“Escóndete bajo Mi manto y besa con frecuencia Mi Santo Vestido (Escapulario del Carmelo) que llevas sobre ti.”

Del Diario Espiritual Llama de Amor del Inmaculado Corazón de María (1961-1981) (Con Aprobación Eclesiástica)
De: Isabel Kindelmann (1913-1985) – Budapest, Hungría

HABLA A MIS HIJOS, SERÁN MIS EMBAJADORES.
RENUNCIA ENTERAMENTE A TI MISMA
17 de mayo de 1962

Durante mi oración matinal, la Virgen Santísima, me hablaba y también durante la Santa Misa se quejaba sin parar, en tono muy triste. Sentía cómo retorcía las manos y suplicaba:

Santísima Virgen.-
“La rabia salvaje de Satanás va de aumento para acaparar hasta las almas perseverantes. ¡No se lo permitan! ¡Ayuden!” 

Y suplicante seguía implorando. El dolor de Su Alma se derramaba en la mía y yo misma me debatía imponente, mi oración se ahogaba en llanto. Ahora, al escribir estas líneas, de nuevo el dolor parte mi corazón. Tengo que interrumpir el escribir a causa del llanto. Madre mía, ¿qué puedo yo hacer?

Santísima Virgen.-
“Anda, habla a Mis hijos, ellos serán Mis delegados.” 

¡Habla Tú, Madre mía, a favor mío! Yo soy tan miserable, no soy nadie, a mí no me prestan atención y eso que ya he entregado Tus Palabras. Y ahora, ¿qué puedo hacer yo? Madre mía, otra vez Te pido seas Tú quien hable.

Tu Santísimo Hijo prometió que serías Tú quien me acredite. Te ruego, Madre Santísima, acredítame a fin de que hagan caso a Tus insistentes súplicas. Y también, Madre mía, estoy consumiéndome y sufriendo porque Tu petición no ha tenido acogida hasta hoy en aquél a quien me enviaste.

El mismo día, el Señor Jesús también habló en lo profundo de mi alma, en el gran silencio de mi alma. Su Voz era casi imperceptible, semejante a un suspiro:

Jesucristo.-
“¡Cuidado, hijita Mía! Renuncia enteramente a ti misma. Entrégate enteramente a Mí. Sabes lo mucho que Me preocupé a fin de que nada malo te pase a ti. Pagué gran precio por ti, por tu alma, con Mis sufrimientos. Que nada se pierda de las abundantes Gracias con que te estoy colmado sin cesar. ¡Cuídate! El maligno quiere penetrar desapercibido dentro de ti y como un animal de rapiña chupar las fuerzas de tu alma.” 

¿Cómo, mi amable Jesús? Yo en el momento mismo de despertar, con el primer pensamiento de mi corazón, dejándome de lado y despreciándome, me ofrezco a Ti, no sea que el demonio encuentre un sitio en mi alma al despertarme: ¡Recíbeme, mi Señor y mi Buen Dios!

Jesucristo.-
“¡Dime esto durante todo el día y no sólo al despertarte!” 

Y con un suave suspiro, sólo me dijo:

Jesucristo.-
“¡Hijita Mía!” 

SUEÑO
23 de mayo de 1962

De mañana temprano ansiaba llegar al Señor para agradecerle la fuerza con la que me ha colmado para la velada nocturna. Él estaba muy conmovido y yo apenas podía soportar el latir de Su Corazón. Resonaba en mi corazón con una dulzura que nunca antes había sentido.

Señor, no soy digna de lo que haces conmigo. Pero procuraré con todas mis fuerzas de alguna manera agradecer Tu Bondad. Él seguía haciéndome sentir Su extraordinaria Caridad.

No escribí el sueño que tuve, no lo quería describir, pero Él se puso a mi lado y dijo:

Jesucristo.-
“Escribe esto también, hijita Mía.” 

Del 16 al 17 de mayo tuve este sueño. Casi no suelo soñar y si esto ocurre, al despertar, me olvido de lo que he soñado. Pero este sueño, no sólo no lo he olvidado, sino que lo tenía presente con mayor viveza después de despertar: he visto un gran disco negro, con nubes grises alrededor, que se arremolinaban. Al lado del disco he visto hombres con extraña apariencia. Eran enteramente flacos, casi sin cuerpo, con vestidos grises. No he visto sus rostros, solamente sus nucas. De repente sentí que eran diablos y precisamente de los peores. Cuándo miré el disco, justo en ese momento acababan de hacer una lámina de hierro. Con ello cubrieron el disco que hasta hacía un instante era plenamente visible.

Cuando lo cubrieron con esa lámina de hierro, lo observaron detenidamente y con otra grande y burlona sonrisa expresaban su satisfacción por el trabajo realizado. A la derecha había nubes blancas y sentí que alguien les estaba mirando. No sé quien haya sido, pero tenía la sensación de que no eran de malos sentimientos. A sus pies veía tres varones. No sé quiénes eran, pero sentí como que eran enemigos del maligno porque al contemplar el disco negro, conferenciaban entre sí sobre cómo se podría quitar aquello. Entre tanto, uno de los de lado izquierdo, el que más cerca estaba a los de la derecha, se volvió hacia uno de estos y dijo con terrible sarcasmo como quien estaba seguro de su obra: ¡Ya pueden ustedes mirarlo! ¡Lo hemos hecho muy bien! Y todavía añadía: ¡Tendrán mucho dolor de cabeza con ello!

En el sueño, yo también observé muy bien el disco y no sé si las personas de la derecha se habían dado cuenta, pero al mirar yo pensaba cómo se podría librar el disco de la capa oscura. Me di cuenta de que en su borde había una finísima fisura transparente. Al fijarme en esto, sentí un gran alivio. Me decidí a hablar a los otros y decirles que no todo estaba perdido. Pongámonos sin tardanza a quitar la lámina negra porque presiento que lo lograremos. Me desperté.

Después, reflexionando vivamente sobre lo visto en el sueño, no supe lo que significaba, pero me quedé con la idea que aunque cueste mucho trabajo, se encontrará la manera de hacer el disco oscuro, otra vez transparente.

DULCE COMPAÑÍA Y SABIOS CONSEJOS
Mayo de 1962

Desde que el Señor Jesús ya no me dirige Sus bondadosas y mansas Palabras, hay silencio entre nosotros, mejor dicho, la conversación es sólo un monólogo…

Un día, mis hijos me mandaron hacer las compras… Terminando el almuerzo, me puse en camino y al salir por la puerta de la calle, revisé lo que tendría que comprar. En ese momento, Él se dirigió a mí con estas Palabras.

Jesucristo.-
“¿No molesto?” 

Se acercó con tan indecible y delicada atención que no pude contener las lágrimas. Le susurré las palabras que sé que más le agradan: “Con sed insaciable tengo deseos de Ti”.

Entre tanto, avanzamos silenciosamente sin pronunciar más palabras. Conmovida por Su ilimitada delicadeza dije: ¡Ojalá pudiera yo también acercarme así a Ti, mi adorado Jesús!

Con este anhelo llegué al lugar de mis compras. Ahí Él se retiró. ¡Esto me ha dolido tanto! Él, el Hombre-Dios, se porta con tal indecible ternura y comprensión para conmigo.

De vuelta hacia la casa de nuevo se dirigió a mí:

Jesucristo.-
“¿No quieres decirme algo más?” 

Mi dulce Jesús, Tus propias Palabras Te devuelvo como oración: ¡Tú eres la niña de mis ojos! Ahora que se ha dirigido a mí después de mucho tiempo, una alegría grande llena mi alma. La sequedad espiritual ha durado mucho tiempo y mi miseria me tenía aplastada al suelo. La aceptaba gustosa porque Él mismo me dijo que me la mandaba para bien de mi alma.

Un día ya desde tempranas horas, el Señor Jesús, comenzó a quejarse con gran tristeza:

Jesucristo.-
“Te pido, hija Mía, muchas mortificaciones para que te pueda dar, a cambio, muchas Gracias. Que ardan en ti sin cesar el espíritu de sacrificio, oración y mortificación. Que sepas estar callada continuamente porque la Voz de Dios sólo así seguirá hablando en ti. Que sepas callarte y no te alabes a ti misma. Tu vida espiritual debe echar raíces en el silencio. Repara con el silencio las palabras vacías, sin sentido de muchos. Repárame por el desconfiado retraimiento de otros. Y entre tanto, haz que crezca en ti también la fidelidad y la confianza hacia Mí.

¡Si supieras cómo duele a Mi Divino Corazón cuando hacen caso omiso de Mí o cuando muchos Me excluyen del todo de su corazón! Cada mañana preséntame la ofrenda de tus sacrificios. Deposítalas ante la puerta de Mi Sagrario y prenderá en llamas por el fuego de Mi Amor. ¡Que no se apague durante el día la llama de tus sacrificios! Procura que el amor de muchas almas sacrificadas flamee hacia Mí, a fin de alcanzar por Mi intermedio la Misericordia del Padre Celestial.”

Entre tanto, me inundó con Su Amor infinito. Todavía seguía hablándome:

Jesucristo.-
“¿Sabes, hijita Mía, cómo es Mi Amor por las almas? Yo hablaría así a cada alma que Me recibiera y Me diera refugio.” 

Oh, Señor mío, Tú fuiste quien me dio primero refugio a mí, y por eso Te debo eterna gratitud que jamás podría dignamente cumplir.

Jesucristo.-
“Tampoco lo deseo de ti ni de nadie. Pero que si lo intentaran, Me agradaría de sobremanera.” 

INTERPRETACIÓN DEL SUEÑO

Hoy de mañana, el Señor, me ha dicho muchas cosas más y también me hizo algunas preguntas. Le miré sorprendida porque también preguntaba acerca de mi sueño del día anterior y dijo varias cosas:

Jesucristo.-
“¿Sabes qué es ese disco negro? Es el país de la Gran Señora de los Húngaros. En la nube blanca estaba Mi Madre y la Persona cercana a Ella es Mi querido hijo, cuyo corazón está adherido a Mí. Está dispuesto a hacer todo por Mí.” 

(Hablaba de un Sacerdote).

No dijo de quién se trataba y a mí tampoco se me ocurrió preguntarle. Entre tanto, el Señor ha pasado la Palabra a la Santísima Virgen. Lo hizo con tanta reverencia y devoción que mi corazón empezaba a latir fuertemente al escucharlo. Ahora la Santísima Virgen repetía las Palabras antes dichas por el Señor, referentes a Su querido hijo.

Después, de nuevo el Señor Jesús tomó la Palabra.

Jesucristo.-
“¿Sabes qué significa en el disco la densa negrura? Significa los siete pecados capitales. Esta plancha está compuesta de siete láminas y cada una de ellas está colocada separadamente aunque parece como si fuera soldada de una sola pieza. La capa superior es la lujuria. Ésta es una capa muy fina y resistente pero se le puede doblar y de esa manera hay que quitarla de ahí. Mucha oración acompañada de sacrificios es lo que la puede doblar. Después sigue la segunda que es la inercia (flojedad, desidia) para hacer el bien. Ésta no se puede doblar. Está hecha de color negro irrompible.

Sólo con enorme fatiga se puede desgastar de ella partículas pequeñísimas como granitos de polvo.

Pero no hay que tener miedo, Yo estaré con ustedes en el gran trabajo. Sin embargo, tengan cuidado porque el maligno tampoco queda inactivo y sólo el empeño sin desmayo es lo que puede desgastar esa inercia para hacer el bien, ese disco duro.”

OJALÁ VIERA YA SU BUENA VOLUNTAD Y SU DECISIÓN DE PONERSE
EN MARCHA NO TENGAN MIEDO AL MALIGNO

Con esto le pasó la palabra de nuevo a la Santísima Virgen. La Voz de Ella era inmensamente alentadora y a la vez suplicante:

Santísima Virgen.-
“¡Miren ya a Mí y sírvanse de la ayuda de Mi intercesión! Quiero y tengo poder para ayudar. ¡Ojala viera ya su buena voluntad y su industrioso ponerse en marcha! ¡No lo demoren por más tiempo! Demasiado tiempo desperdician ya. El maligno trabaja con mayor éxito y empeño que ustedes. ¡Tanto Me duele esto!

¡Mi hijita carmelita! Me inclino hasta ti y con cariño maternal te acaricio y te protejo de todo peligro espiritual. No tengas miedo al maligno que continuamente está rondando alrededor de ti. Yo lo he aplastado y no tienes de qué temer. Escóndete bajo Mi manto y besa con frecuencia Mi Santo Vestido (Escapulario del Carmelo) que llevas sobre ti.”

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Fuente: http://www.salvemaria.ca/index-es.html  

Mensajes del Diario Espiritual Llama de Amor publicados en este sitio:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/isabel-kindelmann/

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