Narración completa de las Apariciones de La Santísima Virgen del Olvido, Triunfo y Misericordias, aprobadas por su Santidad el Papa Gregorio XVI.

13 de Agosto – 185º Aniversario
Año: 1831 / Lugar: Convento de Caballero de Gracia, Madrid, España
Apariciones de la Santísima Virgen y San Miguel Arcángel
Vidente: Sor María de los Dolores y Patrocinio (1811-1891)

sor-patrocinio1El 13 de agosto de 1831, mientras oraba en el coro, en acto de comunidad, tuvo lugar la Aparición de la Virgen a la Madre Patrocinio. La imagen auténtica, que se conserva en el Convento Concepcionista de Guadalajara, tiene un dragón atado con una cadena sostenida por la mano virginal de María, que sostiene al Niño Jesús con la otra. La Virgen se le apareció bajo el Título de Nuestra Señora del Olvido, Triunfo y Misericordia, teniendo por trono los brazos de San Miguel Arcángel, rodeada de ángeles luminosos. Esta Aparición, que tuvo gran resonancia, fue reconocida y aprobada por el Papa Gregorio XVI.


Tomado del Libro: Vida Admirable de la Sierva de Dios Madre Patrocinio

Escrita por: Sor María Isabel de Jesús, r.c.f.

CAPÍTULO V

La Santísima Virgen del Olvido, Triunfo y Misericordias.- No más tormentos diabólicos.- Autenticidad legítima de la Sagrada Imagen.- Dos testimonios de mayor excepción.- Gracias vinculadas a la Imagen bendita.- Promesas singularísimas de la Divina Señora a los que la tributen culto.- Curaciones maravillosas y favores singularísimos de la Virgen Santísima del Olvido.- Los zapatitos de plata de la Sagrada Imagen y la piña prodigiosa.- Los ojos de la Imagen lloran sangre y se elevan.- Nuevos casos maravillosos. Descripción de la preciosa Imagen.


El día 13 de Agosto de 1831
(Fue tradicional en nuestras Comunidades esta fecha de la aparición, y la confirmó antes de morir la misma Sierva de Dios) estando mi Rda. Madre Sor María de los Dolores y Patrocinio en el coro, en la oración de la Comunidad, de cinco a seis de la tarde, se le apareció la Santísima Virgen, en una hermosísima y resplandeciente nube, cercada de Querubines y la presentó una preciosa Imagen suya, que llevaba el glorioso Príncipe San Miguel con los títulos de Olvido, Triunfo y Misericordias.

Vida Admirable3

Aparición de Nuestra Señora del Olvido, Triunfo y Misericordias, y del Arcángel San Miguel, a la Sierva de Dios, Sor María de los Dolores y Patrocinio.

La Virgen Santísima le dijo, que AQUELLA IMAGEN VENÍA ENRIQUECIDA CON MUCHAS GRACIAS Y PRIVILEGIOS PARA SUS VERDADEROS DEVOTOS, QUE CUIDASE DE DARLE CULTO, que la dejaba en la Comunidad. La dijo también que, desde entonces, le quitaba el permiso a Satanás para atormentarla por sí mismo,  y pusiera la figura del dragón amarrada a los pies de la Sagrada Imagen, que ella misma le atara con una cadena y pusiera ésta en las manos de la Santa Imagen, en señal de que quedaba sujeto. El demonio, furioso, bajó a los abismos, asegurando a mi venerada Madre, que ya no podía perseguirla por sí como lo había hecho hasta entonces de una manera terrible, lo haría por los hombres, y no sólo en vida sino después de muerta la perseguiría también.

Durante esta admirable visión, el Príncipe San Miguel colocó la Sagrada Imagen en el altar del coro, oyendo la celestial música de los ángeles la ejemplarísima religiosa Sor María Juana de la Santísima Trinidad y otras dos religiosas más; pero, ignorando lo que sucedía, para ellas invisible, guardaron por entonces el más profundo silencio.

Terminada la santa oración y demás actos de Comunidad que a ella siguieron, salió mi venerada madre Patrocinio, con su Prelada, al pequeño jardín del convento y le dijo, que tenía que darle una noticia de muchísimo consuelo para su Reverencia; y era, que ya podía estar tranquila y sin cuidado ninguno, pues no volvería jamás el demonio a golpearla, ni a asustarla; porque la Reina de los Ángeles le había sujetado, que le enseñase una imagen pequeñita que tenía.

El consuelo de la Rda. Madre Pilar, con tan gratísima noticia, fue tan grande que: “Sólo quien haya experimentado lo que esta criatura padeció, las congojas de mi corazón a toda hora, porque aquello no era vivir; y aunque estaba todo lo que podía conmigo, y en el coro la tenía a mi lado y muchísimas veces la llevaba donde yo iba, o me iba a la ropería, donde ella estaba; mas, a pesar de todo, parecía como uno que está acechando y no pierde la más pequeña ocasión, así hacía el maldito; y así, cuando por alguna cosa, forzosamente precisa, no la veía, era grandísima mi zozobra y desasosiego; y así digo, que sólo yo, que lo padecí, puedo decir cuál fue mi gozo, descanso y alegría al oír tan deseada nueva, que no puedo explicar el júbilo que sintió mi corazón”.

Salieron del jardín la Prelada y la súbdita y fuéronse a la sala de recreación, donde había muchas imágenes; las que vistas por la Sierva de Dios, dijo, que no era ninguna de aquellas. Siguieron buscando, y cuando la encontraron, al abrir la prelada la vidriera del nicho donde estaba, dijo mi Venerada Madre, abrazándose a ella: “Ésta, ésta es”.  Sorprendida la Abadesa, por no haber visto nunca aquella imagen, le preguntó y mandó que, como a Prelada, le dijese lo que aquello significaba. Mi amada madre le dio cuenta de cuánto había pasado, y de cómo la Reina del Cielo le había dicho que: “ASÍ COMO LA SEÑORA SUJETABA AL DEMONIO, ASÍ ELLA CUIDASE DEL CULTO DE AQUELLA IMAGEN; que el demonio no volvería a golpearla ni a asustarla.”

Uno y otro se cumplió enteramente, porque desde aquel dichoso y memorable día, cesaron todo estrépito y golpes, nada se volvió a oír en el convento, y la Sierva de Dios quedó tan segura, que jamás el demonio la volvió a dar el más mínimo golpe ni susto, pudiendo andar ya, con entera libertad sola por todas partes. La Madre Pilar quedó con la mayor tranquilidad, descanso y gozo, como ella misma declara, añadiendo: “El culto de la Señora, ella la Sierva de Dios lo empezó y fue aumentando cada día como es público, y tan admirablemente, y porque tengo apuntado para la historia de la Señora en otra parte, no digo ahora de esto. Sólo diré, que parece ha vinculado el Señor en esta portentosa Imagen el alivio, consuelo y remedio de todos; pero esta su amada y predilecta Esposa, sin que sea exageración, bien se puede decir que todo lo tiene y lo halla en Ella, como se sabrá cuando se sepan los extraordinarios padecimientos y trabajos grandísimos, tribulaciones y angustias que ha padecido, y los peligros inevitables en que ha estado su vida”.

Volviendo al descubrimiento de la peregrina Imagen, repito que la Madre Abadesa quedó sorprendida y admirada al verla y enterarse de todo lo ocurrido. Llamó a las religiosas y les preguntó, si alguna había visto antes en la comunidad aquella preciosa Imagen. Todas dijeron que no. Dio la Madre Pilar, aviso al Rdo. Padre Guardián del convento de Ntro. Padre San Francisco, el cual fue, se enteró de todo, hizo algunas preguntas y pruebas y, en presencia del prelado desapareció la Santa Imagen. Estuvo esperando un poco y, confuso y lleno de pena, se marchó al convento. Envió cartas patentes a todos los conventos de religiosos y religiosas de la Provincia, suplicando se hiciesen rogativas por una urgente necesidad. Con esto cobró confianza, y el día 15, volvió al Convento de Caballero de Gracia, de nueve a diez de la mañana, entró en clausura y, estando en la Celda de Oficios con la Rda. Madre Abadesa y con la sierva de Dios, volvió la Sagrada Imagen y se colocó a su lado. Inmensa fue la alegría de los tres; dieron gracias a Dios y a la Santísima Virgen y empezaron a tomar disposiciones para dar culto a tan prodigiosa Imagen. Dieron cuenta a su Santidad el Papa Gregorio XVI de esta milagrosa aparición, y Su Santidad concedió muchas gracias especiales a los que en ciertos días del año visiten el altar de la Sagrada Imagen, como consta en la Bula que conservamos de tan santo Padre, el cual la tuvo siempre gran devoción, y he oído decir, varias veces, que habiendo manifestado Su Santidad grandes deseos de verla y venerarla, la Santísima Virgen se lo concedió de un modo muy providencial y maravilloso.

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Maqueta del Convento Caballero de Gracia, en Madrid.

En el año 1863 oí referir de mi venerada Madre Patrocinio a su Director Espiritual, el muy Rdo. P. Fr. Mariano Estarta, Provincial de la Santa Provincia de Cantabria y fundador en ella de varios conventos, lo que sigue:

“En la noche del día siguiente de la primera aparición, después de Maitines, tuvo su Reverencia otra celestial visión de la Santísima Virgen con la preciosa imagen del Olvido en sus purísimas manos; y la dijo, que en las suyas IBA A PONER, CON AQUELLA SAGRADA IMAGEN, TODAS LAS MISERICORDIAS DE SU SANTÍSIMO HIJO; PARA QUE LAS DISTRIBUYA EN SU NOMBRE A LOS MORTALES; segura de que, lo que por caridad hiciera a sus hermanos, eso mismo confirmarían la celestial Señora y su divino Hijo en el Cielo”.

Todo lo cual se lee en unos apuntes de la Sierva de Dios, donde refiere al detalle esta aparición maravillosa. Dice así:

“Clamaba mucho en esta ocasión por las necesidades que tanto afligen a la Santa Iglesia y el Dulce Amor se me manifestó severo, airado y como dando muestra de que quería castigarnos.

Díjele:
Esposo mío, ¿para cuándo son vuestras misericordias?

Díjome:
Pide, Esposa mía, que cuanto pidas seré liberal para concedértelo.

Pedía sin límites; entonces mi dulce Amor me manifestó el lastimoso estado en que se hallaba la Santa Iglesia. Moría de dolor y mis angustias crecían sobremanera.

Díjome mi dulce Esposo:
Paloma mía, mi amor no puede verte afligida; aquí tienes a mi Madre, que siempre será tu guía, consuelo y amparo.

Manifestóse de nuevo la Benditísima Virgen con esta preciosísima, portentosísima (sic) e invictísima Imagen en sus soberanas manos.

Díjome la Soberana y Divina Señora:
Hija mía, ¿por qué se contrista tu corazón, si TODAS LAS MISERICORDIAS Y TESOROS DE MI HIJO VOY A PONER EN TUS MANOS, POR MEDIO DE ESTA MI SOBERANA IMAGEN, para que las distribuyas en mi nombre a los mortales, segura de que las que hicieses por amor a tus hermanos, esas mismas confirmamos mi Hijo y Yo, que soy tu Madre en el cielo?

Díjela:
Señora y Reina mía, ¿no veis la España; no veis los males que nos afligen?

Hija mía, los veo; pero no puede mi amor ser más benéfico para con los hombres. Ellos se olvidan de mí y retiran las misericordias; y por esto, a esta Imagen le darás el título misterioso del Olvido; para darles a entender, que me han olvidado; pero YO QUE SOY VUESTRA TIERNA Y AMOROSA MADRE, QUIERO PONER A LA VISTA DE TODOS LOS MORTALES EN ESTA IMAGEN MÍA, QUE JAMÁS MIS MISERICORDIAS SE APARTAN DE ELLOS.”

Miraba yo con gran ternura a tan divino simulacro; cuando vi, que mi invictísima Reina cogió un pañuelo de manos del Príncipe San Miguel, y aplicándole a la soberana llaga del costado de nuestro amante Jesús, lo empapó la divina Señora en sangre de aquel divino y deífico Corazón; y después aquel pañuelo, así empapado, le puso sobre esta encantadora Imagen, y después vi que la soberana Reina rociaba a este pueblo con la sangre preciosísima.

Díjome luego:
Hija mía, me amas, hasta tres veces.

Díjela:
Señora mía, Vos sabéis que os amo y deseo ser toda vuestra.

Pues a tu solicitud y cuidado dejo el culto y veneración de esta Sagrada Imagen mía con el título de Olvido, Triunfo y Misericordias. ELLA SERÁ LA CONSOLADORA DEL “MUNDO Y TODO AFLIGIDO ENCONTRARÁ EN MÍ POR LA MEDIACIÓN DE ESTA IMAGEN, EL CONSUELO. Al alma que rendida a sus pies me pidiese alguna cosa, jamás se la negará mi amor. SERÁ EL CONSUELO DEL MUNDO Y LA ALEGRÍA DE LA IGLESIA CATÓLICA Y, POR SU MEDIO, MI HIJO Y YO RECIBIREMOS CULTO. Tú, hija mía, alcanzarás victoria del poder de Satanás, y tu Comunidad perfección en servirme.

Entregóme la soberana Reina esta portentosísima Imagen, este encanto de los Cielos y la Tierra, y empezó en el Cielo una celestial música entonando la Salve y otros sagrados cánticos; todos los cortesanos del Cileo se daban parabienes. La Santísima Trinidad la bendijo, igualmente la Santísima Virgen María y después todos los cortesanos del Cielo llegaron a adorar a su Reina y Señora en esta soberana y encantadora Madre del Olvido”. (De unos apuntes de la Sierva de Dios).

El día 15 fue favorecida con otra celestial aparición y después, de nueve a diez de la mañana del mismo día sucedió lo que ya queda referido de la segunda aparición de la Sagrada Imagen en presencia de la Abadesa y del Prelado. Nadie extrañe la frecuencia de estos éxtasis y revelaciones, pues aseguraba el Rdo. P. Fr, Mariano de Estarta que todo el tiempo que mi venerada Madre estuvo en el convento hasta que la sacaron los Nacionales, tenía su Reverencia uno, dos o tres éxtasis cada día, generalmente viéndolo la Comunidad y, algunas veces, era su cuerpo elevado más de dos varas.

Aunque en el curso de esta Historia habrá necesidad de hablar muchas veces de esta benditísima Imagen de la santísima Virgen, queremos adelantar aquí algunos de los muchos favores extraordinarios y milagrosos que la Divina Señora ha obrado con sus devotos.

El primer milagro que obró la Santísima Virgen a muy poco de la aparición de su Sagrada Imagen del Olvido, fue la curación instantánea y completa de un nieto del Mayordomo del Convento, que estaba baldado de las dos piernas y lo poco que andaba era con dos muletas. Ofreció dicho Señor a la Santísima Virgen colocar las dos muletas en su altar si le curaba, e instantáneamente curó; él, lleno de gozo, cumplió la promesa.

En la primera novena, que con toda solemnidad, se celebró en Madrid en obsequio de la Santísima Virgen, estando uno de los operarios subidos en la cornisa, encendiendo las luces, cayó al suelo desde una altura considerable. Toda la gente creyó caería muerto, pero mi venerada madre, al verle caer, invocó a la Santísima Virgen del Olvido y resultó sólo algo contuso: toda la gente admiró el prodigio.

En otra ocasión, estando mi venerada Madre en el convento de Torrelaguna, vio una religiosa a la Santísima Virgen toda cubierta de gotas como de rocío; la limpiaron y despedía un aroma que confortaba. Continuó el prodigio, siendo testigo de él otra religiosa más, la que contaba que toda la ropa que mi venerada Madre había quitado a la Santísima Virgen estaba empapada en agua. Después de estas dos religiosas, la vieron y fueron testigos presenciales todas las que había en el convento de Torrelaguna.

Súpose después, que en aquella hora había librado la Santísima Virgen de seguro naufragio a una embarcación, donde iba un devoto suyo y la había invocado. Este prodigio de ver empapada en agua la ropa de la Santísima Virgen y la escultura, o sea la Sagrada Imagen cubierta de gotas de agua, se repitió más de una vez, estando ya la Sierva de Dios con su Comunidad en nuestro convento de Aranjuez, viéndolo y admirándolo todas las religiosas.

Un  caballero llamado D. Isidro de Losa y Cruz, tuvo una enfermedad de la que quedó tan tullido que lo tenían que llevar entre dos si quería moverse. Era devotísimo de la Santísima Virgen del Olvido y quiso que le llevaran a la función que el día de la Asunción de la Santísima Virgen, fiesta principal de la Señora en su sagrada Imagen del Olvido, Triunfo y Misericordias, se celebraba en nuestro convento de La Latina de Madrid, donde se hallaba a la sazón la Comunidad de Caballeros de Gracia. Sentáronle frente al altar de la Señora y al ver que se corría una vela, con peligro de incendio, espontáneamente y sin darse cuenta, dio un salto y subiéndose sobre el altar apagó la vela y en el acto, con admiración de toda la gente quedó sano de su mal, exclamando todos : ¡Milagro! ¡Milagro!. Su hija Antonia Losa, en Religión Rda. Madre Sor María Antonia del Sagrado Corazón de María, Abadesa que fue de nuestra comunidad desde el fallecimiento de mi venerada Madre, hasta su muerte, cuando refería este asombroso caso, ocurrido siendo ella niña, decía que estaba ella de rodillas cerca de su padre y al verle subir de un salto al altar de la Santísima Virgen, como ella sabía que hacía algún tiempo que no podía moverse de donde le dejaban, se asustó, y como niña, al pronto no se daba cuenta de aquello, ni salía de su asombro al ver andar a su padre, como si nunca hubiese estado impedido.

Un gran personaje que vivía en Madrid, tenía un enemigo también poderoso, que le perseguía de muerte. Un día que el augusto caballero se hallaba solo en su cuarto, entró su enemigo, espada en mano, y se arrojó sobre él, para darle muerte. El pobre Señor, viéndose sin amparo humano en tan gran peligro, acudió a la santísima Virgen del Olvido, tomando en la mano una medalla que llevaba siempre consigo de la celestial Señora e invocó fervorosamente su auxilio en alta voz; el asesino quedó en el acto parado, trémulo y sin acción para realizar su alevosía; cambiaron los dos caballeros unas palabras entre sí y el enemigo huyó fugitivo y avergonzado. Esto sucedió a principios del año 1849.

El personaje, tan milagrosamente salvado, mandó celebrar una solemne función en acción de gracias a la Santísima Virgen del Olvido y regaló un hermoso altar portátil, con rico dosel de terciopelo  grana, dos candelabros grandes dorados y candelería completa dorada a fuego, para el Altar de la santísima Virgen del Olvido y para el manifiesto del altar mayor (El personaje al que sorprendieron en su cuarto era su Majestad el Rey D. Francisco de Asís María de Borbón)

En el año 1841, estando mi venerada Madre desterrada en el convento de Torrelaguna, fue a visitarla con su Padre confesor un sacerdote muy distraído, algo descuidado y muy enfermo. El Padre confesor sacó intencionadamente la conversación de la Santísima Virgen del Olvido, y el sacerdote manifestó deseos de verla. La Sierva de Dios se la llevó enseguida. En cuanto la vio, se cambió su corazón tan por completo, que en seguida arregló su vida, se deshizo de muchas cosas de valor, dando muchas de ellas para el culto de la Santísima Virgen en su Sagrada Imagen del Olvido. La divina Señora le restituyó la salud y, lleno de méritos y virtudes, falleció en Agosto de 1850, apareciéndose después glorioso a mi venerada Madre y convidándola a gozar de Dios por toda la eternidad.

Entre los regalos que hizo a la Santísima Virgen del Olvido, uno fue el de unos zapatitos de plata, y con ellos pasó una cosa muy digna de atención. Fue una señora al parador donde estaba el ordinario de Torrelaguna y le dijo: “Vaya Vd. a tal parte donde se hallaba el aludido sacerdote que tienen que dar unos zapatos de plata para la Santísima Virgen del Olvido que tiene Sor Patrocinio”. Fue allá el hombre, y el sacerdote, al oírle, quedó estupefacto; pues no había manifestado a nadie, ni aún al mismo platero que los hizo, para quién eran los zapatos. Lo mismo sucedió al ordinario y ambos juzgaron que la señora que se presentó en el parador, habría sido la Santísima Virgen. Entregados los zapatitos a la sierva de Dios, le fueron colocados a la Sagrada Imagen de forma que no se explica pudiera hacerse sino milagrosamente; pues, siendo una cosa tan pequeña y no habiendo levantado la sagrada Imagen, como no se la puede levantar de la peanita verde en que descansan sus hermosos pies, no se comprende que estén colocados con tanto primor, si no es por modo extraordinario. Cuando hablábamos de esto a mi venerada Madre y le decíamos. “Madre, por fuerza la Santísima virgen levantó los pies, para que vuestra Reverencia le pusiera los zapatos”: se sonreía y callaba.

Este mismo sacerdote que regaló los zapatitos de plata, mandó también hacer una piña de oro, con una orla de brillantes y un topacio, y se la mandó a mi venerada Madre para la Santísima Virgen; y la que tenía la celestial Imagen cuando se apareció, —que era de escultura—, la partió su Reverencia, dando la mitad al que había reglado la de oro y distribuyendo la otra mitad entre las religiosas de la Comunidad. La Rda. Madre Sor María Juana de la Purísima Concepción, que falleció en nuestra comunidad de Granada en el año 1849, conservaba una astillita de la mencionada piña y la creció tanto que, pasado algún tiempo, pudo partir otra astillita para una hermana suya seglar, muy devota de la santísima Virgen del Olvido; la cual escribió en cierta ocasión, diciendo la tenía muy crecida. La piña de oro que regaló el mencionado sacerdote se perdió en el destierro de Francia el año 1952.

ESTA BELLÍSIMA IMAGEN DE NTRA. SEÑORA DEL OLVIDO, HA LLORADO SANGRE POR DOS VECES; la una, en la Comunidad de Caballeros de Gracia, en el año 1832, y la Rda. Madre Abadesa Sor María Benita del Pilar la limpió con un pañito fino que conservó siempre en su poder como preciosa reliquia. La segunda vez fue, estando mi venerada Madre desterrada en las Recogidas, teniendo en su poder la Sagrada Imagen, que jamás dejó, siendo la protección, escudo y defensa de la Sierva de Dios en tantas penas, en tantos y tan grandes peligros en que la pusieron los enemigos de nuestra Santa Religión.

Una noche, en que un devoto de la Santísima Virgen estaba agonizando, y su salvación estaba muy dudosa, por las circunstancias de su vida, mi Madre Patrocinio lo supo, y en compañía de la Rda. Madre Sor María Brígida de Ntra. Señora del Olvido, se puso en oración fervorosa delante de la Santa Imagen pidiendo para su devoto una santa muerte. La Soberana Reina del Cielo, oyó sin duda la oración, y su preciosa Imagen estuvo toda la noche elevando sus preciosos ojos al cielo en ademán de súplica, hasta que a las dos de la madrugada expiró el enfermo, dando señales de haber obtenido el perdón de sus pecados y la salvación eterna, apareciendo en esta hora el rostro de la bellísima Imagen resplandeciente y risueño.

El año 1860 llevaron la Santa Imagen a Palacio, a petición de S.M. la Reina Isabel II, para tenerla algunos días y, estando la Sagrada Imagen colocada en el altar con muchas luces y flores, se torció una vela y cayó sobre el brazo de la Señora; estuvo ardiendo un gran espacio de tiempo, lo bastante para haberse quemado toda; y sólo se quemó un encajito, que llamamos vuelo, alrededor de la muñeca, con no pequeña admiración de cuantos la presenciaron. Mi venerada Madre envió el citado vuelecito a la Rda. Madre Sor María Juana de la Purísima Concepción, que lo conservó toda su vida.

Un caballero llamado D. Antonio Meneses y su señora Dª Blanca de Mastai, eran adictísimos a la Comunidad, y muy devotos de la Santísima Virgen del Olvido; yendo un día en su coche se desbocaron los caballos, y daban sin remedio con la muerte. Viéndose los señores  en tan horroroso peligro, invocaron a la Santísima Virgen del Olvido, y de repente, se quedaron parados los caballos con asombro de todos, y gratitud de los favorecidos; quienes para demostrarla, hicieron una magnífica función de acción de gracias a la Santísima Virgen del Olvido; con fuegos artificiales y con la alegría que se deja comprender (Estos Señores eran los Ecmos. Señores Duques de Baños).

En el año 1864, a muy poco de la reforma de la Comunidad del convento de Manzanares, la Abadesa de dicho convento escribió a mi venerada Madre diciendo: Que la Santísima Virgen del Olvido comenzaba a derramar allí sus misericordias; pues había un enfermo de gravedad en una familia bastante distinguida, y en varias ocasiones le habían propuesto confesarse viéndole de tanto peligro, pero él no quería hacerlo de ningún modo; lo cual afligía a todos los que estaban enterados de su vida y circunstancias particulares en que se hallaba. En tan triste caso, acudieron a las religiosas pidiendo oraciones y un escapulario de la Santísima Virgen del Olvido. Se lo mandaron enseguida, se lo pusieron, lo besó muchas veces, y la Santísima Virgen obró en el enfermo tal mudanza, que a los dos días ya estaba pronto a todo: el día 15 de Octubre, durante la función de la Santísima Virgen del Olvido, se confesó y en seguida recibió el Santísimo Viático, tan conmovido en el fervor, que vertía abundantes lágrimas. Este caballero tan gravemente enfermo, desahuciado por completo de los médicos que le asistían, a muy poco tiempo recobró la salud de tal modo, que vivió después bastantes años muy fervoroso y muy devoto de la Santísima Virgen del Olvido, y a la vez muy afecto a mi venerada Madre y a sus Comunidades.

En el año 1882, una buena señora muy piadosa que residía en Aranjuez, saliendo una tarde de la Iglesia de nuestro convento de San Pascual, fue acometida de un toro bravo que andaba escapado por aquella plaza, Viéndose sola, anciana y enferma, la atribulada señora se amparó con un árbol y allí estuvo media hora en indecibles angustias, clamando a la Santísima Virgen del Olvido y encomendándose a la celestial Señora, pues creyó llegado su hora. En tanto, la fiera al otro lado del árbol, bramaba y pateaba; hasta que por fin, como si una mano invisible la hubiera retirado, se marchó, dejando ilesa a la favorecida anciana, no sin que del susto estuviera enferma en cama varios días; aunque alabando a Dios y a la Santísima Virgen del Olvido, por haberla librado de tan gran peligro.

Sería imposible enumerar todos los milagros obrados siempre y en todas partes por la Santísima Virgen en esta Sagrada Imagen y en sus medallas y escapularios, a favor de sus devotos.

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La imagen auténtica, que se conserva en el Convento Concepcionista de Guadalajara, tiene un dragón atado con una cadena sostenida por la mano virginal de María, que sostiene al Niño Jesús con la otra.

Verdaderamente es hermosa sobre toda ponderación; su sola vista llena de consuelo al alma. Es de talla, tiene de altura poco más de una tercia, la túnica es de color rojo bajo, el manto azul, con florecitas y remates dorados, la peluca recogida con mucha gracia hasta la cintura, los pies le salen por debajo de la túnica hasta la meditación, en la mano izquierda tiene una piña, en el brazo derecho un Niño Jesús precioso, con túnica color lila, cerrada hasta el cuello. Éste tiene los pies descalzos, cruzados con mucha gracia, las manecitas en ademán de coger la piña figura del alma que la Santísima Virgen tiene en la suya ofreciéndosela. El rostro de esta sagrada bellísima Imagen del Olvido tiene tantas mudanzas, que habiendo ido un escultor para sacar copia fiel, después de tres días, dijo que era imposible imitar el rostro de la Señora; que se daba por vencido, pues no podía por las muchas mudanzas del rostro de la Sagrada Imagen

Y es también muy cierto, que ninguna de cuantas Imágenes se hicieron después para los conventos de nuestras Fundaciones y Reformas, por más cuidado que el escultor ponía al hacerlas, ninguna repito, admite comparación en el rostro, con el que tienen la Señora y su divino Niño en el original tan milagrosamente aparecido, como esplendorosamente venerado en esta Iglesia de nuestro convento de Guadalajara. (Consta ser ésta la Imagen auténtica de la aparición a nuestra venerable Madre, por el testimonio de la misma Sierva de Dios y por la declaración escrita que se guarda en el archivo de este nuestro convento de Guadalajara, de las RR. MM.)

Termino ya este capítulo para continuar los hechos admirables, las virtudes heroicas y las celestiales gracias con que mi venerada Madre Sor María de los Dolores y Patrocinio fue favorecida del dulcísimo Jesús y de Nuestra Purísima y Santísima Madre por estos tiempos.

________________________
Vida de la Madre Sor María de los Dolores y Patrocinio publicada en este blog:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/sor-patrocinio/

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Una respuesta a Narración completa de las Apariciones de La Santísima Virgen del Olvido, Triunfo y Misericordias, aprobadas por su Santidad el Papa Gregorio XVI.

  1. Pierangela D'attorre sulbaran dijo:

    Buenas tardes . Me caso el 25 de noviembre y ya habíamos pactado una fecha con el padre de nuestra parroquia de las rozas para hacer el curso prematrimonial los días 14 y 15 de octubre , puesto que mi pareja se encuentra trabajando en los paises árabes y ha organizado su permiso de trabajo para que pudiera coincidir con la fecha del curso . Hoy he llamado ( gracias a Dios ) para confirmar la fecha y resulta que al parecer han cambiado la fecha porque si , sin ningún motivo . Ahora no tenemos fecha del curso ni disposición para poder hacerlo y me parece una falta de respeto como han tratado el tema , sabiendo lo complicado de la situación que nos encontramos y a esta alturas cuando quedan 2 meses para la boda .

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