MEDITANDO LA PASIÓN DE CRISTO, PUEDE EL ALMA LIBRARSE DEL MALIGNO

Del Diario Espiritual Llama de Amor del Inmaculado Corazón de María (1961-1981) (Con Aprobación Eclesiástica)
De: Isabel Kindelmann (1913-1985) – Budapest, Hungría

25 de Agosto 1962

Un rostro apareció ante los ojos de mi alma. No sabría decir por qué motivo lo contemplaba teniendo los ojos abiertos o cerrados. Percibí que se trataba del rostro de un Sacerdote. Me puse a rebuscar en mi memoria dónde y cuándo lo habría visto, pero no logré descubrirlo. Luego, lo dejé de lado. Pasados unos días, una tarde mientras reposaba, una hija mía, en el mismo cuarto estaba ordenando los libros. De repente puso delante de mí un retrato. Lo miré: Es el rostro que vi unos días antes en mi visión espiritual. Leí el nombre debajo del retrato: Padre Biro, religioso jesuita. Nunca lo había visto, nunca lo había conocido, ni había oído nombrarlo. Sin embargo, era un alma grande. Pude constatar esto leyendo la hoja que mi hija me mostró. En ella, además de su foto, estaban sus escritos famosos. Entre ellos leí lo siguiente:

“Aunque tenga que sufrir,
hasta morirme por ello,
pero llego a ser santo,
¿qué habré perdido?”

Esto produjo en mi alma como una gran explosión. Precisamente en aquellos días el maligno me tenía asediada con muchísimas y fastidiosas tentaciones.

REPRESENTAR A LAS ALMAS DE LA COMUNIDAD PARROQUIAL
28 de Agosto de 1962

El Señor Jesús comenzó a hablar:

Jesucristo.-
“No hagas nada por tu propia voluntad. Lo que Nuestra Madre y Yo te pedimos, eso debes comunicar a tu padre espiritual. Su dirección te debe señalar siempre el camino. El resto ya le toca a él.

Tú sólo acepta con humildad todas sus palabras, porque ellas también vienen de Mí. Siga ardiendo en tu alma, con toda humildad, el deseo ferviente de participar en Mi obra salvadora. Tu premio, la felicidad eterna, no fallará. A Mí sólo debes de servirme con todas tus fuerzas.”

En una ocasión se apoderó de mí un gran anhelo. Deseaba para Él muchas, muchas almas. Mientras así le hablaba, el Señor Jesús me dijo con amabilidad:

Jesucristo.-
“Ahora ya veo, Mi pequeña hija carmelita, que debo confiarte la gran obra misionera. Llévala en tu corazón: un nuevo encargo te doy.”

Desde hoy, tú vas a representar las almas de nuestra comunidad parroquial. Es una gran tarea. Cada día rezarás las oraciones de la mañana en nombre de la comunidad parroquial también. En nombre de los padres, las madres, de la juventud, de los niños despreocupados y de los ancianos insensatos, que ni ahora piensan en el fin de su vida: pide para ellos los dones del Espíritu Santo. Cualquier abundancia de Gracias que pidas para ellos, Yo te escucharé. Pide al Padre en Mi Nombre, y encomienda a la comunidad parroquial. Pidiendo por Mis Santas Llagas, Su Misericordia. Ofréceme reparación durante el día también por las almas infieles de la parroquia. Ves… por eso también debes renunciar enteramente a ti misma. Te he escogido para que fueras la reparadora de la ciudad. ¿Sabes lo que esto significa? Una dignidad casi sacerdotal. Haz por ellas muchas comuniones espirituales. ¡De los enfermos tampoco debes olvidarte! ¡Ten cuidado para que ni una sola alma se condene!”

Pediré, mi amado Jesús, para que llegue a ellas Tu Reino. Él seguía conversando:

PERO… ANTES MADURAR DENTRO DEL SENO DE LA FAMILIA

Jesucristo.-
“Con este encargo, he colmado, hijita Mía, todos los sueños de tu infancia. Sé que siempre deseabas ir a las misiones. ¿Sabes por qué no ha sido posible hacer esto antes? Porque necesitabas madurarte primero dentro del círculo de tu familia para este gran trabajo. No te olvides: tu principal trabajo misionero seguirá siendo tu propia familia. No he podido confiarte esto antes, porque no quería que te quedaras a medio camino. Tu familia es el punto de partida de tu misión. Esta obra no está todavía terminada. ¡Preocúpate especialmente de las vocaciones sacerdotales!

Recuerda lo que te dije: Todo cuanto Me pidas, lo recibirás. ¡Ora mucho y haz mucha penitencia! ¡Éste es el objetivo de vida de una verdadera carmelita!”

Ayúdame, oh mi Señor, a que renuncie a mi propia voluntad y a Ti solo obedezca, y en todo busque Tu agrado. Que Tu claridad me ilumine y también a todos los que me has confiado.

Esta enseñanza y conversación fue muy larga, el Señor Jesús todavía no había terminado:

BUSCA Y AMA LA HUMILLACIÓN

Jesucristo.-
“Cuando llegue la noche pregúntate, hijita Mía, ¿qué has hecho por la llegada de Mi Reino? Nunca estés contenta de ti misma, porque no hay lugar para esto en la Tierra. El premio de tus fatigas no es un premio de este mundo. Ahora empéñate en trabajar lo más posible. A la humillación mírale siempre como el instrumento más grande, que asegura siempre fruto abundante para tu trabajo.

¡Busca y ama la humillación! Eso hice Yo también durante toda Mi vida. Si te es difícil, busca a Nuestra Madre, Ella es verdaderamente Maestra de esta virtud. Ella te ayudará eficazmente. Abrázate a las virtudes. Para hacerlo encontrarás en Mi Persona la fuerza poderosa. No pienses en si descansas o no. Por tus cansancios, recibirás de Mí una recompensa abundante.”

31 de Agosto de 1962

La Santísima Virgen dijo unas Palabras:

Santísima Virgen.-
“¡Hay que llevar Mi Llama de Amor al otro lado del Mar!”

No sé cómo se llevará a cabo esto, porque la Santísima Virgen no me habló más sobre este particular, pero me pidió cautela.

Nota del traductor: Saltó la chispa a América: Primero llegó a Ecuador, después se difundió en México…

MEDITANDO LA PASIÓN DE CRISTO, PUEDE EL ALMA
LIBRARSE DEL MALIGNO

Fui al templo para la adoración reparadora de tres horas. Al llegar ante el altar, el diablo comenzó a tentarme.

Comenzó con turbar mis pensamientos con sus asquerosidades… Luego, en el silencio de las Horas Santas, trataba de acercarse a mí con sus adulaciones: que si soy tan singular… que la vida que llevo no es para un ser humano, que él no me quiere hacer ningún mal, sólo quiere que yo lleve una vida normal. La gente me va a mirar como a una maniática santurrona. Que soy una tonta, porque ni mi vestido, ni mi alimentación, ni mis entretenimientos, ni mi manera de tratar a las personas, son como los de los demás.

Yo me esforzaba en sumergirme en los Padecimientos del Señor Jesús. El maligno entonces se puso muy furioso.

En su rabia impotente vociferó sus palabras, en el silencio de mi alma llena de la Presencia admirable del Señor. ¡Espero, no más! Mi corazón se estremeció: Mi adorado Jesús, ¡líbrame del maligno!

Ocurre innumerables veces que llega de improviso y me amenaza, pues sabe muy bien que es a mí a quien utilizan (Jesús y María) para cegarle y que yo me entrego a sus influencias.

Las frecuentes tentaciones mucho me agotan, tengo que soportar terribles luchas a causa de la Llama de Amor de la Virgen Santísima. Cuando me percato de ello y siento claramente que es a causa de la Llama de Amor de la Virgen Santísima que estoy sufriendo, son más ligeros. Pero el mayor grande sufrimiento es cuando mi alma se encuentra en total oscuridad y el tormento atroz de las dudas pesa sobre mí. Este sufrimiento producido por angustias internas me invade tanto, que apenas me quedan fuerzas para caminar.

El maligno, al día siguiente tampoco me dejó en paz con sus torturas. Al suplicarle al Señor que me iluminara el entendimiento para ver Su Santa Voluntad, la furia de Satanás creció en tal medida, que me horroricé. Era pleno día y su presencia terrorífica al estar yo arrodillada delante del altar, produjo en mí un temblor espantoso. Un nuevo pensamiento lanzó contra mí:

Satanás:
¿Sabes, verdad, que esto es pura imaginación tuya? Cuando una persona nunca ha sido capaz de hacer en la vida algo que valga la pena, procura llamar la atención. Mira a los grandes artistas, los sabios, las conquistas de la técnica, todo eso el hombre lo ha producido con su propia fuerza. Ves, tú eres incapaz de hacer estas cosas, eso ha provocado tus pensamientos, esas torpezas confusas.

¡Terribles tormentos estos! Tomando por intermediaria a la Elegida del Espíritu Santo, supliqué al Señor Jesús, que no me deje perecer, por más grande pecadora que sea.

Yo no quiero pecar, ¿como entonces me he envuelto en este terrible pecado? Sufrimiento cruel, cuando tengo que sufrir a causa de mi propia soberbia. Mi adorado Jesús, mi bondadosa Madre Santísima, les ofrezco toda mi miseria, ¡levántenme ustedes de mis pecados!

Con gran tormento hice el Vía Crucis y ya al terminar las tres horas de la Hora Santa, regresé al Altar y me arrodillé:

Mi adorado Jesús, ¡tengo mucho miedo!… Una terrible angustia seguía atormentándome. Los pensamientos confusos de mi mente comenzaban a serenarse. Una tranquilidad mansa que venía del Señor, tenue como un hálito, y pacificadora, volvía a mi alma, y me dejaba escuchar Su Voz:

Jesucristo.-
“¡No temas! No permito que nadie te haga mal. Si hubiera podido, te hubiera hecho añicos y te hubiera triturado como polvo, junto con sus esbirros. Sé fuerte, el Espíritu Santo te fortificará.”

Al escuchar estas palabras, recibí bruscamente una iluminación interior y me acordé de lo que la Santísima Virgen me dijo unos días antes:

Santísima Virgen.-
“Ahora partimos, Mi hijita carmelita, y junto con San José, tú también tienes que recorrer las calles oscuras y cubiertas de neblina de Belén. Junto con Nosotros tienes que buscar hospedaje para Mi Llama de Amor, que es el mismo JESUCRISTO. ¿Quieres venir con Nosotros? Porque es ahora que partimos, para entregar Mi Llama de Amor. Fuerzas y Gracias las recibirás de Nosotros.”

Después de esto, me encontraba en tal estado anímico que casi no tenía fuerzas para caminar. Sentía que la fuerza física no la necesitaba más; era la fuerza de mi alma que me llevaba junto con la Santísima Virgen a recorrer las oscuras calles de Belén, estas calles empedradas.

Buscamos hospedaje, pero no recibimos más que rechazo por todas partes.

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Fuente: http://www.salvemaria.ca/index-es.html 

Mensajes del Diario Espiritual Llama de Amor publicados en este sitio:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/isabel-kindelmann/

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