Oraciones de Reparación a Jesucristo Agonizante

ORACIONES DE REPARACIÓN A JESUCRISTO AGONIZANTE

LLAMADOS ANGUSTIOSOS

Oración Inicial

Señor Jesucristo, a través de la historia, Tú nos conduces de regreso al Padre Todopoderoso. Te damos gracias y apreciamos Tu Amor. Recordamos con dolor en el corazón nuestra debilidad, nuestros pecados, y todo Tu Sufrimiento en esta noble tarea.

¿Cómo aminorar Tu Sufrimiento? Ayúdanos a hacerlo, Te lo pedimos. Haremos lo que sea necesario, si Tú así lo quieres. Muéstranos Tu Amor, si ésa es Tu Voluntad. Hacemos esta oración en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina con el Padre, en unidad del Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

ORACIÓN DE REPARACIÓN

Padre Eterno, yo Te ofrezco todas las Heridas de Tu amadísimo Hijo Jesucristo, los Dolores y Agonías de Su Sacratísimo Corazón, y la Preciosísima Sangre que brotó de todas Sus Heridas, en reparación por mis pecados y los pecados del mundo entero. (TRES VECES). Amén.

El Credo

Creo en Dios, / Padre Todopoderoso, / Creador del Cielo y de la Tierra. / Creo en Jesucristo,  Su único Hijo, nuestro Señor, / que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, / nació de Santa María Virgen, / padeció bajo el poder de Poncio Pilato, / fue crucificado, muerto y sepultado, / descendió a los infiernos / y al tercer día, resucitó de entre los muertos; / subió a los Cielos / y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso. / Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. / Creo en el Espíritu Santo, / en la Santa Iglesia Católica, / en la Comunión de los Santos, / en el perdón de los pecados, / en la resurrección de la carne / y en la vida eterna. / Amén. 


1º LLAMADO ANGUSTIOSO

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“¿Dónde estás, hijo Mío? Tu Señor Te busca… ¡Ven a Mí!… ¡Ven, acércate más, y escucha Mi Angustioso llamado!

Hijo Mío… había una vez un Hombre que tenía muchas ovejas, las cuidaba y pastoreaba bien. Cuando tenían sed las conducía a un manantial de agua fresca, para que pudieran satisfacer su sed. No permitía que pasaran hambre. Las llevaba a verdes praderas. Ellas comían, engordaban y se fortalecían. El Hombre cercó la tierra donde pastaban, para que ningún lobo entrara y dañara el rebaño.

Un día, las ovejas planearon una rebelión y, a la fuerza, escaparon del campo y se adentraron en el bosque. Allí, fueron capturadas por animales salvajes. Eran como esclavas sin esperanza. Sus cuerpos y sangre eran utilizados para festivales y sacrificios a sus dioses. A pesar de todo esto, el Hombre no se olvidó de Su rebaño. Envió a Sus sirvientes, y a todos los mataron. Por último, envió a Su Hijo, quien al final ganó la batalla. El Hijo del Hombre condujo al rebaño, día y noche a través del desierto. En este caminar surgieron muchas dificultades, que no podían soportar. Se quejaron al Hijo del Hombre, profirieron toda clase de palabras crueles contra Él y, finalmente, Lo mataron.

Hijo… ¿qué piensas que hará el Padre del Hijo del Hombre, cuando se entere de la Muerte de Su Hijo? Hijo… ustedes son el rebaño, Mi Padre es el Dueño del rebaño, quien envió muchos profetas a Su pueblo, cuando vivían en un desierto terrible. Yo soy el Hijo, a quien ustedes persiguieron y mata-ron. ¿Qué les he hecho? A pesar de todos sus pecados, Mi Padre aún los está llamando para que regresen a Él. Pero ustedes no prestan atención a Su Llamado.

¡REGRESA, OH, ISRAEL, PUEBLO MÍO! Hagan reparación por sus pecados, y por los pecados que el mundo entero comete contra Mi Padre, y contra Mi Preciosa Sangre. ¡YO SOY EL AGONIZANTE JESUCRISTO!” 

(Silencio).

Oración (1)

Dios mío, Dios mío… Yo creo en Ti firmemente con todo mi corazón… Espero y confío sinceramente en Ti, y solamente a Ti adoraré por siempre. Con verdadero arrepentimiento y amor me postro a Tus Pies; Te pido perdón por aquellos que no creen y no quieren creer, por aquellos que no Te adoran y no quieren adorarte, y por aquellos que Te Crucificaron y que Te están Crucificando diariamente. Querido Jesús, yo Te consolaré durante toda mi vida. Amén.

Acto de Contrición

¡Oh, mi Dios! Yo me arrepiento de todo corazón por haber pecado contra Ti, que Eres tan bueno. Con la ayuda de Tu Gracia, no pecaré nuevamente. Amén.

  • Padre Nuestro y Ave María.
  • Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo (TRES VECES). Por infinitos siglos de los siglos. Amén.

Señor nuestro, Jesucristo Agonizante, Tú sufriste y pagaste por nosotros… Que se haga Tu Voluntad en la Tierra. Aplaca el fuego de Tu Cólera, ¡oh, Señor!… Perdón, porque hemos pecado… No pecaremos nunca más.

V: ¡Jesús Sacramentado, perdónanos!
R: Te lo pedimos, ¡oh, Señor! 

Oración de Reparación a la Santísima Trinidad

¡Oh, Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo! Yo Te ofrezco la Palabra hecha Carne, Jesucristo: Su Cuerpo cubierto de Heridas y Sangre, Su Agonía en el Huerto, Su Flagelación, Su Coronación de Espinas, el Repudio que sufrió, Su Condena, Su Crucifixión y Muerte, en unión con todos los sufrimientos de Tu Santa Iglesia y la sangre de los mártires; en reparación por mis pecados, y los pecados del mundo entero. Amén. 

Oración Agonizante

Jesús Agonizante, yo Te ofrezco mi corazón para unirlo a Tu Corazón Agonizante, y compartir Tu Agonía. Jesús, yo deseo permanecer en agonía Contigo, a fin de apresurar Tu Glorioso Reino de Paz. Amén.


2º LLAMADO ANGUSTIOSO

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“Hijo Mío, acércate a Mí, escucha Mi Angustioso llamado. Por amor a Ti ofrezco Mi Cuerpo como Sacrificio Vivo, Pan de Vida para todos los hombres. Ofrezco Mi Sangre, Preciosa Bebida; Bebida de los Ángeles del Cielo, entregada por amor a los hombres.

Hijo Mío… permanezco por ti en el Sacramento del Amor… esperando pacientemente por ti en el Tabernáculo, donde estoy prisionero por ti. Tú, raras veces te acercas a Mí, porque no te acuerdas de Mí, que estoy prisionero por ti. Hijo Mío, Mi Agonía es grande cuando veo la frialdad, la indiferencia y la negligencia con que te acercas a la Santa Trinidad, Cuya Presencia llena el Santuario Santo. Yo estoy aquí, hijo Mío… Yo estoy aquí en Plenitud. Teme la Presencia de Tu Dios. Acércate con respeto y reverencia. Hijo Mío… ¿sabes tú lo que sufro cuando entro en el santuario de tu corazón, a través de la Sagrada Comunión? Tus pecados Me amarran y Me flagelan sin misericordia. En tu corazón no hay nadie que me consuele. Luego de haberme flagelado insensiblemente, Me arrastras fuera y cierras con llave la puerta de tu corazón con iniquidad. Esto es lo que Me haces con tu vida de pecado.

Yo Soy el Pan de la Vida para todos los hombres que Me reciben en estado de santidad. Vengo a darles vida, no muerte. Limpia las iniquidades de tu corazón. Ábreme la puerta de tu corazón. Haz de tu corazón un tabernáculo de consuelo para Mí. Hijo… que Yo viva en tu santuario de una Comunión a la otra. ¡Acógeme, hazme sentir bienvenido!

Hijo Mío… todos los que Me acogen, acogen a Mi Padre y al Espíritu Santo que viven en Mí. Todos los que Me rechazan, rechazan a la Santísima Trinidad. Hijo… aún cuando otros Me rechacen, haz de tu corazón un tabernáculo de consuelo para Mí. ¡YO SOY JESUCRISTO AGONIZANTE, LLAMÁNDOTE PARA QUE REGRESES!”

 (Silencio).

  • Oración (1).
  • Acto de Contrición.
  • Oración de Reparación a la Santísima Trinidad.
  • Oración Agonizante.


3º LLAMADO ANGUSTIOSO

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“Hijo Mío… Yo estoy en tu corazón, un Getsemaní solitario, donde estoy velando y nadie viene a velar Conmigo, ni siquiera por una hora. Tú prefieres ir tras la posesión de bienes terrenos, aún a riesgo de tu perdición, dejándome sufrir solo. El enemigo se aproxima rápidamente… está ganando terreno a fin de ganar muchas almas, mientras tú duermes. Hijo, ¿no puedes levantarte y velar Conmigo, siquiera una hora? Yo estoy en el santuario de tu alma, un Getsemaní solitario, esperando que vengas. Muchas almas, muchas almas van al infierno a causa de los pecados de la carne. Hijo, mira cómo tú conduces muchas almas a la perdición, a través de tu forma de vestir. Yo Soy Aquél, a quien tú expones desnudo públicamente. Hijo… consuélame. Hijo, ten misericordia de Mí. ¡Nunca debe un hombre imitar a una mujer! ¡Nunca debe una mujer imitar a un hombre! Sé tal como Yo te hice, hijo; sé tal como Yo te hice. Te digo, aléjate de esa moda mundana. Ése es el plan del enemigo: destruir el templo del Espíritu Santo, que es tu cuerpo. Vive una vida modesta.

Mi hijo amado, porque te amo y deseo que Me muestres amor, te suplico Me ofrezcas todo tu ser; que lo guardes para Mí y solamente para Mí. Que él Me glorifique siempre, que Me consuele siempre. No hago este llamado al mundo, sino a ti a quien amo. Ofrécemelo… ofrécelo para salvación. ¡YO SOY JESUCRISTO AGONIZANTE, LLAMÁNDOTE PARA QUE REGRESES!”

(Silencio).

  • Oración (1).
  • Acto de Contrición.
  • Oración de Reparación a la Santísima Trinidad.
  • Oración Agonizante.


4º LLAMADO ANGUSTIOSO

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“Hijo Mío… ¿es así como traicionas a tu Señor y Salvador? Solamente por el dinero mundano y perecedero, escogiste traicionar a tu Señor y entregarme a esos hombres crueles para que Me Crucificaran. Hijo, te estás convirtiendo en el Judas de este último tiempo. ¡Cuán terrible será todo para aquellos que traicionan al Hijo del Hombre, y Lo entregan a hombres pecadores para ser Crucificado! Mira cuan lamentablemente van a la eternidad a sufrir por siempre.

Aún entre los sacerdotes de Mi Corazón, hay muchos Judas que prefieren los bienes terrenales a cambio de su Señor, quien está en Agonía. Esto Me causa mucho dolor, hijo Mío, porque están haciendo de la Casa de Mi Padre un mercado. Mi Padre está sumamente molesto. Miren bien, cómo ustedes Me están sacando de Mi Santo Templo.

Hijo, ¿deseas la Presencia de tu Dios? Ofréceme tu vida. Yo Soy Aquél, a quien ustedes están traicionando solamente por cosas terrenales. Hijo… ya que todas esas cosas por las que estás trabajando serán destruidas por el fuego… ¿por qué estás trabajando en vano?

Regresa a Mí, hijo Mío… ten misericordia de Quien vino a salvarte. Que Mis Sacerdotes regresen a Mí. ¡YO SOY JESUCRISTO AGONIZANTE, QUIEN LOS AMA, LLAMÁNDOLES PARA QUE REGRESEN!”

(Silencio).

  • Oración (1).
  • Acto de Contrición.
  • Oración de Reparación a la Santísima Trinidad.
  • Oración Agonizante.


5º LLAMADO ANGUSTIOSO

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“Hijo Mío… ¿cuándo terminarán los tormentos de Mi Flagelación, causados por tus pecados y los del mundo? ¿Por qué Me están flagelando, y al mismo tiempo coronándome de espinas? Y diciendo, ‘DÉJENME PECAR… YA IRÉ DESPUÉS A CONFESARME’. Yo Soy el Agonizante Jesús, a quien tú constantemente torturas.

Hijo… ¿ACASO TE DI EL SACRAMENTO DE LA PENITENCIA, PARA QUE TE CONVIRTIERAS EN UN POZO DE INIQUIDAD? Ése es el Sacramento de Mi Amor. Él abre el Océano de la Misericordia Divina: Mi Sangre y Agua Preciosas que brotaron para salvar y lavar tu iniquidad; para que vayas y no peques más.

Hijo, retira la Corona de Espinas… ten misericordia de Mí, no Me flageles más. Ama a tu Dios, tu Creador. No te hagas falsos dioses de ninguna criatura. Sólo a tu Dios temerás y adorarás. No pronuncies el Nombre de tu Dios en vano. Hijo… recuerda guardar el día obligatorio, santo. Haz respetar Mi Nombre en este mundo corrupto. Haz todas estas cosas, para aminorar los dolores de Mi Agonía. Ofrece todos tus desengaños, pruebas y persecuciones en reparación por tus pecados, y los del mundo entero. ¡YO SOY EL AGONIZANTE JESUCRISTO, LLAMÁNDOTE PARA QUE REGRESES!”

(Silencio).

  • Oración (1).
  • Acto de Contrición.
  • Oración de Reparación a la Santísima Trinidad.
  • Oración Agonizante.


6º LLAMADO ANGUSTIOSO

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Hijo Mío… acércate a Mí y escucha Mi angustioso llamado. Diariamente ando buscando quien Me consuele, y no encuentro a nadie. Mira Mi Rostro Agonizante, ¿dónde está la Verónica de estos tiempos? ¿Dónde está, para que Me limpie el Rostro y Me consuele? ¿Acaso se ha unido a la multitud gritando: ‘Crucifícalo, crucifícalo’? Se han olvidado que Yo Soy su Mesías, que los sacó de Egipto, que los alimentó con el Maná Celestial, y los acogió bajo Sus Alas en seco y ardiente desierto.

Me has rechazado y ya no hay nadie que Me ayude. Hijo… así es como tú abandonas tu cruz, y te alejas del camino del Calvario, dejándome sufrir solo. En verdad te digo, hijo Mío… NO HAY OTRO CAMINO QUE TE CONDUZCA A LA TIERRA PRO-METIDA, QUE EL CAMINO DE LA SANTA CRUZ. CARGA CON TU CRUZ Y SÍGUEME TODOS LOS DÍAS DE TU VIDA. Ayúdame a cargar todas estas cruces que han sido rechazadas, que Mi pueblo ha abandonado para que Yo las lleve. HIJO… VIVE TU VIDA DE CONSAGRACIÓN. Carga con tu cruz y sígueme. ¡YO SOY JESUCRISTO AGONIZANTE, QUE TE LLAMO PARA QUE REGRESES!”

(Silencio).

  • Oración (1).
  • Acto de Contrición.
  • Oración de Reparación a la Santísima Trinidad.
  • Oración Agonizante.


7º LLAMADO ANGUSTIOSO

Cristo Agonizante_1

“Hijo Mío, mira como tus pecados Me han clavado en la Cruz. Estoy Sangrando por amor a ti. Estoy sudando por amor a ti. Estoy sediento de amor por este mundo necesitado. Ninguno de ustedes desea consolarme… más bien, Me ofrecen vinagre para calmar Mi sed.

Todos ustedes se mantienen alejados, se burlan y Me critican. Hijo Mío, mira como hablas falsedades de tu prójimo. En vez de orar por Mi Santa Iglesia, continúan criticándola. Yo Soy Jesucristo Agonizante, a quien ustedes critican. La Iglesia es Mi Cuerpo, al que están Crucificando.

HIJO MÍO… PÁRATE AL PIE DE MI SANTA CRUZ Y OFRÉCEME, JUNTO CON MI MADRE, EL MUNDO ENTERO. Yo lo aceptaré y lo ofreceré a Mi Padre. Ellos serán Sus hijos y obedecerán Sus mandatos. La Ira del Padre Eterno se aplacará. Mis Santas Llagas serán sanadas. Entonces, Mi Reino vendrá sobre la Tierra.

Hijo… haz de crucificarte por Mí y Conmigo, en la Santa Cruz de la Salvación. Esto es lo que más necesito de ti, en reparación por tus pecados, y los pecados del mundo entero. Hijo, Yo no he pedido esto al mundo, sino a ti, porque te amo, y deseo que Me demuestres tu amor. Yo te prometo que atraeré, a ti y a todos los hombres, hacia Mí, a través de ti. Acepta Mi Llamado Angustioso, ¡oh, amado hijo! Yo ofreceré todos tus sacrificios a Dios, para que sean aceptables, en reparación por tus pecados y los del mundo entero.

Al final, el mundo entero vivirá en Mí, Conmigo y para Mí. Mi Sagrado Costado se abrirá para ser el Refugio de todos los hombres. Sacarán Agua Viva de la Fuente de la Vida que brota de Mi Sagrado Costado. Hijo, que se haga Mi Voluntad en la Tierra. Que se haga Mi Voluntad en ti. Sufre por Mí, y Conmigo. Muere por Mí, y vive en Mí. YO SOY JESUCRISTO AGONIZANTE, TE AMO. YO LOS BENDIGO A TODOS.”

(Silencio).

  • Oración (1).
  • Acto de Contrición.
  • Oración de Reparación a la Santísima Trinidad.
  • Oración Agonizante.

(Inclinando la cabeza)
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo (SIETE VECES).
Por infinitos siglos de los siglos. Amén.


ORACIÓN DE REPARACIÓN POR LA CORONA DE ESPINAS
Oración dada el 14 de Julio de 2000 a Bernabé Nwoye,
por Santa Cecilia (martirizada entre 180-230)

Coronación de espinas_Jesús

Himno
Estoy solo, estoy abandonado.

Me han dejado puesta una corona de espinas
que penetra Mi Cabeza,
y Mi pueblo Me ha abandonado.

Amados Míos, ¿dónde están?
Esta corona de espinas ha penetrado Mi Alma.
¡Retiren las espinas, tengan Misericordia de Mí!

Por amor a ustedes,
Morí en la Cruz con la corona de espinas.
Estoy viviendo nuevamente con las espinas.
¡Yo Soy el Agonizante Jesucristo!

Oración
¡Mi Amado Jesucristo Agonizante, Hijo del Altísimo! Me postro a Tus Pies en medio de mi nada. Recuerdo todas mis ofensas hacia Ti. Te ruego, Señor, que tengas Misericordia de mí. Mis pecados Te han mantenido en agonía por estos miles de años. Te contemplo aún vivo, colgado en la Cruz, con esa terrible corona de espinas; la Sangre bañando Tu Rostro, y las espinas punzando Tu Santa Faz. Me arrepiento por ese tormento que te di: la corona de espinas. Deseo quitarte la corona, y ofrecerte con amor una corona de oro.

—(Besando la corona y apretándola contra su corazón, Santa Cecilia oró así).

V: Mi Jesús, yo laceré Tu Sagrada Cabeza con una corona de espinas.
R: Ten Misericordia de mí, y perdona al mundo.

V: Mi Jesús, que sufres místicamente el dolor y la agonía de mi terrible corona de espinas en Tu Sagrado Corazón.
R: Ten Misericordia de mí, y perdona al mundo.

V: Mi Jesús, que sufres la ignominia de mi terrible corona de espinas.
R: Ten Misericordia de mí, y perdona al mundo.

—(Apretando la Corona de Espinas contra su cabeza, Santa Cecilia besó los Pies de Jesucristo Agonizante en la Cruz y oró).

Mi Agonizante Jesús, yo recuerdo cómo golpeaba Tu Sagrada Cabeza con una varilla de hierro, para que penetraran aún más las espinas en Tu Cerebro. Sentiste un dolor como si fuera un rayo que estremeciera todo Tu Cuerpo Virginal. ¡Oh, cuánto Te ha hecho sufrir mi maldad!

Cuando medito en Tu terrible caminar hacia el Calvario, lloro amargamente, porque mi maldad colocó esa corona de espinas en Tu Sagrada Cabeza, Sede de la Divina Sabiduría. Te veo cayéndote bajo el peso de la Cruz, lo que hacía que las espinas penetraran más profundamente en Tu Cabeza.

Me veo arrastrándote y golpeándote la Cabeza  con una vara. ¡No hubiera querido ser yo, quien hizo todo esto a Mi Amado Salvador! Mi Jesús, Te he tratado cruelmente, perdóname, perdóname, perdona a tu pueblo. Haré todo lo que pueda para retirar esas espinas, cambiando de vida de ahora en adelante.

Mi maldad mantuvo la corona de espinas en Tu Cabeza hasta Tu Muerte, para que así no pudieras tener ni un poco de alivio en Tu Pasión. ¡Señor, ten Misericordia de mí! ¡Cristo, ten misericordia de mi maldad!

Contemplo Tu Sagrada Cabeza recostada sobre el regazo de Tu Madre Dolorosa, estando ya Muerto. Puedo ver las manos de Juan, el amado, de María Magdalena y de Tu Madre Dolorosa desprendiendo, con lágrimas de amor, la corona de espinas de Tu Sagrada Cabeza. Desearía ser uno de ellos, para retirar la corona y ofrecerte a cambio, una corona de oro, como muestra de mi amor hacia Ti.

—(Sosteniendo la corona de espinas y meditando en silencio, Santa Cecilia oró así).

Te ofrezco todo mi ser, y Te prometo cargar mi cruz detrás de Ti, con alegría y amor, todos los días de mi vida. Recibe los méritos de mis sufrimientos y persecuciones, los cuales Te prometo aceptar con amor, en reparación por mis pecados, y los pecados del mundo entero. Queridísimo Jesús Agonizante, con este humilde ofrecimiento, deseo retirar la corona de espinas que Te coloqué, y ofrecerte una corona de oro. Recibe con amor esta corona de oro que Te ofrezco. Amén.

Oración Final

Padre Eterno, Te he ofendido gravemente al lacerar la Sagrada Cabeza de Tu Hijo Unigénito, a quien tanto amas. Ten Misericordia de mí. Perdóname, y perdona al mundo (TRES VECES). Amén.

________________________
NIHIL OBSTAT: Rev. Fr. Stephen Obiukwu Censor Deputatus Chairman, Doctrine and Faith Committee Archdiocese of Onitsha, Anambra State, Nigeria, 1 July 1999. IMPRIMATUR: † Ayo-María Atoyebi (O.P.) Obispo de Llorín, Diócesis Estado de Kwara, Nigeria, África.

Fuente: http://preciousblood95international.com/

Para descargar los Mensajes en PDF:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/mensajes-actuales/  

Todos los Mensajes de Bernabé Nwoye publicados en este sitio:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/bernabe-nwoye/

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