“Sufridlo todo con paciencia hasta que llegue la hora de Jesús, quien a su imperio, removerá la tierra. Entonces, desaparecerá el pecado y los enemigos de la Religión.”

Tomado del Libro: “Los Hechos de Ezquioga ante la Razón y la Fe”
Escrito por: Fr. Amado de Cristo Burguera y Serrano, O.F.M.

Documentación Serie B
(Continuación…)

Número 8

Declaraciones de varios de Navarra

NÚMERO 8. Declaraciones de varios de Navarra. A) De Irañeta. Declaraciones de Francisco Diego y Luis Irurzun. Criterio y síntesis de las visiones, revelaciones y declaraciones de éste. El Corazón de la Virgen y quejas contra sacerdotes y videntes. Los castigos. Peroraciones. B) De Lizárraga; C) De Bacáicoa; D) De Pamplona. Decalaraciones de Pilar Ciordia. Una entrevista admirable. Observaciones a cinco documentos prodigiosos. Documentos. Con respecto a sus visiones y declaraciones en verso y prosa. Visiones notables. Pasiones asombrosas. Sobre este Libro. Novena a la Virgen de Ezquioga. Gozos por el autor. Videntes, directores, exvidentes y falsos videntes. Impresión de este Libro y persecución a su autor.

A par que las manifestaciones prodigiosas de la Santísima Virgen en Ezquioga, y en confirmación de las mismas, sucedíase en Navarra, diversas apariciones de Jesús “pequeñín”; como jugueteando con los niños.

La gente, como en otro tiempo los israelitas, a la vista del maná, se preguntaba: “¿Qué es esto?”. Es admirable, inaudito. Los niños y sus familias creían, rezaban, se compungían y recibían favores repetidos de  Jesús y de María. Apenas nadie dudaba de las apariciones, pues nada malo y sí, mucho bueno se hacía, decían todos. Cada día crecía la admiración; pues los pueblos como a porfía, ansiaban por ver a Jesús Niño —al Niño Jesús de Praga— decían, porque en tal forma Jesús se les representaba, y se creían muy colmados, cuando alguno llegaba a recibir visiones; aunque hay que afirmar, en honor a la verdad, que no todas las visiones fueron auténticas: las hubo preternaturales y también fingidas o naturales, que contribuyeron a estropear las auténticas.

Así pasaron algunos meses de santa piedad, cuando comenzó a soplar el viento glacial de la burla y la negación y la hostilidad y la persecución; y empezó también a tronchar los airosos tallos de las olorosas flores, y lentamente fueron secándose muchas, aunque algunas quedaron en pie, a merced del furioso vendaval, exhalando sus variados perfumes, pero resintiéndose a derecha y siniestra, no obstante habérseles opuesto decididamente gran parte del clero, alguno de cuyos componentes llegó a maltratarles de palabra y hasta adoctrinarles que es pecado mortal concurrir al lugar de las Apariciones.

Pero, señor cura, dijeron algunos videntes: ¿Tampoco podremos tener visiones en casa, si la Santísima Virgen o Nuestro Señor se nos aparecen? ¿Qué vamos a hacer cuando vengan a nuestra casa? ¿Vamos a arrojarles, como si fueran judíos o moros o perversos cristianos…? Esperan todavía respuesta.

Todavía nosotros, a los tres meses de las Apariciones, —y eso que el enemigo había sembrado ya la cizaña— pudimos apreciar el fondo de recogimiento y piedad de que aquellos lugareños estaban henchidos. Hombres de seudo-ciencia, osaron manchar las Apariciones, confundiendo por falta de capacidad, las auténticas con las malas, y lanzando la idea de que era enfermedad colectiva, enfermedad que no señalaban: —Claro, ¡si solamente anidaba en sus cerebros hostiles a lo sobrenatural!— y aquellas gentes cándidas, al ver que los hombres de ciencia, que no eran argumentados por los teólogos, antes bien los secundaban, así se producían, comenzaron por la duda hasta llegar a la negación; ya que, los ¿sabios? del pueblo no se hartaban de burlar, negar, impedir y hasta maltratar, de palabra y de hecho, a los pequeños videntes y familias de éstos. La consecuencia no se hizo esperar. (Véase cap. XXII: Reparos histórico-patológico-teológicos, etc.)

a) De Irañeta

Los dos significados videntes de Irañeta son Luis Irurzun Caridad, natural de Irañeta, de 20 años de edad, y Francisco Diego Jamos, natural de Zamora, también de la propia edad, ambos de reciedumbre orgánica, bien equilibrados, campesinos, iletrados, jóvenes, hasta entonces cristianos corrientes, y luego de las Apariciones cristianos ejemplares, dispuestos a la persecución y al martirio. Luis tiene hermanos menores, que fueron impropios videntes.

29 Setiembre 1931. Juana Huarte y Huarte, natural de Irañeta, de 30 años, vió a la Santísima Virgen y a San Miguel, iniciando entre aquella sencilla gente un gran revuelo de emoción religiosa, que fue en aumento, hasta que decreció a causa de la persecución.

18 Octubre 1931. Francisco vio a San Miguel con la espada y un fajín en que se lee en letras de oro: “Defendiendo a la Patria”. Al mismo tiempo, María Arratibel Echarri, que desconoce el idioma castellano estaba en éxtasis, expresando en vascuence la misma visión. Más tarde, Francisco ve una estrella, mitad roja y mitad negra, que explica “Sangre y luto” y, a continuación, otra estrella en Aralar, cuya cola alcanza a toda la tierra.

20 Octubre 1931. Luis ve unas nubes rojas, y la Virgen dice significar “una guerra que amenaza”.

21 Octubre 1931. A Luis se le aparece San Miguel con la espada ensangrentada, y a Francisco una nube negra que interpreta “Luto”. Luego, Luis ve una inmensa balsa de sangre, que la Virgen dice significar que “va a derramarse mucha sangre en España”, y  Francisco ve a la Virgen con vestido rojo y manto negro.

24 Octubre 1931. Luis ve a San Miguel luchando con el demonio y a la Virgen vestida de blanco, manto azul y con la serpiente a sus pies. La rodean cincuenta ángeles.

25 Octubre 1931. Luis es llevado a Pamplona para que ingrese en una clínica; pero al entrar en una peluquería, tiene un éxtasis, asustando a todos. Luego va a la Iglesia de San Saturnino, donde sucede lo mismo. Un amigo le lleva, engañado, a una casa de lenocinio, donde se produce más fuerte y espanta a la gente, que huye de la misma; al volver en sí se encuentra solo y se va.

26 Noviembre 1931. A Francisco se le aparece San Miguel peleando con el dragón, a quien mata, y todos los presentes oyen un rugido o bramido fuerte como un león. Le dice San Miguel que basta él para defender a Navarra. Luego, Francisco va a la casa de Luis, reuniéndose las familias de ambos y unos treinta vecinos, y ve Francisco la misma escena de San Miguel que mata al Dragón, y todos los reunidos perciben tres rugidos potentes de fiera.

También Luis ha visto al demonio, acosado, quería morder a San Miguel, quien clavó su espada en la cabeza del enemigo, terminando así la lucha.

8 Diciembre 1931. Después de cantar las vísperas en el coro de la Iglesia Parroquial, Luis manifestó: “Que la Stma. Virgen le anunció y San Miguel le confirmó que en sus manos recibiría lágrimas de Ella”. Cuando el Sr. Cura rezaba el Santo Rosario, al empezar las Letanías, Luis tuvo un éxtasis junto al facistol. Los cantores le acomodaron en el suelo; y en presencia de los mismos, aparecieron las manos de Luis ensangrentadas, pero sin que se notara lesión alguna. Observaron también sangre en el suelo, precisamente en el sitio que ocupaban las rodillas al incorporarse y en la pechera de su camisa. —Cuando apareció la sangre de Luis y fue llamado el cura a presencia de éste, dijo Luis: “Lágrimas de la Virgen”, y el sacerdote, que le examinaba las manos, añadió: “Calla tonto”; replicando el vidente: “Dice la Virgen que me lleven a casa”. Hemos visto la camisa del vidente, manchada de sangre su pechera, habiéndonos regalado un trozo de madera del piso, manchado también de sangre, que se puede analizar—. Se hace llevar a casa, que recen por mandato de la Virgen y le laven con agua bendita. Le observan en cada mano unas 14 pequeñas lesiones, como producidas por instrumento de filo. Acude el médico del pueblo, quien no puede explicar que de heridas tan insignificantes haya podido brotar tanta sangre y extraña mucho el caso. Luis despide a la Stma. Virgen y cesa el éxtasis. Afirma el vidente, y lo confirmó luego Francisco, que toda esa sangre son “Lágrimas de la Virgen”.Documentación Serie C.; Sección II, De las sangraciones. Apart. 1.—

9 Diciembre 1931. Francisco, tiene éxtasis en que ve a San Miguel rodeado de cincuenta demonios. Pide la explicación y le responde: “Las luchas que hay en España”, y manda que se rece mucho. Luis ve a San Miguel con los evangelios y el Crucifijo colgados del cuello.

Luis y Francisco, en la noche del mismo día, reunidos con sus familias y varios vecinos, vieron a San Miguel vestido de guerrero y rodeado de miles de demonios, a quienes arrolla, y que oprimían la garganta de aquéllos, arrastrándolos al fuego del hogar; y en efecto, los vecinos hubieron de forcejear para evitarlo, porque Luis y Francisco intentaron arrojarse repetidas veces momentos antes. De nuevo, éstos vuelven al éxtasis, y con sus ademanes y gestos ejecutan de manera admirable todo el aparato militar, marcando el paso, remedando con la boca tambores y cornetas, y haciendo esgrima en forma inconcebible, que daban idea de estar cortando cabezas y brazos. Invocando a San Miguel, estaban viéndolo, y se proponían reproducir lo que Él hacía. Francisco entona y canta en vascuence, que no conoce, lo que nunca antes cantó; y así lo comprueban los vecinos presentes.

23 Diciembre 1931. Francisco ve a la Santísima Virgen, vestida de rojo y manto negro, explicándola Ella misma el significado: “La sangre que se va a derramar en España y el luto que habéis de llevar los católicos”.

24 Diciembre 1931. Luis ve a San Miguel y una nube roja. Pregunta, ¿qué es eso? Y le responde: “Una lluvia de fuego anuncia”.

1º Enero 1932. Ve en éxtasis Luis, un corazón del que se elevan llamas y sobre él una cruz. Había pronunciado durante la visión unas palabras extrañas, y luego: “Un corazón. España está muy triste”.

4 Enero 1932. Francisco ve a San Javier, quien manda rezar mucho, y asegura que los cristianos triunfarán sobre todos los enemigos.

9 Enero 1932. Francisco en visión saluda a la Virgen, a San Javier y San Miguel, y dice muy alegre: “Gentes extrañas con vestimenta roja, banderas rojas. —Que así está España—. Pero vencerán nuestras izquierdas (y muestra el crucifijo que lleva en la mano izquierda). Luego ve un corazón entre paredes envueltas en llamas. ¿Qué significa esto?, pregunta y después de unos momentos, contesta: “Un convento que en mayo fue quemado en Madrid”.

12 Enero 1932. Francisco empieza marcando el paso de tropa, y remedando los ruidos de una locomotora de ferrocarril cuesta arriba, dice: “Un tren con banderas españolas” —intérvalo—. Por un lado llevan escrito: “Viva Cristo Rey. Viva España”, del otro: …Termina despidiéndose de San Miguel. Luis entra en éxtasis y nada dice. Rezan los concurrentes, y empezadas las Letanías del Corazón de Jesús, va acompañando con ademanes admirables, y al rato, dice: “Un Corazón. Reinaré en España”. Entonan la marcha de San Ignacio y reproduce lo del día anterior imitando tambores, paso militar y demás. Grita: “¡Ignacio, Ignacio!” y en la terminación: “¡Adiós, Ignacio!”.

Preguntado por el vestuario del Santo, detalló: Guerrera azul, pantalón rojo, gorra de visera y sable en la mano. En la lucha, dice, San Ignacio arrea en  forma terrible contra el enemigo. En cambio San Miguel solo llevaba la bandera y da la espada al vidente. Durante la lucha han visto también un tren cargado de tropas que se dirigían a Zaragoza.

25 Enero 1932. Una niña vidente de Lizárraga de Ergoyena, Apolonia Mozo, por mandato del Niño Jesús, se presenta en Irañeta para ver la camisa empapada de sangre perteneciente a Luis. No pudo verla, y sin embargo, ha dado detalles exactos de aquellas manchas y de lo que son, que dice haberlas visto, siendo así que se halla bien escondida y guardada bajo llave.

2 Febrero 1932. Emprenden la subida al monte Aralar, acompañados de Luis, quien lo efectúa con tanta rapidez que, para él, no hay obstáculos, ni los demás le pueden seguir, perdiéndole de vista. La vidente les dice que San Miguel marcha delante de Luis. Después encontrarán a éste en la primera cruz, arrodillado y diciendo: “¡Miguel, Miguel!”

Francisco y sus hermanos dejaron pronto de ser videntes.


Visiones y declaraciones de Luis Irurzun y criterio de las mismas.

Los éxtasis de Luis Irurzun presentan facetas distintas de los demás videntes. Al examinarlos con gran atención y detención, hemos sufrido nuestras graves dudas que, con nuevas pruebas y el paciente examen se han disipado, obteniendo la conclusión de que los éxtasis afectos a ellas son de dos linajes: auténticos y no auténticos. Muchas veces, precisamente por lo singulares, ha intervenido el enemigo común de las almas para estropearlos, consiguiéndolo. El vidente lo reconoce también. (Febrero 1933).

Y como el diablo es tan perverso como astuto, aprovechando la ocasión en que no podíamos por nuestra ausencia estudiar los éxtasis de Luis, consiguió derivarlos aparte hacia lo que dieron en llamar “Descubrimiento de las conciencias”, que no era  ciertamente divino, sino fantástico-diabólico.

Examinando bien el caso, declaramos su conclusión francamente reprobatoria a Luis, cuya humildad triunfó de todos los enredos, cesando el ejercicio del mismo, no sin las ruidosas protestas del diablo y el disgusto de gentes que, ignorantes de la sabiduría, se abocan sin reparo a todo aquello que les sorprende y admira, estropeando ellos a los mismos de quienes se valen para sus desaconsejados entretenimientos y a los demás que les oyen, y entorpeciendo la buena marcha de los auténticos hechos de Ezquioga.

Ésta es la consecuencia lógica de que los videntes no hayan contado con un apto director que espiase tanto sus pasos como sus palabras y movimientos, no que entregados completamente a su propia discreción, que es hartamente rudimentaria y negativa, caigan, seducidos por Satán, en graves extremos como el señalado.

Y si malo es caer por falta de dirección competente, peor es desatenderles y aun rechazar todo lo bueno, lo dudoso y lo malo, sin más examen que la fuga del trabajo para decir: “Yo, ¿qué me sé?”

En los preéxtasis de Luis notamos: que de ordinario durante el rezo del Santo Rosario (que él lleva con harta devoción) llega a percibir uno como viento suave y fino, que ni le ensordece ni perturba, hasta que entra en éxtasis y queda en el suelo derribado.

Es entonces cuando, con voz potente y clara y ademán enérgico, habla de asuntos religiosos patrióticos, admirándose en él que, siendo como dejamos dicho, ignorante y rudo, trae asuntos generalmente desconocidos para él y aún para el común de las gentes, sino que lo haga con una claridad, seguridad y unción pasmosas, causando en los oyentes los mismos efectos que un discurso oratorio, perfectamente sentido y declamado, sin ademanes.

25 Febrero 1932. Luis ve al Corazón de María, a la vidente X y al demonio, disfrazado de Virgen, que oculta el rostro. Ve a la bienaventurada Gema Galgani a quien pide ayuda para vencer. Declara a Satán que difícilmente vencerá, apoderándose de esta bendita tierra, rogando tanto la Virgen por ella. Burlándose y en tono de guasa, le dice que le ayudará a propagar su mala doctrina. Le recuerda para ello a Rusia, el hambre y los obreros sin trabajo; y acude a la Virgen, rogándola pise más aún (al enemigo) y que no envíe el castigo.

“Nuestra Señora angustiada, pide por la salvación del mundo. Encarga mucha oración y penitencia; añadiendo que es muy difícil conocer a la gente envenenada por Satanás. Y que si ha venido a la tierra es porque Lucifer se ha apoderado del mundo y quiere terminar con los católicos”.

Hace un parangón entre Dios y el diablo. Que no se pueden seguir dos caminos: Tantos y tantos partidos inventados por Satanás. No hay más que un camino verdadero, que es el del cielo, siguiendo a Jesucristo. Anima a defender la Cruz, que removerá la tierra con terremotos y huracanes. Sin comprender la práctica de la oración, se va al infierno. Anuncia castigos, terremotos, rayos, tinieblas; pero alienta a los católicos a unirse para luchar; y arengándoles, dice que Jesús, la Virgen y San Miguel vencerán. Promete su sangre por la fe. Aconseja la confesión para que no se viva en pecado; y añade que todos tenemos gracia suficiente para no ser engañados.

26 Febrero 1932. Ve al Corazón de la Virgen y a una serpiente, que se enrosca al cuello del vidente y que la Virgen le arranca. Suplica con insistencia a Nuestra Señora detenga el castigo. Manda rezar el yo pecador. Se lamenta de la incredulidad, reprendiendo a los que enseñan que no puede aparecerse la madre de Dios. ¿Por ventura —dice— no podrá bajar cuando tiene todo poder?

Explica los Mandamientos de la Ley de Dios, diciendo, en cuanto al 1º, que no se ama a Dios, cuando no se busca a Jesús y a María, y en cambio, se les desprecia y burla. Por más que Lucifer persiga, vencerá la Virgen. “Dice Nuestra Señora que el diablo no puede explicar la doctrina de Jesús, que Ella misma quiere explicar, a causa de observar como tropiezan los católicos. El que no entienda debe callar y pensar y meditar mucho antes de hablar. A Lucifer no le conviene que discurráis, porque estaría perdido. No discutáis, ni quitéis la voluntad ni molestéis a nadie. Sufridlo todo con paciencia hasta que llegue la hora de Jesús, quien a su imperio, removerá la tierra. Entonces, desaparecerá el pecado y los enemigos de la Religión. Entended bien y no difaméis, pues que con esto, echáis a perder las Apariciones: callad y cuidaos cada uno de vuestra alma. Se inventa mucho”.

27 Febrero 1932. Ve al Corazón de la Virgen, a la vidente X, y al diablo en forma de serpiente, que se le enrosca en el cuello: Llora la Virgen por la maldad del mundo y exhorta a la oración y penitencia, y con palabras tiernísimas nos invita a que vayamos a Ella. Se lamenta de nuestra dureza y anuncia de nuevo el castigo.

28 Febrero 1932. Ve el Corazón de María, arrojando sangre; a muchos enmascarados; y a un sujeto que persigue las Apariciones. Llora la Virgen amargamente los pecados; y como los pecadores cubren su cara para pecar, precisamente estando en tiempo de cuaresma, tiempo de penitencia. Ésa no es manera de desagraviar a Jesús.

8 Marzo 1932. Ve al Corazón de Jesús alumbrando al ejército de cristianos: llamas y nubes que chocan: “Jesús se lamenta de aquellos de sus queridos sacerdotes, que andan engañados con las máximas y prácticas mundanas, que echan a perder la Religión, porque olvidan a Jesús. ¿Por qué ofender al Dueño de todas las cosas? La maldad quiere apoderarse también de los videntes, y algunos de ellos andan ya engañados y echados a perder, a causa de su orgullo, no pensando que la gracia extraordinaria que tienen, no es por ser mejores que los demás —tal vez peores— y de la que han de dar estrecha cuenta al que se la concedió gratuitamente, porque a alguien tuvo el cielo que elegir para los fines de las Apariciones. —Tristemente exacto—. Sed humildes, pues estáis en gran peligro de perderlo todo. Asegurad vuestro corazón, sin duda, engaños ni cuestiones. ¡Penitencia!, ¡Penitencia!, ¡Penitencia! Y ¡Oración! Mi Madre está disgustada porque no habéis sabido recibirla, dando con ello motivo a cuestiones. Ella no miente y cumplirá cuanto ha prometido. Se acerca la hora de Miguel que defenderá el templo. ¡Penitencia! ¡Ay de muchos de mis queridos sacerdotes! ¡Qué compasión siento por ellos! Perdónales Hijo, —dice la Virgen—, no les castigues; ya vendrán a nosotros. Jesús, ayúdales a ponerse en buen camino”.

9 Marzo 1932. Ve al Corazón de María y a una Cruz roja, bandera de los cristianos. Se nota que cada vez es mayor la lucha de Luis con el diablo. Por esto pide ayuda a la Santísima Virgen y dice: “El día llega y se acerca por momentos. Tened miedo, antes que llegue; porque después no habrá remedio. Recurrid a Jesús Sacramentado. Nuestro Señor está a punto de mandar el castigo: Saldrán los mares y los ríos y arrastrarán la maldad y los cuerpos venenosos. Serán destruidas ciudades enteras; la tierra se abrirá y sepultará a los malignos. ¿De qué, pues, ha de servir el mundo si perdéis el alma?”


Los  castigos

11 Marzo 1932. Vendrán “primero, las tinieblas, que serán tres días a obscuras… La gente llevará luto esos días…Tras las tinieblas se levantará un espantoso huracán, salido del N.O., aparecerá una imagen de Jesús con grandes resplandores, que alumbrarán toda la tierra, y formaran grandes olas de viento que chocando unas con otras, traerán un temporal tan malo que levantará a personas en el aire. Aquel día será desesperado para los malos, mientras que para los Míos será de ventura. Yo bajaré con muchos acompañantes para arrepentir a los que no creen y dar la solución al estado de cosas. El huracán recorrerá toda la tierra. La gente saldrá de sus casas, yendo de un lugar para otro, sin saber qué camino tomar. ¿Qué será de los que burlan y persiguen la fe? El poder de Jesús con la espada de Miguel traspasará la maldad y a los perseguidores de la Religión. La tierra se abrirá en muchos kilómetros para cubrir y enterrar a los perseguidores. Caerán millones aplastados, como copos de nieve, en el depósito ardiente. La victoria será de los buenos acompañantes de las apariciones. Después el mundo quedará en paz, la gente contenta y dichosa porque reinará la oración”.

12 Marzo 1932. Ve al Corazón de la Virgen, una serpiente y San Miguel, destruyendo con su espada cines y teatros: “Arroja en cara de los católicos la vida de crápula, vicio y lujo, mostrándoles que sólo viven la vida del cuerpo, sin creer en lo principal”.

14 Marzo 1932. Ve al Corazón de la Virgen, que le manda explicar los Dones del Espíritu Santo. El primero o el “Don de Sabiduría” no es para conocer las cosas de Lucifer ni destruir lo bueno, ni inventar lo que de nada sirve. Ese Don debiera ser Arrebatado a los sabios del mundo por no reconocer que viene de Dios. Le da el Señor para enseñar el camino del cielo y no para desviar y atropellar la casa de Dios. Canta las excelencias del Santo Rosario.

18 Marzo 1932. Ve al Corazón de la Virgen, y dos ejércitos: uno con boínas de colores, y otro con la antigua bandera de España y en el centro el Sagrado Corazón. Éste pasa el mar, que se parte, dándole paso seco. San Miguel luchando y lo mismo el vidente. Un huracán se lleva los muertos de las calles de San Sebastián. El mar saltó sobre la ciudad, llevándose el monte Igueldo. Los católicos lucharán con el rosario en una mano y la Cruz en la otra. La mejor arma, dice San Miguel, es la Cruz.

19 Marzo 1932. San Miguel llevóme a Rusia, y vi la maldad en muchos sacerdotes y obispos masones. Vi a pobres criaturitas descalzas, muriendo de hambre y miseria en los brazos de sus madres; y a la Virgen abrigándolas y consolándolas, pero ya no pudo más, y mandó a San Miguel destruir con lluvia de fuego la maldad. —Encarece la visita a Jesús Sacramentado—. Bastarán, dice,  sólo los creyentes para ganar la batalla mundial.

20 Marzo 1932. Arroja en rostro al diablo cómo engaña a los videntes, anunciándoles milagros a fecha y números fijos, para que al no tener cumplimiento, la gente vuelva sus espaldas a las verdaderas Apariciones. —Él mismo fue víctima de lo propio que anuncia—.

21 Marzo 1932. San Miguel a caballo y Jesús y María van al Tajo, donde los dos ejércitos dichos libran bran batalla, venciendo los buenos.

 23 Marzo 1932. La Virgen llora, a fin de que se salven tantos incrédulos. Ve al demonio cargado de dinero, al que siguen “muchísimos”. Nuestra Señora compara las Apariciones a un cuerpo, que crece día tras día. “¿Quién le da el crecimiento? ¿No es Dios? Pues lo mismo sucede con las Apariciones, que día tras día aumentan. ¿Ignoran que Dios puede hacer esto?”

Febrero de 1933. Rezando el Rosario y con el Crucifijo en la mano, Luis rápidamente mira a su derecha e izquierda y habla luego de una batalla que se ha de librar junto al rio T., sosteniendo él una lucha terrible con su brazo derecho, como si estuviera segando vidas. Sosegado, sigue diciendo que dicho río se desbordará impetuoso, arrastrando los cadáveres. Repuesto del éxtasis, refiere que oyó la voz de la Santísima Virgen y vio un formidable ejército de comunistas, mientras que él formaba parte del ejército cristiano. Éste derrotó a su contrario, quedando el campo lleno de cadáveres, y a continuación, el desbordamiento del rio. Al hablar extáticamente excita a la oración, a la meditación, al arrepentimiento y al amor de Jesucristo, acentuando el dolor de la Santísima Virgen por las maldades del mundo, y particularmente, por el poco aprecio que se hace de sus Apariciones. Pide a la Santísima Virgen interceda para que el Señor detenga su brazo justiciero.

Al siguiente día, en visión mantiene un diálogo con Lucifer, a quien dice: “A mí no me engañas ya. Hace tiempo que te conozco. Al principio de las apariciones me has engañado hartas veces. Tú no tienes poder. Ven, ya que tanto has trabajado; es hora de que cobres lo que has ganado”. Luis oculta la Cruz y le invita a cobrar la cuenta; y luego de algunas frases, en que el vidente muestra burlarse del diablo, al fin le asesta con la espada y le derriba en tierra.

24 Febrero 1933. En éxtasis habla de lo que acontecerá en España. Dice “que los judíos de Francia trabajan con Barcelona, Italia, Rusia, etc., para armar la revolución, teniendo engañada a Cataluña, que decretará el cierre de sus templos. Barcelona será destruida tal y como está dicho por los videntes. Tocará luego el turno a San Sebastián, foco de maldades, que será destruido totalmente. Después a Málaga, en la que un rayo destruirá la ciudad, y el mar alborotado saldrá de su cauce. Seguirá Sevilla, donde hay tanto odio a Cristo, y será en parte destruido. Continuará Zaragoza, la ciudad de la Virgen, siendo destruida la parte pecadora, y constituyéndose la restante en madre de España, que recorrerá el mundo con la española bandera que llevará en su centro el Sagrado Corazón”. Arenga luego a los católicos, invitándoles a que hagan penitencia y amen a Jesús y a María.


Peroraciones

Durante los días 15 al 20 de abril de 1933. Luis Irurzun, puesto en éxtasis, pronuncia varias peroraciones, en las cuales el modo de razonar se aparta, generalmente de lo común, entrando a veces, el género sublime para descender, alguna vez, al trivial. Lo mismo que en ocasiones, parece que al sentido le falta alguna palabra o frase que necesita para completar la oración: todo esto es debido al género oratorio singular de los dichos sermones y al doble instrumento sencillo del que los pronuncia y del que los escribe. Siempre probarán que no parte de ningún orador. Daremos muestras de los mismos, sintiendo no poder transcribirlos todos.

15 Abril 1933. “Perdón, Madre… no sufras tanto… no castigues a todos sin remedio. En el nombre del Padre, etc. La Stma. Virgen, para hacernos ver que es muy fácil vencer a Lucifer, nos pone un ejemplo: “Cuando una bestia, perseguida por un cazador, encuentra muchos caminos, que desconoce, ¿por cuál escapará? Por donde pueda esconderse, por donde haya tropiezos y agujeros, por un camino oscuro. Lleva miedo, la siguen y se esconde. El cazador no la encuentra, mas la bestia, intranquila en su escondite, dio un salto, y ¿a dónde fue a parar? A donde estaba el cazador, quien disparando sobre ella, la derribó al suelo. Lo mismo sucede con el infernal dragón. Siempre anda a oscuras, por caminos tortuosos y ocultos, pues tiene miedo. Pero, nosotros podemos cazarlo. ¿Con qué? Con el arma de la oración.

Jesús Redentor es el cazador de esa bestia infernal. Pero no sólo Jesús; somos también nosotros, a quienes Jesús nos ha dado gracia y sabiduría para ser sus cazadores. Yo voy a cazar esa bestia, que venía oculta, para que no se apodere de mi corazón. Si no queremos, os aseguro que no se apoderará.

La oración es el disparo que hiere a Lucifer, el cual cae a tierra derribado. Mas, ¿bastará con quedarse en tierra? No, no, hermanos de mi alma. Con esto no se termina; hay que sujetarle y no dejarle levantar. No le demos nosotros la medicina para que cure. ¿Qué como le damos la medicina? Abandonando la Cruz de Jesús, y en este caso quedamos como antes. Sabiendo que Jesús nos da fuerza para sujetar a Lucifer, empleémosla, y juntos todos, no dejemos al diablo levantar cabeza, y así podremos ir a gozar para siempre a la eternidad”.

Del 16 Abril 1933, es el siguiente: “Todos nos reuniremos delante del tribunal de Jesús. Venid, hijos, venid benditos de mi Padre a poseer el reino de los cielos. (Se santigua tres veces). María habla a la tierra. Jesús habla a los hombres. Porque se me presenta el resplandor que veo, me encuentro derribado… El más grande es aquél que medita, ora y sirve a Dios Nuestro Señor. Si Jesús anuncia una cosa, ¿quién será el inocente que crea que no se va a cumplir? El que nos ha traído al mundo, dijo que llegaría un día en que nos juzgaría pero no dijo cuándo ni cómo. ¿Por qué no quiso señalar el día? Si nos dijese qué día, ¿os parece que estaríamos preparados? No, hermanos, seríamos lo mismo o peor. ¿Pero, por eso dejará de venir ese día? De ninguna manera.

¿Estamos desengañados de Lucifer? ¿Conformes todos en abandonarle? Para transformar el mundo hacen falta la fe y la caridad. Si abandonamos estas virtudes, el pecado aumenta y nos llama. Antes el pecado estaba algo más apagado; ahora se ha más encendido…

¿Qué pasa con las divinas Apariciones? Desean encontrar un ave y la quieren coger, más no saben dónde para ni por qué parte ha ido. ¿Qué ave será ésta que tanto andan tras ella? En cuanto se acercan, se les esconde. Quieren quemarla. ¿Podrán?  Ese ave es el Espíritu Santo en su don de sabiduría, al que los sabios de este mundo quieren apresar, pero que se les escapa. Ven los fenómenos de las Apariciones y no los entienden; y porque no los entienden, no los quieren. Los sabios han ido a ver las Apariciones con ánimo de rechazarlas, y el ave de la Sabiduría se les ha escapado. Sin embargo de los sencillos que han ido con buen ánimo, se deja coger…”

29 Mayo 1933. Laméntase de los sacerdotes que persiguen las Apariciones y del daño que, en consecuencia, hacen a las almas.

Sucedió este día que cuarenta forasteros fueron a ver y a oír a Luis. Uno de estos, palo en mano, se situó cerca del vidente, quien peroró con fuerza contra los pecados capitales, como si hablase para cada uno de los presentes. El individuo situado cerca de Luis, dirigiéndose a éste le dice: “Basta, hombre, basta. Levántate”, e inmediatamente se sintió desfallecer dicho individuo, y se salió fuera en busca de aire, pues temía ahogarse. Al rato volvió preocupadísimo, manifestando sentimiento de haber interrumpido al vidente, hablando de la forma que lo hizo, aunque no fue con mala idea, pero reconociendo que fue un castigo a su osadía. Prometió volver, siendo el hecho muy comentado en toda la comarca.

24 Junio 1933. Todo el largo sermón que en éxtasis pronunció el vidente, versa alrededor de la oración, penitencia y sacrificio que la Santísima Virgen en su descenso a Ezquioga nos impone. Comienza diciendo:

“Jesús, Jesús, ¿de qué te quejas? En cuanto nos llamas nos hacemos los sordos, diciendo: No te he oído… Aunque nosotros no queramos movernos, nuestro corazón se va moviendo, aún sin darnos cuenta, elevándose en el camino de la eternidad.

Los enemigos se hallan reunidos en contra de la Santa Aparición, porque nunca pudieron encontrar la raíz de Nuestro Señor. Y a todos nos consta que nada podemos contra Nuestro Señor.

Dentro de nuestro corazón hay grandes vapores, grandes nubes que le hacen pesado. Estas nubes determinan tormenta y nos traen pedrisco. ¿Cuál será este pedrisco que va a caer sobre el mundo? De nuestro corazón, pues, parte esta tormenta. Si diéremos cabida a la oración, que al corazón hace ligero, no vendría al mundo el pedrisco. ¿Cómo se aplaca el mal temporal? —Pidiendo a Dios misericordia—. ¿Cuándo llegarán, se suele decir, estos tres días de tinieblas espantosos? Y no se piensa que, antes, nuestros corazones se hallan completamente a oscuras. ¿Qué motivos hay para no creer? ¿Qué motivos hay para rechazar la Santa Aparición?

Precisamente con el auxilio de la Santa Aparición de Ezquioga alcanzaremos misericordia.

Dicen cosas enormes de la Santa Aparición. Quien las dice habla con frialdad, porque tiene tormenta en el corazón; y el que tal tiene no posee calor, el calor de la caridad, porque el agua de la tormenta es muy fría.

Después hace un símil diciendo que el corazón está rodeado de hielo y que marcha cuesta abajo, no pudiéndole detener, pero que al choque con la oración, con la Cruz de Jesús, se produce el calor necesario para derretir el hielo…” —Luis Irurzun (rubricado).


b) De Lizárraga

Cuando en la segunda quincena de Noviembre de 1931 estuvimos en Lizárraga, pudimos observar que contaba con un hogar, por algunos videntes formado, que ante nuestra presencia actuó, y pudimos colegir que se trataba de fenómenos místicos parecidos a los de Becáicoa y Ezquioga.

Luego que el enemigo de siempre como queda dicho, sembró el mal en aquel feliz hogar, cuyas consecuencias han sido la disminución de videntes y el haber quedado éstos arrinconados en su propio domicilio, subsistió, hasta últimos de 1933, Apolonia Mozo, de 13 años.

Ningún escrito han dejado los videntes de Lizárraga que nos pueda guiar en el camino de las exploraciones de su mística historia; pero, la falta de los mismos queda suplida con el testimonio de los vecinos y el nuestro en nuestra visita a ellos.

Nuestra impresión es la misma que formulamos en nuestro volumen publicado: De la Creación al Arte”, cap. XXXII.

A tanto llegó el odio feroz de algunos, entre ellos uno constituido en autoridad, que en ocasión en que los videntes estaban colectivamente rezando en el campo, lugar de su retiro, y en presencia de muchos padres de aquellos, pronunció estas delictivas palabras: “Hay que matarlos”. Los padres, por no cometer un disparate con el que las pronunciara, fueron sacando del redondel a sus hijitos: pero dos de ellos, de la familia vidente citada, dijeron: “No salimos de aquí, aunque nos maten”. Y por no salir, se les ha formado un proceso que ha llegado hasta el Supremo y del cual, gracias a Dios y a la Virgen, han salido justificados.

El hecho que vamos a narrar, y que prueba la gran predilección que el cielo tiene por la familia Mozo, ha sido muy divulgado: Después de la visión de cierto día, declararon los niños, que el Niño Jesús les había prometido poner en el farol de la casa una luz que duraría hasta las ocho de la mañana. Cuando a la noche siguiente quedaron en éxtasis, que les duró hasta la madrugada, se hallaron sin luz. Pero, a poco, apareció ésta, aunque no se veía la vela. La madre de los videntes quiso comprobar el hecho, y pasó la mano por la luz, sin tocar nada ni quemarse. Entonces llamó a su marido que, levantándose de la cama, comprobó así mismo, de igual modo el hecho. Como estas cosas no pueden quedar ocultas, pues Dios las hace precisamente para que se admire su poder, avisaron a los amigos, y éstos a sus vecinos, quienes desfilaron por la casa, siendo testigos todos del prodigio. A las 8 de la mañana fue bajando la llama hasta el fondo del farolillo, algo de prisa, apagándose totalmente, sin quedar residuo alguno de cera, sebo u otra materia combustible. Por aquellos contornos refieren el hecho con entusiasmo.

Apolonia dejó de ver a Nuestra Señora en el otoño de 1933.


c) De Bacáicoa

A lo expuesto en el anterior Apartado, podemos añadir otro tanto, con respecto a las videncias de Bacáicoa.

La principal vidente de Bacáicoa fue la jovencita María Celaya, fallecida santamente hace poco, ángel de Dios en la tierra, favorecida por el cielo, a partir del 16 de Octubre de 1931, con altas y repetidas visiones y revelaciones, de muchas de las cuales hemos sido testigos, cuando todavía no estábamos convencidos de la autenticidad de estos prodigios, y también luego, hasta las vísperas de su muerte.

Precisamente Nuestro Señor quiso que las grandes, las aplastantes pruebas que practicamos, con respecto al particular, fuesen en María Celaya y en las videncias de las mismas, las cuales tan proféticas como cumplidas fueron. Desde entonces, no dejamos, de vez en cuando, de enviarnos místicas misivas, recibiendo satisfacción y consuelo nuestro espíritu, al mismo tiempo que nos persuadíamos más de su alta misión; hasta que de nuevo, y antes de quedar postrada en el lecho, pudimos observar el mismo espíritu, acrecentado. Sufrió con alegre resignación, durante 40 días, las pruebas dolorosas por las que Jesús y María, que tantas muestras de cariño la dieron, quisieron que pasase para que se labrase la corona eterna.

Nuestras manos están repasando un sencillo cuaderno suyo, con notas de sus visiones y revelaciones que, más que otra cosa, son leves efemérides de lo que vio; pero, ciertamente, que no apunta todas las visiones recibidas ni mucho menos, amén de omitir las revelaciones, que por obediencia o prudencia calla. Solamente con lo que respecta a nosotros, se podría escribir un cuaderno de más páginas que de las que consta el que hojeamos, —21 cuartillas—. En éste anota las que ha recordado, con lugar, fecha, testigos y algunas pequeñas circunstancias de las apariciones.

Intitúlase: “Las Apariciones de Bacáicoa”, y refiere detalles muy curiosos de ellas y de las persecuciones que sufrieron de parte del hombre, que más valiera que se ocuparan de sus faenas agrícolas o de pastoreo, que no ofender a indefensas muchachitas, las cuales no han cometido otro delito que rezar e invocar a Jesús y a María.

De María Celaya, aparte de su angelical vida, se refieren cosas maravillosas: como en cierta ocasión en que se hallaba, de buena mañana en el campo, entregada con sus padres a sus faenas agrícolas, y deseaba comulgar y no podía por estar lejos el templo, apareciósele la Santísima Virgen con un copón en la mano, y también el Niño Jesús en forma del de Praga, quien recibiendo de su divina Madre el Copón, dio a la vidente la Sagrada Comunión. Este caso nos le contó María Celaya por carta. Destinada para especial víctima, según revelación a otra vidente, después de conseguido voló al Cielo.

María Celaya fue el ángel que nos guió en nuestros primeros pasos por el oasis de las visiones y revelaciones de que tratamos, habiéndose cumplido muchas de las cosas que nos anunció y otras que están por cumplir. —Uno de los vaticinios que se cumplieron en la fecha por María Celaya señalada, fue el anunciarnos, cuando la examinábamos, que mientras estábamos en Ezquioga (ocho días antes) unos forasteros entraron en nuestro Seminario de Maestros Católicos Catequistas de Sueca (Valencia), con el propósito de quemarlo, pero que el Divino Corazón, que lo preside, los espantó, los convirtió y marcharon sin hacer daño. De regreso nos propusimos ver si encontrábamos señales de ello, y en efecto, a los ocho días vimos, con asombro, el cuerpo del delito, consistente en dos hachazos que dieron a dos puertas para derribarlas. ¡Aquí está la maravilla! En el preciso momento que dieron los hachazos, salió de dentro para afuera, (las puertas estaban cerradas y atadas con alambre) llamaradas de fuego que, quemando las puertas, espantaron a los incendiarios. Allí se puede ver todavía el hecho. —No lo quemarán, no lo derribarán— la dijo Jesús—. Quiso el cielo que esta flor subiese a él el 23 de septiembre de 1932. Mucho y óptimo podríamos decir de esta preciosa criatura, que Nuestro Señor se llevó, apenas de nosotros conocida, y de la que tan mal se habló, efecto de la mala siembra que en éste, como en otros pueblos comarcanos, sembró el enemigo, y que tristemente ha sido cosechada.

Merece esta flor temprana se escribiera su biografía, que tan edificante había de ser para todos los que la trataron y tan asombrosa para los que no la conocieron. En Bacáicoa no queda ningún vidente.


d) De Pamplona. Declaraciones de Pilar Ciordia

Pilar Ciordia y Zalduendo, nació en Pamplona el 16 de Junio de 1902. Según se verá luego, recibió la repentina y completa curación de una úlcera de epidermis, que no tenía remedio en lo humano. —Véase: Documentación Serie C, Sección I, a)—. También Ha sido regalada de Nuestra Señora, con visiones, revelaciones, conocimientos de secretos, encargos ocultos particulares y otros dones extraordinarios.


Una Entrevista admirable

Fue el 13 de Julio de 1932 en que, estando escribiendo esta Obra, nos avisaron de que a la campa de Ezquioga habían llegado una nutrida expedición de niñas de cierto internado de Pamplona, dirigidas por religiosas, las cuales yendo de excursión a San Sebastián, pasaron  por el lugar de las apariciones, con la idea de rezar un rosario a la Virgen, pero que tres de ellas se habían quedado allí en alto éxtasis, por lo que les imposibilitaba continuar la excursión a Donostia.

Sentíamos abandonar nuestro trabajo; pero, ¿quién se resistía a la admiración de un cuadro que de tal forma se nos brindaba? Y allá fuimos, y vimos que la realidad confirmaba lo que se nos había contado. Entonces dijimos: Aquí de nuestra actuación; y comenzamos por examinar a testigos, a practicar las pruebas en las videntes, y mientras tanto, a hablar a la gran concurrencia colegial, de la misericordia actual de la Madre de Dios. De tarde, volvimos a la carga; y casi al anochecer cuando Pilar Ciordia,  que iba asociada a aquellas niñas y que, mañana y tarde, había estado cerca de ocho horas en éxtasis, había dado de mano a la visión, díceme la superiora de las religiosas: —Afirma la vidente que conoce a usted.— ¿A mí? Pero ¿cómo, si yo no he estado nunca en Pamplona ni ella quizás en Sueca? —La llamamos aparte, aunque en público, y la preguntamos si nos conocía. Sonriendo, dijo:

“Dos días antes de que usted predicase aquel sermón (14 de mayo de 1931) por el que las autoridades gubernativas le desterraron, la Virgen me lo dijo, y yo sabía que le iban a desterrar a usted. Me dijo entonces la Virgen: ¿Ves a ese Padre? Pues ha de ser mi defensor en Ezquioga y ha de sufrir mucho por Mí. Le has de volver a ver allí (en Ezquioga). Yo no sabía entonces qué era Ezquioga y se lo pregunté a la Virgen, la cual me contestó que ya lo sabría luego. Hace poco, cuando usted ha subido al tablado, por más que estaba yo con la Virgen y no veía nada más, vi a usted, y por eso me reí luego”.

Quedé estupefacto al oír semejante relación, conforme absolutamente en todas sus partes con la realidad. —Pueden comprobarse todos los extremos referidos cuando se quiera. El 19 del propio mes salimos de Sueca para el destierro, en el cual no estuvimos muchos días, aunque el propósito de los enemigos era que durara tres meses, y encima gran multa, que no llegaron a imponernos.—. Más, para cerciorarnos totalmente de que estaba en presencia de una verdadera vidente, la preguntamos qué forma tenía la Iglesia, cuál fue el sermón y si había muchos asistentes; a cuyas preguntas contestó tan cabalmente que no nos dejó lugar a duda alguna.

Insistimos de nuevo y la interrogamos: La Virgen, ¿no le ha dado ningún encargo para nosotros? Y guardando un corto silencio, nos contestó de tal manera que, desde entonces, se está cumpliendo cuanto nos vaticinó, y esperamos se cumpla en los sucesivo lo que resta del vaticinio.

Terminado que hubimos, se nos presenta otra religiosa y nos dice: —Aquí hay otra señorita, llamada Gloria Viñals que asegura que conoce a usted.— ¿También? –Esta niña pertenece al colegio de las dominicas de Pamplona; y, por tanto, no pudo entenderse con la anterior, con respecto al autor, a quien ni la una ni la otra colegiala conocían ni menos nosotros a ellas. Gloria Viñals dejó de tener visiones de la Virgen en el otoño de 1933.—  La llamamos aparte, como a la anterior, y la dijimos: —Esta religiosa acaba de afirmarnos que usted nos conoce. ¿De dónde? Y ¿cómo? Y ¿cuándo? Sin titubeos  responde:

“El tercer domingo de febrero anterior, a eso de las siete de la tarde, le vi a usted en Sueca, de manteo y teja; y la Virgen, señalándomelo, me dijo que usted había de ser su defensor en Ezquioga y que allí le vería yo. También me dijo que una vez llevó a usted por el aire a una fonda”.

Hay que representarse lo que son estas cosas y la emoción que, por vez primera, pueden producir, para hacerse cargo de su trascendencia. Rápidamente nos dimos cuenta de la exactitud del hecho y de que estábamos en presencia de otra vidente del calibre de la anterior. Así que la añadimos: Y la Santísima Virgen, ¿no la dio ningún recado para mí?… “Sí, me dijo que usted será y es usted ya muy perseguido; mas que no tema, que Ella está con usted”. Era idénticamente, entre otras cosas, lo que me afirmó la vidente anterior, pero también toda la realidad fue y es exactamente igual a toda la relación de esta vidente.

Para confirmarnos en tales Hechos la hicimos alguna pregunta, a las que contestó como si realmente a su desarrollo hubiera asistido. Quedamos mudos, pensando que la Virgen, ciertamente, había hablado a ambas. El tiempo ha confirmado esta conclusión, con diferentes detenidos exámenes que de las propias videntes hemos practicado, y que ahora callamos por no ser pertinentes al caso.

Bien sabe Dios cuánto nos cuesta dar cuenta de estas cosas por lo que a nuestra modesta persona afecta, la cual queda más humilde y obligada a la divina Señora, para cuya gloria sea. Hablamos así, precisamente para dar a conocer unos valiosos Documentos recibidos por la vidente de que tratamos este apartado d) que, antes de ser leídos, necesitan su lado de conveniente preparación en el lector, a fín de que debidamente los estime y reciba. Y son precisamente unos documentos de idéntico valor que los que hemos presentado bajo el número 1, sección 2ª de esta Documentación Serie B”, a los cuales aplicamos en todo las


Observaciones siguientes:

Para dar a los mentados documentos, en lo humano, el valor que realmente de suyo tienen, vamos a practicar el juicio que nos merecen:

a) Hechos.— Fue en las fechas que marcan los repetidos documentos, que luego se expondrán. El 27 de Julio nos encaminamos al Internado referido, para aclarar algunas dudas y cambiar impresiones con las referidas videntes, que como queda dicho, estuvieron en Ezquioga el 13 del mismo. Presentes estaban con la primera, en la sala de recibo, la joven E. de Pamplona, algunas religiosas y el que suscribe. Dado el Ángelus de medidía, rezamos las oraciones, cuando repetidamente Pilar Ciordia se puso en éxtasis, mirando a la puerta de entrada. El éxtasis era dulce. Transcurridos unos largos minutos, notamos que dicha vidente dialogaba con un ser, para nosotros invisible, y por sus palabras colegimos que pudiera ser la Santísima Virgen… Siguió dialogando, y notamos que hablaban del que suscribe. Nos impresionó harto, quedando un temor reverencial. Cierta religiosa que conoce a fondo a Pilar, la decía: ¿Quieres escribir? Vamos; yo te pondré lo necesario; y diciendo y haciendo, puso delante de la vidente mesa, papel y lápiz. Parecía como que ésta se resistía a escribir, y entonces la religiosa la puso en sus manos lápiz en ristre. Aquella, entonces, fijándose mucho en el ser con quien dialogaba, púsose a escribir una cuartilla tras otra. Y aquí viene lo admirable: escribía de prisa, como si alguien, que le dictara, le llevara la mano; sin dar lugar a meditación, como si las ideas le fluyesen del lápiz mismo; sin intervalos, sin borrones, sin corrección alguna; y a pesar de que como prueba le cubrimos alguna vez los ojos, le tapamos asimismo con un cartapacio las manos y el papel, y le escondieron el bloque de las cuartillas en lugar donde los circunstantes ignoraban; la vidente, llegada la hora, sin perder tiempo y sin titubeos, por más que tenía suspendida la vista corporal, las encontró y se las guardo luego, para que nadie se las extrajese. De vez en cuando paraba de escribir un momento, para fijarse en la visión, y volvía a continuar su trabajo.

b) Crítica.— Confesamos, en absoluto, que acostumbrados ya muchos años a escribir de concepto, somos impotentes para hacerlo en la forma que la vidente se producía. Y afirmamos también, sin temor a ser desmentidos, que nadie en lo humano, sin tiempo adecuado, o con el escasísimo tiempo que la vidente disfrutó, sin meditación, —porque nuestra visita fue del todo inesperada e imprevista— sin intervalos, sin borrones y sin corrección alguna, pueda redactar en su fondo y forma, lo que ésta redactó que, aunque de suyo, sea inteligente, no posee la erudición y la sabiduría que implican el texto de los documentos de referencia. Los párrafos en general, de estos documentos, son de una elegancia, de una fuerza y eficacia que subyugan. La forma prosopopéyica empleada, en armonía perfecta con las narraciones evangélicas, es de un valor estético sublime. Es preciso de estar en posesión de estudios superiores, generales y profesionales, que la vidente no posee, para expresarse en tan bella forma literaria, de sabor extraño, de cielo, lo que los citados Documentos arrojan; y aun así, no es tan hacedero elaborar unos pensamientos tan elevados como sencillos, adaptados a la capacidad de los que a quienes dirigidos van, en tan poco tiempo como es el que se necesita, para materialmente llenar de corrida y al lápiz siete u ocho cuartillas de una vez.

c) El lenguaje y estilo literario de la vidente no son ni mucho menos el lenguaje y estilo de los Documentos ventilables. Poseemos cartas y documentos de aquélla, que de ningún modo tienen relación fraternal con éstos. El lector mismo podrá cotejar ambos en esta propia Documentación Serie B. Pero, para los que no quieran tomarse este leve trabajo les diré que el lenguaje y estilo de las cartas y documentos de la vidente son corrientes, ordinarios, no de una ordinariez vulgar, sino común, con tendencia a la elevación. Ambos elementos de juicio (lenguaje y estilo) son marcadamente femeninos, sin afectación, pero también sin la corrección exigible al que tiene una carrera literaria o al que hace profesión de escritor público.

Sin embargo, cotejados estos documentos con los que aquí estudiamos, aparte de las pruebas de circunstancias intrínsecas, que forzosamente los hacen derivar de agentes superiores al orden humano, de carácter bueno, las cuales dejamos apuntadas, están las extrínsecas de lenguaje y estilo, que en nada se parecen a las de la vidente.

En efecto; si confrontamos el lenguaje y estilo de Jesús y María con el que estudiamos, aparte de estar contrastados con otros similares de idéntica procedencia, como los evangelios y revelaciones particulares aprobadas, particularmente lo firmamos como Sulamitis, con los que no solo ofrecen analogías, sino que son exactamente iguales, revelan un lenguaje castizo, exacto, sobrio, preciso, enérgico, sabio, sagrado, con el matiz especialmente dulce y maternal, en cuanto a nuestra Madre; y un estilo propio especial de maestros literarios, elevado sin afectación, sublime sin decaimientos, prosopopéyico sin demasía, suave y atrayente hasta la seducción, lleno de dulces encantos, de provechosas enseñanzas y de fuertes estímulos para el bien obrar. Cuando se leen estos preciosos Documentos cree uno hallarse leyendo los Santos Evangelios. El lenguaje de la Madre es muy parecido al del Hijo. Sucede en esto una cosa igual que en el rostro de ambos.

Que tal es el lenguaje y el estilo de los Documentos estudiados, enteramente diferentes de los propiamente salidos del cerebro de la vidente, y por tanto, imposibles de toda imposibilidad, de que ella los haya forjado.

d) Conocimiento de los secretos.— Pero no está aquí todo, con ser tan admirable. En lo que toca a lo imposible, al solo esfuerzo humano, es el tratar a) de la obra de defensa mariana esquiocense, que entre manos llevamos, y que en esta fecha sólo el cielo y nosotros conocíamos; b) de la ruda cuestión habida entre un presbítero y nosotros, con motivo de la tenaz oposición a nuestra continuación en ésta; c) de las sucias tramas de Luzbel para conseguir nuestra definitiva desaparición de Ezquioga; y d) de otros muchos extremos conocidos solamente de Dios y de nosotros. ¿Cómo es posible que esa joven, ni nadie, en circunstancias tales, pueda afirmar semejantes extremos, cuando humanamente solo eran de nuestro interior dominio?

Por consiguiente, criteriológicamente hay; 1º conocimiento de los secretos reservados a Dios;  y 2º la forma de expresión en un sujeto no capaz bastante, hic et nunc, sobre todo cuando habla en verso correcto, hermoso, elevado, teológico, por lo que entra en el campo de lo prodigioso. Pero, místicamente hablando, hay resortes hondísimos; avisos eficaces, que estimulan a obrar santamente; cuadros proféticos apocalípticos, de enseñanzas decisivas con otras contrastadas; y una aureola divina que lo circunda todo y que la irradia hacia los demás para la conversión y santificación de todos. ¿Se argumentará que la vidente podría llevar aprendidos de memoria dichos Documentos? Más este argumento se pulveriza alegando que, formando cuerpo de tales documentos el conocimiento de secretos, como es imposible humanamente conocer éstos, también lo es el llevar aprendidos de memoria aquéllos.

e) Resultados.— Cuando a la vidente la practicábamos las pruebas consiguientes, parando ésta de escribir, y dirigiéndose a la visión, la decía: “Madre me están mortificando”; la visión respondía: “No te mortifican, son pruebas que te hacen”.

Acabada la redacción, y leídas por nosotros las cuartillas, sacamos en conclusión que la vidente: 1º Mientras el éxtasis, no vio el papel, ni la pluma, ni sus manos, ni a nosotros, ni a la habitación, ni a nadie fuera de la Aparición de cuya inmensa luz estaba inundada. 2º Que fue un nuevo instrumento de la Aparición, pues, ni antes de escribir sabía nada de lo que escribió, ni recuerda luego más que los encargos particulares que se la han dado en los escritos. 3º Que durante el éxtasis, al no ver ninguna cosa, tampoco oyó nada de nadie, excepción hecha de la Aparición que le dictaba. 4º Que si supo u oyó algo es porque la Aparición se lo dijo oportunamente, de lo cual, en efecto, hicimos largas pruebas. 5º Que por la forma y ortografía de la redacción se nota, si bien la incorrección debida a la rapidez con que escribía la vidente, también la exacta exposición de fondo y forma del agente. Este gran contraste abona a favor de que todo no es obra de la causante. Como se ve, todo ello excede las fuerzas de la naturaleza; y que no pudo ser causado por el espíritu malo, ya que todo el escrito objetivamente, se ordena a la gloria divina y al mayor provecho de las almas, y 6º Que hay que creer a la vidente, bajo su palabra, cuando afirma que la Aparición no fue otra cosa que Jesús y la Santísima Virgen; puesto que antecedentes acompañantes y consiguientes al acto y el texto de los Documentos del acto fuerzan a creerlos.

f) Confirmación.— En confirmación de todo esto, nos llena de dulce consuelo el hecho de que el 5 de septiembre de 1932, al recibir las declaraciones de la vidente M. Recalde, sin que ésta conociese los documentos que estudiamos, leímos con sorpresa, al final de la declaración del 14 de julio de 1932 a nosotros expresamente dirigida, hecha el día 13 de ídem, la propia exhortación que en el Documento 1º se hace a todos…, las mismas ideas y hasta las mismas palabras… Es más todavía: Al siguiente día, la pequeña vidente Benita Aguirre pidió a la Virgen le mostrase el cuadro sobre los castigos que había revelado a Pilar Ciordia, y mostrados y referidos luego, son tan idénticos a los referidos por ésta, como una gota de agua se parece a otra gota. Lo cual damos la conclusión, que por el conjunto de circunstancias, de videntes distintos, no conocidos entre sí, distancias largas y fechas diversas, aquellos dos documentos, más las declaraciones mencionadas, reconociendo el mismo origen, son por tanto, auténticas y emanadas del Cielo.

g) Documentos que llevan el propio sello.— Pero es más. Todos los Documentos, de que en estas declaraciones hacemos mención, llevan el mismo sello de origen, de pasamano y de finalidad. Aquellos que hemos tomado directa e inmediatamente, estando la vidente en alto éxtasis, de los cuales y de lo cual son testigos otras personas (porque nunca hemos tomado ningún documento a solas con la vidente) ofrecen la consecuencia del desdoblamiento personal que tratamos en el capítulo X, 1), lo cual es una garantía teológica de que los documentos expresados son auténticos.

Y es admirable la contemplación de semejantes actos, que si no fuera por la redacción de los discursos en ellos pronunciados, se perderían éstos lamentablemente. Eso de estar la vidente en éxtasis completamente insensible, y no hablar nada, y entrar en nosotros con nuestros acompañantes en la habitación del éxtasis, disponernos a escribir y comenzar aquélla a pronunciar alocuciones… Eso de oír en boca de la vidente las palabras del ser a nosotros invisible y aguardar a que acabemos de escribir la frase o el concepto dicho para continuar con otro... Eso de repetir la frase a ruego del escribiente, cuando no se ha oído bien… Eso de contestar satisfactoriamente a preguntas indispensables… Eso de hablar en arameo, lengua en que hablaban Jesús y María en carne mortal, cuando nuestros Señores no quieren que conozcamos lo que expresan… Eso, finalmente, de no recordar nada de lo que ha dicho la vidente al salir del éxtasis, ni luego jamás… es sencillamente tan maravilloso que nos inclina a creer en la sobrenaturalidad del mismo.

h) Enseñanzas.— Mas, dejamos dicho, que los repetidos Documentos encierran grandes enseñanzas; y en efecto, sólo con simples apostillas a los mismos, y como refuerzo al estudio que hemos practicado, surge primero el examen de comparación entre el contenido de los tales Documentos con la Doctrina de Jesucristo en los evangelios expresada, lo propio que en lo que se refiere a los de la Virgen, con la Doctrina contenida en las diversas revelaciones históricas marianas, por la Iglesia aprobadas, tales como las de Santa Brígida y Venerable Sor María de Jesús de Agreda.

Nótanse en todas estas Doctrinas no solamente similitud, sino también identidad en el fondo y en la forma. En el fondo, cuando mandan la verdad y exhortan a la virtud y fulminan el castigo a sus despreciadores. Y en la forma, cuando emplean los tropos y figuras más hermosas que imaginarse pueda, tomados siempre de la naturaleza. Las parábolas empleadas son precisamente las parábolas evangélicas. Todo el que esté bien versado en la lectura de los evangelios, apreciará idénticos quilates en la lectura de los repetidos Documentos. Y en cuanto a Nuestra Señora afecta, todo el que haya ojeado las predichas revelaciones marianas, particularmente las contenidas en “La Mística Ciudad de Dios”, seguidamente hallará no solo puntos de contacto, sino exactas y perfectas analogías maternales entre ambos escritos; lo cual revela el idéntico origen de los mismos.

Y, descendiendo ahora a particularidades, es cosa de admirar cómo en esos preciosos Documentos se compara, al igual que se ha comparado siempre, a la Iglesia con la barca  de Pedro; y ahora, a las barquillas con las iglesias diocesanas, azotadas por el huracán; a los peces, a las aves y a las flores con las almas; y a los médicos de éstas con los apóstoles de María. El Documento quinto, todo él de una forma retórica, hechiza, y de un fondo profético, asombra, como si nuestro divino Salvador haya querido darnos un valioso testimonio de su presente pensamiento sobre la humanidad, con inimitable gusto estético y hasta de poesía lírica adornado, descubriéndose ya los derroteros presentes y futuros de esa humanidad distraída, carcomida y perdida en el vertiginoso rodar del mundo, pero a la que el Salvador de esa humanidad espera con los brazos abiertos.

i) Los dos párrafos postreros de este alto Documento son los más notables, puesto que todo, absolutamente todo, reviene a lo mismo: a presentarnos a la Madre de Dios y de los hombres como única Arca salvadora de la restauración del linaje humano, refiriéndose no solo a los últimos tiempos del mundo, sino también a los tiempos de la restauración, en los que de acuerdo con el Apocalipsis de San Juan y la opinión patrística de los primeros siglos de la Iglesia —Véase Del Arte a Dios, tomo III, cap. Último, de mi pluma, en prensa—  si el mundo fallece, la humanidad no acaba, siendo restaurada con los justos que amparándose bajo las maternales alas de María, formarán, juntamente con los santos del cielo, el reino de Jesucristo y de su Madre en la tierra, para que con toda la explosión del corazón humano, se dé en la tierra el debido honor y gloria al Rey inmortal de los siglos y a su Madre, la Corredentora del linaje humano, la oveja que se sacrificó juntamente con el cordero —para redimir al género humano en el monte santo. —Del propio documento, párrafo 8º.—


Documentos de que hacemos mención en los apartados anteriores

Num.  1.- Revelación de la Santísima Virgen sobre instrucciones y preparaciones de ánimo para la lucha que se avecina

“Hija mía: Quiero que la copia de esto que te voy a decir, entregues al P. Amado, para que sea una de las páginas de la grande Obra —Podemos asegurar, que a las horas en que esto se decía, sólo el cielo y nosotros entendíamos de tal obra. El primer sorprendido fuimos nosotros, que no esperábamos ni por asomo, semejante declaración. Fue la tercera enorme sorpresa que en Ezquioga y tocante a sus Apariciones, recibíamos, sorpresa, que ha ido en aumento hasta última hora.— que tiene en proyecto, y cuya obra será en los tiempos venideros la admiración de las  gentes. Quiero, hija mía, en este escrito, daros a conocer la tristeza de mi Jesús, producida por el oleaje y el vendaval de las pasiones que se desencadenan en los tiempos actuales.

En estos tiempos, los corazones que son suyos, de verdad, recibirán ingratitudes y desprecios; pero el Corazón de mi Jesús, juntamente con el de su Madre, acudirá en auxilio de los que en nosotros confíen, sin dejar que el dragón infernal muerda en ellos hasta hacerlos sangrar.

Las almas, hija mía, son llevadas en estos tiempos, como juguetes, que a merced de las manos destrozonas, están expuestas al oleaje del mar. Jesús se cansa de esperar, y el Padre celestial agita su cólera divina, irritado por los ultrajes hechos a su Hijo, el cual tanto ha padecido por todos.

Yo ruego por todos, pero temo que el día menos pensado se levante el brazo de la Justicia Divina para dar el golpe definitivo. En aquel día se apoderará de muchos el terror; pero, para vosotros, que sois míos, será el día de gloria y ventura, en el cual cantaréis las grandezas de mi Hijo; y Yo, vuestra Madre, saldré en defensa de los que a Mí han sabido defenderme.

El día está cercano; los de mi Jesús están preparados para la lucha, y los demás están dormidos, pero ¡qué amargo despertar el suyo, hija! Qué tristeza para una Madre ver que Ella cuidó de sus hijos y estos le vuelven las espaldas.

Di al Padre que respecto a la cuestión que el otro día sostuvo por querer que se marchara, dile, repito, que obró muy bien; —Nueva sorpresa para el autor fue tamaña aserción, no conocida más que del cielo y nosotros. Es el segundo secreto nuestro que en este Documento se revelaba; y en él se contesta a una duda de conciencia que abrigábamos, y que tampoco habíamos a nadie manifestado.— y que es mi voluntad que siga hasta que concluya mi Obra; —En Ezquioga nos había encargado la Virgen, mediante G., que nos ocupásemos en la esculturación de la Imagen suya para el lugar de las Apariciones. En Pamplona, mediante esta vidente, y visión contrastada, nos ordena que sigamos en Ezquioga hasta que concluya su Obra. Los que tenemos fe, y no fe cualquiera, conocimos aseguida el pensamiento de la Virgen; más creímos noblemente que sería cuestión de estar un mes más en Ezquioga; es a saber, hasta que concluyese su Obra de esculturación material, o sea, hasta que su Imagen bendita fuese colocada sobre el pedestal del lugar de las Apariciones. Y en esto nos equivocamos; porque al seguir diciendo: que no se deje vencer, no adivinamos que trataba de esculturación espiritual, que había de durar más tiempo, según semanas luego fue declarado. He aquí la génesis de nuestra ocupación en Ezquioga; no solo no buscada por nosotros, sino a pesar de nuestra otra voluntad, requerida por la Reina del cielo ¡…!  que no se deje vencer; el demonio está inventando muchos planes para hacerlo desaparecer de donde se encuentra; —Completamente exacto. Los enemigos de Ezquioga, amparados y sostenidos por el genio del mal, y éste mismo directamente, no han cesado ni cesan en su labor contínua de oposición violenta a nosotros; pero ex his ómnibus eripuit me Cristus.— pero que no haga caso, que me invoque a menudo, pues ya sabe que estoy con él, dispuesta a ayudarle siempre en lo que vaya a hacer, si es para mi defensa y sirva para su santificación.

La gloria de Dios es grande, y de esa gloria no podrán disfrutar aquellos que no la hayan defendido, ¿entiendes, hija? Es necesario defender la gloria de Cristo, puesto que, habiéndonos dado el poder de ir a ella, y estando en peligro, seríamos muy malos soldados, si, aún por egoísmo, no defendiésemos lo nuestro. ¿No te parece que aquél que le dan a guardar y defender una cosa, no es fiel cumplidor de su palabra si, después de decir que sí, se volviese atrás en la palabra empeñada?

Vosotros, los míos y los de mi Jesús, quiero que seáis buenos soldados, valientes aguerridos, para hacer frente a las luchas que vais a sostener con el poder del mal, que siempre está en acecho para salir a vuestro encuentro; pero mis soldados estarán siempre bien armados con la coraza de la modestia, el casco de los buenos pensamientos, la armadura de la fe clara y firme, la espada afilada de la humildad; pelearán con sencillez, se cobijarán bajo el campamento del amor hacia mi Jesús, montarán en el caballo de la esperanza, hasta llegar a conseguir la victoria, que coronará, colocando la bandera de la caridad en la torre del amor a su Madre, que como muralla fuerte y como Madre amante, sabrá fortalecer a sus hijos en la pelea, dándoles de beber el agua pura de los interiores consuelos, apagando la sed devoradora de las pasiones, y por último, poniéndoles a descansar sobre mi pecho, para que al arrullo de los cánticos celestiales, disfruten de la paz y alegría que produce el haber obrado bien.  —Decir que este párrafo, como algunos otros similares, de los restantes documentos, son un manifiesto alarde de erudición, de memoria aprendido por la vidente, para trasladarlos después al papel, es un patente absurdo; por cuanto dejamos probado, con respecto a éste y otros documentos que se nombran, que fueron redactados en presencia nuestra; que la vidente no tuvo tiempo material ni aún de leerlos ni de concebirlos; y en cuanto a que pudo haberlos estudiado y retenido en la memoria para escribirlos luego, se prueba que es otro absurdo, por haber sido redactados en estado extático que, materialmente, no puede permitir el uso libre de sentidos y facultades anímicas. Quien conozca experimentalmente el estado extático en general y particular, no dirá semejante disparate.—.

Después de esto no me resta más que decirte que trabajéis mucho en defender la gloria que os he confiado, sin hacer caso de las tempestades que se ciernen en vuestra vida: esto será pasajero, mientras que lo otro será por toda la eternidad.

Que este pensamiento sea siempre el que os anime para no desmayar, os lo desea vuestra Madre que os envía su bendición. María.

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Los Hechos Ezquioga publicados en este sitio:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/los-hechos-de-ezquioga/

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