“Tiempo de Gracia como éste no ha habido en la Tierra desde que el Verbo se hizo Carne. El cegar a Satanás es algo que conmoverá al mundo.”

Del Diario Espiritual Llama de Amor del Inmaculado Corazón de María (1961-1981) (Con Aprobación Eclesiástica)
De: Isabel Kindelmann (1913-1985) – Budapest, Hungría

ENTREGARSE A JESÚS SIN RESERVAS POR LA SALVACIÓN DE LAS ALMAS
1ro. de Septiembre de 1962

En este estado anímico extraordinario, el Señor, día tras día me habla. Hoy también me ha dicho:

Jesucristo.-
“¿Quieres entregarte a Mí, hijita Mía, por entero y sin reservas? Yo, el Dios-Hombre, te lo pido. Tengo necesidad de ti para Mi obra salvadora. Lo que te pido ahora es ya una entrega total. Renuncia, pues, a ti misma por completo, con todas tus fuerzas y con toda tu voluntad. ¡Sólo a Mí debes servir! ¡Ya no existe para ti nadie ni nada sino sólo Yo!”

Tú me pides, mi Señor Jesús, mi Cristo adorado, que Te sirva sólo a Ti. ¿Podría yo hacer otra cosa? Me entrego totalmente y sin reservas como Tú lo pides. Mi dulce Jesús, yo vivo para Ti y muero para Ti, soy Tuya para toda la eternidad. ¿A quién podría pertenecer, quién me aceptaría con todos mis pecados, flaquezas y defectos? Con el mayor gusto, sacrifico, Señor mío, mi pequeña vida por las almas. Todo mi deseo es que se realice Tu eterno Pensamiento, la salvación de las almas… Divino Escultor, escúlpeme a Tu imagen y semejanza, para que me reconozcas en la hora de mi muerte como obra de Tus Santas Manos. ¡Oh, bendita divina Mano que esculpe y acaricia a la vez! Mi alma arde en deseos cuando pienso en Tu Palabra: que Tú necesitas mi sacrificio. ¡Qué gran distinción es ésta! ¡Te bendigo, mi amado Jesús, y Te ensalzo sin fin!

DARLO A CONOCER AL ROMANO PONTÍFICE
3 de Septiembre de 1962

Santísima Virgen.-
“Quisiera hablar contigo, Mi hijita carmelita, como una Madre habla con Su hija.

Sé que te debates en grandes preocupaciones a causa de la Llama de Amor de Mi Corazón. Me alegro que lo hayas tomado tan a pecho. ¡Escúchame! Pronto llegará el día en que se dará el primer paso oficial, que ya debería de haber ocurrido. Las muchas humillaciones que soportas por Mi Llama de Amor, los muchos sacrificios que haces, son resortes poderosos para llegar a este primer paso.

Comunica Mi deseo a tu guía espiritual, que a su vez, haga llegar Mi Causa al primer Obispo del país, y luego al Romano Pontífice, Vicario de Mi Santo Hijo en la Tierra. Tiempo de Gracia como éste no ha habido en la Tierra desde que el Verbo se hizo Carne. El cegar a Satanás es algo que conmoverá al mundo.”

EFECTO DE GRACIA SOBRE LOS MORIBUNDOS
Del 7 al 8 de Septiembre de 1962

Mientras estaba velando en oración antes del amanecer, la Virgen Santísima conversó conmigo acerca del efecto de Gracia de Su Llama de Amor.

Santísima Virgen.-
“Cuando de hoy en adelante estén ustedes en vela, tú y la persona que te fue dada como acompañante, quienes ya conocen Mi Llama de Amor, les concedo la Gracia que mientras dure su vela nocturna, la Gracia de Mi Llama de Amor actuará en los moribundos del mundo entero. Cegaré a Satanás y la Llama suave y llena de Gracia les salvará de la eterna condenación.”

Al oír decir esto a la Santísima Virgen, lo recibí con alegría. Pero más tarde una duda terrible me asaltó por su causa. ¿Habré entendido bien lo que la Santísima Virgen me dijo en la madrugada?

Es una Gracia inmensa, ¿cómo podría recibirla yo? La Gracia concedida a nosotras dos pesa con grave duda sobre mi alma: ¿No brota esto de mi soberbia? Otras veces me parece que la Santísima Virgen ni lo haya dicho siquiera. En una palabra, ni yo misma me comprendo. O estoy dudando, quizá porque mi soberbia me impide creerlo: “que no hay que creerlo todo.” El maligno me ha confundido tanto: con mis labios rezo el Rosario, pero no como acostumbro hacerlo, sino repitiendo una sola jaculatoria: ¡Creo en Ti, Virgen Santísima Milagrosa! Pero, me doy cuenta, que sólo lo digo con los labios para afuera, mientras mi corazón y mi mente rehúsan aceptarlo. Quisiera llorar por no poder creer ahora. El maligno insiste en que yo haga mía la interpretación que él da a los acontecimientos pasados y presentes. Con todas mis fuerzas resisto a sus perturbaciones. Virgen Santísima, disipa mis dudas, lo que me inquieta mucho es que mi velada nocturna sea tan meritoria. ¿Es posible y está permitido creer esto? En la oscuridad de mi alma, la Santísima Virgen ahora no me ha dado respuesta. Entonces supliqué al Señor Jesús. A lo que Él respondió:

Jesucristo.-
¡SÓLO POR MEDIO DE MI MADRE!

A estas Palabras me confundí todavía más. En vano me encadené a Sus Sagrados Pies, ahora, ¿hasta esta seguridad ha terminado para mí? En mis esfuerzos impotentes seguía suplicando: Señor mío, ¿ahora me abandonas? Y otra vez oí la misma Voz:

Jesucristo.-
“No sólo con tu boca debes aceptar el poder milagroso de la Llama de Amor de Mi Madre, sino con toda tu mente también.”

Yo misma me doy cuenta de que a pesar de todos mis esfuerzos, mi mente resiste a aceptar lo que dicen las palabras. Satanás ha enmarañado tanto la claridad de mi visión que no encuentro salida…

Quisiera saber, si rehúso aceptar con respecto a mi miserable persona este inmenso milagro, ¿pecaré contra la Santísima Virgen? ¿Qué debo hacer, mi adorado Jesús?

¡Ven y ayúdame a zafarme del maligno! Así, sin guía espiritual, pasar por estas terribles tentaciones y, ¡no tengo a quién acudir! En medio de estos tormentos pasé todo el día. Durante horas no podía hacer más que repetir: “¡CREO EN TI, SANTÍSIMA VIRGEN MILAGROSA!”

El mismo día, en las horas de la noche, me fui donde la hermana que me fue señalada como acompañante y le conté la reciente comunicación de la Santísima Virgen y mis dudas de todo el día. En la capilla, delante del Señor Jesús, estábamos conversando. Ella, al oír estas cosas, no dudó. Aceptó con fe sencilla y con santa admiración lo que le contaba. En su rostro se dibujó la sonrisa como la de una niña, característica en ella. Su fe ha disipado en mí también las dudas. Al conversar así acerca de la Gracia admirable que nos ha tocado, ella dirigiéndose hacia el Sagrario dijo hablando a la Santísima Virgen: OH, TÚ VIRGEN SANTÍSIMA DE GRAN PODER, ¡y todavía en contra Tuya quieren hacer algo los hombres! Entonces, ambas nos sumergimos en la admiración de la Llama de Amor de la Santísima Virgen y nos propusimos que nosotras dos vamos a velar para QUE EL MAYOR NÚMERO DE ALMAS SE SALVEN DE LA ETERNA CONDENACIÓN. La hermana, mi acompañante, me dio muchos buenos consejos que recibí con humilde corazón. Cuando delante del Altar del Señor nos despedimos, ella tal vez ni sospechaba qué fuerza y tranquilidad derramó por medio de ella en mí el Señor Jesús.

VIVIR EN CONTINUAS HUMILLACIONES PARA RECIBIR
LAS GRACIAS DE LA SANTÍSIMA VIRGEN
15 de Septiembre de 1962.

La Virgen Santísima durante la mañana se quejó, con dolor capaz de partir el corazón, que a causa de la incomprensión que brota de la superficialidad, cuántas almas se pierden.

Ella hace y concede todo lo que puede; sin embargo, las almas a Él Consagradas lo rechazan todo. Me pidió que aceptara los sacrificios que, por los méritos de las humillaciones, alcanzarán por fin la posibilidad de salvar las almas.

Te pido humildemente perdón, Madre mía. No quiero tambalearme, ni aún en medio de mis terribles tentaciones. Tú sabes, verdad, que no soy más que un insignificante granito de polvo. No puedo hacer nada sin Ustedes. Ella me replicó así:

Santísima Virgen.-
“Precisamente a través de tu pequeñez, incapacidad y humildad va a ponerse en marcha Mi Llama de Amor, mansamente, sin ninguna violencia. Por eso, ten cuidado y guárdate en escondida humildad. Tendrás que vivir en continuas humillaciones externas e internas, porque sólo así puedo guardarte para entregar a través de ti Mi Llama de Amor.”

En otra ocasión la Santísima Virgen volvió a dirigirme Sus bondadosas Palabras:

Santísima Virgen.-
“¡Ven Conmigo! Vamos a recorrer las calles oscuras y brumosas de Belén con Mi Llama de Amor. No temas, San José y Yo estaremos contigo y, hasta que no se unan otros a Nosotros, andaremos así los tres.”

La Santísima Virgen muchas veces me hace sentir Su dolor… Hay días cuando sufro tanto con Ella que apenas puedo caminar. Hoy mismo, durante toda la mañana, derramó en mí, en gran medida, la gracia del sufrimiento. Andaba yo con ojos llorosos y traté de evitar a todos para que no notaran mi gran aflicción. Casi no tengo otro pensamiento que el de cumplir lo que Ella me pide.

La angustia de mi alma sumida en sufrimientos y dudas es azuzada aún más por Satanás. En su odio cruel suscita terribles dudas en mí:

Satanás:
Tú eres, de todos modos, tan inútil. ¿Por qué no confían Sus asuntos a los Obispos?, ¿por qué a una criatura tan tonta como eres tú? ¡Porque ellos no creen en esta clase de cuentos! ¡Un hombre sensato ni siquiera se detiene a hablar contigo! Aquél también a quién te habían enviado, sacudía de si este asunto, con perspicacia se dio cuenta de tratarse de algo imposible, ni siquiera se entretuvo contigo. ¡No te esfuerces ya más, sé tú también sensata! De todos modos, es inútil.

Incluso en el momento sublime de la Sagrada Comunión me molestaba. Yo trataba con todas mis fuerzas de mantener al maligno lejos de mí.

SUFRE CONMIGO

Un día, al ir donde el Señor Jesús, tenía la intención de no quedarme con Él sino por poco tiempo, ya que estaba muy cansada. Recé mis oficios y quise despedirme de Él; me preguntó:

Jesucristo.-
“¿Por qué andas tan apurada? ¿Hay algo más importante para ti que Yo? O, tal vez, ¿te duelan las rodillas? Piensa en Mí, cuando Yo también caí de rodillas, pero no abandoné el Vía Crucis. ¡Quédate todavía Conmigo! No ves cuánto tiempo Me encuentro solo. ¿O ya no tienes nada que decirme? ¡Tampoco tiene esto importancia! Escucha el silencio, que nuestros corazones latan al unísono, que nuestras miradas se compenetren la una en la otra y sólo di que Me amas, que Me adoras, ¡en lugar de otros también!

Sabes que siempre tienes que recoger Conmigo. Ahora, aquí en este silencio también puedes recoger Conmigo. En la noche solitaria también, mientras estas velando. Te enseño para que aprendas la manera y cuentes a otros cómo hay que recoger almas. La voluntad del alma ya es amor. Y el amor es capaz para todo. Solamente debes querer, poniendo en tensión todas tus fuerzas.

Que nuestro pensamiento sea siempre uno: Salvar las almas de la eterna condenación. Únicamente así puedes mitigar Mi cruel dolor. Que no sea esto aburrido para ti. Te repito una y otra vez: Sufre Conmigo.”

Y durante este tiempo compartía conmigo el precioso dolor de Su Alma como prenda preciosa de Su Gracia.

En otra ocasión me habló así:

Jesucristo.-
“Sabes, ¡cómo Me duele el Alma a causa de las almas condenadas! ¡Qué nuestras manos recojan unidas!”

Señor mío, ¡tan poco es lo que yo puedo recoger!

Jesucristo.-
“¡Complétalo con tus deseos, con tus anhelos, hijita Mía, y ponte en Mí con plena confianza!”

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Fuente: http://www.salvemaria.ca/index-es.html 

Mensajes del Diario Espiritual Llama de Amor publicados en este sitio:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/isabel-kindelmann/

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