“El tiempo se acaba, terminan los días de la Salvación para dar paso a los Terribles días de la Ira.”

Tomado del Libro: La Verdadera Devoción al Corazón de Jesús
Dictados de Jesús a Marga
MargaLaVerdaderaDevoción


09-01-2002

Jesús:
Dile a mi Pueblo: Pueblo de dura cerviz, de ojos altaneros de mirada desafiante con su Dios, de manos dilatadas por la fortuna y echadas a perder por el mal uso del haber, de piernas cortas para el bien, largas para el mal, cuerpo acorde con el alma: perdida, negra y hundida en el fango, en el fango de vuestras dichas y placeres. Oh, Pueblo ingrato al Amor de Dios, ingrato a sus Ojos. ¿Hasta cuándo he de soportarte? ¿Hasta cuándo soportar tu hedor que sube hacia Mí como oblación?[1]

Oh Dios mío, ¿tan enojado estás con tu Pueblo?

No tengas miedo.[2] Sigue.

Pueblo de dura cerviz, escucha hoy a tu Señor, escucha a tu Ángel que te habla y que te guarda de tus enemigos, te defiende del Maligno.

Pueblo mío, ¿qué te he hecho?, ¿en qué te he ofendido?, respóndeme.[3]

Dime el por qué de tu odio al Señor, cuando de Él sólo recibiste bienes y eras tú quien te perdías solo por el camino del mal. Oh, no eches la culpa a Dios de tus propios males, échatela a ti mismo extraviado por los caminos del odio y la perdición.

Dime: ¿qué te he hecho?, ¿en qué te he ofendido?, respóndeme.

Yo hice para ti los Cielos y la tierra y te establecí en el Paraíso. En él gozabas de mis bienes, que eran tus bienes. ¿Por qué te perdiste, Pueblo mío, por qué te fuiste de mi lado?

Escucha: Yo te amo. Escucha, escucha mis Latidos de Amor por ti, Pueblo mío, inserto en la negra oscuridad, todo a oscuras sin dejar que brille la luz. Pueblo mío, ¿qué te he hecho?, ¿en qué te he ofendido?, respóndeme.

Mírame. Mira a este Corazón que tanto ha amado a los hombres, mírame y escúchame. Ven a Mí, ven a mi Silbido, oye mi Llamada. Mira que te llamo en esta última hora de la historia. Mira que Soy Yo ahora quien clamo hacia ti. Me dirijo personalmente a ti e invoco tu perdón: ¿Qué te he hecho?, ¿en qué te he ofendido?, respóndeme.

Yo te di mi Sangre, te di mi Vida. Por ti me clavé en una Cruz. Por ti fui exhibido al mundo para burla de los impíos, escándalo de los judíos.[4] Por ti desde la Cruz grité: ¿Qué te he hecho?, ¿en qué te he ofendido? ¿Para qué este Sacrificio?

Pueblo mío, sé que permaneces sordo, mudo y cojo, ciego, permaneces ciego a mi Amor, sordo a mis súplicas y a mis susurros de Amor. Dime: ¿qué te he hecho?, ¿en qué te he ofendido?, respóndeme.

¿Por qué tu Dios adolece de Amor, abandonado, olvidado en los Sagrarios de la tierra? Olvidado, ultrajado y pisoteado por todos, Varón de Dolores, donde cada día se realiza mi Sacrificio y los míos vienen a escupirme y a insultarme, a escucharme para luego hacer oídos sordos, a lamer mi Sudor y luego enjuagarse la boca.

Pueblo mío, Pueblo de dura cerviz, aciago corazón helado, sordo a mis súplicas, enfermo para mi Amor. Ven a Mí, escúchame y luego contéstame: ¿Qué te he hecho?, ¿en qué te he ofendido? ¡Respóndeme!

No, no te interesa tu Dios, no te interesa que Yo muriera por ti, no te intereso. Tú, invadido por tus propios intereses, no quieres reconocer a Dios que te llama, que hoy llama a tu puerta y te dice: examina, examínate y piensa: ¿en qué me ha ofendido Dios?, y ven a decírmelo; pero escucha hoy mi Voz, que te diré que todo eso que te parecen afrentas, no son más que el Amor que Yo te tengo. Y mira, si tuvieras los ojos de la fe, entenderías todo, entenderías tu vida, su por qué, su finalidad, podrías encajar todo en las piezas del puzzle y darte cuenta que tus enojos no responden más que a mis llamadas, llamadas mías de Amor.

Tú que me lees hoy y te reconoces y reconoces aquí mi Voz. Ven a Mí, ven hoy a Mí, no lo demores más. Examínate y piensa: ¿Por qué odio a Dios?, ¿por qué ese odio al Hacedor de todo? Si piensas: «yo no le odio, no es para mí», te diré: «Si me amaras, cumplirías mis Mandatos».[5] Empieza por ellos si es que quieres amarme verdaderamente y hoy este texto tocó alguna fibra de tu corazón.

El mandato del amor los resume a todos,[6] pero, hijo mío: ¿Cómo vas a amar si sólo el odio es el que inunda tu corazón?

Ven al Amor, venid con amor al Amor, Yo os enseñaré cómo tenéis que amar, cómo tenéis que amarme; y a mi lado aprenderéis a vivir la Verdadera Vida en Dios, la Verdadera Vida en Cristo Jesús, Señor de todos, Señor de Señores y Rey de Reyes. La Verdadera Vida del Amor. La Verdadera Devoción al Sacrosanto Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de María, el Verdadero Amor.

Solos no podéis hacer nada.[7] Caed en la cuenta que debéis venir a Mí si queréis ser felices, que tenéis que tener trato conmigo si vuestra alma anhela ir al Cielo, morada eterna donde Yo me manifestaré más abiertamente por fin a vosotros, y podré abrazaros diciéndoos: Estáis con Dios, estáis conmigo, se acabaron vuestras penas. Yo Soy lo que buscabais y aquí estoy para ti. Ven a estrecharte contra Mí en este abrazo de Amor para fundirnos en un Corazón por toda la eternidad. Y vivid eternamente felices.

¿Es esto posible? Se puede, por la fe. Venid, venid, no quiero repetir más esta queja y esta súplica.[8] Venid. Yo os espero hoy. El tiempo se acaba, terminan los días de la Salvación para dar paso a los Terribles días de la Ira. Venid, venid antes de que se cumplan los días, pasad, pasad al fondo de mi Corazón, ¡rápido!, ¡rápido!, ¡pasad!, ¡pasad!

Y adorámoste Cristo y te bendecimos, que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.


10-01-2002

Jesús:
Amados hermanos, amados míos, escuchad, escuchad la Voz de Dios. Sabed leer en los acontecimientos los signos de los tiempos, porque Dios os habla también a través de ellos. No estéis como tontos, oyendo otras voces del mundo que os llaman sin cesar y vosotros os dejáis llevar gustosos por ellas. Os llaman, pero a la perdición. Escuchadme a Mí que Yo os llamo para la Salvación.

Ved, ved y oíd. No seáis como los ciegos que mirando no ven y los sordos que escuchando no oyen. Ved y oíd, ved y oíd la Palabra de Dios, el cumplimiento de sus Designios por sus Obras. Ved, ved y oíd.

Escuchad el clamor de las olas rugientes que se abalanzan sobre vosotros. Es la Gracia de Dios de conversión que lava, lava y arrasa, como lejía de lavandero, lava y arrasa lo sucio a su paso. Es necesario. Es necesaria la inundación que arrasa.[9]

Escucha, escuchad su rugido que de la tierra sale y rompe, y rasga los edificios con bajos pilares, rompe y destroza partiendo lo que el Juicio detuvo por su Amor.[10]

Escuchad, escuchad su Palabra, que como fuego sale de su boca y aniquila cayendo sobre vosotros, aniquila la perdición y es purificado a fuego vuestro mundo, como oro en crisol, para que quede en pié sólo lo puro, lo bueno y santo.

Escuchad: muchos mártires vuelan al cielo cantando con los Ángeles.[11] Escuchad su fuerte cántico, armonizad con ellos salmos de alabanza para vuestro Dios. Mirad, esos pequeños son los mártires de la barbarie,[12] por ellos a vosotros os llega también más condenación, pero ellos son dichosos conmigo en el Cielo.

Escuchad, ved. Escuchad y ved los signos de los tiempos.[13] Ved y tened pavor sólo de no estar convertidos a tiempo. Lo demás dejadlo a la Misericordia de Dios. Él sabe qué hacer. Poneos fielmente en sus manos, que determinará la suerte a seguir de cada uno de vosotros. ¿Alguno quiere ofrecerse antes? Si al Padre le ha parecido bien, tomará vuestro ofrecimiento para la Vida Nueva.

Gustad, gustad y ved. Gustad y ved qué bueno es el Señor[14] que no quiere que toda la humanidad se pierda y ha dejado para sí un Resto, un Resto para la salvación. Alimentaos, alimentaos de su savia.

Venid, venid a ver qué bueno es el Señor. Venid. Dejad la lujuria y la pereza, vuestros pecados capitales y venid, venid Conmigo.

Aquí os dono a vuestro Ángel. Él os conducirá.[15] Tenéis los vuestros particulares. Tenéis a Miguel. Labrad la batalla dura, cruenta, contra el Maligno.


14-01-2002

Jesús:
Mira cómo el suelo se tambalea, veis que cede a vuestros pies y se abre. Mira todos los cimientos sobre los que construisteis vuestra civilización cómo están podridos por las bases y ceden al peso de la edificación. Luego queréis dar culpas a unos y a otros, buscáis el culpable de esa construcción, cuando no os dais cuenta de que los culpables sois todos y cada uno de vosotros, que vivís la vida entregados al placer.

¡Ay pobres hijitos míos![16] ¡Pobres jóvenes! Subidos en la peana de su propia consideración que les hace ser su propia condenación. ¡Pobres jóvenes, entregados al placer y al vicio! Se hacen adorar por sus semejantes, y pronto despertarán de su sueño adormecedor lanzando gritos de espanto porque lo harán en el mismo infierno. ¡Ay cuántas culpas se echarán entonces unos contra otros! ¡Cómo maldecirán y se oirán lamentos contra sus padres y parientes mayores, que sólo les enseñaron el odio y el desenfreno de las pasiones en esta vida y les hicieron esclavos del mismo Satanás!

Pero Yo mandaré llamar a las mamás y les diré: «¿Qué hicisteis del hijo de mis Entrañas? Sí, ése que paristeis, no el que arrojasteis al cubo de la basura, porque ése ya está Conmigo, lo recogí Yo mismo en el momento en el que le arrebatasteis la vida. Sí, os diré: Mamás, ¿qué hicisteis del hijo de vuestras entrañas, que veo cómo lo lanzasteis a la perdición … les pusisteis el traje de andar la calle, les vestisteis de prostitutas y prostitutos, y luego les dijisteis: «Hala, id a conseguirme glorias para el mundo». ¡De qué os lamentáis padres ausentes, madres protectoras!, ¡de qué os lamentáis ahora! Si Yo tengo que llamaros asesinos, pues fuisteis quienes degollasteis a vuestros propios hijos. Fuisteis quienes llevasteis a la muerte, como sacrificio a vosotros mismos,[17] a los hijos de vuestras entrañas, a los que Yo os confié, a los que lograron nacer a la tierra, de todos los que, en un principio, os estaban confiados. ¿Queréis ver ahora aquí, en mi Pensamiento, el rostro bello de todos los que os debían nacer? Sólo pude pensarlos, porque vosotros no os prestasteis a hacerlos. Esos eran mis proyectos. Pero ¡ay de los que ya estaban en curso y fueron degollados por vuestra mano asesina antes de nacer!, ¡ay, que claman justicia sobre sus padres asesinos! ¡Ay de aquellos a los que Yo les he de pedir cuentas y ay de los que han de rendirlas ante Mí! Más les valdría no haber nacido, haber sido ellos mismos abortados como proyectos[18] antes de nacer.

Hija mía, aquí hay dos cosas, dos maneras de asesinar: asesinar el alma inocente y asesinar los cuerpos informes, ¿lo ves?, hay dos maneras. Y sobre éstas, Dios va a pedir cuentas a los padres, a los encargados de custodiar la vida de sus hijos en todos los sentidos.

Mirad, vuestro suelo, sobre el que os creíais tan seguros, se está resquebrajando. Mirad, podéis caer, ya no estáis tan firmes sobre vuestros pecados. Mirad que vengo Yo a juzgar la tierra, vengo a regir la tierra.[19] Miradme, ya vengo.

Padres, padres, ¿hasta cuándo soportar vuestra condenación?…

Hija mía, ¡qué grave es esto, hija mía!

¡Jesús, Jesús!, ¿qué podemos hacer? Jesús mío, Jesús…

Ora, ora y sacrifícate. Cumple la Voluntad de Dios. Y adorámoste Cristo y te bendecimos, que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

________________________

[1] Intentamos rezar a Dios y en apariencia es oración, pero en realidad no es ofrecimiento del incienso de las buenas obras, sino del hedor del pecado, de vida de pecado.
[2] El Evangelio de hoy.
[3] Cfr. Mi 6,3.
[4] Cfr. I Co 1,22-25.
[5] Cfr. Jn 14,15.
[6] Cfr. Rm 13,10; Ga 5,13s.
[7] Cfr. Jn 15,5.
[8] «Pueblo mío, ¿qué te he hecho?, etc …
[9] Es el mar que se desborda con trepidantes olas y arrasa una ciudad marítima, la inunda y luego vuelve a su cauce y de la ciudad queda en pié muy poco.
[10] Es un terremoto que asola una ciudad.
[11] Los Ángeles vienen a recoger a los mártires.
[12] Son niños, almitas de niños pequeñitos, son como lucecitas.
[13] Cfr. Mt 16, 1,4; Mc 8,12; 13, 1-23; Lc 12, 54-56.
[14] Cfr. Sal 34,8.
[15] Creo que es un Ángel concreto de Dios que no es San Miguel.
[16] Oía de la calle voces de jóvenes hablando en alto y montando jaleo.
[17] Sociedad hipócrita que se escandaliza de los sacrificios de niños en otras culturas y no ve los que hay en la suya.
[18] Abortados por sus padres al considerarlos un mero «proyecto de persona» y no una persona.
[19] Cfr. Sal 96,13; 98,9.

Sitio Oficial de La Verdadera Devoción al Corazón de Jesús. Libros Rojo y Azul:
http://vdcj.org/ 

Dictados de Jesús a Marga publicados en esta página:
https://aparicionesdejesusymaria.wordpress.com/tag/dictados-de-jesus-a-marga/

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