LA LLAMA DE AMOR ENCENDERÁ LAS ALMAS DE MIS FAMILIARES

Del Diario Espiritual Llama de Amor del Inmaculado Corazón de María (1961-1981) (Con Aprobación Eclesiástica)
De: Isabel Kindelmann (1913-1985) – Budapest, Hungría

ABANDONO EN JESÚS, EN EL CAMINO DE LAS HUMILLACIONES
4 de Febrero de 1963

El Señor Jesús no dejó que sufriera sin consolación. En Su infinita Bondad conversó conmigo largamente, me enseñó, me exhortó a que siga sufriendo con perseverancia:

Jesucristo.-
“No te sorprenda que algunos a quienes Yo amo mucho y quienes Me aman mucho a Mí también, te van a recibir con desconfianza y te van a tratar con recelo dejándote de lado. Tú, ¡abandónate sólo en Mí! El camino al Gólgota no fue sin tropiezos. Yo también tuve que abrirme camino a duras penas. Tú ahora vienes Conmigo al Calvario. Éste es el camino de las humillaciones. Nuestra querida Madre también viene con Nosotros y comparte contigo Sus Dolores. Acepta esta gran distinción, son muy pocos a quienes hace participar de Ella. Tú eres Su pequeña hija carmelita, Su escogida. Y Yo estoy obligado para con Ella. No puedo negarle nada porque Ella hace referencia a Su Llama de Amor. Yo estoy siempre junto a ti, aun cuando no lo sientas.”

Y meditaba conmigo todo lo que sufrió en el Getsemaní. Interrumpiendo dijo:

Jesucristo.-
“Compenétrate en Mis terribles sufrimientos. Ves, por eso había pedido a los discípulos que oraran y estuvieran en vela. Su velada hubiera aliviado Mis sufrimientos. El Padre Celestial Me mandó un Ángel. Ahora Soy Yo mismo quien en tus sufrimientos te traigo alivio.”

Y de nuevo hizo referencia a la Llama de Amor de la Santísima Virgen que Le obliga a Él:

Jesucristo.-
“¡Agradécele a Nuestra querida Madre! Te ruego de nuevo no des paso atrás ante cualquier cosa que Yo te pida. ¡Sólo abandónate en Mí! Por más grande que sea el tormento que te cause Satanás, Soy Yo quien se lo permito, ¡no temas! Su poder llega hasta donde Yo lo determino.”

Después hizo alusión a San Juan Bautista, quien le había preparado el camino. Me habló de sus sufrimientos y de su constante perseverancia.

Jesucristo.-
“De quien Me sirvo, hijita Mía, no puede ser caña movida por el viento. Ése debe perseverar fuertemente con una determinación inquebrantable junto a Mí. Tu alma no puede inclinarse ante nada que no me sirve a Mí. Soy Yo quien te lo pido de nuevo, hijita Mía, ¡persevera Conmigo! ¡Sabes, verdad, lo muchísimo que te quiero!”

A través de Su discurso irradió fuerza en mi alma.

Antes de la Sagrada Comunión, en los momentos de la Consagración, Satanás comenzó a torturarme tanto, que amarró prácticamente mis palabras y mis pensamientos… Su alboroto, su risa burlona, sus palabras insolentes han armado un bullicio estridente dentro de mí: para que yo sepa qué poder tiene él sobre mí… Podría hacer un milagro también conmigo, pero no lo hace porque ni el cielo me considera digna de ello. Podría tomar posesión de mí si lo quisiera, porque tiene todos los medios para hacerlo, pero no lo hace porque si le expulsaran de mí, sería vergonzoso para él… Y como no toma posesión de mí, prefiere usar esta manera de tratar conmigo, torturarme continuamente… No dejó de torturarme de esta forma durante todo el día. Abandonándome totalmente en Dios, soporto los tormentos que agotan todo mi ser.

MÍRAME SÓLO A MÍ
7 de Febrero de 1963

Por la tarde, la Santísima Virgen me urgió nuevamente que entregáramos Su Llama de Amor. Pidió ante cualquier dificultad que se presente, no tuviera miedo, Ella está conmigo. Y todo fracaso o humillación que viniera sobre mí dará impulso a la santa causa.

Ese mismo día me dijo el Señor Jesús:

Jesucristo.-
“¡Demasiado te hundes en las cosas terrenales, hijita Mía!”

El Señor Jesús me dijo esto porque después de las molestias del maligno, había cierta relajación en mi alma. A la Palabra del Señor mi corazón se estremeció, me puse muy triste. Pero Él, en tono amable, con Palabras llenas de amor me consoló:

Jesucristo.-
“No te lo dije para desanimarte, más bien quiero estimularte para que en tus luchas no busques alivio mirando la Tierra. ¡Mírame sólo a Mí! Yo quiero que apretándote estrechamente contra Mí y abandonándote en Mí, en tus duros combates, ¡siempre sólo mires hacia arriba!”

Luego me mostró cómo sería mi vida si yo viviera ahora siguiendo solamente los deseos de la carne, sin tener un objetivo eterno. Después me contó cómo será mi vida después de una vida saturada de sufrimientos.

Jesucristo.-
“Nosotros te esperamos, Yo y Mi Madre, como premio de tus merecimientos.”

No puedo expresar más sobre las Palabras del Señor Jesús. Éstas las he escrito sólo para recordar en mis horas difíciles la bondad llena de Amor del Señor con que nuevamente me conforta.

TUS SUFRIMIENTOS, LOS AUMENTARÉ HASTA EL MARTIRIO
9 de Febrero de 1963

Después de tocar las campanas para el ÁNGELUS de la noche, me postré a los Pies del Señor Jesús para hacer mis oraciones. Apenas comencé mi oración de agradecimiento, el Señor Jesús, me dijo tres veces seguidas:

Jesucristo.-
“Tus sufrimientos los aumentaré hasta el martirio.”

Después se hizo un gran silencio. Sumergida en Su infinita Bondad pedí perdón al Señor Jesús por mis ofensas, como también por las de mi familia y de mi Parroquia.

Y Le ofrecí reparación en lugar de todos los que de cualquier forma Le habían ofendido, haciendo referencia a la Llama de Amor de la Santísima Virgen para que derramara Sus efectos de Gracia sobre todos. Luego, en silencio y recogimiento, pensaba en las Palabras que acababa de dirigirme. Y Él, en ese instante, volvió a repetir tres veces Sus Palabras.

Madre mía, Santísima Virgen Dolorosa, Inmaculada, Te agradezco ahora a Ti también que por el efecto de Gracia de Tu Llama de Amor me diste una posibilidad tan grande para merecer. El regocijo desde aquel momento vive continuamente en mi alma. ¡Oh, ven, bendito sufrimiento, por lo cual puedo dar mi vida por la Santa Causa!

NO ME DEJES SOLO
10 de Febrero de 1963

Me apresuré a ir donde Él. Me puse a rezar primero el Oficio Parvo. Tuve que darme prisa para terminarlo antes de que se oscureciera. Y, además, comencé a sentir frío. No por haberme demorado mucho tiempo en hacerlo, sino porque nuestro templo es muy frío, pues está construido de cemento. Pero el Señor Jesús, casi suplicando me instó a que me quedara todavía:

Jesucristo.-
“¡No Me dejes aquí! ¡Estoy solo, sin consuelo! Oh, ¡cuántas veces estoy solo!”

Y preguntó:

Jesucristo.-
“Dime, desde que comparto contigo Mi Casa y te otorgué que pudieras entrar en cualquier momento, cuando viniste a Mí, ¿has encontrado alguien que estuviera Conmigo?”

Cabizbaja comencé a recordar con empeño: “¡A nadie, mi Señor! Durante este tiempo nunca encontré a nadie”. El dolor de la tristeza partió mi alma. Y Él seguía rogándome:

Jesucristo.-
“Ves, por eso ¡no Me dejes solo! ¡Deja que te reparta la abundancia de Mis Gracias! Éstas están acumuladas en el inconmensurable Amor de Mi Corazón. ¡Qué nuestro interior sienta lo mismo! ¡Qué nuestros corazones latan al unísono! ¡Trae muchas almas adonde Mí! ¡Que nuestras manos recojan unidas! Cuando tú también estés abandonada, Yo tampoco te abandonaré. Estaré junto a ti en tu situación embarazosa. Además, hoy también te acompañaré con la mirada penetrante de Mis Ojos…”

“Mi adorado Jesús… ¡dame Tu Gracia para que pueda soportar Tu Mirada penetrante con que me acompañas!” Su Amor me fascinó; frío y cansancio han cesado en mí; sólo Su petición triste que oí en mi alma se difundió en ella.

LA LLAMA DE AMOR ENCENDERÁ LAS ALMAS DE MIS FAMILIARES
12, 21 y 28 de Febrero de 1963

La Santísima Virgen me dio a conocer que el esplendor de Su Llama de Amor no sólo está junto a mí, sino que inunda con ella a todos los miembros de mi familia y el maligno no logra llevarlas a cometer pecado.

Por eso, sus almas, por esta Gracia que derramó sobre ellas, se fortalecen y se vuelven aptas para recibir Gracias todavía más numerosas.

21 de Febrero de 1963

De mañana me habló el Señor Jesús:

Jesucristo.-
“Durante la noche estuve aquí y bendije a toda la gente de tu casa. Lo hice a ruegos de Nuestra querida Madre. Ella es quien colma con el efecto de Gracia de Su Llama de Amor a toda tu familia. ¡Cuánto te amamos Nosotros a ti, hijita Mía!”

28 de Febrero de 1963

Mi hijita está enferma. Pensaba ir a su médico para saber a qué atenernos. El Señor Jesús me tranquilizó:

Jesucristo.-
“No vayas a ninguna parte, servirá para bien de tu hija si no se cura.”

Con el corazón oprimido, escuché Sus Palabras porque tiene marido y unas criaturas. El Señor Jesús me confió también por qué no se va a curar mi hija:

Jesucristo.-
“Tu hijita tiene continuamente tentaciones… Por medio de una larga enfermedad la voy a colmar con la abundancia de Mis Gracias. Su alma se purifica así de las grandes tentaciones y aceptará, de aquí en adelante, los sufrimientos y los soportará con paciencia.”

MI ALMA ARREBATADA A LA CERCANÍA DE DIOS
13 de Febrero de 1963

Al despertar, de mañana, el Señor infundió en mi interior Su Paz admirable. Un estar a la escucha profunda y el silencio fueron mi oración: Ni después de la Sagrada Comunión abrí los labios para hablar. No encontré nombre alguno para esta maravillosa Gracia.

Era muy admirable esta Gracia que iba en aumento de minuto en minuto. Tengo que escribir cómo me arrancó de la Tierra, y cuando por fin pude abrir mis labios para hablar, pregunté: Mi adorado Jesús, ¿qué haces conmigo, persona tan indigna? Él, con una inspiración mansa y fina como un hálito, expandió en mi alma el sentimiento de que Él, ahora, en un vuelo rectísimo, ha atraído mi alma al Amor infinito de Su Ser Divino.

Jesucristo.-
“Hago esto porque te amo mucho”
–dijo el Señor Jesús.

Al unirse mi alma con Él, fue como si hubiera salido del ser terrenal y mientras mi cuerpo realizaba su tarea material (en ese día estaba especialmente atareada porque tuve que atender la casa de mi hija gravemente enferma), en medio de mis muchas ocupaciones nada perturbaba la unión de mi alma con Dios, más aun, como si mi alma hubiera estado flotando en un lugar elevado y desde allí miraba hacia abajo sobre la actividad afanosa de mi cuerpo. Este estado extraordinario iba aumentando en mi alma como las olas. Interrumpí mis faenas de casa para cumplir la promesa que había hecho de hacer adoración reparadora en el Santuario de la Santísima Virgen todos los días desde el mediodía hasta la una de la tarde. Después, a petición de mi hijo, tuve que arreglar un asunto oficial suyo. Todos estos menesteres eran trabajo de un solo día. Tuve que realizarlos con mucha dedicación y sin embargo durante ese tiempo mi alma volaba a la altura, en la cercanía de Dios.

VIVE MÁS SANTAMENTE TODAVÍA

Mi alma está plenamente saturada de las Gracias que recibí en días anteriores, de las cuales como de una admirable fuerza me alimento. Hoy, después de la Santa Misa, al llegar a casa, hice mis trabajos caseros mientras me sumergía en Él con adoración de acción de gracias.

Él, mansa y silenciosamente, casi me hizo sentir que sonríe, lo que me llenó de tanta alegría…

Jesucristo.-
“Verdad que te sorprendes por lo del día de ayer que te permitió llegar a la cercanía de Dios. ¡Cómo te despegaste de la Tierra! Lo recibiste en premio por tu perseverante esfuerzo, para que veas cuánto apreciamos Nosotros tu esfuerzo, tu difícil combate en que estás empeñada por la causa del Cielo. Con tu perseverancia llegarás a alturas cada vez mayores de Gracias.”

5 de Marzo de 1963

El Señor Jesús dijo:

Jesucristo.-
“Vive muy santamente porque tantas Gracias que recibes de Mí te dan fuerza cada vez mayor. Vive más santamente todavía con todas tus fuerzas y siente cómo intensifico en ti Mi Gracia.”

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Fuente: http://www.salvemaria.ca/index-es.html

Mensajes del Diario Espiritual Llama de Amor publicados en este sitio:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/isabel-kindelmann/

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Una respuesta a LA LLAMA DE AMOR ENCENDERÁ LAS ALMAS DE MIS FAMILIARES

  1. !Gracias por tan hermosa pagina que nos permite conocer mucho mas sobre nuestra Santisima Madre y su Llama de Amor! Es una gran Bendicion!! Eternamente agradecida!!

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