Día 21. Consagración a Mi Inmaculado Corazón: Soy Reina de la familia

Tomado del Libro: “María, Maestra de los Apóstoles de los Últimos Tiempos, Tomo I, Consagración a Mi Inmaculado Corazón” (Ene 2010)
Revelaciones dadas a Agustín del Divino Corazón – Manizales, Colombia

MaríaMaestradelosApóstolesdelosÚltimosTiempos

Consagración a Mi Inmaculado Corazón (2010)

Día 21.  Soy Reina de la familia[1]
Enero 12/2010 (7:00 pm)

“Hijos Míos: Dad beneplácito a Mi Inmaculado Corazón, convirtiéndoos del todo al Señor; Dios sumamente Compasivo y Misericordioso para con el pecador. Dios en el que podréis encontrar toda complacencia. Dad beneplácito a Mi Inmaculado Corazón, y abridme las puertas de vuestro hogar que soy Reina de las familias; familias que deben transformarse en un segundo hogar de Nazaret con un toquecito de Mi Amor Maternal; familias que deben permanecer unidas, ligadas dulcemente a Nuestros Sacratísimos Corazones; familias en las que debe primar el diálogo, la tolerancia y el respeto mutuo; familias que deben ser escuela de valores; porque es aquí, la iglesia doméstica, donde se construye, se edifica, el proyecto de los hijos.

Yo soy Reina de la familia, y os llamo a la fidelidad conyugal; no hagáis de vuestros lechos matrimoniales nidos de demonios, porque el adulterio es la puerta abierta que ha llevado a muchísimas almas a la condenación eterna; allí, en el Infierno, este pecado es castigado con máxima crueldad porque el matrimonio es un Sacramento, una fuente de Gracia para la santificación y la salvación. Yo soy Reina de la familia. Reina que os pide un puesto de importancia en vuestro hogar. Reina que debe ser homenajeada con su oración predilecta, el Santo Rosario. Rosario que, rezado en familia, os une en un amor ágape; el enemigo no podrá entrar al seno familiar porque, con el prodigio de esta oración, las puertas y ventanas son cerradas; raudales de Bendiciones os lloverán del Cielo como susurros de brisa suave, porque tendréis como intercesores: la Corte Celestial durante vuestras vidas y en la hora de la muerte.

Yo soy Reina de la familia. Reina que os concederá una Gracia especial, si atendéis a Mi llamado; porque satanás ha entrado en vuestros hogares por medio de la televisión y de la internet; os está desuniendo, os está robando el tiempo para que no oréis, os entretiene sutilmente para sustraeros de las cosas de Dios. Yo soy Reina de la familia. Reina que quiere perfumar vuestra casa con Su Presencia. Reina que os quiere preservar del adversario, porque él pretende destruir y acabar con las familias; familias que están perdiendo identidad; familias en las que ha penetrado el espíritu de división; familias en las que poco se cultivan los valores espirituales y religiosos. Yo soy Reina de la familia. Familia que, en este final de los tiempos, está siendo semi-destruida por la influencia del modernismo; está tiñéndose de oscuridad, porque muchos padres han perdido autoridad sobre sus hijos; hijos que quieren gobernarse por sí solos; hijos que carecen de la figura paterna o materna; hijos que les ha tocado vivir un tiempo fuerte de confusión, porque estáis en la época que a lo bueno se le llama malo y a lo malo, bueno.

Yo soy Reina de la familia, y os traigo un Mensaje esperanzador: Muy pronto Mi Inmaculado Corazón Triunfará; muy pronto, muy pronto veréis Cielos nuevos y Tierra nueva; muy pronto veréis a la Mujer vestida de sol pisando con Su Talón la cabeza de la serpiente; por eso, hijos Míos: atended a Mi llamado de conversión, volved al Seno de vuestro Padre; Él os espera para abrazaros como a hijos pródigos. Él os espera para quitar los ropajes de mendicidad que lleváis puestos y vestiros con trajes nuevos. Él os espera para recibiros con una gran fiesta; fiesta, porque habéis vuelto a Su Regazo Paternal; fiesta, porque habéis respondido con prontitud Mi solicitud; fiesta, porque al fin reaccionasteis, despertasteis de vuestro sueño, os propusisteis hacer de vuestra familia un encuentro recíproco de amor; tienda de encuentro, porque allí habita Dios; allí están los Santos Ángeles que Le adoran; allí está San José proveyéndoos del pan; allí estoy Yo arropándoos bajo la orla de Mi Manto Celestial y dándoos alimento sólido; porque, una vez iniciasteis el proceso de Consagración a Mi Inmaculado Corazón y os estáis haciendo más maduros en la fe, estáis formando parte de Mi ejército victorioso; estáis recibiendo la armadura de Dios, para que batalléis como soldados rasos; estáis recibiendo la marca de los elegidos de Dios.

Hijos carísimos, volved a Dios. No cambiéis las Leyes de Dios, vivid de acuerdo a Sus Preceptos, legalizad las uniones irregulares bajo el Sacramento del Matrimonio. No pongáis en alto riesgo vuestra salvación. No contristéis más el Sacratísimo Corazón de Jesús. Consolidad familias, de acuerdo al Santo Querer del Señor. El adversario, satanás, las quiere disolver, influye en el corazón de los hombres para que se acepten y promuevan leyes permisivas, leyes perniciosas que llevan a la degradación moral, al distanciamiento con Dios; porque el Cielo jamás aprobará leyes contrarias a las enseñanzas del Divino Maestro.”


Virtud de la Veracidad (Verdad)
[2]

“Caminad por los senderos de Mi Amor Santo. Senderos adornados de rosas de esplendidos colores. Senderos en los que se os exige renuncias, cambios notorios. Senderos angostos que os llevan al Cielo. Senderos por los que iréis subiendo cimas; cimas a la santidad. Si optáis en habitar en uno de los Aposentos de Mi Amor Santo, debéis sacar de vuestro corazón el feo vicio de la mentira; vicio que os hace parecidos a satanás, porque él es el padre de ella; vicio que os traerá problemas; vicio que os hará remedos del demonio; vicio que es enfermedad mortal que os mata en vida; vicio que se lleva la luz de vuestro corazón; corazón que pierde su hermosura, su lozanía; corazón que pierde el aroma de Cristo, ya que la mentira produce olor nauseabundo, mortecino.

Hijos Míos, hablad siempre con la verdad. Por la verdad murió Cristo. Por la verdad, muchos de los Santos que hoy gozan de la visión beatífica de Dios en el Cielo, fueron mártires del gran Amor del Amor Divino. La verdad hace de vuestro corazón un manantial de aguas claras, límpidas. La verdad os da brillo, luz; es como un lucero que os posee. La verdad es como la alborada de la mañana, en que la oscuridad se diluye para dar paso a la claridad del día. La verdad es como el sol radiante en vuestro corazón; sol que os cubre con su resplandor, os cobija con sus rayos potentes. ¿Por qué mentir, hijos Míos, si sois hijos de la Verdad? Llevadla colgada al cuello, como si fuese un collar de perlas finas. Llevadla bien guardada en vuestro corazón, como si fuese vuestro máximo tesoro. Llevadla en vuestros labios, como si fuese dulce miel. Llevadla en vuestros pensamientos, como única razón para existir. No os engañéis a vosotros mismos, reconoced que las mentiras piadosas no existen. Actuad siempre como en la luz del pleno día. La verdad es sabiduría, valentía.”

Termina con el rezo del Santo Rosario, las Letanías y la oración final.

________________________

[1] Agustín del Divino Corazón, Libro 12, ‘María, Maestra de los Apóstoles de los Últimos Tiempos, Tomo I, Consagración a Mi Inmaculado Corazón, Día 21’.
[2] Agustín del Divino Corazón, Libro 7, ‘María, Arca de la Salvación’.  Mensaje de María Santísima  en fecha: Diciembre 17, 2008.

Fuente: http://ejercitocorazonestriunfantes.atspace.cc/libros.htm

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