“Cuando alguien hace adoración reparadora o hace visita al Santísimo, mientras eso dure en su parroquia, Satanás pierde su dominio sobre las almas.”

Del Diario Espiritual Llama de Amor del Inmaculado Corazón de María (1961-1981) (Con Aprobación Eclesiástica)
De: Isabel Kindelmann (1913-1985) – Budapest, Hungría

EL EFECTO DE LA ORACIÓN REPARADORA
6-7 de Noviembre de 1962

Estaba arrodillada, en silencio, sin pronunciar palabra. Él no cesaba de encomiarme. Entre tanto, el demonio procuró torturarme, pero para mi gran asombro, su presencia suscitó en mí una sensación especial, pero no de temor. No pudo causarme daño, pero llamó sobre sí la atención. Me empeñaba en atender las Palabras del Señor. El diablo, mientras se debatía impotente, dijo:

Satanás:
“Ahora será fácil para ti, ¡te has escabullido de entre mis garras!”

Me quedé estupefacta y no entendí que sería esto. Nunca me ha pasado hasta ahora que estuviera arrodillada silenciosamente durante horas, cavilando dentro de mí, porque estaría tan exasperado el demonio…

Mientras estaba así arrodillada, percibí la Voz de la Santísima Virgen en mi alma:

Santísima Virgen.-
“Tú eres la primera, hijita Mía, a quien inundo con el efecto de Mi Llama de Amor llena de Gracias, y junto contigo a todas las almas. Cuando alguien hace adoración reparadora o hace visita al Santísimo, mientras eso dure en su parroquia, Satanás pierde su dominio sobre las almas. Como ciego, deja de reinar sobre las almas.”

¿Cómo puedo describir la miseria que sentí en el alma, cuando la Santísima Virgen me comunicó estas cosas?

Durante mi meditación escuché:

Santísima Virgen.-
“Tu aceptación de los sacrificios y tu fidelidad, hijita Mía, Me estimulan a que en mayor medida todavía derrame sobre ustedes el efecto de Mi Llama de Amor y en primer lugar y en la mayor medida sobre ti, porque tú eres la primera quien la recibe.”

Después de esto, la Santísima Virgen, me preparó para pasar mayores sufrimientos todavía, pero esto no causó en mí ahora ningún temor, porque poseer la Llama de Amor de la Santísima Virgen y saber con qué grande fuerza me reviste, me dio fuerza y consolación casi sobrehumana.

YO ESTOY JUNTO A TI COMO EL MAESTRO. SÉ TÚ MI PEQUEÑO GIRASOL
10 de Noviembre de 1962

Hoy el amable Salvador me habló largamente. Me dijo lo muchísimo que Le agrada el alma pequeñita que en su impotencia se abandona en Él.

Jesucristo.-
“De nuevo voy a referirme a algo de tu vida pasada. Recuerda cuando todavía trabajabas en una fábrica y junto a tu trabajo, que hacías con gran fidelidad y responsabilidad, seguías un curso sobre control de calidad. Estudiabas muy cansada, y sabías y sentías que no ibas a aprobar el examen. Como madre de familia con seis hijos, cargada de miles de preocupaciones y cansancios, trabajabas y estudiabas haciendo esfuerzos enormes. ¡Verdad que te sorprendiste al resultar tú la mejor estudiante! Entonces no pensabas en Mí, pero ya Mi Mano estaba allí.

Y cuando recibías el abundante material que te pasaban los trabajadores que accionaban las máquinas automáticas de cuatro carretes, material que la máquina producía en pocos minutos, cómo tenías que estar atenta para que no hubiera ningún desecho. El maestro de máquinas que súper vigilaba continuamente el buen funcionamiento de las mismas, estaba ahí dispuesto a pararlas enseguida, porque no consentía ni una centésima de milímetro de error.

Te recuerdo estas cosas para que veas que no con tu saber, sino con tu aplicación y con tu trabajo hecho a conciencia lograste tener éxito. Yo estoy junto a ti. Como el maestro de máquinas, allí Me paseo, allí ando en tu cercanía para que no se produzca ningún desecho. Ni siquiera un error de una centésima de milímetro es admisible. Ya te dije, ni siquiera un pelo debe separarnos.”

Luego enfocó mi pensamiento sobre otros lugares de trabajo:

Jesucristo.-
“Cuando tenías que realizar las mediciones de endurecimiento, con qué circunspección debías hacer tu trabajo. Aquel material que resultó más duro de lo permitido, lo tenías que poner aparte. Lo regresaron al horno y la fundieron de nuevo. Yo también, hijita Mía, cuántas veces debo refundir las almas duras en el horno de Mi Amor. No quiero que sean unos desechos. Soporta, hijita Mía, que a ti también tantas veces te funda de nuevo con la Llama de Mi Amor. Lo hago para que correspondas a las exigencias de Mi Corazón, porque la elaboración posterior sólo así será posible.”

En una ocasión el Señor Jesús me dijo:

Jesucristo.-
“Mira en las tierras laborales el gran peral que extiende sus ramas y ofrece sombra y fruto exquisito a la pobre gente cansada. Tú ya no puedes convertirte en un árbol tan grande. ¿Sabes qué? Sé tú Mi pequeño girasol y dirige hacia Mí tus semillas oleosas que maduran a los rayos del Divino Sol. ¿Quieres que tus semillas oleosas estén cada vez más cargadas? Acepta todo sacrificio que te ofrezco, porque tus semillas oleosas sólo así podrán ser útiles. ¿Quieres que exprima tus semillas oleosas? Si lo quieres, esto también sólo por medio de sacrificios podremos conseguir.

Esas gotas de aceite exprimidas por los sufrimientos, caerán en las lámparas vacías de las almas y el fuego prenderá en ellas por la Llama de Amor de Mi Madre, y a Su Luz, encontrarán el camino que conduce hasta Mí. Esta gota de aceite que he exprimido por medio de tus sufrimientos, unida a Mis Méritos, va a caer también en aquellas almas que carecen todavía de lámpara. Ellas, maravilladas, buscarán la causa de ello y encontrarán el camino que conduce a la salvación.”

(Observación: Estos son los paganos que no poseen todavía la luminosa lámpara de la verdadera fe).

LA GRACIA GRANDE DE LA SANTA PUREZA
17 de Noviembre de 1962

Esta madrugada me desperté al oír decir a mi Ángel de la guarda. “Con gran admiración te miran los Ángeles y los Santos.” Me pidió que aumentara en mí con todas mis fuerzas la profunda pleitesía y adoración hacia la Santa Majestad Divina porque: “Estas grandes Gracias casi sin parangón, sólo a muy pocos le has tocado en suerte.” Al oír Sus palabras que me amonestaban, la miseria de mis pecados pesaba sobre mí. Me sentí tan indigna de la abundancia de Gracias que el efecto de Gracia de la Llama de Amor de la Santísima Virgen derrama sobre mí…

Este día, la Santísima Virgen, conversó largamente conmigo. No puedo describir todo, solamente aquello que ocurrió en las horas de la mañana. Mi miseria indeciblemente grande deprimía mi alma. Ahora, al oír las Palabras de la Santísima Virgen, las atendía con mayor reverencia de como lo hacía hasta ahora. Sentí que Ella también me iba a comunicar ahora cosas extraordinarias…

Durante la Santa Misa, la Santísima Virgen infundió en la conciencia de mi alma qué es lo que ahora siento y que ha hecho que mi alma esté tan liviana y elevada a un estado tan sublime.

Santísima Virgen.-
“Esta Gracia grande, hijita Mía, es la Santa Pureza.”

A Sus Palabras me estremecí profundamente. Después de breve y silenciosa espera, la Santísima Virgen así seguía:

Santísima Virgen.-
“Ahora has sido purificada de toda mancha que era huella del pecado contra la pureza. De hoy en adelante dondequiera que te presentes, se concederá a muchos que perciban la particular pureza de tu alma, que el efecto de Gracia de Mi Llama de Amor derramó sobre ti y derramará sobre todos los que van a creer y confiar en Mí.”

TE VOY A CONTAR CONFIADAMENTE POR QUÉ  TE ESCOGÍ PRECISAMENTE A TI…
19 de Noviembre de 1962

La Santísima Virgen:

Santísima Virgen.-
“En tus largas luchas, he aquí que ahora te voy a contar confiadamente por qué te escogí precisamente a ti para entregarte como a la primera, la Llama de Amor. Verdad que tú misma reconociste que no eres digna de ella. Es la pura verdad. Hay almas mucho más dignas que tú. Pero las Gracias recibidas con que te he colmado y los sufrimientos que sobrellevas con tanta fidelidad, han hecho que fueras tú la escogida. Yo veo tu empeño de ser perseverante y con mucha anticipación te premio por ello. Y para que no te amargues, voy a mencionar un detalle pequeñito que te sirve de mérito y a Mí también Me agrada mucho. Muchas personas te conocen desde hace años aquí donde tienes tu casa: tú has luchado tu gran batalla delante de los hombres. Hay muchos que te admiran y aún tus mismos enemigos hablan con respeto de ti.

A Mí también Me gusta escuchar esto. A una Madre le gusta que reconozcan que un hijo Suyo es bueno. Y tú eres doblemente Mi hija…

Yo sé, Mi hijita carmelita, que estás protestando. Para hacerlo, tienes bastantes motivos. Me alegro también porque no eres presumida. Es por eso que Me incliné a ti. Yo, la Madre de la Misericordia, la más excelente de Mis Gracias la confié a ti: entregar Mi Llama de Amor a los demás. ¿Por qué precisamente a ti? Te lo digo. Mira, hija, tú también eres madre de una familia numerosa. Conoces todas las penas y problemas de una familia a través de tus hijos. Sé que muchas veces, poco te faltaba para que te cayeras bajo la cruz de duras pruebas. Has tenido y tienes muchos dolores a causa de tus hijos. Soportar todo esto es meritorio para ti y para cualquier madre de familia.

Las experiencias, que por disposición Divina te tocó vivir, no han pasado en vano. Las he tenido en cuenta Yo también. Sé que tú Me comprendes y por eso he compartido contigo lo que siente Mi Corazón Maternal. Como el tuyo, así es Mi dolor también.

Hay muchas familias en Mi país como la tuya: muy frías. A éstas y a las demás quiero llenarlas de calor con la Llama de Amor de Mi Corazón. Veo que tú lo comprendes mucho porque vives tú también la misma realidad. Por eso sientes Conmigo, te angustias Conmigo. Ves, por esto te entregué a ti como a la primera la abundancia de Mis Gracias. Solamente una madre es capaz de compartir verdaderamente Conmigo Mis dolores. Yo ciertamente soy Madre Dolorosa, ¡sufro tanto a causa de las almas que se pierden! Tengo dolores que Me torturan, cuando miro el sufrimiento de Mi Santo Hijo. No te ahorres ninguna fatiga, sé tú Mi eterna compañera para ayudarme a llevar Mis sufrimientos. Esto es lo que te pido a ti.”

VEJACIONES DEL MALIGNO POR ENTREGAR LA LLAMA DE AMOR
22 de Noviembre de 1962

Entregué la Llama de Amor de la Santísima Virgen al Padre D. Pensaba que ahora por fin encontraría un poco de alivio en mi alma. Y ahora comenzó el espantoso dolor de mis sufrimientos. El maligno comenzó a vejarme horriblemente. Algo así no me había acontecido todavía…

Subí al santuario de Mariaremete… Aquí se me hacía fácil sumergirme en Su Llama de Amor. Entre tanto, la Santísima Virgen me dijo:

Santísima Virgen.-
“Tu anhelo es grande, pero recuerda lo que te dije: Tenemos que buscar hospedaje para Mi Llama de Amor. ¡Pongámonos en marcha!”

Mi corazón se encogió. Los sufrimientos y humillaciones que tengo que pasar al entregar la Llama de Amor, significan cada vez una nueva, grande lucha para mí. Con la cabeza inclinada, atendí silenciosamente a la Santísima Virgen y Ella me dijo a quién tengo que ir:

Santísima Virgen.-
“¡Ahora aquí en el Santuario vas a entregarla!”

Dirigida por la Santísima Virgen pasé al otro lado. Primero me confesé con el Padre que allí estaba confesando y sólo después le dije por qué había tenido que venir a donde él. El corazón me latía en la garganta. Este Sacerdote era completamente desconocido para mí. Cuando apenas estaba a la mitad, me preguntó por qué tenía que contarle esto y por qué estaba yo tan inquieta. Me reprendió también porque hubiera podido contárselo esto en cinco minutos. Luego me apuraba continuamente. Lastimosamente me cuesta respirar y esto hacía que me demorara más todavía en el hablar… No quiero detallar más el tormento atroz, la humillación y la vergüenza que viví… Luego comenzó a hablar de las virtudes cardinales y destacó la prudencia como la más importante de ellas.

Citó las palabras de San Pablo: “Examinen a los espíritus…” Después de larga conversación, por fin, quedamos en que el próximo domingo le llevaría las comunicaciones de la Santísima Virgen. Él, en tono indiferente, acotó: “Si usted lo quiere, tráigamelo. Lo leeré, pero esto todavía no significa nada.” Como último, me pidió que orara al Espíritu de Amor. Yo también le pedí que orara por mí y me bendijera de nuevo.

Cuando salí del confesionario pensé otra vez lo que oí y pedí a Dios Espíritu Santo que encendiera la Luz en las almas de quienes ya saben algo de la Llama de Amor y que penetre a su interior la efusión de Gracias de la Llama de Amor de la Santísima Virgen. Luego pensé en las virtudes cardinales. ¿Sería la prudencia una de las virtudes más importantes? Mi adorado Jesús, yo frecuento Tu escuela y si algo no sé, es cosa Tuya si debiera saberlo o no. Para entregar la Llama de Amor no se necesitan las virtudes cardinales porque entonces Tú me hubieras instruida acerca de ellas. Y con esto me tranquilicé…

El maligno irrumpía en mí cada vez con mayor fuerza. Durante semanas me ha torturado el pensamiento de que todo procede de mí misma y que en vano estoy tratando de engañarme, es vanidad todo lo que hago, estoy llena de soberbia y de autosuficiencia. ¿Por mi soberbia será que me iré a condenar? ¿La prudencia estará en renunciar a ocuparme de este asunto? Te fijas, aquel a quien te enviaron se contentó con decirte que ya lo leerá, pero que eso significará nada con respecto al asunto. Este pensamiento me presiona a reconocer delante del Padre mi equivocación, a volver a donde él y donde la Hermana asignada para acompañarme, para confesar ante ellos humildemente que todo es mentira brotada de mi soberbia con que les quería engañar. Si hago esto, recobraría la paz mi alma y podré pararme pura y sincera delante de mí misma…

Había llegado el momento de ir a comulgar y yo todavía estaba luchando dentro de mí: si me atreviera a recibir al Señor… Mi pena era tan grande que temblando en el alma dije: Yo no quiero ofenderte, mi adorado Jesús. ¿Cómo entonces que he caído en este gran pecado? Y si no lo quiero, ¿cómo entonces es que haya podido cometer pecado? La respuesta del catecismo de mi infancia vino a mi memoria. Uno comete pecados si sabiendo y queriendo desobedece al Mandamiento de Dios. En un instante me examiné la conciencia: yo no quiero el pecado, por tanto, no he pecado. Mi mente me lo dictaba así, pero algo me retenía para ponerme en marcha e ir al Altar del Señor. Era desesperante esta lucha. Señor mío, sé misericordioso conmigo.

Me arrodillé entre los que iban a comulgar. Cuando me tocó el turno, el Sacerdote se quedó parado delante de mí, y yo, con los labios abiertos, temblando esperaba al dulce Salvador. Pensaba que quizá me consideraba indigna de darme la comunión, cuando sólo trataba de separar las hostias pegadas. Cuando el Sacerdote puso la Sagrada Hostia en mis labios, recibí no una sino dos. Y al ponerlas sobre mi lengua, rozó mis dientes y al tocarlas se separaron y me parecían como dos alas y que el Señor vino como volando a mi alma. Esto trajo un alivio sin límites a mi alma. Rompí en llanto: ¡Qué bueno que hayas venido! Sus propias palabras le dirigí a Él. ¿Verdad que Tú no me desprecias? Precisamente porque soy pecadora, duplica en mí Tu fuerza. ¡Qué bondad, qué compasión sin límites para el pecador que se arrepiente! Durante largo tiempo le daba las gracias por Su infinita Misericordia.

Después entré todavía en otra capilla donde se celebraba una misa tardía. Allí continué mi acción de gracias, reflexionando largamente sobre mi miseria y mi condición pecadora. La idea de que yo hubiera inventado la Llama de Amor de la Santísima Virgen, de ninguna manera me parecía clara.

He pensado: Yo me entregué enteramente a Ti, mi adorado Jesús, hace mucho que renuncié a mí misma, a mi voluntad… Luego no hay nada en mí que procede de mí. Una y otra vez me entrego a Ti. ¡Acéptame, Te lo suplico!…

Ahora el Señor Jesús, no habló sino inundó mi alma con el sentimiento sublime de Su Presencia, e infundió sin palabras en la conciencia de mi mente la sensación de tranquilidad: hace mucho tiempo ya que me entregué a Él plenamente, debo tranquilizarme. Nada procede de mí misma. A través de la tranquila infusión de Gracia me permitió sentir claramente por qué fueron las grandes perturbaciones y sufrimientos.

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Fuente: http://www.salvemaria.ca/index-es.html 

Mensajes del Diario Espiritual Llama de Amor publicados en este sitio:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/isabel-kindelmann/

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