseo de reflejar este atributo de Dios en sus propios corazones y en sus obras y de reflejar su gloria en todas las almas. Es una comunidad de personas de diferentes estados y vocaciones que viven en el espíritu evangélico de confianza y misericordia, profesan y propagan con sus vidas y sus palabras el inabarcable misterio de la Divina Misericordia e imploran la Divina Misericordia para el mundo entero.
    La misión de Sor Faustina tiene su profunda justificación en la Sagrada Escritura y en algunos documentos de la Iglesia. Corresponde plenamente a la encíclica Dives in misericordia del Santo Padre Juan Pablo II.

¡Para mayor gloria de la Divina Misericordia!

Cracovia – Lagiewniki                                          

Sor Ma. Elzbieta Siepak
De la Congregación de las Hermanas
De la Madre de Dios de la Misericordia


CUADRO CRONOLÓGICO
DE LA VIDA DE SANTA MARÍA FAUSTINA KOWALSKA,
DE LA CONGREGACIÓN DE LAS HERMANAS
DE LA MADRE DE DIOS DE LA MISERICORDIA

25 de agosto de 1905  –

Sor Faustina nace en la aldea de Glgowiec (actualmente la provincia De Konin).

27 de agosto de 1905  –

Es bautizada en la parroquia de San Casimiro en Swinice Warckie (diócesis de Wloclawek), y recibe el nombre de Elena.

1912  –

Por primera vez oye en su alma la voz que la llama a la vida perfecta.

1914  –

Recibe la Primera Comunión.

Septiembre de 1917  –

Comienza la educación en la escuela primaria.

1919  –

Empieza a trabajar en casa de los amigos de la familia Bryszewski en Aleksandrów Lódzki.

30 de octubre de 1921  – 

Recibe el Sacramento de la Confirmación administrado por el obispo Vicente Tymieniecki en Aleksandrów Lódzki.

1922  –  

Vuelve a la casa familiar para pedir a los padres el permiso de  entrar en un convento, recibe la negativa.

Otoño de  1922  –   

Elena va a Lódz.  Durante un año trabaja en la tienda de Marcjanna Sadowska, en la calle Abramowskiego 29 (2 II 1923; 1 VII 1924)

Julio de  1924  – 

Sale a Varsovia con la intención de entrar en un convento. Se presenta en la casa de la Congregación de la Madre de Dios de la Misericordia, en la calle Zytnia 3/9. La Superiora promete recibirla, pero antes le encomienda reunir una pequeña dote.

1 de agosto de 1925  –

Después de un año de trabajo como sirvienta, Elena Kowalska vuelve a presentarse a la Superiora del convento en la calle Zytnia. Es admitida al postulantado.

23 de enero de 1926  –

Va a la casa del noviciado en Cracovia.

30 de abril de 1926  –

Recibe el hábito y el nombre de Sor María Faustina.

Marzo – abril de 1927  –

Pasa por el periodo de oscuridad espiritual, que durará un año y medio.

16 de abril de 1928  –

El Viernes Santo el ardor del amor divino penetra a la novicia sufriente que olvida los sufrimientos experimentados, conoce con más claridad lo mucho que Cristo sufrió por ella.

30 de abril de 1928  –

Al terminar el noviciado y después del retiro espiritual de 8 días, hace los primeros votos (temporales).
10 de octubre de 1928  –   El Capítulo General que se celebra en la Congregación elige como Superiora General a la Madre Micaela Moraczewaska que va a ser la Superiora de Sor Faustina durante toda la vida. Será también su ayuda y consuelo en los momentos difíciles.
31 de octubre de 1928  –   Sale a casa de la Congregación en Varsovia, en la calle Zytnia, para trabajar en la cocina.

21 de febrero – 11 de junio de 1929  –      

Viaja a Vilna para sustituir a una hermana que tiene su tercera probación.

Junio de 1929  –

Es mandada a la recién fundada casa de la Congregación en la calle Hetmanska, en Varsovia.

7 de julio de 1929  –

Una breve estancia en Kiekrz, cerca de Poznan, para sustituir en la cocina a una hermana enferma.

Octubre de 1929  

Sor Faustina está en la casa varsoviana de la Congregación, en la Calle Zytnia.

Mayo – junio de 1930  

Viene a la casa de la Congregación en Plock. Trabaja en la  panadería, en la cocina y en la tienda adjunta a la panadería.

22 de febrero de 1931  –

Tiene una visión del Señor que le encomienda pintar una imagen según el modelo que ella ve.

Noviembre de 1932  –  

Sor Faustina viene a Varsovia para su tercera probación (de Cinco meses), a la que las hermanas de la Congregación se someten antes de hacer los votos perpetuos. Antes de la probación tiene el retiro espiritual en Walendów.

18 de abril de 1933  – 

Sale a Cracovia para celebrar el retiro espiritual de 8 días, antes de los votos perpetuos.

1 de mayo de 1933  – 

Hace los votos perpetuos (el obispo Estanislao Rospond preside la ceremonia).

25 de mayo de 1933  – 

Viaja a Vilna.

2 de enero de 1934   

Por primera vez visita al pintor E. Kazimirowski que ha de pintar la imagen de la Divina Misericordia.
29 de marzo de 1934  –  Se ofrece por los pecadores y especialmente por aquellas almas que han perdido confianza en la Misericordia de Dios.

Junio de 1934  –

Queda terminada la imagen de la Divina Misericordia. Sor Faustina llora porque el Señor Jesús no es tan bello como ha sido en la visión.

12 de agosto de 1934  – 

Un fuerte desfallecimiento de Sor Faustina. El Padre Miguel Sopocko le administra el sacramento de los enfermos.

13 de agosto de 1934    

El mejoramiento del estado de salud de Sor Faustina.

26 de octubre de 1934    

Cuando Sor Faustina, junto con las alumnas, regresa del jardín para cenar (a las seis menos diez), ve al Señor Jesús encima de la capilla en Vilna tal y como lo vio en Plock, es decir con los rayos pálido y rojo. Los rayos envuelven la capilla de la Congregación, la enfermería de las alumnas y después se extienden sobre el mundo entero.

15 de febrero de 1935  –  

Recibe la noticia de una grave enfermedad de su madre, y va a la casa familiar en Glogowiec. En el camino de regreso a Vilna, se detiene en Varsovia para ver a la Madre General, Micaela Moraczewska, y a su antiguo maestra, Sor María Josefa Brzoza.

19 de octubre de 1935  –

Sale a Cracovia para participar en el retiro espiritual de 8 días.

8 de enero de 1936  –   

Hace una visita al arzobispo Romuald Jalbrzykowski, Metropolitano de Vilna y le comunica que el Señor Jesús exige la Fundación de una Congregación nueva.

  21 de marzo de 1936  –  

Sale de Vilna y viene a Varsovia.

25 de marzo de 1936  –  

Es trasladada a la casa de la Congregación en Walendów.

Abril de 1936  –  

Es trasladada a la casa en la localidad de Derdy (a 2 Km. de Walendów).

11 de mayo de 1936  –   

Sale de Derdy y va a Cracovia para estar allí hasta su muerte.

14 de septiembre de 1936   

Un encuentro con el arzobispo Jalbrzykowski, quien, estando de paso Cracovia, visita la casa de la Congregación.

19 de septiembre de 1936  –  

Un examen en el sanatorio de Pradnik (hoy, el hospital Juan Pablo II).

9 de diciembre de 1936 – 27 de marzo de 1937  –   

La estancia en el hospital de Pradnik.

29 de julio – 10 de agosto de 1937  –   

La estancia en el balneario de Rabka.

21 de abril de 1938  –   

El empeoramiento del estado de salud y el retorno de Sor Faustina

Agosto de 1938  

La última carta a la Superiora General en la que Sor Faustina pide perdón por las desobediencias de toda la vida y la que termina con las palabras: “Hasta la vista en el cielo.”

25 de agosto de 1938  – 

Sor Faustina recibe el sacramento de los enfermos.

2 de septiembre de 1938  –    

Al visitar a Sor Faustina en el hospital, el Padre Sopocko la encuentra en éxtasis.

7 de septiembre de 1938  –     

El regreso del hospital al convento.

5 de octubre de 1938  –     

A las once menos cuarto de la noche, Sor María Faustina Kowalska, tras largos sufrimientos soportados con gran paciencia, ha ido a encontrarse con el Señor para recibir la recompensa.

7 de octubre de 1938  –     

Su cuerpo fue sepultado en la tumba común, en el cementerio de la Comunidad, situado al fondo del jardín de la casa de la Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia en Cracovia – Lagiewniki.

21 de octubre de 1965  –

En la arquidiócesis de Cracovia es iniciado el proceso Informativo sobre la beatificación de Sor Faustina.

25 de noviembre de 1966       

El traslado de los restos mortales de Sor Faustina del Cementerio a la capilla de las Hermanas de la Madre de Dios de  la Misericordia en Cracovia – Lagiewniki.

20 de septiembre de 1967  –     

Una solemne sesión presidida por el cardenal Karol Wojtyla pone el punto final al proceso informativo diocesano. Las actas del proceso son enviadas a Roma.

31 de enero de 1968  –      

Con decreto de la Congregación para la Causa de los Santos se abre el proceso de beatificación de la Sierva de Dios Sor Faustina.

19 de junio de 1981  –       

La Sagrada Congregación de la Causa de los Santos, después de completar la investigación de todos los escritos de la Sierva de Dios Sor Faustina, emite un documento declarando que “nada se interpone para continuar” con su causa.

7 de marzo de 1992  –

En presencia del Santo Padre, la Congregación de la Causa de   los Santos promulga el decreto de las Virtudes Heroicas mediante  el cual la Iglesia reconoce que Sor Faustina practicó todas las virtudes de manera heroica.  Como resultado, ella recibe el título de “Venerable” Sierva de Dios y se abre el camino para verificar el milagro atribuido a su intercesión.

21 de diciembre de 1992  –     

El Santo Padre publica la aceptación del milagro como concedido por la intercesión de Sor Faustina y anuncia la fecha para su solemne beatificación.

18 de abril de 1993  –  

Sor Faustina es beatificada por el Papa Juan Pablo II en Roma el primer domingo después de Pascua (día revelado por Nuestro Señor a Sor Faustina como la Fiesta de la Misericordia).

30 de abril de 2000  –     

Beata Faustina es canonizada por el Papa Juan Pablo II en Roma el primer domingo después de Pascua, en la Fiesta de la Misericordia.

*******

*******

________________________
Mensajes del Diario Espiritual La Divina Misericordia en mi alma aquí publicados:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/santa-maria-faustina-kowalska/

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Mensajes y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s