Día 5: “Queridos hijos: Ustedes están despertando al Amanecer de Mi Triunfo.”

103-inmaculado-corazon5º Día

«Queridos hijos: Ustedes están despertando al Amanecer de Mi Triunfo. Ruego por su unidad en la respuesta a Mi Llamado. Les doy la alternativa para la Paz en el mundo: Pongan en práctica, queridos Míos, la súplica de Mi Inmaculado Corazón. Espero sus respuestas en la tierra donde he obtenido Mi mayor victoria, Rusia. Para contestar el llamado de estos hijos a Mi Corazón, extiendan sus conversiones a través de este lugar. Confío en ustedes la conclusión de Mi Mensaje del pasado, para dar victoria y efecto a Mis Palabras.» (Diciembre 13 de 1992)

Guía: Primero: En la Preparación para la Consagración, el alma debe permanecer totalmente abierta; y el deseo fundamental de amar a Nuestra Señora debe estar presente. Éste tiene que ser un deseo puro, sin complicación y sin otro motivo, más que el de puro amor hacia Ella.

Segundo: El alma debe desear una reconciliación completa con Dios. Esta gracia es otorgada, en parte, con la Consagración misma, porque es una gracia de unidad. Sin reconciliación, la unidad total no puede formarse, porque la plenitud de la Gracia que ha sido concedida está, efectivamente, bloqueada. La Gracia debe ser colocada dentro de lo más profundo del alma, y es sólo mediante la reconciliación, que la Gracia de Dios puede ser recibida perfectamente; como es tan inmensa la Gracia otorgada, así debe ser la reconciliación.

Tercero: El alma debe estar en soledad para alimentar el estado de amor por Nuestra Señora. Sólo en soledad, Su Amor puede ser manifestado y realizado en el alma.

Cuarto: El conocimiento de las expectativas de Nuestra Señora en el alma tiene que ser ganado. Es muy fácil para nosotros saber lo que esperamos de Ella, pero muy pocas veces permitimos que las expectativas de Ella sean conocidas por nosotros. Debemos tener una comprensión clara de lo que Ella espera de nosotros; sin este conocimiento es muy difícil para el alma realizar los frutos de la Consagración. Pidamos para poder comprender las expectativas de Dios, a través de Nuestra Señora, para que sean manifestadas a nuestra alma.

Dirección: En nuestro deseo de adquirir perfec-ción, debemos buscar frecuentemente la virtud más exaltada: La de amar a Dios más que todos los santos, sufrir más que todos los mártires, tolerar y perdonar todas las injurias, aceptar toda clase de sufrimiento por el bien de salvar un alma, y efectuar actos de caridad por amor al prójimo primero. Estas santas aspiraciones y deseos crearán en nuestra alma la llama de la virtud y el reino de pureza y simplicidad; éstas son bases fundamentales para la Consagración.

Meditación: ¡Oh, Inmaculado Corazón de María! Ayúdame a avanzar en perfección mediante el deseo de obtener virtud y pureza. Que yo pueda contemplar la bondad de Dios en mi vida, y abrir mi corazón a los menos capacitados, para reconocer los favores que Él les concede. Pide gran perdón en mi nombre por la falta de no amar y honrar Tu Tierno Corazón más fervientemente. Madre querida, átame y úneme a Tu Hijo, para que yo sea enteramente Suyo (a), como Él lo desea.

«Crea en mí, oh, Dios, un corazón puro, un Espíritu firme pon en mí.»
(Salmo 51, 12)

 

z_corazon_m_falero_detailROSARIO DE LAS VIRTUDES

Nuestra Señora tenía en Su Mano izquierda un Rosario rosado y dorado, y rezaba con la mano derecha. Ella recitaba todas las Oraciones muy despacio y reverentemente, con mucho amor.

Queridos Míos: Estas Oraciones son para obtener las Virtudes. Se empieza con el Credo, luego la Consagración a Mi Corazón Inmaculado, y después El Ángelus. Posteriormente se reza la Virtud, seguida por el Padre Nuestro, el Gloria al Padre y la Oración al Espíritu Santo. Después se recita la siguiente Virtud y así se completan las Siete Virtudes: Fe, Esperanza, Caridad, Humildad, Paciencia, Perseverancia y Obediencia.” Octubre 1º de 1992.

Rosario de las Virtudes

Esta pequeña Coronilla o Rosario tiene 7 Misterios y 3 cuentas en cada Misterio.


† Por la Señal de la Santa Cruz…

Oraciones Iniciales

El Credo

Creo en Dios, / Padre Todopoderoso, / Creador del Cielo y de la Tierra. / Creo en Jesucristo,  Su único Hijo, nuestro Señor, / que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, / nació de Santa María Virgen, / padeció bajo el poder de Poncio Pilato, / fue crucificado, muerto y sepultado, / descendió a los infiernos / y al tercer día, resucitó de entre los muertos; / subió a los Cielos / y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso. / Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. / Creo en el Espíritu Santo, / en la Santa Iglesia Católica, / en la Comunión de los Santos, / en el perdón de los pecados, / en la resurrección de la carne / y en la vida eterna. / Amén.

Consagración a La Santísima Virgen

Totus Tuus [1]
San Bernardo de Claraval, Francia (1090-1153)

¡Oh, Señora y Madre mía!
Yo me entrego del todo a Ti,
y en prueba de mi filial afecto,
Te consagro en este día:
mis ojos, mis oídos,
mi boca, mi corazón;
en una palabra, todo mi ser.
Y ya que soy TODO (a) TUYO (a),
¡oh, Madre de Bondad!,
guárdame y defiéndeme
como cosa y posesión Tuya.
Amén.

Ángelus

†† El Ángel del Señor anunció a María, que el Hijo de Dios Padre se Encarnaría en Sus Entrañas, para la Redención del mundo. Y Ella Concibió por Obra y Gracia del Espíritu Santo.

  • Dios Te Salve, María…

María Santísima lo admitió diciendo: “He aquí la Esclava del Señor; hágase en Mí según Tu Palabra.” (Lc. 1, 38)

  • Dios Te Salve, María…

Y el Hijo de Dios se hizo Hombre y vive entre nosotros.

  • Dios Te Salve, María…

Oración:
Te suplicamos, Señor, que infundas Tu Gracia en nuestros corazones, para que habiendo conocido por el Anuncio del Ángel, el Misterio de la Encarnación de Tu Hijo, por los Méritos de Su Pasión y de Su Cruz, seamos conducidos a la Gloria de la Resurrección. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


FE

En las Tres Cuentas Pequeñas:

V: Padre Nuestro, que estás en el Cielo, santificado sea Tu Nombre. Venga a nosotros Tu Reino. Hágase Tu Voluntad, así en la Tierra como en el Cielo.
R: Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

V: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R: Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

Oración al Espíritu Santo: Ven, Espíritu Santo, ilumina mi corazón, para ver las cosas que son de Dios. Ven, Espíritu Santo, dentro de mi mente, para conocer las cosas que son de Dios. Ven, Espíritu Santo, dentro de mi alma, que yo le pertenezca solamente a Dios. Santifica todo lo que piense, diga y haga, a fin de que todo sea para la Gloria de Dios. Amén. [2]


ESPERANZA

  • Padre Nuestro.
  • Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…
  • Ven, Espíritu Santo, ilumina mi corazón…


CARIDAD

  • Padre Nuestro.          
  • Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…
  • Ven, Espíritu Santo, ilumina mi corazón…


HUMILDAD

  • Padre Nuestro.       
  • Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…
  • Ven, Espíritu Santo, ilumina mi corazón…


PACIENCIA

  • Padre Nuestro.          
  • Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…
  • Ven, Espíritu Santo, ilumina mi corazón…


PERSEVERANCIA

  • Padre Nuestro.          
  • Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…
  • Ven, Espíritu Santo, ilumina mi corazón…


OBEDIENCIA

  • Padre Nuestro.          
  • Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…
  • Ven, Espíritu Santo, ilumina mi corazón…

Oraciones Finales

¡Oh, María!

¡Oh, María! Transforma mi corazón como el Tuyo; colócale alrededor una corona de pureza adornada con virtudes. Toma mi corazón, querida Madre, consagrado como Tuyo propio, preséntaselo a Dios Padre como una ofrenda de mí para Ti. Ayúdame, ¡oh, María!, en hacer Tu Corazón más conocido cada día. Amén. [3]

Oración de Pentecostés

¡Espíritu de Cristo! Despiértame. ¡Espíritu de Cristo! Muéveme. ¡Espíritu de Cristo! Lléname. ¡Espíritu de Cristo! Séllame.

¡Oh, Padre Celestial! Conságrame a Tu Corazón y Voluntad; sé en mí una Fuente de Virtudes, sella mi alma como Tuya propia, para que Tu Reflejo en mí sea una Luz que todos vean. Amén. [4]

________________________
[1] 500 días de indulgencia.
[2] Mensaje del día 23 de Diciembre de 1991.
[3] Mensaje del día 19 de Marzo de 1993.
[4] Mensaje del día 7 de Junio de 1992.

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