Día 29: “Cada alma que es consagrada a Mi Corazón Maternal, está dotada con todos los méritos de Mi Gracia Celestial”

103-inmaculado-corazon29º Día

«Ángel Mío, cada alma que es consagrada a Mi Corazón Maternal, está dotada con todos los méritos de Mi Gracia Celestial; ésta te es dada sin ninguna restricción, pues te has convertido en el cumplimiento de Mi Triunfo. Tú eres Mi donativo de salvación. Tú eres, al final, el testigo del Sagrado Corazón de Mi Hijo y la manifestación de Su Amor y Misericordia, por tu participación y aplicación en tu Consagración a Mi Triunfante Corazón Inmaculado. Esto es lo que Yo deseo que tú viertas sobre tu corazón, que permitas que la Luz de Mi Hijo sea más conocida, y Yo más amada. Éste es Su más caro Deseo que Yo anhelo ver cumplido.» Septiembre 19 de 1993

Guía: En estos últimos tiempos, Nuestra Señora resplandecerá, como nunca antes, en Misericordia, Poder y Gracia. En Misericordia, para traer de regreso y amorosamente recibir a los pobres pecadores, y para traer conversión, consagración y renovación a la Santa Iglesia. En Poder, Ella viene a traer un ejército potente contra la guerra levantada por Satanás, quien alzará una rebelión contra Dios. En Gracia, Ella resplandecerá en Gracia, para sostener a Sus valientes soldados que combaten por Su Triunfo.

Más que todo, Nuestra Señora viene a hacer la guerra contra el demonio, porque él levantará una cruel persecución y pondrá terribles trampas en la senda a la santidad. Está escrito que en la gloria final del Triunfo, «Haré que haya enemistad entre ti y la Mujer, entre tu descendencia y la Suya.» (Génesis 3, 15). Ella aplastará la cabeza del demonio con Su Talón; esta enemistad es entre María y Satanás. Es en esta batalla final que nos uniremos para proclamarla a Ella nuestra Reina «El Triunfo de Su Inmaculado Corazón». Este triunfo comienza dentro de nuestros corazones donde, por tanto tiempo, han estado dormidos.

Dirección: Nuestra Señora es manifestada al mundo por medio de nuestra Consagración. Es así como estamos aptos para reflejar Su Gracia a toda la gente. Estamos llamados a ser los faros de Verdad en la batalla por Su Triunfo. Ésta es una guerra hecha contra los hijos de María. Lo que Satanás ha perdido por su orgullo, María lo ha ganado por Su Humildad. Lo que ha sido perdido por desobediencia, Nuestra Señora lo ha ganado por Su completa Sumisión y Abandono a la Voluntad de Dios.

Con el pecado original el Paraíso que Dios creó fue perdido, pero María, siendo una sierva fiel, ha venido a salvar a Sus hijos. Estos hijos, que son también siervos junto con Ella, han consagrado todos los corazones ganados por Ella para el Reinado del Sagrado Corazón de Jesús. Así es como esta batalla es establecida entre los hijos de la Luz y ésos, de la oscuridad. Es ésta la persecución que nosotros sentiremos más que nunca. Debemos recordar que el espíritu humilde siempre vencerá sobre el orgullo.

 Meditación: ¡Oh, Inmaculado Corazón de María! Manifiesta en mí la gloria de Tu Triunfo. Fortaléceme en la batalla, porque verdaderamente es ésta, la más fiera conocida por la humanidad. Consígueme total abandono en mi Consagración. Vísteme con la orden de batalla de la Virtud, y con la espada de la Verdad como bandera de Tu Triunfo.

Anímame, por medio de la convicción, a sostener los valores y la moral enseñados en los mensajes del Evangelio. Fortifícame en mi plaza fuerte con la oración, para que pueda encontrar una invencible unidad Contigo y Tu Esposo. Realza mi alma con la gracia para soportar la persecución y las pruebas que vendrán, para que pueda regocijarme en la gloria de tu Victoria Triunfante.

«En adelante todos los hombres dirán  que soy feliz.
En verdad el Todopoderoso hizo grandes cosas para mí.»
(Lucas 1, 48-49)

 

z_corazon_m_falero_detailROSARIO DE LAS VIRTUDES

Nuestra Señora tenía en Su Mano izquierda un Rosario rosado y dorado, y rezaba con la mano derecha. Ella recitaba todas las Oraciones muy despacio y reverentemente, con mucho amor.

Queridos Míos: Estas Oraciones son para obtener las Virtudes. Se empieza con el Credo, luego la Consagración a Mi Corazón Inmaculado, y después El Ángelus. Posteriormente se reza la Virtud, seguida por el Padre Nuestro, el Gloria al Padre y la Oración al Espíritu Santo. Después se recita la siguiente Virtud y así se completan las Siete Virtudes: Fe, Esperanza, Caridad, Humildad, Paciencia, Perseverancia y Obediencia.” Octubre 1º de 1992.

Rosario de las Virtudes

Esta pequeña Coronilla o Rosario tiene 7 Misterios y 3 cuentas en cada Misterio.


† Por la Señal de la Santa Cruz…

Oraciones Iniciales

El Credo

Creo en Dios, / Padre Todopoderoso, / Creador del Cielo y de la Tierra. / Creo en Jesucristo,  Su único Hijo, nuestro Señor, / que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, / nació de Santa María Virgen, / padeció bajo el poder de Poncio Pilato, / fue crucificado, muerto y sepultado, / descendió a los infiernos / y al tercer día, resucitó de entre los muertos; / subió a los Cielos / y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso. / Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. / Creo en el Espíritu Santo, / en la Santa Iglesia Católica, / en la Comunión de los Santos, / en el perdón de los pecados, / en la resurrección de la carne / y en la vida eterna. / Amén.

Consagración a La Santísima Virgen

Totus Tuus [1]
San Bernardo de Claraval, Francia (1090-1153)

¡Oh, Señora y Madre mía!
Yo me entrego del todo a Ti,
y en prueba de mi filial afecto,
Te consagro en este día:
mis ojos, mis oídos,
mi boca, mi corazón;
en una palabra, todo mi ser.
Y ya que soy TODO (a) TUYO (a),
¡oh, Madre de Bondad!,
guárdame y defiéndeme
como cosa y posesión Tuya.
Amén.

Ángelus

†† El Ángel del Señor anunció a María, que el Hijo de Dios Padre se Encarnaría en Sus Entrañas, para la Redención del mundo. Y Ella Concibió por Obra y Gracia del Espíritu Santo.

  • Dios Te Salve, María…

María Santísima lo admitió diciendo: “He aquí la Esclava del Señor; hágase en Mí según Tu Palabra.” (Lc. 1, 38)

  • Dios Te Salve, María…

Y el Hijo de Dios se hizo Hombre y vive entre nosotros.

  • Dios Te Salve, María…

Oración:
Te suplicamos, Señor, que infundas Tu Gracia en nuestros corazones, para que habiendo conocido por el Anuncio del Ángel, el Misterio de la Encarnación de Tu Hijo, por los Méritos de Su Pasión y de Su Cruz, seamos conducidos a la Gloria de la Resurrección. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


FE

En las Tres Cuentas Pequeñas:

V: Padre Nuestro, que estás en el Cielo, santificado sea Tu Nombre. Venga a nosotros Tu Reino. Hágase Tu Voluntad, así en la Tierra como en el Cielo.
R: Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

V: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R: Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

Oración al Espíritu Santo: Ven, Espíritu Santo, ilumina mi corazón, para ver las cosas que son de Dios. Ven, Espíritu Santo, dentro de mi mente, para conocer las cosas que son de Dios. Ven, Espíritu Santo, dentro de mi alma, que yo le pertenezca solamente a Dios. Santifica todo lo que piense, diga y haga, a fin de que todo sea para la Gloria de Dios. Amén. [2]


ESPERANZA

  • Padre Nuestro.
  • Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…
  • Ven, Espíritu Santo, ilumina mi corazón…


CARIDAD

  • Padre Nuestro.          
  • Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…
  • Ven, Espíritu Santo, ilumina mi corazón…


HUMILDAD

  • Padre Nuestro.       
  • Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…
  • Ven, Espíritu Santo, ilumina mi corazón…


PACIENCIA

  • Padre Nuestro.          
  • Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…
  • Ven, Espíritu Santo, ilumina mi corazón…


PERSEVERANCIA

  • Padre Nuestro.          
  • Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…
  • Ven, Espíritu Santo, ilumina mi corazón…


OBEDIENCIA

  • Padre Nuestro.          
  • Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…
  • Ven, Espíritu Santo, ilumina mi corazón…

Oraciones Finales

¡Oh, María!

¡Oh, María! Transforma mi corazón como el Tuyo; colócale alrededor una corona de pureza adornada con virtudes. Toma mi corazón, querida Madre, consagrado como Tuyo propio, preséntaselo a Dios Padre como una ofrenda de mí para Ti. Ayúdame, ¡oh, María!, en hacer Tu Corazón más conocido cada día. Amén. [3]

Oración de Pentecostés

¡Espíritu de Cristo! Despiértame. ¡Espíritu de Cristo! Muéveme. ¡Espíritu de Cristo! Lléname. ¡Espíritu de Cristo! Séllame.

¡Oh, Padre Celestial! Conságrame a Tu Corazón y Voluntad; sé en mí una Fuente de Virtudes, sella mi alma como Tuya propia, para que Tu Reflejo en mí sea una Luz que todos vean. Amén. [4]

________________________
[1] 500 días de indulgencia.
[2] Mensaje del día 23 de Diciembre de 1991.
[3] Mensaje del día 19 de Marzo de 1993.
[4] Mensaje del día 7 de Junio de 1992.

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