Las gotas de aceite exprimidas por tus sufrimientos caerán a la Tierra a las lámparas apagadas y se prenderán de Mi Llama de Amor.

Del Diario Espiritual Llama de Amor del Inmaculado Corazón de María (1961-1981) (Con Aprobación Eclesiástica)
De: Isabel Kindelmann (1913-1985) – Budapest, Hungría

ACUDAN AL SEÑOR, A SAN JOSÉ, PIDAN SU PATROCINIO
4 de Octubre de 1962

En este día fue otra vez la Santísima Virgen quien me habló:

Santísima Virgen.-
“Recuerda que te dije, hay que partir por el camino oscuro, lodoso, bullicioso y penoso de Belén para buscar hospedaje para Mi Llama de Amor. Tú vienes Conmigo, Mi hijita carmelita, y con San José. La Llama de Amor de Mi Corazón busca hospedaje. Toma toda la congoja y amor de Mi Corazón maternal, y con los que Yo también, humillada y en oscura inseguridad, buscaba hospedaje en compañía de San José. Ahora tú también tienes que partir por este camino silenciosamente, sin una palabra de queja o lamentación, humillada, incomprendida, exhausta. Yo sé, esto es difícil. Pero contigo está tu Redentor. A Mí también esto Me dio fuerzas. San José te acompaña. ¡Acude a Él! Él es bondadoso. ¡Pídele su eficaz Patrocinio!”

PERMANEZCAN CONTINUAMENTE EN MI OBRA SALVADORA

En cierta ocasión asistí a unas Letanías, con exposición del Santísimo. El Señor Jesús me sorprendió con Sus Palabras:

Jesucristo.-
“Hoy estás muy distraída. Apenas has dirigido hacia Mí tu alma. ¿Por qué Me dejas de lado? Cuando ¡Yo ansío tanto tus palabras y cada vibración de tu alma!”

¡Perdóname, oh mi amado Jesús! Y mientras así, con el alma arrepentida me sumergí en Él, comenzaron las Letanías. Al levantar mi mirada hacia arriba a la custodia, donde reposaba Él en Su nívea Blancura, con profunda pleitesía Le miraba. En ese momento, como que la Custodia se movió y ligeramente se volvió hacia mí.

El Amor sin límites del Señor se explayó en mi corazón. Con ojos cerrados, con profunda humildad, consciente de mi miseria, me ofrecí a Él y Le entregué toda mi debilidad porque no tenía nada más que ofrecerle. Él, conmovido, me dijo:

Jesucristo.-
“Ves, el Divino Sol se tornó hacia ti porque tú no te volvías a Él. Has dispersado tu palabra en cosas bagatelas, por eso ahora Yo Me dirijo a ti para recuperar el atraso, lo que tú omitiste hacer. Ahora, dirige tus pensamientos hacia Mí. ¡Recojamos juntos! ¡Tenemos necesidad de cada gota de aceite! Tus semillas oleaginosas sólo pueden madurar en los rayos del Divino Sol y producir fruto abundante. ¡Trata de servirme mejor todavía! No te olvides, ni un pelo debe entre-ponerse entre nosotros. Hay mucho por hacer y son pocos los obreros. Permanece continuamente en Mi obra redentora, con toda tu fuerza. No por haber llegado tarde a trabajar será tu premio menor que el de los que llegaron temprano. Pero, naturalmente, te reclamo entrega y fidelidad que deben durar hasta la muerte, porque sólo así podrás ayudar desde arriba también. Nuestras manos allí recogerán unidas.”

Al día siguiente, por la mañana en el Templo, comenzó a quejarse:

Jesucristo.-
“La aflicción de Mi Corazón es tan grande a causa de muchas almas a Mí Consagradas. Y, sin embargo, ¡cómo ando detrás de ellas! Les sigo paso a paso con Mis Gracias. A pesar de ello, no Me reconocen, ni Me preguntan a dónde voy. Veo como viven aburridos, en ociosidad indolente, buscando sólo su propia comodidad, Me han marginado de sus vidas. Se aprovechan de cada oportunidad para esconderse cobardemente, y engañándose, se comportan como si no fueran Mis obreros. Infelices de ustedes, ¿cómo van a rendir cuentas del tiempo desperdiciado?

¡No Me fuercen a levantar Mi Mano Sagrada para maldecirles! Yo mismo Soy el Amor, la Paciencia, la Bondad, la Comprensión, el Perdón, el Sacrificio, la Salvación, la Vida Eterna. Y esto, ¿no lo quieren ustedes? Mi Sagrado Cuerpo, crucificado y empapado de sangre, ¿en vano se alzó a lo alto? ¡Ustedes, ciegos y sin corazón! ¿No ven lo que hice por ustedes? ¿No se conmueve su corazón? ¿No quieren caminar Conmigo, recoger Conmigo? Sus corazones, ¿no laten al unísono Conmigo? Su interior, ¿no siente Conmigo? ¿En vano abrí Mi Corazón? ¿Dejan botada la abundancia de Mis Gracias? ¿No quieren compartir Mis sentimientos? El latir de Mi Corazón manso y bondadoso, ¿no lo quieren escuchar? ¿Prefieren que con Voz de trueno grite hacia ustedes, por qué están ahí parados sin hacer nada? ¡No se hagan los delicados y los melindrosos! A donde les puse a ustedes, allí deben estar parados, firmes y llenos de espíritu de sacrificio. Yo inventé todo para poder sufrir por ustedes y ustedes, comodones, no muestran ninguna prontitud, sólo se excusan y esto pasa toda su vida. Tomen ya sobre sí la Cruz que Yo también abracé y crucifíquense ya a sí mismos como Yo lo hice, porque de otra manera, ¡no tendrán la vida eterna!

Sé, Mi pequeño girasol, que Mis muchas quejas tú las escuchas. Al calor de tu corazón, Yo también entro en calor. ¡Me encuentro tan solo!”

QUE NUESTROS CORAZONES LATAN AL UNÍSONO

Jesucristo.-
“Que sea esta sensación sublime el premio por tu fidelidad.

¡Qué nuestro interior sienta lo mismo!

¡Qué felicidad es ésta para Mí! ¡Sumérgete en Mí, en el mar de Mis Gracias!

Te concedo esta Gracia porque tú misma Me pediste que te dejara sumergirte. ¡Pide siempre, Mi pequeña hija carmelita! Yo reparto feliz Mis tesoros que podrás cambiar en la hora de tu muerte. ¿Crees, acaso, que cuanto era tu sufrimiento, tanto será tu premio? ¡De ninguna manera! No se puede expresar con palabras humanas lo que he preparado para ustedes. Espero el momento de que tú llegues. Y te espero con un rico regalo. Me dará un vuelco el Corazón a tu llegada y muchas almas, a las cuales has ayudado a liberarse del Purgatorio por medio de tus sacrificios, te saludarán rebosantes de gozo. Como buenos amigos tuyos, esperan el encuentro contigo. Compenétrate en este gozo sin límites y no resulte para ti nada fatigante lo que tengas que hacer por Mi Obra salvadora.

¡Qué nuestras miradas se compenetren!

En Mis Ojos bañados de Lágrimas y de Sangre verás el anhelo de Mi Corazón por las almas. ¡Recoge Conmigo, hijita Mía! Fui Yo quien injertó en tu corazón el deseo de las almas y lo aumentaré sin cesar. Pero, ¡aprovecha tú también toda oportunidad!”

SEAN LUZ PARA MI SANTA IGLESIA
5 de Octubre de 1962 Primer Viernes

Jesucristo.-
“Mi Corazón, hijita Mía, espera hoy con alegría a todas las almas. Derramo sobre ustedes Mis Gracias extraordinarias. Aprovechen esta oportunidad en que tanta riqueza reparto para ustedes.

Seas tú, hijita Mía, la ventana de Mi Santa Iglesia que Mi Divina Gracia hace límpidamente resplandeciente y luminosa. Para que esto sea realidad, deberás trabajar continuamente, para que el Divino Sol pueda brillar a través de ti sobre todos aquellos que en Mi Santa Iglesia están cerca de tu alma. Tu ventana recibe el brillo de Mi Esplendor y trasmite Su Luz. Los que están cerca de ti sientan que el Divino Sol brilla sobre ellos a través de ti. Esto también va a hacer más abundante el fruto de Mi obra salvadora en las almas.”

Estas cosas me las dijo el Señor Jesús después de la Sagrada Comunión. Al mismo tiempo, la Virgen Santísima también comenzó a hablarme con maternal bondad:

Santísima Virgen.-
“Te uno firmemente a Mí, hijita Mía. La Llama de Amor de Mi Corazón que te he confiado sobre ti como primera, proyectará Sus abundantes Rayos de Gracia y lo seguirá haciendo también en el Cielo. Tus gotas de aceite que reúnes tan afanosamente, las bendigo con Mi Mano maternal. Y a tu llegada te esperaré con maternal amor. Las gotas de aceite exprimidas por tus sufrimientos caerán a la Tierra a las lámparas apagadas o apenas parpadeantes de alma y se prenderán de Mi Llama de Amor. Tú, por lo tanto, tendrás que tener tu sitio junto a Mí hasta el fin del mundo.”

PIDE PARA QUE HAYA MUCHOS Y VERDADEROS GUÍAS
ESPIRITUALES Y CONFESORES DE VIDA SANTA
6 de Octubre de 1962

Al comulgar, de nuevo la falta de un guía espiritual pesaba sobre mi alma. El Señor Jesús con amor me amonestó:

Jesucristo.-
“Ten paciencia y sea claro ante ti el valor de tus sufrimientos. Te digo por qué te dejo sin guía espiritual.

Ofrece este sufrimiento para que haya muchos y verdaderos guías espirituales. Te permito experimentar a ti también qué sentimiento doloroso es esto para muchos. Pide abundantes Gracias para que haya muchos confesores de vida santa. Cuántas almas llegarían a Mi cercanía, si los directores espirituales con más comprensión y paciencia sacrificante guiaran a las almas. Esto también sea parte de tu trabajo misionero. Haz muchos sacrificios por ello. ¡Qué nuestras manos recojan unidas!”

(Y Su Voz era amablemente suplicante).

GRACIAS QUE RECIBE UNA MADRE PARA SUS HIJOS
POR LA LLAMA DE AMOR
9 de Octubre de 1962

Hoy, al estar donde el amable Salvador, infundió en mi alma la alegría de Su Corazón:

Jesucristo.-
“¡Qué bueno que hayas venido! ¡Tanto te esperaba! Te dije ya otras veces, sumérgete en Mí como la gota de agua en el vino. Yo Soy el Vino, tú el agua. Si te unes tanto a Mí, te quedas casi anonadada, sólo Yo reino en ti. Mi Cuerpo y Mi Sangre dan fuerza y vida a ustedes.

¡Qué felicidad será si cada vez más se valen de Mi fuerza vivificadora! ¡Recoge Conmigo!”

Con tristeza me quejaba al Señor Jesús, que el maligno busca de nuevo hacer perder la paz de nuestra familia. ¡Danos la Paz! Le pedí Su Gracia abundante para que mis hijos también todos vivan en gracia de Dios. Entonces me permitió oír Su Voz amable, consoladora:

Jesucristo.-
“Cuando ya estés en Cielo y contemples desde ahí la muerte de un hijo tuyo, estarás junto a su lecho. Tu gota de aceite caerá en su lámpara vacía y la Llama de Amor de la Virgen Santísima prenderá. Esta gran efusión de Gracias salvará sus almas de la condenación. Ellos, entonces, sentirán tu mano maternal que les acaricia… y tú también sentirás qué gran valor poseen los muchos sufrimientos que has soportado… Ellos también sentirán tu mano que estará para socorrerles en el momento de su muerte y verán tu vida meritoria que ahora, aquí en la Tierra, no aprecian.”

ME TENTÓ SATANÁS

En otra ocasión me tentó Satanás terriblemente, apenas lograba mantener mi pensamiento en Dios. Así argüía:

“No te esfuerces ya tanto, ¡no vas a lograr nada con ello! Puedes ver, no tienes ningún protector. Sólo se debe a tu testarudez que sigues esforzándote neciamente.”

En medio de las terribles vejaciones, Le pedí al Espíritu Santo: Espíritu de Entendimiento, Espíritu de Fortaleza, Espíritu de Sabiduría, ¡desciende sobre mí y toma posesión de mí! El maligno gritó en el fondo de mi alma:

“Sólo en tu libertad está la fortaleza, la sabiduría, el entendimiento. ¿Por qué no haces uso de tus derechos humanos? No eres mala, sólo eres terriblemente terca… sé fuerte y quiere librarte de esta vanidad. Convéncete, no vas a lograr jamás tu meta, todo va ahogarse en una vergüenza sin fin… Después de tantos fracasos, ¡entra en razón! ¡Vive una vida callada, tranquila! ¿Por qué martirizarte? De todos modos, ¡no recibirás ningún premio por ello!”

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Fuente: http://www.salvemaria.ca/index-es.html 

Mensajes del Diario Espiritual Llama de Amor publicados en este sitio:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/isabel-kindelmann/

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