Día 6: “La unidad no puede ser creada por uno solo, sino alcanzando los corazones de esos que te rodean”

103-inmaculado-corazon6º Día

«Hijos Míos: Junten sus corazones como uno solo, recuerden la intención de sus respuestas a Mi Llamado. -Para honrar, amar y servir a la Trinidad, Tres Personas en Una-.

Los amo, y deseo para ustedes sólo bondad y regocijo. ¡Mucho se alcanzará al pasar este día! Prepárense para la batalla. -La batalla final para la Armonía y la Paz-. Manténganse fuertes y unidos, sosténganse bajo la Promesa de la Paz global. El Padre Todopoderoso lo ha asegurado.

El Acto de la Consagración ha sido presentado y aceptado; la conversión que Él espera. Él ansía poseer cada corazón para llenar cada alma con Su Reino. Tomen Mi Mano, no teman, corran Conmigo; no vacilen, empujen todo su ser al corazón de esta Misión. Deseo sus respuestas al llamado de conversión.

Queridos hijos, esto significa, no sólo que ustedes se consuman, sino repartir esta chispa de Amor. La unidad no puede ser creada por uno solo, sino alcanzando los corazones de esos que te rodean y asiéndote al corazón que alcanza el tuyo. La conversión se encuentra en ti por medio del reflejo de Él.» (Diciembre 31 de 1992)

Guía: El alma reconoce que al hacer la Consagración, ciertas peticiones de gracia, intercesión, guía y dirección son concedidas por Nuestra Señora, pero también es importante comprender lo que Ella nos pide a cambio. Debemos recordar que no puede haber una relación de un solo lado; sino es la participación de ambos lados. Nosotros no podemos seguir adelante, sin saber cuál es el resultado que Dios espera al final. Nuestra Señora nos pide que avancemos en santidad, pero es sólo por Su Mano que se nos da el modo para cumplirlo.

Dirección: Es verdad que cualquier bien que nosotros hagamos viene de Dios, y que sin Su Gracia, nosotros no podemos ni pronunciar Su Nombre. Comprendiendo que nosotros dependemos enteramente de la Gracia, Dios nos ordena tomar nuestra parte y cooperar con Él en la Obra de la Salvación. Muchos desean llegar a ser santos, pero quieren que Dios haga todo el trabajo y que Él los lleve a la gloria eterna sin esfuerzo o inconveniencia para ellos. Pero esto es imposible, la Ley Divina de Dios declara que la carga debe ser llevada por los dos, para mostrar que Su Mano Divina y nuestra cooperación son indispensablemente necesarias para crear la santidad del alma. Al llevar esta carga, se gana el mérito de la felicidad eterna. Por esto, nosotros tenemos que someter nuestras voluntades a la violencia, para así aplastar el obstáculo a la santidad.

Meditación: ¡Oh, Inmaculado Corazón de María! Confiado (a) en la Misericordia Infinita de Dios, ruego con firme seguridad amarte con todo mi corazón. Veo que las gracias que yo recibo, la luz, los buenos deseos y la buena voluntad que Dios me da, son el fruto de Tu Intercesión. Madre querida, continúa intercediendo por este (a) hijo (a), y ruega conmigo por mi santificación hasta que todo mi ser llegue a ser como Dios lo desea. Ruego para que mi Consagración a Jesús, por medio Tuyo, sea sin ninguna reserva, y ruego que mi firme esperanza pueda ser realizada pronto.

«Así, pues, debe brillar su luz ante los hombres,
para que vean sus buenas obras y glorifiquen
al Padre de ustedes que está en los Cielos.»
(Mateo 5, 16)

 

z_corazon_m_falero_detailROSARIO DE LAS VIRTUDES

Nuestra Señora tenía en Su Mano izquierda un Rosario rosado y dorado, y rezaba con la mano derecha. Ella recitaba todas las Oraciones muy despacio y reverentemente, con mucho amor.

Queridos Míos: Estas Oraciones son para obtener las Virtudes. Se empieza con el Credo, luego la Consagración a Mi Corazón Inmaculado, y después El Ángelus. Posteriormente se reza la Virtud, seguida por el Padre Nuestro, el Gloria al Padre y la Oración al Espíritu Santo. Después se recita la siguiente Virtud y así se completan las Siete Virtudes: Fe, Esperanza, Caridad, Humildad, Paciencia, Perseverancia y Obediencia.” Octubre 1º de 1992.

Rosario de las Virtudes

Esta pequeña Coronilla o Rosario tiene 7 Misterios y 3 cuentas en cada Misterio.


† Por la Señal de la Santa Cruz…

Oraciones Iniciales

El Credo

Creo en Dios, / Padre Todopoderoso, / Creador del Cielo y de la Tierra. / Creo en Jesucristo,  Su único Hijo, nuestro Señor, / que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, / nació de Santa María Virgen, / padeció bajo el poder de Poncio Pilato, / fue crucificado, muerto y sepultado, / descendió a los infiernos / y al tercer día, resucitó de entre los muertos; / subió a los Cielos / y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso. / Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. / Creo en el Espíritu Santo, / en la Santa Iglesia Católica, / en la Comunión de los Santos, / en el perdón de los pecados, / en la resurrección de la carne / y en la vida eterna. / Amén.

Consagración a La Santísima Virgen

Totus Tuus [1]
San Bernardo de Claraval, Francia (1090-1153)

¡Oh, Señora y Madre mía!
Yo me entrego del todo a Ti,
y en prueba de mi filial afecto,
Te consagro en este día:
mis ojos, mis oídos,
mi boca, mi corazón;
en una palabra, todo mi ser.
Y ya que soy TODO (a) TUYO (a),
¡oh, Madre de Bondad!,
guárdame y defiéndeme
como cosa y posesión Tuya.
Amén.

Ángelus

†† El Ángel del Señor anunció a María, que el Hijo de Dios Padre se Encarnaría en Sus Entrañas, para la Redención del mundo. Y Ella Concibió por Obra y Gracia del Espíritu Santo.

  • Dios Te Salve, María…

María Santísima lo admitió diciendo: “He aquí la Esclava del Señor; hágase en Mí según Tu Palabra.” (Lc. 1, 38)

  • Dios Te Salve, María…

Y el Hijo de Dios se hizo Hombre y vive entre nosotros.

  • Dios Te Salve, María…

Oración:
Te suplicamos, Señor, que infundas Tu Gracia en nuestros corazones, para que habiendo conocido por el Anuncio del Ángel, el Misterio de la Encarnación de Tu Hijo, por los Méritos de Su Pasión y de Su Cruz, seamos conducidos a la Gloria de la Resurrección. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


FE

En las Tres Cuentas Pequeñas:

V: Padre Nuestro, que estás en el Cielo, santificado sea Tu Nombre. Venga a nosotros Tu Reino. Hágase Tu Voluntad, así en la Tierra como en el Cielo.
R: Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

V: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R: Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

Oración al Espíritu Santo: Ven, Espíritu Santo, ilumina mi corazón, para ver las cosas que son de Dios. Ven, Espíritu Santo, dentro de mi mente, para conocer las cosas que son de Dios. Ven, Espíritu Santo, dentro de mi alma, que yo le pertenezca solamente a Dios. Santifica todo lo que piense, diga y haga, a fin de que todo sea para la Gloria de Dios. Amén. [2]


ESPERANZA

  • Padre Nuestro.
  • Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…
  • Ven, Espíritu Santo, ilumina mi corazón…


CARIDAD

  • Padre Nuestro.          
  • Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…
  • Ven, Espíritu Santo, ilumina mi corazón…


HUMILDAD

  • Padre Nuestro.       
  • Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…
  • Ven, Espíritu Santo, ilumina mi corazón…


PACIENCIA

  • Padre Nuestro.          
  • Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…
  • Ven, Espíritu Santo, ilumina mi corazón…


PERSEVERANCIA

  • Padre Nuestro.          
  • Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…
  • Ven, Espíritu Santo, ilumina mi corazón…


OBEDIENCIA

  • Padre Nuestro.          
  • Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…
  • Ven, Espíritu Santo, ilumina mi corazón…

Oraciones Finales

¡Oh, María!

¡Oh, María! Transforma mi corazón como el Tuyo; colócale alrededor una corona de pureza adornada con virtudes. Toma mi corazón, querida Madre, consagrado como Tuyo propio, preséntaselo a Dios Padre como una ofrenda de mí para Ti. Ayúdame, ¡oh, María!, en hacer Tu Corazón más conocido cada día. Amén. [3]

Oración de Pentecostés

¡Espíritu de Cristo! Despiértame. ¡Espíritu de Cristo! Muéveme. ¡Espíritu de Cristo! Lléname. ¡Espíritu de Cristo! Séllame.

¡Oh, Padre Celestial! Conságrame a Tu Corazón y Voluntad; sé en mí una Fuente de Virtudes, sella mi alma como Tuya propia, para que Tu Reflejo en mí sea una Luz que todos vean. Amén. [4]

________________________
[1] 500 días de indulgencia.
[2] Mensaje del día 23 de Diciembre de 1991.
[3] Mensaje del día 19 de Marzo de 1993.
[4] Mensaje del día 7 de Junio de 1992.

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