OH, LAS FAMILIAS DESTROZADAS… REPARA Y SUFRE POR ELLAS

Del Diario Espiritual Llama de Amor del Inmaculado Corazón de María (1961-1981) (Con Aprobación Eclesiástica)
De: Isabel Kindelmann (1913-1985) – Budapest, Hungría

MENSAJE DEL SEÑOR JESÚS A LOS RELIGIOSOS
Y RELIGIOSAS DISPERSOS
11 de Octubre de 1962

El Señor Jesús:

Jesucristo.-
“Quisiera, Mi pequeña carmelita, que lo que ahora te digo lo escribieras y lo hicieras llegar a cuantos tienen gran necesidad de orientarse con respecto a su vocación.

La situación actual en que no se les permite desarrollar libremente una actividad apostólica y que para ellos es causa de tantos sufrimientos, ofrézcanlo en reparación y para beneficio de las almas. Y todos aquellos que de alguna forma Consagraron sus vidas a Mí, y ahora por la situación actual no pueden realizar actividad externa, láncense a una vida espiritual profunda que producirá frutos admirables para ellos y para las almas.

¡Yo cuento, hoy también, con su amor! ¡Lo anhelo tanto! ¡Ojalá atendieran y escucharan los suspiros que envío hacia ellos! ¡Ayúdenme a cargar con Mi Cruz, es tan pesada! ¡No Me dejen solo! Si les llamé es porque tengo necesidad de ustedes. Más aún, ha llegado el tiempo y la oportunidad para que ustedes den testimonio a favor Mío. ¡No sean comodones! ¡Mírenme a Mí, miren la Cruz! ¿Qué comodidad Me permití Yo? ¿Esto no les conmueve a ustedes? ¿O se han acostumbrado tanto a Mi Bondad que ya no le tienen ninguna estima? Oh, ustedes, tibios, ¿qué les podría impresionar, si pasan insensibles junto a Mi inconmensurable Sufrimiento? Ustedes también, a quienes he criado al calor de Mi Corazón, y a pesar de tanta infidelidad de su parte, les llamo con amor.

Vengan con más confianza, ¡Yo les redimí de la muerte eterna! ¿Oh, ya no quieren vivir Conmigo? ¿Se contentan con las cosas pasajeras de la Tierra? ¡Oh, dense cuenta de la pena de Mi Corazón que anhela por ustedes! Ustedes tienen libre voluntad y Yo quisiera que vinieran a Mí guiados por su propia libertad.

¡Escribe, Mi pequeña hija carmelita, escribe Mi suspiro quejoso! Tal vez, al leerlo, se quebrarán los corazones duros. Y si sólo fueran unos pocos, tú habrías hecho un buen trabajo. ¡Nuestros labios suplican juntos al Eterno Padre!”

LAS ÁNIMAS SUFRIENTES TAMBIÉN DEBEN SENTIR EL EFECTO
DE GRACIAS DE LA LLAMA DE AMOR DE MI CORAZÓN MATERNAL
13 de Octubre de 1962

Desde hace meses me habla el Señor Jesús. No lo escribí, no siempre tengo modo de hacerlo. Hoy también me encontraba en la soledad silenciosa del templo. Oraba por los sacerdotes moribundos. El Señor Jesús conmovido me susurró al oído:

Jesucristo.-
¡Qué nuestras manos recojan juntas!

MES DE NOVIEMBRE, MES DE EFECTO DE GRACIA

Pedí también la efusión de Gracias de la Llama de Amor de la Santísima Virgen para las almas en pena, cuando el Señor Jesús me permitió sentir que en ese momento un alma acababa de liberarse del Purgatorio. Sentí en mi alma un alivio indescriptible. En ese momento, por pura Gracia de Dios, mi alma se sumergió en la felicidad inconmensurable del alma que llega a la Presencia de Dios. Luego recé con todo el recogimiento de mi alma por los Sacerdotes moribundos. Entre tanto, un sentimiento muy angustioso inundaba todo mi interior. Son sufrimientos que da el Señor para que pueda recoger con Él. Durante mi profundo recogimiento un suspiro fino como un hálito de la Santísima Virgen, sorprendió mi alma:

Santísima Virgen.-
“Tu compasión por las pobres ánimas, hijita Mía, ha conmovido tanto Mi Corazón Maternal, te concedo la gracia que pediste. Si en cualquier momento, haciendo referencia a Mi Llama de Amor, rezaran ustedes en Mi honor tres Aves Marías, cada vez un alma se librará del Purgatorio. En el mes de los difuntos (en Noviembre), al rezo de cada Ave María, 10 almas se librarán del Purgatorio. Las ánimas sufrientes deben sentir ellas también el efecto de Gracia de la Llama de Amor de Mi Corazón maternal.”

NOTA DEL EDITOR:
Que Dios tiene derecho a expresar también en números las condiciones en que quiere dar Su Gracia, nos lo prueba la Sagrada Escritura.

El caso de Naamán, el Sirio (2 Reyes 5, 1-14) donde, de forma inequívoca, la condición de su sanación está expresada en números, aunque su realización no dependió del número. ¿Por qué precisamente el sumergirse 7 veces en las aguas turbias del Jordán fue la condición dada por el profeta Eliseo para que el Naamán alcanzara la curación?

¿No hubiera sido suficiente 5 o acaso 3 veces? ¡O quizá hubiera sido suficiente una sola inmersión! No fue el sumergirse 7 veces lo que le consiguió la curación sino la obediencia de su fe humilde con que, a pedido de sus siervos, venció su resistencia y se sometió al deseo del Profeta.

Es muy cierto que los números tienen frecuentemente otra significación en el plano sobrenatural que la que les atribuimos aquí en la Tierra. La razón es que nosotros caemos frecuentemente en el error de trasladar nuestro modo de pensar tan mercantilista al orden de la vida sobrenatural, cuando el Cielo tiene otro propósito muy distinto con los números.

La esencia y el sentido más profundo de esta ‘matemática celestial’, no es el número ni el rendimiento, sino el Amor. Significa que debe arder en nosotros continuamente el deseo de salvar las ánimas que están penando. ¡Cuántos pensamientos inútiles, cuántas preocupaciones superfluas que giran alrededor de nuestro propio yo, nos llenan durante un solo día! ¡Cuántas idas y venidas hacemos mecánicamente en un único día! ¡Qué medio tan eficiente podría ser para educarnos a nosotros mismos si con un pensamiento de amor acudiéramos en ayuda de un alma que está sufriendo! Ellas nos lo van a agradecer mucho y en su estado de bienaventurados nos ayudarán en nuestro trabajo para salvar las almas. De nuestra parte, esta compasión nos sirve de mérito y la Santísima Virgen la vierte en bien de las ánimas.

Si la Santísima Virgen se expresa en números, lo hace únicamente para de este modo acomodarse a nuestra débil manera de comprender las ideas, a fin de estimularnos, en fervorizarnos, como si dijera: Miren, aunque la contribución de ustedes sea tan insignificante, alcanza que un alma en pena ¡pueda ver a Dios cara a cara!

(La anotación correspondiente al 17 de Julio de 1964 de este Diario confirma esta interpretación.- EL EDITOR).

Y EL VERBO SE HIZO CARNE…
15 de Octubre de 1962.

El Señor Jesús con tanta tristeza, con Palabras casi suplicantes se dirigió a mí:

Jesucristo.-
“Ven, hijita Mía, inclina tu cabeza hacia Mí y hablemos acerca de lo que te es difícil. ¿Serán los muchos sacrificios que haces por Mí?

Mencionó uno por uno todas las dificultades con que estoy luchando y me preguntó:

Jesucristo.-
“¿Quieres renunciar a ellos? Las tentaciones por las cuales tanto sufres, no te alejen de Mí. Sufrimos juntos. A Mí también Me tentó Satanás, tú tampoco puedes ser más que tu Maestro. En tu vida no hay todavía un trabajo acabado.”

Sus Palabras penetraron profundamente en mi alma y prometió darme fuerza especial para todo esto. Que yo siga esforzándome…

Jesucristo.-
“Lo principal es luchar continuamente…”

Todavía me habló de muchas cosas más, pero no puedo escribirlas todas. Al oír tanta bondad, mi corazón se conmovió y le hablé al Señor Jesús: Tú sabes, mi adorado Jesús, que el alma está dispuesta pero la carne es débil. Él entonces llenó mi alma con la fuerza de Su Gracia… como los humanos solemos hablar entre nosotros, así Él me habló:

Jesucristo.-
“Ves, ¡así es Mi Riqueza! Tengo necesidad de ti y ¡cómo te enriquezco a ti! Ahora, pues, nuestras manos recojan unidas ya que nuestros pensamientos son idénticos y nuestro interior siente lo mismo.

Ves, ¡qué íntima es esta oración nuestra! Cuando sean muchos, hijita Mía, aquellos con quienes pueda conversar así, Mis Palabras quejosas serán menos frecuentes. Te ruego, aprovecha toda oportunidad y pide a Nuestro Padre Celestial, que sean los más numerosos los que Me comprendan. Yo sé que para muchos esto no es fácil, pero solamente sentirán la dificultad hasta que no lleguen enteramente a Mi cercanía. Una vez que estén ustedes junto a Mí, allí ya todo será fácil, porque el amor hará liviana la aceptación de sacrificios.”

Una vez inundó mi alma con Su Divino Esplendor. Dijo muchas cosas pero no soy capaz de escribir nada de ello. O tan sólo esto:

Jesucristo.-
“Y el Verbo se hizo Carne. Penetra y vive este Misterio sublime que significa la Redención del mundo.”

Lo que he meditado sobre estas Palabras, no soy capaz de expresarlo. Durante meses he meditado únicamente sobre esto, como de un Milagro inagotable.

OH, LAS FAMILIAS DESTROZADAS… REPARA Y SUFRE POR ELLAS
18 de Octubre de 1962

Jesucristo.-
“¿Verdad, hijita Mía, que te mandé muchos sufrimientos en estos días pasados? Te ruego, no te hartes de estos grandes dolores. Sobrellévalos no sólo por tu familia sino por las de todo el país. Sabes, Satanás con fuerza rabiosa quiere destrozar las familias. ¡Suframos juntos! Yo sufro unido a ti y tú, unida a Mí. Te amo mucho, no te dejaré sin sufrimientos. ¡Abrázate a ti también! Ámame a Mí solo, sírveme con fidelidad y no te sorprendas, que Yo hago valer Mi Amor siempre en los sufrimientos.

Es el excesivo Amor de Mi Corazón, hijita Mía, que hace que te considere digna de sufrimiento. Sólo así puedes salvar muchas almas.

Tú también eres madre de familia, conoces muchas formas de la desintegración de las familias. Para esta intención, ¡lánzate en el horno de los sufrimientos! Oh, las familias destrozadas, cuántos pecados acarrean en contra de Mí. Repara y sufre por ellas. No desperdicies ni la más pequeña oportunidad. Que el pensamiento de nuestras mentes sea el mismo. Ve claro el valor de tus sufrimientos. Piensa qué pequeño es el número de los que recogen Conmigo. ¿Sabes por qué? Porque no hay almas que estén dispuestas a cargar los sufrimientos, especialmente las que lo hagan con perseverancia. Y sin esto, no pueden merecer que derrame sobre ellas ininterrumpidamente Mis Gracias.”

Mientras Él me conversaba de esta forma, he sacado mi modesto almuerzo. El día jueves y viernes, a petición del Señor, sólo tomo pan y agua y lo ofrezco por los doce Sacerdotes y para reparar al Señor. Entre tanto, el Señor se sentó espiritualmente junto a mí y conversaba.

Jesucristo.-
“Oh, ¡cuánto Me agrada esto a Mí! ¡Si tan pocas veces Me toca participar en un banquete tan íntimo! ¡Son pocas las almas sacrificadas que fielmente secundan Mis deseos!”

Mientras comíamos nuestro pan, llenó mi alma con el don de sentir íntimamente lo que sentía Él, e inhaló en mi alma Sus Palabras llenas de Gracia:

Jesucristo.-
“Que nuestro interior sienta lo mismo, porque entonces nuestras manos también recogerán unidas.”

Mientras así seguíamos comiendo nuestro pan y estábamos sumidos en los pensamientos uno del otro, dijo Él:

Jesucristo.-
“¿Qué no te daría Yo a ti? ¡Pide, sólo pide!

Tu pobre almuerzo lo compensaré regiamente con Mi Gracia. Ofrezco la corriente de Amor de Mi Corazón a aquellos que descubren Mi Mano que pide socorro.

(Se explayaba tanto por lo que respecta a mí).

Ahora colmo tu corazón con el sentimiento de Mi Divinidad. ¡Ojalá recojamos juntos lo más posible!”

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Fuente: http://www.salvemaria.ca/index-es.html 

Mensajes del Diario Espiritual Llama de Amor publicados en este sitio:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/isabel-kindelmann/

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