“Estamos aquí en la oscuridad; es la degeneración de la humanidad”… “El martirio comienza de nuevo”.

VIDENTE IDA PEERDEMAN / ÁMSTERDAN, HOLANDA
Posición de la Iglesia: 
http://www.de-vrouwe.info/es/posicion-de-la-iglesia 

AÑO 1949

16ª APARICIÓN
7 de mayo de 1949

Tengo que levantar dos dedos y entonces veo un obispo con ropaje pontifical. Veo después un féretro de piedra, sobre el que yace un alto prelado, también de piedra. A la cabecera del féretro hay un capelo cardenalicio y más arriba una espada y una corona. La espada está colocada un poco inclinada junto al capelo, y estando inclinado el féretro, la espada inclinada señala hacia abajo.

La oscuridad de los tiempos

Entonces me colocan ante a una gran puerta. Ésta se abre y yo tengo que entrar. Delante de la puerta hay una persona con un vestido largo. Me da una sensación siniestra tener que dar ese paso más allá del umbral.
Ahora veo que es la Señora. Ella dice:
“Da ese paso”.
Llegamos entonces a un gran espacio en forma circular. En ese espacio hay un vacío y una inmensa oscuridad. La Señora dice:
“Ésa es una mancha oscura. Ahí tienes que descender muy profundamente. Ésa es la profundidad y la oscuridad de los tiempos”.

Los más pequeños de los Míos

Entonces veo a la Señora sentada, vestida de luto y con un velo sobre la cabeza. Tiene facciones de anciana y está toda encorvada. Ella dice:
“Estamos aquí en la oscuridad; es la degeneración de la humanidad”.
Veo entonces una cruz ante mí. El cuerpo se desprende, de manera que la cruz queda desnuda. La Señora dice muy triste:

“El martirio comienza de nuevo”.
Veo arrugas profundas y gruesas lágrimas en el rostro de la Señora.

Después penetro con Ella más profundamente en la oscuridad. “Oh, ¿qué es eso?”, —pregunto yo. Entramos a una gruta. La Señora me hace palpar la piedra; es una gruta de piedra natural. Entonces ponen un poco de paja, sobre la que colocan a un Niño. Alrededor entran muchas personas, personas muy sencillas. La Señora dice:
“Gente común, los más pequeños de los Míos. Ya no hay lugar para ellos, multitudes enteras, los más pequeños de los Míos”,
—va repitiendo la Señora a cada momento.

Ahora, ante mí, esa gruta se transforma en una iglesia. Veo filas interminables de iglesias y luego otra vez esa iglesia. Como en la gruta, hay también un poco de paja, donde ponen a un Niño. No se trata nuevamente de un niño común, sino de un Niño celestial y luminoso. Un Niño espiritualizado.
A continuación la Señora me lleva por todas esas iglesias. Ella señala muchos bancos vacíos y dice:
“¿Ves el error? Vacíos”.
Entonces, sobre los bancos, aparecen etiquetas blancas; como con nombres. Entonces la Señora dice otra vez:

“¿Ves el error?”.
Ahora Ella pasa su mano por todas esas filas de bancos y entonces veo que los bancos están sin etiquetas.

“Los más pequeños de los míos…”.
—repite esa voz, y es como si la Señora quisiera llenar esos bancos de gente.

Entonces veo a un obispo. La Señora dice:
“¡Dilo, dilo!”,
—e indica las iglesias.

“El mundo tiene que estar desprendido de todo y especialmente la Iglesia”.

Lucha

Después veo la basílica de San Pedro. Veo al Papa sentado cabizbajo, rodeado por su guardia. Todo eso es colocado también en la gruta. Entonces, la Señora escribe una gran P con una X encima. Ella coloca esto a los pies del Papa, y allí es colocada la Cruz, con el brazo largo hacia arriba, o sea, al revés. La Señora dice:
“¿Dónde están sus soldados?”.
El Papa está sentado con los dedos levantados y sobre su cabeza está escrito: “Lucha”. Veo cada vez más lucha. Después veo detrás del Papa soldados de pie, con gorros altos, que levantan dos dedos.

Conflicto y corrupción

La Señora dice:
“Después sucede en el mundo un gran conflicto”.
Y veo dos grandes potencias enfrentadas.

A continuación veo un campo de trigo que ondea. Se mece suavemente de lado a lado. Entonces oigo decir dos veces a la Señora:
“Corrupción”.
Luego dice:

“Rusia hará todo con engaño. Vendrá una revolución”.
Ahora veo la Tierra, y parece como si fuera azotada. Entonces dice la Señora:

“También la naturaleza cambia”.
Oigo:

“Ya no hay Cristo”.
Voy por ahí buscando y oigo:

“Realismo, un espíritu de realismo”.
Es como si yo también viera ese espíritu.

El espíritu que no han comprendido

Entonces se me presenta una hermosa escena. Entramos otra vez en la gruta y es como si ahí llevaran todos los frutos y las riquezas de la tierra. Ahora la Señora pone cara contenta y me dice:
“Vamos a repartir”.
Pero entonces se pone muy seria y dice:

“Ése era el espíritu que no han comprendido”.
Y mientras, parece como si Ella repartiera. Ahora la Señora me muestra la Cruz desnuda y la pone acostada en el suelo de la gruta.

Fuerzas naturales

De repente me encuentro sobre la Tierra; el globo de la Tierra está debajo de nosotras. Ahora veo algo muy curioso, algo que nosotros no conocemos, es decir, un plano central, todo azul y con una profundidad infinita. Alrededor de esto hay círculos de colores preciosos, que se funden entre sí. Son colores que nosotros no conocemos. Mientras floto en el espacio, soy atraída de repente hacia abajo como por un imán. La Señora dice:
“Son fuerzas naturales, oirás hablar de eso”.
Me parece que todo esto es para más tarde.

Avanzamos y llegamos a pararnos sobre los círculos o anillos, en una luz infinita, una luz muy extraña y peculiar. Después nos paramos sobre otro círculo, que para mí es muy pesado; pierdo la sensibilidad en las manos y en todo mi cuerpo; es como si flotara de arriba a abajo. Entonces me da una especie de dolor, un dolor terrible. ¿Qué tiene que ver con esto? No lo sé.
Esa imagen desaparece y ahora veo a la Señora indicando algo. Ella dice:
“Ése es el círculo luminoso”.

La Iglesia encerrada

Y ahora veo de pronto otra vez la basílica de San Pedro y junto a ella, la Iglesia de Inglaterra, la Iglesia armenia y después la Iglesia rusa; esto se me dice. Alrededor de todo esto aparece una línea y el Papa se encuentra sentado a la cabeza y tiene los dos extremos de la línea. Detrás del Papa y de las iglesias, oigo vagamente la palabra
“Ateos”.
Estos trazan un semicírculo en torno a lo anterior. Después aparece una nueva circunferencia alrededor. La Iglesia parece quedar encerrada. Oigo a la Señora decir con tristeza e insistencia:

“Así no podemos”.
Después veo un asno y personas que huyen. Sobre el asno va una Mujer con un Niñito. Ambos son seres luminosos. Es una escena oriental.

Mundo dividido

A continuación veo ante mí Europa y al lado América. Parece que cojo algo del centro de Norteamérica y luego lo desparramo sobre Europa. No sé lo que es.
Luego veo a lo lejos muchos pueblos orientales.
“A esos Él los despertará”,
—dice la Señora. Veo esto muy de lejos.

Después aparece una calavera, y oigo decir a la Señora:
“Se acerca una gran calamidad. Los sorprenderá. Los mares de oriente están llenos, pero no se ve”.
Tengo ahora que trazar una línea de norte a oeste, oblicua. No sé lo que significa. Entonces la Señora dice:

“Buscan la paz, pero no la encuentran”.
Y la Señora se va.

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Fuente: http://www.de-vrouwe.info/es/1945-1959/115-botschaft-1949

Mensajes de Ida Peerdeman publicados en este blog:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/ida-peerdeman/

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