Día 33. Consagración: “Mi Triunfo es como la Aurora que rompe la oscuridad de la noche.”

DÍA DE CONSAGRACIÓN PARA LA TRIUNFANTE VICTORIA
DEL INMACULADO 
CORAZÓN DE MARÍA

Virgen de Fátima_Corazón original

En nuestro despertar del Amanecer de Tu Triunfo, yo, _______ , tu hijo (a), unido (a) en la respuesta a Tu Llamado Maternal, hago mi Promesa de Consagración a Tu Inmaculado Corazón, participando así en Tu Triunfo.

Te ruego, querida Madre, que me lleves en Tus Brazos Maternales para ser presentado (a) a Dios Padre en el Cielo, ser escogido (a) y colocado (a) al servicio de Tu Hijo en forma especial, al aceptar los sacrificios del Triunfo de Tu Inmaculado Corazón.

En este solemne Acto, yo, _______ , como tu hijo (a), Te ofrezco mi ‘Sí’, al unísono con el Tuyo propio; Te ruego que sea fortificado (a) y permanezca fuerte hasta el final de esta batalla por la culminación de las Promesas que hiciste en Fátima: La conversión de Rusia, la tierra de tu más grande victoria, y por medio de la cual vendrá la conversión del mundo entero y el reinado de la Paz global.

Reina de los Apóstoles, Corredentora, guíame en medio de la oscuridad de este tiempo, en el que los Rayos de Tu Amanecer vienen a darle Luz a mi horizonte. Con el Refugio de Tu Inmaculado Corazón como nuestro faro, mándanos a los campos de batalla con Tu espada de la Verdad y la coraza de la Virtud, para ser su reflejo. Con este Acto de Consagración quiero vivir Contigo, por medio de Ti, todos los compromisos asumidos en mi consagración bautismal.

Me comprometo a realizar en mí la conversión interior requerida por el Evangelio, que me libre de todo apego a mí mismo (a), de los fáciles compromisos con el mundo, para estar como Tú, sólo disponible para hacer siempre la Voluntad del Padre. Quiero confiarte, Madre Dulcísima y Misericordiosa, mi existencia y vocación cristiana, para que Tú dispongas de ella para Tus Designios de Salvación en esta hora decisiva que pesa sobre el mundo.

Me comprometo a vivirla según Tus Deseos, con un renovado espíritu de oración y de penitencia; con la participación fervorosa en la celebración de la Euca-ristía y en el apostolado. Me comprometo a rezar el Rosario diariamente; me comprometo a un austero modo de vida conforme al Evangelio y me comprometo a ser un buen ejemplo para los demás en la observancia de la Ley de Dios, en el ejercicio de las virtudes cristianas y en especial de la caridad, la humildad y la pureza, por la infinita Misericordia y Amor de Dios Padre.

Te prometo, Madre mía, la fidelidad a nuestro Santo Padre el Papa, como el divino representante de Cristo entre nosotros. Que esta Consagración le dé a él la unidad de nuestros corazones, mentes y almas; llevar a una realidad el Triunfo de Tu Inmaculado Corazón, para que pueda descender sobre la Tierra bajo su pontificado.

Como un (a) apóstol de Tu Triunfo, Te prometo, Madre, ser testigo de la Divina Presencia de Tu Hijo en la Sagrada Eucaristía, la fuerza unificante de Tu poderoso Ejército. Que encuentre convicción y con-fianza en el único centro de unidad que es el Santísimo Sacramento. Que sea creada por Él en mí un alma de perfección. Ruego que Su Reflejo brille sobre todo el mundo y sobre todos los hombres.

¡Oh, Santísima Virgen de Pureza! Mediadora de todas las Gracias Celestiales, habita en mi corazón, trae Contigo a Tu Esposo, el Espíritu Santo; así mi Consagración será fructífera por medio de los regalos, gracias y dones infundidos por Su llegada.

Con el Poder de Su Presencia permaneceré firme, en confianza, fuerte y persistente en la oración y entregado (a) en total abandono a Dios Padre. Que el Espíritu Santo se manifieste sobre el mundo como un murmullo de oraciones, a través de la unión de corazones.

Yo, _______ , tu hijo (a), en presencia de todos los Ángeles de Tu Triunfo, de todos los Santos del Cielo, y en unión con la Santa Madre Iglesia, renuevo en Tus Manos los votos de mi Bautismo.

Te ofrezco, querida Madre, todo mi pasado, mi presente y mi futuro, las alegrías y las tristezas, las oraciones y los sacrificios, todo lo que soy, todo lo que tengo y todo lo que el Padre moldeará en mí.

Te doy, Madre, mi amor y compromiso para que siempre estemos unidos en el ‘Sí’ de la Eternidad, y en las profundidades de Tu Triunfante e Inmaculado Corazón. Guárdame en el Refugio de Tu Corazón Inmaculado y cúbreme con Tu Manto. Amén.


103-inmaculado-corazon33º Día

«Ángel Mío, deseo pedirles a todos Mis hijos, antes de que comiencen el Acto de la Consagración, antes de la primera palabra de promesa de sus corazones, que deben examinar su motivo interior. La unión de nuestros corazones está hecha de puro obsequio de Amor. Si no encuentran que éste es el motivo, el alma debe detenerse, retroceder, y comenzar solamente cuando esté invadida de un irresistible amor por Mi Inmaculado Corazón.»

—Madre, ¿es nuestra Consagración un Acto de Amor solamente?

«Éste es un verdadero Acto de Consagración. Un intercambio de corazones es una total entrega a Mi Amor, y de Mi Amor hacia ti. El Amor es el único regalo del Padre; con el Amor viene todo lo demás. Tú no puedes florecer en este Acto sin la base del amor.»

—Comprendo, Madre.

«Ángel Mío, con esto grabado en el centro de tu corazón, estaré en condiciones de traer a cada corazón a la senda de Mi Hijo.»

—Madre, ¿por esta única razón es que Tú deseas que el alma se dirija a Ti?

«Sí, Mi ángel, Yo comienzo hoy a preparar la actitud de los corazones que van a ser consagrados.» Marzo 3 de 1993

Guía: El propósito total de todo es traer cada alma a su estado original ante Dios, sin pecado, como Él las creó en un principio. Si el enfoque del Cielo es traer a las almas de regreso dentro de la perfección para la cual fue creada, la Consagración debe ser realizada como un Acto para el mismo propósito. El Plan inicial de Dios Padre, al enviar a Su Hijo sobre la Tierra, fue el de llevar a todas las almas a su estado original; entonces cada acto cualquiera que pidiera debía ser por la misma razón. La Consagración, por lo tanto, debía tener todas las cualidades redentoras que estarían presentes dentro de Nuestra Señora. Éste es el camino que le permite a Ella realizar Su Misión como Corredentora y, en unión con Jesús, trae las cualidades redentoras de Él, en el verdadero propósito de la Consagración.

Dirección: En todas nuestras acciones para complacer a Dios encontraremos estas señales por las que podemos conocer si realmente lo hemos hecho sólo por Dios:

Primero: Si cuando tu trabajo no ha tenido éxito, tú no estás molesto (a) sino que permaneces tan tranquilo (a) como si hubieras alcanzado tu meta.

Segundo: Te regocijas en las cosas buenas hechas por otros como si hubieran sido hechas por ti mismo (a). El alma que busca nada más que la Divina Voluntad de Dios no le importa si ha sido hecho por otro o por uno mismo.

Tercero: Si no deseas un trabajo más que otro, porque estás contento con el que te asignan.

Cuarto: Si realizas un buen trabajo, no deseas gracias o reconocimiento sino que permaneces con la misma tranquilidad de mente, aún cuando seas maltratado (a), satisfecho (a) porque le has dado alegría a Dios.

Quinto: Si tu trabajo es interrumpido en un mo-mento dado, no te molestas.

Es por medio de estas guías como podrás darle paz a tu alma y traer la mayor gloria a Dios.

Meditación: ¡Oh, Inmaculado Corazón de María! Concede a mi alma en esta Consagración a través de Ti, las Gracias para conservar la paz y la tranquilidad en todas mis acciones. No permitas que mis propios deseos nublen las riquezas de Tu cosecha. Ruego que nunca busque mis propios fines en mis tareas, sino conseguir el cumplimiento de Tu Triunfo.

Dale a mi alma la Gracia de aceptar mi trabajo y de completarlo por amor a Él. En mi «Sí» le doy a Él todo mi pasado, presente y futuro, alegrías y tristezas, oraciones y sacrificios, todo lo que soy, y todo lo que el Padre moldeará en mí.

«También sabemos que Dios dispone todas  las cosas
para bien de los que lo aman.»
(Romanos 8, 28)

  • Sigue el rezo del Rosario de Las Virtudes.

REQUERIMIENTOS

«Ángel Mío, Dios Padre pide a las almas que la Consagración y Devoción a Mi Inmaculado Corazón sean considerados de suma importancia. Por estas razones te pido: Reces el  Rosario todos los días. Practiques la Devoción de los Primeros Cinco Sábados, y Me entregues a Mí tus peticiones y necesidades para Yo llevarlas ante Él. Haz estas cosas por amor a Mí, y Yo lo ofrezco todo por amor a ti.» Septiembre 19 de 1993.

Rosario Diario

«Mi ángel querido… Recuerda que al rezar el Rosario, todos los enemigos son derrotados y todas las peticiones concedidas, y serás llevado más adentro de los Misterios con cada palabra. En la profundidad de cada Misterio, vendrá una iluminación más brillante. Te digo, Mi querido ángel, aquellos que perseveran serán salvados.» Octubre 7 de 1992.

Devoción de Los Cinco Primeros Sábados

«Mis queridos hijos, vengo a enseñarles la necesidad de hacer reparaciones a Mi Hijo, por la maldad abundante de este tiempo. Los he llamado en este gran Día de Gracia a cumplir Mis peticiones de Fátima. En los cinco primeros sábados de mes les pido que vengan a Mi Corazón y Me entreguen todo lo que les he pedido. Al completar los cinco sábados, sus almas recibirán Gracias como regalo de Mi Inmaculado Corazón. Éste es el Primer Sábado que les pido que comiencen, porque esto es una petición de Dios Padre a Mi Inmaculado Corazón. Él esta grandemente complacido con esto porque ustedes están también ofreciendo homenaje a Él en esta forma.»

OTROS MENSAJES DE LA SANTÍSIMA VIRGEN

«Ángel Mío… a través de tu corazón querido, Yo estoy dispuesta a darte todas las Gracias que puedas necesitar para cumplir con todos los Deseos de Dios Padre. Dirige a Mí tus peticiones y demandas y ellas serán rápidamente pasadas a Su Corazón. Compromete tu voluntad y corazón a este Plan, responde a Mi urgente súplica. Permíteme trabajar a través de ti, ven dentro de Mi Inmaculado Corazón, recibe la Gracia que aquí se encierra y encontrarás al final de tu viaje, la Faz de Mi Hijo y Su Misericordia… Ve en la Paz de Dios.» Octubre 1 de 1992.

«Mi ángel querido… Yo Me uno a la Sangre derramada por Mi Jesús, a la gran Cruz que la Santa Iglesia lleva por el bien de toda la humanidad. Uno Mi Corazón a los de aquellos que están en la agonía de la muerte, al sufrimiento de los pobres y de aquellos que son perseguidos. Le doy Mi Gracia a los que están gravemente enfermos con incurable enfermedad. Derramo Mis Lágrimas por los bebés que han sido arrancados del vientre de sus madres, por el alma de los inocentes ofrecidos en sacrificio a la maldad, y a las víctimas del odio, la violencia y la injusticia.» Octubre 16 de 1992.

AL FINAL MI CORAZÓN TRIUNFARÁ

«Ángel Mío, Mi Triunfo es como la Aurora que rompe la oscuridad de la noche. Es como los rayos de sol cuando aparece sobre el horizonte. -Uno por uno va disipando la oscuridad para traer la luz del día-. Mi Triunfo, querido ángel, vendrá de la misma manera. A medida que cada corazón es abierto por la Consagración, la Luz penetrará en la oscuridad. Así como cada rayo le da brillo al horizonte en el amanecer, cada corazón que es poseído por Mí traerá la magnificencia de la ‘Luz de Mi Hijo’ sobre la Tierra.

Muy pronto la ‘Luz de Mi Corazón’ no podrá ya nunca más ser escondida por las tramas de la maldad; se levantará en el Este para dar Luz al Oeste. Como al comienzo de la aurora, Mi Triunfo será visto como la Luz de la Mañana en el Este. Emergerá a cada momento como una cresta  sobre el oscuro horizonte y alcanzará su mayor gloria y brillantez en el corazón de Mis hijos. Entones Mi Triunfo llenará los Cielos y alumbrará toda la Tierra, y no habrá nadie capaz de dudar de Su Victoria, y la oscuridad no podrá dominarlo… En la alianza del Espíritu viene la esencia de Mi Triunfo para traer la Revelación del Sagrado Corazón de Mi Hijo. La Tierra, entonces, se cubrirá con el Espíritu de Su Misericordia y Justicia final…

La Luz del Este se convertirá en un Fuego, y el centro de sus llamas será la Misericordia de Mi Jesús. Vendrá ardiendo y devorando todos los corazones abiertos para su purificación. Él Vendrá para consumir y poseer. Los que estén más arriba serán los primeros en ser removidos, y los más orgullosos serán llevados más abajo, y ninguno de los injustos por naturaleza sobrevivirá a los golpes del Todopoderoso…» Febrero 27 de 1993.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Mensajes y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s