“El Escándalo de la Sencillez y la Misericordia”, por Luis Eduardo López Padilla

Publicación autorizada por su autor, Luis Eduardo López Padilla, de algunas partes de su último libro, “TÚ ERES PEDRO.” 
http://www.apocalipsismariano.com/@lopezpadilla7

Del Libro: Tú eres Pedro. Profecías sobre el Papa, la Iglesia y el Mundo. Escrito por: Luis Eduardo López Padilla

Tú eres Pedro_López Padilla

VI

El Escándalo de la Sencillez y la Misericordia

Apenas había iniciado el ministerio de Francisco y la normalidad ya era una de las características de su Pontificado. Una normalidad y sencillez no estridente con la tradición de la Iglesia, pero que – de todas formas – le permite a él gozar de gran libertad interior. Llama la atención por ejemplo el escudo del nuevo Pontífice. Quedó exactamente igual al que tenía como cardenal de Buenos Aires: fondo azul con un sol radiante y llameante con las letras, en rojo, IHS, monograma de Cristo y emblema de la Compañía de Jesús. En la parte inferior, una estrella, por la Virgen María, y una flor de nardo, que simboliza a San José. No quiso cambios en su lema: Miserando atque eligendo, con “Misericordia lo vio y lo eligió”.

Y ahí hay un montón de ejemplos de esa sencillez. Como en la misa de inicio de su Pontificado no quiso llamarle “entronización”. Renunció a cualquier trono.

Lo mismo hizo con los vehículos. Él decidió que se movería siempre en un auto sencillo, un Ford Focus azul.

Ya una semana antes había exclamado:

“Me hace mal ver un sacerdote con un auto último modelo. No es que deba ir en bicicleta, hay mucho trabajo por hacer, pero al menos elijan un vehículo humilde y si quieren una más linda piensen, al menos, en los niños que se mueren de hambre[46].

En realidad, sólo se puede acusar a Francisco de una cosa, insistir en perseverar en su sencillez. Una sencillez casi espartana que llega a convertirse en una especie de mensaje cifrado porque en una institución milenaria como la Iglesia Católica, los signos llegan a adquirir una potencia enorme.

No hay que olvidar que el Papa, el líder católico de la cristiandad es uno de los personajes sobre la tierra cuyas palabras están sujetas a la instrumentalización. Sin importar quién ocupe el puesto. Lo mismo ocurrió con Benedicto XVI que con Juan Pablo II en diversas ocasiones, incluso también antes.

Es una realidad que ha habido a los pocos meses de su Pontificado una resistencia tangible contra él de parte de algunos sectores concretos de la Iglesia. Una oposición persistente, alimentada por los rumores y la incertidumbre propia de los tiempos de las grandes reformas. Después de la Asamblea Extraordinaria de Obispos de los Sínodos en octubre 2014 y 2015, estas rencillas se manifestaron a la prensa mundial en toda su amplitud. Una realidad que contrasta con el enorme éxito mediático del Papa Francisco, lo cual pone aún más nerviosos a sus detractores.

Pero es claro que el Papa Francisco ha puesto de cabeza a la curia romana, traspasada por graves problemas durante el pontificado de Benedicto XVI. Sin embargo, ya antes del cónclave, en el llamado pre-cónclave, los acuerdos de los cardenales fueron unánimes: que fuese quien fuese el elegido había de impulsar un nuevo aire de reforma.

Y esto lo entendió el Papa Francisco quien de inmediato puso manos a la obra. Sin embargo, se encontró con una paradoja: la reticencia normal de los cambios fue casi unánime, como si en realidad se quisiera transmitir que no todo marcha mal en el Vaticano. Es un poquito el obedézcase, pero no se cumpla, o que todo cambie, pero sin cambiar nada.

El Papa poco a poco ha ido dándose cuenta de la realidad en la curia vaticana y por eso en una punzante homilía dijo: “La Iglesia de Roma no es una corte”, aseguró ante más de 150 cardenales de la Iglesia en una misa concelebrada en la Basílica de San Pedro:

“El cardenal entra a la Iglesia de Roma, hermanos, no en una corte. Estamos todos y ayudémonos unos a otros a evitar hábitos y comportamientos cortesanos: intrigas, habladurías, camarillas, favoritismos, preferencias. Que nuestro lenguaje sea el del Evangelio: “sí, sí; no, no”, que nuestras actitudes sean las de las Bienaventuranzas y nuestra senda la de la santidad” (23 de febrero del 2014).

Así se dirigía a quienes acababa de imponer el birrete rojo, pero por extensión se refería a todos los demás.

Todo esto ha traído molestias y muchas reticencias humanas al llamado del Obispo de Roma a vivir conforme a la vida Evangélica. Por eso en alguna ocasión dijo también:

“Cuando yo veo en el pequeño ambiente cotidiano algunas luchas de poder, por espacios, pienso esta gente juega a ser Dios Creador. Todavía no se han dado cuenta que no son Dios”.

Sin embargo, el Papa siempre ha mantenido una actitud de solución a los conflictos. Para él es muy importante, y lo ha repetido: “la unidad prevalece sobre el conflicto”. En la Evangelii Gaudium[47] en el número 226 precisó:

El conflicto no debe ser ignorado o disimulado. Ha de ser asumido. Pero si quedamos atrapados en él, perdemos perspectivas, los horizontes se limitan y la realidad misma queda fragmentada. Cuando nos detenemos en la coyuntura conflictiva, perdemos el sentido de la unidad profunda de la realidad.”

Así como también ha dicho que la realidad supera a la idea. Y siguiendo con su reforma evangélica ha dicho:

“Los jefes de la Iglesia a menudo han sido narcisistas, halagados y excitados por sus cortesanos. La corte es la lepra del Papado”.[48]

Esta frase caló muy hondo en el corazón de la curia romana. Sonó como una total provocación. No obstante, él siempre ha agradecido la ayuda en todos los casos que le han proveído los distintos cardenales de la Iglesia, aceptando siempre de buena gana las observaciones que le hagan saber.

En la apertura del Papa Francisco sobre la necesidad de que la Iglesia llegue a todos, resulta más que claro la forma en que se conducía siendo Arzobispo en Buenos Aires, como por ejemplo cuando se trataba de facilitar los bautismos para niños criados en contextos difíciles desde el punto de vista religioso: los hijos de divorciados vueltos a casar, o de madres solteras. Las razones teológicas las expresa el sacerdote argentino Javier Klajner citado por Andrés Beltramo:[49]

“Si la persona viene a pedir el bautismo, ¿no existe una moción del espíritu? Lo que llamamos en teología una gracia actual que le movió el corazón. Si un padre pide el bautismo para su hijo ¿qué hacemos? ¿No se lo damos? Francisco dice que nosotros somos ministros no administradores en el sentido burocrático”.

Dice el Padre Klajner que el Padre Bergoglio “se ponía muy mal” cuando sabía de alguien que en alguna parroquia no bautizaba por alguna razón. En el caso de las madres solteras decía:

se la jugó por tener el hijo, no abortarlo, y nosotros no se lo bautizamos. En una cultura que promueve inmediatamente el aborto, una madre dice no y cuando lo quiere bautizar no lo logra”. Insistió que “el principio dice: extra ecclesiam nulla salus, fuera de la Iglesia no hay salvación”. Entonces cuestionó: “si no lo bautizo, ¿es parte de la Iglesia?

Para el Papa el bautizar aquella hija de una pareja no casada por la Iglesia sólo respondía a la obligación primera de cada sacerdote de acercar la fe a todos, sin distinción. Pero otros no lo comprendían así.

Ha habido una tergiversación y manipulación colectiva del concepto de misericordia predicado por el Papa, y es fácilmente confundido con un “todo se vale”, que estaría por encima o más allá de las normas y doctrinas de la Iglesia. Un fenómeno producto sobre todo de una lectura progresista con la cual los grandes medios quieren presentar sus gestos. Un fenómeno que excede totalmente a lo que es la voluntad del Papa.

Así, una cierta dosis de confusión queda flotando en el aire. Esto ocurrió en cierta ocasión cuando una mujer se le acercó al Papa después de misa en Santa Marta y al saludarle exclamó: “Gracias, Santo Padre, por haber autorizado darnos la comunión a nosotros, los divorciados vueltos a casar”. Sin embargo, él no ha autorizado absolutamente nada. La señora se sintió identificada por el solo hecho de que el Papa planteó este tema en el Sínodo de la Familia.

Su caso parece ser el emblema de ese deseo de inclusión impulsado por el Papa.

Muchos advierten un problema mayúsculo y consideran intolerables los silencios del Pontífice cuando se topa con personas en evidente estado de irregularidad a la luz de la Doctrina de la Iglesia, preferirían que, al relacionarse con ellos, profiriese siempre la predicación moral.

Sin embargo, el Papa, la conducta que asume en estos encuentros es una oportunidad para presentar a la Iglesia como una casa abierta para todos. Si son “heridos graves espirituales”, primero hay que curarles, y luego en segundo momento se les enseñará el catecismo.

Es el mecanismo de conversión de la Iglesia hacia una postura más evangelizadora y misionera. Ofrecer la misericordia —la experiencia directa de ese amor y perdón incondicionales— es el deber principal de la Iglesia. Así evangeliza la Iglesia. Los que experimentan la misericordia abren sus mentes y sus corazones a recibir la verdad. Por el contrario, cuando la Iglesia propone sólo la verdad y la doctrina, sin la experiencia de la misericordia, la gente suele rechazar a la Iglesia porque no corresponde al Dios que —por lo menos en el mundo occidental— subconscientemente conoce como misericordioso.

Es una tensión entre el ser y el deber ser que está en la base de muchas críticas al Papa Francisco. No obstante, él lleva adelante la visión particular que tiene como Pastor. Así, por ejemplo, cambió la tradición de los Papas de que cada Jueves Santo solían celebrar la misa de In Coena Domini (que evoca la Última Cena) en la majestuosa Basílica de San Juan de Letrán en Roma. Su primera Semana Santa decidió celebrar el tradicional rito del lavado de los pies, como Jesús a los apóstoles en la cárcel de menores de Casal del Marmo. Lo hizo con 10 muchachos y 2 jovencitas de entre 14 y 17 años. No sólo cristianos, también ortodoxos, musulmanes y ateos. Esta innovación fue recibida como una cachetada en pleno rostro de parte de los defensores de la Liturgia Tradicional.

Pero para Francisco este gesto no es mera remembranza histórica-religiosa, sino ante todo una caricia que Jesús hace (…) quien está en lo más alto debe servir a los otros.[50]

Los críticos no reparan en la profundidad de aquél momento entre el pastor y sus ovejas, la mayoría descarriadas. Ellos se centran en las formas, como muchos así lo hacen, sólo ven las formas. Y así esta continuación de gestos menores, simbólicos, litúrgicos y prácticos, mientras a algunos deslumbran, a otros los irritan. Por eso en octubre del 2013 el diario italiano Il Foglio publicó un artículo periodístico cuyos autores Alessandro Gnocchi y Mario Palmaro titularon “Este Papa no nos Gusta” (9 de octubre del 2013). El texto se centraba en el viaje del Papa a Asís, lamentando la “imponente exhibición” de pobreza del Papa y criticando aquellos detalles, muy suyos, que lo hicieron aparecer como un hombre muy cercano a la gente; les molestó en suma manera que el Papa abandonara un almuerzo preparado con cardenales para ir a comer con los pobres, y ellos advirtieron en el Papa un acto ensayado y populista.

Tómese en cuenta que esta crítica no viene de grupos anticatólicos sino de gente muy vinculada a la Iglesia. Ni más ni menos que de gente que trabaja en Radio María. Pero esta osadía les costó caro pues pocos días después dejaron la emisora. Los señalamientos, replicados por diversos medios de comunicación en el mundo no hicieron mella ante el Vicario de Cristo; más aún, el Papa se enteró de la grave enfermedad que padecía Palmaro, y le llamó, sin reclamar nada del artículo, para preguntarle cómo seguía de salud. Lamentablemente, semanas después, Mario Palmaro falleció. Pero antes de morir entregó a la imprenta un artículo: Questo Papa Piace Troppo, o sea, “Este Papa Gusta Demasiado”[51].


Rezad por mí

Francisco no tiene fuerzas para la imponente tarea que le ha tocado. Por eso hace siempre a quienes encuentra la misma petición: “Reza por mí”. Nada más salir al balcón de la Basílica de San Pedro, tras la fumata blanca del 13 de marzo del 2013, rogó a los católicos que pidieran a Dios que lo bendijese.

“Reza por mí”. Se lo dice a los enfermos que encuentra en la Plaza de San Pedro, a los jóvenes, a los ancianos, a las parejas, a los niños, a los abuelos, a los periodistas. Se los pide a los representantes del Patriarcado Ortodoxo de Moscú, a monarcas musulmanes, a jugadores de fútbol y a cantantes. Y saltándose todos los protocolos, a los líderes mundiales. La lista es interminable: se lo pidió al poderoso Vladimir Putin, que reaccionó con cierta sorpresa y respondió con un gesto parecido a una sonrisa; a Barack Obama, que le respondió que él rece también por su mujer Michelle, y por sus hijas Sasha y Malia; se lo pidió a la presidenta de Argentina Cristina Kirchner, con quien en el pasado las relaciones institucionales eran demasiado frías. También le pidió que rezara por él a la presidenta brasileña Dilma Rousseff, a quien preguntó si la podía “utilizar como mensajera” para hacer llegar un rosario a su hija. Igualmente, se lo pidió a un emocionado Raúl Castro, que además de Presidente de Cuba es el primer secretario del partido comunista en la isla.

— No, yo no… usted, rece por mí – le respondió Castro tocándose el pecho.
— Ya lo hago – le dijo el Papa.

Se lo pidió a los reyes Juan Carlos y Sofía de España, y dos meses después a sus sucesores Felipe y Letizia.57

“Recen por mí”. Lo sigue pidiendo sin distinción a todos los que le visitan. Busca movilizar oraciones en la Tierra y en el Cielo y es imperativo hacerlo y rezar por él, pues hoy por hoy, especialmente en estos tiempos en que la alta jerarquía de la Iglesia está siendo especialmente atacada por Satanás, se hacen realidad las palabras de Don Primo Mazzolari (1890 – 1959) que llegó a decir “vendrá un tiempo cuando el liderazgo de la Iglesia parecerá una crucifixión”.

________________________
[46] 6 de julio durante la Audiencia con religiosos en el Aula Paulo VI.
[47] Exhortación Apostólica. Dada en Roma, junto a San Pedro, en la clausura del Año de la fe, el 24 de noviembre, Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, del año 2013, primero de su Pontificado.
[48] El Papa: “Así voy a Cambiar a la Iglesia”. Eugenio Scalfari, La República. 1 de octubre del 2013.
[49] “La Reforma en Marcha”. Stella Maris 2015.
[50] Homilía 28 de marzo de 2013 en el centro de reclusión de Casal del Marmo de Roma.
[51] Giuliano Ferrara – Alessandro Gnocchi – Mario Palmaro. Piemme, Milano, marzo, 2014.

Fuente: http://www.apocalipsismariano.com/index.php/articulos/signos-de-los-tiempos/492-libro-tu-eres-pedro 

Escritos de Luis Eduardo López Padilla publicados en este blog:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/luis-eduardo-lopez-padilla/

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Mensajes y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s