“Cuando el dogma, el último dogma de la historia mariana, sea proclamado, entonces la Señora de todos los Pueblos dará la Paz”

VIDENTE IDA PEERDEMAN / ÁMSTERDAN, HOLANDA
Posición de la Iglesia: 
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AÑO 1954

49ª APARICIÓN
4 de abril de 1954

Los antiguos pensamientos

Veo a la Señora de pie y con cara muy seria me dice:
“Aquí estoy de nuevo. ¡Escucha bien! Desde el principio la Sierva del Señor había sido escogida para ser la Corredentora. Di a sus teólogos que pueden encontrar todo en los libros”.
Veo ahora una antigua biblioteca con muchísimos libros. La Señora me la indica. Después de un instante, sonriendo para sí, como si se divirtiera, y casi susurrando, dice:

“No traigo una nueva doctrina. Traigo ahora los antiguos pensamientos”.

La Inmaculada Concepción

De nuevo la Señora se detiene y luego dice:
“Por ser María Corredentora, Ella es también Medianera, Ella es también Abogada. No sólo por ser la Madre del Señor Jesucristo, sino —fíjate bien— porque Ella es la Inmaculada Concepción. Les pregunto a los teólogos: ¿Todavía tienen objeciones contra este dogma? Ustedes pueden encontrar estas palabras y estos pensamientos. Les pido que trabajen por este dogma. No, no tengan miedo. Va a provocar una lucha. Ellos, los otros, los atacarán, pero la sencillez de este dogma está en estos últimos pensamientos que María, la Señora de todos los Pueblos, os ofrece hoy. Luchen y oren por este dogma. ¡Este dogma es la coronación de su Señora!”.
La Señora dice esto, subrayando casi cada palabra.

La Señora y el Espíritu Santo. Los apóstoles

Entonces mira largo rato ante Ella, con una expresión particular en su rostro; como si se pareciera a la que era mucho tiempo atrás, cuando aún estaba en la tierra. Entonces dice:
“La Señora, la Sierva del Señor, fue elegida y fecundada por el Espíritu Santo”.
Hace una pausa y veo a su alrededor una niebla, como un velo luminoso. Entonces dice lentamente:

“La Señora fue elegida. Ella también estaría presente en la venida del Espíritu Santo. El Espíritu Santo tenía que venir sobre los apóstoles…”
—y con fuerza, levantando el índice, la Señora exclama—

“¡los primeros teólogos! Por eso el Señor quiso que su Madre estuviera presente. Su Madre, la Señora de todos los Pueblos, en el momento en que su Hijo se fue al Padre, se convirtió en la Señora de todos los Pueblos, la Corredentora, Medianera y Abogada, según el testimonio de un apóstol, un teólogo, ya que él tenía que cuidar de la Madre y Ella tenía que cuidar de sus apóstoles”.
Mientras la Señora dice esto, veo en primer plano, de pie junto a Ella, alguno de tiempos pasados, un hombre joven aún, con una túnica. Después se va y veo a varios clérigos de pie alrededor de Ella.

El colofón de los pensamientos marianos

Entonces la Señora me mira y dice con vehemencia:
“Es la última vez que la Señora habla de este dogma. Ella volverá, pero para otras cosas. Sin embargo, di a sus teólogos que ahora tienen todo en las manos. Ahora tienen que cumplir la voluntad del Señor Jesucristo. Este dogma tendrá que ser el colofón de los pensamientos marianos. Di a los teólogos que la Señora de todos los Pueblos quiere ver esto cumplido”.

El Papa. El sacristán del Papa

Ahora la Señora extiende las manos, como en gesto de protección. Veo entonces al Santo Padre, el Papa Pío XII. La Señora dice:
“Yo ayudaré al Santo Padre. Pon atención a mis palabras. Él recibirá la fuerza para preparar todo. Sucederán muchos cambios”.
Veo ahora claramente a la Señora de pie sobre la basílica de San Pedro y es como si ahí todo diera vueltas. La Señora dice:

“Que el Santo Padre realice su grandioso plan, cuanto antes posible. Dile que la Señora de todos los Pueblos lo ha ayudado y que le dará la fuerza que necesite. El Santo Padre ya sabe todo. La Señora le dará la fuerza que le haga falta”.
La Señora mira ahora muy compasiva al Papa Pío XII. En voz baja y con compasión Ella dice:

“Él sabe lo que tiene”.
Entonces la Señora pone las manos en la postura habitual y dice con vehemencia:

“Dile al sacristán que todo saldrá bien. Que actúe y vaya adelante en este asunto, como la Señora le pide”.

Mensaje para el obispo

Ahora la Señora me mira sonriente, advirtiendo con el dedo, y dice:
“Ahora viene tu obispo. Tú le pedirás que dé a conocer la oración y los mensajes”.
Veo ahora un obispo; no sé quién es, y le digo a la Señora: “No va a querer hacerlo; temo decírselo”. La Señora me mira compasiva y dice sonriendo:

“No tengas miedo, hija, simplemente pídeselo. Dile que el tiempo ya ha llegado. Él puede aprobar esta oración como mía. Él puede aprobar que se construya la iglesia. Los signos están contenidos en mis palabras, dile esto. Dile también que la Señora quiere llevar ahora su imagen al público, junto con palabras que digan que la oración viene de su Madre María, que quiere ser la Señora de todos los Pueblos. Dile que María se asume toda la responsabilidad al respecto.
Más adelante daré otros signos, cuando terminen mis palabras. Yo volveré para hablar a los pueblos. Todo esto tiene que preceder”.

La mano de Satanás

Entonces la Señora mira muy seriamente ante Ella. Es como si alrededor del globo, sobre el que está de pie, se adensaran nubarrones, mientras éste gira rápidamente sobre su eje. La Señora indica el globo y dice muy triste:
“Mira el mundo, pon atención a lo que voy a decir”.
La Señora levanta la mano derecha, y me la muestra. Veo que tiene en la mano un dado grande. La Señora sacude la mano sobre el mundo. De repente cambia esa imagen. Ahora veo una mano completamente distinta, es una especie de garra, y siento una extraña y desagradable sensación. También esa mano tiene un dado. La Señora dice:

“La mano de Satanás está sobre el mundo con un dado. ¿Sabes tú, Iglesia, Comunidad, qué significa eso? Que Satanás es todavía el príncipe de este mundo. Él agarra lo más que puede. Por eso tiene que venir ahora la Señora de todos los Pueblos, en este tiempo, ya que Ella es la Inmaculada Concepción y por lo tanto la Corredentora, Medianera y Abogada. Estos tres pensamientos en uno solo. ¿Teólogos, escuchan bien esto?”.
Y es como si la Señora uniera algo que está en tres partes y lo convierte en una sola cosa. Entonces dice:

“La Señora ha tenido que traer ahora su oración a este mundo satánico, ya que el Espíritu Santo aún tiene que venir sobre los pueblos. Entiendan bien este mensaje. Digan por lo tanto, oh pueblos, mi oración, para que el Espíritu Santo venga de verdad y realmente”.
Al decir esta última frase, la Señora une las manos y las levanta, como si enseñara a los hombres cómo deben orar.

Sacrificio y lucha

Luego la Señora espera un momento, me mira muy seria y no obstante esto me dice sonriendo:
“Y tú, hija, ¿tienes miedo de decir todo esto? Entonces la Señora te dice: Deja que vengan los hombres con todas sus necesidades espirituales y materiales. La Señora está aquí y Ella los hará regresar y los ayudará. Haz de tu vida una ofrenda y di a tu director espiritual que el Señor siempre escoge lo débil para sus planes grandiosos. Que esté tranquilo”.
Entonces la Señora mira a lo lejos y dice:

“Y a todos los demás: que sigan trabajando y luchando por la Señora de todos los Pueblos, que tiene que venir en este tiempo. Yo les ayudaré.
Volveré el 31 de mayo”.
Después la Señora se va lentamente.


50ª APARICIÓN
31 de mayo de 1954

(María, Medianera de todas la Gracias)

Pidan por este dogma

“Aquí estoy de nuevo. La Corredentora, Medianera y Abogada está ahora ante ti. Yo he escogido este día; en este día la Señora obtendrá su coronación. Teólogos y apóstoles del Señor Jesucristo, escuchen bien. La explicación del dogma ya se la he dado. Trabajen y pidan por este dogma. Tienen que pedir al Santo Padre este dogma. El Señor Jesucristo hizo grandes cosas y Él dará mucho más aún a todos ustedes en este tiempo, en este siglo XX”.

En este día

“En este día la Corredentora, Medianera y Abogada, como la Señora de todos los Pueblos, obtendrá su título oficial. Pon atención, estos tres conceptos en un solo gesto. Estos tres”.
Ahora la Señora me muestra tres dedos y con la otra mano hace un movimiento rotatorio a su alrededor; entonces se forma como una niebla, como un velo luminoso a su alrededor.

“Y ahora muestro estos tres conceptos a tus teólogos, estos tres conceptos en un solo gesto. Repito dos veces esto, porque hay algunos que quieren un solo concepto. El Santo Padre lo aprobará, pero lo tienen que ayudar. Comprendan bien esto”.

El día de la coronación de la Señora

Ahora es como si de repente estuviéramos la Señora y yo sobre la cúpula de una gran iglesia. Mientras entramos, oigo decir a la Señora:
“Yo te traigo aquí. Cuenta lo que te hago ver y oír”.
Estamos ahora en una iglesia muy grande, en la basílica de San Pedro. Veo muchos cardenales y obispos reunidos. Entonces entra el Papa[1]. Lo van llevando en una especie de silla, pero más tarde él va caminando. La gente aplaude, el coro empieza. Ahora el Papa dice algo en un idioma que no entiendo, mientras que levanta dos dedos.

Luego la Señora está de nuevo sobre el mundo. Ella sonríe y dice:
“De este modo, hija, te he hecho ver cuál es la voluntad del Señor Jesucristo. Este día será la coronación de su Madre, la Señora de todos los Pueblos, que un día era María”.

Y la Señora permaneció junto a sus apóstoles

La Señora permanece de pie sin decir nada, con la mirada profundamente fija en la lejanía. Esto dura un poco y luego dice:
“Y la Señora permaneció junto a sus apóstoles hasta que vino el Espíritu Santo”.
Mientras dice esto, su rostro tiene de nuevo esa transformación peculiar, como si hablara desde un tiempo muy remoto. Veo religiosos y otras personas de pie a su alrededor, mientras Ella dice:

“De la misma manera, la Señora puede venir donde sus apóstoles y pueblos de todo el mundo, para traerles de nuevo el Espíritu Santo, pues el verdadero Espíritu Santo ha de ser invocado siempre antes de grandes decisiones”.
Después, tras un instante de espera, la Señora dice suavemente y de forma impresionante:

“Y María permaneció junto a sus apóstoles”.
Entonces veo a la Señora sentada en una sala, rodeada de personas de tiempos antiguos, con túnicas.

Me llamarán bienaventurada

Luego la Señora mira a su alrededor, como a lo lejos, y dice claro y despacio:
“Mi profecía, ‘Desde ahora me llamarán bienaventurada todos los pueblos’, se cumplirá aún más, cuando el dogma sea proclamado. El Santo Padre sabe cuál es su tiempo. Él preparará y cumplirá esto, antes de ser llevado con los Nuestros. Ese día, todos los pueblos me llamarán bienaventurada. Yo he venido en esta fecha para que ellos…”
—y la Señora indica a su alrededor—

“den testimonio que de verdad y realmente la Señora de todos los Pueblos ha dicho esto”.

El signo de la Señora de todos los Pueblos

“Yo he dicho: Iglesia de Roma, vendré sólo pocas veces más. Con esto, la Señora de todos los Pueblos quería decir: Sólo algunas veces antes de la proclamación del dogma. Pon mucha atención; ahora viene el signo: La Señora de todos los Pueblos puede reunirse cado año, bajo este título, con sus hijos, con sus apóstoles, con todos los pueblos”.

La palabra, la voz de su Madre

“Yo he venido al mundo de diferentes maneras”.
Ahora la Señora mira el mundo y menea la cabeza con tristeza.

“Ahora yo pregunto: ¿Ha servido de algo? El Señor Jesucristo aún quiere dar al mundo otra inmensa gracia, y ésta es la palabra, la voz de su Madre, la Señora de todos los Pueblos. Por medio de este instrumento en un pequeño país que está al borde del precipicio, la Señora de todos los Pueblos dará cada año sus amonestaciones y su consuelo. Más tarde esto terminará. Hija, ellos te creerán. Yo estoy aquí. Estaré a tu lado y te ayudaré.
La imagen tiene que ir entre la gente. Pídeselo a tu obispo. Él aprobará que la imagen sea expuesta
[2]. Aprobará que se construya la iglesia que te he mostrado. Todos lucharán por ello. Dile esto a tu director espiritual. Yo lo ayudaré, así como a los otros. Es mi oración, díselo a tu obispo. Él estará de acuerdo. No, hija, no tengas miedo”.

Después del dogma, la Paz

Ahora la Señora mira a su alrededor y tras un instante prosigue:
“Desde ahora me llamarán bienaventurada todos los pueblos. La Señora de todos los Pueblos desea la unidad en el verdadero Espíritu Santo. El mundo está envuelto por un falso espíritu, por Satanás. Cuando el dogma, el último dogma de la historia mariana, sea proclamado, entonces la Señora de todos los Pueblos dará la Paz, la verdadera Paz al mundo. Sin embargo, los pueblos junto con la Iglesia tienen que rezar mi oración. Ellos tienen que saber que la Señora ha venido como la Corredentora, Medianera y Abogada. Así sea.
Yo volveré, como he prometido hoy, pero en público”.
Yo me asusto muchísimo al oír esto, pero Ella dice:

“No, hija, no temas. Así sea”.

Arrodíllense ante su Creador

La Señora espera largo rato y luego sigue diciendo:
“Ahora hablo a los pueblos de todo el mundo. Arrodíllense, apóstoles y pueblos, ante su Señor y Creador y sean agradecidos. La ciencia de este mundo ha enseñado a los hombres a olvidar la gratitud. Ya no conocen a su Creador. Pueblos, ya están advertidos. Arrodíllense en adoración ante su Creador”.
La Señora dice esto con impresionante reverencia y devoción. Ella cae de rodillas y se postra tan profundamente, que casi toca el suelo.

“Pidan su misericordia y Él será misericordioso. ¿Acaso no les da suficiente prueba de ello en este tiempo? El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo esté con ustedes todos los días de su vida. Que el Padre y el Hijo les traiga[3]  la Señora de todos los Pueblos”.

Todas las gentes

“No importa quienes sean o lo que sean, yo puedo ser para ustedes la Madre, la Señora de todos los Pueblos”.
La Señora mira profundamente a lo lejos, como si estuviera buscando alguien. Realmente es como si Ella quisiera atraer hacia sí a todas las gentes, a los que pertenecen a nuestra Iglesia, a los que no pertenecen a ella e incluso a los que no pertenecen a ninguna iglesia.

“Pueblos, hagan que los necesitados –y me refiero también a los necesitados espiritualmente– sean llevados a la Señora. Trabajen entre los otros con mi oración”.
La Señora se detiene un momento y luego dice:

“La Señora volverá cada año”.
Y entonces se aleja lentamente.

________________________
[1] En el comentario de 1966, la vidente dijo que todavía no sabía quién era este Papa.
[2] Aunque en un principio no había sido concedido el permiso para llevar la imagen en público, más tarde fue dado para que la imagen estuviera en lugares públicos. El 19 de diciembre de 1954 el cuadro de la Señora de todos los Pueblos fue solemnemente colocado en la iglesia de Santo Tomás, en la calle Rijnstraat. Véase además el apéndice II.
[3] Véase la nota 33.

Fuente: http://www.de-vrouwe.info/es/1945-1959/120-botschaft-1954

Mensajes de Ida Peerdeman publicados en este blog:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/ida-peerdeman/  

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