Día 25. Consagración a Mi Inmaculado Corazón: Soy la Aurora y os anuncio el gran Día del Señor

Tomado del Libro: “María, Maestra de los Apóstoles de los Últimos Tiempos, Tomo I, Consagración a Mi Inmaculado Corazón” (Ene 2010)
Revelaciones dadas a Agustín del Divino Corazón – Manizales, Colombia

MaríaMaestradelosApóstolesdelosÚltimosTiempos

Consagración a Mi Inmaculado Corazón (2010)

Día 25.  Soy la Aurora y os anuncio el gran Día del Señor[1]
Enero 22/2010 (7:30 am)

“Hijos carísimos: Soy la Aurora que se levanta para anunciar el gran Día del Señor. Aurora que os pide levantar vuestras suplicas y ruegos al Cielo, porque los hombres se han alejado del Señor, se han dejado seducir por pensamientos heréticos y anatemas, por filosofías llamativas y extrañas que los sustraen de la Verdad. Soy la Aurora que se levanta para anunciar el gran Día del Señor. Aurora que os pide permanecer con vuestros ojos bien abiertos, porque la apostasía lentamente está desmoronando la Iglesia; la difusión del error se propaga cada vez más; error que lleva a negar las verdades de la fe y a cuestionar la sana Doctrina y el Magisterio de la Iglesia. Soy la Aurora que se levanta para anunciar el gran Día del Señor. Aurora que os llama a Consagraros a Mi Inmaculado Corazón; Consagración que os adentrará en las filas de Mi ejército victorioso. Ejército capitaneado por esta humilde Sierva del Señor. Sierva que os conducirá por los caminos de Dios, Sierva que os enseñará la manera para que derrotéis al enemigo. Sierva que os arropará bajo los pliegues de Su Sagrado Manto. Sierva que os ocultará en Su Purísimo Corazón para que el adversario no os arrastre al abismo de la perdición. Soy la Aurora que se levanta para anunciar el gran Día del Señor; día que irá precedido de acontecimientos que os mostrarán que estáis en el final de los tiempos; tiempos de tribulación y de justicia; tiempos en que se prepara, a escondidas, un cisma que pronto será descubierto y proclamado.

Soy la Aurora que se levanta para anunciar el gran Día del Señor; pero antes Dios enviará dos castigos: Uno por medio de guerras, revoluciones y males. Y el otro será enviado desde el Cielo, una oscuridad intensa que durará tres días y tres noches; días en que los enemigos de la Iglesia morirán, excepto unos cuantos que el Señor tendrá misericordia de ellos y se convertirán; días en que los demonios saldrán de las profundidades del Infierno con apariencias espantosas y horrorosas. Soy la Aurora que se levanta para anunciar el gran Día del Señor; día en que los Cielos temblarán, día en que los rayos y relámpagos caerán a la Tierra como nunca se ha visto en el mundo. Soy la Aurora que se levanta para anunciar el gran Día del Señor; día en que brillaré en estos últimos tiempos para atraer el mayor número de almas a una vida de Gracia. Almas que serán salvadas, porque serán protegidas bajo Mi Amparo Maternal; almas que serán escogidas para la Iglesia Remanente; almas que, algunas de ellas, han sido elegidas para la Nueva Jerusalén, para los Cielos nuevos y la Tierra nueva. Soy la Aurora que se levanta para anunciar el gran Día del Señor; día que sólo es conocido por el Padre Eterno, día en que el Señor vendrá inesperadamente y el mundo entero no estará preparado para recibirlo; día en que vendrá para instaurar Su Reinado en la Tierra. Soy la Aurora que se levanta para anunciar el gran Día del Señor, porque muy pronto Él vendrá a purificar y a transformar la Tierra entera; muy pronto Él vendrá para derrotar a satanás y enviarlo al Infierno con todos sus secuaces; muy pronto Él vendrá con todo Su Esplendor y Gloria para Reinar por años sin término.

Soy la Aurora que se levanta para anunciar el gran Día del Señor; el proceso de purificación no se postergará más, la gran catástrofe se os aproxima; catástrofe menos rigurosa por las oraciones y sacrificios de las almas víctimas en toda la Tierra; almas que son pequeños pararrayos del Pararrayos que es Jesucristo, Víctima Divina. Soy la Aurora que se levanta para anunciar el gran Día del Señor; pronto descenderé vestida de Sol para aplastar con Mi Talón la cabeza de la serpiente; pronto Mi Inmaculado Corazón Triunfará y el Sagrado Corazón Reinará eternamente. Soy la Aurora que se levanta para anunciar el gran Día del Señor, porque pronto reinará la paz y el amor; muy pronto habrá un solo rebaño y un solo Pastor; muy pronto la Tierra se convertirá en un hermoso jardín; jardín en el que todos los hombres darán honra y gloria al Santo Nombre de Dios. Soy la Aurora que se levanta para anunciar el gran Día del Señor. Su segunda venida está muy próxima; Mi ejército victorioso vencerá al dragón rojo y a la bestia negra; Mi ejército victorioso será marcado en la frente y en la mano, es decir, el intelecto y la actividad humana; sello que os hará elegidos del Altísimo, sello que os pondrá en el resto fiel de la Iglesia. Resto que será defendido por San Miguel Arcángel y protegido por María, Madre de Dios y Madre vuestra. Soy la Aurora que se levanta para anunciar el gran Día del Señor; día en veréis grandes Señales en el cielo; señales que os anuncian Su segundo advenimiento.”


Virtud de la Discreción
[2]

La discreción es una virtud que os hace silenciosos, es una virtud que os hace prudentes; es una virtud que os hace agradables para los hermanos que tenéis a vuestro alrededor. La discreción es delicadeza del corazón, es suavidad del alma y es refrigerio para el espíritu de quien la posee. La discreción es la virtud que adorna vuestro corazón de esbeltos girasoles; girasoles que son signo de la Presencia de Dios, son signo de las Manos creadoras del Artífice del Cielo. La discreción es el camino que os lleva a la adquisición de la Sabiduría. Sabiduría que no encontráis en los libros. Hijos amados, la encontráis solamente en las Sagradas Escrituras. Pedid al Señor que os adorne con esta preciosísima virtud. Las almas que la poseen, poseen en sus vidas un gran tesoro del Cielo. Conservé discreción en Mi vida, en ningún momento Me mostré como la Madre de Mi Señor, como la Madre del Salvador, como la Madre de Dios. Guardé silencio frente a las palabras, en el momento de la Anunciación. Guardé silencio en el Nacimiento de Mi Hijo Jesús. Guardé silencio en muchos de los acontecimientos de la vida sobrenatural del Hijo del Altísimo. Dios adornó Mi Corazón con esta rosa preciosísima del Cielo: la virtud de la discreción.

‘Como zarandeando la criba queda el polvo o tamo, así del pensar nace la ansiedad del hombre. En el horno se prueban las vasijas de tierra; y en la tentación de las tribulaciones los hombres justos. Como el cultivo del árbol se muestra por su fruto, así por la palabra pensada se ve el corazón del hombre. No alabes a un hombre antes que haya hablado; porque en el hablar se dan a conocer los hombres. Si tú vas en pos de la justicia, la alcanzarás, y te revestirás de ella como de una vestidura talar de gloria; y con ella morarás, y ella te amparará para siempre, y en el día de la cuenta hallarás en ella apoyo. Las aves van a juntarse con sus semejantes: así la verdad va a encontrar a los que la ponen en práctica. El león va siempre en busca de presa: así el pecado arma lazos a los que obran la iniquidad. El hombre santo persevera en la sabiduría como el sol; mas el necio se muda como la luna. En medio de los insensatos no hables, y reserva las palabras para otro tiempo; pero asiste de continuo en medio de los que piensan con juicio. La conversación de los pecadores es insoportable; porque ellos hacen gala de las delicias del pecado. La lengua que jura mucho, hará erizar el cabello, y su irreverencia le hace a cualquiera tapar las orejas. Paran en derramamiento de sangre las riñas de los soberbios, y da pena el oír sus maldiciones. Quien descubre los secretos del amigo, pierde el crédito, y no hallará un amigo a su gusto. Ama al amigo, y sé leal con él. Porque si descubrieres sus secretos, no lo volverás a ganar. Porque el hombre que viola la amistad que tenía con su prójimo, es como quien pierde al amigo por morirse éste. Y como uno que se deja escapar de la mano un pájaro, así tú dejaste ir a tu amigo, y ya no lo recobrarás. No lo sigas; porque está ya muy lejos, habiendo huido como un gamo que escapa del lazo, por haberlo tú herido en el alma. Jamás podrás atraértelo a ti: porque después de una injuria de palabras se halla resarcimiento, o hay lugar a la reconciliación; mas el revelar los secretos del amigo, quita toda esperanza al alma desgraciada que ha incurrido en esta falta.’ (Eclesiástico 27, 5-24).

Ved, hijos Míos, que las Sagradas Escrituras os enseñan a vivir, os enseñan a comportaros. Por eso, Mis pequeños, sed bien discretos en el hablar y encontraréis finura. Sed discretos en el hablar y hallaréis regocijo. Sed discretos en el hablar y os encontraréis con un tesoro de incalculable valor.”

Termina con el rezo del Santo Rosario, las Letanías y la oración final.

________________________

[1] Agustín del Divino Corazón, Libro 12, ‘María, Maestra de los Apóstoles de los Últimos Tiempos, Tomo I, Consagración a Mi Inmaculado Corazón, Día 25’.
[2] Agustín del Divino Corazón, Libro 7, ‘María, Arca de la Salvación’.  Mensaje de María Santísima  en fecha: Diciembre 31, 2008.

Fuente: http://ejercitocorazonestriunfantes.atspace.cc/libros.htm

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