“Síndrome del Hermano Mayor”, por Luis Eduardo López Padilla

Publicación autorizada por su autor, Luis Eduardo López Padilla, de algunas partes de su último libro, “TÚ ERES PEDRO.” 
http://www.apocalipsismariano.com/@lopezpadilla7

Del Libro: Tú eres Pedro. Profecías sobre el Papa, la Iglesia y el Mundo. Escrito por: Luis Eduardo López Padilla

Tú eres Pedro_López Padilla

V

Síndrome del Hermano Mayor

A un año de pontificado, el vaticanista Lucio Brunelli de Rai TG2 pareció dar en el clavo respecto a cierto grupo de personas que por diversas razones han edificado el muro anti-Bergoglio, pues ni el nombre de Francisco respetan.

“Algunos católicos, que se sienten duros y puros, en lugar de alegrarse por la simpatía que el Papa genera entre tantas personas alejadas de la Iglesia (y tal vez pensar cómo ayudar, con el propio testimonio, a un posible retorno) se sienten fastidiados. Síndrome del hermano mayor del hijo pródigo, quizás. ¿Cómo es posible que nosotros que siempre dimos la cara, que durante años mantuvimos en alto las banderas e hicimos frente a los ataques… y ahora estos que vienen de lejos, incluso del lado opuesto de la trinchera, la sacan tan barata con un pequeño gesto y toda esa misericordia “a bajo costo”?”.

Echando mano de la parábola evangélica del hijo pródigo, el vaticanista Brunelli logra describir un sentimiento transversal que ya recorre movimientos y grupos dentro de la Iglesia, manifestándose con un único resultado (más o menos explícito): recelo y resistencia al pontífice.

En sus líneas el periodista no se refería al personaje del hijo menor, que es acogido por el padre tras dilapidar su herencia con malas mujeres. Él hablaba del hijo mayor, que siempre estuvo con el padre y se indigna por la fiesta hecha al que vuelve, reclamando de malas maneras al padre. Con Francisco parece replicarse la historia bíblica. Los “buenos católicos”, fieles “históricos” se sienten ofendidos porque – después de tantos años en “primera línea” – ven ahora a aquellos que vienen de lejos, tal vez “del lado opuesto de la trinchera” y ¡salen airosos con un pequeño paso y tanta “misericordia barata!”

Finalmente, el padre se centra más en el hermano menor no porque lo quiera más, sino porque el hijo pródigo lo necesita más, y porque su corazón desgarrado de arrepentimiento lo abre más a recibir el amor de su padre. La parábola es el relato evangélico icónico sobre la misericordia desbordante de Dios, eje central del Pontificado de Francisco.

Sobre esta imagen evangélica y su aplicación actual, un sabio religioso decía:

“En la parábola es fácil identificar el pecado del hijo menor: la ambición y el despilfarro. Pero no es tan sencillo advertir el pecado del hijo mayor: él se quedó con el padre en todo momento, pero lo hizo sin amor”.

Las primeras voces en sumarse a este frente de hermanos mayores surgieron desde el mundo tradicionalista. Una comunidad de alcance internacional y de más bien modesta representatividad, formada por miembros de institutos religiosos, corporaciones y fraternidades, cuyo principal medio de comunicación es Internet. Estos son los “super católicos” que critican al Papa blandengue, por no oponerse suficientemente y con más energía al aborto, a los anticonceptivos o a los gays. La mayoría se consideran custodios de la ortodoxia católica y se sienten elegidos por una fuerza superior en la imperiosa tarea de defender a la Iglesia, según su particular punto de vista.

Muchos de ellos ya eran abiertos detractores del entonces Cardenal Bergoglio desde sus tiempos en Buenos Aires. Ya algunos lo censuraban por el estilo de gobierno del Cardenal más personalista que republicano, y que su idea de “pueblo” corría el riesgo de confundir una categoría teológica con otra política. Los de “derechas” porque dedicó demasiado tiempo a lo social que a lo moral; los tradicionalistas litúrgicos porque ponía trabas a aquellos católicos que querían celebran la misa de San Pío V. etc.

En Argentina se encuentran bien identificados en sitios web como Adelante la fe, Panorama Católico Internacional, Stat Veritas Radio Cristiandad o Página Católica. En estos espacios digitales – donde no se prejuzga sobre las cualidades morales o de recta intención de sus autores – es clara la oposición y critica, con sus más y sus menos, en su tiempo contra el Cardenal Primado de Buenos Aires sobre sus decisiones pastorales y litúrgicas. Y hoy contra el Papa Francisco. Sus filosas opiniones tienen cierto eco eclesiástico, incluso a nivel de obispos. Y esas críticas han llegado a adquirir eco internacional. En España, por ejemplo, uno de sus principales altavoces es el blog La Cigüeña de la Torre, hoy incrustado en infovaticana, quien llegó a cambiar el nombre del actual pontífice por el de Judas Bergoglio.

Apenas 24 horas antes de Habemus Papam, en marzo 2013, ese blog publicó:

“A ese ser de mirada torva, conducta cobarde y propósitos dudosísimos, alguno nos lo presenta como el nuevo papa deseable. ¡Qué Dios salve a su Iglesia! Porque de Bergoglio, y no es ejemplar único, nada se puede esperar”.[39]

Una característica de los blogs tradicionalistas es su retroalimentación mutua, su vivaz actividad y su criticismo militante. Un ambiente – con ramificaciones en Francia, Italia, Inglaterra y Estados Unidos – en el cual el arzobispo argentino tenía una pésima imagen. Por eso no resultó extraño que las primeras decisiones del Papa reavivaran las críticas del pasado y sumaran otros sectores.

De esos ámbitos surgió una carta abierta dirigida a Francisco publicada en un blog del diario español El País que resultó ser un magistral compendio de esa corriente opositora. Una lista de las bergogliadas imperdonables que incluyó cuestiones de fondo y de forma. Enumeró cada una de las acusaciones lanzadas contra Bergoglio. Irreverente y burlona en algunos de sus renglones, siempre dentro del límite de lo tolerable. Una constante propia entre los opositores: suelen afirmar que sus comentarios pretenden ser críticas constructivas de feligreses maduros y pensantes, pero el modo como los exponen está muy lejos de ser amigable, de expresar tal madurez.

Su existencia demuestra un profundo sentimiento de contradicción interior en todos aquellos que se sienten parte de una “iglesia traicionada”. No aceptan a Francisco y recuerdan, nostálgicos, a Benedicto XVI. Aunque en el fondo saben que el responsable primero y último de esta nueva fase es justamente él, Joseph Ratzinger. Con su renuncia abrió la puerta a la elección del Cardenal Bergoglio. Estos dos Vicarios de Cristo se encuentran indisolublemente unidos. Y el actual pontífice ha tenido la suficiente madurez como para vivir la “normalidad de dos Papas”.

Dentro de los críticos al Papa, me ha resultado penoso constatar que no pocos traspasan abiertamente los límites de la educación y clara aversión y prejuicio a Francisco, en medio de un infierno de sus ideas mentales, con claras faltas a la más elemental caridad cristiana.

Existe una autora que en tiempos fue directora del sitio web Catholic.net que mandó una misiva al Papa en la que mostró su inconformidad sobre el hacer y el decir del Papa y en cuya carta tuteó al Papa acusándolo de acomodaticio, interesado y ambiguo. Le reclamó con hiriente ironía su forma de ser sencilla y sus modos sobrios.

Estas expresiones se repiten en muchas voces que les molesta que el Papa no haga la genuflexión frente al Sagrario ni tampoco en la Consagración como lo marca el Ritual de la Misa. Aunque en realidad es clara la ignorancia manifiesta sobre el estado de salud de Francisco, cuya débil cadera le impide realizar muchas genuflexiones. Más aún, existen múltiples fotografías que lo muestran arrodillado no sólo frente al Sagrario sino también frente a la Santísima Virgen.

Hay un sentir sobre estos reclamos que hacen más referencia a una concepción más funcionalista de la fe, una teología del deber, en la cual la salvación se logra con el cumplimiento farisaico de los preceptos impartidos. Y a quien no lo haga habría que reportarlo inmediatamente para que sea censurado y corregido.

Así mismo el Papa ha señalado, con particular existencia, estas actitudes, pues él ha movido el eje del discurso papal llevándolo de la mera obligatoriedad en los preceptos a una más profunda libertad de la fe. Más aún sus predecesores de hecho mantuvieron esta misma línea particularmente Juan Pablo II y Benedicto XVI. En realidad, hay un puente magisterial entre estos tres Papas, Juan Pablo II – que enarboló la Esperanza – Benedicto XVI, cuyo bastión fue la Fe, y Francisco, que hace especial uso de la Caridad. O también podríamos decir: si San Juan Pablo fue el gran anunciador, y Benedicto el gran liturgista, Francisco ejercita el servicio de la caridad de la Iglesia sin par.

También en estas críticas al Papa con mucha frecuencia se incluyen un sinnúmero de referencias falsas; situaciones que el Papa Francisco jamás ha protagonizado o actitudes que jamás ha tenido. Sin embargo, se difunden como si fueran verdaderas lo cual lo único que provoca es alimentar una mayor animadversión sobre la figura del Papa Francisco.

Podríamos incluir aquí algunos detractores que han señalado abiertamente al Papa. Particularmente un argentino de sólida cultura y formación doctrinal que al respecto decía lo siguiente:

Será tarea de los teólogos de la Historia más eminentes, discernir con solvencia si el cónclave que eligió al Papa Francisco estuvo iluminado y movido por la inspiración del Espíritu Santo, como la fe nos lo señala; o si por alguna razón que ahora ignoramos, los cardenales electores fueron engañados, resultaron objeto de alguna extraña manipulación, o cerraron su entendimiento a la lumbre del Paráclito”.

Palabras fuertes que hacen surgir la duda si este autor cree realmente que es el Espíritu Santo quien guía a la Iglesia, aún en sus momentos de mayor batalla contra el poder de las tinieblas, como los actuales que estamos viviendo.

Pero como se ha dicho, es Cristo mismo el que elige a cada Papa valiéndose de los electores humanos. Y esto es dogma de fe. Como consta en Juan XV, 16: “No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros”.

________________________
[39] Citado por A. Beltramo. “La Reforma en Marcha”. Stella Maris. 2015.

Fuente: http://www.apocalipsismariano.com/index.php/articulos/signos-de-los-tiempos/492-libro-tu-eres-pedro 

Escritos de Luis Eduardo López Padilla publicados en este blog:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/luis-eduardo-lopez-padilla/

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Una respuesta a “Síndrome del Hermano Mayor”, por Luis Eduardo López Padilla

  1. Maria C. dijo:

    De acuerdo totalmente con su brillante exposición. Bendiciones!!

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