En la Fiesta de La Candelaria, Mis queridos hijos la entregarán procesionalmente para que de esta forma la Llama de Amor de Mi Corazón se haga fuego vivo en las almas

Del Diario Espiritual Llama de Amor del Inmaculado Corazón de María (1961-1981) (Con Aprobación Eclesiástica)
De: Isabel Kindelmann (1913-1985) – Budapest, Hungría

PARA RECIBIR GRANDES GRACIAS, EL SEÑOR PREPARA
NUESTRA ALMA CON SUFRIMIENTOS
4 de mayo de 1962

La Santísima Virgen comenzó a hablar:

Santísima Virgen.-
“Ahora que has pasado esta gran tentación, hijita Mía, te voy a premiar. Has superado una gran prueba, hemos querido aumentar tu humildad.

Por eso ha permitido Mi Santo Hijo, que se te acerca tanto Satanás. Así te has hecho más apta para propagar la Llama de Amor. Sabes, para recibir grandes Gracias es necesario preparar tu alma con mayores sufrimientos. Sólo así puede crecer la Gracia en tu alma. Ahora, después de la victoria, te estrecho en Mi Corazón y cuando Me dirijo a ti, acogerás con mayor entrega Mi santa causa. Ha sido oportunidad para ganar méritos en favor de otras almas también. Haz sin cesar sacrificios por los doce Sacerdotes. Ellos también van a sufrir y tú, siéntete feliz de poder sufrir con ellos. Tu mérito, por pequeño que parezca, aumenta en ti las Gracias. Yo confío Mi causa a unos pocos para que, una vez conquistados los pocos, los muchos vayan en pos de ellos. ¡Siéntete feliz de ser uno de los pocos! Lastimosamente aún entre los pocos hay quienes Me rechazan y ¡cómo duele esto a Mi Corazón maternal!

Y ahora tienes que propagar Mi Causa. Aquellos a quienes he escogido, que tengan plena confianza en Mí. Yo, como Madre cuidadosa, conduzco todos sus pasos. Sólo pido que hagan sus almas aptas y que se preparen con gran fervor a la obra de reparación. Miro con pena la alarma que despierta en ustedes Mi Llama de Amor.

¿Por qué se atemorizan en su corazón? ¿Cómo podría Yo, siendo su Madre amantísima, dejarles en dudas? Únanse con todas sus fuerzas y preparen sus almas para acoger la Llama Sagrada. En los Santuarios, los peregrinos estarán dispuestos a acogerla. Yo, la Madre de la Gracia, suplico sin cesar a Mi Hijo Santísimo que acoja el esfuerzo más pequeño y lo asocie a Sus méritos. No tengan miedo a la Llama que va a encenderse desapercibida, apacible como una mansa Luz, no despertará sospecha en nadie. Ése es el milagro que se producirá en los corazones de ustedes.

FIESTA DE LA CANDELARIA

Santísima Virgen.-
“En la Fiesta de la Candelaria, Mis queridos hijos la entregarán procesionalmente para que de esta forma la Llama de Amor de Mi Corazón se haga fuego vivo en los corazones, en las almas. Preparen todo, de tal forma que se vaya propagando como reguero de pólvora. Y aquellas almas que Yo escogí hagan todo para prepararse para la gran misión.” 

Madre mía, Nuestro Señor Jesucristo prometió que Tú me vas a acreditar. En lo profundo de mi alma oí la dulce respuesta de la Virgen Santísima que me tranquilizó plenamente:

Santísima Virgen.-
“Vete a Mi muy querido hijo (Padre X). Él va a hacer todo como si fuera Yo misma porque él va a ser Mi enviado en Mis Santuarios para acreditar Mi Llama de Amor. ¡No temas, él no va a oponerse, ni excusarse! ¡Tú, sólo vive en escondida humildad y abrázate con el sufrimiento! ¡Yo, la Madre de los Dolores, siento como si con cada uno de tus sufrimientos derramarás bálsamo medicinal en las Llagas de Mi Santísimo Hijo!

Seas tú una de aquellas almas que no pueden vivir sin sufrimiento, porque estas almas, por su unión con los sufrimientos de Mi Santísimo Hijo, sienten cada vez más Su cercanía. Desea con todas las fuerzas de tu corazón que Mi Llama de Amor se encienda cuanto antes y ciegue a Satanás.”

Entre el 3 y 11 de mayo de 1962, cuatro veces me pidió la Santísima Virgen que no descuidara Su encargo.

ANUNCIA MI MISERICORDIA, SACRIFÍCATE

Palabras del Salvador:

Jesucristo.-
“¡Te escojo a ti, hijita Mía, para que seas portadora de Mi Divina Misericordia! Llénate a ti misma de la abundancia de Mi Divina Misericordia y cuando abras tu boca para hablar, anuncia la Misericordia de Mi Corazón que casi se quema por el deseo que tiene de los pecadores.

Que toda tu vida sea un solo anhelo por medio de la oración, el sacrificio y el deseo de participar en Mi Obra Salvadora.”

¡Cuántas veces puse ya por escrito, mi buen Jesús, Tus tristes quejas, pero es tan poco lo que pude ayudarte!

Jesucristo.-
“¡Qué arda de deseo tu corazón, hijita Mía, con esto solo ya mitigas el ardiente dolor de Mi Corazón! Si todas las almas consagradas a Mi Corazón anhelaran lo mismo que Yo, crecería el campamento de Mis reparadores.

Sabes, cuán grande es su número y si todos ellos, con alma y corazón, por sus oraciones y sacrificios participan en Mi obra redentora, no tendría que quejarme tanto. Ámame todavía más, hijita Mía, y sírveme con mayor entrega aún. ¡No dejes que te domine el poder de la rutina!

Que tus sacrificios sean siempre fervorosos y ardientes. Quisiera aumentar en ti, hijita Mía, Mis Gracias, pero para poder hacerlo, necesito hallar más aceptación de sacrificios en ti. Te ruego aceptes Mi petición, sé muy modesta, renuncia a todo gozo, todo placer con el cual no Me sirves a Mí. Renuncia a leer libros de distracción, a escuchar tu música favorita, a buscar estar en sociedad.

En tus paseos sólo piensa en Mi Sagrada Pasión. Quisiera que aumentaras todavía más tus ayunos, si tú también lo aceptas. No te entregues a ningún placer, que tu desayuno y tu merienda sean modestamente pan y agua. Solamente en las comidas principales puedes comer otras cosas, pero te ruego que trates de hacerlas insípidas. No las comas por su buen sabor, sino únicamente para alimentar tu cuerpo. El cuerpo en todo caso exigirá lo suyo. Tienes que renunciar más todavía a tu reposo nocturno.

Te pido una vigilia de dos horas, de tal manera que tengas que levantarte dos veces cada noche por una hora. Mi hijita querida, ¿puedo contar contigo? Te lo pido Yo, el Dios-Hombre.”

¡Oh, mi Señor y mi Dios! Tú sabes que sin Ti no soy nada. El alma está dispuesta pero el cuerpo, lo sabes, mi Señor, es débil. Tú conoces mis dos “yo” que aquí abajo en la Tierra como dos eternos e inseparables enemigos existen en mí. Mi alma y mi corazón lo acepta, pero el lado oscuro de mi débil voluntad y de mi mente se encrespan contra él. Te renuevo, mi dulce Jesús, mi ofrecimiento: ¡Soy Tuya, dispón de mí! ¡No quiero ni lo más mínimo oponerme a Ti, porque Te amo ardientemente! Revísteme con Tu fuerza para que pueda cumplir con Tu petición.

La velada nocturna me resulta muy dificultosa, me cuesta muchísimo despertarme. Pedí a la Santísima Virgen: Te suplico, Madre mía, ¡despiértame! Cuando es el Ángel de la Guarda quien me despierta, no me hace bastante efecto.

La siguiente noche, fue la Santísima Virgen, quien me despertó. Quería levantarme y vestirme creyendo que había llegado el tiempo de la velada y no me parecía respetuoso hablar acostada con la Santísima Virgen. Pero todavía no había llegado la hora de comenzar la vigilia, las dos de la madrugada, era sólo la media noche. La Santísima Virgen me habló así:

OFRECE POR LA JUVENTUD Y LA NIÑEZ TUS VELADAS NOCTURNAS

Santísima Virgen.-
“Sigue en la posición en que estás, hijita Mía, no Me faltarás al respeto. Una Madre puede hablar con su hija, en cualquier momento, en cualquier lugar. Escúchame, te ruego, no te distraigas durante el tiempo de la vigilia…

Éste es un ejercicio sumamente útil para el alma, es su elevación a Dios. Haz todo el esfuerzo físico necesario. Yo también he velado mucho. En la familia era Yo quien permanecía velando durante las noches mientras el Niño Jesús era todavía bebecito porque San José trabajaba mucho esforzándose para que pudiéramos vivir pobremente. ¡Hazlo tú también, aun en tu día de descanso que es el domingo, velarás y oirás tantas Santas Misas cuantas te sean posibles! ¡Ofrécelas por la juventud! ¡Piensa en todos los niños a quienes conducen cada año a Mi Santo Hijo! ¡Cuántas almas se extravían porque sus almas no pueden echar raíces ya que nadie se preocupa de su adelanto espiritual! Que tu alma esté llena de oración sacrificada también en los días de descanso. Este día ofrécelo especialmente por ellos. Mi Hijo Santísimo, aun estando cansado dejó que los niños se Le acercaran. ¡Para esto tú tampoco debes estar nunca cansada! Sabes, Él fue quien te pidió que participaras continuamente en Su obra redentora.”

Hoy, de nuevo es el Señor Jesús quien me habla:

Jesucristo.-
“Mi hijita carmelita: los sacrificios a lo que te invité últimamente, los aceptaste. Tal vez te sorprende, pero necesito agradecértelos. ¿Ves, qué condescendiente es tu Maestro? Pero voy más lejos todavía: Funde tus sufrimientos en uno solo con los Míos. Tus méritos se acrecientan grandemente por ello y adelantan en gran medida Mi Obra Redentora. Encierra en lo profundo de tu corazón esta Gracia grande que de Mí recibiste. Éste es un regalo especial de Dios. Es Él quién te honra a ti, pobre pequeña alma. ¿Puede haber algo más sublime para ti?

¡Aprende de Mí! Porque eres pequeña y miserable, por eso te escogí. Hija Mía, no estés nunca cansada cuando se trate de sufrir por Mí. ¡Empéñate todavía más con la ayuda de Mi Gracia!”

Y me rogó el Dulce Redentor que rezara junto con Él la oración que expresa Sus anhelos:

Jesús.-
“Que nuestros pies vayan juntos,
que nuestras manos recojan unidas,
que nuestros corazones latan al unísono,
que nuestro interior sienta lo mismo,
que el pensamiento de nuestras mentes sea uno,
que nuestros oídos escuchen juntos el silencio,
que nuestras miradas se compenetren profundamente
fundiéndose la una en la otra,
y que nuestros labios supliquen juntos
al ETERNO PADRE, para alcanzar Misericordia.” 

Esta oración la hice completamente mía. La meditó Él tantas veces junto conmigo: aseverando que estos son Sus eternos anhelos. Me enseñó esta oración a fin de que yo la enseñe a los demás. Hagamos nuestros Sus eternos pensamientos, Sus deseos, con todas nuestras fuerzas y con todas nuestras mentes.

El Salvador después de pedir esto, todavía añadió:

Jesucristo.-
“Esta oración es un instrumento en sus manos porque colaborando de esta manera Conmigo, Satanás también por ello se quedará ciego y por su ceguera las almas no serán inducidas al pecado.” 

¡¡¡AYUDEN!!! NECESITO EL ESFUERZO DE USTEDES
14 de mayo de 1962

Hoy, es otra vez la Santísima Virgen quien me despertó. Esta vez, me quedé en posición de reposo.

Santísima Virgen.-
“¡Mi hijita carmelita!, ahora en el silencio de la noche quisiera hablar contigo. Pon atención a lo que digo, pero sigue descansando. Sabes, ¿verdad?, qué pena tan grande hay en Mi Corazón. Satanás está barriendo vertiginosamente las almas. ¿Por qué no se esfuerzan ustedes en impedirlo con todas sus fuerzas y con la mayor brevedad posible?

Necesito el esfuerzo de ustedes. Mi alma se consume de dolor porque tengo que mirar cómo se condenan muchas almas. Muchas de ellas, a pesar de su buena voluntad, son arrastradas[1]. El maligno con risa socarrona extiende sus brazos y con terrible malicia arrastra a aquellas por quienes Mi Hijo Santo sufrió indecibles tormentos y la muerte: ¡¡¡Ayuden!!! 

________________________

[1] NOTA: Comienzan con buena voluntad pero la corriente las arrastra porque no descubren a tiempo la tentación que les tiende Satanás.

Fuente: http://www.salvemaria.ca/index-es.html 

Mensajes del Diario Espiritual Llama de Amor publicados en este sitio:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/isabel-kindelmann/

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