“El dogma de Corredentora, Medianera y Abogada deberá ser proclamado antes de 1960.”

VIDENTE IDA PEERDEMAN / ÁMSTERDAN, HOLANDA
Posición de la Iglesia: 
http://www.de-vrouwe.info/es/posicion-de-la-iglesia 

AÑO 1956

52ª APARICIÓN
31 de mayo de 1956

(Fiesta de María Reina y día del Corpus Christi)

La vidente es puesta a la prueba

Al final de la santa Misa en la iglesia de Santo Tomás, por la mañana, oigo de repente la voz de la Señora diciendo clara y apremiantemente:
“Yo vendré hoy. Pídele a tu obispo que traiga la imagen de nuevo a la iglesia antes de la hora tercia”.[1]
Yo respondo: “No voy a hacerlo. De todas formas, ellos no me creen”. Enojada, la Señora me dice:
“¡Haz lo que te digo!”.[2]
Yo siempre rezo el rosario con mi familia por las tardes. Al rezar el último misterio glorioso[3], precisamente a las tres de la tarde, oigo de pronto la voz de la Señora, que me dice:
“Ve a la calle Wandelweg”.
Yo me asusto y digo: “No lo haré. Tengo que obedecer al Padre Frehe, le di mi palabra de honor[4]. Haga Usted otra cosa, pues Usted nos tiene que ayudar”.
Por la noche, como a las ocho y media, oigo de nuevo la voz de la Señora que dice:
“Vendré hoy de todas maneras”.
Yo le pregunto: “¿Pero dónde?”.
“Aquí. Avísales y dile esto a tu Párroco”.
Yo digo: “No lo haré, porque no puedo hacer nada sin el Padre Frehe”. Y no lo hice.

La Señora ha venido por la promesa

Después de la adoración, vinieron algunos conocidos un momento, a decirme como había ido todo y a contarme lo bonito que había sido[5]. A las diez en punto, la habitación se inunda de luz. Muy lentamente, de esa luz va emergiendo la Señora. Cuando la Señora ya está ahí, dice:
“Por estos que están aquí, he venido hoy”,
—y señala el grupo de gente que está sentada alrededor.

“En verdad te digo que, el Señor Jesucristo según Su Promesa, os ha enviado aquí a la Señora de todos los Pueblos. Díselo a tu obispo, díselo a tu director espiritual”.

La obediencia

Ahora la Señora me mira sonriendo, mientras dice:
“Has hecho bien. La obediencia tenía prioridad”.
La Señora espera un momento y luego dice:

“Yo te he dicho: Ve a la calle Wandelweg”.
La Señora me vuelve a sonreír y dice:

“Has obedecido. Así sea. Así lo ha querido el Señor”.
Luego la Señora hace de nuevo una pausa y, mientras mira a lo lejos, dice:

“Por la ciudad —entiendan bien lo que la Señora quiere decir con esto— por el bien de la ciudad, la Señora ha querido esta obediencia”.

El lugar de la nueva iglesia

Entonces la Señora hace una larga pausa. Después dice, mirando a su alrededor:
“Ahora la Señora te va a mostrar, como testimonio para los aquí presentes, dónde y cómo se construirá la iglesia de la Señora de todos los Pueblos”.
Otra vez la Señora se queda callada por largo rato. De repente, es como si estuviéramos en un prado. La Señora me muestra claramente donde ha de construirse la iglesia. Ella señala a la izquierda y dice:

“Fíjate bien. No allá, sino acá”,
—e indica a la derecha.

“Ahora yo te lo muestro. Después tú lo dirás a los demás”.
Ahora veo claramente el lugar: Un campo con árboles y una glorieta, al sur de la calle Wandelweg. La Señora repite:

“¡Fíjate bien!”
Ella espera y luego prosigue:

“Les costará trabajo. Es un terreno grande, que más tarde estará rodeado por media ciudad”.
Veo entonces, en efecto, un terreno grande, rodeado de casas y edificios nuevos. Una parte del dique que ahora se encuentra allí, ha sido removida.

La iglesia vista desde afuera

De pronto veo una iglesia en el lugar indicado por la Señora. Es una iglesia majestuosa sobre una gran plaza, una iglesia muy especial, para nosotros desconocida, pero en la que se reconocen detalles de todas las otras iglesias existentes. La parte posterior es de estilo oriental, la parte de la fachada es de un estilo más occidental. La iglesia es de piedra natural, de color amarillento crema. Muy llamativas son las cúpulas, de color verde claro: una gran cúpula central y a cada lado una más pequeña. La Señora me las indica y dice:
“Tú ves tres cúpulas en la iglesia; una grande y dos más pequeñas a cada lado”.
El verde de las cúpulas forma un hermoso contraste con el color amarillo-crema de los muros laterales. En esos muros hay grandes ventanales, pero sólo donde están las cúpulas. Sobre la cúpula grande hay una cruz.

El pórtico

La entrada de la iglesia es extraordinariamente majestuosa, grandiosa y elegante. Hay peldaños que conducen al gran pórtico abierto. Ese pórtico tiene en la parte frontal cuatro enormes columnas, adornadas tanto en la parte superior como en la inferior. Las columnas no son lisas, sino estriadas de arriba a abajo. El techo sobre la entrada, sostenido por estas columnas, presenta una cornisa sobresaliente, que tiene una especie de escultura o relieve.

El interior de la iglesia

Entonces la Señora dice solemnemente:
“Y ahora entremos en la casa del Señor”.
De repente me veo con la Señora dentro de la iglesia. Es una iglesia enorme y cálida. Todas las ventanas son vidrieras de colores vivos y cálidos; predomina una especie de rojo oriental y el azul, colores que no se ven en nuestras iglesias. Mientras camino con la Señora por la iglesia, me llama la atención que el piso tiene una cierta inclinación hacia abajo, como en forma de anfiteatro. También llama la atención que todo en la iglesia esté dispuesto en semicírculo. Todo es redondo dentro de la iglesia y por encima de la iglesia. En la parte delantera de la iglesia veo una especie de plataforma elevada, como un estrado de impresionantes dimensiones. Tiene escalones redondos por la parte de delante. También los asientos son de forma redondeada. Delante de la plataforma veo comulgatorios.

Los altares

Sobre la plataforma hay tres altares, colocados en semicírculo. La Señora indica el altar del medio y dice:
“En el centro la Cruz, el Milagro cotidiano; el altar del Sacrificio de la Cruz”.
La Señora indica un tabernáculo bajo, sobre el cual hay una pequeña cruz. Luego señala el altar que está del lado de la epístola. Con las manos juntas, Ella dice con respeto y muy solemnemente:

“El altar del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”.
A continuación la Señora me indica el altar de lado del púlpito y dice:

“De este lado, el altar de la Señora de todos los Pueblos. Fíjate bien: están a un mismo nivel. Parece un semicírculo. Un gran semicírculo, y a cada lado uno pequeño”.
Aunque veo tres altares, parece como si estuvieran unidos formando un solo altar, un semicírculo, pero a la vez son tres.

Las representaciones detrás de los altares

Entonces la Señora dice:
“La mesa del Sacrificio en el centro. Detrás, una representación de la Última Cena”.
A continuación la Señora me muestra claramente las representaciones que van detrás de los tres altares. Detrás del altar central, veo en todo lo ancho de la pared redonda una representación de la Última Cena. La figura de Cristo tiene una postura hermosa y elegante. Ante Él se ve un cáliz. En sus manos tiene una hostia; es como si Él estuviera partiendo la hostia. Alrededor están los apóstoles, medio reclinados a la mesa.

Luego la Señora va conmigo al lado de la epístola y dice:
“Ahí ves el Padre, sentado sobre el globo terrestre”.
En la pared del fondo del lado de la epístola veo una representación del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. La figura que representa al Padre está sentada sobre el globo terrestre. En su mano derecha tiene una cruz. Sobre esto hay una Paloma, que despide rayos en todas direcciones. La Señora dice:

“Él, con la Cruz en la mano, es cubierto por el Espíritu Santo, representado por la Paloma que despide rayos en todas direcciones”.

El altar de la Señora. Una capilla aparte

Ahora la Señora me señala el lado de la epístola y dice:
“El altar de la Señora representa la forma en que Yo vengo”.
Veo entonces una representación de la Señora de pie sobre la esfera terrestre; detrás de Ella está la Cruz y, alrededor del mundo, las ovejas. Las tres representaciones están esculpidas en un tipo de madera oscura; también la representación de la Señora de todos los Pueblos. Esto me sorprende mucho y parece que la Señora se da cuenta de ello. La Señora sonríe y dice:

“La imagen que ahora existe, no la ves”.
Ella se refiere al cuadro. Entonces con un gesto me hace seña de que la siga. Caminamos hacia la parte de atrás, por el lado de la epístola. En el fondo de la iglesia, un poco a un lado, en una capilla pequeña, veo el cuadro de la Señora adornado. La Señora sonríe y dice:

“Allá, un poco más al lado, está la imagen, en una capilla aparte. Esto lo ha querido así el Señor Jesucristo”.

El celibato

Cuando estamos otra vez fuera de la capilla, la Señora dice:
“Y ahora quiero repetirte que la Señora te ha puesto a prueba”.
Entonces Ella se hace con el dedo pulgar una cruz sobre los labios y dice:

“Esto no lo repitas”.
Y dice:

“Dile al sacristán del Santo Padre que comunique que el celibato es aún la gran fuerza de la Iglesia. Hay algunos que desean ver esto de otra forma. Sólo excepcionalmente, di esto. Él me comprenderá. El dogma de Corredentora, Medianera y Abogada deberá ser proclamado antes de 1960”.

La imagen en público

Entonces[6] la Señora dice:
“A ella no la llevarán al lugar donde se ha de construir la iglesia. Pide para que la imagen puede ser llevada en público”.
Veo ahora como en un relámpago la capilla de la iglesia de Santo Tomás.

“Más tarde, la imagen será trasladada a la casa del Señor Jesucristo”.
De nuevo veo la iglesia de la Señora que será construida en el futuro. La Señora espera otra vez un momento y luego dice:

“Ahora he hablado para todos los pueblos. Di esto. Cuando la imagen sea devuelta, la Señora dará su bendición”.

El milagro de Caná

La Señora espera un momento, y entonces continúa:
“Aún tengo que dar una respuesta. La Señora de todos los Pueblos habló y habla, por la voluntad del Señor Jesucristo, ahí donde Él está presente”.
La Señora hace nuevamente una pausa y dice:

“¿Acaso el mismo Señor Jesucristo, antes de hacer su gran milagro”,
—y ahora la Señora habla en voz baja y marcando las palabras—

“la transformación del agua en vino, no esperó a que su Madre hablara? Él hubiera hecho su milagro, pero esperó a que su Madre hablara. ¿Comprendes? Ésta es mi respuesta a los que no han podido entender que la Señora viniera el 31 de mayo de 1955 a la iglesia de Santo Tomás”.[7]
Ahora la Señora hace otra vez una pausa. Ella mira con tristeza a las personas que vinieron a visitarnos esta noche después de la adoración, y dice:

“La Señora dice esto también para esos pobres extraviados[8]. Este pensamiento les ayudará a comprender el lugar que la Señora tiene en relación con su Señor. Transmite todo correctamente”.
La Señora mira ante Ella con tristeza y dice:

“Yo he querido traer un mensaje serio y a la vez una buena nueva. Pide que la imagen pueda ser llevada en público”.
Entonces la Señora se va lentamente, muy lentamente.

________________________
[1] En el año anterior, el 10 de julio de 1955, el Párroco había sacado en silencio el cuadro de la Señora de la capilla y lo había guardado en la casa parroquial. Más tarde se comunicó, por medio de una carta oficial del obispado, que el obispo de Haarlem había revocado el permiso concedido de colocar el cuadro de la Señora en la capilla de la iglesia de Santo Tomás, por motivo de la investigación acerca de la autenticidad de las apariciones de la Señora de todos los Pueblos. Véase además el apéndice II.
[2] La vidente tuvo que prometer a su director espiritual que ese día no volvería a la iglesia de Santo Tomás. Por insistencia suya, éste permitió que alguien llevara el mensaje por escrito al obispo. A esto el obispo respondió que ella tenía que atenerse a las órdenes de su director espiritual.
[3] El quinto misterio glorioso es la Coronación de María.
[4] A pesar de la súplica de la vidente a su director espiritual, para poder cumplir con la petición de la Señora, éste no se lo permitió y ella tuvo que quedarse en casa.
[5] Ese día se rezaba el rosario en la iglesia a las dos y media de la tarde. Después de cada misterio, se rezaba la oración de la Señora. Había casi quinientas personas presentes. Rezaron todo el día hasta que empezó la adoración por la noche.
[6] Ahora la vidente repite de nuevo lo que dice la Señora.
[7] Ese día la Señora había venido durante la exposición del Santísimo. Muchas personas se escandalizaron de esto.
[8] La Señora se refiere aquí a algunos de los presentes, que utilizaban los mensajes para sus propias ideas.

Fuente: http://www.de-vrouwe.info/es/1945-1959/122-botschaft-1956

Mensajes de Ida Peerdeman publicados en este blog:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/ida-peerdeman/

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