“Me quejo mucho, hijita Mía, porque ¡son tan pocos los que Me escuchan!”

Del Diario Espiritual Llama de Amor del Inmaculado Corazón de María (1961-1981) (Con Aprobación Eclesiástica)
De: Isabel Kindelmann (1913-1985) – Budapest, Hungría

SUFRE CONMIGO
3 de Junio de 1962

Hoy en la madrugada, cuando terminé la segunda hora de oración nocturna, el Salvador me dijo en tono suplicante:

Jesucristo.-
“Hijita Mía, ¡sufre Conmigo! ¡Siente Conmigo! ¡Alivia Mi dolor!” 

Y me hizo ver con los ojos del alma una visión que por poco me parte el corazón.

La visión terrible no sólo me causó dolor espiritual sino que hizo, además, que estuviera ahogándome durante varios minutos.

TENGO COMPASIÓN DE LA MULTITUD
4 de Junio de 1962

Se celebraban las Cuarenta Horas. Por la tarde subí al Santuario de Mariaremete para preparar mi alma a la Adoración nocturna. El fervor de la multitud causó saludable efecto en mi alma. Después de pasar ahí una hora, mi alma recuperó un poco su paz después de la dispersión interior de la mañana. Se regocijaba mi alma al ver una multitud que Le ofrecía reparación y adoración. El Señor Jesús, sólo dijo:

Jesucristo.-
“¡Tengo compasión de la multitud!” 

En la Adoración nocturna estábamos unas doscientas personas. Hasta las dos de la madrugada todavía se perseveraba en la oración, luego ya todo era luchar contra el sueño. Yo también salí para sentir el aire fresco y para sacudir la somnolencia. Al regresar vi que sólo unos pocos seguían todavía despiertos. Yo tampoco pude vencer el sueño que me oprimía. Le rogué al dulce Salvador que aceptara mi lucha contra el sueño como si estuviera adorándole y que lo aceptara también por aquellos que tal vez se olvidaron de pedirle perdón.

QUEJA DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
2 de Julio de 1962

Al visitar el Santísimo Sacramento la tarde de la fiesta de Nuestra Señora de las Nieves, el Señor Jesús, me inundó de nuevo con Sus peticiones lastimeras.

Jesucristo.-
“Mañana es, hijita Mía, Viernes de Mi Sagrado Corazón. ¡Cómo quisiera derramar la abundancia de Mis Gracias en las almas de ustedes! ¡Pide mucho, no sólo para ti sino para todos!” 

El Señor Jesús continuó:

Jesucristo.-
“Ámame más todavía, con mayor fidelidad, y no te canses de oír Mis continuas quejas. Me quejo mucho, hijita Mía, porque ¡son tan pocos los que Me escuchan! En vano Me quejo a las almas a Mí Consagradas, no entran en lo íntimo de su alma para que a ellas también les haga oír Mis lamentos. Y eso que ¡cuánto necesitaría hablar con ellos sobre cómo promover la llegada de Mi Reino!” 

TÚ… ATIZA EL FUEGO…
12 de Julio de 1962

Jesucristo.-
“Ves, todavía no han hecho casi nada. La Llama de Amor de Mi Madre no se pone todavía en marcha. Tú, hijita Mía, atiza el fuego porque para esto has sido escogida. Esto es un gran privilegio. Tus deseos y sacrificios no los interrumpas jamás porque esto causaría verdadero dolor a Nuestra Madre.” 

Tú sabes, verdad, mi Señor Jesús, qué ardiente deseo tengo en mi corazón. ¡Cuánto sufro yo también porque no se ha hecho todavía nada! ¡Todo el día he luchado contra mi presunción! Él me dijo tristemente:

Jesucristo.-
“Tu presunción te entretiene, hijita Mía; te observo con tristeza. ¿Hasta cuándo durará esto así?” 

TANTO, PERO TANTO ME DUELE
14 de Julio de 1962

Jesucristo.-
“Recuerdas de qué has conversado con aquella conocida tuya: la más grande felicidad consiste en hacer feliz a otro. ¡Cuánto, pero cuánto quisiera Yo hacerles felices pero ustedes buscan la felicidad en otras cosas y no donde Mí! Dan la espalda a Mis Gracias cuando precisamente ellas les harían felices. Repito las Palabras que ya dije anteriormente: ¡Tanto, pero tanto Me duele!…” 

RECONOCER DEFICIENCIAS. PERDONO Y OLVIDO
15 de Julio de 1962

Jesucristo.-
“¿Hasta cuándo Me hacen esperar, hijita Mía? ¿Cuándo podré abrazarles a todos sobre Mi Corazón? Mi paciencia no tiene límites. Tanto bien he prometido ya, sólo para atraerles a Mí. Ustedes, sin embargo, son tan insensibles para Conmigo.” 

El 15 de Julio, al terminar ya nueve días de riguroso ayuno, me habló de esta manera:

Jesucristo.-
“¡Invítame a tu mesa como huésped de tu modesto desayuno! No seas indiferente, no pongas cara aburrida porque tendría que creer que lo haces de mala gana por Mí. Trae tus debilidades a Mí. ¡No creas que esto no es meritorio! Yo te conozco muy bien, el rincón más recóndito de tu alma es libro abierto ante Mí. Pero espero de ti reconozcas tus deficiencias que de esta manera se volverán meritorias.” 

Jesús mío, quiero arrepentirme de mis pecados como hasta ahora nadie se arrepintió. Todos los latidos de mi corazón son pocos. En cuantos granitos de polvo hay en el mundo, en cada uno de ellos pongo el dolor de mi corazón para que el viento las lleve hasta Ti en reparación de mis innumerables pecados.

A dolerme de esta manera de mis pecados, Él estaba muy conmovido y con Voz silenciosa y suave sólo me dijo:

Jesucristo.-
“Sobre tanto dolor tuyo, hijita Mía, pongo una pequeñísima parte de una sola gota de Mi Sangre y perdono plenamente tus pecados y los olvido. Este profundo arrepentimiento ofrécemelo en lugar de los pecadores.” 

En mi alegría, no encontraba cómo dirigirme a Él:

Dulce Jesús mío,
voy a Ti en la mañana cubierta de rocío,
florida y fresca de un día de verano
cuando los corazones todavía duermen
en el escondite del sueño
para llegar primera a saludarte.
Siempre es corto el tiempo que paso junto a Ti,
se vuela como luz que nada sobre una nube.
Voy en calor sofocante, bajo un sol abrasador,
porque Te amo mucho a Ti.
Voy hacia Ti en la penumbra húmeda del anochecer;
la lámpara del Santísimo me llama, lo siento,
no hay nadie contigo.
Te amo mucho, Te llevo las almas a Ti.
Voy cruzando profundas zanjas
cubiertas de nieve, mis ojos no ven mas
que copos de nieve que descienden.
Voy en lluvia torrencial,
en lodo sin fondo,
porque mi corazón, oh mi Dios,
late por Ti.

Isabel Szántö Kindelmann

(La hermana asignada para acompañarme conocía cada vibración de mi corazón y cuándo le había leído esto, me preguntó de dónde había copiado este bonito verso. La Gracia de Dios lo hizo aflorar en mi alma le contesté.)

ALMA ELEGIDA
16 de Julio de 1962

Me fui al Templo y al arrodillarme delante del Altar de la Santísima Virgen de los Dolores, gran tristeza vino sobre mí. He pensado en el Padre X que seguía todavía enfermo. Me quejaba afligida a la Santísima Virgen. Ella sólo me dijo:

Santísima Virgen.-
“Ofrece tu dolor por su curación.” 

Le pregunté a la Santísima Virgen si se curaría. Ella con Palabras muy amables me consoló:

Santísima Virgen.-
“Sí, después de poco, pero no para mucho tiempo.” 

La Santísima Virgen habló así acerca del Padre X:

Santísima Virgen.-
“Él ya llegará pronto a Mí; está ya en camino hacia Mí, Mi amado y querido hijo, a quien llevo tan adentro Mi Corazón.” 

________________________

Fuente: http://www.salvemaria.ca/index-es.html 

Mensajes del Diario Espiritual Llama de Amor publicados en este sitio:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/isabel-kindelmann/

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