Día 27. Consagración a Mi Inmaculado Corazón: Difundid Mis Mensajes; dad a conocer esta Consagración.

Tomado del Libro: “María, Maestra de los Apóstoles de los Últimos Tiempos, Tomo I, Consagración a Mi Inmaculado Corazón” (Ene 2010)
Revelaciones dadas a Agustín del Divino Corazón – Manizales, Colombia

MaríaMaestradelosApóstolesdelosÚltimosTiempos

Consagración a Mi Inmaculado Corazón (2010)

Día 27.  Difundid Mis Mensajes[1]
Enero 25/2010 (12:15 pm)

“Hijos Míos: No guardéis silencio ante Mis Palabras; difundid Mis Mensajes; dad a conocer esta Consagración, porque el pueblo perece por falta de conocimiento; el pueblo camina vertiginosamente al precipicio, porque muy pocos Pastores predican temas apocalípticos y los que se atreven a hacerlo son perseguidos como los profetas, son calumniados, relegados porque su mentalidad y pensamiento no se identifican con corrientes modernas, sus ideas chocan con la teología de la liberación. No es el tiempo para que guardéis las perlas preciosas del Cielo. Es el momento para que las compartáis con los sencillos, los humildes, los que tienen corazón de niño. Dejad todo miedo, no sea que pequéis por ser perros mudos y tengáis que rendirle cuentas a Dios, porque al que mucho se le ha dado mucho se le exigirá.

Vosotros, hijos Míos, sois el desvelo de Mi Amor, sois parte de la grey amada del Señor, sois el pequeño resto fiel a la sana Doctrina y al Magisterio de la Iglesia; sois los soldaditos valerosos que batallarán contra el adversario, seguros de tener el triunfo, la victoria sobre todo mal; formáis parte de Mi ejército. Ejército en el que recibiréis una seria preparación para que sepáis enfrentar la batalla contra el dragón rojo y la bestia negra. Ejército en el que recibiréis especial protección de San Miguel Arcángel. Ejército en el que os haréis diestros para enfrentar al enemigo sin sufrir ningún daño, ninguna lesión. Ejército en el que se os revelarán secretos y tesoros escondidos, porque ya ha llegado la hora de ser descubiertos. Ejército en el que seréis marcados en la frente y en la mano. La frente hace referencia a la inteligencia y a la razón humana; la mano hace referencia a la actividad del hombre en su trabajo, a su quehacer cotidiano.

Carísimos hijos, muy pronto os veréis abocados y empujados para que recibáis la marca blasfema, la marca de la bestia; jamás permitáis que seáis marcados con el sello del anticristo, porque aquellos que se dejen marcar en la frente seguirán los pasos de filosofías llamativas y extrañas, caminarán tras ideologías anticristianas, tras pensamientos modernos que llevan al relajo espiritual y degradación moral, negarán a Dios, rechazarán Sus Mandatos Divinos; naufragarán en el lodo de las pasiones, de la concupiscencia; serán simpatizantes del ateísmo, del hedonismo; difundirán, aún más, el error. Aquellos que se dejen marcar en la mano desecharán las Bendiciones de Dios, se preocuparán solamente en la adquisición de los bienes materiales; bienes que los llevarán a la codicia, a la avaricia en forma desmesurada; harán del dinero su dios; dios que los impulsará a la injusticia, a la satisfacción de sus sentidos, de su cuerpo; los sumergirá en las aguas malsanas de la impureza, de la egolatría; pierde la sensibilidad humana hasta hacer del hombre una máquina rentable que produzca, que aumente el lucro, las posesiones terrenales llevándolos al desamor, al egoísmo.

Amados hijos, si satanás marca a los suyos, Yo, como vuestra Madre y Capitana del ejército victorioso, marco a los Míos; les sello con la Santa Cruz en la frente y en la mano; signo santísimo que los escritura como Mi propiedad, como los elegidos por el Señor para batallar y contrarrestar las fuerzas del mal. Os sello en la frente para que améis y viváis la Palabra. Palabra que llevaréis en vuestros labios y escrita en vuestro corazón. Palabra que hará que encarnéis el Evangelio y actuéis de la misma a manera como actuó Jesús cuando estuvo en la Tierra. Os sello en la frente para que penséis sólo en el Señor, para que le imitéis en Sus Virtudes, para que Él sea la constante en vuestras vidas. Os sello en la frente para que seáis dóciles a la acción del Espíritu Santo, para que os dejéis guiar por los caminos que os llevan al Cielo. Os sello en la frente para que dirijáis vuestros pasos en la Divina Voluntad, para que todo lo que hagáis sea para dar gloria y honra a Su Santo Nombre. Os sello en la mano para que cooperéis en el Plan de la Salvación, para que dispongáis de las cosas para vuestro bien y el bien de vuestros hermanos. Os sello en la mano para que vuestro obrar os lleve a la santificación, a dar ejemplo con vuestro testimonio de vida. Os sello en la mano para que toméis el arma poderosa del Santo Rosario; arma que debilitará y encadenará a satanás en este final de los tiempos; tiempos de tribulación y de justicia, tiempos próximos al Triunfo de Mi Inmaculado Corazón y al Reinado del Sagrado Corazón.”


Virtud de la Paciencia
[2]

“Hijos Míos: La paciencia es una virtud que os da exquisitez en vuestra vida espiritual. Os adorna de crisantemas, os adorna de hermosísimas begonias, os adorna con preciosísimas guirnaldas. La paciencia da hermosura a vuestro corazón porque esta virtud hace que aceptéis las cruces que el Señor se digne enviaros en vida. La paciencia os va cristificando acá en la Tierra. Sed pacientes como lo fue Mi Hijo Jesús. Él soportó todo sufrimiento con amor, porque sabía que el sufrimiento ofrecido a Su Padre os daría un puesto de alta importancia en el Cielo.

Por eso, hijos Míos, sed pacientes en el sufrimiento. No os desesperéis. No os impacientéis. Soportadlo con amor y ofrecédselo al Señor para que os ciñáis en vida una corona de martirio, ya que los mártires en el Cielo ocupan una especial morada en el Reino Celestial. La paciencia os purifica de toda infestación. La paciencia engalana vuestro corazón, de tal manera, que podéis aguantar los vejámenes, las injurias, las derrotas, las crisis, con amor. Sed pacientes en la prueba. Sed pacientes en la persecución. Sed pacientes en la enfermedad. Sed pacientes en vuestros momentos de cruz. Sed pacientes con vuestros hermanos. Aceptadlos tal y como son. Cada uno es un mundo distinto, es un mundo diferente y no pretendáis cambiarlos de la noche a la mañana. Entregádselos al Señor y Él los transformará. Las almas impacientes cometen infinidad de errores; errores que los conllevan a un lamento en vida. Las almas impacientes se sofocan ante la más mínima contrariedad. Las almas impacientes lo quieren todo en un mínimo de tiempo. Las almas impacientes cometen torpezas.

Por eso, hijos Míos, trabajad la virtud de la paciencia. Soportad, aguantad, sufrid en silencio y con amor.”

Termina con el rezo del Santo Rosario, las Letanías y la oración final.

________________________

[1] Agustín del Divino Corazón, Libro 12, ‘María, Maestra de los Apóstoles de los Últimos Tiempos, Tomo I, Consagración a Mi Inmaculado Corazón, Día 27’.
[2] Agustín del Divino Corazón, Libro 7, ‘María, Arca de la Salvación’.  Mensaje de María Santísima  en fecha: Diciembre 31, 2008.

Fuente: http://ejercitocorazonestriunfantes.atspace.cc/libros.htm

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