“Y Yo, el Rayo Hermoso de la Aurora, cegaré a Satanás. Voy a liberar este mundo obscurecido por el odio”

Del Diario Espiritual Llama de Amor del Inmaculado Corazón de María (1961-1981) (Con Aprobación Eclesiástica)
De: Isabel Kindelmann (1913-1985) – Budapest, Hungría

LA SALVACIÓN DE LAS ALMAS SEA NUESTRO ÚNICO PENSAMIENTO
16 de Mayo de 1963

Mientras cocinaba, me dijo el Señor Jesús:

Jesucristo.-
“Te ruego no pienses en adelante en ti misma, tu pensamiento sea uno solo: ¡Nosotros! Si vienes a Mí, si piensas en Mí, piensa que nosotros dos somos uno. ¡Qué no haya entre nosotros ninguna rendija! Yo llenaré los vacíos de tu alma con Gracia, y tú, entrégate a ti misma de tal manera que, aunque sigas viviendo, sea Yo quien vive en ti, y tú, sólo vives por medio de Mí.”

Luego, de nuevo repitió:

Jesucristo.-
“¡Cuánto te amamos Nosotros a ti, hijita Mía!”

Pasados unos días:

Jesucristo.-
“Y te digo, ya no hables más de ti misma, el ‘yo’ debe cesar en ti por completo. Que para ti sólo exista Yo. Ésta es tu verdadera vida.”

17 de Mayo de 1963.

De mañana en vano estuve arrodillada ante el altar, delante de la reja del comulgatorio, el Sacerdote al ver que estaba yo sola para comulgar no me dio la Santa Comunión. Dije: Ay, ¡qué mal hemos sentido esto nosotros!

Jesucristo.-
“Es cierto
—dijo el Señor Jesús. Que nuestros gozos y nuestras penas también sean uno. Ahora sentimos ambos que hemos sido dejados de lado y esto nos duele. ¡Qué soportemos juntos esta nostalgia!”

Ahora es más llevadero, Él me inundó con Su sentimiento íntimo.

Jesucristo.-
“¡Tú eres Mi gotita de agua! Sumérgete en el vino embriagante de Mi Divinidad infinita, en Su Fuerza vivificante, en Su Aroma que difundas por Mí. Que Mi buen Olor se difunda alrededor de ti. Al percibirlo otros, se inclinarán hacia Mí. Ves, así tenemos que ser uno nosotros. No te apegues al barro de la tierra, que está lleno de gusanos que pululan. Que la tierra no sea sino esto para ti: Mírala, y salvemos las almas de los gusanos que las amenazan y están abundando alrededor de ellas. ¡Haz penitencia, ora por ellas! Tu aceptación de los sacrificios es la sal que si la esparces sobre los gusanos pululantes, se sueltan y caen todos como sanguijuelas sin vida. Se encogen y se aniquilan. Tengamos, pues, un solo pensamiento: la salvación de las almas.”

EL SEÑOR HIZO SENTIR LA PRESENCIA DE DIOS A OTRAS
PERSONAS QUE SE ME ACERCABAN
18 de Mayo de 1963

Jesucristo.-
“¡Dame siempre nuevos y lozanos sacrificios! Yo siembro en tu alma la semilla de Mis Gracias, Mi Santa Doctrina.

Preocúpate de cultivarla en tu alma con tus oraciones, mortificaciones, con tu continua aceptación de sacrificios. No te olvides cuánto Me duele la suerte de las semillas que caen al borde del camino. Arranca las flores cultivadas en tu alma, tráemelas siempre frescas. Aquí, junto a Mí, exhalan su perfume. Sólo te pido flores que fueron cortadas, no las que están en un pote. Una flor de éstas no puede alegrarme, porque una víctima así saca su fuerza y su sabia de la tierra también.”

Lo que ahora voy a escribir fue sin intervención de palabras. Lo escribo a petición del Señor Jesús. En una ocasión estaba arrodillada delante del Altar, sumida en oración. El fuego del Amor de Dios estaba incandescente en mi alma. Mientras Le adoraba así, alguien se acercó a mí, (una religiosa) y al llegar muy cerca, ella también fue como envuelta en ese amor que ardía en mi alma y me mantenía en la cercanía de la Santa Majestad de Dios. El Señor me permitió sentir en qué gran medida ella también experimentó esta efusión.

En ese tiempo, el sentir la Presencia de Dios le llenó tanto que la hermana, a quien he referido antes, casi durante semanas vivía compartiendo prácticamente conmigo su efusión de Gracia.

En cierta ocasión me encontré con un Sacerdote en la calle. De repente él me saludó. Cuando llegué un poco más cerca de él, la efusión de la Presencia Divina partiendo de mi alma inundó también la suya. Con otro Sacerdote también ocurrió esto y repetidas veces, pero curiosamente, en comparación con el caso anterior, esta efusión en su alma fue mucho más débil.

Cuando ocurrieron estas cosas, me quedé muy maravillada y el Señor Jesús me dijo:

Jesucristo.-
“Soy Yo quien irradia sobre ti estas Gracias, y a través de ti, sobre las almas que se acercan a ti.

Jarrón o florero.

La Llama de Amor de Nuestra Madre Me obliga.”

HÁGANSE DIGNOS POR MEDIO DEL ARREPENTIMIENTO.
EL VALOR DE LOS SUFRIMIENTOS
19 de Mayo de 1963

El Señor Jesús:

Jesucristo.-
“Pongan ya de lado por fin la falsa humildad que les impide acercarse a Mí. ¿Sabes por qué digo esto? Porque se detienen lejos de Mí alegando que no son dignos. Lamentablemente tengo que decir que precisamente son sus pecados por los cuales están hambrientos de Mi Amor. Y que se hagan dignos también por medio del arrepentimiento. Y a ti te digo: sufre por ellos y por más oscuro que te parezca el sufrimiento, haz el sacrificio. ¡Acérquense con confianza a Mí! El sufrimiento sólo está oscuro para ustedes mientras estén cerca de la Tierra. ¿Ya comienzas a comprenderme, verdad, hijita Mía?

Cuando naciste, sobre la historia de tu vida, escribí también el sufrimiento y sigo escribiéndolo hoy también hasta el último día, pero lo ilumino con Mi Gracia para que veas su valor. Cuanto más cerca llegas a Mí, tanto más te alumbrará Mi esplendor. Y cuando hayas llegado, verás delante del Trono de la Santísima Trinidad el valor de ellos que nunca pasará ni se opacará. Yo ahí los voy a revelar, como se hace con una película, y resultará un mérito saturado de maravillas. Esta transformación unida a Mis Merecimientos, y gracias a la iluminación del Espíritu de Amor, sumergirá tu alma en un bellísimo arrebato.

Recuerda con qué gusto jugabas de niña con las calcomanías. Tenías que humedecerlas, frotarlas un poco y pasados unos momentos aparecía un paisaje esplendoroso de vivos colores, un príncipe, un dragón o cualquier otra cosa. Veo que Me estás mirando con admiración por qué estoy Yo contándote cosas tan infantiles.

Mi enseñanza, hijita Mía, es sencilla e ingenua. Yo no les hablo en el lenguaje de la ciencia. Ése no ha salvado todavía a nadie. Acepten Mi enseñanza que es sencilla, que Yo sembré y planté en sus almas de niño. Mi enseñanza es para los que tienen alma de niño, sencilla, inocente, que no pondera nada de los que con admiración Me escuchan y creen en Mí. Mira, de los que son así es Mi Reino, de la multitud de los que acogen la fe. Ofrece los sufrimientos que te ofrezco por los que no tienen fe… No seas comodona, ¡sigue escribiendo! Y cuando hayan llegado a Mí tus muchísimas palabras escritas y tus sufrimientos soportados por participar en Mi obra salvadora, brillarán sobre ti Mis rayos de Sol vivificadores. Será como el amanecer cuando el Sol se levanta, pero el valle todavía dormita en la penumbra y los madrugadores extasiados contemplan tan esplendorosa belleza. ¡Qué baste esto por ahora! Concluyo Mis Palabras. Vive de Mi enseñanza nueva y devuélvemela en forma de oración.”

Esto ocurrió de mañana, temprano, delante del Altar.

YO, EL RAYO HERMOSO DE LA AURORA, CEGARÉ A SATANÁS

Después de la larga conversación, una breve pausa y el silencio de la Santísima Virgen hizo oír Su Voz en mi alma, de tal forma que Sus primeras Palabras estaban como enlazadas con las últimas del Señor Jesús:

Santísima Virgen.-
“Tú también estás, hijita Mía, entre los que madrugan. Cuando tu alma se encontraba en noche oscura, hice brillar sobre ti Mi Llama de Amor y con su suave y acariciante calor te di nueva fuerza. Hay muchas almas dormidas como estaba la tuya: sobre ellas también quiero proyectar los rayos vivificantes de Mi Corazón maternal, el efecto de Gracia de Mi Llama de Amor.

Sabes, la Tierra se encuentra ahora como la naturaleza antes de la tempestad. También se parece a un volcán que al explotar con su humo infernal, con su lluvia de cenizas, ahoga, mata, ciega y con su temblor derrumba todo a su alrededor. Ésta es ahora la terrible situación de la Tierra. Está hirviendo el cráter del odio. Su ceniza mortal de azufre quiere convertir en grises e incoloras las almas creadas por el Padre Celestial a imagen y semejanza de Dios.

Y Yo, el Rayo Hermoso de la Aurora, cegaré a Satanás. Voy a liberar este mundo obscurecido por el odio y contaminado por la lava sulfurosa y humeante de Satanás, a cuya consecuencia el aire, que daba vida a las almas, se volvió ahogante y mortífero. Ningún moribundo debe condenarse. Mi Llama de Amor ya comienza a encenderse. Sabes, hijita Mía, las almas escogidas tendrán que luchar contra el príncipe de las tinieblas. Esto será una borrasca terrible. ¡No!, más bien, será un huracán, que querrá destruir hasta la fe y la confianza de los mismos elegidos. Pero en la terrible tormenta que se está gestando ahora, verán ustedes la claridad de Mi Llama de Amor iluminando Cielo y Tierra que, por la efusión de su efecto de Gracia, en esa noche oscura entrego a las almas.”

MI LLAMA DE AMOR BUSCA HOSPEDAJE ANTE EL ODIO DE HERODES

Santísima Virgen.-
“¿Recuerdas, verdad, lo que ya dije? Mi Llama de Amor busca hospedaje ante el odio de Herodes. ¿Sabes quiénes son los perseguidores? Los cobardes, los que temen por su comodidad, los precavidos, los perezosos. Los que bajo el disfraz de la prudencia irrumpen para extinguir Mi Llama de Amor como hizo Herodes contra el pequeño cuerpo del inocente Niño-Jesús.

Pero así como al Niño Jesús el Padre Celestial lo tomó bajo Su Protección y lo defendió, así defenderá también ahora Mi Llama de Amor.”

Las Palabras de la Santísima Virgen sonaron como nunca, conmovedoras en mi alma. Al terminar de hablar hizo que sintiera dentro de mí que Ella es la Poderosa Soberana del mundo, su Reina, delante de la cual van a caer de rodillas con el alma arrepentida todos los hombres.

Después de una breve pausa, de nuevo oí Su Voz en el fondo de mi alma:

Santísima Virgen.-
“¿Ves esto, hijita Mía? Yo les elevo hacia arriba y les conduzco a la Patria Eterna que Mi Santo Hijo les consiguió por el precio de Sus inmensos Dolores.”

Así, en este tono, nunca oí hablar hasta ahora a la Santísima Virgen. Su Voz era llena de majestad, de poder de quien está decidida a todo. Es imposible describir con palabras con qué indecible admiración y estremecimiento las he escuchado.

Después de unos minutos la Santísima Virgen, en tono totalmente diferente, con Su suave Voz maternal dijo con dulce ternura:

Santísima Virgen.-
“Esto tienes que poner tú en marcha, hijita Mía. ¡No tiembles, Mi pequeño instrumento, confía en Mi Poder maternal!”

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Fuente: http://www.salvemaria.ca/index-es.html

Mensajes del Diario Espiritual Llama de Amor publicados en este sitio:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/isabel-kindelmann/

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