“Primero tendrán que pasar por esa inundación y sólo entonces…”

VIDENTE IDA PEERDEMAN / ÁMSTERDAN, HOLANDA
Posición de la Iglesia: 
http://www.de-vrouwe.info/es/posicion-de-la-iglesia 

13ª APARICIÓN
7 de diciembre de 1947

La Cruz

Veo a la Señora de pie y oigo:
“Roma amenazada”.
Después aparece un gran “4” frente a mí, y alrededor un círculo. Entonces desaparece esa imagen y se presenta una Cruz ante mí, con los cuatro brazos iguales. También a su alrededor se forma un círculo y en medio de la Cruz leo: “IHS”.
[1]  La levanto y la muestro a mi alrededor. En seguida veo multitudes de hombres en torno a mí. Todos miran la Cruz, pero muchos con antipatía.

Olas sobre Europa

Entonces veo venir grandes nubarrones sobre Europa y debajo de ellos pasan grandes olas que amenazan sumergir a Europa.
Entonces veo a la Señora de pie, en medio de una luz clara y brillante. Está vestida de blanco. Tiene los brazos extendidos y de sus manos sale un intenso haz de rayos. Tengo que abrir la mano con la palma hacia arriba, y es como si el haz de rayos penetrara en ella. Siento que me quema y me pincha. La Señora me sonríe y me señala la mano, haciendo un gesto afirmativo. No sé lo que significa.
Entonces el rostro de la Señora se llena de tristeza y aflicción. Señala los nubarrones y las olas y dice:
“Primero tendrán que pasar por esa inundación y sólo entonces…”
Y luego veo esas mismas palabras escritas. Después de “sólo entonces” hay puntos suspensivos, como si siguiera algo que tiene que permanecer secreto.

Entonces el rostro de la Señora se ilumina y veo el agua que se levanta como vapor. Es como si los rayos del sol la atravesaran por un instante.
De nuevo la Señora me señala la tierra y veo que todo se ha despejado. Y ahora veo gran cantidad de huesos humanos esparcidos por el suelo, cabezas, brazos y piernas a pedazos. Es una escena espantosa. Oigo decir a la Señora:
“Eso es la perdición. Así pues, trabajad, trabajad…”

Justicia, caridad y rectitud

Entonces Ella señala hacia arriba y dice:
“Lee”.
Veo aparecer unas letras y leo: “Justicia”. Luego siento un terrible dolor en la mano; la mano la siento pesadísima. Después oigo a la Señora decir:

“Vamos, sigue leyendo”.
Y veo escrito en letras grandes: “Caridad”. Sobre eso veo venir estalactitas de hielo que gotean. Entonces oigo esa voz que dice:

“¡Continúa leyendo!”
Pero al querer leer, no puedo hacerlo, porque las llamas que envuelven las letras. Por un momento se disipan las llamas y leo: “Rectitud”.

Cementerio militar

Después, la Señora me indica algo y veo un cementerio militar, con filas interminables de cruces blancas. Las veo caer una por una; todas caen hacia atrás. La Señora indica de nuevo, y veo aparecer nuevas cruces blancas; las veo salir del suelo, hasta donde la vista me alcanza. Entonces oigo a la Señora decir:
“Éste es el mensaje que traigo hoy”.[2]
Luego veo a la Señora alejarse lentamente de la luz. Siento entonces un gran vacío a mi alrededor y todo se oscurece en la tierra.


14ª APARICIÓN
26 de diciembre de 1947

El mundo desgarrado

Veo de repente una luz brillante y siento que me entra un dolor en la mano; es igual a un haz de rayos. Veo a la Señora y Ella dice:
“Vendrán calamidades de norte a sur, del sur al oeste y del oeste al este”.
Veo ahora una cúpula redonda. Percibo en mi interior: Ésa es una cúpula de Jerusalén, y oigo:

“En torno a Jerusalén se librarán duras batallas”.
De pronto veo claramente El Cairo y advierto una extraña sensación. Luego veo toda clase de pueblos orientales: persas, árabes, etc. La Señora dice:

“Será como si el mundo se rasgara en dos partes”.
Veo ahora el mundo entero ante mí, y veo que se forma una enorme grieta; una hendidura que va zigzagueando y atraviesa todo el mundo, por encima del cual veo nubarrones. Oigo decir a la Señora:

“Vendrá mucho sufrimiento y miseria”.
Entonces veo diferentes poblados orientales con techos blancos.

La Cruz

Siento algo pesado en mi mano y, mientras me miro la mano, aparece en ella una Cruz. Tengo que ponerla en el suelo. La Cruz es pesada y oscila por todas partes, de izquierda a derecha, de atrás a adelante. Por un momento parece como si se cayera hacia delante, pero después se endereza otra vez y es como si ahora fuera más ligera y bien plantada en el suelo.
Ahora tengo que mirar por tierra y veo huesos y cascos que yacen bajo la Cruz. Después aparece una gran llave en mi mano. Inmediatamente la dejo caer y cae entre los huesos y los cascos. Entonces veo filas de jóvenes que desfilan delante de mí. Son soldados. Oigo esa voz que dice:
“¡Ayudar a nuestros jóvenes con asistencia espiritual!”.
Entonces veo tumbas blancas; todas con pequeñas cruces blancas.

Me da un dolor en la mano y veo América y Europa, una al lado de la otra. Después veo escrito: “Guerra económica, boicot, monedas, calamidades”.

El reloj solar ya ha dado la vuelta

A continuación veo diferentes figuras que se entrecruzan rápidamente unas con otras. Lo primero que logro distinguir son antorchas que despiden luz en tres direcciones: hacia el oeste, hacia el norte y hacia el este. Luego veo cruzarse rayas azules y blancas, y luego estrellas. Después veo la hoz y el martillo, pero el martillo se separa de la hoz y ahora todo va dando vueltas por los aires. A continuación veo una media luna y un sol. También estas insignias pasan a través de los símbolos anteriores. Por último llega una especie de cabra montesa, con grandes cuernos inclinados hacia atrás. Parece un antílope africano, que da saltos grandísimos por encima de todo ello. Mientras todo va volando como en un tornado, por la izquierda aparece un círculo, dentro del cual gira el globo de la Tierra. Después de esto, veo de repente un gran reloj solar. Oigo a la Señora decir:
“El reloj solar ya ha dado la vuelta”.

Inventos infernales

Entonces se me presenta una imagen extraña. Tengo que mirar el cielo; parece que dispararan algo en el aire. Algo pasa volando frente a mí, tan rápido, que casi no puedo verlo. Tiene forma de cigarro o de torpedo, y es de color aluminio. De pronto, veo que algo estalla en la parte posterior.
Con la mano percibo diferentes sensaciones terribles. Primero, una completa insensibilidad. Estoy viva, pero no vivo. A continuación veo imágenes espantosas de personas frente a mí. Veo caras, caras hinchadas, llenas de úlceras, como una especie de lepra. Luego siento enfermedades terribles y mortales: cólera, lepra; todo lo que esa gente tiene que sufrir.
Entonces eso desaparece y veo cositas negras flotando a mi alrededor. Intento saber qué es, pero no lo logro; parece como polvo muy fino. No puedo distinguir con mis ojos lo que es. Es como si tuviera que mirar a través de algo, y allá abajo veo magníficos campos blancos y sobre ellos veo esas cositas negras, pero ahora agrandadas y como si tuvieran vida. No sé cómo explicarlo. Pregunto a la Señora: “¿Esos son bacilos?” Ella responde muy seria:
“Es algo infernal”.
Entonces siento que se me hincha la cara y todo el cuerpo. Siento que tengo la cara muy hinchada y toda rígida. No puedo moverme. Oigo decir a la Señora:

“Y eso lo están inventando,”
—y luego en voz muy baja:

“Ese ruso, pero también los otros”.
Después dice con fuerza:

“Pueblos, ¡están avisados!”.
Y la Señora se va.

________________________

[1] Iesus Hominum Salvator (en latín): Jesús, Salvador de los hombres.
[2] Es la primera vez que la Señora habla de “mensaje”.

Fuente: http://www.de-vrouwe.info/es/1945-1959/113-botschaft-1947

Mensajes de Ida Peerdeman publicados en este blog:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/ida-peerdeman/

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