El Papa será asistido.

VIDENTE IDA PEERDEMAN / ÁMSTERDAN, HOLANDA
Posición de la Iglesia: 
http://www.de-vrouwe.info/es/posicion-de-la-iglesia 

24ª APARICIÓN
16 de noviembre de 1950
[1]

La Señora sobre el globo de la Tierra, la Señora de todos los Pueblos

Veo a la Señora de pie sobre el globo de la Tierra e indicándolo me dice:
“Hija, estoy de pie sobre este globo, porque quiero ser llamada la Señora de todos los Pueblos”.
Las palabras “de todos los Pueblos” aparecen colocándose sobre su cabeza en semicírculo.

Sus pies están sobre Inglaterra y Alemania

La Señora continúa diciendo:
“Ya te he dicho: Misión en el propio país. Y ahora quiero mostrarte algo”.
Entonces la Señora indica de nuevo el globo y está de pie con los pies muy juntos sobre Alemania. Ahora la Señora hace un movimiento como poniendo un pie sobre Inglaterra y dice:

“Desde ahora he puesto un pie ahí”.
Vuelve a poner el pie sobre Alemania y junta de nuevo firmemente los pies. La Señora está otra vez con las manos abiertas y mira muy triste a Alemania. Entonces la Señora dice:

“Hija, he puesto mis pies aquí. Hay que salvar a Alemania. El Hijo te ha traído precisamente aquí[2], para que lo comprendas mejor. He hecho sanar a muchos enfermos”.
Ella me muestra un mapa y me indica allí un lugar; veo claramente Lourdes y otros lugares más; no sé qué lugares son. La Señora dice:
“¿Comprendes ahora lo que deseo aquí? Aquí hay tantas almas enfermas; hay que salvarlas. ¿Por qué se van de aquí, de Alemania, tantos religiosos a las misiones? Que se queden aquí. Aquí hay tanto trabajo que hacer”.

Llamada a la acción en Alemania

La Señora indica algo y veo el Vaticano, mientras dice:
“Que el Papa envíe los medios y llame a los pastores, de lo contrario Alemania se perderá. Hay una enorme apostasía. La gente no quiere contribuir a la construcción de nuevos edificios e iglesias. Hay que exhortar a los eclesiásticos para eso. Es un trabajo difícil. Yo sólo advierto. Los otros se esfuerzan en arrebatarle a Roma el pueblo alemán”.
A continuación veo frente a mí una calavera en el suelo, con dos huesos cruzados. La Señora los coge y los pone a sus pies, sobre Alemania. Entonces dice:

“El Hijo quiere dar su protección especial y me ha enviado a ayudar a Alemania. Pero hay que animarles a que hagan lo que yo les digo”.

Comenzar desde la base

Entonces veo muchos niños pequeños que vienen a su alrededor y la miran extasiados. La Señora los señala y luego veo a mi izquierda a hombres y mujeres de pie, pero muy lejos de la Señora y los niños. La Señora junta las manos y dice:
“Alemania tiene que comenzar a recuperar la unidad, cada uno en su propia casa. Los hijos tienen que estar de nuevo unidos al padre y a la madre. Que se arrodillen y recen juntos el rosario”.
Luego parece como si la Señora despidiera a los niños y dice:

“Tiene que empezar desde la base y luego extenderse por todo el mundo. La caridad tendrá que ser bien practicada de nuevo. Tendrá que surgir una gran acción entre los católicos. Se podrá hacer divulgándola; predicando más sobre esto en las iglesias. Por todas partes emprender la acción”.
Y mientras, parece como si la Señora empujara a la gente.

“Es muy importante que esto se haga. Hay otros que están tratando de destruir a Alemania. El pueblo está ahora dispuesto. ¡Así que dilo, dilo!”.
Entonces la Señora hace con el dedo un gesto de advertencia:

“¡Que trabajen fuertemente!”.

La gran oportunidad para Roma

Después de esto, veo otra vez al Papa delante de mí. La Señora dice:
“El Papa lo hará si se lo piden”.
Entonces la Señora extiende las manos cruzadas sobre Alemania. Luego se retira de Alemania y veo el globo de la Tierra, que da una vuelta bajo sus pies. La veo de nuevo sobre el mundo y me señala Roma. Ahora advierte con el dedo y dice:

“Que el Papa continúe siempre así. Ahora es la gran oportunidad para Roma”.
Veo diversas iglesias ante mí y la Señora, con un solo movimiento de la mano, las derriba a todas. Entonces veo en el fondo la gran cúpula del Vaticano. La Señora dice:

“Ahora ha llegado la gran oportunidad, a condición de que el Papa lleve a cabo lo que se ha propuesto hacer”.
Y la Señora tiene la mano sobre el Papa, protegiéndolo.

Agitación en el mundo

Entonces Ella dice:
“Vendrá una gran agitación en el mundo. Los rusos no se van a detener así. Por eso digo: Yo soy la Señora de todos los Pueblos”.
Al decir esto recalca la palabra “todos”.


25ª APARICIÓN
10 de diciembre de 1950

La Cruz colocada sobre el mundo

Veo venir una luz de la izquierda. Tengo que juntar las manos. Entonces veo a la Señora otra vez de pie sobre el mundo. Después parece como si la Señora me llevara con Ella, y ahora veo que me pone delante el globo terrestre, como un mapa. Ahora la Señora pone algo sobre el mapa y siento un dolor horrible en todo el cuerpo. Entonces veo que la Señora ha puesto una Cruz enorme sobre ese mapa. Al mirarla siento un dolor tremendo en las manos y en la cabeza. Es como si todos los músculos se contrajeran. La Señora dice:
“Ése es el madero que es colocado sobre el mundo”,
—e indica el palo largo. Después indica el palo horizontal y por último indica de nuevo la Cruz entera y dice:

“Te hago sentir los dolores de ese madero”.
Siento ahora en la cabeza una sensación de fiebre y es como si me diera una sed enorme, tan espantosa, que casi no la puedo soportar. A continuación la Señora me dice que levante la mano derecha extendiendo el pulgar y dos dedos. Con la mano izquierda tengo que cerrar el puño. La Señora dice:

“La mano derecha es la Verdad y la otra es el puño. Ésa debes tenerla levantada para que todos la vean”.
Mientras hago esto, veo que detrás del globo con la Cruz aparece gente de todas las naciones. Entonces tengo que ponerme el puño delante de los ojos. Al hacerlo, siento un dolor tan tremendo que me retuerzo y empiezo a llorar. De nuevo es como si todos los músculos de mi cuerpo se contrajeran. Le digo a la Señora: “El puño me duele muchísimo”. Entonces los dolores empiezan a calmarse y junto de nuevo las manos.

Lucha en Oriente

La Señora dice:
“Ven. Vamos a detenernos en el centro. Yo deseo poner mis pies en medio del mundo, y te lo mostraré: Ésa es América”.
Entonces señala otra parte y dice:

“Manchuria; allí ocurrirá una insurrección”.
Luego veo marchar a los chinos, y les veo superar una línea. Después tengo que mover la mano sobre Formosa y Corea. Oigo a la Señora decir:

“Hija, te lo he dicho: Esto es apariencia. Quiero decir que vendrán períodos de calma aparente, pero eso no durará mucho. Los pueblos orientales han sido despertados por una clase de gente que no cree en el Hijo”.
Proseguimos. Ahora veo la gran China en toda su extensión, y tengo que juntar los brazos de una manera peculiar. Veo un gran hombre (quiero decir, interiormente grande), sentado en un trono. La Señora dice:

“Está triste. Su imperio será dividido por un tiempo”.
Luego la Señora indica América y hace un gesto de desaprobación con el dedo, diciendo muy seria:

“No lleves tu política al extremo”.
Después Ella me hace palpar dos veces la pesada cruz que también yace sobre América.

A continuación veo Asia. Entonces veo que la Señora extiende sus brazos, como protegiendo una parte, que me parece ser Ucrania. Entonces veo arriba, a la izquierda, en Rusia, una luz deslumbrante; es como si estallara desde el suelo. Es un espectáculo horroroso.
“Y después ya no ves más nada”,
—dice la Señora, y quedo cegada por esa luz. Luego veo una llanura reseca. Es una imagen desagradable, como si la muerte hubiera pasado por allí.

Después veo frente a mí gentes con velos sobre la cabeza y envueltas en mantos, que mantienen cerrados, sujetándolos con las manos cruzadas sobre el pecho. La Señora dice:
“También allí vendrá de nuevo una lucha por tierra santa y se librará una batalla por Nuestro sitio”.
Esto último la Señora lo dijo tan bajito, que no pude entender si dijo “lucha” o “dilema”.

“También el Japón tiene que tener cuidado. Te digo todo esto, ya que tú lo vivirás. Pues soy la Señora de todos los Pueblos y tú lo dirás”.

La anterior aparición de la Señora

Entonces veo a la Señora en su postura habitual, de pie ante mí y con los brazos abiertos. Yo le pregunto: “¿Me creerán?”. Pregunto esto, ya que he tenido muchas dificultades. La Señora responde:
“Sí, por eso ya había venido antes a ti cuando tu aún no comprendías. Entonces no era necesario. Era la prueba para ahora”.[3]

Clero secular y regular

Ahora tengo que cerrar el puño de una mano y levantar los dedos de la otra. Entonces dice la Señora:
“Esas dos manos se enfrentarán. Pero después de mucha lucha y dolor, la mano con el puño caerá, porque la Verdad siempre triunfará. Pero por desgracia, habrá mucho que cambiar. Di que la Iglesia ahora va por buen camino”.
La Señora se detiene y dice:

“Los diocesanos y los religiosos”.[4]
Parece como si Ella diera con un puño sobre la mesa. Oigo un golpe fuerte y la veo decir que no con la cabeza. Entonces dice:
“Entre los diocesanos aún hay tanta indiferencia que eliminar. En este tiempo, que piensen bien lo que están haciendo”.
Al principio no me atrevía a repetirlo, pero la Señora me miró muy enojada y tuve entonces que decirlo.

Hombres y mujeres

Después parece como si la Señora agrupara dos filas de personas. Veo hombres de pie a su derecha y mujeres a su izquierda. Indica la fila de mujeres, sintiendo mucha lástima. Mueve la cabeza llena de compasión y dice, como hablándoles a esas mujeres:
“¿Conocen todavía su tarea? Escuchen bien: Como sea la mujer, así será el hombre. Mujeres, den ustedes el ejemplo. Vuelvan a ser mujeres”.
Después mira la fila de hombres y dice:

“Para ustedes, los hombres, tengo una pregunta: ¿Dónde están los soldados de Cristo? No tengo más que decirles”.

La Paloma blanca

Entonces parece como si de esas dos filas la Señora hiciera una sola. Ella las une con un arco. Ahora veo filas interminables de hombres y mujeres, unas junto a otras. Después ese arco se vuelve una gran cúpula y por encima de la cúpula se forma una gran iglesia. En medio de la iglesia aparece la siguiente imagen: una Paloma blanca que va despidiendo rayos de luz. La Señora dice:
“Que esos rayos desciendan sobre los hombres. Les ayudaré, pero hay que trabajar enseguida y en serio”.

El Papa será asistido

Luego veo que ahí está el Papa, pero sólo el busto. Está como por encima de todo eso. Lleva una corona especial, con piedras preciosas engastadas. Mientras lo miro, oigo decir a la Señora:
“Una tiara”.
Entonces parece como si la Señora se dirigiera al Papa, diciéndole:

“Vas en buena dirección. Yo te ayudaré. Emplea aún más tus medios modernos y persevera. A Roma le ha llegado la oportunidad. ¡Aprovéchala! Tendrás que superar huracanes, pero serás asistido”.

Francia

Entonces la Señora me dice:
“Ahora continuemos. La situación de Francia es muy grave”.
Veo Francia en toda su extensión y que en medio hay una estatua de Napoleón. Y oigo:

“Francia, te has hundido militar, política y espiritualmente. ¿Dónde están tu orgullo y tu gloria?”.
Entonces veo muchas manchas rojas sobre Francia. Oigo la voz que dice:

“Y sin embargo, se necesita tan poco para hacerles volver en sí”.
Después la Señora indica diferentes países y dice:

“¿Pero por qué no se unen?”.
Entonces veo Holanda, Francia, Bélgica e Inglaterra.

La Cortina de hierro

Después la Señora indica una línea gruesa en Alemania y dice:
“Europa está dividida en dos”.
Agarro esa línea y la quito. Ahora veo una mancha muy negra, excepto en los países de la costa. A esos los veo claramente. Luego pasamos por encima de un río. La Señora dice:

“El río Oder”[5].
No veo correr agua, sino que es de color rojo.
“Está rojo de sangre”,
—dice la Señora. Entonces veo ramas rojas que van hacia el Oeste.

Turquía

Entonces oigo decir:
“Turquía, ¿estás atenta de verdad?”.
Entonces veo los estrechos del Bósforo y los Dardanelos. Entonces tengo que hacer algo curioso. Tengo que usar mis manos como garras y clavarlas sobre el mapa. Tengo que poner mis brazos como si fueran las patas de una fiera. La Señora dice:

“Tú sólo tienes que representarla. Tú eres como una fiera que está sobre Europa con las uñas afiladas, lista para saltar”.
Veo esa fiera, que quiere saltar sobre Europa. Mira a la izquierda y a la derecha, pero luego retira lentamente las patas.

El pastor y su rebaño

Entonces oigo decir aquella voz:
“Después de angustias y sufrimientos verán lo siguiente”.
Y veo ante a mí un paisaje apacible, por el que van ovejas y corderos, con un pastor en medio de ellos. La Señora dice:

“Comprende bien todo esto y transmítelo”.
Entonces la Señora desaparece de repente.

________________________

[1] El primero de noviembre de 1950, el Papa Pío XII proclamó el dogma de la Asunción de María al Cielo. Esto constituye un punto significativo dentro de los mensajes, ya que a partir de ahora toman una nueva dirección. En este mensaje, el primero tras la proclamación del dogma, María se da a conocer por primera vez como “la Señora de todos los Pueblos”. En los próximos mensajes Ella dicta su oración, centra la atención en su imagen y se refiere por primera vez al último y más grande dogma, el de “Corredentora, Medianera y Abogada”.
[2] La vidente recibió este mensaje estando en Alemania.
[3] Cuando tenía 12 años, en octubre de 1917, la vidente había visto durante tres sábados consecutivos a una hermosa y resplandeciente “Dama vestida de blanco”. El primero de esos sábados fue el 13 de octubre de 1917, día en que tuvo lugar el milagro del sol en Fátima.
[4] Los sacerdotes regulares pertenecen a órdenes religiosas; los sacerdotes seculares son los que están vinculados a una diócesis bajo la autoridad de un obispo.
[5] El río Oder nace en la República Checa y recorre el oeste de Polonia. Forma parte de la frontera entre Polonia y Alemania,

Fuente: http://www.de-vrouwe.info/es/1945-1959/116-botschaft-1950

Mensajes de Ida Peerdeman publicados en este blog:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/ida-peerdeman/

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