“A la Señora de todos los Pueblos se le ha concedido venir ahora a expulsar a Satanás.”

VIDENTE IDA PEERDEMAN / ÁMSTERDAN, HOLANDA
Posición de la Iglesia: 
http://www.de-vrouwe.info/es/posicion-de-la-iglesia 

AÑO 1955

51ª APARICIÓN
31 de mayo de 1955

(Fiesta de María Reina del Cielo y de la Tierra)[1]

La Señora se aparece en público

Por la mañana, durante la Misa, oigo de repente la voz de la Señora que dice:
“Yo vendré hoy, vete a la capilla”.
Por la tarde hay adoración al Santísimo y la iglesia está repleta. Al llegar al quinto misterio glorioso
[2] oigo la voz de la Señora que dice otra vez:
“Vete a la capilla”,
—pero como la iglesia está tan llena yo no me atrevo a ir y me quedo sentada. Una luz resplandeciente sale del fondo de la capilla, atravesando la iglesia. Eso me asusta mucho. Entonces oigo la voz de la Señora bien clara, junto al oído. Le oigo que me dice:

“¡Levántate!”.
Es como una orden, tanto que yo me asusto y me pongo de pie y doy unos pasos atrás. Siento como si flotara. Al llegar a la capilla, donde está el cuadro, veo ahí un mar de luz. Me arrodillo en el suelo de piedra. De pronto la Señora sale de esa luz, más bella que nunca, y dice:

“Reza Mi oración”,
—pero estoy tan conmovida e impresionada, que no puedo hablar. Se lo digo interiormente a la Señora. Entonces Ella sonríe y me dice por segunda vez:

“Reza Mi oración”.
Entonces empieza a rezarla Ella misma:

“Señor Jesucristo…”
De repente me vuelve la voz y puedo repetir lo que dice. Ella deja que yo siga la oración.

La Señora se dirige a los pueblos

Luego la Señora hace una pausa y mira adelante. Entonces empieza a hablar:
“Estoy aquí como la Señora de todos los Pueblos, la Corredentora, Medianera y Abogada”.
La Señora espera un instante, mirando ante Ella, y luego dice, como si se dirigiera a una multitud invisible detrás de mí:

“Había prometido venir hoy, el 31 de mayo. La Madre, la Señora de todos los Pueblos está ahora ante ustedes. Hoy quiere hablar a los pueblos. Escuchen bien Mis palabras. Vengo a advertir a los pueblos que Satanás todavía no ha sido expulsado. Pueblos, guárdense de los falsos profetas. La Señora de todos los Pueblos podrá venir cada año. Ella ha prometido que habría dado un signo. Ese signo ha sido dado ahora. Yo había dicho: Volveré, pero en público”.
Y mientras la Señora me señala, dice:

“Pues bien, pueblos, este instrumento escucha la voz de la Señora, de modo que Ella puede darles Su palabra”.

Ella vencerá a Satanás

La Señora espera un momento y dice:
“Todavía Satanás no ha sido expulsado. A la Señora de todos los Pueblos se le ha concedido venir ahora a expulsar a Satanás. Ella viene a anunciar al Espíritu Santo. Ahora vendrá el Espíritu Santo sobre el mundo. Pero ustedes tienen que decir Mi Oración, que Yo he dado al mundo. Tienen que pensar cada día y a cada momento en la oración que la Señora de todos los Pueblos ha dado a este mundo, en este tiempo. Sólo Dios sabe hasta qué punto Satanás reina ahora. Dios les envía ahora Su Madre, la Señora de todos los Pueblos, a ustedes, a todos los pueblos. Ella vencerá a Satanás, como ha sido profetizado. Ella pondrá Sus pies sobre la cabeza de Satanás”.

La Santísima Trinidad

Entonces la Señora dice muy preocupada:
“Pueblos, no se dejen engañar por los falsos profetas, escúchenlo sólo a Él, a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Y es que el mismo Padre es el mismo Hijo. El mismo Padre e Hijo es el mismo Espíritu Santo”.
La Señora dice esto muy despacio.

Dios escuchará a su Madre

A continuación la Señora hace una larga pausa y dice:
“Ustedes pasarán todavía muchas cosas en este siglo. Ustedes, pueblos de este tiempo, sepan que están bajo la protección de la Señora de todos los Pueblos. Invóquenla como su Abogada, pídanle que aleje todas las calamidades. Pídanle que elimine de este mundo la corrupción. De la corrupción vienen las calamidades, de la corrupción vienen las guerras. Tienen que pedir por medio de Mi Oración que todo esto sea eliminado de este mundo. Ustedes no saben lo grande e importante que es esta Oración ante Dios. Él escuchará a su Madre, ya que Ella quiere ser su Abogada”.

Confíen en su Madre

Otra vez la Señora espera largo rato. Después dice muy preocupada:
“Van a suceder grandes cosas. Ustedes, los jóvenes, vivirán grandes cambios. Es la Señora de todos los Pueblos quien les dice esto. Ella los protegerá. Ella estará en esta época, en este tiempo, en este mundo, sobre todos los pueblos, como la Señora. Vendrá un tiempo de grandes inventos. Se harán descubrimientos tan alarmantes, que hasta sus mismos pastores se asombrarán y dirán: No sabemos ya nada. Pongan atención a estas palabras que la Señora les dice hoy, 31 de mayo. El Padre sabe y permite todo lo que ha de suceder en el mundo.

Sepan que el Espíritu Santo está más cerca que nunca. El Espíritu Santo vendrá ahora, pero antes tienen que pedirlo. Él estaba ya desde el principio, pero ahora ha llegado el tiempo. El mundo ya no sabe qué camino tomar. Así pues, pueblos, confíen en su Madre, que a pesar de todo nunca ha abandonado a sus hijos. Ella puede venir bajo este nuevo título: Corredentora, Medianera y Abogada”.

La Señora dará su bendición

“Pidan a su Santo Padre que proclame este dogma, como desea la Señora”.
Ahora veo que la Señora junta las manos con unción. Deja de hablar y me hace seña con los ojos para que mire lo que sucede. En ese momento recobro el sentido del oído y oigo la campanilla que anuncia la bendición con el Santísimo. Con profunda devoción la Señora mira hacia el altar. Es como si la envolviera una luz resplandeciente y, junto con nosotros, también Ella recibe la bendición. Después de la bendición, la Señora prosigue tranquilamente su mensaje:

“Cuando el dogma sea proclamado, entonces la Señora de todos los Pueblos dará su bendición, entonces la Señora de todos los Pueblos dará la Paz. Ella los ayudará, cuando el dogma sea proclamado”.

Volver al Sacrificio

“Grandes cosas están por suceder. El mundo se está degenerando. Pueblos, piensen en el Milagro cotidiano que el Señor Jesucristo les regaló. Él se los dio para que lo vivieran cada día. ¿Saben lo que pierden?

Pueblos, he dicho: Yo vengo para amonestar a los pueblos y consolar a Mis hijos, a los apóstoles y todos los pueblos. Así que la Señora ya ha llegado.

Tienen que llevar a sus hijos al Señor Jesucristo. Les tienen que enseñar a rezar de nuevo, como la Señora de todos los Pueblos les ha enseñado a rezar su oración. La Señora les pide a ustedes, padres de familia, que enseñen a sus hijos esta oración. Vuelvan a llevar a sus hijos al Sacrificio, vuelvan a llevar a sus pueblos al Sacrificio. Y cuando digo ‘los pueblos’, Me refiero a Mis ovejas blancas y sobre todo a Mis ovejas negras, que están a Mi alrededor. Pueblos blancos, acuérdense de los pueblos de color. Han de ser llevados al Señor Jesucristo, han de ser conducidos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo”.

El Reino de Dios

“Si empiezan a pedirle al Santo Padre el dogma, entonces la Señora cumplirá Su Promesa y vendrá la verdadera Paz. La verdadera Paz, pueblos: Ése es el Reino de Dios. El Reino de Dios está más cerca que nunca, comprendan bien estas palabras.

Realmente es la Madre, la Señora de todos los Pueblos, en persona, quien les dice esto. Mis amonestaciones son: No escuchen a los falsos profetas, escuchen sólo a sus pastores, a sus directores, a la voz de su conciencia…, al Ser Supremo, y digo esto para aquellos que no forman parte de la verdadera Iglesia”.

Ahora la Señora levanta el dedo y dice con vehemencia:
“¡Ustedes, hombres de la Iglesia de Roma, sean conscientes de su grande, grande fortuna! Comprendan lo que significa pertenecer a la Iglesia de Roma. ¿Se comportan de acuerdo con esto?”

Los pueblos reunidos alrededor del trono de la Señora

“Su Madre, la Señora de todos los Pueblos, puede reunirse con ustedes bajo este título una vez al año. Más tarde eso pasará. Entiendan bien Mis palabras cuando digo: Tienen que encargarse que cada año todos los pueblos se reúnan alrededor de este trono, en torno a esta imagen”.

Y mientras la Señora sigue aún envuelta en esa hermosa luz, veo de pronto la capilla con el cuadro de la Señora. A su alrededor llegan grupos enteros de gente, pueblos muy extraños. La Señora dice:
“Éste es el gran don que María, Miriam o la Señora de todos los Pueblos, puede dar al mundo”.

Ustedes son responsables

“Ella volverá, he dicho. Ella hablará a sus apóstoles. Sin embargo, pueblos, antes la Señora se dirige a ustedes. Ayuden a sus apóstoles, no les pongan tantas dificultades. Traigan de nuevo a sus hijos como ofrendas ante el Señor. Apóstoles del Señor Jesucristo, su Señora los comprende, su Señora los ayudará en todas las dificultades, su Señora los apoyará. Pidan pues en su nombre al Padre, al Hijo y el Espíritu Santo, que ahora vendrá más que nunca. El Reino de Dios está más cerca que nunca, he dicho. ¿Pueblos, saben qué significa eso? ¿Saben, pueblos, que son responsables? Ustedes, autoridades del mundo, no engañen a sus hijos, no engañen a los más humildes de Mis hijos. Ustedes son responsables ante su Señor Jesucristo”.

Y nuevamente la Señora dice con vehemencia:
“¡Ustedes son responsables!”

La Señora les ruega

“Acabo de decir que se harán descubrimientos alarmantes. Dios lo permite, pero ustedes, pueblos, pueden impedir que eso vaya a parar en una desgracia. A ustedes, pueblos, Yo les ruego, la Señora les ruega, escuchen bien esto. Nunca la Madre de Dios les había rogado…”

Ahora la Señora hace de nuevo una pausa y dice:
“Para que no lleguen a cosas alarmantes, pueblos, hoy la Señora les ruega: Supliquen al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo que Él proteja[3] a su pueblo, que Él conduzca a los pueblos a la unidad. El pueblo tiene que llegar a la unidad, tiene que ser uno solo y sobre él la Señora de todos los Pueblos. Una sola Comunidad, pueblos; hago hincapié en estas palabras: ¡una sola Comunidad!”

Una sola Comunidad

“Piensen pues en el futuro”.
Y es como si la Señora sonriera diciendo:

“No, la Señora no dice que piensen en su futuro material. Comprendan por qué se Me ha permitido venir en este gran día. El Señor Jesucristo ha escogido este grandioso día para la Señora de todos los Pueblos. A Ella ha sido dado poder llevar a sus pueblos a la unidad. A Ella ha sido dado conducir a sus pueblos a una sola y grande Comunidad. Todos los pueblos en una sola Comunidad. Para eso el mundo cuenta con este tiempo, que repetidas veces he anunciado. Repetidas veces he hablado privadamente de este tiempo. Pues bien, pueblos, este tiempo ya ha llegado. Todavía Satanás no ha sido expulsado, pero ustedes tienen que ocuparse de hacerlo, ustedes, pueblos de la Iglesia de Roma”.
La Señora levanta de nuevo el dedo, como advirtiendo, y dice con seriedad:

“Acuérdense de sus Sacramentos, todavía existen. Pueblos, con su ejemplo lleven a los otros a Él, al Milagro cotidiano, a la Ofrenda cotidiana”.

Su Madre los ha precedido

“Y de esta manera se cumplirán las palabras, ‘Desde ahora me llamarán bienaventurada todos los pueblos’. Hoy este mensaje de la Señora de todos los Pueblos va dirigido al mundo entero.

He dicho que yo daré consuelo. Pueblos, su Madre conoce la vida, su Madre conoce la tristeza, su Madre conoce la cruz. Todo lo que padecen en esta vida es un camino en el que su Madre, la Señora de todos los Pueblos, los ha precedido. Ella los ha precedido en ese camino”.

De nuevo la Señora espera un momento y dice lentamente:
“Pero Ella subió al Padre, Ella regresó a Su Hijo. Pueblos, también ustedes, recorriendo su camino de la cruz, están subiendo al Padre; también ustedes, recorriendo su camino de la cruz, están subiendo al Hijo. El Espíritu Santo los ayudará; invóquenlo en este tiempo. No Me canso de repetir al mundo: ¡Recurran al Espíritu Santo en este tiempo!”.
Esto último, la Señora lo dice despacio y marcando las palabras.

Vuelvan a la Comunidad

“Ustedes serán ayudados. Vuelvan a la Iglesia. Vuelvan a la Comunidad. Cuiden de Mis otras ovejas, las que están pastando. ¿Saben ustedes qué significa estar pastando?”

También esto último la Señora lo dice con fuerza.
“Ocúpense ante todo de la unidad entre los pueblos. Esto es lo que la Señora de todos los Pueblos ha venido a decir hoy. Ella no los olvidará. Ustedes aún no pueden comprender Mis palabras. Los signos —he dicho— están contenidos en Mis palabras”.

Una promesa consoladora

“Su Madre les dice ahora algo consolador. Cuando llegue el tiempo del Señor Jesucristo, verán que los falsos profetas, la guerra, las discordias y los desacuerdos desaparecerán. Ahora llega el tiempo. Esto se los dice la Señora de todos los Pueblos”.

Entonces la Señora se va lentamente.

________________________
[1] En la encíclica “Ad Coeli Reginam” del 11 de octubre de 1954, el Papa Pío XII dio a María el título oficial de “Reina del Cielo y de la Tierra”. La celebración litúrgica de este título fue fijada el 31 de mayo, día en que antes se celebraba en muchas provincias eclesiásticas la fiesta de María Medianera de todas la Gracias. La fiesta de María Reina fue trasladada al 22 de agosto, por el decreto del 21 de marzo de 1969. A la vez se trasladó la fiesta de la Visitación de María, del 2 de julio al 31 de mayo.
[2] El quinto misterio glorioso del Santo Rosario: La coronación de María en el Cielo.
[3] Véase la nota 33.

Fuente: http://www.de-vrouwe.info/es/1945-1959/121-botschaft-1955

Mensajes de Ida Peerdeman publicados en este blog:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/ida-peerdeman/

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