Historia de las Apariciones de la Virgen en Banneux, Bélgica

15 de Enero –  83º Aniversario
Año: 1933 / Lugar: Banneux, Bélgica
Ocho Apariciones de la Virgen.
Vidente: Mariette Beco

Doce días después de haber mostrado Su Corazón de Oro a los niños, en Beauraing, Bélgica, la Santísima Virgen se aparece ocho veces en Banneux —caserío que no se encuentra en los mapas y que pertenece a la Provincia de Lieja, Bélgica— a Mariette Beco de once años.

A un kilómetro de la iglesia, se encuentra, la humilde casa de la familia Beco, frente a ella hay un pequeño huerto. El lugar es húmedo y pantanoso, por eso le llaman “La Fagne”, que significa el fango. Al otro lado de la carretera empiezan los grandes bosques del Eifel.


La Familia Beco

Virgen de los Pobres_Mariette BecoEn 1933, la familia Beco se compone del matrimonio y sus siete hijos. Más tarde tendrán cuatro más. Mariette Beco era la mayor, nacida un viernes 25 de Marzo de 1921 (fiesta de la Anunciación que ese año coincidió con el Viernes Santo). Pero en la casa de los Beco la religión no se practica, están influenciados por las malas corrientes de la época. Era el tiempo de la depresión y su padre, Julián Beco, era un obrero desempleado que hace años no asistía a la Iglesia. No se preocupaba de la educación religiosa de sus hijos. La madre de la familia Beco, Louise, era también indiferente a la religión.

A Mariette se le consideraba una niña normal en todos los sentidos. No era muy devota antes de su experiencia con la Virgen. Influenciada por el ambiente de su casa hasta había abandonado las lecciones para su Primera Comunión. Sin embargo, tenía en la cabecera de su cama una imagen de la Virgen, guardaba un rosario que había encontrado y de vez en cuando rezaba con él antes de dormir.


Primera Aparición
Domingo, 15 de enero de 1933:

El invierno de 1933 fue extremadamente difícil. La nieve y el hielo invadían la Fagne. Ráfagas frías soplaban por todas las rendijas.

Esa noche era oscura; alrededor de las siete, Mariette se sentó en la ventana del frente de su casa y mientras cuidaba de su hermanito bebé, miraba hacia afuera buscando en la oscuridad de la noche alguna señal de su hermano Julien, que tardaba en regresar a casa.

De pronto, percibe a pocos metros de ella, en el huertecito, una Señora luminosa, de pie, inmóvil, ligeramente inclinada hacia la izquierda.

Ella relata: “Vi una luz y una hermosa Señora que tenía la cabeza muy iluminada, como si la luz irradiara de su propio cuerpo. Tuve miedo.”

Mariette, con 11 años, tenía una mente muy lógica. No podía comprender la escena que tenía ante sus ojos:
“Me pregunté: ¿Qué es eso? Miré con atención, moviendo la cabeza de derecha a izquierda, arriba y abajo; pensé: quizás es el reflejo de la lámpara. Entonces la puse al otro lado de la mesa.”

Ya no quedaba duda. En el jardín había una hermosa Dama.
“Entonces tuve miedo y llamé: ¡Mamá!, ¡Dios mío! ¡Mamá!, veo una Dama en el huertecito, va muy bien vestida, muy elegante.”
Su mamá, molesta, le dice: —“Déjame tranquila. Son tonterías.”

Marieta se restriega los ojos y con mucha atención observa a la hermosa Dama de pie a cabeza. La Señora está un poco inclinada, con las manos juntas y una gran aureola de Luz la rodea. Lleva un vestido blanco y cinto azul.
“¡Dios mío!, ¡mamá!, parece que es la Santísima Virgen.”
Su mamá respondió cínicamente: “Claro, tal vez es la Santísima Virgen.”

La señora Beco, sin embargo, queda extrañada. Sabe que su hija no habla de esas cosas. Hace tres meses que no ha puesto un pie en la Iglesia. ¿Tendrá fiebre?

La niña insistió que su mamá fuera a la ventana para que viera por sí misma. Después de mucha insistencia, pero sintiéndose como una tonta, Louise fue hacia la ventana, levanta la cortina y mira hacia afuera. Vio algo, como una silueta luminosa, pero no pudo distinguir ninguna figura. Atemorizada, se aparta de la ventana y dice a su hija: “Es una bruja.”
“¡Mamá, te digo que es la Virgen… me sonríe!, ¡qué bonita es!”

La niña notó que la Señora tenía un Rosario colgando de la banda azul. La Cruz era del mismo color oro que  la rosa sobre sus dedos. Mariette fue a una gaveta y buscó un rosario que se había encontrado en la carretera de Tancremont y lo reza mientras contempla la Aparición, maravillada. 

Virgen de los pobres_banneux3Los labios de la Señora se movían, pero Ella no decía nada que Mariette pudiera oír. La niña queda cautivada de corazón por la dulce sonrisa de la Virgen. Después de unas pocas decenas, la Señora levantó Su Mano derecha y le hizo señas a Mariette con el dedo para que saliera afuera. La joven le dijo a su mamá lo que la Señora quería, y le pidió permiso para ir afuera.

La madre, creyendo que era una hechicería, se opone y cierra la puerta con llave. Mariette entonces vuelve a la ventana pero la Virgen ha desaparecido. La niña se queda allí rezando un rato mas.

Ella no podía sacarse la visión de su mente. Seguía volviendo a la ventana para ver si la hermosa Señora había regresado, pero no regresó. Pronto, su hermano Julien llegó a la casa. Ella le dijo lo que había sucedido mientras lo estaba esperando. Su reacción fue igual a la de su mamá, solo que aún más brusca. Sus comentarios variaron desde “Eres una tonta” a “Tú estás loca.” Así, rechazada y sola ante su encuentro con la Virgen, Mariette va a dormir.

A La mañana siguiente Mariette contó todo a su padre. Su respuesta inicial fue: “Tonterías. Tú estás loca.” Pero su curiosidad había sido despertada pues notaba la sinceridad de su hija que no era dada a la mentira ni había sido nunca fantasiosa. La niña no retrocedió ante la reacción de su familia.

Después que Mariette se había ido a la escuela esa mañana, Julien le pidió a su esposa que le mostrara el lugar exacto donde ella había visto la forma blanca. Entonces, esa tarde, trató de vanas formas de volver a crear las condiciones de la noche anterior, para encontrarle una explicación lógica a lo que su hija declaraba ver. Puso la lámpara de aceite en diferentes posiciones, pero la luz nunca brilló en el jardín, solamente en el camino. 

Ese mismo día, el lunes, 16 de enero, Mariette va a la escuela. No lo cuenta sino a su mejor amiga, Josefina Leonard: —“¿Sabes la noticia?, he visto a la Virgen.”

Su amiga, primera del curso, se burla diciendo: —“¿Acaso estás enferma?”
Mariette se pone a llorar; esta reacción sorprende a su amiga que se puso a pensar que podría ser verdad.
La amiga le pregunta: —“¿En serio?, ¿cómo era?, ¿cómo estaba vestida?”

Mariette le cuenta: “Era una Señora muy hermosa, con un vestido blanco, una faja azul en la cintura, un rosario colgado del brazo, la cabeza inclinada hacia la izquierda y una rosa sobre el pie derecho.”

Ante el sacerdote, Padre Louis Jamin

La amiga le aconseja: —“Habría que decírselo al sacerdote.”
Al salir de la escuela a las cuatro de la tarde, las dos niñas fueron donde el sacerdote. Mariette le dice a Josefina: “¡Díselo!” Pero Josefina no se atreve hasta que el sacerdote le pregunta: ¿Qué dijo Mariette?
—“Mariette dice que ha visto a la Virgen.” Mariette, espantada, salió corriendo. Josefina continua sola narrando la historia que su amiga le había contado.

El sacerdote respondió: —“¡Oh, seamos prudentes, no es tan fácil ver a la Virgen! Seguramente Mariette habrá oído hablar de los niños de Beauraing, a los cuales, según dicen, se les ha aparecido en estos días la Virgen y debe creer que ella también ve.” El sacerdote le dijo que no hablara con nadie sobre eso y la despidió.

Josefina le cuenta a Mariette, que esperaba afuera, la respuesta del padre. Ella se queda desilusionada y golpea el piso diciendo: “Sin embargo, es cierto, la he visto.”

Esa noche, el padre de Mariette buscaba en su casa una explicación. Tiró un cubo de agua en el lugar donde su esposa y su hija habían visto algo. Después de que se había congelado, trató de que la lámpara de aceite reflejara su luz en el hielo, pero no pudo duplicar lo que Mariette y la mamá habían visto. Así quedó más preocupado que antes.

Mariette regresa al Catecismo

El lunes y martes la Señora no volvió. Sin embargo la única visita había tenido ya un profundo efecto en la espiritualidad de Mariette. Regresó a sus clases de catecismo el miércoles, recibiendo el material con un entusiasmo renovado. Se aprendió su lección perfectamente. Eso asombró al Padre Jamin, porque Mariette siempre había sido la peor estudiante en la clase.

Después de clase, el Padre le preguntó por qué se había ido el lunes sin haberle dicho lo que ella había visto. Para este tiempo, la niña había tenido tiempo de reflexionar y ya no tenía miedo. Le habló muy calmada, diciéndole exactamente lo que había visto. El Padre Jamin, por su parte, no despreció lo que ella declaraba. Sólo le dijo que le rogara a Nuestra Señora que la guiara.

El miércoles Mariette regresa al catecismo después de más de tres meses de ausencia. El sacerdote se asombra pues, a pesar de la ausencia, responde bien a las preguntas. Es la primera vez que esto ocurre. Es un cambio repentino. El sacerdote llama a Mariette a su oficina y, sin querer darle importancia al asunto, le pregunta sobre su experiencia mientras cuidadosamente lo anota todo. La niña es perfectamente coherente. No hay contradicciones en su testimonio. Esa misma semana el Padre transmite un informe completo a su obispo.


Segunda Aparición
Miércoles, 18 de enero de 1933:

Tres días después de la primera aparición hacía un gran frío, era el miércoles 18 de enero. Por la noche, hacia las siete, Mariette, dominando su acostumbrado miedo a la oscuridad, sale de casa. Se arrodilla en el sendero que de la casa va hasta la barrera del huerto. Su padre la mira desde adentro.

Reza bajito, levantando del suelo un poquito la vista mirando hacia el mismo lugar en donde, el domingo anterior, se presentó la Dama luminosa. De pronto extiende los brazos. La Virgen aparece por encima del bosque, pequeñita, en lo lejos del cielo. Se acerca creciendo poco a poco, pasando por entre los pinos. Una especie de pequeña nube gris la separa del suelo. Un brillo deslumbrador emanaba de Ella. Mariette, a unos 5 pies de la Virgen, podía sentir el ardor desde donde estaba arrodillada.

Mariette reza bajito, el rosario entre las manos, la mirada hacia lo alto. Contempla a la Dama sonriente que suavemente mueve los labios en una actitud de plegaria. Esta plegaria silenciosa se prolonga unos 20 minutos.

El padre salió afuera, y trató de hablarle a la niña, pero ella no parecía oírle. Cuando ella abrió sus brazos, Julian Beco se dio cuenta de que ella estaba teniendo otra aparición. Él se montó en su bicicleta, y fue al pueblo a buscar al sacerdote. No pudo encontrarlo, por consiguiente le pidió a un conocido católico practicante que lo acompañara a su casa. Según ellos se acercaban, vieron a Mariette alejándose de la casa, como si estuviera siendo guiada hacia un lugar en particular. “¿A dónde vas?”, —le grito su padre.
“Ella me está llamando”, —contestó la niña, sin detenerse.

De pronto se para, se arrodilla, se queda un momento así, recitando «Aves» se levanta y continua su camino. Un poco más lejos vuelve a arrodillarse. Vuelve a levantarse obedeciendo al gesto de llamada de la Virgen que vuelve a deslizarse. Bruscamente tuerce en ángulo recto hacia un manantial que va hacia abajo de un declive de la carretera. Se arrodilla en la cuneta mientras que la Virgen le dice:

Virgen de los pobres_banneux_painting“Posa tus manos en el agua.”

Sin vacilar la niña obedece, el rosario se le escurre de las manos que ha separado y conscientemente bañado. La Virgen dice aún:
“Esta fuente Me está reservada.”

Se despide diciéndole:
“Hasta pronto, buenas noches.”

Después se eleva por encima de los pinos cercanos del manantial, mirando a la niña. A medida que se aleja parece más pequeña.

Cuando el Padre Jamin regresó a la rectoría, se le avisó de la excitada llamada del Señor Beco. Él sabía de qué se trataba, y después de buscar la ayuda de otro sacerdote y de un amigo, fue a la casa de Beco. Ya para cuando él llegó allí, Mariette ya estaba acostada durmiendo, por lo tanto habló con el papá. Julian le explicó todo lo que había sucedido en el transcurso de casi una hora que la Señora había estado con la niña. Al final de la entrevista, el sacerdote le preguntó al papá de Mariette si él creía la declaración de la niña sobre lo que ella había visto. Su respuesta fue: “Sí, yo lo creo, y para mostrarle a usted cuan profundamente yo lo creo, mañana yo voy a ir a la Iglesia para confesarme. Me gustaría recibir la Comunión de nuevo. Ésta será la primera vez que recibiré desde mi Primera Comunión cuando niño.”


Tercera Aparición
Jueves, 19 de enero de 1933:

A las siete de la tarde, del jueves 19 de enero, cubierta la cabeza con un viejo abrigo para mejor resguardarse del frío, Mariette sale de casa acompañada de su padre. Después de algunos pasos, se arrodilla sobre la tierra nevada y reza. De pronto extiende los brazos y grita: “Oh, hela aquí.” Un momento de silencio, luego pregunta: “¿Quién es Usted, mi bella Dama?” La Dama contesta:

Virgen de los pobres_notre-dame_banneux“Yo soy LA VIRGEN DE LOS POBRES.”

Entonces la Virgen conduce la chiquilla al manantial. Mariette anda despacio, se arrodilla en los lugares donde se paró la víspera. Junto al manantial se arrodilla con la mirada fija hacia lo alto del declive en donde se encuentra la Virgen. Mariette vuelve a preguntar: “Bella Dama, ayer Usted dijo: Este manantial Me está reservado, es para Mí. ¿Por qué para mí?” Señalándose, pone las manos en el pecho. La sonrisa de la Virgen se acentúa y le contesta, que el manantial “es para todas las naciones.., para los enfermos.”

Mariette repite las palabras con voz clara y nítida y añade: “Gracias, gracias.” La Virgen dice despacito:

“Pediré por ti, hasta pronto.”

La Virgen se aleja como la víspera, empequeñeciéndose, por encima de los pinos.


Cuarta Aparición.
Viernes, 20 de enero de 1933:

Mariette se siente un poco mal. Esto no le impide de salir a las siete de la tarde. Arrodillada en el huerto, reza el Rosario. A los dos minutos grita: “Hela aquí.” Después ella pide con voz clara: “¿Qué desea Usted bella Dama?” La Virgen contesta:

Virgen de los pobres_Banneux01“Desearía una Capillita.”

Luego, abriendo las manos, las extiende sin separarlas de Su Pecho. Con la Mano derecha hace la Señal de la Cruz para bendecirla y desaparece. En este instante Mariette se desmaya. Ayudado por un vecino, el padre asustado la lleva a casa. Ella vuelve en sí enseguida y se duerme tranquilamente.

Intervalo

Del 21 de enero al 11 de febrero todas las tardes a las siete, Mariette va a rezar en su lugar acostumbrado. A menudo el frío es intenso pero Mariette continúa rezando. En estos días, solamente ella cree verdaderamente en la Virgen de los Pobres, a quien quiere volver a ver cueste lo que cueste. La volverá a ver.


Quinta Aparición.
Sábado, 11 de febrero de 1933:

Mariette está arrodillada en el huerto. Algunas personas están presentes. Al final del segundo Rosario Mariette se levanta de repente, se dirige hacia el borde del huerto y va hacia el manantial, se arrodilla en los mismos lugares como anteriormente. Una vez llegada al manantial se arrodilla, se inclina, pone la mano en el agua, se persigna con el rosario. La Virgen le confía:

“Vengo a aliviar el dolor, hasta pronto.”

Luego, se aleja como de costumbre.


Sexta Aparición.
Miércoles, 15 de febrero de 1933:

La Niña le dice: “Santa Virgen, el capellán me ha encargado de pediros una señal.” La Virgen contesta: “Creed en Mí, yo creeré en vosotros.”

Luego confía un secreto a la niña. En el momento de desaparecer añade:
“Rezad mucho, hasta pronto.”


Séptima Aparición.
Lunes, 20 de febrero de 1933:

Hay nieve, hace mucho frío. Al final del segundo rosario Mariette extiende los brazos bruscamente y su plegaria se hace más rápida. La bella Dama ha bajado como de costumbre y se lleva consigo a la niña hacia el manantial. Mariette se arrodilla en los sitios acostumbrados y reza cada vez que se para. En el manantial la Virgen sonriente como siempre y le dice: “Querida niña, reza mucho.” 

Después, dejando de sonreír añade antes de marchase y con voz grave:
“Hasta pronto.”


Octava Aparición.
Jueves, 2 de marzo de 1933:

Llueve torrencialmente. A principios del primer rosario, de pronto para de llover, el cielo se aclara, las estrellas brillan. De pronto Mariette se calla, extendiendo los brazos. La Virgen aparece por la octava y última vez.

La Virgen lucía más hermosa y más sublime que nunca antes en Sus visitas. Pero no se sonrió. Su rostro estaba muy serio. Quizás Ella también estaba triste porque venía el final. Le dijo a la niña:

“YO SOY LA MADRE DEL SALVADOR, MADRE DE DIOS. REZAD MUCHO, ADIOS.”

Con eso, Ella puso las manos sobre Mariette, la bendijo con la Señal de la Cruz y se fue. Según se iba, las nubes cubrieron el cielo otra vez, y la lluvia volvió a caer implacablemente. Mariette no se daba cuenta de la lluvia que golpeaba su cara y su cuerpo. Se desplomó en tierra, llorando convulsivamente, repitiendo Santa María mientras lloraba.

La reacción inmediata a la visita de Nuestra Señora a Banneux fue poderosa en cuanto a las grandes conversiones. 

Después de la primera visita, la niña se convirtió. Su papá, que había sido la fuerza dominante de apatía y rebelión contra la Iglesia, experimentó cambio al momento. Ni en Lourdes, Fátima o Beauraing, ocurrieron los cambios tan rápidamente. Los padres de Bernardita Soubirous y Lucía dos Santos no aceptaron las Apariciones hasta bastante después de que habían terminado. Sin embargo, aquí en Banneux, el poder de Nuestra Señora se sintió y se obedeció inmediatamente.

El sacerdote, Padre Jamin, se mantuvo reservado por algún tiempo, antes de que públicamente admitiera su creencia en la Aparición. Su posición era difícil. La niña de su parroquia estaba declarando una visita celestial justamente al pie de otra que había sido declarada en el mismo país y en el mismo mes. Él sabía que surgirían comparaciones. Él también sabía que los ojos de Bélgica, y posiblemente de toda Europa estarían fijos en él y en su comportamiento. Un gran factor en su aceptación de las Apariciones debe haber sido los frutos inmediatos que surgieron.

Casi inmediatamente, ocurrieron curas milagrosas. El gran número de milagros que ocurrieron fue tan abrumador, que tomó por sorpresa a la Iglesia local. Durante algún tiempo, parecía que las Apariciones en Beauraing y Banneux estaban compitiendo entre sí por reconocimiento. La Virgen también se hizo cargo de eso.

Capilla característica de la Virgen de los Pobres en muchos países.

En 1949, ambas Apariciones fueron aprobadas por la Iglesia, Beauraing el 2 de Julio, y Banneux el 22 de agosto. El Papa Juan Pablo II celebró misa allí el 21 de Mayo de 1985. La pequeña capilla que la Virgen había pedido fue construida, congregando a peregrinos de todas las naciones. En unos pocos años, la necesidad por este lugar de esperanza se hizo más aparente al pueblo de Bélgica y de toda Europa. Después de los años de guerra, el Santuario de Banneux fue agrandado pues se construyó una Basílica. La capilla original, construida en el lugar donde Nuestra Señora apareció primero, en el patio de la familia Beco, es todavía la atracción principal para los peregrinos que van allí. A unas 150 yardas, está la estatua de Nuestra Señora de Banneux, LA VIRGEN DE LOS POBRES, parada sobre el manantial que Ella reservó para todas las naciones, para aliviar el sufrimiento de los enfermos. En la actualidad de la fuente brotan 2.000 galones de agua diarios, recordándonos el amor de la Virgen y las aguas del bautismo, fuente de vida y perdón.

Virgen de los pobres_banneux-santuario

________________________
Fuente:
http://www.corazones.org/maria/banneux.htm
P. Ángel Peña O.A.R. Lima, Perú, 2001. “APARICIONES Y MENSAJES DE MARÍA, Primera Parte, Apariciones Aprobadas por la Iglesia”.

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