Día 26: “Los invito a reunirse aquí, en esta Alcoba, para crear una Unidad Celestial. —La unidad de Madre e hijo—.”

103-inmaculado-corazon26º Día

«Queridos hijos, los he llamado aquí, a Mi Alcoba, para extenderles a ustedes esta agradable noticia de alegría. Les hago el llamado de los siglos. Los invito a convertirse en Mi Triunfo. Les pido solamente ir hacia adelante a compartir la Gracia que he concedido a cada uno de ustedes.

Deseo que ustedes extiendan la Devoción a Mi Inmaculado Corazón por medio de la Consagración de sus corazones. Deseo que ustedes enciendan todas las almas al regalo que ustedes mantienen. Recuerden esto: Los invito a reunirse aquí, en esta Alcoba, para crear una Unidad Celestial. —La unidad de Madre e hijo—.

Tráiganme sus corazones el Día de Mi Fiesta, el 25 de Marzo. Vengan juntos ecuménica, universal y globalmente. Eleven sus peticiones para el cumplimiento de Mi Triunfo como nunca antes. Yo estaré con ustedes. Vendré a recibirlos dentro de Mi Inmaculado Corazón. Concédanme Mi ardiente deseo, queridos hijos Septiembre 11 de 1993

Guía: Nuestra Señora fue creada para Dios sola-mente y nunca ha conservado nada para Ella misma. Ella Le presenta y Le da todo a Dios uniéndose a Él, con mucha más perfección que el alma que está unida a Ella. Nuestra Señora es el Eco de Dios. A través de Su Corazón, nosotros seremos llevados a Su Hijo, y a través de Él a Dios Padre y al final nosotros habremos encontrado la salvación eterna.

María le da vida al alma, así como Ella le dio la vida a Jesús. Ella es Mediadora con las almas puras de corazón e intenciones, y les da la razón de ser y fructificar en las Virtudes con que Ella misma fue adornada. Nuestra mente será iluminada por Su Fe pura; el corazón es profundizado por Su Humildad, inflamado por Su Caridad, hecho limpio por Su Pureza, y hecho noble y grandioso por Su constante Abrazo Maternal. Éstos son los frutos de nuestra Consagración a Su Inmaculado Corazón.

Dirección: Debemos acercarnos a Nuestra Señora con un corazón lleno de agradecimiento por las intensas e inmensas gracias y regalos vertidos en nuestra alma por Su permanencia en nuestros corazones. La retribución más importante que recibimos de Nuestra Señora por nuestra Consagración, es que Ella nos ama con un amor inconmensurable para el criterio humano. Ella acoge y nutre el alma infantil, y conduce y dirige cada alma personalmente. La Santísima Virgen nos defiende y protege contra enemigos y contra nosotros mismos. Finalmente, Ella intercede ante Dios Padre en el Cielo, por cada alma puesta a Su cuidado. Ella las preserva, las cuida, las vigila, y retendrá en nuestro corazón la Gracia de Su Inmaculado Corazón. Nuestra Señora vive en el centro de nuestros corazones debido a la alianza de la Consagración.

Meditación: ¡Oh, Inmaculado Corazón de María! Deseo presentarte mi inmutable esperanza para la conversión. Aumenta en mí el fuego del Sagrado Amor. Envía Tus Santos Ángeles a avivar las llamas de este amor para que pueda embelesar mi corazón y hacer fructífera mi Consagración. Ayúdame a orar en todos los momentos, Madre querida, para que yo pueda permanecer siempre en la Presencia de Tu Santísimo Hijo. Une mi alma con el Espíritu Santo para que pueda ganar la Gracia de la evangelización e intercesión.

«Alégrate, llena de gracia; el Señor está contigo.»
(Lucas 1, 28)

 

z_corazon_m_falero_detailROSARIO DE LAS VIRTUDES

Nuestra Señora tenía en Su Mano izquierda un Rosario rosado y dorado, y rezaba con la mano derecha. Ella recitaba todas las Oraciones muy despacio y reverentemente, con mucho amor.

Queridos Míos: Estas Oraciones son para obtener las Virtudes. Se empieza con el Credo, luego la Consagración a Mi Corazón Inmaculado, y después El Ángelus. Posteriormente se reza la Virtud, seguida por el Padre Nuestro, el Gloria al Padre y la Oración al Espíritu Santo. Después se recita la siguiente Virtud y así se completan las Siete Virtudes: Fe, Esperanza, Caridad, Humildad, Paciencia, Perseverancia y Obediencia.” Octubre 1º de 1992.

Rosario de las Virtudes

Esta pequeña Coronilla o Rosario tiene 7 Misterios y 3 cuentas en cada Misterio.


† Por la Señal de la Santa Cruz…

Oraciones Iniciales

El Credo

Creo en Dios, / Padre Todopoderoso, / Creador del Cielo y de la Tierra. / Creo en Jesucristo,  Su único Hijo, nuestro Señor, / que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, / nació de Santa María Virgen, / padeció bajo el poder de Poncio Pilato, / fue crucificado, muerto y sepultado, / descendió a los infiernos / y al tercer día, resucitó de entre los muertos; / subió a los Cielos / y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso. / Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. / Creo en el Espíritu Santo, / en la Santa Iglesia Católica, / en la Comunión de los Santos, / en el perdón de los pecados, / en la resurrección de la carne / y en la vida eterna. / Amén.

Consagración a La Santísima Virgen

Totus Tuus [1]
San Bernardo de Claraval, Francia (1090-1153)

¡Oh, Señora y Madre mía!
Yo me entrego del todo a Ti,
y en prueba de mi filial afecto,
Te consagro en este día:
mis ojos, mis oídos,
mi boca, mi corazón;
en una palabra, todo mi ser.
Y ya que soy TODO (a) TUYO (a),
¡oh, Madre de Bondad!,
guárdame y defiéndeme
como cosa y posesión Tuya.
Amén.

Ángelus

†† El Ángel del Señor anunció a María, que el Hijo de Dios Padre se Encarnaría en Sus Entrañas, para la Redención del mundo. Y Ella Concibió por Obra y Gracia del Espíritu Santo.

  • Dios Te Salve, María…

María Santísima lo admitió diciendo: “He aquí la Esclava del Señor; hágase en Mí según Tu Palabra.” (Lc. 1, 38)

  • Dios Te Salve, María…

Y el Hijo de Dios se hizo Hombre y vive entre nosotros.

  • Dios Te Salve, María…

Oración:
Te suplicamos, Señor, que infundas Tu Gracia en nuestros corazones, para que habiendo conocido por el Anuncio del Ángel, el Misterio de la Encarnación de Tu Hijo, por los Méritos de Su Pasión y de Su Cruz, seamos conducidos a la Gloria de la Resurrección. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


FE

En las Tres Cuentas Pequeñas:

V: Padre Nuestro, que estás en el Cielo, santificado sea Tu Nombre. Venga a nosotros Tu Reino. Hágase Tu Voluntad, así en la Tierra como en el Cielo.
R: Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

V: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R: Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

Oración al Espíritu Santo: Ven, Espíritu Santo, ilumina mi corazón, para ver las cosas que son de Dios. Ven, Espíritu Santo, dentro de mi mente, para conocer las cosas que son de Dios. Ven, Espíritu Santo, dentro de mi alma, que yo le pertenezca solamente a Dios. Santifica todo lo que piense, diga y haga, a fin de que todo sea para la Gloria de Dios. Amén. [2]


ESPERANZA

  • Padre Nuestro.
  • Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…
  • Ven, Espíritu Santo, ilumina mi corazón…


CARIDAD

  • Padre Nuestro.          
  • Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…
  • Ven, Espíritu Santo, ilumina mi corazón…


HUMILDAD

  • Padre Nuestro.       
  • Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…
  • Ven, Espíritu Santo, ilumina mi corazón…


PACIENCIA

  • Padre Nuestro.          
  • Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…
  • Ven, Espíritu Santo, ilumina mi corazón…


PERSEVERANCIA

  • Padre Nuestro.          
  • Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…
  • Ven, Espíritu Santo, ilumina mi corazón…


OBEDIENCIA

  • Padre Nuestro.          
  • Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…
  • Ven, Espíritu Santo, ilumina mi corazón…

Oraciones Finales

¡Oh, María!

¡Oh, María! Transforma mi corazón como el Tuyo; colócale alrededor una corona de pureza adornada con virtudes. Toma mi corazón, querida Madre, consagrado como Tuyo propio, preséntaselo a Dios Padre como una ofrenda de mí para Ti. Ayúdame, ¡oh, María!, en hacer Tu Corazón más conocido cada día. Amén. [3]

Oración de Pentecostés

¡Espíritu de Cristo! Despiértame. ¡Espíritu de Cristo! Muéveme. ¡Espíritu de Cristo! Lléname. ¡Espíritu de Cristo! Séllame.

¡Oh, Padre Celestial! Conságrame a Tu Corazón y Voluntad; sé en mí una Fuente de Virtudes, sella mi alma como Tuya propia, para que Tu Reflejo en mí sea una Luz que todos vean. Amén. [4]

________________________
[1] 500 días de indulgencia.
[2] Mensaje del día 23 de Diciembre de 1991.
[3] Mensaje del día 19 de Marzo de 1993.
[4] Mensaje del día 7 de Junio de 1992.

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